Bueno, bueno, aquí estoy otra vez cumpliendo mi promesa, uno o dos meses dije, y hoy se cumplen los dos meses, bueno todavía me quedaba mañana pero...pero mañana tengo examen y después del mismo quiero un relax, así que por eso aquí esta. En fin, hoy también hay lemon, y me quedó un tanto diferente a la última vez, quiero decir, creo que lo hice más romántico la última vez, y hoy es un poco más descriptivo, pero no se, díganme que opinan ahora.

Disclaimer: MSLN no me pertenece, ni sus personajes obviamente, sino que son propiedad de sus propios autores.

-Todos confiábamos en ti… ¡Yo confiaba en ti!...

Sus pasos eran erráticos y parecía arrastrarlos sobre el asfalto, con un dolor que era casi incontenible. Pero debía ser fuerte, era increíble como su mundo se había derrumbado en tan poco tiempo, tan irreal. Y en medio de aquella noche no se imaginó que desearía dar marcha atrás, tal vez así no hubiera tenido que escucharlo…

-…no solamente soy yo quien lo sabe…

Ahora no estaba segura de lo que haría, antes lo estaba, pero cómo estarlo, ahora era consiente de algo que ignoraba.

-…y Nanoha, confío en que…harás lo correcto…

Hipócrita, es lo único que venía a su mente recordando esas palabras, pero sin duda el miedo que sentía era mucho más fuerte a cada paso, y cada uno que daba le quitaba las fuerzas, ese impulso impero de decirle a Fate eso que era importante, hace unas horas, estaba segura de que se lo diría, ahora su valor no solo había menguado, sino que así como el atardecer, se desvaneció tras el horizonte hasta desaparecer.

Mi Hija como Ninguna Otra

Capítulo 15

Desesperación

¡Ding Dong!

Sonó la puerta, y extrañada se apresuró a abrir, ¿Quién podría ser a aquellas horas? Sin dunda ya era muy tarde, así que con cautela observo tras el visor, cuál fue su sorpresa al ver a la persona para da tras la puerta. Con ansia fue al encuentro de esa persona, su corazón latía con alegría a cada paso que daba.

-¿Qué sucede? ¿Por qué no solo has entrado?- preguntó sin disimular su alegría, a pesar de aquella extrañez tan singular. La otra persona reaccionó al verla tras la pequeña reja, dando un pequeño brinco.

-¡Ah! Yo lo siento…no sé por qué me siento un poco extraña…y nerviosa…- sin pensar ni cuestionar nada más, Fate abrió la pequeña reja en su lugar para que pudiera pasar, y le dio un gran abrazó.

-Yo también te extrañe…-dijo pensando que tal vez eso era lo que le sucedía a su novia.

-…y mucho Fate-chan- sentía feliz de tenerla en sus brazos, a la vez un dolor que pesaba junto a esa felicidad, se mezclaban confundiéndola, resintiéndola, debilitándola, dificultándole mucho el mantenerse en pie, sino fuera por esos brazos que la rodeaban para sostenerla, ya hubiera echado a llorar.

-…Vamos, hay alguien que desea verte…- y así entraron en ese cálido hogar del cual formaba parte.

-¡Noha-mama!- corrió la pequeña niña al verla cruzar la puerta.

-Vivio, ¿todavía no te has dormido mi amor?

-Un, es que taba pintando con Fate-mama.

-¿Si?, ¿Y qué pintaban?

-Eto- respondió mientras la guiaba a la mesa de estar, y se encontraba la hoja donde se intentaba representar un pequeño de paisaje de montañas, el sol, unos árboles y un arcoíris reflejado en el cielo.

-Está muy bonito…

-De veda, ¿Te guta mucho Noha-mama?

-Sí, mi amor…

-Así es, pero también le decía a Vivio que ya ha llegado la hora de ir a dormir, ¿No es así Vivio?

-Un…- dijo la niña agachando un poco su rostro a modo de tristeza- Vivio quedia pasar un poco más con Noha-mama- por un momento Fate se sintió mal al escucharla y negarle ese deseo a su hija…

-En ese caso Nanoha-mama te dormirá está noche- le dijo Nanoha con una sonrisa.

Vivio saltó de alegría, y Fate no objeto nada, sino que al contrario, sonrió complacida. Y en ese momento quiso saber cuál era el motivo de que Nanoha estuviera ahí en esa noche, era extraño, definitivamente no lo esperaba, y deseaba que todo estuviera bien.

