Advertencia: Debido a este capítulo en fic cambia a Rated "M", aunque para mi solo sería este determinado capítulo, pero creo que haré otro con algo similar, así que mejor le cambio el Rated al fic.
Disclaimer: MSLN no me pertenece, ni sus personajes obviamente, sino que son propiedad de sus propios autores.
Por SotaElderSoldier & StEpHyGrOcK3107
Un recuerdo (tres meses antes)
Se encontraba durmiendo en un profundo sueño, descansando plácidamente entre aquellas sabanas, su respiración acompasada, el amanecer llegaría pronto, pero no fueron los rayos del sol quienes la despertaron.
-Ah...Au...¡Auch! Pero qué...- abrió sus ojos para encontrarse una pequeña cosita que halaba sus cabellos.
-Ad...gu...jajaja.
-Sí, muy gracioso Vivio- Fate sentía como aquellas pequeñas manos exploraban su rostro con curiosidad, las manos de Vivio eran muy suaves, y un sentimiento de ternura la inundaban cada vez que hacía eso o la tenía en sus brazos. Sonrió- Buenos días, cariño- y depositó un beso en la pequeña frente de Vivio- ¿Qué haces aquí? Molestando a tu mamá desde la mañana ¿eh?- volvió a besar a su hija, esta vez en la mejilla- despertaste muy temprano, ¿Nanoha-mama te trajo aquí para que durmieras con nosotras?
-¡Da!- dijo Vivio, como tratando de comunicar algo a su madre mientras sonreía.
-Estás muy contenta hoy- sí, usualmente lloraba porque mojaba su pañal desechable- haber...- Fate la revisó y notó que estaba un poco pesado- pero mírate, estás un poco sucia y no te has quejado ¿Será porque estás contenta de dormir con tus madres?- mientras le hablaba Vivio movía más frenéticamente sus brazos y pies, mientras jugaba a alcanzar el rostro de madre- bien, lo mejor será que vaya a cambiarte.
Fate se incorporó, y cargó a Vivio para llevarla a su cuna y cambiarla. Colocó una franela impermeable, le quitó la pijama, y le quitó el pañal desechable, y le colocó uno de tela suave, como los de siempre, ya que Vivio solo usaba desechables a la hora de dormir o en ocasiones especiales cuando salían.
-Toma, aquí está uno de tus juguetes- era un pequeño chinchín, que a Vivio le gustaba agitar mucho con sus manos, y que de vez en cuando llevaba a su boca- no hagas eso cariño ¿Cuántas veces tengo que decírtelo?- intentó sonar severa, pero sabía de sobra que Vivio no entendería.
-¿Sucede algo?- escuchó que le preguntaban mientras sentía que era rodeada de la cintura por unos brazos, y sentía el calor de otro cuerpo pegado a ella.
-Vivio despertó temprano hoy, le gustó mucho halar mi cabello.
-Ah, lo lamento, pero es que anoche no quería dormirse sino estaba conmigo, lloraba cada vez que la ponía en su cuna, así que decidí llevarla a dormir con nosotras.
-Está bien, no me quejo, es solo que me sorprendió un poco...- se volteó para devolver el abrazo, y dar un beso de buenos días a su novia.
-Fate-chan, te quiero...
-Y yo a ti Nanoha...- se abrazaron por unos instantes más.
-Creo, que iré a preparar el desayuno...
-Bien, yo llevaré a Vivio...- la recargó en su hombro, mientras Vivio pasaba sus pequeños brazos sobre los hombros de su madre y jugaba en el aire con su juguete.
"Fate-chan se ve tan linda cuando tiene a Vivio en sus brazos, nunca me cansaré de ver esa hermosa imagen, la trata con tanto cuidado, con tanto cariño. Fate-mama, realmente es una gran mamá, puede que seamos jóvenes y ésta situación sea de lo más extraña, pero realmente me siento feliz, Fate-chan siempre ha sido una persona muy responsable y sincera."
Mi Hija Como Ninguna Otra
Capítulo 12:
El despertar de un sueño.
The Shower
-¿Nanoha, tomarás un baño?
-Sí, he pasado en el hospital casi todo el día...
-En ese caso iré a preparar la cena...
-Pero Fate-chan no sabe cocinar...
-Otra vez con lo mismo, ya verás que si puedo... ¿O...o prefieres que la ordene a domicilio?- dijo un poco triste.
-¿Zafira-san ya se ha ido?- cambió de tema repentinamente.
-¡Ah, no! Es verdad, iré a preguntarle si se quedará a cenar o si ya se irá, ahora regreso Nanoha, y decidiremos lo de la cena.
-Como tú digas Fate-chan.
Abajo, un poco antes de que llegara Fate.
-...y subieron ya que Vivio comenzó a llorar pero solo había que cambiarle su pañal.
-¿Aún no han bajado?
-No- respondió indiferente al hecho.
-¡¿Y qué sigues haciendo ahí?! ¡Ellas necesitan un tiempo a solas y tú solo estorbas!
-P-pero Hayate-sama...-ahora hablaba nervioso- no me diga que ellas...
-¡¿Acaso eso importa?! ¡Lo que importa es que ellas son sus madres! ¡Deja de actuar como idiota!
-No...no es que me moleste, ya me lo imaginaba con lo que dijo la última vez pero, quería pasar más tiempo con Vivio...
-Ah...- suspiró con desaire la voz al otro lado del teléfono- ya tendrás tiempo para eso, mañana es viernes, podrás ir tú a cuidarla, y ahora... ¡Mueve tu trasero, y regresa aquí!
-H-Hayate-sama...
-Zafira-san- escuchó decir su nombre a sus espaldas.
-F-Fate-san...- de la impresión terminó colgando la llamada sin quererlo.
-¿Sucede algo malo?
-No, no, para nada es solo que, creo que ya es tiempo de que me vaya...
-¿No se quedará a cenar? Porque íbamos a ordenar algo y...
-No se preocupe por eso, ya debo irme...la veo mañana, adiós- y entonces Zafira desapareció cerrando la puerta tras de sí.
-Ah...¿Qué fue eso?- para Fate eso había sido de lo más extraño- bueno mejor así...y qué fue eso de que nos veremos mañana, a lo mejor el vendrá a cuidar a Vivio...mejor voy a ordenar algo para la cena, sí, eso haré...
Fate llamó a cierto restaurante, olvidándose por completo que debía hablarlo con Nanoha, y se tardó más de lo necesario en ordenar lo que comerían para cenar. Después alistó la mesa para que ya estuviera preparada cuando bajara Nanoha, y le preparó un cereal a Vivio.
-¡Nanoha! ¡Ya he preparado la mesa para cenar! ¿Vas a tardarte mucho?- preguntó pero no recibió respuesta, así que se dispuso a subir pero el toque del timbre la detuvo.
Fue a ver y era la cena, había llegado más pronto de lo que pensaba. Le pagó al muchacho, y colocó las bolsas en la mesa. Subió a la habitación para hablar con Nanoha, probablemente era que no le hubo escuchado anteriormente.
-Nanoha, te decía que...- comenzó a hablar pero no había nadie en la habitación- Ah, es verdad, debe estar tomando el baño ahora...- y notó algo que le pareció extraño- ¿Y Vivio? No me llamó para que viniera a cuidarla.
Se acercó a la cuna de Vivio, quizá se había dormido nuevamente.
-Es tan dormilona...- decía con suma alegría- mira que dormirse dos...-dejó de hablar cuando llegó a la cunita y no encontró nada en ella-...Vivio- nombró a la pequeña con algo de temor- ¡Vivio!- gritó ahora en medio de su aflicción, descartando que Nanoha podría tenerla, pero no podía ser, es decir, no podían duchar a Vivio justo cuando caía la noche, no era muy recomendable- ¡Nanoha! ¡Nanoha!- gritaba el nombre antes de llegar donde se encontraba- ¡Nanoha, Vivio no est...! ¿Eh?
-Fate-chan deja de gritar, asustarás a Vivio...
-Pero Nanoha, yo creía que no...
-Está bien, Urashima-sensei me dijo que no era mala idea, siempre que no lo hagamos tan seguido...- y efectivamente Nanoha tenía a Vivio en sus brazos.
-¿En serio? Mou, se me hace que te traes algo con ese Urashima "K"...
-Pero qué tonterías estás diciendo Fate-chan, confío en lo que me dice porque es doctor, no por su persona...- Fate hizo un puchero de inconformidad que a Nanoha le resultó muy agradable- ¿Ya ordenaste la cena?
-¿Qué? ¿Cómo supiste...?
-Fate-chan es tan predecible...
-¡Jummm!- exclamó Fate sin dejar su porte de ofendida.
-¿Por qué no vienes a bañarte con nosotras Fate-chan?
-¿Are...?- dejó salir esa frase mientras miraba a su novia que le sonreía. Nanoha siempre tenía el poder de desarmarla como quería, y que vana tentación, no recordaba haberse bañado antes con ella, por supuesto que, no olvidaba que Vivio estaba ahí.
Unos instantes más tarde...
¡Splash! ¡Splash! ¡Splosh!
-Eh jejejeje...
-Vivio, no hagas eso cariño, te caerá en los ojos...- habían estado jugando un rato con la pequeña, quien parecía haberse emocionado mucho.
-Vivio debes obedecer a tu Fate-mama.
-So, so...- asentía con fervor Fate-mama- ¿Nanoha me la das un momento? Así puedes terminar de bañarte como se debe...
-¿Qué quisiste decir con eso Fate-chan?
-Nada, nada...ven aquí Vivio, con tu Fate-mama... -Nanoha le dio a Vivio, y ésta abrazó a Fate no mas estar en ella- ¿Viste eso Nanoha?
-¿Cómo no hacerlo? Se nota que Vivio te quiere mucho...- Nanoha salió de la tina.
-Ah, vamos, no lo digas de esa forma, ella también quiere mucho a Nanoha-mama...
-Lo sé, le gustan más mis pechos que los tuyos...
-Takamachi-san...-habló amenazante.
-A ella le gusta más tu cabello, por eso lo hala siempre...
-¡Ah!- se quejó en dolor Fate, comprobando así las palabras de Nanoha, ya que Vivio le había halado un mechón de sus cabellos- ah...- dejó salir ahora un suspiro.
-Toma Vivio, aquí tienes uno de tus patitos...- le dio Nanoha ese juguetito a su hija, para que dejara un poco a Fate.
-¿Por qué crees que le guste mi cabello?
-Porque es brillante...
"Me acerqué a Fate-chan y la besé, se miraba tan linda así con Vivio, una imagen tan tentadora para mí, entre tierna y sexy. Sinceramente en ese instante me sentía tan feliz, como si la eternidad inundara aquel lugar, deseé vivir momentos así para siempre, nunca perderlos, pero a veces temía que el tiempo me alcanzara, quería poder olvidar...que no importara, ver que Vivio ya se encontraba mejor también me aliviaba, a veces parecía que jugábamos a las mamás, justo como ahora, pero ciertamente lo éramos de verdad y me preguntaba si yo podría serlo para siempre"
Sobre la azotea
Los días pasaban tranquilos, como si ninguna preocupación fuera a afectar la atmósfera que rodeaba a las chicas, excepto tal vez una, aunque no era un problema precisamente, más bien era una inquietud, que crecía en el interior de Nanoha cada vez que estaba cerca de Fate, que era casi siempre, y desaparecía al estar con Vivio, quien era su preocupación más grande, pero de alguna forma sentía que era algo que debía hablar con Fate.
Así que un día decidió desaparecer de entre todos y llevarse a Fate a un lugar donde estuvieran solo ellas dos. Era la hora del almuerzo, y la llevó a la parte más alta de la escuela: la azotea, por alguna razón que desconocía, era algo que no se atrevía a hablar en casa, le hacía sentir vergüenza.
-Bien, ya estamos aquí, de qué querías hablar...- al comienzo aquello le preocupó a Fate, y hasta cierto punto se encontraba un poco nerviosa, pero lo más importante era escuchar a Nanoha en ese momento y así poder resolverlo.
-Etto...no sé exactamente como empezar...pero...- se sentaron una a la par de la otra y colocaron sus bentos a un lado.
-¿Es algo que te molesta, de mí, de Vivio,...Zafira-san o Aina-san...o Hayate?- mencionó el último nombre con algo de temor, creyendo que tal vez Nanoha quería que confrontara aquella situación con su amiga de la infancia.
-No, no, no, es...de ti...
-¿De mí?- dijo ahora con más nerviosismo- Bueno yo, no sé...qué es lo que he hecho mal...
-No, tú no has hecho nada mal...
-¿Entonces qué es? ¡Dime!...- se exaltó un poco queriendo respuestas.
-No lo sé...yo...- la miró a los ojos con aquella emoción inundándole- solo sé que...está sucediendo justo ahora- tomó a Fate del rostro y la besó, Fate abrió sus ojos en sorpresa, y creyó comprender, correspondiendo con gusto el beso-Lo siento...
-No te disculpes...- fue lo único que dijo, ya que parecía que Nanoha por fin quería decir lo que la tenía intranquila.
-...es que cada vez que te tengo cerca, o me tomas de la mano...o me abrazas, y aún más cuando me besas, siento que te necesito más...pero, estamos en casa y todo lo que me preocupa es cuidar a Vivio, y aquí en la escuela están nuestras amigas y rodeadas de personas, no es que me molesten, pero a veces quisiera, que solo estuviéramos tú y yo, y...¿Querer eso es algo muy egoísta?
-Ah, no, te comprendo, yo también me siento así...- dicho esto Nanoha la abrazó- es algo normal, pienso que no es egoísta, puesto que cuando nos confesamos ya teníamos a Vivio, no hemos pasado mucho tiempo solas, en esto de ser pareja...de pronto fuimos madres, estudiantes de instituto y pareja...creo que ahora, hasta es un poco difícil pensar en nosotras mismas como hijas...
-Pero soy demasiado egoísta, quiero todo, quiero a Vivio, te quiero a ti, y que todo se igual en lo demás...con nuestras amigas, nuestros estudios...
-Es verdad, nunca hemos hablado de eso Nanoha ¿Qué es lo que quieres ser si estudias en la universidad?
-Pues...- lo pensó por un momento, para asegurarse de decirlo de manera correcta-...pero no te rías de mi eh...
-Nunca lo haría Nanoha...
-Yo quiero ser maestra de instituto o catedrática de universidad.
-Licenciada en materia, ¿Y eso por qué?
-No lo sé, es lo que quiero...¿Y qué me dices de ti Fate-chan?
-Mmmm, no estoy muy segura, pero me gusta la investigación...me gustaría ser detective y trabajar en algún departamento de investigación.
-¿No tendrías que ser policía antes de eso?
-En realidad no lo sé, aún no he visto qué debo hacer primero...
-Aunque viéndolo mejor, me parece que te verías sexy en uno de esos trajes negros...- Nanoha comenzó a acercarse nuevamente a ella.
-¿Ah sí?
-Sí, con un chaleco negro, una falda que delineé tu figura, medias semitransparentes a color y unos tacones altos...
Se besaron una vez más, Nanoha abrazando a Fate por la cintura, y tímidamente comenzando a explorar acariciándola sobre la ropa, llegando de a poco a los dobladillos de la camisa. Se separaron por falta de aire y Fate comenzó a bajar besando su cuello...
-Fate-chan...- jadeó Nanoha al sentir que Fate casi le dejaba una marca en su cuello- no te...detengas...- pidió al notar que ahora Fate la observaba de frente.
-Nanoha, tenemos que aprender a controlar esto- dijo Fate con dificultad, Nanoha se veía demasiado...cómo decirlo, la hacía desearla- no deberíamos, estamos en la escuela.
-Pero aquí no hay nadie más...- se refería a la azotea.
-Pronto acabará la hora de almuerzo...
-Todavía falta...mucho...
-¿No vamos a comer?
