I´m so, so sorry very mucha verdad.
Qué más puedo decir, solo que mi angst ya comienza, espero que disfruten del cap., aunque no es mucho ,espero que les agrade, y también espero actualizar muy pronto, a lo mucho dentro de uno o dos meses, así que pachienchia plis!
Disclaimer: MSLN no me pertenece, ni sus personajes obviamente, sino que son propiedad de sus propios autores.
-Yuuno...-kun...
"Probablemente para todos los presentes, este día tan afable representa, el acuerdo y la promesa de una unión, consagrada en viejos tiempos donde pareció ser algo "bueno"... pensar que tengo que ser yo...antes de conocer a Fate-chan, mis padres y los padres de Yuuno-kun tenían muy buena relación, de pequeña él fue mi incondicional amigo, y el padre de Yuuno-kun, fue y sigue siendo el incondicional amigo de mi padre, así, cuando mi padre se accidentó y mi familia pasó por muchas dificultades, él nos apoyo en muchas cosas, lo que fuera que necesitásemos, el nos lo daba. Y mi padre se recuperó, y todo volvió a la normalidad, recuperamos el rumbo de nuestra familia con la ayuda del señor Scrya.
Una noche él se quedó en casa conversando hasta tarde con mi padre, curiosa bajé para ver de qué trataba. Al inicio solo contaban viejas anécdotas, recuerdos que vivieron juntos, luego mi madre llegó, después de realizar las actividades nocturnas de la casa. Y entonces sus palabras se tornaron extrañas, mi padre le repetía constantemente que quería recompensarlo de alguna forma su ayuda, que quizá, ni entregándole todo lo que tenía podría compensarlo por su bondad, y el señor Scrya le rectificaba cada vez, que no era necesario, al fin de tanto, mi padre desilusionado agachó su rostro, sintiéndose mal de no poder devolverle el favor a su amigo, por lo que el señor Scrya al ver a mis dos progenitores en aquella situación, ya que también mi madre quería hacer algo por él, entonces, Scrya-san habló, dijo "ahora que lo mencionan, si hay algo que quiero", esto llamó más mi atención, sus palabras fueron tas específicas y honestas que no pude evitar sorprenderme al escucharlas.
Relatando que alguna vez estuvo enamorado de mi madre, y que mi padre le había ganado la partida, eso no le hacía desear menos ser una familia al lado de mi madre, mi padre por un momento se alarmó, pero tranquilamente, el señor Scrya aclaró el motivo de sus palabras, y que no había nada en el mundo que lo hiciera más feliz que poder formar parte de la familia de la mujer que una vez amo y de su mejor amigo "unamos a nuestros hijos y seamos una familia" dijo sonriente, mis padres parecieron dudarlo por un momento, pero aceptaron.
Para ser sincera, no fue algo que me preocupara, después de todo yo no lograba comprenderlo, subí a mi recamara, el sueño me había ganado, pero estaba consiente que su conversación no había acabado ahí. Al día siguiente todo parecía ser normal, jugué con Yuuno-kun casi todo el día como de costumbre, pero entrada la tarde todos nos reunimos como una gran familia, para mí eso era de lo más natural. Sentados alrededor de una mesa, mi padre se levantó llamando la atención de todos, haciendo callar el leve bullicio, y volteando hacía mí...
-Nanoha ¿Quieres mucho a Yuuno-kun?- la pregunta me llegó extraña, pero respondí al instante.
-Um, daisuki- contesté con la alegría y entusiasmo de siempre.
-¿Y tú Yuuno?, yo sé que tú aprecias mucho a Nanoha-chan también- esta vez fue Scrya-san el que habló.
-Sí- dijo Yuuno mirándome con una sonrisa.
-Dime Nanoha- y ahora mi padre- ¿Te gustaría estar con él para siempre?
-Claro, él es mi mejor amigo...
-Entonces brindemos, un día estarás con él para siempre como yo y tu madre...
-Sin duda alguna, eres tan bella como tu madre Nanoha-chan...- nuestros padres brindaron, y yo no terminé de comprender del todo.
El invierno de aquel año llegó, pronto se terminaría el año. Un día nos encontrábamos Yunno-kun y yo, jugando en el patio, haciendo muñecos de nieve e hicimos uno muy grande, ambos sonreímos por nuestro logro, y sin poder evitarlo le lancé una bola de nieve, se veía muy gracioso, pero el también me atacó estampando contra mi rostro aquella bola de nieve que me llenó frío, no quedándome atrás, volví a lanzarle un par de bolas de nieve, y así comenzamos una pequeña guerra, que terminó entre risas y jadeos, fue muy divertido, al final ambos caímos rendidos sobre la nieve.
-Ne, Nanoha...
-¿Si, Yuuno-kun?.