En cuanto a Nanoha, olvidó por unos momentos sus penas al poder consentir a su hija, la baño antes de dormir, le ayudo a cepillar sus dientes, ordenaron unos cuantos juguetes que se hallaban esparcidos por la habitación de la pequeña, y finalmente le puso su pijama preparándola para dormir.

-Noha-mama ¿Contadás un quento a Vibio?

-De acuerdo pequeña- Nanoha iba a tomar un libro cuando repentinamente se tropezó con uno que se encontraba tirado en el piso- ¿Y esto? ¿Es uno de tus libros Vivio?- la pequeña negó moviendo su cabeza de un lado a otro.

-No, Vibio no shabe… ¿Leerás ese a Vibio?-

-Mmmm…- Nanoha se quedó pensando, y decidió ver cuál era el título de dicho libro "El tiempo que se fue", parecía un nombre demasiado serio para ser un cuento para niños, Nanoha pensó que quizá no era lo mejor, pero el libro parecía ser bastante corto al carecer de cierto grosor, como para que fuera un libro literario de gran contenido.

-¿Me lo contadás Noha-mama?- y Vivio parecía estar mucho más emocionada repentinamente con la idea de que le contará lo que se encontraba escrito en ese libro.

-De acuerdo- dijo al pensar que no podría ser tan malo, luego podría preguntarle a Fate, cómo terminó aquel libro en la habitación de Vivio.

Para sorpresa y contrariedad de Nanoha, el libro trataba acerca de una historia de amor, entre dos personas jóvenes, por un momento pensó que no era bueno empezar a hablar de esas cosas a Vivio siendo tan pequeña, pero luego recordó que ella ya había escuchado historias de amor con anterioridad, como el de algunas princesas, o aquella del mar y la luna, así que ¿Qué tan malo podría ser?, además de que la descripción y la narrativa eran bastante sencillos sin develar mucho manteniendo cierta "pureza" a la lectura, sin ser demasiado especifica o pasional. A pesar de eso la historia que era como un cuento de hadas al inicio, de a poco iba dejando cierto dejo de tristeza.

Sin duda la historia era sencilla, pero causó gran impacto en Nanoha, era como si el destino le estuviera jugando muy sucio al recordarle lo que vivía haciendo algo que la hacía tan feliz, como el consentir a su pequeña. El cuento trataba acerca de dos jóvenes que se enamoraron en un pequeño pueblo, ella era de buena familia y el un campesino, que no era de su clase, pero que por azares del destino se relacionaron tanto que surgió el amor entre ellos. Al enterarse la familia de la chica, causó gran consternación y la alejaron de él, obligándola a casarse con otra persona a la que obviamente no amaba. Ellos se encontraron por última vez, prometiéndose que escaparían para poder estar juntos, lejos donde nadie los separaría.

-¿Y qué pasó depes Noha-mama?- preguntó Vivio al ver que su madre guardó silencio en lo que pareció ser un buen lapso de tiempo- ¿Vibieron felices pada sempre?- adelantó interrogativamente el final que ya había escuchado en anteriores cuentos, en los que todos terminaban en ese final feliz por el que preguntaba Vivio.

-Sí- respondió a su hija- ellos…se fueron juntos muy lejos, donde nadie les impidió amarse, y vivieron…felices para siempre- relató entrecortadamente manteniendo la mirada fija en el libro- tuvieron hijos, y fueron una familia muy feliz- entonces cerró el libro, mientras miraba a Vivio bostezar.

-Que beno- respondía la niña, ahora frotando sus ya adormilados ojos. Nanoha apagó las luces y le dio un beso de buenas noches, cuando Vivio comenzaba a caer en un sueño profundo.

Y se quedó ahí, mirando es suave agitar del pecho de su hija al respirar tranquilamente en su sueño. Apretó la mano donde sostenía el libro y luego decidió ver a la nada, agachándose y envidiando a Vivio por su tranquilidad, claro eso le alegraba, aunque ella estuviera hecha un manojo de hilos hirientes en su interior, con su pecho latiendo intranquilo.

Ella había mentido a Vivio, estaba muy consciente de ello. Al llegar a aquella parte, en el último recuentro de los amantes, y luego tener que leer, que no había un final feliz. La promesa no fue cumplida, y sucediendo muchas cosas, y al pensar en su futuro, sus hijos, y la felicidad de su familia y no la suya propia, la joven había decidido aceptar lo que sus padres le imponían, pareciendo sin duda lo mejor.