-Claro que sí, yo me comeré a Fate-chan...- dijo seductoramente y se lanzó sobre ella, haciendo que cayeran al piso.
Durante esa "breve" hora y media de descanso se otorgaron caricias osadas, y besos acalorados, que afortunadamente (para Fate) no pasaron a más, o no sabría cómo explicar si alguien las hubiera descubierto en "esas", aunque también lo deseaba no quería ser imprudente, sin mencionar que no tenía ni la menor idea de cómo ella había logrado mantener el control, y tampoco sabía cómo ella y Nanoha podrían aplacar un poco aquel deseo, si las cosas seguían de esa manera, pero esperaba que cuando sucediera nuevamente supiera qué hacer.
De lo que no se enteraron ambas chicas es de la persona que las observaba tras la puerta. Esa que las había seguido, al ellas escabullirse de todos los demás, y que no pudieron (sin saberlo) librarse de ella. Y durante aquel descansó las observó a través de aquel vidrio un tanto polarizado, pero que aun así permitía visibilidad.
-Oh, vaya...- exclamó al observarlas en aquel momento subidito de tono- supongo que Vivio no les da mucha privacidad...en ese caso tendré que estar al pendiente cada vez que se escabullan a este lugar...- y efectivamente Hayate dejó de verlas en tanto comprendió que ese momento era de ellas, pese a que nadie lo creería si la viera, y se aseguró de vigilar bien, para que nadie se acercara. Y lo hizo cada vez que Fate y Nanoha subieron a aquella azotea.
Las escaleras
Era un fin de semana normal como cualquier otro en casa de la familia Takamachi-Harlaown...
-¿Ón tá bebé?- decía mientras se cubría el rostro y era observada con una sonrisa anticipada- ¡Aquí tá!- exclamaba descubriéndose el rostro repentinamente.
-te jejejejeje je je...- se reía la pequeña niña de unos diez meses.
-No puedo creer que a Vivio todavía le guste esto...
-Y quién sabe por cuántotiempo más...
-Pero ya lo he hecho muchas veces, estoy cansada- y cerraba los ojos para que vieran que lo que decía era cierto- ¿Vivio no quieres jugar a algo más?...¿Eh, Vivio?- dijo al notar que ya no estaba frente a ella, la buscó con la mirada y notó que había gateado un poco más adelante- ¿Quieres jugar con este juguete?- le preguntó, y es que se encontraban en la sala, habían llevado unos cuantos juguetes de Vivio para que no se aburriera arriba, ya se estaba volviendo muy inquieta, y en ese momento sostenía una pequeña muñequita con vestido rosa.
-e-te...-le enseñaba alzando la mano con la que sostenía la muñequita, en tanto tenía la otra en su boca.
-¿Éste?...Vivio no te chupes lo deditos...No...- Vivio se le quedó viendo, y de pronto lanzó el juguete casi al otro lado de la pequeña zona en que jugaban- ¿Vivio por qué hiciste eso? Ah, olvídalo, sé que no me responderás. Pero no debes poner la mano en tu boca Vivio...Malo...
- atá...- se notaba que no le había prestado atención.
-¿atá? ¿Qué es eso? ¿Atar? Ah, cómo es que dices atá y aún no dices "ma" o "ama"...
-Fate-chan no presiones a Vivio- reprendía Nanoha a Fate desde la cocina.
-pero ¡Tú la escuchaste! Dijo...
-¡atá!- alzó está vez la voz la pequeña rubia.
-Otra vez...qué es eso, ¿Acaso quieres que vaya por ella?
-atá- dijo pero está vez y también señalo la dirección en donde había caído el juguete.
-¿De veras quieres...que vaya por él?
-atá- volvió a exclamar ahora con un poco más de acento y abriendo aún más los ojos como diciendo que era lo obvio, lo que hizo reír a Fate.
-Bien, iré por él...- Fate se levantó y fue por el juguete, no se tardó mucho, y se lo dio nuevamente a Vivio en sus manos- ¿Contenta?
Vivio tuvo en sus manos moviendo la muñequita de un lado a otro por unos momentos hasta que, la volvió a lanzar de nuevo.
-¿Vivio por qué hiciste eso de...?
-¡atá!- gritó otra vez y señalaba.
-Ah, esto no me gusta...
Luego de un "par" de recogidas más, Fate ya se había cansado ¡Más! de lo esperado, y es que llevaba ¡MÁS! de dos horas jugando con Vivio. Le devolvió la muñeca por enésima vez a Vivio y calló desplomada al suelo.
-De-después de esto mejor...aprenderé a...cocinar...Vi-Vivio, no...No más...atá...ah, Fate-mama no puede más...-Vivio se acercó a ella con la muñeca en la mano.
-no atá...
-No, no Vivio...- Vivio se alejó de ella y se puso a jugar con un par de cubos que encontró por ahí.
-¿Por qué a veces parece que entiende y otras que no?
-¡Ah!- se escuchó un gritó de la cocina junto con un gran ruido, y Fate se incorporó al instante.
-¡Nanoha!
-¡Noha!...- escuchó a Vivio decir aquello e iba a celebrar, puesto que sabía que había querido decir Nanoha y solo alcanzó a decir "Noha", pero mejor salió en la ayuda de "Noha", ya tendría tiempo para ello después.- ¡Vivio, quédate ahí!
-¡Dah!
-Nanoha...Nanoha ¿Estás bien?- llegó y miró a su compañera tirada en el suelo con unos cuantos utensilios sobre ella.
-Sí, solo me dolió un poco el golpe en la cabeza.
-Déjame yo te ayudo- y la ayudó a ponerse de pie- a ver...-miró el golpe que Nanoha se había dado en la cabeza, justo arriba del ojo derecho- creo que se te hará morete.
-Ah, ahora tendré que recoger esto...
-Yo lo haré, no te preocupes, por cierto, ¿Qué tratabas de alcanzar?
-Esa pequeña olla- le señaló el objeto a Fate.
-¿atá?- dijo en son de broma.
-atá...
Ambas se pusieron a reír, recogieron todo lo que se había caído, y Nanoha arregló su ropa que había quedado un poco desordenada.
-¿Es para hacer los frijoles rojos?- preguntó por la hoya en cuestión.
-Ah, sí, sé que te gustan mucho Fate-chan...
-¡Gracias Nanoha! ¡Eres la mejor novia del mundo!
-¿Si?, Bueno solo termino esto y la cena estará lista.
-Mmmm, te amo- le dijo, haciendo que se volteará para poder besarla. Nanoha rodeó a Fate por el cuello, haciendo que ese beso durara más de lo que debería.
-F-Fate-ch...-chan, creo que...estamos olvidando algo...- apenas logró decirlo puesto que ya no se había escuchado ningún ruido desde la sala.
-Mmm, y qué podría ser...-decía extasiada, besando a Nanoha por la mejilla y bajando...pero de golpe se detuvo, mirando a Nanoha con una expresión que no tenía precio.
-¡Vivio!- dijeron el nombre al mismo tiempo. Rompieron el abrazo dirigiéndose a la sala, y cuál fue su sorpresa al no encontrar nada.
-Dónd-de podría e-estar, Fate-chan...
-No te asustes Nanoha, busca debajo de la mesita, yo miraré atrás de aquel mueble...- y fueron a buscar a la pequeña, idas en que podría estar escondida en algún lugar "abajo".
-¿Crees que habrá salido al jardín?- preguntó después de que ya llevaban un par de minutos buscándola sin haber tenido éxito.
-No, la puerta corrediza está cerrada con llave, además no podría abrirla...- Fate decía eso al tiempo que pensaba dónde podría estar Vivio y es que no era posible que desapareciera de ese modo, era imposible que todavía no la hubieran visto... sus pensamientos se frenaron al ver en dirección a las escaleras.
-Fate-chan aún no la encuentro, qué crees que...
-Shhh...- la silenció- tranquila Nanoha no te asustes...- y Fate le señalo hacía arriba.
-Pero Fate-chan Vivio aún no...- calló al momento en que sus ojos siguieron la dirección que señalaba la mano de Fate- ¡Vivio!- gritó asustada, mientras Vivio seguía subiendo las gradas a duras penas, pero con ganas de llegar a la cima.
-Nanoha no grites, te dije que te tranquilizaras, asustarás a Vivio, deja que yo me encargue de esto ¿Si?
-¿Fate-chan?- nombraba con miedo, no estando segura de lo que sucedería, y Fate comenzaba a acercarse con cuidado.
-Vivio, cariño ¿Estás subiendo muy alto, no crees? Eres muy valiente...
-kato...kato...- comenzó a repetir Vivio repentinamente.
-¿kato? ¿Quieres ir alto? Así se hace cariño, siempre debes soñar con llegar alto...pero lo que sea que quieras hacer, debes consultarles primero a tus madres...
-kato...- Vivio estaba a un escalón de terminar de llegar arriba, pero ese último era un poco más pronunciado que los demás, y Vivio que a gatas subía, perdió el equilibrio sin poder sostenerse...
-¡Vivio!
-¡Vivio!- Fate que ya iba un poco más allá de la mitad de los escalones, se impulsócon fuerza y apenas logró sujetar a Vivio para que no cayera escaleras abajo- Vivio...- y al tenerla en sus brazos, la abrazó fuerte- No vuelvas a hacer eso...
Nanoha subió rápidamente, y las abrazó a ambas.
-Perdón Vivio, no debí dejarte sola...perdóname Nanoha, dejé sola a Vivio- Fate ya había comenzado a llorar.
-No, Fate-chan, ya todo está bien, y tú fuiste quien salvó a Vivio-chan...no fue culpa tuya...- Nanoha ya lloraba con ella, y Vivio comenzó a sentir ese ambiente tan triste, y lágrimas también se asomaron por aquellos pequeños y bicolores ojos.
-ma...- dijo haciendo que todo quedara en silencio. Nanoha y Fate se quedaron impresionadas, aunque Vivio ya dijera muchas palabras se negaba a decir algo cerca de la palabra "mamá", a pesar de que se lo pedían e insistían en ello, al final se habían resignado- ma...-volvió a decir.
-¡Vivio!- dijo Fate con emoción- por fin lo has dicho...- y le besó en la frente con cariño.
-Vivio-chan, estoy muy orgullosa de ti…
- Sí, y Fate-mama también...
-Feto...ma...
-¿Ah?- las lágrimas seguían en sus ojos, y recorriendo parte de sus rostros pero el llanto había cesado.
-Pff...Nya hahahahaha "Feto", ah hahahahhaa...
-No te rias..."Noha"-ma...
-Nyahahaha ¿"Noha"? ¿De dónde sacaste eso Fate-chan?
-Vivio te dijo así, cuando te llamé al caerte en la cocina...
-¿En serio? ¿Es cierto eso Vivio?- le preguntó a su pequeña, aún a sabiendas que no le comprendería.
-Noha...ma...- dijo acertando mientras tocaba el rostro de Nanoha
-¡Sí! ¡Así Vivio! Tienes que aprender a decir el nombre de tus madres...
"Esa fue la primera vez que Vivio "dijo" nuestros nombres con aquel prefijo que no hacía sino darle más emoción al momento, de alguna forma ella ya nos reconocía indiscutiblemente. Vivio era una niña muy inteligente, desde pequeña siempre se fijaba en todo, me gustaba mucho cuando Fate-chan se agitaba por algo y caminaba de un lugar a otro de nuestra habitación, y no importaba si Vivio estaba en su cuna o en nuestra cama o en mis brazos, cada vez que eso sucedía, seguía a Fate-chan sin apartarle la mirada, me hacía mucha gracia ver aquella cabecita que se movía a donde sea que Fate-chan estuviera, y siempre me preguntaba por qué, comenzaba a creer que en verdad era por su brillante cabello rubio.
Sin embargo, con el tiempo, Vivio nos dejaba claro qué era lo que más le gustaba de cada una. Por ejemplo, le gustaba más el cabello de Fate-chan (creo que eso lo he dejado más que claro), que ella la bañara, le gustaba más jugar con ella tanto afuera como adentro de la tina (pobre Fate-chan), y también su voz, siempre hace más caso a Fate-chan que a mí, mou eso no me parece tan bueno, Fate-chan la consiente mucho, pero puedo entenderla, yo también amo la voz de Fate-chan y que me consienta mucho. Aun así, a Vivio le gusta más dormirse en mis brazos, he ahí porqué suelo ser yo quien termina en desvelo la mayor parte del tiempo (con Fate-chan se desespera en la mayoría de las noches y siempre termino levantándome a ayudarle), y por alguna razón, que no comprendo, le gusta más tocar mis pechos, y eso que los de Fate-chan son más grandes, y ya que Fate-chan es muy suave yo suelo darle de comer (bueno, no es que le guste pero eso me da puntos a favor), cada vez que llora, soy yo quien logra tranquilizarla, es lo único que la confortable voz de Fate-chan no puede conseguir, pero sé que le agrada más la de ella, cuando habla, a la hora de contarle cuentos, a mí solo me ignora, mientras que se queda fija cuando Fate le narra aunque sea una pequeña lectura.
Desde los ocho meses, Vivio comenzó a balbucear palabras, de cualquier cosa, pero es difícil comprender a qué se refiere exactamente, sin mencionar que ya se fija detenidamente en cada cosa que sucede a su alrededor, Maebara-sensei dice que Vivio está aprendiendo muy pronto ciertas cosas, como esto de balbucear palabras, dice que es una chica muy lista, que a pesar de que Vivio sea un poco pequeña que los otros niños a su edad (eso fue cuando tenía nueve meses), ella está creciendo bien, y tampoco es que esté abajo de los estándares de crecimiento. Bueno, ahora solo falta que aprenda a decir su nombre, pero no me parece que sea necesario apresurarla, Vivio lleva su propio ritmo."
El baño
"Saben, no es que yo sea una urgida, ¡Claro que no! Pero bueno, lo cierto es que nadie podría culparme, vamos, yo solo quería estar con Fate-chan a solas, qué tiene de malo, el que llegara Vivio (como ya dije no es que me moleste), pero no me ha dado tiempo de disfrutar a Fate-chan de esa manera, porque cuando tienes un hijo tienes que incluirlo en todos tus planes, cuando sales de compras o a pasear ¿Quién sería lo suficientemente capaz de dejar solos a sus hijos solamente por ser egoísta y pensar que "estorba"? Yo no lo sería, por supuesto estaba Aina-san y Zafira-san, pero no podía pedirles más del tiempo que ellos tenían, porque ese tiempo era solo mío, de "mi" familia, no con mi padre o mi madre y mis hermanos, sino mi familia, mía...así que debía ser muy selectiva a la hora de escoger estos momentos...ah, a quién engaño, si solo puedo hacerlo cuando estamos en el instituto, debo elegir estos momentos puesto que no tengo más, y no quiero imaginarme que podría suceder si nos dejamos llevar y descuidamos a Vivio como aquella vez, no, no quiero ni pensarlo, cuando estamos en casa Vivio es lo más importante mientras aún sea pequeña, cuando crezca puedo pensar en algo más, pero por ahora, solo tengo estos instantes para ser egoísta e ignorar al mundo...
-Nanoha...- oh, esa voz ronca me excitaba tanto.
-Fa-te-chan...- después de besarnos tan...intensa y fogosamente un buen rato, y logró que Fate-chan pierda un poco el control, ya que no puede sacar de su mente eso de que "estamos en el instituto", ¡Qué importaba! Y no era como si yo no lo supiera, ¡Al carajo! Si ella me tocaba de esa manera que tanto deseaba, y se sentía tan bien, cuando perfila mi muslo incitándome, excitándome, me hace querer entregarme.
-Te...amo...
-Y-yo...t-también... ¡Ah!- justo ahora acaba de capturar uno de mis pechos con sus labios, y comienza lamer a un ritmo que me gusta, mientras que con su otra mano masajeaba el otro.