-Hay...hay algo que debo decirte...
-Te escucho...- volteé mi rostro para mirarlo y noté que él hacía lo mismo.
-Mi...mi padre y yo nos iremos muy lejos...cuando este año termine, y dice que no sabe cuando vamos a volver.
-¿A dónde?
-Creo que a América...o algo así...
-¿Por qué?- sin poder controlarlo me sentí triste, y él lo notó.
-No estoy seguro, mi padre dice que es importante...pero, t-también dice...
-¡No! ¡No me dejes Yuuno-kun!- después de todo el era mi mejor amigo. Nos abrazamos sobre la nieve.
-Dice...que cuando seamos grandes estaremos juntos, que me casaré con Nanoha y yo seré su esposo- al escucharlo me sonrojé y me llanto cesó.
-D-de eso era de lo que hablaban el otro día- ahí creí entender. Pero para mi ese significado no llenaba mi comprensión, o al menos no para mi corazón, pero con mi mente, si que lo comprendía.
-Me esperarás Nanoha, yo te quiero mucho y quiero estar contigo- Yuuno-kun me miraba con gran intensidad.
-Yo...- dudé, cómo saber qué decir, yo tan solo era una niña, pero él se veía tan seguro- sí, te esperaré, lo prometo- nos abrazamos nuevamente-...y seré la esposa de Yuuno-kun- no me parecía tan mal estar para siempre con mi mejor amigo, hasta se escuchaba muy divertido.
Era un acuerdo y una promesa de mi familia, y yo también se lo había prometido a Yuuno-kun, que lo esperaría, recordándolo como un buen amigo, sin pensar en nada ni en nadie más. Pero fue inútil, no cuando cruzó frente a mí el ángel dorado más hermoso que jamás espere conocer, recordaba a yuuno-kun tal como lo volví a ver, con su cabello rubio, y ojos esmeralda, supongo, buenos aspectos físicos en un chico, pero el era un simple mortal ante mi ángel, ante esos ojos amatista que aprendí a amar con el corazón, que al mirarme cambiaban su tonicidad, pero siempre con ese hermoso brillo en ellos, solo ella lograba hacer que la amara con cada fibra de mi ser, que al verla en mi estomago sintiera revolotear mariposas, y ponerme en un nerviosismo y un delirio por tenerla cerca, que mi vida fuera perfecta solamente porque ella estaba. Valor, me dije, y no obedecí."
Mi Hija Como Ninguna Otra
Capitulo 14:
El Inicio de la Tormenta
"Caminaba a paso firme, pues mi padre me llamaba, supuse, era un asunto importante para querer hablarlo en su oficina. Recuerdo muchas palabras dichas por mi querida amiga Nanoha, y unas en especial que vinieron a mi mente ese día muchas cosas buenas y malas ocurren a cada instante, muchos encuentros y despedidas, cosa que sin duda era verdad, lo malo es que son demasiadas situaciones las que ocurren para mi gusto, una tras otra, y una siempre diferente de otra, incluso el amor es diferente para cada persona. Y siempre debemos vivir a cada instante sin detenernos, eso significa que debemos encontrar aquellos instantes que nos hacen felices para no sentirnos atrapados por esta vida, como un lugar o sitio favorito, la cuestión es que primero debemos comprender qué es la felicidad, y si realmente somos o seremos felices al llegar a obtener aquello que alguna vez anhelamos, yo por ejemplo, encontré un lugar, a una persona, alguien con quien volver y que me espera.
-Aquí estoy padre, ¿Para qué me necesitabas?- entré a la oficina de mi padre.
-Bien, porque tenemos un asunto muy importante que discutir- ese tono no me gusta, siento una sensación desagradable que me ha llegado repentinamente. Suspiré, en momentos como este Suzuka es lo único que puede venir a mi mente.
-¿Y qué puede ser eso padre?- si porque ya quiero irme y buscar a Suzuka.
-Es acerca de tu compromiso-… ¿Qué…es lo que ha…dicho? ¿Qué compromiso? Por un momento mis ojos dilataron al escucharlo, más traté de mantenerme serena frente a él, no comprendía lo que estaba sucediendo, y aunque me sentía incapaz de moverme del sitio donde me encontraba, al menos no perdí del todo mi voz.
-¿Compromiso?- serenidad…serenidad…no te alteres y entres en pánico ahora Arisa.
-Sí, con el hijo de un socio muy importante de nuestra empresa- ¡Al carajo! ¡Que no crea que puede controlarme como a una sirvienta!
-No comprendo lo que ocurre padre…- mi voz sonó gruesa, todavía no dejaré salir mi discurso de reproche.
-Seguro que no- pero que altivez, sin duda sabe aplacar la voluntad de cualquiera- y tampoco necesito de tu consentimiento o aprobación- ¡¿Qué?!- he dicho que vas a casarte cuando termines la secundaria y punto, no es algo que este abierto a discusión.