Y el tiempo que se fue…se fue, en lo que pudo ser y no fue, mientras que el joven moría lentamente de soledad y amor, al haber perdido a su amada, nunca volvió a encontrar a nadie más. En una vida sin amor, la vida de la joven careció totalmente de sentido, vivió sin que le faltara nada, excepto lo más importante, el amor.

Colocó el libro en la estantería, decidiendo no preguntar a Fate por el mismo…

-¿Aún no se ha dormido Vivio?- escuchó tras su espalda la voz de alguien que abrió la puerta muy de improvisto sacándola de la ensoñación en que se encontraba.

-Ah, sí, solo me quedé un momento pensando…

-Has venido a pasar la noche aquí…- dijo la rubia a modo de afirmación.

-Sí…- Fate la notó un poco extraña, pero aquel no era el lugar para hablar.

-En ese caso ¿Por qué no vamos a nuestra habitación? Ya he dejado todo listo ¿Tomarás un baño verdad? Yo ya lo tomé así que por hoy, no lo haremos juntas…- Fate sonreía, deseando que nada malo estuviera ocurriendo.

"Me miré por última vez al espejo antes de salir de la habitación de baño, pensando una vez más en lo que haría justo en este momento, en el que puedo estar con Fate-chan, y es que hay tantas cosas que no puedo olvidar…que no puedo ignorar, por más que quisiera.

Salí solo con una toalla cubriéndome lo más primordial del cuerpo, y ahí estaba Fate-chan, esperándome como yo la primera vez que estuvimos sin pelear o discutir por cinco minutos.

-Te dejé la ropa en...

-Lo sé…- ella comenzó a hablar, a mi parecer algo sin relevancia por lo que la interrumpí."

No es que fuera difícil, sino que más bien es imposible vivir en un mundo sin la persona que amas, yendo en una constante de recuerdos que solo trae dolor al corazón, y en la intransigencia recordar su sonrisa que resplandecía más que el sol, con esos cabellos dorados cayendo como cascada. Vano era el arrepentimiento, e inútil la culpa, porque nada, no había nada que me hiciera recuperar lo más preciado que hubo en mi vida…

"-¿Estás provocándome Nanoha?- me acusó ahora con una sonrisa, de esas que adoro con el alma, saca a flote mis nervios y…hay qué sería de mí, si supiera lo que causan en mí sus pequeñas acciones.

-Si eso es lo que quiere pensar Fate-chan- caminé en dirección a la cama y me senté a su lado, solo ha pasado una noche en la que no he dormido en este lugar, y pareciera que fueron décadas.

Fate-chan estaba nerviosa, en aquella situación era imposible que me lo ocultara, no cuando sus manos parecían no quedarse quietas realizando cualquier movimiento, al observarme, y tan detenidamente como lo hacía, de arriba hacia abajo sin dejar nada que se le escapara a su paso, no lo aparentaba, y no es que fuera algo que me molestara, al contrario.

-Nanoha se ve muy hermosa hoy…tanto que me parece que esta es la primera vez que la veo…

-Pues la forma en que se ha vestido Fate-chan hoy me parece muy curiosa…

-¿Curiosa? Acaso me veo mal…- para nada, Fate-chan siempre se ve hermosa, pero con esa camiseta negra a botones y ese short blanco que dejaba al descubierto sus piernas era un tanto…como cuando tiene a Vivio en sus brazos, tierno, lindo y sexy.

-Para nada pero… ¿Fate-chan dormirá con esa ropa?

-No bueno…pensé que podríamos hablar un momento, ya que estás aquí, que tenías algo importante que decirme…"

Una vida no es suficiente para estar contigo amor mío, por eso quiero creer que hay otra vida después de esta, porque de esa manera podremos estar juntos siempre, para toda la eternidad, así sabré que nuestro amor es tan grande que ni la muerte será capaz de separarnos, porque con seguridad sabré que volveremos a encontrarnos, y ahí solo tú y yo, podré decirte que te amo, y veraz que tan grande es este sentimiento que siempre he tenido por ti.

"-Pues, en realidad no tengo nada importante que decir…yo solo…quería estar con Fate-chan- a veces me pregunto cuándo fue que aprendí a mentir de esta manera tan descarada. Claro, no miento al decir que quiero estar con ella, pero no puedo decir lo mismo de lo otro. A veces me parece que le he mentido mucho, en tantas cosas, que parecieran ser nada, pero que derrumban mi mundo, y este sentimiento de culpa viene no solo de mí, sino de otro lugar que no puedo imaginar de donde puede ser que proviene…

-Nanoha…- Fate-chan se acercó mí, acomodo un mechón de cabello detrás de mí oreja y mantuvo su mano en mi mejilla, sin dejar de mirarme a los ojos- sabes que puedes confiar en mi… ¿De verdad todo está bien?

