N/A: Llegue con el Capitulo siguiente. Gracias a Usio y Lucia por dejar Reviews. Esto empezará a ponerse cada vez más interesante, ya que no falta mucho para que el Dios Loki descubra lo que en verdad siente hacia la peli-rosa Además de la pronta aparición de Dimitri y Sky en el Mundo de los Humanos.

Me despido, y gracias por pasar a leer.

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.:: 03 ::.

Cuando ellos dos decidieron Enamorarla

Muy lejanos ya, quedaron aquellos días donde Ángeles, Demonios, Dioses y Humanos, convivían todos juntos. Tras la muerte de Mara y la desaparición de la Luz Eterna, el rey de Egard, Ramus, había hecho hasta lo imposible por localizar el grandioso poder perdido. La mala noticia que azotó con un terremoto a los cuatro mundos, destruyendo la pared de resguardo que sentían en sus corazones.

Ramus mando al instante a sus más fieles súbditos a encontrar el preciado poder. Hermosos ángeles de alas blancas, no importa su apariencia, pues sólo importaba su misión. Viajar al mundo al que ellos llamaban "La Tierra de los Humanos", vivir como unos simples mortales, vigilando, escuchando… hasta que la Luz Eterna diera señales de vida.

La luz resplandecía en el horizonte, era hermosa en verdad, tanto, que el anciano canoso cubría levemente sus ojos de aquél resplandor. Egard era un mundo iluminado donde los ángeles convivían tranquila y armoniosamente. Con verdes pastos y cielos azules cubiertos por sólo un par de nubes.

La puerta de una blanca habitación se había abierto de repente, el rey Ramus volteó tranquilamente, ya que sabía bien, quién era el único capaz de entrar de esa manera ante su presencia.

─¡Padre! ─entró precipitadamente el hijo, asiendo reverencia ante su progenitor. "Al menos no había perdido del todo sus modales" Rió el rey─. A aparecido ─dijo un rubio de ojos celestes, lucia una apariencia no más de dieciocho años.

─Por fin ─se escucho del rey─. Llegó el momento, Sky ─le habló a su hijo.

─Sí padre ─contestó el rubio─. Logro sentirla también, ha liberado sus poderes ─continuó.

─Seguramente ellos también se habrán dado cuenta.

─¿Te refieres a Dimitri y a su padre?

─Sí, hijo. Ya debieron sentir también los poderes de la Luz Eterna.

─Seguramente, también Odín ─susurró con cierta frialdad, algo poco común en el Príncipe.

─¡Odíin! ─exclamó el rey con furia─. Fue él quien nos condeno a esto.

─Lo sé, Padre ─respondía el hijo─. Su ambición de poder no tuvo limites. Asesinar a la Protectora de la Luz Eterna. Su osadía se pagaría con la muerte y su alma destruida para siempre.

─Sí. Esas fueron las reglas del Consejo de los mundos conformado por los tres reyes. Pero al descubrir que fue Odín, un miembro del Consejo el culpable del asesinato…

─¿Fue expulsado del Consejo? ─interrumpió su hijo.

─Correcto. Y sólo quedamos dos miembros más. Yo, el rey del Mundo de los Ángeles y…

─El rey del Mundo de los Demonios, Demian ─Le interrumpió de nuevo el hijo.

─Eso es correcto ─rió su padre.

─Aunque todo ocurrió antes de mi nacimiento, no dudes en que me esforzare y ocupare algún día su lugar, Padre.

─Tienes razón, y por eso, como mi único hijo y futuro rey, debes de ir al mundo de los humanos y encontrar a la chica.

El joven palideció. ¿Cómo iría a un lugar al que apenas conoce? Nunca ha puesto un pie fuera de Egard, tierra de los Ángeles.

─Pero Padre… ─Ramus lo callo con un simple gesto de su mano.

─Ya lo sé. Pero debes afrontarlo, será una nueva experiencia para ti. Además, lo más seguro es que Demian envíe a Dimitri.

─¿Qué?

─Antes eran amigos ¿No? ¿Entonces por que ése enfrentamiento?

─Bueno, yo empecé a tomar en serio mi papel como futuro rey, en cambio Dimitri, ni siquiera en estos tiempo ha tomado la decisión de sustituir a su padre algún día.

─Sí, pobre Demian ─se compadeció el rey─. Pero aún así, Dimitri en el fondo es bueno… aunque algo rebelde ─continuó.

─Y un seductor de lo peor ─agregó Sky.

─Es necesario que vayan ustedes dos ─siguió el rey, aún sin escuchar a su hijo─. Con tus poderes sensitivos y tu habilidad de sentir los poderes de la Luz Eterna, más los poderes de Dimitri, les servirán si también Odín va en busca de ella.

─Padre, ¿Quieres decir, que yo y Dimitri tendremos que ir a la tierra a enamorar a esa chica?, ¡Pero yo nunca he ido a la tierra! ─se quejó una vez más el príncipe.

─Por eso también irá Dimitri. Con su experiencia en ir y venir de la tierra, seguro que estarás bien. Pero debes de entender que es de suma importancia que alguno de ustedes dos se enamore de ella y ella al igual de ustedes. Tú y Dimitri son nuestra única esperanza, si alguno de los dos logra obtener los poderes, traerán paz a los mundos.

─Sí, Padre ─respondió resignado el Hijo.

─Te encontraras bien ─le dijo una vez más su padre─. Dimitri irá a la tierra. Tú puedes sentir a la chica y él la conoce físicamente. Tienen que encontrarla antes que Odín… Pero antes debes tomar esto…

El rey había arrojado hacia su hijo un anillo plateado, Sky logró atraparlo con su mano izquierda, aquél anillo brillo en una intensa luz blanca, para aparecer después, una plateada espada. El joven la observaba con admiración.