No es que yo esté desnuda, como he dicho, no olvido que estamos en el instituto, pero una cosa llevó a la otra, y terminamos así...estábamos en el último descanso y le dije a Fate-chan que necesitaba venir al baño, pero mis necesidades eran otras...cuando menos lo esperaba, ya había hecho entrar conmigo a Fate-chan en un pequeño cubículo de los baños, la besé sin aviso, al inicio era yo quien la tenía contra la puerta del baño, y entonces comenzó a decir cosas como "Nanoha estamos en la baño" ¡Bah! Como si no fuera obvio "Alguien podría entrar y escucharnos" De seguro lográbamos hacer que se vaya si hacíamos un poco más de ruido "Nanoha...la última hora, ya va a comenzar y..." Y por eso debía aprovechar el poco tiempo que faltaba.
Dejé sus labios que no dejaban de decir cosas para esquivarme, y me fui a entretener con su oreja, siempre que lo hago, se pone muy roja, y comienza a tartamudear a tal punto que no es capaz de decir nada coherente. Lamí y mordí el lóbulo de su oreja derecha, y comencé a bajar nuevamente ya que solo salían pequeños jadeos de sus labios, fui dejando cortos besos hasta llegar a su cuello "Na-noha...no..." mi trabajo no estaba muy bien hecho, todavía seguía con eso de querer replicar.
Su piel era tan delicada y suave, tan pálida, hermosa, no podía ser cruel y dejar una marca a la vista de todos, aunque no me importaría dejarle de vez en cuando una marca a la vista de todos para hacerles saber que ésta linda rubia es solo mía, así que me fui a la parte baja de su cuello, y sin que lo esperara la mordí y chupé en un mismo lugar, ella jadeó fuerte, no lo esperaba, apartándome un poco vi la zona, roja en esa piel nívea, creí que debió dolerle un poco así que pase mi lengua por ese mismo lugar, y para mi sorpresa, recibí un abrazo fuerte, Fate-chan nos hizo cambiar de posición tan rápido, que mi espalda chocó fuertemente con la puerta del cubículo, mis labios fueron capturados, y ansiosamente correspondí, Fate-chan se había desinhibido con esa simple acción. Besándonos, con su cuerpo pegado al mío, con mis brazos alrededor de su cuello, levanté una de mis piernas, para sentir la suya más cerca de mi centro, y ella la sostuvo con una de sus manos, tenido así acceso a mi muslo izquierdo, y de pronto, sentí unas manos inquietas desabrochando los botones de mi camisa, Fate-chan era tan pasional, definitivamente la hice perder el control. Dejó mis labios pudiendo al fin dejar salir los gemidos del placer que me hacía sentir el tenerla cerca tocándome, comenzó a bajar, e hizo lo mismo que yo le hice con mi cuello, se estaba vengando, pero no me importaba, nada me importaba, solo ese momento, en tanto ella siguiera bajando, me dijo que me amaba y yo le correspondí al instante, descubrió mis pechos aun sin quitarme el sostén, y fue cuando jadeé, porque me hacía sentir nuevas maravillosas sensaciones.
Jugó con ambos pechos hasta saciarse, y volverme loca, quería más mientras sentía bajar una de sus manos por mi cintura, me besó nuevamente en los labios antes de seguir, mis nervios salieron a flote por la expectación, y siguiendo el camino de mi ingle hacía el centro, sus dedos moviéndose como magia...
¡Ding! ¡Dang! ¡Dong!
¡Oh no! ¡Era la campana que anunciaba el fin del descanso! Pero a como estaban las cosas no creí que Fate-chan fuera a detenerse...
-Nanoha...- pero que equivocada estaba ¡Rayos! que rápido recuperaba el control.
-No, Fate-chan, no...- por cada negación la besaba, por si la hacía recuperar el lívido y el deseo, ya que solo bastó con escuchar esa dichosa campana y había detenido su mano. Mi cuerpo ardía, no podía dejarme así ¿Verdad? Sin mencionar que sentía muy mojada mi ropa interior.
-P-pero...
-Nada de peros, tócame...por favor...- le rogué, sí, le rogué, maldición, y al final todo fue en vano.
-Nanoha...yo también quisiera pero...- ¿pero, qué? ¿Acaso había algo más importante que yo en estos momentos?- recuerdas que el maestro de ciencias nos hará un examen evaluado a la última hora...- ah, lo olvidé por completo, pero aun así...- ese por el cual nos dormimos hasta tarde ayer.
-No es justo...- le dije y agaché mi rostro, yo y mi sentido de la responsabilidad, me hicieron resignarme. Pero mi cuerpo aún estaba encendido.
-Nanoha...- me tomó de la barbilla y levantó mi rostro, y sé que enseguida notó las lágrimas en mis ojos, no eran de tristeza, más bien de frustración. Fate-chan solo me sonrió y besó mis ojos, luego bajó despacio a mis labios, pero había algo diferente, no se sentía como hace unos instantes. Fate-chan me besaba con mucho cariño, mientras que despacio me acomodó el sostén, abrochó los botones de la camisa, y me arregló el pequeño corbatín rojo, incluso introdujo nuevamente su lengua para acariciar la mía, pero aunque se sentía placentero, aquello más que encenderme otra vez, me tranquilizó.
Fue entonces que comprendí que existían dos clases de beso, los de placer y los de amor, pude sentir todo el sentimiento de amor por parte de mi Fate-chan, al separarse me sonreía de esa forma que adoraba en ella, me hizo comprender que eso era lo más importante, aunque deseaba consumar nuestro amor con estos sentimientos de pasión, lo más importante es que estuviéramos juntas, de esa manera tendríamos muchas oportunidades para hacer lo que queríamos, lo que deseábamos. Nos terminamos de arreglar y regresamos al salón como si nada, bueno, solo con una leve molestia en mi ropa interior.
Lamento decir que esa ocasión fue lo más cerca que estuvimos de si quiera llegara al final, a partir de entonces Fate-chan tenía más cuidado en lo que respectaba a sus acciones, pero sobre todo MIS acciones, no es que no comprendiera, que tal vez no eran los lugares más adecuados, pero no comprendía por qué debíamos esperar, así se sentía y no había necesidad, y eso que pronto sería mi cumpleaños, ya estábamos en el segundo año de instituto, y Vivio también cumpliría años, después de todo nació el mismo mes y día que yo. Pensaba que tal vez le pediría eso a Fate-chan, pero se me hacía muy descarado, así que mejor no lo hice, y a pesar de que no quisiera esperaría, hasta llegar el momento. Maldije al profesor de Ciencias, por sus estúpidos evaluativos a la última hora no pudimos terminar esa vez, y perdí toda oportunidad hasta nuevo aviso, por supuesto que Fate-chan y yo seguíamos compartiendo momentos íntimos, pero como dije ya no fue lo mismo, y solo me quedaba esperar a que llegara el día a que por fin dejaría salir todo esto que tengo que retener quién sabe por cuánto tiempo, y eso es lo que más temo, si pudiera tener el valor para decírselo a Fate-chan, que me da mucho miedo esperar."
¡Feliz Cumpleaños!
Un año se fue volando, y al ver atrás parecía ser solo un parpadeo, al menos para Nanoha, que recordaba con dicha el tiempo pasado, sin tomar en cuenta "ciertos conflictos de pareja" con su Fate-chan, todo era maravilloso. Y ahí se encontraba, admirando ese apacible rostro que dormitaba junto a su hija que también dormía. Su risa fue más grande al ver como ambas se movían y terminaban en un medio abrazo.
-Como siempre, es a mí a quien le toca comenzar el día- se dijo, y levantándose, se duchó, se cambió, bajó a la cocina, y en, no más de quince minutos, tenía preparado el desayuno.
-¡Nanoha!-escuchó que gritaban a sus espaldas-...y yo que tenía planeado prepararte el desayuno hoy...- Fate, todavía con su pijama puesta, hablaba por lo bajo decepcionada de ella misma al haberse quedado dormida nuevamente.
-Pero Fate-chan no sabe cocinar...
-Mou Nanoha no te burles de mí, hablo en serio, yo de verdad quería sorprenderte, aunque no sepa cocinar yo esperaba que...- un dedo en sus labios no le permitió continuar su argumento, que según, era para impresionarla y que descansara por lo menos ese día.
-Te lo agradezco Fate-chan, y acepto tus sentimientos de buena voluntad...- dejó sus labios libres para poder depositar un pequeño beso de buenos días-...y ahora ve a bañarte, pronto será hora para ir al instituto y no quiero que lleguemos tarde.
-Sí...-obedeció, no sintiéndose del todo bien.
Pero antes de irse, se regresó en sus pasos, para abrazar a Nanoha por la espalda, y darle un beso en su cuello desnudo, tan solo una pequeña caricia, que hizo sonrojar a Nanoha.
-¡Feliz Cumpleaños, Nanoha!- dijo con alegría al pensar que un día como ese habían nacido sus dos personas importantes.
Ese día llegó Zafira a cuidar de Vivio, se le veía muy feliz. Las chicas se fueron, no sin despedirse de Vivio, felicitándola ambas por su cumpleaños. Antes de irse voltearon, para ver a Vivio agitando su manita en despedida, cosa que hacía todos los días, la pequeña ya se había acostumbrado a que parte del día no estuviera con ellas.
-¡Dafi!-exclamó contenta viendo al hombre que la sostenía.
-¡Vivio!- dijo este y la abrazó con emoción, al recordar la fría noche en que la encontró- ¡Feliz Cumpleaños Vivio!...- y la miró, Vivio estaba feliz- Quieres mucho a tus madres ¿Verdad?...
-Dafi...hanbe...
-¿Tienes hambre? Ahora mismo iré a prepararte algo de comer...- y Zafira cerró la puerta para después dirigirse a la cocina.
Llegaron al instituto, y como era de esperarse todas sus amigas la felicitaron por su cumpleaños, incluso Hayate la abrazó, a pesar de que ya no tenía contacto con ninguna de las cuatro, y a pesar de las miradas esquivas de Fate y Arisa.
-Gracias, Hayate-chan...- Hayate sonrió mirándola solo a ella, y se retiró inmediatamente saliendo del salón.
-¿Estás molesta Fate-chan?
-No, ¿Por qué habría de estarlo? Solo fue un abrazo...
Así terminó el breve encuentro que habían tenido luego de tantos meses, y Hayate se atrevió a hacer aquello ya que a pesar de todo seguía teniendo un trato amable tanto con Nanoha como con Suzuka, al menos académicamente, mientras que las otras dos no le dirigían si quiera la palabra, testarudas como siempre, y es que Arisa no podía olvidar que a pesar de intentar de buena forma, Hayate no había respondido a sus preguntas.
-¿Y bien qué haremos exactamente?- decía una rubia de ojos esmeralda.
-Mmmm, antes que nada debemos distraer a Nanoha, no mucho tiempo claro, solo lo necesario- comentó la otra rubia.
-Yo puedo hacer eso, no tengo ningún problema, puedo llevarla a una nueva tienda o algo, pero que hay de sus padres, ¿No habrá problema? Podrían llamarla...- se ofreció y dio en un punto clave la más amable de todas.
-No, celebrará con ellos este fin de semana...- respondió Fate segura.
-Pero, eso no sería sospechoso, Nanoha probablemente pregunte por qué no vamos con ella y Suzuka...- Arisa no tenía muy clara la situación.
-¡Ah! Es verdad, se me acaba de ocurrir una idea- dijo Fate alegre- a mí todavía siguen llamándome de vez en cuando para que vaya a ayudar al consejo estudiantil, solo digámosle que ahora también te han llamado a ti Arisa...
-¡De acuerdo!
Decidido todo, ejecutaron su plan sin inconvenientes, pero Nanoha era lo suficientemente suspicaz, para darse cuenta de la extraña invitación de Suzuka.
-Suzuka-chan, ¿Segura que no ocurre nada?
-Para nada Nanoha-chan, es solo que hace un par de días planeaba venir a ese café nuevo con Arisa-chan, pero justo hoy tenían que llamarla del consejo estudiantil, además te llevaríamos algo más tarde por tu cumpleaños...
-So...quieres mucho a Arisa-chan ¿No es verdad? Hace mucho que no pasamos juntas pero, de alguna forma parece que ustedes dos están más apegadas que nunca...- Suzuka se puso nerviosa por un instante, pero al instante colocó su sonrisa de siempre.
-Bueno, es verdad, pero...también ocurre lo mismo contigo...
-¿Conmigo?- Nanoha no comprendía, ella no pasaba tiempo con Arisa.
-No finjas Nanoha-chan,...tú y Fate-chan...- Nanoha que estaba bebiendo su café, casi se atraganta, pero también supo disimular.
-No, es cierto que tenemos a Vivio pero...
-¿Dakedo?- hasta ese momento Suzuka se percató de que a lo mejor si ocurría algo entre sus otras dos amigas.
-Nada, nada, somos muy buenas amigas, como tú y Arisa-chan...- se rió por un momento al haber recibido la mima respuesta que ella hubiera dicho ante aquella pregunta, eso fue extraño y por alguna razón aliviaba su corazón-¿Qué es lo gracioso?- preguntó Nanoha con un medio puchero al no comprender por qué se reía su amiga.
-Nada, es solo que ahora me doy cuenta por qué le gustas tanto a Fate-chan.
-Qué dices Suzuka-chan, yo no...a Fate-chan...- no quería negarlo, pero no estaba segura de cómo tomaría aquello su amiga. Al final un sonrojo llegó a sus mejillas, hasta que recordó algo que podría sacarla de aquel lío- Etto, Suzuka-chan, ya se me está haciendo tarde para ir a casa, y ya que a Fate-chan la mandaron a llamar del consejo estudiantil- "y justamente hoy" pensó para sí misma- tengo que llegar temprano a casa puesto que ya será la hora para que Zafira-san regrese a su casa...
-Te acompaño entonces- dijo amablemente- es tu cumpleaños después de todo- y no pudo negarse a su amiga de ojos azules.
Caminaron en un cómodo silencio parte del trayecto, observando algunos árboles y las flores que veían por el camino, era la época de la primavera y hacía una agradable brisa, el cielo comenzaba a pintarse de naranja ya que eran pasadas las cuatro de la tarde.
-¿Nanoha-chan, qué piensas de lo de Hayate-chan? ¿Todavía faltará mucho para que se solucionen las cosas?
-Fate-chan no quiere dar su brazo a torcer, pero más creo que es por vergüenza.
-¿Vergüenza?
-Sí, no quiere aceptar que a pesar de todo lo que nos hizo Hayate-chan nos ha hecho muy felices, lo único que hace es excusarse en que fue a través de una mentira y que no se lo puede perdonar, es un poco inmaduro, hubo muchas ocasiones en las que debió enfadarse como ahora, y justo cuando no debe lo hace, Fate-chan baka. Eso es todo lo que tengo que decir.
-¿Y tú? ¿No estás enfadada?
-Aunque no lo comprendo, y a diferencia de Fate-chan, no me parece que sea por el capricho de una mentira, porque una mentira no hace feliz a nadie, y a mí si me ha hecho feliz, tengo la fe de que algún día nos dirá sus razones, pero por ahora, solo hay que esperar. Por más que trato, Fate-chan no me quiere escuchar, no quiere hablar con Hayate-chan si es que ella no le ofrece una disculpa primero.
-Qué complicado...
-Qué me dices de Arisa-chan, ¿Por qué está molesta con ella?
-Creo que es porque se ha puesto del lado de Fate-chan. Hace tiempo trató de hablar con ella y decirle que podía confiar en nosotras, pero Hayate-chan se rehusó rotundamente, eso hizo que Arisa-chan se decepcionara de Hayate-chan, no acepta el no saber por qué no nos dice nada.
-¿Y tú, Suzuka-chan?
-¿Yo? Le estoy dando una lección a Hayate-chan...
-¿Qué?- a Nanoha le pareció gracioso que dijera eso, y contrariada hizo esa pregunta.
