N/A: Disculpen la tardanza en actualizar, pero aquí el Capitulo =)
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.:: 09 ::.
Encuentro con la Luz Eterna
Las personas transitaban rápidamente, sin embargo, eso no era notado por la peli-rosa que caminaba sumida en sus pensamientos. Hace tan sólo unos minutos atrás había sido besada, la chica tocó levemente sus labios después de recordarlo una vez más.
Tampoco era la primera vez que la besaban, su mente divagó al momento en que de la nada había aparecido un chico de cabello violeta, quien pareciera ser amigo del pequeño Detective. Esto había logra infundir confianza en la chica de cabellos rosas, pero repentinamente, un beso fugaz le había sido arrebatado. La chica suspiró al recordar la disculpa de aquél extraño.
—Loki-sama me beso, el Dios… que tanto me gusta me beso —la joven paro en seco al pensar detenidamente en sus recientes palabras mentales—. ¡¿Qué es lo que estás diciendo Mayura? —se regaño.
—¡Mayura! —escuchó la joven desde lo lejos.
—Shizuki, Karin —logró murmurar Daidouji, segundos después, las dos recién nombradas ya se encontraban ante su presencia.
—Te hemos estado buscando por todas partes —exclamó algo furiosa la peli-violeta, muy poco habitual en ella.
—Lo siento —se disculpaba Daidouji—. Sólo quería pensar-
—Bueno, ¿Qué tal te fue? —le preguntó la Guía Demoniaca.
—¿Qué tal me fue de qué? —cuestionó algo nerviosa la peli-rosa.
—De lo que tenías que pensar —había continuado Shizuki.
—Oh, eso pues… pensé —la peli-rosa mostró una sonrisa en su rostro—. Que soy capaz de despertar los poderes de la Luz Eterna y aprenderé a controlarlos perfectamente.
—Así se habla Mayura —dijo animada la peli-violeta.
—Quiero que me enseñen a manejar los poderes, ¿Creen que podrían hacerlo?
—Claro que sí —le respondió Shizuki.
—Cuenta con nosotras —añadió Karin.
—Que bueno.
Una pequeña distracción fue suficiente para que Mayura tropezara con dos chicos, cayendo al suelo al igual que uno de ellos.
Karin y Shizuki habían quedado impactadas ante la presencia de los extraños.
—Usted es… —había murmurado Karin al chico rubio que quedo de pie.
—Tú eres una Guía Angelical —respondió el chico.
—Es el príncipe el mundo de los demonios —dijo Shizuki viendo al chico peli-negro que se encontraba en el suelo.
—¿Qué se conocen? —preguntaba aún la peli-rosa en el suelo.
—Es la Luz Eterna —dijo el llamado príncipe de los demonios.
—¿Cómo saben de la Luz Eterna? —preguntaba Daidouji a los dos chicos mientras se levantaba del suelo gracias a la ayuda del rubio.
—Él es Dimitri —decía Shizuki—. El príncipe del mundo de los demonios —le dijo a Mayura mientras veía al chico peli-negro levantándose del suelo.
—Eso es correcto —le contesto él mirando a Shizuki.
—Y él es Sky —dijo Karin—. El príncipe del mundo de los ángeles —prosiguió mientras observaba al chico rubio que se encontraba de pie, a lo que él sólo sonrió.
—¿Son el ángel y el demonio que dijeron que vendrían? —le preguntó Mayura a sus Guías.
—La verdad nunca pensé que los reyes enviaran a sus propios hijos a enamorarte, Mayura —le respondió la peli-naranja.
—Ni yo tampoco —corroboró Karin.
—¿Cuáles son sus nombres? —preguntó el rubio a las tres chicas.
—La peli-rosa es la Luz Eterna —informó el peil-negro al rubio.
—Mi nombre es Mayura —respondió algo exaltada la chica.
—De acuerdo Mayura —dijo muy seductoramente el joven peli-negro mientras veía a la joven de arriba abajo.
