N/A: He traído un nuevo capítulo. Sí. Tarde mucho en actualizar y tal vez de ahora en adelante sea así, pero últimamente he estado un poco ocupada; por lo que no tengo oportunidad de actualizar tan rápido como quisiera. Ya casi se cumple un mes desde la última actualización y a lo mejor tendrá que pasar un mes o poco más hasta la siguiente (-_-) Pero seguiré actualizando hasta el final, no se preocupen. Gracias por pasar e leer y dejar sus reviews =)
.
.
.:: 08 ::.
Beso en el último lugar donde te vi
Mayura sonrío. Había hecho las paces con Loki, al día siguiente volvería de nuevo a la Agencia Enjaku y de paso, un nuevo poder despertó. Tal vez el día no había sido tan malo.
—El poder del aire —decía Karin—. Puede controlar desde el aire que respiramos, hasta crear un inmenso tornado.
—No sé si podre con esto —se apresuró a decir Daidouji.
—Claro que podrás —animó Karin—. Si hay alguien que puede hacerlo, esa eres tú Mayura.
—Al menos hasta que… —Shizuki se interrumpió en seco.
—Hasta que ¿Qué? —le cuestionó la peli-rosa—. Ustedes no me han contado todo ¿Verdad?
—Veras Mayura, cuando despierten todos lo poderes de la Luz Eterna y logres controlarlos… Ya no nos necesitaras —murmuró Karin.
—¡Que! ¿Qué quieren decir?
—Mara no sólo traía paz a los cuatro mundos —continuó Shizuki.
—Ella era la protectora del mundo humano y como tal, a la Luz Eterna no se le permitía poseer una Guía Demoniaca o Angelical. Por lo tanto, cuando controles todos tus poderes y te conviertas en la Luz Eterna… dejaremos de ser tus Guías.
—¿Quieren decir que se irán? —les cuestionó Mayura—. ¿Qué regresaran a su mundo? ¿Es eso lo qué quieren decir?
—Así es como tiene que ser —respondió fríamente Shizuki.
—Entiendo —susurró la peli-rosa con un nudo en su garganta—. Es sólo que… —la joven se detuvo, causando miradas intrigantes en sus dos acompañantes.
—¿Qué dicen si seguimos caminando? —interrumpió Karin.
—No de nuevo —agregó tímidamente Daidouji.
—Por supuesto que lo haremos —respondió de inmediato Shizuki, tomando a Mayura y a Karin de la mano—. Tal vez encontremos al chico de tus sueños —añadió.
—¿Ah?
La joven se impresiono ante el comentario de su Guía Demoniaca, pero eso de pronto desapareció al llegar un nuevo pensamiento a su cabeza, "Al final, las personas que quiero terminan yéndose".
Aquellos minutos de caminata parecían interminables. Mientras Shizuki y Karin admiraban cualquier lugar por el que pasaban, la peli-rosa simplemente respondía a sus preguntas con un simple "Sí" o "Tienes razón". Prácticamente, Mayura Daidouji parecía ausente.
—¡Que lindo!
La peli-rosa se vio obligada a voltear ante el repentino grito de Karin. De inmediato, dirigió su mirada hacía lo que observaba insistentemente la peli-violeta, una sonrisa apareció en su rostro al ver al pequeño gatito blanco localizado tras la vitrina de la tienda de mascotas, frente a la cual, ahora se encontraban.
—¡Es precioso! —murmuró Shizuki mirando a un gatito negro.
—Sí, son muy lindos —corroboro Mayura—. ¿Pero qué no habían visto nunca a un gato? —cuestionó.
—¡Por supuesto que sí! —respondió alarmada Shizuki.
—El gato es la mascota más común en el mundo de Egard —le informó Karin.
—También lo es en Niogard. Pero siendo una Guía Demoniaca a tiempo completo y viviendo en Midgard, por esa obvia razón no tendría tiempo para cuidarlo debidamente.
—Oh… —la peli-rosa dio un suspiro—. Por cierto, ¿A qué se refieren con Egard, Niogard y Midgard?
—Egard es la tierra de los Ángeles —le respondió la peli-violeta.
—Niogard es la tierra de los Demonios —continuó Shizuki.
—Y Midgard es la tierra de los Humanos —añadieron al unísono.
—Mientras de Asgard es el mundo de los Dioses —siguió Karin.
—Entiendo, recuerdo haber leído algo de eso.
—Ven —dijo Karin tomando el brazo de Mayura—. Vamos a verlos más de cerca —decía mientras las tres entraban en dicha tienda.
—¡Sí! —emocionada, la peli-naranja entró junto a las otras dos—. Quiero acariciarlo ahora que puedo hacerlo.
Mayura no tuvo más remedio que seguirlas, sin embargo mientras veía a Karin y a Shizuki, sus pensamientos estaban en otro lado.
