N/A: Haruhi, Lucia y Usio gracias por dejar Reviews. Aquí el Segundo Capítulo.
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Recuerdos y Anhelos
En el Reino de los Dioses, un hombre de mediana estatura conocido como Kasukabe, experto en magia y conocido por ser un fiel sirviente, informaba a su amo… Odín.
─A aparecido ─murmuró el hombre.
─Lo sé ─habló el Dios─. Siento su energía, esta empezando a liberar los poderes no a uno. Primero la tierra y ahora el agua, esos poderes son muy fuertes y no merecen estar en manos de una simple humana.
─Bueno, mi Señor. Eso no habría sucedido sino hubiera asesinado a Mara ─respondió Kasukabe muy seguro.
─Ella se atrevió a ponerme a prueba y me reto ─fue lo único de dijo el Dios.
─Lo amaba amo Odín, solo tenía que amarla también y sus poderes habrían sido suyos ─dijo el Sirviente a su Amo.
─Cierto.
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─¡Amo! ¡Amo, Odín! ─gritaba alterado Kasukabe acercándose al Rey de los Dioses─. Me entere de un rumor que corre por los cuatro mundos.
─¿De qué se trata? ─preguntó curioso el Dios.
─Los Ángeles y los Demonios están hablando de que Mara compartirá los poderes de la Luz Eterna con quién tenga su corazón ─fue lo que respondió el Sirviente.
─De eso se trataba ─murmuró el Dios mientras se ponía de pie.
─Amo, Odín ¿A dónde va? ─le preguntó el sirviente al Dios Supremo.
─Iré a verla ─contestó.
Las blancas paredes iluminaban la habitación. Una relajante ventisca entraba ondeando las delgadas y suaves cortinas de seda. Mara en aquél momento se encontraba observando por su ventana.
─Mara…
La joven peli-rosa volteó hacia la entrada de su habitación, de donde había escucha aquélla conocida voz.
─Vengo por la Luz Eterna.
─Odín… Aparece frente a mí el hombre que amo, ¿Y esas son sus primeras palabras? ─musitó la joven─. Ya te esperaba ─continuó mientras sonreía con tristeza.
─Tú me amas, Mara. Yo tengo tu corazón, como tú dijiste, compartirás conmigo los poderes de la Luz Eterna ─exigió el Dios a la joven de ojos azules como el resplandeciente cielo.
─No, Odín. Yo en verdad pensé que me llegarías a amar, que me elegirías a mi en lugar de los poderes de la Luz Eterna. Pero ahora veo que no será así. ¡Vete! ¡Vete y no vuelvas! ─decía la chica.
─¡No me pienso ir sin esos poderes! ¡Los quiero, Mara! ¡Entrégamelos! ─le habló el Dios con furia en su voz.
─¡Vete! ─dijo una vez más, Mara. Esta vez, lágrimas recorrían sus mejillas. Mientras que con todas sus fuerzas lanzaba una ventisca de aire al Rey de los Dioses.
─Esos poderes son grandiosos ─respondía el dios con una sonrisa en su rostro mientras se levantaba del suelo.
─Y aún no haz visto nada, ¡Vete ahora, Odín!, porque sólo matándome, la Luz Eterna será tuya.
─Si así lo quieres ─musitó el Dios mientras aparecía una espada en su mano derecha, al mismo tiempo que se daba cuenta de que no era capaz de mover sus piernas─. ¿Qué es esto? ─preguntó sorprendido al observar el hielo que rodeaba sus piernas con la intención de que no se moviera─. ¿La Luz Eterna también posee poder sobre el hielo?
-No sólo posee los cuatro elementos de la naturaleza y el don de la vida y la muerte ─le hablaba Mara con cierto orgullo en sus palabras─. Combinándolos, puede llegar a crear lluvias, niebla e incluso hacer florecer una simple flor marchita. No sólo sirve para ocasionar incendios, inundaciones, terremotos o tornados. Estoy segura que era para lo que querías usarlos.
─Lo reafirmo… esos poderes son grandiosos ─el Dios sonreía─. Pero crees que el hielo podría detenerme.