-¿Por qué? Antes jamás dijiste nada parecido, y ahora solo me llamas, me haces venir, solo para tratar de imponerme tus deseos ¡No creas que lo aceptaré! ¡No tengo porque obedecerte! ¡Estas loco!- ya no pude más.
-¡Seguro que si! Por eso no te consulte, por eso fui yo quien escogió a tu prometido, ¡Porque quiero que le des honor a la familia Bannings! ¡Porque eres mi única hija, mi única heredera, la única con el linaje y descendencia!- pero que estupideces...
-¡Crees que eso me importa! ¡Que por eso me casaré con cualquiera que me pongas en frente! ¡Estás muy equivocado!- ni siquiera cruzó por mi mente…
-¡Pues si no lo haces, tú y esa amiguita tuya lo pagaran muy caro!- no lo pensé…
-¡De qué hablas!-no lo imaginé…
-¡De ti y esa desagradable y repugnante relación que tienes con la hija de TSukimura!- pero sucedió, sin darme cuenta…
-¿Cómo lo sabes…?- y me delaté sin pensar, confirmándolo…
-Es lo que menos importa- y es que era tan repentino, no pude controlar mis palabras- pero pasaré por alto tu deshonra, podrás hacer lo que quieras de aquí hasta la graduación, luego deberás cumplir con tus deberes, llevar a cabo tu compromiso, como una Bannings…- si claro…si supiera lo poco que me importa…
-¿Y si no lo hago?...- él hombre con el que hablaba era mi padre...
-¿Qué?
-He dicho que no lo haré- al cual me di cuenta lo poco que lo conocía.
-Estás jugando una partida que no puedes ganar, no te negarás- afirmó con sorna.
-No soy una mascota a la que puedas manipular tu gusto...
-Te desheredaré...- dijo como probándome, como sabiendo que no me importaría, eso me hizo fruncir más el ceño, y que una gota bajara a lo largo de mi cuello.
-No me importa, si quieres puedo irme ahora mismo, y puedes olvidar que tienes una hija- a pesar de lo que dije, no me moví ni un céntimo.
-Sabía que dirías algo así, pero descuida puedes irte- hubo un largo silencio mientras se acomodaba en su silla, esperando mi reacción...
Lo miraba con furia e incredulidad, por aquellas palabras, el letargo me duró poco ¿Qué pretendía? Pero sin importar lo que fuera, di un paso atrás, di la vuelta y comencé a caminar hacia la puerta, de ninguna manera iba a dudar en irme...
-Pero si algo le sucede a tu amiguita, no olvides que fue tu decisión...- esas ultimas palabras hicieron que me detuviera.
-¿Qué quieres decir?- y cómo no hacerlo ¡Si hablaba de dañar a Suzuka! Muy implícitamente.
-Lo que escuchaste, pero...si no quieres que eso suceda, ya sabes lo que debes hacer...
-No lo harías...- ¿Qué hacer? ¿Qué decir? él teniendo tanto poder y yo sin nada...
Entonces me di cuenta que no me encontraba frente a mi padre, ese que una vez me dio amor, no, estaba frente a un demonio, que estaba dispuesto a hacer lo que fuera para poder obtener lo que quería, sin importarle nada, si es que yo no quería, si me obligaba, si por hacer eso me despojaba de la felicidad de mi vida...
-¿No lo haría?- su frialdad fue tanta al decir eso, que terminó por congelarme, por amarrarme sin posibilidad alguna de moverme.
Agaché mi rostro con impotencia, apretando con fuerza mi mandíbula, reteniendo mi llanto, mi furia, todo eso que deseaba hacer, para borrar lo que sucedía, cambiar esta realidad que no podía confrontar."
Amaneció aquel día tranquilo, donde no se esperaba nada. Aquella mañana Fate se despertó esperanzada y un poco inquieta, pues no podía esperar a verla, no había pasado mucho tiempo pero ya la extrañaba de sobre manera, luego de alistarse fue por su hija hasta la otra habitación a despertarla con alegría, y Vivio sonrió contenta, Zafira llegó como cada día, y Fate solo esperaba que pasara el tiempo para que todo volviera a ser como antes, sí, un anhelo para su futuro.
Arisa se encontraba en la oscuridad de su habitación, sin haber podido pegar ojo en toda la noche, y sin saber qué hacer, la mejor decisión a tomar, y puesto que parecía estar entre la espada y la pared, lo más difícil no era si podía salir de la posición en la que la obligaba estar su padre, sino cómo se lo diría a esa persona, su más importante persona, ni siquiera llorar valía la pena, pero ya llegaría el momento en que lo haría sin duda.
