N/A: Aquí el siguiente Capítulo =)

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.:: 04 ::.

Encuentro de Amigos y Celos de un Dios

El viento era cálido, el peli-rubio era capaz de sentir a la perfección el aire sobre su rostro, una leve brisa que le daba la bienvenida a un nuevo mundo. Era su primera vez en un lugar extraño ¿Cómo comportarse? No lo sabía él en realidad. Vivir siglos, en lo que él llamaba hogar, un mundo ajeno, a lo que ahora contemplaban sus ojos. Enormes edificios, incluso el joven se encontraba postrado en uno. Personas caminando ajetreadamente esperando llegar a tiempo a sus destinos.

El rubio se acerco más a la cornisa para observar mejor desde lo alto. A pesar de diez pisos de abajo hacia arriba, Sky podía contemplar perfectamente a aquellas "criaturas". Hombres y mujeres, jóvenes y niños. El de mirada azul suspiro. "Después de todo no son tan distintos a nosotros" pensó el Príncipe. El chico interrumpió sus propios pensamientos, ¿Qué estaba haciendo? Era momento de actuar, encontrar la Luz Eterna lo antes posible.

Concentrándose, Sky cerró sus ojos. Buscó aquella esencia mágica que la joven albergaba en su interior, posiblemente, ella ni siquiera lo supiera. El rubio sonrió, una gran sorpresa le esperaría a la joven, ¿Una simple mortal sería capaz de soportarlo? ¿Afrontarse a algo completamente nuevo y extraño?

─Está cerca ─decía mientras bajaba del alto edificio a un callejón que daba a una calle poco transitada─. La siento.

Él continuó caminando por el lugar, donde logra toparse con una joven castaña, la cual al verlo, al instante grita "¡Ahhh!" Fue lo que escuchaba Sky mientras trataba de calmar a la chica.

─Espere, no le haré daño ─intentó decir el rubio, pero la chica había salido corriendo aún gritando─. ¿Y ahora que hice?

Se había cuestionado para si mismo el Príncipe de los Ángeles, sintiendo después un ligero golpe en la cabeza. El rubio lentamente volteó hacia donde había venido el golpe. Sus ojos se abrieron de par en par "¿Tú?", apuntó con su dedo índice al joven peli-negro de mirada arrogante.

─¿Cómo me encontrarse tan rápido, Dimitri? ─le cuestionó Sky al Príncipe de los Demonios.

─Muy fácil ─respondía el otro con desdén─. Sólo seguí los gritos.

─¿Sí? ─el rubio colocaba sus dedos índice y pulgar en su barbilla, buscando una explicación a la situación antes acontecida─. Pero no se porque lo hizo. Los humanos son muy raros.

El joven abrió sus ojos completamente sorprendido. Una sonrisa se formo en sus labios mientras observaba detenidamente al rubio.

─Pues yo sí lo sé ─habló por fin Dimitri mientras señalaba a Sky.

─¿Por mi? ─preguntó extrañado el rubio.

─No por ti ─continuó el peli-negro─. Más bien por lo que tienes en tu espalda.

─¿Qué? ─el rubio no comprendía lo que su compañero le decía.

El oji-azul volteó su cabeza hacia su lado derecho, unas plumas blancas fueron liberadas con ése simple movimiento. El rubio entendía a lo que se refería el peli-negro.

─Es verdad… ─susurró Sky─. Mis alas… las olvide por completo.

─¿Cómo se te olvido esconder tus alas? ─cuestionó curioso Dimitri, con un poco de sorpresa en su voz.

─Es que es la primera vez que vengo al mundo humano ─las blancas alas de Sky parecieron brillar, para finalmente desaparecer─. Como estaba tan concentrado sintiendo los poderes de la Luz Eterna… no recordé esconder mis alas. Oye, ¿Por qué te ríes? ─le preguntó el rubio con cierta molestia.

─Lo siento… ─intentaba disculparse Dimitri entre risas─. Es que no puedo evitarlo… ─continuaba diciendo entre risas y lagrimas en sus ojos ante tanto reír.

─¿Qué te causa tanta gracia? ─el rubio lucia furioso.

