N/A: ¡OMG!, Mas de un año sin actualizar esta historia. Mil disculpas por la demora, y bueno, la historia continúa. Espero de todo corazón no tardar con la siguiente actualización. Y es que, aunque quisiéramos tener todo el tiempo del mundo, no siempre lo tenemos. Y sin nada más que decir, gracias por sus comentarios =)
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Decisiones
A la mañana siguiente la chica del misterio se levanto tarde. Había colocado su despertador a temprana hora, pero a pesar de haber dormido durante horas, aún se sentía cansada. Se dirigió lentamente hacía donde la esperaban Shizuki y Karin, y estas le explicaron que era debido a los poderes de la Luz. Recién despertaban y eso provocaría que cada que los usara, su cuerpo se debilitara. Después, sus Guías sugirieron un arduo entrenamiento. "No será tan fácil dominarlos" Le dijo Shizuki seriamente. Mayura lo sabía.
Por ahora, sin proponérselo, Daidouji usó sus poderes. Hacer crecer una planta, mojar a Shion con un poco de agua, además de sentir el viento mover su cabello. La chica peli-rosa se levantó de la mesa al terminar su desayuno. Debía de ir al Instituto, y ya iba retrasada. Se alisó nuevamente su falda y se despidió de Karin y Shizuki, para después salir de casa. El camino se le hizo largo. Lo que le dio el suficiente tiempo para pensar las cosas.
¿Qué haría respecto Sky y Dimitri? Definitivamente no los aceptará sino se ha llegado a enamorar. Les daría su oportunidad, de eso estaba segura. Y los poderes de la Luz Eterna, ¿Qué pasa con eso? Bueno, hasta el momento ha despertado tres de los cuatro elementos. El Fuego era el que le faltaba. Escuchó de las chicas que incluso Mara no lo usaba demasiado, al contrario, lo usaba limitadamente por no decir en nulas ocasiones.
"Cada energía tiene su propia emoción para poder ser liberado" Le dijo Karin. "¿Qué sentimiento podría liberar el Poder del Fuego?" Se cuestionó la peli-rosa en su mente, a la vez que contemplaba el cielo azul.
Finalmente la estudiante logro llegar a tiempo a su salón de clases. Y con tan sólo ver al castaño, bastó para recordarle lo que tenía pensado decirle.
—¡Narugami! —gritó desde mucho antes que llegara ante él.
—¿Ah?, Daidouji —el castaño tragó saliva y una gota parecía resbalar por su sien—. Ya era hora de que llegaras —dijo el muchacho.
—¡Tú! —agregó la chica del misterio, esta vez señalándolo son su dedo índice—. ¡Tú le dijiste a Loki-kun que tenía novio! ¡¿Verdad?
—¡¿Qué? —el Dios del Trueno se puso de pie al no comprender de lo que hablaba.
—Sí. Tú se lo dijiste —los ojos de Daidouji lo observaban detenidamente sin temor a equivocarse.
El Dios llevó una mano hacia su barbilla intentando hacer memoria, lo cual le pareció funcionar.
—Oh, ¿Te refieres a eso?... Pues, él se enfadó mucho, Daidouji. Estaba que daba miedo…
—¿Te da miedo un niño de ocho años? —le cuestionó ella dirigiéndose a su asiento.
—¡A mí no me da miedo un niño de ocho años! —gritó Narugami a los cuatro vientos "Porque en realidad Loki no tiene ocho años" Pensó para si mismo.
—Como sea. No le dijiste la verdad. Pero eso ya no importa —continúo la chica sonriendo—. Ya le explique de porque me hice pasar por la novia de Kotaro.
—¡Ya se lo dijiste! —exclamó él, "Solo es cuestión de tiempo para que me venga a reclamar" Se dijo, a la vez que se llevaba una mano sobre la cabeza. De pronto le había llegado una jaqueca.
La corta plática duró sólo unos minutos más ante el timbre del inicio de clases. Un hombre de baja estatura y de un cabello canoso, entró al salón de clases. La peli-rosa bostezó al verlo, una reacción típica que provocaba en ella el profesor de Matemáticas.