Y en aquella mañana la desesperanza, no estaba solo en su corazón, contrario a lo que creía Nanoha, solo de pensar en esos ojos carmesí que le fascinaban, tendría que verla y no se encontraba lista para decirle ¿Debía decírselo u ocultarlo? Aparentemente no tenía razones para ocultarlo, simplemente se lo diría, y entonces como en esos cuentos de romance pensaría en escaparse lejos a su lado, sin importar dónde, pero también tenía a sus padres, si hacía algo como eso sin duda los decepcionaría de sobre manera, y ahí estaba, pensando en lo que perdería, si el amor de sus padres o su más anhelada ilusión que después de tanos años logró obtener.
El timbre sonó, las horas avanzaban, Hayate se encontraba pacifica en su lugar leyendo un libro como siempre, desde aquella vez. Arisa junto a Suzuka pretendiendo sonreír, pretendiendo querer lograr algo con lo que le quedaba. Y una rubia esperando a quien al parecer no llegaría a tiempo ese día, rompiendo así su record de llegadas a tiempo.
Al escuchar la campana todos acudieron a sus salones, el profesor llegó, y la pelirroja no aprecia por ningún lado. Hasta que después de unos minutos de comenzada la clase, alguien abrió abruptamente la puerta del salón.
-¡Buenos días!- saludó.
-Señorita Takamachi,...Primero Harlaown-san ¿Y ahora usted? Pensé que no sucedería- dijo muy extrañado el profesor-...está vez espero una buena explican.
-Etto,...lo siento sensei, yo...me quedé dormida...
-Mmm, bueno a todos nos pasa. Puede sentarse- Nanoha sonrió y se dirigió a su lugar. Miró a sus amigas, saludándose aun con la mirada, y luego se encontró con aquellos ojos, lo que hizo que su sonrisa se borrará por un instante y que su interior se llenara de un desasosiego que no conocía hasta aquel momento. Fate la miró extrañada por esa reacción, pero para evitar preocuparla, Nanoha volvió a sonreír, creyendo aun que podía con aquello que se venía.
FlashBack
-Yuuno-kun...
-Nanoha -recibió un gran abrazo del que "fue" su amigo- he vuelto por ti...- aún en estado de shock no sabía que decir, parecía que por un momento había perdido la habilidad para articular palabras.
-¿No estás contenta Nanoha? ¡Yuuno al fin ha vuelto!- le dijo su madre.
-Scrya no pudo venir, pero les desea lo mejor- el padre de Nanoha esperaba que su amigo también estuviera ahí.
-Mi padre no puede venir, pero quiere que lo mantengamos al tanto de lo que sucede.
-Y lo haremos sin duda- habló Miyuki, que observaba minuciosamente a su hermana, por la poca reacción de Nanoha. Kyoya a su vez observaba a Miyuki, no comprendía esa reacción de la mayor al observar a Nanoha con aquella mirada, mientras que Nanoha no se enteraba de nada.
-Nanoha he esperado tanto este momento- ¿Por qué...- volver a verte...- acaso era tan difícil...- estar contigo-...que él también hubiera encontrado a alguien más...- para nuestra boda-...para no tener que hacerla pasar por todo eso? ¿Por qué decía que la seguía queriendo?
El chico fue bien recibido por todos, la familia Takamchi lo quería como si fuera su propio hijo, y Nanoha fue obligada a tener que sonreír, aunque la monotonía predominaba en sus palabras, a nadie le pareció extraño, hacía tanto que habían estado con su hija, creían que era por la sorpresa y la alegría que no era capaz de expresar. Momoko y Miyuki terminaron de poner la mesa para poder cenar mientras Nanoha y su padre seguían con "el invitado especial".
Mientras Nanoha tenía su mente a mil por hora, en una y un millón de conjeturas que nada tenían que ver con lo que vivía en el exterior, tratando de centrarse propiamente en la situación que le había llegado como un castigo del cielo o quizá del infierno, intentando pensar lo que haría, pero estaba tan aturdida, no pensaba tan coherentemente como ella hubiera deseado, entre las también cientos de preguntas que le acechaban, de las cuales una le fue respondida durante aquella cena...
-...mi padre dice, que le gustaría estar para la boda.
-Por supuesto, no la haremos si aún falta él, definitivamente debe estar ahí- el padre de Nanoha no ocultaba la felicidad de poder volver a ver a su amigo.
-Creo que podrá estar con nosotros en unos cinco meses...
-Oh, vaya me parece que no puede ser más propicio...
-¿Por qué lo dices mujer?
-¿Es que acaso lo olvidas?, para ese entonces ya habrá pasado la graduación de Nanoha.
-¡Ah! ¡Es perfecto! ¿No te parece Nanoha?
-Oh...¡Sí!, Sí...- ¿Sería?