—¡Que lindo y suave esta! —murmuraba la peli-violeta sosteniendo al gatito blanco.
—¡Estan lindo! —exclamó feliz Shizuki sosteniendo al gatito negro.
"Necesito un tiempo a solas" Pensaba la peli-rosa "Pero no puedo pensar claramente con ellas siguiente a todos lados" Es entonces cuando Mayura se da cuenta de la distracción de Shizuki y Karin. "Es ahora o nunca" Se dijo a si misma, mientras salía en completo silencio de aquella tienda. Empezó a correr y a correr hasta que se alejo un poco y siguió un camino sin rumbo fijo, simplemente hasta donde la llevaran sus pies.
—Mira Mayura, ¿No es lindo? —Shizuki alegremente volteaba con el gatito negro en brazos—. ¡No está!
—¡¿Qué dices? —su compañera se alarmó, mientras su mirada se posaba en el lugar donde Mayura se había encontrado segundos antes.
—Ya lo viste tu misma, Mayura no está… se fue —dijo la peli-naranja.
—Se fue y no sé el camino de regreso a casa —murmuró temerosa la oji-celeste.
—Olvida eso, tenemos que encontrarla, ¡Qué tal si está en peligro! —había dicho Shizuki, para después salir ambas del lugar.
Sus piernas se sentían agotadas. Para tomar un momento de descanso, la peli-rosa decidió tomar asiento en una banca que en aquél momento se encontraba vacía. Visualizó claramente el paisaje y lo reconoció al instante, a pesar de caminar sin rumbo, llegó a un parque en el cual ya había estado antes.
—Todo es tan difícil —habló la peli-rosa.
—¿Por qué tan pensativa? —escuchó que le preguntaron.
—Kami-sama… —murmuró al ver al alto castaño de mirada verdacea—. ¿Qué hace aquí? —preguntó.
—¿Puedo sentarme? —le cuestionó el Dios señalando el lugar vacía que se encontraba a su lado.
—Sí… —respondió tímidamente mientras el Dios tomaba lugar a su lado—. No había tenido la oportunidad de agradecerle por haberme regresado a Loki-kun, muchas gracias por cumplir mi deseo —dijo sin mirarlo.
Su vista se encontraba fija hacía el frente, de alguna forma se sentía intimidada. No. No era miedo lo que en realidad sentía al estar junto a aquél Dios, ¿Pero qué era ese sentimiento? Nerviosismo, tal vez.
—No fue nada —le contestó el Dios—. Además, no fue tan difícil convencerlo —añadió en broma, lo que ocasionó la sonrisa de la peli-rosa.
—Se parece mucho a Loki-kun, ¿Son amigos muy cercanos?
"¿Y ahora que le digo?" Se preguntó el Dios.
—Sí —respondió por fin—. Podría decirse que somos como la misma persona.
—¿Y cuál es tu nombre? —preguntó la peli-rosa—. Loki-kun nunca me lo dijo, aunque no sé si debería llamarte solamente "Kami-sama".
"Ahora es cuando tengo la oportunidad de decirle parte de mi verdad" Se dijo el Dios.
—Te parecerá extraño —murmuraba el oji-verde—. Pero yo… soy Loki, el Dios del Fuego y del Caos.
—¿Loki? ¡Que Misterio! —exclamó ingenuamente la chica—. ¡Te llamas igual que Loki-kun!
—Sí, tal vez por eso somos tan amigos —respondió él desviando la mirada.
—Pero será algo confuso —expuso ella.
—¿Qué cosa?
—Llamar a ustedes dos "Loki" —respondió la joven—. ¡Ya sé! A usted le llamare Loki-sama ¿Así esta bien?
—Tú puedes llamarme como quieras —dijo el Dios con voz seductora.
—Gracias…, Loki-sama —susurró algo nerviosa la chica, para después ambos quedarse en un silencio momentáneo—. ¿Y qué hace aquí? —se atrevió a preguntar.
—Nada en especial.
—Entonces, cuénteme más de Loki, el Dios del Fuego y del Caos —pidió Daidouji
"Quiero contarte todo Mayura" Se dijo el Dios.
—¿Loki-sama? —le llamó la joven al no haber obtenido respuesta del Dios.
—Sí, veras, Mayura —empezaba a hablar él—. Yo tengo… tres hijos…
—¡Tres hijos! —repitió la chica—. ¿Qué edad tienes?
—¿Eh?, ¡Ejem!... bueno yo… he vivido siglos si eso es lo que quieres saber.
—Pero se ve muy joven —"Y apuesto también" Agregó en su mente—. Parece casi de mi edad.
—Lo sé.
—Tres hijos —murmuró ella—. Quisiera conocerlos algún día —dijo sin pensar.
—Ya los conoces —le informó el Dios.
—¿Cómo que ya los conozco?