-¿No te lo digo yo que estoy aquí?- me aferró a su caricia queriendo sentirla más cerca, más profundo…quiero fundirme otra vez, siento como va llegando aquel sentimiento a mí.

-Nanoha…- la profundidad de su voz, hace que me pierda.

-Como me gusta…que me llames por mi nombre…Fate…"

Sí…si yo hubiera sabido, que más allá de la pasión, del placer y la locura que pudieras haberme hecho sentir siempre hay algo más, un sentimiento, ese sentimiento que llaman amor, pero ¿Qué es lo que debo hacer para poder expresarlo de tal manera que puedas sentirlo en toda su plenitud? Que me correspondas es una gran oportunidad, porque así puedo buscar la mejor manera para poder demostrármelo, porque no es lo mismo mostrarte mi cuerpo desnudo, y que me hagas tuya, que mostrarte mi alma desnuda, y que veas esa luz que dice que soy tuya, y que puedes quedarte aquí, fundirte conmigo para la eternidad, esa soy yo, de esa manera es como quiero mostrarme a ti por completo.

"Te acercas despacio y me besas, mientras mis manos tratan de buscarte, y te encuentran, y me sujeto levemente de ti. Me besas suave, lento, esto es pasión, devoción, intentas que lo disfrutemos como la primera vez, con un poco menos de ansia, explorar nuestros labios sin ninguna prisa…me siento inquieta, creo que lo sabes…y sí, si quiero volver a hacer el amor contigo Fate-chan.

Rompes el beso y me abrazas, yo te correspondo y sintiendo como sueltas el pequeño agarre de la toalla y la dejas caer, ahora desnuda ante ti, estoy a tu merced ¿Qué harás Fate-chan? Siento como tus manos se mueven comenzando a explorarme y esa parsimonia que tienes es exquisita y desesperante.

-Te amo…lo sabes ¿no?

-Um…

-Nanoha, no quiero aprovecharme de ti…

-¿De qué hablas? Esta no sería nuestra primera vez…y yo, a ti…

-Lo sé, pero es que yo, quiero pedirte algo…y no sé si sea justo…

-Hazlo, puedes pedirme lo que sea, nunca lo dudes…porque yo te lo daré…

-Yo, quiero…- el corazón de Fate-chan latía acelerado como nunca antes, lo sentí al estar ella tan cerca de mí, como si fuera atravesado…- Quiero que seas mía, solo mía, de todas las formas posibles, se mía Nanoha, para siempre…-pero fue mi pecho el que terminó siendo atravesado."

Qué son entonces la tristeza y el dolor, quizá como la locura, sentimientos que acompañan al amor en esa larga travesía, siempre van de la mano. Por qué el amor se refleja por sí mismo y no nos damos cuenta, el amor es la vida, la vida en su máxima expresión, la maravilla de existir, siempre va junto a todo lo demás, nada puede ser omitido de la vida, y por tanto tampoco del amor.

"-Sí, sí…quiero ser tuya…siempre seré tuya…- sentí un gran dolor en el pecho al decir aquello, no porque no fuera real, o no lo deseara, ¡Por supuesto que sí! De ninguna forma iba a negarme o a dudar si quiera por un segundo a que ella y solo ella fuera mi dueña, pero ¿Por qué siempre tiene que haber un pero? Quiero aclarar que lo último que dije fue algo muy subjetivo y sútil, que imagino Fate-chan no lo percibió de esa forma, no, y es que no importa dónde o con quién este, yo siempre seré suya, así que Fate-chan, no lo dudes, solo espero que no lo olvides el día que te des cuenta que soy cobarde.

Me tumbas sobre la cama delicadamente, y puedo ver cómo te deleitas al observar mi cuerpo desnudo, te aproximas depositando un beso cerca de mi cuello, y comienzas a subir, y llegas ahí, a ese punto sensible donde sabes me haces gemir, escapa el sonido de mi boca y sonríes, pero no me importa, quiero demostrarte lo que significa para mi ser tuya. Regresas a esa zona en mi cuello haciendo que mi deseo aumente, quiero besarte, abrazarte pero no lo hago, solo sujeto fuertemente las sabanas resistiendo mis propios deseos, evitando así tomar tu rostro y atraerlo hasta el mío y lograr colmarnos de besos infinitos.