-Después de tu graduación podrás casarte con Yuuno...- Sí, eso no estaba nada mal, para ese entonces habría podido estar con sus padres, y lo que es mejor, podría irse con Fate tan lejos como quisieran, sin duda era perfecto, claro después de decírselo a la rubia y que ella aceptara..
-Ah, eso significa que debemos comenzar a planear todo desde ahora, visitar diferentes lugares donde comprar las flores, los adornos, los recuerdos de la boda, ¡Será genial! ¿Y Nanoha...?- esto último lo dijo viendo directamente s u hermana.
-... ¿Si?- pregunto entre tímida y temerosa.
-Espero que me dejes escoger el mejor vestido de todos...- por el momento, dejaría soñar a su hermana todo lo que quisiera, aunque hacerles planear todo, y luego solo largarse le parecía una crueldad de su parte, definitivamente esa no era su prioridad, esperaba que algún día pudieran perdonarla. Todavía creía que poseía aunque sea el más mínimo valor para hacer aquello.
Fin del Flashback
Eso no significaba que fuera fácil hablar de aquello con Fate, puesto que esa noticia solo implicaba que las cosas entre ambas se vieran complicadas, si se lo decía de entrada, iba ser solo un constante pensar en aquello, y si conocía a Fate tanto como creía, con lo sensible que eran sus sentimientos, no sería algo que dejara pasar, al tener en sus pensamientos que ella, su Nanoha iba a casarse, o aun con solo la probabilidad de aquello, no iba a ser sencillo para Fate. Quizá lo mejor era no decirle todavía.
-¿Qué sucede Nanoha?- se encontraban en la azotea, la que de tantas muestras de cariño había sido testigo.
-...en lo mucho que te extrañe anoche- decía mientras sentía como la paz la invadía al estar sentada en el regazo de su novia y se recostaba en su pecho.
-Yo también te extrañé...- le correspondía mientras acariciaba su cabello.
-Fate-chan...bésame...- no quería pensar, solo dejarse llevar.
Esos labios cálidos encontraron los suyos, haciendo que se perdiera, volando en un lugar lejos de ese mundo, sin duda eso era todo lo que necesitaba. La refrescante brisa alborotó sus cabellos de forma rebelde, nunca dejaría de apreciar a ese hermoso ángel, su ángel, se abrazó a ella, solo deseando el poder estar así para siempre.
En un salón recóndito y perdido en aquel inmenso instituto, dos personas habían encontrado el lugar perfecto para amarse, y en definitiva también para desahogarse, al menos para un a de ellas. Con ropa tirada por aquí y por allá, y otras a medio quitar, sostenidas de manera desordenada en esos cuerpos que con anterioridad perfilaban.
-A-ris... ¡Ah!- gimió por el contacto que sintió en ese lugar, ya húmedo por la excitación, y su cuerpo era reclamado con vehemencia y un poco de desesperación. Uno de sus pechos era invadido por una boca que lo lamia y succionaba, mientras que el otro era masajeado por la otra mano, que no dejaban descansar a la chica con tantas atenciones juntas a su cuerpo.
Y sobre un par de mesas juntas aprisionaba a su novia, para poder hacerle el amor.
-Suzu-ka...- dejó por un momento aquel pecho para mirar a esa niña que la volvía loca, que tanto adoraba, mientras acariciaba su centro en un vaivén de arriba hacía abajo, a un ritmo torturador, logrando sentir por entero la forma de aquella flor, llenándose de sus resbaladizos jugos. Sus ojos se encontraron, y lo que se reflejaba en ellos era fuego puro, deseo puro por reclamarse mutuamente, en ese momento se adentró improvistamente al interior de su chica, provocando que se arqueara juntando así más sus cuerpos- Te amo, Suzuka...te amo...
Su cuerpo recibía placer pero su corazón era llenado por esas palabras, adoraba que Arisa se las dijera si importar la situación, cada mañana al ir a la escuela, cuando juntas se quedaban hasta tarde haciendo las tareas, lo último antes que sus ojos se cerraran cada noche, pero sobre todo cuando se demostraban su amor, justo como en ese momento. Su interior ardía en llamas y solo por ella, con cada caricia haciéndola vibrar, con paciencia hasta hacerla llegar, pero para que decir que esa no seria la primera vez que terminaba en esa sesión.
Sentía los delicados dedos de Arisa comenzando sus movimiento de adentro hacia afuera, y como su interior los deseaba, estrechándolos más cada vez que se hundían entre sus pliegues, haciendo que su propio cuerpo se moviera con el ritmo marcado por su diosa de ojos esmeralda. Sus cuerpos sudaban, rozándose haciéndoles sentir que se unían cada vez más en aquel acto de amor.