—Muy buenos días, alumnos —el Sensei colocó su material de estudio sobre el escritorio y observando detenidamente a su alumnado siguió con su discurso—. El día de hoy se incorporan dos nuevas estudiantes a este grupo —el anciano calló un instante ante la sorpresa de los muchachos—. Por favor, pasen —pidió el hombre.
Obedeciendo la orden, ambas jóvenes entraron al lugar. Mientras las dos contemplaban a esos seres a los que llamaban humanos, el profesor intentaba callar inútilmente el alboroto que había comenzado. Daidouji se estremeció ante las miradas que se posaban en ella. Lamentablemente, esconderse tras el grueso libro de Matemáticas no había sido suficiente para engañar a Shizuki y a Karin.
—Preséntense ante la clase —pidió el maestro una vez que ya había disminuido el alboroto.
Alegremente y sin desconfianza la peli-naranja dio un paso al frente. Y sonriendo los miro atentamente.
—Mi nombre es Shizuki Mikami. Que mi apariencia no los engañe. Tengo sólo dieciséis años —fue su presentación.
El resto de los estudiantes la miraban atónitos. Mientras que otros se reían por lo bajo. Solamente opacados por un par de comentarios"¿Cuántos años cree que tiene? ¿100?
—Mi nombre es Karin Siraiyi —basto la suave voz de la peli-violeta para dejar el aula en silencio—. Gusto en conocerlos —hizo una pequeña reverencia a modo de saludo—. Gusto en conocerlos. Por favor, cuiden de mí —añadió sonriendo.
Karin respiró tranquilamente ante la mirada de los jóvenes frente a ella. Algunos sonriendo. Otros con un leve sonrojo en sus mejillas"¿Estarán enfermos?" Siraiyi dejo de pensar en eso al ver a Mayura, le guiño un ojo en señal de confianza. "¡Victory!" Leer ese libro de Cortesía Japonesa había sido buena idea.
—Pueden sentarse cerca de Daidouji —habló el maestro señalando a la chica de cabellera rosa—. Mikami-san puede sentarse en el asiento vacío que está a su derecha y… —pensó un segundo—. Siraiyi-san, en el asiento vacío que se encuentra adelante.
—Sí —respondieron animadamente ambas dirigiéndose a sus respectivos lugares.
—¿Qué hacen ustedes dos aquí? —preguntó Mayura por lo bajo, pero lo suficientemente alto para que ambas la oyeran.
—¿Acaso no es obvio? —respondió de igual forma la de cabello naranja.
—Vinimos para no dejarte sola, Mayura —continuó la peli-violeta.
—¿Qué? —respondió sorprendida Daidouji.
—Sí. Nosotras queremos ayudarte —habló Shizuki.
Los ojos azulados de Karin la observaron fijamente…
—Además de tus guías… somos tus amigas —agregó.
—Lo sé. Pero no deben de estar aquí, porque… porque…
—¡Daidouji! ¡Mikami! ¡Y Siraiyi! —exclamó furioso el Sensei atrayendo la atención de las tres muchachas—. Guarden silencio y pongan atención —ordenó.
—Sí… —respondió tímidamente el trío a la vez que se miraban entre sí.
Mayura dirigió la mirada hacia el libro en su pupitre. Un grueso libro que esperaba ser abierto.
—Matemáticas. Se me hará eterna la clase —ella suspiró.
Sin embargo, trato de concentrarse en los problemas que el Profesor escribía en el pizarrón. Minutos después, que parecieron horas para los alumnos, la campana resonó por las aulas, anunciado el final de la clase.
Una feliz Shizuki, se puso rápidamente de pie. Estiró sus brazos dando una agradable sensación a su ya abatido cuerpo. Y es que para la Guía Demoniaca, permanecer sentada frente a un libro lleno de números era la peor de las sentencias.
—Ya era hora, me canso de estar tanto tiempo sentada —murmuró la peli-naranja a la vez que parpadeaba su vista cansada.
—Es verdad —Karin la observó recordando su revoltoso carácter—. Shizuki no puede permanecer quieta por mucho tiempo —informó el ángel a Mayura.
La peli-rosa, ignorando el comentario de la oji-celeste, la observó con preocupantes ojos.
—¿Qué están haciendo aquí?
—Ya te lo dijimos —Shizuki ladeó su cabeza, a la vez que mordía su labio inferior.