Él recordaba que de niños reían, eso hace muchos siglos ya. Aquella amistad de niñez hubiera parecido irrompible ante cualquiera que los haya visto, pero ambos tomaron caminos distintos. Sky, conforme iba creciendo, aprendía de su padre, Ramus; a actuar y tratar al resto, tal y como el futuro rey de Egard debería de hacerlo. En cambio Dimitri, su postura de convertirse en rey, no giraba principalmente en tomar el liderazgo de Niogard.

─Tú. Que el futuro rey del Mundo de los Ángeles se haya olvidado de una regla tan importante de su mundo, "Un Ángel nunca debe dejarse ver por un humano al que no guía" ─dijo el Príncipe de los Demonios.

─También hay una regla parecida en el Mundo de los Demonios, "Ningún demonio debe usar sus poderes para adueñarse de las decisiones de un humano, rompiendo así, el balance entre el bien y el mal" ─lo atacó Sky.

El peli-negro levanto su mano hacia el rubio, una ráfaga de viento hizo que Sky retrocediera unos centímetros, sorprendiendo al mismo Dimitri por lo sucedido.

"Aire…" Pensaba Sky "…¿Será la espada negra?..."

─Eso no es gracioso… ─la voz de Dimitri tomó un tono serio.

─Al menos dejaste de reírte ─respondió Sky saliendo de sus pensamientos─. ¿Te sientes bien después de tu ataque de risa frenética? ─preguntó con ironía el ángel, intentando romper el silencio pesado que ahora los embargaba.

─Sí, estoy bien ─había respondido finalmente Dimitri─. Pero sabes muy bien que mi padre y yo nos hacemos cargo de quién se atreviera a romper esa regla, que es la más importante de nuestro mundo.

─Lo sé, el Demonio es eliminado y su alma se utiliza de nuevo, si la falta no es grande, reencarnara de nuevo en un Demonio y se le da la oportunidad de aconsejar a los humanos de nuevo. De lo contrario, reencarnara en un humano y será guiado por un Ángel y un Demonio ─recitó Sky de memoria.

─Ni siquiera el Rey de los Demonios tiene el poder para destruir un alma demoníaca, eso solamente puede hacerlo un Dios ─respondió Dimitri.

─O mejor aún... ─siguió Sky─. La propia Mara.

─Todo esto es desde el comienzo de los tiempos… ─empezaba hablando Dimitri─. Cada humano en este mundo cuenta con un Ángel y un Demonio que lo guían y que lo acompañan siempre.

─Hay billones de Ángeles y Demonios en este mundo ─continuó Sky─. Y otros millones más en sus respectivos mundos esperando la llegada de un nuevo humano al que guiar, ya que cuando la vida mortal del humano acaba, los guías regresan a sus respectivos mundos esperando guiar de nuevo, de hecho, algunos Ángeles y Demonios se hacen amigos.

─¿Amigos? ─repitió Dimitri─. Es verdad, de hecho algunos se encariñan con el humano hasta el grado de llamarlo "Amigo". Ellos ni siquiera sospechan de que aquellas voces en su cabeza, que aconsejan lo que es bueno o malo… en realidad somos nosotros, un Ángel y un Demonio.

─Los Ángeles le decimos lo bueno de las cosas, lo bueno que llegaría a pasar al tomar una decisión ─habló Sky.

─En cambio los Demonios le decimos las cosas malas. Le damos el lado malo de las cosas cuando piensan tomar un decisión ─continuó el peli-negro.

─Somos como su conciencia, pero sólo el humano puede tomar la decisión, sea buena o mala. Pero el humano también le ha llegado a pedir cosas a los Dioses ─dijo Sky.

─¿Dioses?, ¡Ni siquiera los menciones! ─exigió Dimitri al rubio─. Yo odio a los Dioses, sobre todo… odio a Odín. Al asesinar a Mara… trajo desgracia y destrucción a nuestro mundo.

─No sólo los Demonios lo odian ─le interrumpió el Ángel─. También algunos Ángeles detestan a los Dioses.