Para Suzuka era magia, una que la hacía llegar al paraíso terrenal, pero para Arisa, quizá sin querer, era un acto desesperado, preguntándose cuantas más serían las veces en que pudiera demostrarle así su amor a esa dulce chica. Y es que ahora cada vez que la veía, lo único que deseaba era poder decirle lo que sucedía, y que de ninguna manera lo permitiría, que no habría nada en el mundo que pudiera separarlas, deseando proponerle que se escaparan juntas muy lejos, una locura tal vez, pero si no había más opciones, que más daba…pero en el fondo no quería eso para Suzuka, si conocía lo suficiente a su padre sabía que las buscaría y si llegara a encontrarlas no sería nada bueno, en tanto que ¿Quién querría vivir de esa forma? Escapando, huyendo, escondiéndose como si realmente fueran culpables de algo realmente terrible, cuando todo lo que hacían era amarse. Era tan injusto, sin mencionar que si huían, separaría a Suzuka de su familia, y era tan injusto, cuando ella tuvo la fortuna de tener una familia amorosa, que aceptaban la felicidad de su hija sin ningún problema.
Sus últimos movimientos fueron acelerados, curvando imperceptiblemente sus dedos al estar en el interior tratando de encontrar ese lugar para poder satisfacerla, para hacerla disfrutar, esperaba como nadie, si es que en verdad no podrían estar juntas, en definitiva, para mostrarle que nadie en el mundo la amaría como ella. Suzuka se sujetaba de ella fuertemente por la espalda, dejando uno que otro rasguño, sintiendo como pronto llegaría, gimiendo y sintiendo la plenitud de ese cuerpo que le brindaba algo más que calor, hasta que por fin, sintió una fuerte corriente llenarla por entero, su novia había logrado su cometido, tocando un punto demasiado sensible para ella, obligándola una vez más a arquear su cuerpo, pegándose completamente a la persona que amaba. Ese último orgasmo la dejo sin aliento, e incorporándose y tratando de tranquilizar su respiración miró a esa linda chica rubia con adoración, sin duda le hizo disfrutarlo, haciéndola sentir mucho más que amada, y como agradecimiento la besó, vaya que quería hacerlo.
-Arisa-chan, te amo…- sus palabras no se cortaron a pesar del cansancio de las sesiones anteriores.
- Suzuka…sabes que yo también…- esos hermosos ojos verdes, le pareció por un momento que parecían preocupados.
-¿Sucede…algo malo Arisa-chan?- Arisa no se dio cuenta que por un momento bajo la guardia.
-Claro que no amor, solo esperaba a que te recuperaras un poco…- el cariño con que se lo dijo le hizo olvidar su pregunta anterior.
-¿No es hora ya de volver a clase? -Preguntó,sin querer de alguna manera, que tuvieran que volver, y deseando que no fuera así.
-Claro que no, además ya hemos de haber perdido unas tres clases, así que ¿Para qué volver ahora?
-Pero…- un dedo se posó sobre sus labios impidiéndole protestar.
-Descuida, le dije a Fate que nos cubriera, con una excusa, diciéndole que teníamos algo urgente que hacer.
-¿Urgente?- más que por curiosidad, lo dijo con cierto toque incitador al entender las palabras de su novia.
-No hagas eso Suzuka…sabes que no lo resisto.
-Hacer qué amor…no entiendo- preguntó inocentemente con ese toque seductor que derretía a Arisa.
-Suzuka- iniciaron un nuevo encuentro con sus labios, acariciándose sin prisa, pero con mucha pasión, y sin que se diera cuenta, Suzuka comenzó a ganar territorio, a tomar el control en lo que seguiría de su encuentro amoroso. Con el renovado deseo regresando a sus cuerpos, Suzuka habló, al separase solo un poco.
-…pero ahora es mi turno para hacerte sentir bien.
Caminaban con suma tranquilidad en aquel atardecer, tomadas de la mano, luego de quedarse un poco más de tiempo para poder estar juntas con la excusa de hacer las tareas. Aun así había cosas que eran difíciles de olvidar o más bien de ignorar, por un lado Fate recordaba con ansia la primera noche que había tenido con Nanoha, y quería decirle que lo ansiaba de nuevo, y que esperaba que fuera pronto, pero no tenía el suficiente valor para decírselo, sería más fácil solo estar en casa con ella, y poder tomar su cintura y no tendría que decir nada. Por otro lado Nanoha, no es que le hubiera olvidado, pero la preocupación del asunto de su boda no le permitía concentrarse de esa forma, sobre todo al mirar a Fate, todos esos pensamientos venían a su mente mezclándose, queriendo decirle que la deseaba, queriendo decirle lo de Yuuno.
-Nanoha…- habló Fate sacándola de sus pensamientos.
-¡Ah!...Fate-chan, lo siento, me quedé sumida en mis pensamientos.