Dejas ese lugar y sigues subiendo, hasta alcanzar mí oreja y jugueteas un poco, haciendo que mi sonrojo aumente, quieres exponerme, lo sé, pero está bien, aquí estoy Fate-chan, hoy no me esconderé, me conocerás por completo. Siento tu aliento recorriendo el perfil de mi rostro, hasta quedar frente a mí, tus labios juguetean un poco alrededor de los míos, tocando, presionando sin llegar a consumar ese beso que comienzo a anhelar desesperadamente, ¡bésame ya! Quiero pedirte, pero nuevamente no lo hago, esperaré por ti. Solo te quedas ahí cara a cara, transmitiéndome tu calor, juntas nuestras mejillas con nuestros labios a punto de hacer contacto, pero solo lo dejas así, en cambio, comienzo a percatarme de tus otra acciones.

Tus manos van recorriendo todo mi cuerpo, mis brazos, contorneando mis pechos sin tocarlos de lleno, y luego mi cintura, me arqueó un poco cuando tanteas la zona alrededor de mi ombligo, y es que se siente tan extraño, en esta pequeña obscuridad y silencio de nuestro cuarto, no parece ser placer lo que me haces sentir pero mi cuerpo reacciona con deseo, a pesar de estar omitiendo adrede las zonas erógenas de mi cuerpo, justo como ahora, has levantado mi muslo y vas recorriendo despacio toda su forma, pero decir que tocas sería algo muy inexpresivo, por la forma en como lo haces ¿De qué manera podría denominarlo? Lo bordeas y delineas por completo, haciendo me sentir pequeñas corrientes que recorren mi cuerpo, mientras sigues más abajo, cerca de mi centro, sin llegar a tocarlo, pero todas tus caricias parece como si se acumularan en mí, no podré soportarlo por más tiempo, Fate-chan es demasiado gentil, y siento como algo comienza a fluir de mi interior, espero que no lo note, es muy vergonzoso.

He cerrado mis ojos, no quiero que note mi desesperación, pero mis profusas y largas respiraciones, creo que no son muy sutiles ¿Verdad? Y como si de un rayo se tratara la sentí, haciendo que mis ojos se abrieran de la impresión y de la sacudida que a mi cuerpo le provoco. Fate-chan había colocado su mano sobre mi centro, solo eso…

-Fate-chan mala…- y vaya que sí.

-Pero aquí se siente muy bien, está húmedo y palpita…

-Baka Fate-chan, no digas esas cosas…

Pero Fate-chan solo comenzó a mover su mano de arriba hacia abajo, mientras se colocaba nuevamente sobre mí, y yo rodeé levemente sus muslos con mis piernas, en tanto sentía la textura de su mano sobre mi centro, no se detenía en ningún lugar en específico, con esa caricia abarcaba todo, y aunque no había entrado en mi interior, en tanto rozara ese punto, ese que hacía que las contracciones en mi interior aumentaran a cada toque, haciendo que mi cuerpo temblara, era más que suficiente, por ahora.

Fate-chan dejó su mano para subir mientras recorría mi cuerpo subiendo nuevamente a cada beso, sobre mi ingle, mi ombligo, mi estómago y más arriba, por un momento pensé reclamarle el que haya dejado de tocarme ahí abajo, pero sin percatarme reemplazó la acción de su mano con su muslo derecho, presionando con ese movimiento de vaivén, al tiempo que capturaba uno de mis pechos con su boca, y gemí, otra vez. A Fate-chan siempre le han gustado mis pechos, y ahora me lo estaba demostrando, recuerdo que ya los había acariciado con anterioridad , en aquellos viejos ataques de deseo, pero nunca había hecho lo que hacía ahora, estaba volviéndome loca, creo que fue en este momento que comenzó el descontrol, Fate-chan se apoderó de mis pechos por completo, chupando, lamiendo y mordiendo de a poco, y masajeando al otro cuando no era preso de su boca, en tanto a mí, me presionaba más a su muslo, haciendo que mis fluidos se derramaran sobre él.

Hasta que no pude más, entre gemidos de placer se acumuló poco a poco aquella presión que sentí la primera vez que llegué con Fate-chan al final, y me vine, gritando de placer mientras envolvía en un abrazo a Fate-chan, era increíble que con tan poco hicieras que llegara.. Me costó un poco recuperarme y me sentí avergonzada.