-No importa qué, si es importante se debe hacer de la forma correcta, debes seguir las reglas y hacer lo que se pide, de esa forma obtendrás el respeto de los demás sin objeción alguna, de lo contrario, hay que abstenerse a las consecuencias, pienso que Hayate-chan pudo haber manejado esa situación de una forma diferente, sin tener que llegar a estas circunstancias, Hayate-chan está obligada aceptar, puesto que no hay modo de que pueda dar marcha atrás.
-¿Pero, y si no puedes?
-¿Qué cosa?
-¿Y si no se puede hacer siempre las cosas de la forma correcta?- sin que Suzuka lo supiera, Nanoha preguntaba por otras razones, más profundas aparte de tratar de comprender las razones por las que actuó Hayate.
-Entonces supongo que solo existe someterse a las consecuencias, a pesar de que lo que hayas hecho sea correcto y verdadero, nadie sería capaz de comprender. Muchos sueños y anhelos, son deseados de tal manera que nadie los puede aceptar, quizás sea porque todos creen que lo que tienen, que aquello que se les permite desear es suficiente y que no puede haber nada más...
-Qué triste...
-Es imposible comprenderlo, yo no creo que lo de Hayate-chan sea así, porque aún sin saberlo, nosotras podemos comprenderlo, pero en cuanto a los sueños prohibidos...si sabes que no está mal, que estás satisfecho con ello y no tienes remordimientos, entonces está bien. Seguramente esa es la razón, Hayate-chan ha aceptado las consecuencias de sus malas decisiones, a pesar de que el resultado fue lo correcto. Yo diría que lo más importante es que el resultado sea algo bueno, aunque te odien por ello.
-Suzuka-chan, no esperaba eso de ti...- dijo sonando a decepción.
-Ah, qué cruel...
-...pero creo que tienes razón...- dijo ahora con una sonrisa que ocultaba cierta melancolía.
Más animadas, por haber hablado tan abiertamente desde hacía tanto tiempo, se dirigieron a la que ahora era la residencia de Nanoha y Fate. Al llegar, por amabilidad Nanoha quería que Suzuka entrara primero, pero Suzuka se negó alegando que Vivio debía estar impaciente por verla, lo que le pareció raro a nuestra cobriza, así que abrió la puerta y no más hacerlo Suzuka le dio un medio empujón, la casa estaba en silencio y algo oscura con todas las ventanas y demás puertas cerradas, pero repentinamente las luces se encendieron y...
-¡FELIZ CUMPLEAÑOS NANOHA!- gritaron todos los presentes incluyendo Suzuka, y llovieron sobre Nanoha confetis que Arisa y Fate explotaron sobre ella, lo que la hizo dar un grito de sorpresa.
-Con que de esto se trataba eh.
-¿Qué dices Nanoha? - dijo Arisa no viéndola feliz.
-Suzuka era la distracción ¿Verdad?
-Qué cruel y nosotras que nos esforzamos tanto por arreglar un poco y traer los dos pasteles...- alegaba Fate triste por la reacción no contenta de Nanoha.
-Y yo que creí que te había agradado pasear conmigo...- decía Suzuka fingiendo sollozos, lo que alarmó a Nanoha.
-N-no es lo que quise decir Suzuka-chan...¡Ah, Qué sorpresa! ¡No me lo esperaba!
-Ya es muy tarde para eso Nanoha- Arisa con sus brazos a los costados la miró seria para después sonreír- Felicidades nuevamente- dijo solemne y la abrazó por segunda vez en el día.
"Debo decir que ya me lo esperaba, por eso no me sorprendí mucho, aunque debo admitir que lo dudé con eso de que Fate-chan y Arisa-chan fueron llamadas a presentarse al consejo estudiantil, definitivamente fue una mentira, pero ya regresando a lo que habían preparado, solo la sala estaba decorada con globos y adornos. Según las chicas compraron dos pasteles, uno pequeño y uno grande, el pequeño era para Vivio hecho a base de azucares especialmente benéficos para un infante, pero qué cosa, jamás escuché hablar de algo como ello, en tanto al grande era para mí y para compartirlo entre todas y Zafira-san que cargaba a Vivio, que por cierto estaba muy linda con un vestidito rojo con volantes, y una cinta con una flor en ella que rodeaba su cabecita, Vivio todavía no tenía mucho cabello, apenas si pasaba de bajo sus orejas, pero aun así estaba muy linda...
-¿Zafira-san no hay problema si se queda a celebrar? No quisiera molestarlo si tiene cosas que hacer...
-Para nada, es el cumpleaños de Vivio y quiero celebrarlo con ella- ya veo que por eso no se ha ido- pero felicidades a usted también Nanoha-san.
-Gracias es muy amable.
Claro, su presencia no me molesta, de hecho me agrada que Vivio tenga una figura masculina en su desarrollo, tampoco me molestaría si algún día le llama padre, pero tendría que aclarar ciertas cosas, y no quisiera que Vivio entrara en esas confusiones tan pronto, por lo que espero que mejor no. Por otra parte si lo veo desde el punto de vista entre Fate-chan y yo, Fate-chan parece ser el padre, no es porque Fate-chan actué masculina, no, ni por cerca, sino que más bien es por mi actitud para con ella, no en la intimidad obviamente, ya que soy yo quien tiene el control, más bien es por la convivencia que tenemos, veamos: Yo cocino, hago la colada, le preparo el uniforme diario a Fate-chan, y el baño también, tanto en la mañana como en la tarde, en definitiva me parezco a mi madre, solo hace falta que Fate-chan se levante más temprano a leer el diario...vaya, por alguna razón hacer todo eso no me molesta, ¿Será porque la amo? Pues el amor es estúpido, o eso dicen. ¿Y qué es lo que hace Fate-chan? Bueno ella, lava los platos, hace la limpieza de toda la casa, se asegura de que todo esté ordenado y saca la basura, supongo que eso es suficiente.
Ya que Fate-chan no logró prepararme el desayuno, resulta que me tenía preparada un exquisita cena, y vaya que se dio por aludida diciéndome que ella solita la había preparado pero a mí no me engaña, sé que tanto Arisa-chan como Zafira-san debieron haberle ayudado, es imposible que Fate-chan con su inexperiencia, hiciera tan deliciosa cena, pero le dejaré creer que le creo.
Lo mejor de la cena fue que compartimos mucho platicando de cualquier cosa, incluso Zafira-san nos contó parte de su vida con lo reservado que suele ser, según él mismo, nos dijo trabajaba de teniente en la milicia, pero que sin embargo su trabajo consistía mayormente en buscar a personas extraviadas, por si algún tráfico de humanos estuviera conectado con esa clase de sucesos, así fue como encontró a Vivio. Esa historia ya nos la había contado a nosotras, pero Arisa-chan y Suzuka-chan desconocían ese respecto, así que amablemente lo volvió a contar a nuestras amigas, agregando esa parte de que fue ex-teniente. Zafira-san patrullaba solo buscando pistas acerca de una persona que se hubo extraviado cerca de los alrededores del hospital central de Uminari, rodeaba el perímetro por la parte trasera donde hay una pequeña cantidad de bosque que está ahí, para que el lugar tenga un poco de aire "más puro", o eso me dijeron una vez, por estar ubicado en una zona bastante urbanizada. El caso es que pasando ese pequeño lugar sigue una carretera paralela al hospital, Zafira-san no había encontrado nada sospechoso relacionado a su "misión", y ya muy entrada la noche estaba a punto de irse para reportar que no había encontrado nada sospechoso, fue entonces cuando a lo lejos escuchó los llantos de un bebé, se quedó quieto para lograr identificar de dónde exactamente provenían lo llantos, ya teniendo clara la dirección avanzó, y cubierta entre ramas detrás de aquel gran hospital se encontraba un hermoso bebé, que por su apariencia tenía un poco más de veinticuatro horas de haber sido abandonada, o eso fue lo que nos dijo Zafira-san, quien la llevó de inmediato al hospital aproximadamente el 18 de marzo de hace un año, en otras palabras Vivio había sido abandonada a menos de cinco días de su nacimiento, la primera vez que escuché eso, las lágrimas salieron de mi sin poder evitarlo, quién podría ser tan cruel de dejar a una indefensa criatura a su suerte. Sin embargo, Zafira-san termina su relato ahí, no nos dice cómo fue que conoció a Hayate-chan y llegó a involucrarse a tal grado con Vivio, a su defensa solo nos dice que debe ser la misma Hayate quien deba decirnos, pero ya sabemos que eso no será posible, hasta que Hayate-chan nos diga lo contrario.
-¡Ah! Kawai...- Suzuka-chan siempre se emociona con los bebés, justo ahora le estábamos mostrando unas fotos que Zafira-san le había tomado a Vivio cuando salió del hospital la primera vez estuvo ingresada. Dichas fotos las habíamos colocado en un pequeño álbum donde también, Fate-chan y yo colocábamos una que otra foto de Vivio, le tomábamos una cada cierto tiempo.
-Afortunadamente pude estar ahí cuando salió, tenía que pedir permisos especiales para que me dejaran ir...
-Sorprendente Zafira-san, me impresiona que no te dejarán a ti la custodia de Vivio- Arisa-chan y sus argumentos.
-Vivio es mi hija, y de Fate-san y Nanoha-san también...
-Zafira-san no diga eso en público o alguien podría malinterpretarlo...
- Y eso por qué...
-¡Oh, miren esta foto!- tenía que intervenir o está plática se tornaría...inadecuada. Zafira-san jamás habla con segundas intenciones, y al igual que Fate-chan tampoco se da cuenta de cuando lo hace. Me parece válido que diga que es su hija, tiene derecho de estar con Vivio, y con lo que me dijo Fate-chan, de lo que ella y él hablaron la primera vez, Zafira-san acepta con gusto que nosotras poseamos la custodia de Vivio- esta fue una vez que Vivio y Fate-chan se durmieron juntas una tarde, Fate-chan dejó caer a Vivio de la cama y eso que estaba cuidándola...
-¡Nanoha, eso no fue lo que pasó!
-¿No? Pero si yo lo recuerdo perfectamente..."
FlashBack
Vivio se encontraba muy inquieta dentro de su cuna, se había despertado de su siesta y su juguete giratorio ya no le entretenía, así que se echó a llorar.
-¿Qué te sucede Vivio? ¿Tienes hambre?- Fate intentó darle su biberón e inmediatamente Vivio lo rechazó- no tienes hambre, ¿Quieres te cambien entonces?- revisó su pañal y notó que estaba limpia- ¿Qué es lo que quieres Vivio?- Vivio no dejaba de llorar, Fate la sacó de la cuna, cargándola en sus brazos y Vivio aminoró su llanto- vaya creo que ya estás bien- dijo y se dispuso a dejar a Vivio nuevamente en la cuna, pero ella al ver las intenciones de su madre comenzó a llorar otra vez-...qué...no quieres estar en la cuna- Fate se la llevó consigo hasta su cama, y la recostó ahí, inmediatamente la pequeña se dio vuelta y comenzó a intentar gatear, pero como apenas estaba aprendiendo lo hacía con dificultad- así que no querías estar en tu cuna eh- Fate la dejó por unos instantes y fue a traer un par de juguetes para jugar con su bella hija.
-¿Fate-chan?- Nanoha se encontraba en la cocina, esperando a Fate para hacer una tarea, pero ya habían pasado un par de minutos y Fate no bajaba. Decidió subir para ver por qué Fate no bajaba. Despacio abrió la puerta de su habitación, y lo que vio la hizo sonreír.
Regados sobre su cama se encontraban unos juguetes de su Vivio, y sobre la misma Fate y Vivio, ellas jugaban pero ya no con los juguetes, Fate hincada sobre la cama había alzado a Vivio para tenerla a su altura, luego la lanzaba un poco más arriba para seguidamente cacharla con sus manos. Vivio reía cada vez que Fate la lanzaba arriba. Nanoha recordaba la primera vez que Fate realizó aquella misma acción, le pegó un buen susto, pero al ver la cara de Vivio la dejó hacerlo. Después de lanzarla un par de veces más Fate abrazó a Vivio, las apreció a ambas con una enorme sonrisa, fue entonces cuando supo que le tocaría hacer la tarea sola. Al terminar la tarea, volvió a subir para ver que hacían sus dos amores, y se encontró con una tierna sorpresa, las dos se yacían dormidas sobre la cama en esa cálida tarde de verano. Bajó a la sala para leer un libro en lo que llegaba la hora de hacer la cena. Pasados unos minutos, se escuchó un golpe de algo caer seguido de un llanto que para ella era inconfundible. Subió rápido las escaleras y entró a su cuarto para ver a una Fate alterada con una Vivio inconsolable después de haber rodado inconsciente para luego caer de la cama.
-Vivio, cariño tranquila, ya pasó todo...
-¡FATE-CHAN!
Fin del FlashBack
"-No lo niegues Fate-chan fue tu culpa que Vivio cayera de la cama...
-Y qué me dices de ti Nanoha, al vernos dormidas pudiste poner a Vivio en su cuna para que no se cayera...
-Fue culpa de Fate-chan porque se durmió...- la miré desafiante sin estar dispuesta a que negara su culpa, es verdad que pude haberlo hecho pero, en ese momento lo único que se me ocurrió fue tomar esa linda foto.
-¿Qué hay de esta foto? ¿Vivio-chan ya camina?- Suzuka miraba una fotografía en la que Vivio-chan se encontraba de pie sin recargarse en nada, que bueno que preguntó, con lo obstinadas que somos con Fate-chan esa discusión hubiera durado mucho.
-Ah, esa- habló ahora Fate-chan- fue el mes pasado, Vivio trataba de apilar unos cubos, cuando ya no alcanzaba, iba ayudarle pero noté que comenzó a hacer movimientos raros, así que esperé a ver qué hacía, se inclinó sobre ella colocando las manos en el suelo, y se impulsó hacia atrás, por un momento creí que se caería de espaldas, pero para mi sorpresa quedó de pie. Inmediatamente llamé a Nanoha para que la viera, llegó tan rápido que ni me di cuenta, y traía la cámara, tomó la foto, y justo a tiempo porque Vivio no aguanto más y calló sentada en el piso, y se puso a llorar al fin de cuentas. No sé le hace Nanoha, pero parece que carga esa tonta cámara todo el tiempo.
- No es verdad, es solo que soy "propicia"- y sí que lo soy.
-¿Ese calificativo existe?- Arisa-chan siempre de negativa.
-¿Por cierto Nanoha de dónde sacaste esa cámara? Ahora que lo pienso nunca te lo he preguntado- Fate-chan es tan despistada.
-Sí, sí, venía con Vivio, en la pequeña cuna que Hayate-chan...en que Hayate-chan la trajo a nosotras...- mencionar ese nombre se había vuelto tabú, y en el instante en que Fate-chan agachó su rostro, deseé no terminar la oración, pero seamos realistas ella tendrá que afrontar esa situación algún día, ya que de no ser por eso, Hayate-chan estaría aquí ahora. Por unos momentos solo los balbuceos de Vivio resonaron en el lugar, nunca he comprendido como le hace Zafira-san, que solo le basta tenerla en sus brazos para tenerla tranquila, no hace falta que haga gestos o ruidos graciosos, parece muy entretenida con su mera presencia.
-¡Pastel! ¡Creo que ya es hora de que partamos el pastel!- creo que es una de las pocas veces que agradezco las ocurrencias de Arisa-chan- Vamos por ellos ¿Fate-chan?
-¿Eh? Ah, sí...