—Estamos aquí para ayudarte —Karin sonrió mientras las palabras salían de su boca—. Sea lo que sea, estamos aquí por ti… y para ti.
—¿Para ayudarme? ¿A qué?
—A desaparecer esos problemas tuyos que me causan dolor de cabeza —respondió Shizuki con algo de indiferencia—. ¿O habrá sido la clase de Matemáticas? —se cuestionó mirando al techo.
—¿A qué te refieres con dolor de cabeza? —cuestionó Mayura con intriga.
—Sí —respondía Shizuki con ironía—. ¿Olvidaste que somos tus guías? Mientras no controles completamente los poderes de la Luz, seguimos prácticamente pegadas a ti.
—No solamente física sino también emocionalmente —siguió Karin.
—Estamos unidas a ti —agregó Shizuki—. Somos capaces de sentir tus emociones y sentimientos. Y aunque no lo digas, tienes un gran alboroto en tu cabeza.
—Por supuesto que lo hay —la chica del misterio recargo su espalda contra la fría pared—. Apenas ayer descubrí que dentro mi hay unos poderes dormidos que están despertando poco a poco. Hay un ángel y un demonio que quieren que me enamore de ellos, pero yo ya tengo novio. Que aunque sea fingido, novio al fin. Oh, sin mencionar que un Dios quiere robarme mis poderes y que para lograr eso tendrá que matarme lo cual terminaría en una completa catástrofe. Y por si fuera poco, estoy aquí, en el pasillo de la escuela hablando con mi conciencia —finalizó la peli-rosa mirando a las dos chicas.
—Gracias por eso —susurró Shizuki a la vez que se llevaba una mano hacia la cabeza.
—¿Eh? —Mayura la miró sin comprender.
—Yo, como tu Guía Demoniaca… —explicaba Shizuki—. Siento toda la tristeza y frustración que tienes. Karin, como Guía Angelical siente la felicidad y alegría que te invade. Aceptar tus problemas es algo bueno… Bueno para mí, me pase la noche entera despierta por la jaqueca.
—Y por eso no me dejo dormir —se quejó Karin.
—Hasta que cierta Guía Angelical uso sus polvos de sueños para hacerme dormir.
—¿Y que querías que hiciera? Tus pasos por toda la habitación estaban por despertar a Mayura. Ella necesita todas las horas de sueño que se le puedan otorgar.
—¡Alto! —interrumpió Mayura, evitando la pelea que sabía que se avecinaba. No se necesitaba ser un Detective Certificado para saber aquello.
—Muy bien —habló Shizuki—. Pero la próxima vez no te guardes lo que te molesta.
La peli-rosa hizo un puchero y cruzó sus brazos.
—¿Ahora qué voy a hacer? —cuestionó a las otras dos.
—Lo que se hace cuando se tiene un problema —respondía Karin—. Buscarle una solución.
—No lo sé —susurró la peli-rosa a la vez que salían del edificio hacia el patio—. Son tantas las cosas… —Mayura calló ante la presurosa interrupción de Shizuki.
—Yo opino que deberíamos ocuparnos del Novio Falso —sugirió sin más.
—¿De Kotaro? —preguntó Daidouji, aún sin creer las palabras que salían de la boca de su Guía Demoniaca.
—Es una estupenda idea —le apoyo Karin mientras se llevaba una mano a la barbilla en forma pensativa—. ¿Pero cómo deberíamos hacerlo?
Mayura alzó sus manos intentando detener las aceleradas ideas de sus compañeras—. No podría hacer eso. Tan sólo ayer dimos a conocer nuestro noviazgo a todo el Instituto —informaba—. No lo puedo terminar de un día para otro. Es cierto que le dije que solamente duraríamos unos cuantos días, pero sólo ha pasado uno.
—"No terminar con un Novio al día siguiente", ¿Qué clase de regla es ésa?
—¡No estoy diciendo que sea una regla! —la oji-carmín suspiró.
Guardo silencio ante las miradas de ambas chicas. "¿Qué hay que hacer?", susurró. Una sonrisa invadió los labios de las muchachas que tenía frente a ella. Un escalofrió recorrió la espalda de Mayura al ver el rostro de satisfacción de la joven de cabellos naranjas. Y un extraño presentimiento comenzó a invadirla, especialmente si en aquella idea estaba involucraba un Demonio.