─¿Los Ángeles odian? ─preguntó el Príncipe del Mundo de los Demonios.

─Solamente algunos. Lo odian por asesinar a Mara y traer tristeza a nuestro mundo… Yo odio a Odín. Pero si el Príncipe de los Ángeles puede odiar... ¿El Príncipe de los demonios puede amar? ─le cuestiono Sky a Dimitri, al recordar la misión que les fue encomendada.

─¿Ah? ¡Que cosas preguntas!

La voz de Dimitri parecía un poco enfadada, provocando una sonrisa en el rubio ángel. Sin embargo, pensamientos pasaban por su cabeza. "¿Será capaz Dimitri de enamorarse?" "¿Seré yo capaz de enamorarme?" El rubio despejo esas preguntas, y decidió concentrarse en encontrar a la joven poseedora de aquellos poderes. Mientras tanto, en un Instituto no muy lejos de ése lugar, un trío de jóvenes se despedía para retirarse a sus respectivos destinos.

─¡Ya me voy! ─dijo un castaño a las dos personas frente a él. "Pero antes…" una idea llegó a Narugami, definitivamente tenia algo que hacer antes de llegar a su trabajo, sin más tomo camino mientras unas sonrisa triunfante aparecía en su rostro.

─¿Y ahora que le pasa? ─cuestionó la peli-rosa con una gotita en la cabeza al ver salir a Narugami tan velozmente.

─No lo sé, pero… ─el joven Kakinouchi tomó al instante la mano de Daidouji mientras ambos empezaban a caminar.

─¿Qué haces? ─preguntó Mayura mientras ambos salían del salón tomados de la mano.

─Siguiendo las apariencias ─le respondió él─. ¿Recuerdas que ahora somos novios?

─Creo que ya lo había olvidado ─murmuró la chica algo nerviosa ante la cercanía de Kotaro.

─Daidouji… eres una distraída.

─¿Daidouji? ¿Me llamaste Daidouji?

─Sí, aunque somos amigos siempre te he llamado así ─recordaba─. Aunque tú me llamas por mi nombre ─continuó mientras volteaba a verla.

─Eso es verdad, pero ahora se supone que somos novios. Así es que tendrás que llamarme por mi nombre también ─pidió la chica a su "Novio".

─De acuerdo… Mayura.

─Así esta mejor ─la joven vislumbro a tres chicas que se acercaban a ellos, su nerviosismo incremento.

─Oye, Mayura. Qué bien oculto nos tenias la noticia ─habló una chica castaña.

─Sí, y eso que somos tus amigas ─agregó otra chica.

─Bueno, yo me adelanto ─intervino Kotaro─. Te esperare afuera para acompañarte a la Agencia, ¿De acuerdo? ─continuó mientras le daba un beso en la mejilla a su "Novia" para retirarse después dejándola hablar con sus amigas.

─Ya cuéntanos ─la animo una chica peli-negra─. ¿Cómo fue que se hicieron novios?

─Eso… ─la peli-rosa no sabía que responder, así que opto por decirles parte de la verdad─. Fue algo que simplemente sucedió…

Un joven corría a toda prisa, abrió el portón y entró rápidamente a la Agencia Enjaku.

─¡Loki!

La puerta del oji-verde se abrió de par en par. Por un instante pensó que se trataba de Mayura.

─Narugami, ¿Qué pasa? ─preguntó el Dios del Caos al recién llegado─. ¿Por qué entras así?

─Es que tengo al que decirte ─Narugami respiraba difícilmente después de tanto correr.

─¿De qué se trata? ─cuestionó Loki.

─De Daidouji ─respondió finalmente Narugami.

─¿Qué pasa con Mayura? ─cuestionó curioso el Dios del Caos.

─Ella y Kotaro ─hablaba el Dios del Trueno.

─Habla, Narugami ─decía ya impaciente el oji-verde.

─Ella y Kotaro… son novios ─respondió finalmente el castaño.

─¿Qué dices?

─¡Que ella y Kotaro son novios! ─repitió el castaño.

─Ya escuche lo que dijiste ─habló Loki─. Pero ¿Por qué me lo dices a mi? ─le cuestionó al Dios del Trueno.