—Ella es Karin y ella Shizuki —decía la peli-rosa presentando a sus acompañantes—. Son mis Guías…
—Vaya… usaste un poco del poder de la vida, ¿Cierto? —murmuró sorprendido Dimitri.
—Así es —respondió Daidouji.
—Creo que este no es un buen lugar para platicar —informó Sky al darse cuenta de que estaban en medio de la banqueta.
—¿Conoces algún lugar donde podamos hablar? —preguntó Dimitri a Mayura.
—Sí… hay una cafetería aquí cerca —dijo la peli-rosa empezando a caminar seguida de los dos ángeles y los dos demonios.
En el establecimiento habían logrado encontrar una mesa para cinco, por lo que se dispusieron a sentarse, las tres chicas y Dimitri habían pedido una copa de helado. Sky no quiso quedarse atrás e hizo lo mismo.
—¿Así que ustedes dos vienen dispuestos a enamorarme? —había preguntado Mayura.
—Eso es correcto —dijo Dimitri con una gran sonrisa en su rostro.
—Pero sobre todo —interrumpió Sky—. Hemos venido a impedir que Odín consiga los poderes de la Luz Eterna.
—¿Ustedes también planean protegerme? —preguntó una vez más Daidouji.
—¿Cómo que también? —cuestionó curiosa Shizuki—. ¿Qué acaso hay alguien más?
—Sí —respondió Mayura—. Él es un Dios.
—Un Dios —repitió sorprendido Sky.
—¿Cuál es su nombre? —le cuestionó algo enfadado Dimitri, después de todo el no confiaba en los Dioses.
—Loki —dijo la peli-rosa.
—Sky —murmuró el príncipe de los demonios.
—Loki… por lo que recuerdo es un Dios Nórdico al igual que Odín —comenzó informando a su amigo—. Loki es el Dios del Fuego y del Caos, además de ser conocido como el Dios Seductor.
"¿Dios Seductor?" Repitió la joven en su cabeza, por alguna razón sintió una punzada en su corazón.
—Para mi los Dioses no son confiables.
—Seguramente es sólo un apodo —se apresuró a decir Shizuki—. ¿Verdad Karin?
—Seguro que sí… eso no quiere decir que vaya por la vida seduciendo a cualquier chica que se le pone enfrente.
—Claro que no… —murmuró con algo de tristeza la peli-rosa recordando el beso.
—Ya esta atardeciendo —dijo Karin mirando por la ventana.
—Tienes razón, ya deberíamos irnos —Mayura dijo a Shizuki y Karin mientras se levantaban de sus lugares.
—De acuerdo, Mayura —susurró la Guía Demoniaca.
—¡Esperen! —habló el rubio—. ¿Quién pagara todo esto? —preguntó mirando las cinco copas de helado vacías.
—Bueno… —empezaba diciendo la peli-rosa—. Si piensan conquistarme, podrían hacer meritos pagando la cuenta… —agregó con una sonrisa, para después salir de la cafetería junto a sus dos compañeras.
—¿Y ahora que hacemos?… yo no tengo nada de dinero. Recuerda que es mi primer día en el mundo de los humanos —recordó Sky a Dimitri.
—Sí, lo sé —el peli-negro sacó algo de dinero y lo colocó sobre la mesa mientras se ponía de pie seguido de su amigo—. Oye Sky, tengo una idea para estar más cerca de la Luz Eterna.
—¿Cuál idea?, ¿¡Pero que digo! Tus ideas desde que éramos pequeños siempre me han metido en problemas —se quedó el rubio mientras ambos salían del lugar.
El Dios había logrado llegar hasta la Agencia, entrando rápidamente a su despacho, fue sólo cuestión de tiempo para que sus hijos se dieran cuenta de su llegada y subieran al despacho a recibirlo.
—Tardo mucho Sr. Loki —dijo el peli-verdaceo a su padre—. Sr. Loki ¡Volvió a su forma original? ¿Por qué?
—Bueno, le dije la verdad a Mayura, aunque sólo parte de la verdad.
—¿Qué quiere decir con eso, Sr. Loki? —preguntó sin entender el joven de gafas.