—Mi hija Hel, fue quien te secuestró hace algún tiempo…
—¿Es su hija? —le cuestionó nostálgicamente—. Pero ella pensaba que su padre no la quería. Yo le dije que cualquier padre quiere a sus hijos —respondió la peli-rosa. Instantáneamente, el Dios la tomó de la mano.
—Muchas gracias por preocuparte, Mayura. Afortunadamente lo entendió y volvió al Inframundo.
—¿Inframundo?
—Sí, ella es la Diosa del Inframundo.
Una sonrisa invadió su interior ante tal agradecimiento. Sin intentar contenerse, se atrevió a cuestionar una idea fugaz que paso por su cabeza.
—Cuéntame de tus otros dos hijos —pidió la chica—. ¿Tienes esposa, Loki-sama?
—No realmente. Algunos creen que nosotros los Dioses sólo estamos juntos para tener descendencia, pero en realidad, ya no estoy enamorado de ella.
—Comprendo.
—Mayura…
—¿Si, Loki-sama?
—Mis otros dos hijos están al cuidado de Loki-kun.
—¿De Loki-kun? —le cuestionó sorprendida—. Pero Loki-kun es sólo un niño.
—No todo es lo que parece, Mayura. De hecho, como él mismo presume, es un gran Detective, ¿No?
—Sí, tiene razón. Además, siempre me pareció que Loki-kun no es lo que aparenta.
—¿Ah?
—Loki-kun suele ser muy serio para su edad.
La respiración del Dios era entrecortada, habría más por contarle a Mayura.
—Uno de mis hijos —continuó el Dios—. Es conocido como Jörmundgander, la gran serpiente gigante que es capaz de rodear la tierra.
De pronto, Mayura separa sus manos de las de aquél Dios, que habían estado unidas hasta aquél momento.
—¿Qué ocurre, Mayura? —le cuestionó preocupado él.
—¿Una Serpiente? —susurró—. Yo les tengo pánico a las serpientes.
El Dios sin esperar un segundo más, toma de nuevo las manos de Mayura.
—De esta no debes temer —dijo por fin—. La conoces muy bien, y él también te estima mucho. Mi hijo, en este mundo, tú lo conoces como Yamino.
—¡¿Yamino es uno de tus hijos?
—Sí —afirmó—. ¿Te sorprende?
—Claro que sí. Pero en algo tiene razón.
—¿En qué? —preguntó intrigado el Dios.
—En que será a la única serpiente a la que no le tema —dijo la chica sonriendo, y él sonríe igual ante la respuesta de la joven.
—El último de mis hijos se llama Fenrir.
—Que coincidencia, así se llama el pequeño perrito de Loki-kun. O no es ninguna coincidencia ¿Verdad?
—No. No lo es —le dijo el Dios aún sonriendo —Él, en realidad, es el gran lobo Fenrir —ante el rostro de sorpresa de Mayura, Loki no pudo contener una ingenua pregunta—. ¿No me dirás que también les tienes miedo a los lobos?
—No, bueno no... De todas formas Fenrir es muy lindo también.
—Que bueno —murmuró el Dios.
"Por lo menos pude decirle sobre mis hijos. Pero por ahora no le puedo decir que yo y el pequeño Loki-kun que ella conoce somos la misma persona… el mismo Dios que la ama"
—¿Qué ocurre, Loki-sama? Se quedo muy pensativo.
—No pasa nada. Mejor dime por qué estabas tan triste cuando llegue.
—Bueno, es algo difícil de explicar, ni yo misma lo entiendo muy bien —la joven hizo una breve pausa—. Acabo de descubrir que yo soy la Luz Eterna, ¿Ha oído de ella? —le cuestionó al Dios.
—Si. La antigua Luz Eterna se enamoro de un Dios, pero su amor no fue correspondido.
"Creo que me perdí esa pequeña parte" Pensó la peli-rosa.
—¿Y ese Dios era Odín? —preguntó Daidouji.
—Así es. Pero él nunca la amo, solamente que ambas personas se amaran, podrían compartir la Luz Eterna.
—Odín nunca se enamoro de ella, sin embargo, quería los poderes de la Luz Eterna y por eso él la asesino —decía la chica con voz temerosa.
—Yo no dejare que te haga daño, Mayura.
El Dios se apresuró a tomar el rostro de Mayura entre sus manos.
—No se lo permitiré —agregó de nuevo, esta vez mirándola a los ojos.
—Muchas gracias, Loki-sama —agradeció la joven, un sonrojo había aparecido en sus mejillas—. Pero no se sí pueda manejar la Luz Eterna.
—Tú podrás hacerlo, si hay alguien que puede hacerlo, esa eres tú Mayura —dijo él, aún sostenía el rostro de la joven entre sus manos.
—Es la segunda persona en este día que me dice eso —le murmuró la peli-rosa.