─Para ver como reaccionabas ─respondió sin más el castaño.

─Narugami… ─el Dios del Caos hablaba con enfado, tal pareciese que un aura de fuego se formaba a su alrededor.

─Eh… ─al ver el enojo del Dios del Caos, Narugami comprendió que no había sido una muy buena idea─. Creo… que ya me voy o llegare tarde al trabajo… ─murmuró para acercarse lentamente a la puerta y salir corriendo por temor a lo que pudiese pasar después.

─Ese Narugami… ─susurró el oji-verde con cierta ira en su voz.

─Papi, ¿Estás bien? ─había preguntado el cachorrito negro.

─Claro que estoy bien ─respondía el Dios alzando la voz.

─¿Estas enfadado por lo de la chica del misterio? ─cuestionó de nuevo Fenrir. Una mirada penetrante de su padre, fue lo que obtuvo como respuesta. "Creo que mejor no le digo nada" Pensó el cachorro.

Un silencio inundo aquella habitación. De alguna forma el Dios sentía un ambiente pesado. "¿Por qué tenía que venir Narugami a contarme eso?" Se reprochaba Loki. "Eso no me importa" Se decía una y otra vez el Dios.

─Sr. Loki ─Yamino entraba al despacho con una sonrisa en su rostro─. Llegó una clienta.

─Que pase, Yamino ─el oji-verde dio un suspiro, para en seguida sentir al de gafas irse.

Una joven de cabello y ojos azules hizo acto de presencia en el lugar, era de mediana estatura, pero aún así, una joven muy hermosa. La recién llegada abre sus ojos de par en par, no creía lo que veía en frente.

─¿Eres tu el detective? ─cuestionó la peli-azul.

─Sí ─respondió el otro firmemente.

─Bueno… ─la joven dudaba en responder─ Es que eres sólo un niño…

"Yo no soy un niño" Murmuró para si mismo, recordando al mismo tiempo, cuando él y la peli-rosa se conocieron.

─¿Cuál es tu nombre? ─le preguntó por fin Loki.

─Me llamo Himiko… Himiko Yanase ─se presento la joven.

─Toma asiento ─pidió el Dios.

La joven obedeció y tomo asiento en un sofá de la enorme habitación. Loki tomo asiento, quedado frente a la chica.

─¿Qué es lo que pasa? ─preguntó él.

─Es que… ─una voz llena de temor apareció de pronto en la chica─. En mi casa suceden cosas extrañas. Hay cosas que desaparecen y aparecen en otro lugar. Incluso en unas ocasiones he logrado ver una sombra que deambulan por la planta baja, para después entrar a la habitación que pertenecía a mi padre.

"Hay maldad que la sigue…" Susurró el Dios.

─Pero mi padre murió hace dos años… además están los escalofríos que siento cuando estoy en la sala viendo televisión…

─Muy bien… ─la interrumpió Loki─. Tomaré tu caso.

─Muchas gracias.

La joven sintió un inmenso alivio ante la respuesta del detective. Unos pasos se escucharon, después la puerta se abria de par en par para dejar mostrar a una joven de largos cabellos rosas.

─¡Loki!

─Mayura… ─murmuró el Dios al ver llegar a la chica.

─¿Hay algún caso hoy? ─cuestionó la peli-rosa─. Yamino dijo que había una nueva cliente, ¿Es ella? ─le preguntó al mismo tiempo que observaba a la peli-azul.

"Siento algo raro… En verdad hay algo extraño" Pensaba la chica, sin saber exactamente de qué se trataba.

─Hola, mi nombre es Himiko ─se presentaba la peli-azul, asiendo una reverencia, cosa que sacó de sus pensamientos a la chica del misterio.

─Yo soy Mayura… ─se presentó correspondiendo al gesto de la chica─. Soy asistente de Loki ─informó la peli-rosa.

─Bueno, yo me retiro ─se despedía la nueva clienta─. Mucho gusto en conocerte Mayura ─al tiempo que le dedicaba una sonrisa, a lo que la peli-rosa correspondió también sonriendo─. Y gracias Sr. Loki ─continuó dirigiendo su mirada hacia el oji─verde, para después tomar camino hacia la salida ya conocida.