Dimos un gran suspiro todos los presentes, incluido Zafira-san, supongo que sabe de sobra acerca de la situación. Trajeron ambos pasteles, y una sonrisa adornó mi rostro, ya no había tensión en el ambiente. Un pequeño pastel traía sobre él, un número uno, mientras que el otro más grande tenía un diecisiete, ambos tenían encendida una pequeña llama. Antes que cualquier otra casa nos cantaron esa famosa canción de Happy Birthday to You, Happy Birthday to You, y repetían mientras aplaudían, incluso Vivio aplaudió al ver a todos tan alegres, se veía muy graciosa, pero sobre todo linda, así que le tomé una foto, todos me acribillaron mencionando mi nombre ya que había interrumpido el momento, que no solo era mío sino también de Vivio. La primera en apagar la velita fue Vivio, no por un deseo, ella no sabía de esas cosas, pero quería verla hacerlo, desde este que era su primer añito y todos lo demás años que pudiera tenerla a mi lado. Fue un poco difícil hacer que lo hiciera, pero al final lo logró y todos aplaudimos y reíamos, porque Vivio-chan terminó con un poco de pastel en su nariz al hacerlo. Después era mi turno, pero antes de hacerlo amenacé a cualquiera que intentara estampar mi rostro en aquel pastel, o lo lamentaría. La verdad, de todas las cosas que podía desear, solo quería tener así a mi propia familia para siempre, que todos lo aceptaran, y que todo saliera bien, y así lo pedí, era mi deseo, pedido al cielo por la bendición de un año más, de tener a Vivio y a Fate-chan a mi lado.
A Zafira-san le agradó mucho sacar las fotos luego de entregarme a Vivio, todos comimos pastel, yo le di del suyo a Vivio, mientras que los invitados siguieron viendo alguna que otra foto, Zafira-san preguntó por una en particular, a él no le gusta ver mal a Vivio-chan y en esa estaba llorando, y es que a Vivio-chan no le gusta otra lugar para bañarse que no sea nuestra tina, y en esa foto estaba metida junto con Fate-chan en la piscina privada de Arisa-chan, Fate-chan había decidido bañarse con Vivio, pero no más tocar el agua a Vivio-chan le dio terror y se puso a llorar, y como buena madre y compañera que soy antes de ayudarle, primero les tomé una foto para no olvidarlo, la expresión que tenía Fate-chan porque Vivio lloraba era muy entretenida.
-Ja ja- fingía burla de sí misma con enfado Fate-chan, después de verme tan contenta relatando la historia.
-No te enfades Fate-chan, te ves muy linda, todas tus expresiones son muy lindas- dije sin pensar.
-Oh, así que Fate te parece linda Nanoha- no hace falta decir que fue Arisa-chan quien dijo eso, llenaba perfectamente la ausencia de Hayate-chan.
-Sí- respondí desafiante- así como Suzuka-chan lo es para ti- para mi sorpresa, mi querida amiga de ojos esmeralda se sonrojó, y no un sonrojo común, era un fuerte sonrojo.
¡Click!
Para nuestra consternación, Zafira-san le había tomado, justo en ese instante, una fotografía a Arisa-chan.
-Ah...pero qué...- Arisa-chan, y todas aún no salíamos del estupor, por supuesto que todos notamos el sonrojo de Arisa-chan.
-¡Ah! quedó muy linda- sin que nos diéramos cuenta Suzuka-chan se encontraba al lado de Zafira-san- Oh, lo siento Arisa-chan, yo le acabo de pedir que la tomara...-con eso todas exhalamos, dejando salir el aire que reteníamos. Menudo susto. No quería ni pensar en que razones podría tener Zafira-san para hacer aquello, hubiera sido un tremendo lío- Oigan por qué no nos tomamos fotos entre todos, y una con cada cumpleañera, ya se está haciendo tarde, pronto deberemos irnos.
Todos sonreímos, era una buena idea. Primero nos sacamos fotos en grupo, y vinieron las fotos individuales con cada una, casi todas las fotos fueron tomadas por Zafira-san, y fue como vivir...un extraño déjà vu, en las últimas fotos, yo salía solo con Vivio-chan, sin pensarlo Fate-chan se puso a mi lado y con Vivio al centro, Zafira-san alzó la cámara y nos tomó otra fotografía, era exactamente igual a aquella vez...ahí estaba el hombre moreno de cabellos plateados y yo, sonriendo felizmente junto a Fate-chan. Miré a Fate-chan a mi lado, ella también me miraba con una sonrisa, y solo el hecho de estar así, hizo que me llenara de un fuerte sentimiento de felicidad, mis ojos no podían dejar de mirarla, nadie dijo nada, y con mi mente en blanco otra vez, no pensé, solo sé que quise besarla en ese momento, y lo hice, la besé en los labios, fue un contacto dulce que no duró mucho ni muy poco.
-¡Wooooooo! ¿Qué fue eso Nanoha? ¿Amas mucho a la madre de tu hija?- Arisa-chan se burlaba victoriosa de haberme atrapado. Fui imprudente, pero eso no evitó que tanto Fate-chan como yo nos sonrojáramos, mientras que nuestras amigas nos observaban y Zafira-san había volteado su rostro avergonzado de vernos así.
-¡No! ¡Esto...! ¡Verás Arisa-chan yo solo...!- pero no sabía que decir, la verdad es que no quería negarlo, pero...
-¿Tú solo?- Arisa-chan no dejaba esa sonrisa de burla, se está vengando por lo que le hice antes, y todavía no llegaban a mí las palabras adecuadas.
-Arisa...- Fate-chan la encaró está vez, su voz sonaba decidida, y aún sonrojada... ¿Acaso lo diría?- ¿Y si...y si así fuera que dirías?- ya está, lo dijo...
-De qué hablas...- pareció no entender, pero pronto reaccionó- no me digan que ustedes...
-Fate-chan- mi voz tembló de temor, no quería perder a mis otras amigas también.
-¿Qué diría? Pues yo...
-No diría nada- Suzuka-chan interrumpió a Arisa-chan, para después callar sus labios con un beso. Atónitas observamos la escena,...era cierto ¡Por Dios! ¡Era cierto!- como podrán ver nosotras también deseamos que nos acepten.
-¿Desde cuándo?- Ah, por qué preguntas eso Fate-chan.
-Lo diré, si me lo dices tú. Fue dos meses antes comenzar el primer año de instituto.
-Me parece justo que yo te lo diga- mientras que Arisa-chan y yo no podíamos decir nada, Fate-chan y Suzuka-chan ya se entendían muy bien- fue desde que tenemos a Vivio, durante el reto de vivir juntas nos hicimos amigas, y cuando nos confesamos ya teníamos a Vivio con nosotras.
-Todo eso me parece muy bien- Zafira-san a pesar de la pena que sentía, dijo algo que yo sabía era muy importante, a parte claro, de saber que a él nuestra relación no le molestaba- pero procuren no hacer eso frente a Vivio ¿De acuerdo?- todas nos sonrojamos, y ese día acabó así, fue una sorpresa para todas, pero fue agradable el haber sido honestas, nos llenó de un gran alivio."
El atardecer
"Efímero y fugaz, son palabras muy parecidas, pero que significan muy poco ante el tiempo que no se puede detener. Cumplí diecisiete años aquel día, y los días siguieron pasando, dándome mil cosas para contar, por las que alegrarme, o por las que llorar. Aprendí muchas cosas importantes, y me decepciono de mí misma, porque no aprendí el significado completo del valor, creí tenerlo todo y que era completamente seguro, que siempre lo tendría, no debí pretender olvidar, pero no pude cambiarlo, el tiempo no se puede regresar, probablemente ni con toda la magia del mundo, y quién diría que lo descubriría muy tarde."
No podía evitar que todo girara solo alrededor de ellas tres, era como si todo se fuera a acabar sin previo aviso, o que sencillamente duraría para siempre, pero así era. Visitaba de vez en cuando a sus padres, el lugar donde había aprendido a tener una familia, a veces se le cruzaba por la mente decirles toda la situación, de Fate, de Vivio, y luego se arrepentía cuando la invadía el miedo, si ellos no lo aceptaban, todavía tenían el poder para separarla de ellas, y peor aún, podrían adelantar un hecho que deseaba que jamás llegara, así que mejor prefería el silencio. Lo único que les había dicho es que compartía con una de sus amigas la convivencia del lugar en que vivía, nunca dejó que ellos fueran a ese lugar, alegando que no era necesario, que ella podía con las decisiones que afrontaba, que no se preocuparan, y los Takamachi lo aceptaban, por supuesto Nanoha, al hacerlo, estaba ocultando las cosas como secreto, lo que no sabía, es que no era la única ocultando secretos.
Regresaba a casa y se encontraba, dependiendo de las circunstancias, con una encantadora o desastrosa escena, y en ocasiones, con ambas. Por ejemplo, aquella vez, en que Fate estaba alimentando a Vivio, quien poco a poco estaba aprendiendo a hacerlo sola, y sentada sobre una silla alta, con una bandeja para colocar su comida, estaba Vivio, con un protector que rodeaba su cuello y se acomodaba para cubrir la mayor parte de su cuerpo y que no ensuciara su ropa, que parecía completamente inútil en dichas circunstancias, Vivio tenía en sus cachetes, alrededor de su boca, las mangas largas de su camisita y hasta sus zapatitos llenos de comida, mientras que una Fate lloraba torrentes lágrimas, también llena de comida para bebé porque su pequeña hija no le hacía caso. Nanoha tuvo que contener las ganas de reír para reprender a Fate, diciéndole que eso le pasaba por ser tan suave con Vivio a la hora de darle la comida.
En otra ocasión, muy diferente, Vivio se encontraba con Fate, esta vez en un sillón de la sala, parecían estar haciendo extraños gestos, y acercándose un poco supo con exactitud lo que hacían.
-Repitámoslo entonces. Cabeza...- decía Fate mientras colocaba sus manos sobre su cabello.
-abesha- repetía Vivio, imitando la acción de su madre con su propio cuerpo.
-Cara...- dijo ahora como cubriendo su rostro con ambas manos.
-kada...- repitió Vivio nuevamente.
-Frente...- esta vez solo colocó una de sus manos para indicarle la zona.
-ente...
-Ojo...
-oho...- y así sucesivamente siguieron señalando partes de la cara y el cuerpo.
-Nariz...
-nadis...
-Boca...
-oca...
-Oreja...
-oeja...
-Brazos...- y se señaló ambos.
-bashos...
-Mano...
-nano...
-Piernas...
-penash...
-Pie...
-pe...- y Fate movió sus manos para señalar la última parte que le enseñaría por ese momento.
-Corazón...aquí adentro está el corazón Vivio- le dijo solemnemente.
-Coashon.
-¡Um! ¡Así es Vivio! ¡Eres una niña muy lista!
Fate la abrazó y Vivio correspondió inmediatamente.
-Te quiero Vivio...- de pronto sintieron que eran abrazadas por alguien más.
-¡Yo también te quiero Vivio! ¡Y a ti también Fate-chan!
- ¡Nanoha! - gritó en sorpresa.
-¡Noha-ma!
Sin duda era maravilloso, más de lo que esperaba tener alguna vez. Fate era quien le enseñaba muchas cosas a Vivio, ya que a ella si le prestaba atención, y siempre le gustaba mucho verla cuando lo hacía, también cuando jugaban a la pelota o le contaba cuentos, el tiempo pasaba muy rápido. De vez en cuando salían a pasear y se encontraban con otros padres que también paseaban a sus hijos y Vivio podía jugar con otros niños, y fue en un lugar de esos que vieron correr a Vivio, terminó tropezándose, pero cuando corrió se veía tan viva, con tantas energías, no parecía una niña que recaía en su enfermedad cada cuanto, y que era muy vulnerable a otras, pero fueron momentos que supieron pasar, y Nanoha consolaba a la pequeña que lloraba por haberse caído.
Vivio cumplió dos años, y con eso, significaba que sus madres cursaban ahora el tercer y último año de instituto. Parecía de ensueño el tiempo que se colaba en sus vidas, viniendo con ello sin número de imperceptibles cambios. Pero todo se veía igual, Aina-san y Zafira, seguían llegando como siempre a cuidar a Vivio, sobre todo éste último, quién siempre estaba ahí para pasar los momentos más importantes de la niña, como todas las veces que cayó enferma, aparte claro de cuando recaía en su propia enfermedad subyacente, estuvo ahí la primera navidad, y la segunda también, incluso apoyó a sus madres en momentos claves e importantes, junto a Arisa y Suzuka que estaban siempre que podían. Compartiendo ellos cuatro tanto los buenos como los malos momentos. Hayate siguió durante todo aquel tiempo, al margen, cada vez con menos esperanzas de ser perdonada por Fate, y es que sabía que si ella daba el primer paso, tendría que decir cosas que no debía, y no debía permitirse ser débil...no estaba segura de qué podría hacer, y no olvidaba que al final de aquel año, se vendría el último juicio, donde se darían los resultados y la decisión final respecto a Vivio.
A Nanoha y Fate nunca les faltó nada para cuidar a Vivio, Signum llegaba de vez en cuando a abastecerles de todo lo que necesitaban y Fate no perdía la oportunidad para preguntarle, a escondidas de Nanoha, por Hayate, pero Signum se negaba a decirle cualquier cosa, no por resentimiento, sino porque creía que eso no serviría de nada, y que si Fate realmente quería saber de ella, mejor que se lo preguntara a la misma Hayate.
En la intimidad, y porque "No permitiré que Vivio se vaya a dormir a la casa de alguien más solo por ese capricho, y seguirá durmiendo con nosotras hasta que esté lista" si, hasta que Vivio estuviera lista para dormir en su propia habitación. Nanoha era quien más se quejaba de no poder estar con Fate y quien más parecía impedirlo, de una forma bastante testaruda e inconsciente. Fate no tenía problemas para esperar el respecto, pero Nanoha con todo y su testarudez, seguía sintiéndose inquieta.
"Se preguntarán por qué, y yo les diré la respuesta. Porque quisiera ser como Fate-chan y que no importara cuándo ni dónde...pero si...si -eso- sucede, ya no me quedará chance, ni cuándo ni dónde, pero el destino no es tan cruel conmigo, no, o eso es lo que quiero pensar. Quisiera dejar en éste atardecer, todos mis miedos y desesperanzas, y tener presente siempre esas palabras, que salen como magia de su boca...
-Te amo, Nanoha."
Porque el amor ya está hecho...
"Me sentía un poco nerviosa, no comprendía la situación, y es que era tan repentino, llegó así tan de improvisto que no sabía cómo abordarlo, tuve miedo, pero que me dijeran que no era por nada especial me aliviaba un poco, pero, y si no debía confiar en esas palabras, no, no debo dudar, debo confiar en mi familia...¡Ah!, pero si es culpa de ellos el que me haya sentido insegura todos estos años por estar con Fate-chan...
-¿Qué es esto Vivio?- le preguntaron mientras le señalaban la figura en una hoja.
-O-jo.
-Bien. ¿Y esto?
-Gato- el hombre asintió, haciéndole ver que había acertado.
-Y qué tal vas con los colores, ¿qué colores ves aquí Vivio?- y le mostró la pequeña una hoja con cuatro colores.
-Vede, amillo, ashul, dojo.
-Bien, le han enseñado muy bien, Nanoha-san, Fate-san, las felicito. A pesar de tener sus estudios, han trabajado con Vivio, cuando pase de los tres años ya hablara mejor, por eso no hay problema, y tendré un buen reporte para mostrar- dijo eso último que no comprendí por completo- y los números, bueno sé que es algo apresurado, pero no estaría de más saber si ya le han enseñado algo.
-Claro que sí sensei, pero todavía le cuesta un poco el orden...- le aclaró Fate-chan- Vivio, ¿Quieres contar conmigo?- Fate-chan hizo lo que siempre hace, colocó su mano hecha puño frente a Vivio, y ella se puso atenta, Fate-chan alzó un dedo.
-Uño...-Maebara-sensei y yo reímos al escuchar a Vivio. Fate-chan siguió alzando los dedos y Vivio trató de seguir el ritmo- dosh...t-tes...shin-¡cato!- esa reacción le pareció interesante al doctor, pero Vivio continuó contando-...shinco...sheis...ete...des...ocho...