─Esta es…

El joven no pudo terminar la frase. Nuevamente, una luz brillante rodeó a la espada. Ahora, un anillo plateado se encontraba incrustado en su dedo anular, "Egard, Tierra de Ángeles" era lo único que podía leer el joven.

─Buena suerte, hijo ─añadió como despedida el rey.

Al terminar de decir estas palabras, una luz rodeo la espalda de Sky. Un par de alas blancas apareció en su espalda, y como cuan estrella fugaz, el joven Príncipe cayó del cielo a la tierra.

El cielo era oscuro en Niogard, simple comodidad para sus habitantes. Hermosos y seductores por naturaleza, esos eran los Demonios que habitaban esa tierra. Un lugar gobernado a mano dura por su rey, más sin embargo, con justicia y sabiduría. Demian era el rey proclamado de Niogard, un hombre mayor, canoso, dueño de unos ojos negros. Representante de la tierra de los Demonios ante el Consejo de los cuatro mundos.

─¿Me buscabas? ─un joven alto, con la apariencia de unos dieciocho años, cabello negro y ojos color ámbar, hizo acto de presencia ante el rey.

─¿Dónde estabas ésta vez? ─preguntó su padre, el rey.

─En la tierra, ya lo sabes ─contesto el chico con desgane.

─¿Dónde? ─cuestionó una vez más el rey, esta vez, poniendo más énfasis en su voz.

─En Italia, Padre ─respondió resignado el joven.

─¡Qué! No puedo creerlo, Dimitri. Retiro lo dicho ─el rey había pensado mejor─. Porque lo creo de ti, hoy fue Italia, ayer Inglaterra, y antes de eso Canadá, ¿Qué será mañana? ─pregunto con ironía el rey.

─No lo sé ─después de pensarlo un poco─. ¿Qué te parece Francia? ─añadió Dimitri un poco después.

─¡Ya basta, Dimitri! ─habló el rey levantando la voz─. Me canse de tu rebeldía, de que vayas a la tierra cada vez que quieres, y sin ni siquiera avisar a tu Padre. No sabría nada de ti, si no soy yo el que se comunica contigo.

─Bueno, tú me diste ése trabajo. Buscar a la Luz Eterna en el mundo Humano, ¿O no?

-Sí. Te dije que la buscaras y enamoraras a la chica que es la Protectora de la Luz Eterna. No que enamoraras a cada chica que se te pone enfrente en ése mundo de Humanos.

─Ya lo sé, pero Padre… ─se formo una sonrisa en el rostro del Príncipe─. Las chicas de ese mundo son muy lindas.

─Nunca cambiaras ¿Verdad? ─respondía el rey ante el carácter de su hijo─. Bueno, cambiando de tema. Ya apareció la chica.

─Bien por ti ─dijo el hijo─. Eso ayudara mucho al Mundo de los Demonios y al de los Ángeles, y ahora que no me necesitas… iré a Francia.

─¡Espera! ─lo detuvo su Padre.

─¿Ahora qué?

─¿No entiendes aún? ─preguntó el rey.

─¿Entender qué?, ya encontrarte a la chica. Sky se puede encargar de enamorarla.

─Sabes muy bien que tu presencia en necesaria. Tus poderes serán útiles si aparece, Odín ─dijo Demian a Dimitri.

─Útiles, sólo eso. Sabes que no serán suficientes contra él.

─Lo sé. Pero sinceramente, no creo que Odín se arriesgue en estos momentos a una batalla contra nosotros.

─Entonces, ¿Quieres que vaya a la tierra junto a Sky a enamorar a esa chica? ─preguntó el joven.

─Exactamente ─decía el rey con una bola de cristal en sus manos─. La chica, es ella… ─una joven peli-rosa tomaba forma en el cristal. Unos bellos ojos carmesí observaban detenidamente, a los dos jóvenes que tenía enfrente, uno castaño y el otro rubio.

─Es linda, muy linda en verdad ─dijo el príncipe de los Demonios.

─Entonces, supongo que no tienes ningún problema ─susurró el rey.

─Si me hubieras mostrado como era la chica desde el principio, nos hubiéramos ahorrado toda esta plática ─sonreía Dimitri─. Y no, no tengo ningún problema, Padre.

─En ese caso ─hablaba Demian─. En lugar de ir a Francia, ¿Qué te parece Japón? ─a lo que su hijo asintió con la cabeza ─En ese caso te daré algo.

─¿Qué cosa?

El joven peli-negro observaba como su Padre se acercaba hacia él, con una pequeña caja adornada de joyas. El rey la habría tranquilamente, Dimitri esperaba ansioso para ver lo que se encontraba resguardado en su interior.

─Eso es… ─el rey le colocó en la palma de su mano, una pequeña argolla de un tono plateado, aún así, el joven logró distinguir "Niogard, Tierra de los Demonios" escrito─. Sólo un anillo… ─concluyó el joven con decepción.

─Eso te ayudará…

─Es sólo un anillo ─repitió de nuevo Dimitri.

─Úsalo solamente cuando la chica se encuentre en peligro.

─No te preocupes, Padre ─decía el joven colocándose el anillo en el dedo anular de la mano izquierda─ No permitiré que Odín la toque ─respondió muy seguro.

Un espeso humo color negro, rodeo al joven demonio, haciéndolo desaparecer camino hacia la tierra.

"Sólo espero que Dimitri se enamore de verdad. De lo contrario, nunca obtendrá los poderes de la Luz Eterna. Me preguntó quién se enamorará primero, él de ella o ella de él. Es la primera vez que lo veo tan entusiasmado en complacerme en algo" Pensaba el rey del mundo de los Demonios, mientras su mirada se perdía en aquella bola de cristal.