Una sonrisa tímida había aparecido en los labios de la de cabellos rosados. El Dios al ver aquella sonrisa, no pudo evitar acercarse a esos rosados labios. Aprovechando que se encontraba con sus ojos cerrados, él sólo quería probarlos… Pero la joven rápidamente se pone de pie, evitando así que se cumpliera el deseo del Dios.
"¿Se dio cuenta de lo que iba a hacer?" Se cuestionó preocupado el Dios.
—Es verdad, me había olvidado de Shizuki y Karin.
"Creo que no se dio cuenta" El Dios respiró aliviado.
—Ya me tengo que ir, pero si hay alguna manera en que pueda agradecerle —le decía al Dios.
—¿Qué? —preguntó sin comprender el oji-verde.
—Me regresaste a Loki-kun, me contaste parte de tu vida y también me tranquilizo con sus palabras. Si hay algo que pueda hacer por usted, lo haría con mucho gusto —continuó con energía Daidouji.
—Sí —se apresuró a responder Loki—. Hay algo que puedes hacer.
—¿Qué cosa?
—Un beso… Sólo pido un beso.
—¿Qué?
—Sólo un beso, Mayura —repitió el Dios mientras se acercaba a ella—. Sólo uno.
—¿Un beso? —la joven observaba al Dios acercarse y sintió su corazón latir con mayor velocidad.
El Dios tomó con mano firme el rostro de Mayura para después besarla suavemente. Pero un simple rose de labios no era suficiente para el Dios, por lo que su mano izquierda buscó la manera de tomarla por la cintura y acercarla más hacía él, haciendo del beso mucho más profundo. Para sorpresa de él, ella correspondió al beso, haciéndolo pensar que ella esperaba ese beso tanto o igual que él. Pero aún así no era suficiente para él. El Dios mordía levemente el labio inferior de la chica pidiendo permiso para entrar y explorar el interior de su boca. El permiso le fue concedido. Una ráfaga de electricidad recorrió su cuerpo en aquél momento. Fue un largo beso, pero para ambos parecieron simples segundos. Ambos se tuvieron que separar por la falta de aire. Un sonrojo apareció en las mejillas de la humana, mientras los verdes ojos del Dios se posaban en los de ella.
—Yo… lo siento —había sido Mayura quien rompió el incomodo silencio, al mismo tiempo que sus labios eran tocados por su mano derecha—. Ya me tengo que ir.
—De acuerdo. Gracias por darme este beso, lo esperaba desde la última vez que te vi —dijo él.
"Ese beso en la mejilla no se compara en nada con este" Cruzó por la cabeza del Dios.
—¿Esperaba este beso desde que nos vimos en este parque hace un mes?
—Sí —se apresuró a responder él, mientras tomaba la mano de Mayura—. Gracias por cumplir mi deseo.
—Loki-sama cumplió el mío, y yo cumplí el suyo… ahora debo irme.
—Tienes razón —Loki a su pesar, la observaba partir—. Correspondió a mi beso —el Dios inconscientemente se llevó su mano a sus labios—. Cada día que pasa, este sentimiento crece. Y por eso… no dejare que Odín le haga daño.
—Eso esperamos Dios Loki —se escuchó la voz de una chica.
—Shizuki… —susurró el ante la repentina presencia de la de cabellos naranja y su acompañante—. ¿Tú eres? —cuestionó el Dios al dirigir su mirada a la de ojos celestes.
—Karin, ¿Usted piensa enamorar a Mayura? —preguntó de pronto la peli-violeta.
—Yo la amo, pero no sé si ella llegue a enamorarse de un Dios.
—Al menos ya tiene algo a su favor —habló Karin.
—¿Qué cosa?
—Recibió un beso de Mayura, y Mayura no besaría a cualquiera. Y sobre todo, lo recibió en sus dos formas ¿Verdad, Sr. Loki? —contestó la oji-celeste.
—Sí —el Dios recordó ambos momentos.
—Ya tenemos que irnos —interrumpió la peli-naranja.
—Tenemos que ir con Mayura —continuó Karin al seguir a Shizuki, mientras ambas se alejaban poco a poco del Dios.
—Mayura… —susurró el Dios.
—¿Sr. Loki?
—¿Ah?
—¿A sentido su presencia? —cuestionó la peli-naranja.
El Dios tomo un semblante serio.
—Así es… Odín esta aquí —murmuró él.
—Habrá que estar alertas —informó la oji-celeste, antes de alejarse junto a la Guía Demoniaca.
El Dios apretó su puño. El Rey de los Dioses, había intentado matarlo enviando ha otros a hacer su trabajo. Pero ahora, él estaba cerca. Una sonrisa arrogante se dibujo en el rostro del oji-verde. Enfrentarse al Rey de los Dioses era lo que haría.