-Ya está bien Vivio, bueno así es como vamos sensei- dijo Fate-chan al ver que Vivio ya no pudo continuar con el orden de los números.
-Me parece bien, mejor de lo que creen. Bueno, creo que eso sería todo, y al parecer Vivio ya se recuperó por completo de su resfriado, está creciendo bien, tiene la estatura y un peso adecuado.
-Etto, sensei, nos preguntábamos, sino era algo malo que Vivio se enfermara tan seguido, ya sabe por todo lo de la investigación y eso, no sabemos cuánto es que durará eso, y no queremos que nos la quiten...- la verdad es que yo estaba preocupada, Fate-chan y yo ya habíamos dejado de ser menores ante la ley, y ya que esto estábasado en lo padres adolescentes...qué sucedería con la custodia de Vivio, ¿Podríamos seguir teniéndola sin ningún inconveniente?
-Mmmm...jajajjajaa- Maebara-sensei se reía de mis palabras, por qué- a decir verdad, y a comparación de otros niños, Vivio no se enferma con tanta frecuencia, hay niños que pasan por mi consultorio cada mes, incluso dos veces al mes. Veamos, la última recaída de Vivio en su SFSF fue en abril, cuando tenía dos años y un mes, y acaba de tener un resfriado hace un mes...agosto, y estamos en septiembre, está es la tercera vez que vienen, y es porque le dejé esta cita para ver como seguía Vivio, pero en todo este año, Vivio solo ha venido dos ocasiones por enfermedades repentinas, eso es algo muy bueno, han hecho un buen trabajo chicas- era verdad, desde la última recaída de Vivio, solo se enfermó una vez, han habido ocasiones que después de recaer se enfermaba de alguna otra cosa hasta tres veces seguidas en un lapso de dos meses.
Regresamos a casa contentas porque al parecer todo estaba bien en ese aspecto. Vivio comía una paleta que Maebara-sensei le regaló por ser tan buena chica. Dos años, mi Vivio-chan ya tiene dos años, ni parece, con todo lo que hemos pasado, sé que ha sido muy duro para ella, pero al verla, cada día está más linda, su cabello ya le llega un poco más abajo de sus hombros, ya podemos amarrárselo en dos colitas, casi se parece a Arisa-chan cuando era pequeña con ese peinado, solo hace falta que su cabello le crezca un poco más.
-¿Por qué Zafira-san no nos habrá acompañado en está ocasión?
-No lo sé, me preocupa, creo que las cosas ya están comenzando a moverse...
-¿Crees que habrá un juicio más?- dije preocupada.
-Probablemente, sino por qué Maebara-sensei hablaría de un reporte...- y sin saber absolutamente nada, qué podríamos hacer.
-Noha-mama...
-¿Si cariño?
-¿Te dele ago?
-No mi amor, solo es que tengo un poco de sueño...
Fate-chan y yo nos miramos, lo mejor sería hablar más tarde cuando ya Vivio se haya dormido, sin darme cuenta puse una cara de preocupación, e hice que Vivio pensara eso. Senté a Vivio en mis piernas y la abracé, ella solo sonrió. Salimos tarde del hospital, al llegar a casa el día ya estaba acabando, el sol en el horizonte, a punto de ocultarse. Cenamos, Fate-chan le cepillo sus dientes a Vivio, luego fueron a ver no sé qué en la televisión, mientras yo preparaba todo para dormir.
-¡Bien, está todo listo! ¡Ya es hora de dormir Vivio!- ya eran pasadas las ocho quince.
-Eeeeey...- Vivio parecía muy inconforme...como siempre.
-Vivio es una buena niña y por eso hará caso ¿Verdad?
-...sholo...si Fate-mama quenta quento...
-Mou siempre me pide lo mismos Vivio, bien, vamos allá...
Fate-chan cargó a Vivio en sus brazos, y así la trajo hasta la habitación, la recostó en la cuna, y le acomodó la sábana.-¿Qué te contaré hoy?- pensaba Fate-chan en voz alta, rebuscando en un par de libros de cuentos que compramos hace algún tiempo, Vivio ya se sabía uno que otro cuento de memoria pero le gustaba volver a escucharlos.
-Estaré abajo Fate-chan- le dije para que me viera, el realidad lo que quise decir es que la estaría esperando, Fate-chan lo notó y me miró entre extrañada y preocupada.
-Bien- fue todo lo que me respondió, y yo salí de la habitación, me fui a recostar en un sofá de la sala, cerré mis ojos, no encendí la televisión en esta ocasión. Me encontré en un aletargado silencio, que me permitió escuchar la voz de Fate-chan a lo lejos- ¿Vivio quieres que te cuente algo en especial? Ya sabes que Fate-mama es mala para escoger...- Fate-chan baka ¿Cómo puede decir eso?
-...luna y mal- fue lo que respondió Vivio.
-¿Qué? ¿Esa? no comprendo por qué te gusta tanto, pero si es la que quieres oír...- La Luna y el Mar, yo tampoco comprendía por qué le gustaba tanto a Vivio, de uno que otro cuento, es el que más le gusta, de seguro Fate-chan ya se la ha contado más de diez veces- Érase una vez, cuando todo estaba quieto...
Estoy segura de que deben haber muchas versiones de ese cuento, pero la Fate-chan le cuenta a Vivio, trata de como la luna y el mar se enamoraron, los sentimientos del mar eran tan grandes que quería estar cerca de la luna, y por eso le pidió ayuda a su amigo viento, pero antes que pudieran estar juntos, el sol, que también se había enamorado de la luna, se enteró de aquello y trató de impedir que eso sucediera, y para ello recurrió a la tierra, que también, así como la luna, amaba al mar. La tierra comenzó a girar para tratar de alejar a la luna de la presencia del mar, y el sol empezó a emitir rayos más cálidos que jamás nos hubiéramos imaginado con la finalidad de generar nubes muy grandes para cubrir el cielo, para que cuando llegara la noche aquellos amantes no pudieran encontrarse. El viento producía enormes vendavales y ciclones para alejar las nubes con tal de ayudar a su amigo el mar, para que lograra encontrarse con la luna. Al final, sigilosamente y a escondidas, con la ayuda del fiel amigo viento, la luna se hizo presente, eso provocó que la marea del mar se elevara, al poder reunirse con ella nuevamente. Así fue como hicieron una promesa para siempre, y era que cada día esperarían, el mar no provocaría al sol ni a la tierra, y la luna llegaría cada noche, cuando la oscuridad rodeara a la tierra y ésta durmiera, escondiéndose del sol, y que para verla su guía siempre serían las estrellas.
-Vivio ya se ha dormido...- la voz de Fate-chan cerca de mí hizo abrir mis ojos.
-Ya veo...- Fate-chan se acercó colocándose sobre mí...
-Creí que dormías...
-Estaba esperándote...- y me besó sin esperar más, rodeé su cintura mientras nuestros cuerpos se juntaron y ella trataba de sostenerse con sus brazos, apoyándose del sillón.
-Nanoha...- nos separábamos y volvíamos a juntar nuestros labios ¿Por qué tenía que provocarme estando en casa? Ya le había dicho que no...
-Fate-chan...Vivio...
-Ya se ha dormido...- comenzó a besar mi cuello e iba subiendo mi camisa.
-Fate-chan mañana...¡Ah!- se posicionó entre mis piernas, volviéndome a besar para callarme...me gusta pero...-mat-te...
-Está bien, por qué no has querido hacerlo aquí...- porque...- al terminar solo subiremos a nuestra habitación, y no molestaríamos a Vivio- Fate-chan lamía mi oreja y ya había introducido sus manos bajo mi blusa acariciando mis pechos.
-F-Fate-chan, b-basta...quiero...- no, no puedo...esto...
-¿Qué quieres?- continuaba incitándome...vaya, como se nota que Fate-chan de verdad quiere seguir con esto, pero no... y no aquí. La tomé de su rostro para que me mirara directamente, tratando de controlar mis propias emociones, esto es en serio importante.
-Fate-chan...- todavía no puedo controlar por completo mi voz- t-tenemos que hablar- mi seriedad hizo que por un momento Fate-chan se asustara.
-Es por lo que dijo Maebara-sensei...- Fate-chan aún seguía sobre mí, abandonó mi pechos pero no alejó nuestros rostros, al parecer ella también tenía algo que decir...- pero no podríamos hablar mañana, de verdad quiero intentar...
-¡Fate-chan! - le reproché ¿Todavía no quería rendirse?
-¡Nanoha! ¡Vivio está durmiendo! ¡Y aquí podemos...!
-¡Te he dicho que en la casa no!
-¡¿Por qué?! ¡No lo entiendo!
-Porque... ¡¿Qué tal si Vivio deja de respirar y no nos damos cuenta?! ¡¿Qué tal si se ahoga con su almohada?! ¡¿Oh, qué tal si alguien entra y se la lleva?! ¡Y nosotras por estar en esas no nos damos cuenta!- creo que me exalté un poco.
-Te falto decir, que también podrían venir los extraterrestres, y por medio de una luz se llevarían a Vivio a un lejano planeta y la torturarían con indumentarias sofisticadas y...
-¡Baka Fate-chan! Eso "sin duda" también podría suceder...- sí, definitivamente.
-No hablas en serio...
-Lo importante es que debemos cuidar de Vivio, día y noche mientras estemos a su lado...
-Nanoha...
-Fate-chan, tenemos que hablar y es muy importante...- al fin tengo toda su atención.
-¿Acerca de cuidar a Vivio y no poder hacerlo en el sillón?- muy graciosa.
-Sí...digo ¡No!- como detesto que no me tomé en serio.
-Pues parecía que hablabas muy en serio acerca de eso- ¿Está tan enfadada por eso?
-No. Es acerca de lo que nos dijo Maebara-sensei...- ya es hora de que acabe con este tonto juego de niños.
-Te escucho...- se levantó separándose de mí, y sentándose al otro extremo del mueble.
-...sobre eso de que ya es hora de que Vivio tenga su propia habitación.
-...- Fate-chan se quedó mirándome en silencio, algo así como diciéndome "¿Hablas en serio?"- ¿Hablas en serio?- que rápido confirma sus pensamientos.
-Sí...- claro que sí- ¿Qué no lo recuerdas?
-Sí...Ah...ya veo...y, si Vivio tiene su propia habitación ¿Será que nosotras ya podríamos tener "nuestro espacio"?
-¿Te refieres a que si podríamos hacerlo?
-Ajam...- que forma tan curiosa de asentir.
-Claro que sí, no veo cuál sería el problema...
...
¿Dije algo malo?
-¡¿Qué?! ¡Pero si dijiste...! ¡Justo ahora...! ¡Porque Vivio...! ...¡No te comprendo! ¡No lo comprendo!
-¿Por qué te alteras Fate-chan?
-¡Y todavía lo preguntas! ¡No puedo creerlo!
-¡Pues entonces dime!
-¡Bien, lo haré! ¡No comprendo por qué no podemos hacerlo ahora, y sí, cuando Vivio tenga su propia habitación! ¡¿Es qué no da lo mismo?!
-¿Es que no quieres hacerlo cuando Vivio tenga su propia habitación? Vaya no esperaba eso- menuda decepción.
-No es lo que dije- al menos ha bajado el tono de voz-...Nanoha, tú en verdad no comp...
-Mis padres me han pedido que regrese con ellos- bueno ya lo dije, y discutir esto es realmente importante.
-¿Qué?- Fate-chan se veía realmente perpleja, hasta parece haber olvidado lo que iba a decir, pero discutir sobre Vivio y en que si lo hacemos o no, ahora realmente no es tan importante.
-Es lo que he tratado de decirte, hace dos días cuando visité a mis padres me pidieron que regresara, yo...no sabía cómo decírtelo, pero lo cierto es que, no supe cómo negarme, aparentemente no tengo ninguna razón para hacerlo, pero quieren que lo haga y más pronto de lo que crees, me pidieron que regresara antes de la graduación, pasado mañana vendrá el camión de mudanza y...tendré que irme...- la expresión de Fate-chan es indescriptible y no es para menos, yo también me asustaría mucho si me dijera que tiene que irse.
-... ¿Y eso...qué tiene que ver con lo que haya dicho Maebara-sensei? Creí que querías hablar acerca de lo del juicio, que...deberíamos intentar una forma de tratar de saber...
-¿Y eso de qué serviría? No es como si pudiéramos hacer algo, y además, yo solo pensé, que ya que tengo que irme y mover algunas cosas podríamos llevar la cama de Vivio de regreso a su habitación...
-¿Y eso de qué serviría?- repitió mis palabras- de cualquier forma no podremos hacer el amor, y además...me dejarás sola con Vivio- Fate-chan desvió su mirada al suelo.
-No, claro que no, no digas eso- me acerqué a ella y la abracé-…yo regresaré, te lo prometo, después de la graduación, solo quiero pasar un tiempo con mi familia, se los debo, nunca me han reprochado nada y me han dejado pasar todo este tiempo junto a ti, pero después volveré, volveré contigo y con Vivio, y estaremos juntas por siempre.
-Nanoha...
Regresamos a la habitación, y pude sentir como Fate-chan se durmió intranquila esa noche, yo también, y por eso nos abrazamos muy fuerte, ese día era viernes, sé que habían muchas cosas por las que sentirnos intranquilas, realmente no esperaba que mis padres me pidieran tal cosa, fue muy imprudente mi parte no esperarme algo así, no debería ser cosa extraña, no falta mucho para que comience la universidad, el próximo año ya casi está a la vuelta de la esquina, y aunque no quiera debo regresar, y si decido decirles todo con tal de volver con Fate-chan, lo haré, aunque lo más probable es que pierda la oportunidad de un futuro...tengo miedo, no sé si tengo el valor, no, no debo pensar así, debo tenerlo, de otra forma no podré estar con Fate-chan.
-¿No idemos al paque hoy?
-No Vivio, débemos hacer unas cuantas cosas hoy...
-¿Coshas?...
-Sí Vivio... ¿Dime no gustaría tener tú propia habitación?
-¿Mi kato?
-Así es, tu propio cuarto Vivio, y ya no estaremos tu Fate-mama y tu Nanoha-mama- acarició el cabello de la pequeña mientras yo solo observaba esperando que comprendiera un poco lo que Fate-chan le decía.
-¿Con os guetes y peuches?
-Con tus juguetes y peluches- le afirmó.
-¡Sí! ¡Guetes y Peuches!
-Bien, entonces ya está decidido- dijo Fate-chan a pesar de que en sus ojos se reflejaba cierto dejo de tristeza.
Pero preguntarle si "estaba lista" para dormir en su propia habitación no fue lo más difícil, y es que a pesar de las apariencias, Vivio tenía un cierto apego más hacía mí, nunca me lo he explicado debido a que cualquiera diría lo contrario ya que pasa más tiempo con Fate-chan, es decir, juega más con ella y eso.
-Noha-mama no ta...
-Verás Vivio, Nanoha-mama tiene a sus propios padres y por eso ellos quieren pasar conmigo, como yo contigo...
-¿mama de Noha-mama?
-Sí, por eso me iré con ellos por un tiempo, y no podré estar contigo, pero eso no significa que no te quiera...
-no...- cuando dijo eso me asusté y en mi corazón sentí dolor- Vivo quie ta con Noha-ma...
-Yo también Vivio- vi como sus ojitos se humedecieron ante la idea de no estar conmigo, sé que Vivio comprendía que no estaría conmigo, aunque no comprendiera las razones- te amo mucho- la abracé- pero regresaré, y tú no estarás sola, Fate-mama estará contigo...-rompimos un poco el abrazó para poder ver de soslayo a la nombrada, quien sonrió a Vivio afirmando mis palabras.
-¿Esperarás conmigo a Nanoha-mama Vivio?- Vivio le asintió y me abrazó nuevamente.