-…te quiero- la intensidad de sus ojos la trasladaba a un lugar completamente diferente.
-Fate-chan…
-Y bueno…ha llegado el momento de separarnos…- y Nanoha se dio cuenta hasta el momento en que Fate se lo dijo, pero ella no quería separase- Nos vemos mañana…- Fate poco a poco deshacía el agarre de sus manos y Nanoha solo la veía irse.
-… ¡Espera Fate-chan!- al voltearse Fate, Nanoha tomó su rostro para darle un beso en los labios, y no un simple beso, una vez más, dejándose llevar, lo profundizo al hacérsele palpable la idea de que en los próximos día tendrían que separarse de esa forma.
-Nanoha…estamos en público, tenemos suerte de que no haya nadie.
-Sí, lo sé pero,…quería besarte.
-Bien, solo tengamos más cuidado la próxima vez ¿Si?- le dijo con mucho cariño mientras acariciaba su cabeza.
-Te amo, Fate-chan.
-Yo también Nanoha.
Dedicándose esas miradas que solo entre ellas podían darse, Nanoha fue la primera en dar la espalda, después de sonreír, como solo ella podía hacerlo para Fate, y a paso ligero se alejó. Y Fate, la miró desaparecer en la distancia, ahora más esperanzada, en que llegaría el día en que volverían a estar juntas.
Nanoha llegó pronto a casa de sus padres, mientras todos estaban esperándola.
-Ya estoy en casa- saludó.
-Bienvenida Nanoha, hay hace tanto tiempo que no te recibía al regresar de la escuela, me hizo mucha falta- le decía su madre mientras la abrazaba.
-A mí también me hizo falta mamá- claro, no le mentía, pero era diferente su añoranza con la de ella y no sabía cómo explicarlo.
-Bueno, cámbiate a otra ropa y que sea bonita, pronto saldrás a cenar.
-¿Saldremos a cenar?
-No, tú y Yuuno irán.
-¿Cómo?- su sorpresa fue muy perceptible por parte de su madre.
-Sí, claro. Ahora que él ha regresado deben comenzar a salir, hace mucho que no se ven, tienen mucho de qué hablar, él no quería molestarte y salir el próximo fin de semana pero, falta mucho para eso, y le dije para que esperar…
-Sí, tienes razón- dijo no sintiendo aquello "gracias madre" pensó no con buenos deseos para su progenitora.
-Bueno entonces ve…
Contra su voluntad subió hasta su habitación para buscar algo lindo que vestir, el problema era que ella solo tenía lindos vestidos para salir, no tenía algo para verse "mal", no desde que estaba con Fate, procuraba siempre verse bien, y éste es el resultado, al fin de cuentas escogió el que pensaba era más sencillo, ya que no podía ponerse algo que se le viera mal o más de alguno de sus familiares la reprendería.
-Te ves hermosa, Nanoha- fue lo primero que le dijo Kyoya al verla, justo lo que no quería escuchar.
-Gracias- le dijo sinceramente, aunque no quisiera lo dicho- ¿Papá no está?- preguntó al notar la ausencia de personas en su casa.
-No, sigue en la tienda, y Miyuki, ha salido.
-En ese caso nos vemos.
-Que te vaya bien Nanoha- le desearon su madre y su hermano cuando llegó Yuuno por ella.
Y ahí estaba, en un muy fino restaurante con quien menos quería estar, luego de pasar por un tortuoso protocolo de "caballerismo", Yuuno besó su mano al encontrarla, diciéndole lo hermosa que estaba, luego tomó su brazo como todo un caballero, y la llevó en su auto. Era tan extraño y a la vez fascinante estar con alguien que una vez fue tu mejor amigo, pero para Nanoha no era ese el problema sino que ¿Por qué tenía que ser su prometido? ¿No podía ser solo su mejor amigo otra vez?
Toda la cena se la pasó esquivándolo, o al menos en lo que respecta a temas de amor, no quería oírlo decir que la quería o que la amaba, y ella como una persona muy sociable y carismática le sacaba plática de temas específicos y no le daba la oportunidad a desviarse. Si lo que pidieron estuvo exquisito, delicioso, o si le agrado siquiera, no se percató, recuerda a Yuuno haberle preguntado, pero solo respondió porque evidentemente tenía que decirle que sí, puesto que lo único que ella quería es que aquello acabara lo más pronto posible.
Cuando ya regresaban creyó que lo más desagradable había terminado, pero jamás se imaginó lo que ocurrió al llegar de regreso a su casa.
-Nos vemos, Yuuno-kun- dijo ya queriendo despedirse.