-Perdón…- dije arrepentida y con cierto toque de culpa.

-¿Por qué? ¿No te gustó?…

-No…Fate-chan estuvo maravillosa, pero yo fui la única que…

Sin dejarme terminar, tapaste mi boca con uno de tus dedos y sonreíste. Y sin darme cuenta besé tu dedo, era un "gracias" por haberme complacido. Y luego te miré, tu mirada con ese rojo que brillaba con fulgor, con deseo, así que lo volví a hacer, y ahora no solo lo besé, sino que lo recorrí con mi lengua, y de alguna forma eso volvió a encenderme, y al verte creo que a ti también. Mis ojos te observaban mientras hacía aquello, no perdía detalle del movimiento de tus ojos, y yo jugando con tus delicados dedos, de alguna forma me hizo pensar que los quería en mi interior, que llegaras ahí con ellos, y pensando esto, los introduje en mi boca, y tu rostro se descomponía en una expresión de placer, te gustaba esto que hacía y eso me alegraba, no me di cuenta que jugaba al gato y al ratón, y que yo…era el ratón.

-Nanoha…- su voz sonaba tan ronca, llena de deseo…y solo por mí.

Aparto su mano de mi boca, y me abrazo, estrechándome mientras sentía su cuerpo vibrar en un movimiento imperceptible de arriba hacia abajo, nuestros pechos de rozaban, y mi respiración volvió a acelerarse, mientras lentamente bajabas una vez más a ese lugar, pasando por mi torso, mi cintura y más debajo de mi ombligo, estabas ya tan cerca…

-Fate-chan… ¡Ah!

Quise decirte…quería decirte, que me besaras, extrañaba tus labios, pero creo que hasta ese momento comprendí, que te agradaba, este pequeño juego, esta pequeña tortura, que cuando volviste a ese lugar, el más preciado de mi cuerpo, olvidé que quería besarte, tus suspiros y tus gemidos que se unían a los míos, entremezclados como una sinfonía, me resultó un sonido agradable, sentir tu aliento sobre mi piel, con el calor de nuestros cuerpos fundiéndose. Ahora tus dedos me exploraban por completo, jugabas entre mis labios y en ese punto arriba de ellos, tanteando de poco la entrada a mi interior, yo solo esperaba el momento, y entonces levantaste tu rostro para verme de frente, aun con la poca luz sé que podías distinguirme, y mi rostro descompuesto en el placer que me brindabas, hasta que sucedió, por fin lo hiciste, introduciéndote en mí, mi corazón dio un vuelco, después de una larga expiración, y te miré directo a los ojos…

-Fate…-chan…mentirosa…

-¿Eh?...- te veías tan extrañada, de seguro te preguntabas de qué te acusaba en un momento como ese.

-Dijiste…que…no…dolía- pero…- cuando…duele…tanto- y yo que fui tan brusca contigo, y tú estás siendo tan gentil. Lagrimas comenzaron a asomarse por mis ojos cuando me di cuenta de aquello más que por el dolor.

-Entonces voy a detenerme…

-¡No!, no…por favor, yo también…quiero ser tuya…

Movió su mano tratando de introducirse más profundo, para luego comenzarse a mover en mi interior, y aunque era cierto que sentía dolor, a la vez también era placentero, y una vez más besó mis pechos comenzando esos masajes tan placenteros, que alejaron un poco mis pensamientos del dolor, sin darme cuenta que poco a poco dejaba de sentirlo, y comencé a gemir al compás de su guía, introdujo un segundo dedo, y me arqueé, mientras que mi interior los apretaba y yo quería más, por lo que Fate-chan aceleraba el ritmo, cada vez más rápido, mientras que yo trataba de seguirlo, mi cuerpo se movía por inercia, había perdido el control de mis caderas, y el placer se acumulaba en un punto de no retorno.

-Fate-chan... ¡Fate-chan! ... ¡Fate-chan! ...

Su nombre comenzó a salir de mi boca, entre gemidos y la respiración agitada, después de todo esta era la primera vez para mí, este enorme placer que experimentaba, que agitaba todo mi cuerpo, y que solo podía hacérmelo sentir una persona…que solo quería que me lo hiciera sentir una persona, y esa era Fate-chan. Creo que esa era la razón, porque inconscientemente comencé a decirlo.