Luego decidimos sonreír y afrontar lo que seguía, no podíamos pasar solo así, estábamos exagerando, no sería para siempre. Vivio quería ayudarnos pero bueno, ella no podía hacer mucho, por lo que la dejábamos "vigilando" ciertas cosas de vez en cuanto, hasta que se entretenía con la televisión. Se rió a carcajadas cuando vimos a Fate-chan mover nuevamente la cuna, y es que para ser una cuna era un poco grande, y pesaba mucho según Fate-chan, mi rubia se negó nuevamente a aceptar mi ayuda. A parte de eso, y de empacar mis cosas en las cajas que antes las había traído, el día fue bastante normal, solo que hoy no salimos al parque con Vivio como en muchas ocasiones solíamos hacerlo.
-¿Nanoha crees que Vivio esté bien durmiendo sola?
-Eso depende del punto de vista con que lo veamos,...mmm, desde hace algunos meses ya no duerme con nosotras, ya puede hacerlo sola, y también duerme durante toda la noche...yo creo que eso es más que suficiente.
-Si pero...
-Debemos confiar en Vivio Fate-chan, ella es muy valiente...a diferencia de su Fate-mama...
-¿Qué dijiste?- oh, Fate-chan sonó un poco molesta.
-¿Por qué no vas con Vivio? La cena ya está lista...
Fate-chan fue por Vivio aun a regañadientes, Vivio jugaba en la sala con un juguete que repetía el sonido del hiragana o Katakana al apretar el botón de cada letra correspondiente, y lo sabíamos porque escuchaba hasta la cocina cuando Vivio hacía que sonora y ella repetía, me he dado cuenta que a Vivio le gusta mucho aprender, creo que lo ha aprendido de Fate-chan, admito que yo suelo ser un poco perezosa, por eso me alegro.
Al terminar la cena, no subimos a la habitación, Fate-chan como siempre le leería un cuento a Vivio, así que trajo un libro hasta la sala, y como no hacemos muy a menudo, entre ambas le contamos un par de cuentos, y cerca de las nueve p.m.. Vivio se había dormido en mis brazos.
-¿Qué tanto crees que le afecte esto a Vivio?
-Vamos, no será para siempre...
-Pero si hasta a mí ya me ha afectado...-la miré a los ojos, esto no será tan fácil, ¿Pero cómo fui a creer que lo sería?- yo...ya me he acostumbrado a estar contigo, desde el amanecer hasta el anochecer- yo también- y un día solo vienes y me dices que te vas...mañana te irás...
-Para mí tampoco es fácil, no creas que lo es, pero mis padres...
-Lo sé- Fate-chan no ya no me miraba, y yo que buscaba sus ojos...
-Todo estará bien Fate-chan...- no sé por qué, pero me costaba creer en esas palabras.
Fate-chan solo asintió moviendo su rostro, y yo mejor subí a dejar a Vivio en su cuna y en su "nueva" habitación, apagué las luces y cerré la puerta.
-¿Recuerdas los retos?...- preguntó a mis espaldas.
-No...- no mentí del todo, pero lo que quise decir, es que no comprendía a que se refería. No me percaté de que subió tras de mí.
-Pensaba que no quería estar cerca de ti, pero yo ya te quería, y ahora que has estado tan cerca, no quiero que te alejes...
-Supongo que es la estupidez de las parejas, ya sabes, de no querer alejarse, pero esto, es solo una prueba, y si podemos superarla como muchas otras, podremos estar juntas...
-Eres mi rival, mi amiga, mi confidente,...mi amante, no importa lo que pase, yo estaré contigo...- el que haya dicho eso fue tan...lindo, se sintió muy bien pensar en mí como su "amante", y claro que quiero que nos amemos de una forma más íntima.
-Fate-chan...- siempre me siento tan vulnerable cuando me mira con esos ojos tan intensos.
Se acercó a mí y me besó, pero si no me voy para siempre ¿Qué le sucede a Fate-chan? Creo que esto tan simple la ha descontrolado, ella es la más sensible de las dos. Sé lo que quiere, pero no tengo miedo, nunca lo he sentido, siempre he estado lista para esto, y es la primera vez que comenzamos con algo más que un arrebatado deseo, con el tiempo se ha vuelto una necesidad, una necesidad del corazón y no del cuerpo.
En la oscuridad de la noche, nos dirigimos lentamente hacia nuestra habitación, seguras de que por fin podríamos estar juntas. Sin prisa, comenzamos a explorarnos, entre beso y beso, Fate-chan se sentó a la orilla de la cama y yo me acomodé en su regazo, el silencio nos rodeaba, no hacían falta palabras.
El tacto de Fate-chan era suave, conforme pasaba el tiempo nuestros besos se volvieron más demandantes, más furiosos, mis manos enredadas en su cabello, sus brazos rodeando mi cintura, manteniendo cerca nuestros cuerpos. Nos separamos respirando agitadamente, pero ella no se quedó quieta, bajó a mi cuello, alcé mi cabeza hacia atrás para darle espacio. Fate-chan no se contenía, tomando los dobladillos de mi blusa, me despojó de ella e hizo lo mismo con la suya propia, luego se apoderó de mis pechos con premura, qué exquisito, qué deleite, yo jadeaba ante su tacto, como me gustaba que hiciera eso, provocaba que mi interior se volviera fuego puro, y que esa llama se fuera expandiendo.
No podía soportarlo, masajeaba y acariciaba mis pechos con ahínco, con esas manos y esa boca que me volvían loca. Sin darme cuenta trasladó sus manos lentamente buscando otro lugar, bajando por mi espalda, mi cintura, y en un movimiento improvisto y rápido, atravesó sin preámbulo mi pequeño short y mi ropa interior, tocando mi centro directamente, no hace falta decir que ya me encontraba mojada.
-¡Fate-chan!- gemí su nombre.
La sensación era embriagante, me nublaba, mis gemidos aumentaban, en tanto ella los callaba besándome de vez en cuando. Me enloquecía la exquisitez de su tacto aún sin entrar en mí, solo rozando en un movimiento sutil de arriba a abajo esa zona, y mi corazón latiendo desbocado...no pude más, perdiendo por completo el control de mí, la arrojé sobre la cama, separando su mano de aquel lugar, y aprisionando a Fate-chan bajo mi cuerpo, besándola esta vez con mayor furia, la deseaba tanto, que era mi turno de devolverle el favor, de su gentiliza y amabilidad, aunque lo más probable, es que yo no sería igual con ella.
Nos separamos por falta de aire, y yo me incorporé, y estando sobre ella, pude apreciarla por completo gracias a la leve luz de luna que se filtraba por la ventana, mi ángel dorado, este que siempre fue para mí y que respiraba agitadamente, haciéndola irresistible a mis más bajos y profundos deseos. La miré con absoluto deseo, y me desnudé por completo en la parsimonia del momento, el brillo en los ojos de Fate-chan se pronunció considerablemente, sonreí e inclinándome hacia ella, sin tocar nuestros cuerpos, la despojé por entero de su ropa, teniendo por fin su desnudez frente a mí, perdida por un momento ante su excelsa figura, sin duda majestuosa, que por un instante pensé que no era merecedora de ella.
-Nanoha- me llamó, y tomándome del brazo me atrajo hacia ella.
Nuestros cuerpos hicieron contacto directo por primera vez, sin censura, que me hizo temblar, se sentía demasiado bien, con el calor de nuestros cuerpos comenzando a fundirse. La besé de manera pausada, transmitiéndole mi sentir, mientras podía, sé que pronto perdería ésta delicadeza tan impropia de mí...y así fue, mi boca demandante comenzó a recorrer su cuello y mis manos su elegante figura, deteniéndose en sus pechos, confirmando nuevamente con ellas su textura lozana.
-¡Mmm, Nanoha!
Fate-chan ya jadeaba, y escucharla decir mi nombre me complació tanto, que quería que siguiera haciéndolo, así que bajé un poco más para probar el sabor de esos suculentos pechos con mi boca, comencé a succionar uno y acariciaba el pezón del otro con una de mis manos, Fate-chan se arqueó a mí, en tanto un rubor adorable surcaba sus mejillas, se veía tan linda, pero decidí concentrarme en la acción que estaba realizando para poder hacer sentir mejor a Fate-chan.
Me sacié, chupando, lamiendo, masajeando, y estrujando esos pechos proclamándolos enteramente míos, hasta que comencé a desear más, la respiración de Fate-chan era sumamente entre cortada, y en tanto la dejaba recuperarse un poco, continué bajando lento, besando en el camino su firme abdomen, su ombligo...
-Eres tan hermosa Fate-chan...y estás tan húmeda- dije llegando al lugar, esa zona, tan preciada...
-N-no lo di-gas d-de esa forma...- Fate-chan estaba expuesta ante mí, esta chica tan noble y bella.
Rocé con una de mis manos ese suave y delicado lugar, esa linda flor, justo como ella lo hizo antes conmigo, deteniéndome en ese botón, a lo que ella arqueó su espalda, y sujetaba las mantas con fuerza. La sensación en mi mano era en suma agradable, tan resbaladiza, esos fluidos guiaban a mi mano y ese palpitar. Mi respiración se agitó de solo ver las reacciones que yo provocaba en ella, quise dejar de sentirla para poder probarla. Aparté mi mano y rodeando sus piernas con mis brazos, acerqué su sexo a mi boca.
-¡Nanoha!
La probé, me apoderé por completo de ella, de esa fragancia, ese sabor, arrebatándole su pureza, su inocencia, y qué bien se sentía el deslizar mi lengua, tanto afuera como adentro, siempre tratando de abarcar más en su interior tan cálido. Fate-chan enredo sus manos en mi cabello, presionándome más a su interior, el sonido de su voz era tan bello, como una melodía celestial, también provocaba que mi interior se derritiera. Comenzamos a marcar un ansiado ritmo, su palpitar aumentaba, lo más probable es que Fate-chan pronto llegaría, pero antes de que eso sucediera, introduje en ella dos dedos de mi mano derecha, e inmediatamente se detuvo, mientras yo lamí ese botón para que se relajara un poco.
-¿Itai?- pregunté preocupada, creo que le hice daño, sobre todo al no advertirle lo que haría.
-N-no, es s-so-lo...que se...si-ente un po-co ex-traño...- no sé por qué, pero algo me decía que mentía...
-¿Segura? Puedo detenerme si te he hecho daño yo...
-Es-tá b-bien, si-gue, te quiero e-en mi interior, quiero ser tuya...
-¡Fate-chan!...
Es tan linda. Sin salir de su interior subí para poder besarla en los labios, y ella me recibió con entusiasmo, nuestra saliva mezclada con el sabor del néctar de su flor hizo que disfrutáramos el placer de aquella acción de manera inconmensurable. Comencé a moverme en su interior, por supuesto, despacio, no olvidaba que debía ser considerada, y en tanto me comenzaba a recibir, ahogué los gemidos de Fate-chan con mis labios, nuestros pechos ahora rozándose, esto era el cielo, que sensación tan sublime, probablemente no exista nada en el mundo que pueda superarla. Mi mano fue mojada con más fluidos, y pude moverme con mayor agilidad en el interior de Fate-chan, había llegado el momento, mis dedos eran apretados con primicia, yo era la primera y esperaba que la única, en estar aquí, dejé los labios de Fate-chan para escucharla clamar mi nombre, pero no solo fue ella, yo también clamaba su nombre, en agradecimiento, por ser mía...
-¡Fate-chan! ¡Fate-chan!
-¡Nanoha! ¡Ah! ¡Nanohaaa!
-¡Fate-chan! ¡Te amo! ¡Te amo mucho! ¡No te imaginas cuanto!
-¡Ah! ¡Y-yo...! ¡...también! ¡Te a-amo!
Al terminar de decir esas palabras, el interior de Fate-chan se contrajo con fuerza, para después liberarse por completo con un espasmo que sacudió todo su cuerpo haciéndolo vibrar a la par del mío, gritando ambas en el acto...
-¡AAAAAAAHHHHHHHHHHH!
-¡Fate-chaaaaaaaaaaan!
Caí rendida sobre ella que debía estar más agotada que yo, pero me recibió con un abrazo y una hermosa sonrisa. Me besó la frente y yo me acomodé en su pecho, me sentía tan feliz, que derramé lágrimas y sin querer, hice que se preocupara...
-N-Nanoha ¿T-te en-cuentras bien?
-Yo debería ser quien lo pregunte...
-¿Por qué llo-ras?- su respiración todavía era un tanto irregular, y todo lo que hacía era preocuparse por mí.
-Porque soy feliz...- se lo dije con toda la dicha que en mi cabía. Ella volvió a sonreír.
-Te amo- me confesó una vez más con toda la tranquilidad y naturalidad del mundo.
-Yo también te amo...
Y eso es lo último que recuerdo, haber caído en el profundo mar de los sueños una vez más entre sus brazos, sintiéndome plena por primera vez en toda mi vida."
El despertar de un sueño…
Sintió recorrer el viento frío en su cuerpo, la sensación era demasiado extraña, su mente en blanco, sus pensamientos nublados por la oscuridad, todo le pareció muy pesado, intentando mover sus extremidades, pero sobre todo de abrir sus ojos. Percibía los sonidos como ecos, las ondas esparciéndose de manera lenta llegando a sus sentidos. Abrió sus ojos con cierta dificultad, apreciando un ambiente gris y una neblina dispersa pero no cegadora.
Se incorporó con esfuerzo tratando hacer caso omiso al dolor que la recorría por entero ¿Era un sueño? ¿O era real? no, no era posible, en su memoria tenía presente haberse visto a sí misma más de una vez, y no tener la sensación de ser ella como en ese instante. Apreció entonces su cuerpo mal herido y que sangraba, con diversos raspones y las grandes rasgaduras en su vestimenta, ahora comprendía el padecimiento que sufría su cuerpo.
No pudiendo resistir más el dolor, cayó, lográndose apenas sostener con sus brazos. Alzó el rostro, en busca, tal vez de alguien que le podría brindar su ayuda, mas la visión que se reflejó de lleno en sus ojos escarlata fue la peor cosa que pudiera haberse imaginado, e hizo que su corazón se agitara más de un tipo de dolor. Frente a ella, también mal herida y yendo a rastras sobre el suelo se encontraba Nanoha, que trataba de llegar a Vivio, quien se encontraba a pocos centímetros de ella y estaba gravemente herida incluso quizá, peor que Nanoha y ella misma. Trató de incorporarse alzando una de sus rodillas frente a sí como si se inclinara, mas al apoyarse sobre ésta, sintió un terrible dolor que parecía llegar a cada rincón de su cuerpo, con su mano derecha, se sujetó fuertemente del pecho, pues era la parte que más le dolía. No tenía tiempo para pensar en ella, debía ayudar a Nanoha y a Vivio, por un momento notó que Vivio lucía bastante mayor, pero lo ignoró, lo único que debía tener presente era ayudarlas.
-Fate-san...- escuchó una voz a sus espaldas, y se asustó, la voz se escuchaba tenebrosa-...no te preocupes, primero las mataré a ellas...
Los pasos de aquél sujeto resonaban, lo sintió pasar a su lado y como poco a poco llegaba a donde ellas se encontraban, lo vio sonreír, una malévola sonrisa...y ella sin poder hacer nada para impedir que siquiera se acercara.
-...las verás morir, y yo veré el sufrimiento en tus ojos...y luego cumpliré tu deseo de morir al no tenerlas...- no comprendía ¿Por qué estaba sucediendo todo eso?
-Ia...ia me...te kure...- suplicó en vano.
A partir de ese instante todo pareció ir en cámara lenta, vio como aquel hombre alzada sus manos sobre Nanoha y Vivio, Nanoha rodeó a Vivio en un abrazo tratando de protegerla, pero Fate de una u otra manera, sabía de sobra que era inútil, sin otra clase de protección, sin algún escudo, la diferencia es que Nanoha...su Nanoha sería la primera en sentir el golpe mortal.