—Le dije que soy un Dios, y que tengo tres hijos. Y que son ustedes… pero aún no le he dicho que yo soy el pequeño Loki-kun que ella conoce.
—¿Y por qué, Papi? —le cuestionó el cachorrito negro.
—Porque tengo miedo de perderla —confesó el Dios.
—Sr. Loki… —murmuró Yamino ante tal respuesta.
—Además quiero enamorarla y protegerla ahora más que nunca.
—¿Por qué, Sr. Loki? —Ecchan había aparecido en escena al tiempo que se colocaba sobre su cabeza.
—Porque ella es la Luz Eterna.
—Pero entonces —comenzó a decir Yamino.
—Sí —le interrumpió su padre adivinando lo que diría—. Es probable que Odín venga, sino es que seguro, hará todo para robarle sus poderes a Mayura.
—Grrrr Grrrr… ese malvado de Odín —se quejaba el perrito negro—. Si le hace daño a la chica del misterio le haré algo más que esconderle los zapatos.
—Tienes razón hermanos —siguió Yamino—. No debemos permitir que él obtenga los poderes de la Luz Eterna, pero sobre todo, no permitiremos que lastime a la Señorita Mayura —continuó con mucha energía el peli-verde con el puño levantado.
—Creo que no me equivoque en decirle a Mayura que mis hijos, la gran serpiente y el gran lobo le han tomado cariño.
—¿Le dijo eso a la Señorita? —cuestionó sorprendido la Serpiente, a lo que su padre sólo asintió—. ¿Y qué haremos cuando venga a la Agencia? —preguntó de nuevo el de gafas.
—Actuar con normalidad, le dije que ustedes estaban al cuidado de Loki-kun y cuando ella venga me encontrará en mi forma de niño de ocho años.
—De acuerdo, Sr. Loki ¿Pero como piensa enamorarla?
—Ya tengo una idea para estar más cerca de ella, y lo verán por la mañana —decía el Dios del Caos saliendo del despacho y dirigiéndose a su habitación.
Mientras tanto, el trío de chicas logró llegar a su destino, el Templo Daidouji.
—Por fin llegamos —dijo algo agotada la peli-rosa.
—Mayura, ¿Tu padre aún no llega? —le cuestionó Karin.
—Mi padre salió de viaje hoy muy temprano, no volverá hasta dentro de unos días. Así que pueden quedarse aquí —les respondió la joven.
—De acuerdo Mayura, pero debes irte a dormir, debes de descansar y mañana ir al instituto —dijo Shizuki.
—De acuerdo —susurró con desgane la peli-rosa—. Aún es temprano, pero me siento muy cansada.
—Y con mucha razón, en un solo día haz despertado tres poderes, es normal que te sientas cansada.
—En ese caso, me retiro a dormir. Buenas noches —se despidió Daidouji subiendo a su habitación.
—Buenas noches Mayura —le respondió Shizuki—. No podemos dejarla sola —le dijo a su compañera.
—¿Y cuál es el siguiente paso?
—Sólo hay una manera —contestó Shizuki sonriendo.
En ese mismo momento, Daidouji se encontraba en su habitación preparada para dormir. Tocó de nuevo sus labios recordando aquél beso.
—Loki-sama —susurraba la chica mientras sus ojos se cerraban a causa del cansancio—. Loki… mi Dios.
El Dios seductor se encontraba en su cama, cómodamente recostado en su forma adulta.
—Mañana te veré —decía el oji-esmeralda tocando sus labios—. Como quisiera besarte de nuevo, pero primero debo enamorarte —murmuraba mientras cerraba sus ojos—. Mayura… Mi amor.
Pero lo que ni el mismo Dios sospechaba, era que aquella escena era observada por el Dios Supremo.
—Te haz enamorado Loki. Y ella también de ti. No dejare que tú obtengas los poderes de la Luz. Eso me causaría problemas. Debo impedirlo —sus ojos se posaban en su copa de vino, donde poco a poco se visualizaba una joven peli-rosa profundamente dormida—. Y no habrá peor sufrimiento para ti… que perder lo que más amas.