-Nos vemos Nanoha- ella dio la vuelta dispuesta entrar a su casa cuando…
Cuando sintió que era tomada y halada de su mano, involuntariamente se volteó, para encontrarse con algo totalmente inesperado, ese que decía llamarse su mejor amigo, que había aparentado ser tan cortes, le estaba robando un beso, agradeció que no fuera el primero que le daban, pero no era para nada agradable, sobre todo al quedarse ahí petrificada, dejándolo hacer.
-Discúlpame- fue todo lo que dijo al terminar (de aprovecharse) y separarse de ella, y se fue, escapó sin confrontarla, muy cobardemente a su parecer, y ella sin terminar de comprender lo que había sucedido.
Entró a su casa, sintiéndose extraña, sin poder explicar ella misma el sentimiento que la rodeaba.
Todos la envolvieron en un sin fin de preguntas acerca de cómo estuvo la afanada cena, respondió lo mejor que pudo, de tal manera que sonara como un ensueño lo que sucedió, pero no los esquivó, quiso satisfacerlos pues no soportaba estar ahí.
-Mmm…a etto, quería pedirles un favor…
-¿Y qué sería amor?- le preguntó su padre cuando terminaron de hablar de la "maravillosa cena".
-Es que acabo de recordar que olvidé algo importante en casa de una amiga, y quisiera poder ir a recogerlo.
-Pero ya es muy tarde, por qué no le pediste a Yuuno-kun que te llevara en su auto.
-Es que acabo de recordarlo, perdón, no era mi intención, lo que sucede es que es importante, de algo que debo hacer para mañana.
-En ese caso que te acompañe Kyoya- dijo su padre al verla realmente afligida.
Kyoya notó a su hermana un poco ausente mientras la llevaba al lugar, logrando solo que le confesara que era una amiga que vivía cerca del lugar en el que había vivido estos tres años anteriores, y Kyoya se dio cuenta que así era al notar hacia donde se dirigían. La expresión de felicidad anterior había desaparecido del rostro de Nanoha, como si no hubiera dicho que estar con Yuuno la hizo feliz, a pesar de todo Kyoya no dijo nada, solo se puso a pensar en ciertas cosas, algo que le agradeció su hermana, porque ya no quería hablar y seguir diciendo más mentiras.
-Puedes dejarme aquí, ya no está muy lejos, solo cruzo está calle y dobló en la otra esquina.
-Pero mi deber es asegurarme de que llegues hasta haya, sana y salva.
-No es necesario, en verdad, no te preocupes, quiero llegar yo sola.
-No entiendo… Nanoha, puedes confiar en mí, soy tu hermano, puedes contar conmigo para lo que sea…
-En ese caso, este es un favor que te pido…- se escuchó suplicante.
-¿No estás de acuerdo con lo de Yuuno, Nanoha?- y por primera vez ese día no supo que decir, ni siquiera para tratar de esquivar a su hermano. La verdad en sus palabras era tan fuerte. Por supuesto que no estaba de acuerdo.
-Onii-chan, por favor…
Y Kyoya ya no dijo más, en medio de esa noche, con las luces de los faros y uno que otro edificio alumbrando, solo la abrazó fuertemente, diciéndole sin palabras que estaba con ella, besó la coronilla de su cabeza y se marchó dejándola sola, a poco tiempo de llegar con Fate, pero las palabras de su hermano retumbaban fuertemente en su cabeza, cómo decía que no quería, cómo poder seguir con Fate, cómo poder decirle a Fate, si vio el futuro ante sus ojos, y antes de poder volver con Fate, se estaba viendo obligada a darle muestras de cariño a Yuuno, es algo que no podría soportar, y si quería volver con Fate sin que nadie supiera su intención, no podía rechazarlo, y tener que volver a sentir esa sensación tan desagradable, como si en verdad estuviera traicionando a Fate, o como si obligadamente tuviera que hacer algo desagradable ¡que de ninguna forma quería volver a hacer!.
Tardó un poco en volver a tener el control de sus pies y seguir aquel camino, ansiosamente comenzó a caminar, hasta que…
-…espera- una voz, sería y con un tono de reproche- antes de que vallas con ella, hay algo...que tengo que decirte…
Nanoha reconoció aquella voz de inmediato, pero no tenía ídea de qué era lo que tenía que decirle en ese momento, justo en aquel instante.
Notas:
Quiero que sepan que, bueno no me gusta escribir cosas de NanoYuuno, mis manos han quedado destrozadas T T, tendré que acostumbrarme hasta donde toque llegar, será díficil pero así va la historia. Bueno, escribiendo me preguntaba si era tan necesario enfatizar o explicar porque Nanoha está comprometida, al final decidí hacerlo, pero creo que abarque mucho aún así espero que no se hayan quemado sus ojos, gomen.
Les gustó, no les gustó, comenten igual. (Tomatazos, reclamos, quejas, reproches, lo que sea, los espero en sus rewiews)