─Tú nunca te rindes ¿Verdad? ─preguntó Mara.
─La verdad, no.
─Eso es algo en lo que nos parecemos. Porque yo tampoco me rindo ─contestó la oji-celeste.
─Pero en esta ocasión deberías Mara, no me gustaría lastimarte ─le advirtió el Dios.
─Tendrás que hacerlo, porque no permitiré que tengas esos poderes.
─Si insistes ─le dijó Odín, que en un momento de distracción de la joven logró herirla gravemente─. Ahora, si quieres vivir, dime ¿Dónde esta la Luz Eterna? ─preguntó el Dios, mientras sostenía a Mara entre sus brazos.
─La tienes frente a ti ─dijo ella─. Yo soy la Luz Eterna y nunca tendrás mis poderes. Tú ambición y codicia te llevo a terminar con la persona que más te amo.
─¿Qué dices? ─cuestionó Odín sin creer lo que escuchaba─. Tú no puedes ser la Luz Eterna.
─Lo soy Odín, y eso lo tendrás en tu conciencia… terminar con la paz de los cuatro mundos…
─Un destello blanquecino lentamente abandonaba el cuerpo de la joven…
─¡¿Los Poderes? ─el Dios trataba de tocar aquél destello de luz, pero sin conseguirlo─. ¿Por qué no puedo?, yo soy al que más amas…
Te amo Odín… ─la chica respiraba ya difícilmente─. Pero aún así, no podrías tomarlos, por el simple hecho de que tú no me amas. Quién posea la Luz Eterna y encuentra al que ama, y si él también ama a esa persona, ambos compartirán la Luz Eterna.
Aquellas palabras quedaron en el viento, al mismo instante que la joven cerraba lentamente sus ojos y su cuerpo desaparecía en medio de hermosas luces de colores.
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─Al desaparecer la Luz Eterna, los mundos se separaron ─empezaba a decir el Dios─. Y cada uno se dedico a buscarla por su cuenta, ahora que ha aparecido… no la pienso perder de nuevo.
─Pero amo Odín, la única forma de obtener esos poderes es enamorándose de ella y sobre todo que ella se enamore de usted ─Informo el sirviente.
─Para eso es que te necesito a ti. Quiero que consigas la caja de Noha ─dijo Odín.
─He oído escuchar de su caja… capaz de guardar cualquier magia dentro ─respondió Kasukabe─. Y por lo mismo Mara la exilió del mundo de los Dioses.
─Exacto, por eso tendrás que buscarla, mientras tanto, me encargare de enamorar a esa chica… Para después matarla y guardar esos poderes solo para mí, ahora dime. ¿Sabes el nombre de la chica? ─pregunto el Dios a su sirviente.
─Fue algo difícil ─comenzó hablando Kazukabe─. Pasaron siglos y los humanos son simples mortales, pero finalmente encontré al padre mortal de la chica… su nombre es Daidouji Misao.
─¿Daidouji?
─Así es mí señor.
─Por casualidad esa chica no se llamara Mayura.
─Sí ─respondía sorprendido Kasukabe─. Ese es su nombre, Señor. ¿Pero cómo es que lo sabe?
─Esa tal Mayura es amiga de Loki.
─¿El Dios que desterró?.
─Sí. Él podría reconocerme y hacerme las cosas más difíciles ─continuó el Dios.
─Entonces, ¿Qué piensa hacer amo? ─preguntó de nuevo Kasukabe.
─Cambiar mi apariencia, es la única manera, pero aún así Loki podría desconfiar de mi acercamiento a la chica.
─En ese caso, tendrá que hacer que él se ocupe en otra cosa ─le sugirió Kazukabe.
─Sí… tiene que ser algo más.
El Rey de los Dioses se llevo una mano a la barbilla, tendría que idear un plan lo más pronto posible, y ponerlo en marcha de inmediato. El tiempo se encontraba en su contra, no sólo era él quién estaba tras los poderes de la Luz Eterna, y una vez que Loki se entrase de su existencia, haría cualquier cosa por proteger a Mayura.