Dejando mis pechos, y sin dejar de moverse dentro de mí, comenzó una cadena de besos de entre en medio de mis pechos, pasando por mi cuello, aumentando todas las sensaciones que recorrían por mi cuerpo, para luego recorrer mi barbilla, y antes de llegar a mis labios, una vez más se detuvo, una vez más me privó de ese deseo, solo me observaba como me derretía en su placer, y deseando sus besos, viendo esos ojos rojos intensos observarme, llegué otra vez, en un grito como ningún otro y me desplomé, entre convulsiones, respirando agitadamente, y ella solo me sujetaba.

Fate-chan salió de mí, yo aún estaba en proceso de recuperarme, cuando repentinamente sentía como me tomaba de las piernas, las separó un poco y sin que me diera cuenta, todo pasó tan rápido, se colocó sobre mí, con mi pierna derecha colocada sobre la suya izquierda, juntó nuestros centros en un encaje perfecto, gemí al contacto, mi corazón comenzó una nueva carrera, se recostó sobre mi comenzando un exquisito vaivén y alcanzando mi rostro me besó, por fin, mi cuerpo regresó al mismo estado en el que se encontraba anteriormente en tan solo un instante. Era increíble, se sentía mejor de lo vivido anteriormente, me aferré a ella, para no dejar de besarla, no iba a desaprovechar la oportunidad, mientras comenzaba a moverme junto a ella, y pude sentir de mejor manera su excitación, ella también había llegado al límite y en un momento había explotado, lo sé porque podía sentir su calor interior, su humedad mezclándose directamente con la mía.

Nuestros labios se separaron para dejar escapar los gemidos, y nuestros pechos rozándose al compás de aquel vaivén que me estaba llevando a la locura, esta vez no duraría mucho tiempo, sentía como pronto iba a llegar nuevamente…repentinamente deseé que pudiéramos hacerlo juntas.

-Fate-chan…y-yo….Fate-chan…- pero apenas y podía articular otra palabra que no fuera su nombre para poder pedírselo, aunque no sé de qué serviría, si eso no dependía de ella.

-Nanoha…Nanoha…Nanoha…

-Fate-chan…- me sujetaba tan fuerte de su espalda que creo que llegué a rasgarla.

Su respiración en mi oído, y yo escondida en su cuello, no podría resistir más.

-Nanoha…Nanoha…Te amo…córrete conmigo…- su suplica era la mía.

Fue entonces cuando me hizo volar al cielo entre sus brazos, yo acompañada de mi ángel, hasta el espacio sideral y más allá, lo mejor fue que lo vivimos juntas. Estaba tan agotada, que solo recuerdo el desplomarme es sus brazos, y un último beso que ella posó sobre mis labios."

/Estaba insegura, sabía que algún día tendría que terminar estando con alguien, ya sea que no fuera con ella. Le hacía tanta falta, odiaba que se fuera por tanto tiempo como si no le importara, a pesar de estar consciente de que era por su trabajo, le costaba aceptarlo, cada vez le hacía más falta…quizá no podrían ser por siempre amigas, estando juntas, un día como todas las amistades, tendrían que separarse, tal vez por eso, era lo mejor…

-Acepto…- dijo frente al muchacho ilusionado, haciendo que su sonrisa se llenara de felicidad.

-Gracias, no te arrepentirás…- tenía la ligera impresión de que ya lo hacía.

-Um…- se dejó abrazar por su ahora prometido, quien anhelaba con gran ímpetu su contacto.

-Prometo que te haré la persona más feliz del mundo…porque te amo…

Lo que recuerda fue un beso fraguado de su parte, aunque para el chico parecía haber sido maravilloso, no se percató de su vana mentira, por suerte no era su primer beso, y se preguntaba si podía acostumbrarse, esperando que al verla no recordara y no le hiciera desear lo besos de ella, con los cuales no había comparación, y ahora lo sabía, comenzando a arrepentirse de haberse negado a ese placer, cuando pudo haber dicho si, y lo negó todo, por qué ahora decía que sí, cuando más parecía que debía decir no. Lo único de lo que estaba segura es que su garganta se atoraba cada vez que él le decía "te amo", porque ella nunca le correspondió, ni siquiera con el más falso "yo también", más sin embargo a "ella" sí se lo dijo, a "ella" si le mintió./