─¡¿Cuál es el caso Loki-kun? ─apresuró a preguntar Mayura─. Seguro es algo misterioso.

─Mayura… ¿No deberías de estar con tu novio? ─dijo Loki, aún siendo una sorpresa para el mismo.

─¿Novio? ─repitió curiosa Mayura─. Ah, te refieres a Kotaro… pero ¿Cómo lo supiste Loki-kun?

─Bueno… soy un detective ¿no? ─fanfarroneó el Dios─. Y Narugami vino y me lo dijo ─confesó.

─Ése Narugami… por eso salió tan rápido del Instituto.

─Será mejor que te vayas con tu novio… ─continuó hablando con desdén el Dios.

La peli-rosa se acercó al oji-verde, dulcemente colocó su mano derecha sobre sus cabellos, después se agacho en cuclillas para quedar a su altura y sus miradas se encontraron. El Dios comenzó a sentir calor en sus mejillas y poco a poco sus ojos se dirigían a los labios de la chica que tenía enfrente… al mismo tiempo que una sonrisa se dibujaba en el rostro de Mayura.

─¿Estás celoso de que Kotaro te quite a tu hermosa asistente?...

Aquella pregunta había sacado al Dios de sus más profundos pensamientos.

─No tienes porque… ─había continuado Mayura─. Él y yo no…

─¡Yo no estoy celoso!

Interrumpió de pronto él, para después darle la espalda a la chica. La joven por impulso se puso de pie. Y el mismo Fenrir dio por suspendida su siesta al ver a su padre actuar así.

─Por que mejor no te vas con tu novio.

─¿Qué?, pero Loki-kun… ─la voz del Dios había sido tan fría y distante, algo desconocido para la chica… que de alguna manera le había dolido en el alma─. Muy bien… si eso es lo que quieres, ¡Me voy! ─le gritó, para después detenerse en la puerta─. ¡Con mi novio! ─continuó─. Y no volveré nunca, Loki-kun ¡Eres un tonto!

─Mayura… ─había murmurado el Dios volteando hacía la puerta, pero sólo logro verla cerrándose.

─Papi… ─susurró Fenrir al ver la tristeza en los ojos de su padre… "Lo bueno es que no estaba celoso" Se dijo el cachorro.

Con lágrimas en sus ojos, Mayura había logrado llegar hasta su habitación. Con gran pereza se echo en el suelo, al tiempo que era adornado por lágrimas saladas.

─Loki-kun ─murmuró la peli-rosa─. Ni siquiera me dejaste explicar lo de Kotaro. Ahora ya no volveré a la Agencia y me perderé los misterios… como quisiera un consejo ahora…

"Debes volver e intentar explicar a Loki-kun"

"Pero debes de tener en cuenta ése enfado sin explicación"

Mayura había sido capaz de escuchar dos voces, rápidamente se pone de pie buscando por su habitación. Sus ojos se abren de par en par al ver a una chica de cabellos naranjas y ojos castaños, acompañada de otra de un hermoso pelo violeta y ojos azul como el mismo cielo.

─¡Ahhh!, ¿Quién son ustedes? ─preguntó Daidouji a la vez que las señalaba con su dedo índice─. Misterioso… ¿Cómo lograron entrar?

─¿Puedes vernos? ─cuestionó sorprendida la peli-violeta ignorando la pregunta.

─Esto no debería pasar… ─murmuraba preocupada la de cabello naranja.

Las tres se quedaron intercambiando miradas, aquella sorpresa las había sumido en un silencio total.

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N/A: Respondiendo a la pregunta de Lucia, sí (^.^), habrá más chicos tras Mayura. Sobre cuando Misao le diga quién es en realidad, calculo que falta todavía un poco. Ahora, una pelea entre Loki-kun y Mayura, y también la aparición de éstas dos misteriosas chicas, ¿Ya tienen una idea de quiénes podrían tratarse?, sino es así tendrán que esperar hasta el siguiente capítulo :3 Gracias por los Reviews...