Y así, de forma inconsciente, o al menos para ella, sostuvo en sus manos un báculo oscuro que no se encontraba muy lejos, sus labios se abrieron gritando palabras, que aun dichas por ella misma no escuchó, al ver como una luz aparecía de las manos del hombre, y amentaba el tamaño de su poder a cada segundo. Recuerda haber escuchado a lo lejos voces, de personas que también gritaban, pero no lograda discernir sus palabras.
Movió nuevamente sus labios, y solo tres palabras, "Bardiche" "Sonic Move", no sabía porque las dijo, pero así fue, su cuerpo destrozándose en dolor por aquel movimiento, y logrando su objetivo, posicionarse entre sus dos personas importantes y aquel sujeto que quería hacerles daño. Un microsegundo más y no llegaba a tiempo, la luz impactó con ella con mucha fuerza, soltó de sus manos el báculo, perdiendo el sentido, no sin antes, sentir desfallecer al caer, su vida escapándose y entonces...la oscuridad.
-¡Ah! - no fue un gritó, sino más bien una queda exaltación.
Ahí estaba, dormida sobre su cama y en los brazos de Nanoha, ambas desnudas luego de haber hecho el amor. Como pudo y con cuidado se liberó del abrazo, se levantó, buscó la camiseta de su pijama y se la colocó sin abotonar, sentándose a la orilla de la cama, sentía cierto sudor en su cuerpo, producto del desconcierto del sueño que acababa de tener, y es que se sintió tan real, podía jurar que todavía percibía el dolor inundándola hasta desfallecer, y claro ella lo daría todo por Nanoha, hasta su vida, por ella y por Vivio, ¿Pero era solo un sueño? ¿De verdad? Una parte de su corazón le hacía dudar, pero era imposible, ella estaba ahí, sentada sobre su cama, viendo el plácido sueño de su Nanoha, pero era tan inverosímil, muy improbable que se tratara de eventos futuros. Pero un recuerdo acudió a su mente, uno de hace más de dos años, era cierto, si mal no recordaba, fue una visión, una que creyó la jugarreta de su mente, era verdad, porque en aquella visión se había visto con la misma ropa que en ese sueño anterior, de ser así, quizá era solo otra mala jugada, como aquel sueño que también recordaba, ese donde era "enforcer".
-Solo estoy desvariando...- se dijo con una sonrisa, pero ¿Por qué? ¿Acaso la noche anterior no había sido la más maravillosa de su vida? Se unió completamente a Nanoha, aun así no pudo tener un plácido sueño, en cambio tuvo una pesadilla...y vaya pesadilla, como si aún faltaba algo...una cosa que la podría separarla de Nanoha...
¡Kazoku shita emocion Hunnga! ¡Munne wo nazhe kashi metsu keru? Futsu ni nare...!
Se sobresaltó al escuchar cantar en una melodía que ya conocía, era su celular, quién podría llamarle tan temprano, y justo en aquel debate mental, que le hacía tener más de una cosa en la que pensar, y que según Fate, era sumamente importante.
-¿Moshi? ¿moshi?
-Ohayo Fate-chan, ¿Te he despertado?
-¿M-madre?- se sorprendió mucho al escuchar la voz que provenía del otro lado del teléfono- bueno, no,...p-pero no es muy temprano para que hables a ésta hora...
-¿Qué dices Fate-chan? Allá en Japón deben ser más de las 7:30 a.m...mmm, ahora veo que debo preocuparme más por mi pequeña, mira que estás toda desorientada.
-No, no es eso madre, es que hoy he tenido...un mal sueño...
-Eso te pasa por levantarte tan tarde, deberías levantarte más temprano aunque sea domingo...-¿Sería eso? además era completamente cierto, Nanoha también se había quedado dormida al igual que ella, esos día también se levantaban temprano, siempre tenían muchas cosas que hacer.
-Y bien ¿Hay algo que tengas que decirme, o qué sucede? Aunque sean las 7:30 a.m., aún es muy temprano para que me llames a ésta hora.
-Ah, pero que hija más cruel tengo...y eso que yo solo quería escucharte, que importa el momento, la hora...- con melodrama y fingidos sollozos, Lindy sabía que atraparía a su hija.
-¡No! ¡No es eso!- improvistamente alzó la voz, al percatarse de ello, volteó para ver si Nanoha había despertado, pero sintió alivio al ver que todavía dormía- Claro que no es eso...Okaa-san, tú puedes...llamarme cuando quieras,...es solo, que no sueles hacerlo...así,...ya sabes...y la verdad me alegra que me llames...yo...- Fate no sabía que decir, y se atropellaba tratando de aclarar que le agradaba que su madre se comunicara con ella.
-Pff, Ja ja ja ja ja ja- escuchó a su madre carcajearse y su rostro se contrajo en una expresión perdida, o más bien boba, de "no entiendo nada".
-¿Ka-san..?
-Ah, gomen, gomen, cómo me gustaría ver tu linda carita ahora, de seguro has hecho una de tus tantas expresiones lindas, de esas que siempre me gustaba verte hacer...
-Ka-san- dijo a reproche.
-Sí, perdona a tu madre...pero hablando en serio, Fate, no sabes lo culpable que me siento por haberte dejado en Japón y no haberte traído conmigo, no sé si algún día podrías perdonarme, yo...
-Qué dices madre, yo jamás te he culpado, y jamás me ha faltado nada, no tienes porque...
-Claro que te ha hecho falta Fate- dijo su madre interrumpiéndola- al irme hace tres años yo...no sabes...deseaba traerte conmigo pero, muchas cosas pasaron y, solo pude traerme a Chrono pero, quiero que sepas que también te amo...
-Lo sé madre, gracias, pero quiero que sepas que no ha sido tan malo como crees, no te culparía por dejarme, no importa la razón...- ya que gracias a ello, Fate pudo estar al lado de Nanoha y eso era algo que en verdad agradecía.
-Eres tan buena, igual que tu otra madre...
- Lindy-oka-san...- la voz de Fate sonó por lo bajo y con tristeza.
-¡Ah! Perdona, no quise mencionarlo, yo...
-Está bien, no te preocupes, debería ser yo quien deje de preocupar a todos...
-No, nunca debes olvidar que tienes dos madres...
-Umm...-asintió.
-Fate, en verdad te pido que me disculpes por no haber estado para ti en estos tres años, sé que debe haber habido momentos difíciles para ti, en los que yo pude apoyarte pero no estuve...
-No sigas, oka-san...
-Pero eso se acabó, es hora de que vuelvas conmigo...
-¿Do-do io imi? Fate se asustó al escuchar las palabras anteriores de su madre, entonces era cierto ¿Tendría que separase de Nanoha?
-Te llamé, porque justo ahora tengo un poco de tiempo, aún sigo teniendo mucho trabajo, pero pronto cambiaré de puesto y podré pasar más tiempo en casa, por eso quisiera traerte con nosotros, yo iré por ti en cuanto...
-Espera Lindy-oka-san yo...
-¿Qué sucede Fate? ¿No estás de acuerdo? Será que en verdad ya no me aprecias y ya no quieres vivir conmigo ¿Es eso?- Mientras Lindy pensaba que su hija ya no la amaba por haberla dejado tanto tiempo, Fate se debatía en un shock y repentino pero impactante debate mental, que concentrada en su " pacífica" vida se había "olvidado" por completo del hecho que, como una vez mencionó, ella era "hija", a pesar de que ahora fuera mayor de edad, eso, y como había dicho Nanoha, no podía hacerla excluir de forma brusca o arbitraria su "deber" familiar, es decir, negarse a los deseos de su madre de tenerla a su lado, "misma" razón por la cual Nanoha se iría de regreso con sus padres ese día, después de todo era lo normal, para alguien en su "posición" y la de Nanoha, concluir sus estudios o la "superación" académica, gracias al apoyo de sus familias que tenían la capacidad para brindárselos, y permanecer en "contacto" directo con ellas. Por supuesto, si ella estuviera "consciente" de encontrarse en una situación normal, evitado el hecho de haber "estado sola" durante esos últimos tres años, sin "sus" personas más cercanas, o sea, su hermano y su madre, el tener que irse a vivir a un país extranjero para poder estar con su familia, no sería o se vería, justo como en ese momento, como algo complicado, si a lo mucho hubiera llorado por tener que irse y despedirse de sus amigas, pero no era el caso, el caso es que estando ahí, al pie del teléfono con su madre, no podía simplemente decirle -Es que sabes mamá, ahora yo también tengo mi "propia" familia"-, que sería razón suficiente para "negar" u oponerse a lo que su madre, con todas y estaba muy segura, sus buenas intenciones, quería con su corazón, solo el tenerla de nuevo a su lado. Ahora, pensar en decirle y explicarle una y mil situaciones, que por función de su efecto o su defecto social, solo implicarían en aquel instante conflictos existenciales a cada una, por ser consecuentemente madre e hija, solo fue en ese momento que pensó en cómo debió sentirse Nanoha, "imposibilitada" a sus propias palabras, de decirle a sus padres, los motivos por los que no deseaba volver, y al igual que ella, su garganta se cerró ante la idea...no podía decirlo.
-No...no eso madre, ya te lo dije, lo que sucede es que, yo tengo cosas...¡No! personas muy importantes para mí aquí en Japón y, tener que irme justo ahora...- esto lo decía mientras miraba a Nanoha dormir y pensaba en su hija estando en aquella otra habitación.
-¿Personas importantes? ¿Ya tienes un novio y no me la habías dicho? ¡Ah, soy una mala madre! ¡Ahora me doy cuenta que sé tan poco de mi hija!...- dijo tristemente, pero repentinamente cambio su tono de voz-...castigaré a Chrono por haberte mal influenciado, no tendrías que haberlo andar libremente con Amy por la casa, si es que...
-Madre...- le interrumpió ella ahora- no es eso...- "exactamente" se aseguró de no decir.
-Está bien, no tienes por qué cohibirte con tu madre, yo no te culparía, en todo caso, sería solo mía, incluso si ya has hecho el amor con él, lo único que no quisiera es que estés embarazada, porque entonces yo no podría perdonarme y...
-¡Madre! ¡No digas esas cosas! ¡Es vergonzoso!- reprochaba a su madre asegurándose de no alzar mucho la voz- ¡Y ya te lo dije! ¡No tengo novio! ¡Así que deja de decirlo!
-De acuerdo, de acuerdo...- dijo jovial- entonces mi querida Fate-chan ¿No deseas venir a vivir con tu madre? Sabes, yo te extraño mucho, y sé que podría aceptar el hecho de que ya no quieras más estar conmigo, pero ha sido tan difícil todo este tiempo, no estoy dispuesta aceptar un no como respuesta, te quiero conmigo...
-Yo te comprendo- y vaya que sí- pero...y-ya sabes, pronto será la graduación y no puedo irme ahora- se excusó al recodar que, efectivamente pronto se graduaría.
-Es verdad, no podría privarte que disfrutes de ello al lado de tus amigos, pero no es necesario que aceptes ahora, piénsalo este tiempo tranquilamente, hasta que finalice tu graduación, y me dices lo que has pensado. Bueno Fate, pronto tendré una reunión, ya tengo que irme cariño, y no olvides que te quiero mucho.
-Sí, yo también te quiero madre- y se cortó la llamada.
Sintiendo nuevamente el silencio, pensó en qué debía hacer, cómo decirle a su madre que, no tenía novio sino una novia, incluso una hija "adoptiva", pero sobre todo...que se sentía muy feliz por ello, sí, eso era lo que debía hacer, ser franca y honesta con su madre, luchar por su amor, esa debía ser la forma correcta de hacer las cosas, no mentir con ninguna excusa, solo así tendría la oportunidad de que algún día todos aceptaran sus sentimientos, y esperaba que Nanoha estuviera a su lado, sin importar nada. Quizá era el mensaje del sueño, que por sobre todas las cosas debía luchar por su amor y "su" familia, que por supuesto ella misma, no estaba dispuesta a perder, por nada del mundo.
Con su mirada segura y una sonrisa, decidió esperar el día en que por fin se lo diría a su madre, no permitiría que nada la separara de Nanoha.
"Terminamos de subir la última caja al camión que mandaron mis padres para volver a "casa", a decir verdad no eran muchas cosas, pero aquí estaba, sin querer despedirme de las personas que más amaba, incluso este día ha sido hermoso, será un poco difícil acostumbrarme nuevamente a estar en "casa".
Estaba a punto de subirme al asiento copiloto del pequeño camión de mudanzas, miré hacia atrás y ahí estaba Vivio con Fate-chan, agitando la mano en son de despedida, y casi estuve a punto de llorar al ver sus expresiones tristes, no pude resistirlo, le dije al señor conductor que me espera un momento, que quería despedirme por última vez. Así que me dirigí a ellas, y las hice entrar en la casa una vez más. Cerré la puerta, las tenía frente a mí con una clara expresión de confusión y duda. Lo siguiente que hice fue tapar los ojos de Vivio, y besar en los labios a Fate-chan, realmente no iba a olvidar la noche tan maravillosa que pasamos ayer, sería imposible, y esperaba que ese sentimiento fuera suficiente para resistir. Luego abracé a Vivio, agachándome para estar su altura.
-Vendré a visitarlas pronto, lo prometo- les aseguré.
-Yo te veré mañana- y al escuchar decir eso a Fate-chan me hizo sonreír, era cierto, nos veríamos mañana en la escuela, y cada día hasta la graduación, y luego volvería.
Regresé a casa de mis padres, con la esperanza de pasar una temporada alegre a su lado por última vez, pues sé que ellos nunca aceptarían mi relación con Fate-chan. Al llegar me recibieron con alegría y me ayudaron a cargar las cajas a mi recamara, que después tendría que ordenar y acomodar, oh, sí, esa tarde tenía mucho trabajo que hacer. Al finalizar el día me sentía muy cansada, pronto llegaría la hora de cenar.
-Nanoha- mi madre se asomó por la puerta para poder decirme algo- ya será hora de cenar, baja pronto, te tenemos una sorpresa...- ¿Sorpresa? Mi madre se veía muy sonriente, igual me al escucharlo, no me maginé que se pusieran muy alegres de que regresara, hasta me sentí un poco mal al pensar que quería regresar con Fate-chan.
Bajé al rato, despacio, caminando sobre cada escalón, me sentía muy segura, que todo estaba bien, que nada podría suceder, que nada sospechoso iba ocurrir, tal vez tenían preparada una cena especial, me sentí tan emocionada por la velada pasada al lado de Fate-chan, que casi olvidé por completo mis temores. Al llegar abajo todos me miraban sonrientes, y entonces mi padre habló...
-Puedes pasar ahora...
La puerta se abrió dando paso a una persona, mi familia se apartó para que yo pudiera apreciarlo...fue cuando mi mundo se congeló, abrí mis ojos sorprendida, no podía creerlo, ahí estaba el peor de mis temores, el que si llegaba, no sabría qué hacer, nunca pensé nada claro. Cuántas veces pedí, cuántas veces creí que no llegaría, y que al final por mucho que corrí, que intenté olvidar, no pensar, creo que fue el poder error que cometí, pretender que no sucedía nada, cuando el tiempo siempre me siguió, y que al final de tanto me había alcanzado...
-Yuuno...-kun.
El nombre salió de mí con amargura que la sorpresa disimuló."
Notas:
Espero que les haya sido de su agrado, agradezco a todos aquellos que llegaron hasta aquí, y que también se toman la molestia de leer estas palabras. Quisiera disculparme una vez más, lo siento, sé que la última vez prometí que no me tardaría tanto en actualizar y ya ha pasado mucho tiempo de eso, fallé miserablemente, por ello en esta ocasión quiero ser sincera, y es que creo que me tardaré en realizar la siguiente actualización, incluso mucho más de lo que me he tardado en esta ocasión, solo pido su paciencia y muchas gracias
Les gustó, no les gustó, comenten igual.