/Nunca creyó que existiera algún Dios, pero ahí estaba, sentada frente a aquella cama de sábanas blancas, característica de todo hospital, y orando por la persona sobre ella, pidiendo que se la regresarán, que nunca más volvería a cometer ese mismo error de mentir, que si le daban otra oportunidad haría las cosas tuvo que haberlas hecho antes, que no fallaría, que nunca más sería cobarde, que nunca más la dañaría, que…no importaba lo que fuera, que le pidieran cualquier cosa, ella lo daría, con tal de volver a tenerla a su lado./

Su cuerpo había caído en un estado de tensión, sofocado, desesperado, sin saber exactamente que hacer. Lo único que recuerda era haberla dejado ir, sin posibilidad de preguntar, de cuestionarle todo eso que en su mente se convirtió en un increíble caos, por una simple y sencilla razón, no comprendía nada. Recuerda haber sido observada, frente a sus amigas, frente a Hayate, frente a todos los alumnos ahí presentes, ¿Y qué? Sencillamente no pudo hacer nada. Pero no le faltaron las ganas de ir por ese idiota hacerle voltear y estamparle el mejor puño que pudiera dar en su vida, y decirle que mentía, que de ninguna forma podía estar diciendo la verdad ¿Pero que pasó? La persona que debía desmentir a aquel charlatán no lo hizo, es más, lo dejó hacer, llevándosela de su lado, permitiéndole fácilmente ocupar su lugar.

Llegó a su casa en ese estado inestable, sin saludar si quiera a la persona ahí presente, subió hasta su habitación, arrojó su maletín hacia cualquier lugar sin darle importancia, revolvió su cabello frenéticamente, no había forma alguna en la que se calmara, necesitaba desesperadamente hablar con ella, así que decidió hacer, lo primero que se le vino a la mente. Tomó su teléfono, y ninguna clase de abrigo, sin importar que ya fuera a anochecer y fuera a hacer frío.

-Zafira-san… ¿Puedo pedirle un favor?- en la sala de estar el hombre de cabello plateado la observaba pero no le dijo nada a pesar de percatarse del estado alterado de la rubia.

-Lo que quiera Fate-san- decidió que lo mejor era no preguntar ni decir nada, puesto que la chica se miraba decidida sin dar ninguna señal a que alguna cosa que le dijeran le hiciera cambiar de opinión.

-Fate-mama…

-¿Podría quedarse esta noche y cuidar a Vivio por favor?- Zafira no tenía razón para negarse, pero no le gustó ver a la pequeña preocuparse al ver a su madre por cómo se comportaba.

-No te preocupes cariño, regresaré pronto…- dijo acariciando su pequeña cabeza para luego desaparecer por la puerta.

Caminaba por las calles, en dirección a un sitio en particular, comenzó inconscientemente a marcar el número a pesar de ya estar grabado en el aparato móvil y dio a llamar. El timbre de espera que se escucha cada cierto tiempo, comenzó a sonar…una, dos veces, lo escuchó, el tiempo transcurría de una forma muy extraña, no sabía si era muy rápido o muy lento, solo sabía que no le gustaba. Y entonces, descolgaron al otro lado, contestando la llamada, llegó a creer que eso no sucedería, pero vaya la fortuna, esto si iba a ser interesante.

-¿Si?...

-…Hola, Nanoha…

-Fat…Harlaown-san-…ese fue un golpe muy bajo, y en su interior lo sintió fuerte.

-Así que ahora soy Harlaown-san, ese tipo solo viene y te lleva y ahora me tratas diferente…- el resentimiento en su voz, no hizo falta disimularlo puesto que ni lo pretendía.

-No…no es eso…es que mi familia no sabe…

-No sabe ¿qué? Nanoha- la interrumpió, no a sabiendas qué le molestaba más- ¿Lo que tienes conmigo? Y que me has estado engañando todo este tiempo...

-No, Fate-chan, no es así…

-En ese caso ven y explícamelo ¡Porque no entiendo nada!- Nanoha sabía que el punto de quiebre había llegado, y de la peor manera en la que pudo habérselo imaginado.

-Bien, solo dime dónde estás…

-En el parque- fue lo único que dijo- y espero que tengas permiso para salir un buen rato…- y colgó la llamada.

No sabe exactamente por qué dijo lo último, pero algo le decía que era porque a diferencia de antes, ahora ya no estaba segura de lo que sabía de Nanoha. En el cielo no se visualizaban estrellas, ni la luna se lograba observar, una nubes negras, comenzaron a cubrir el cielo. Nanoha no le hizo esperar mucho tiempo, y justo como esperaba, venía sola. Curiosamente y por el clima nadie se veía por el parque tampoco.

Se levantó de la banca, en la que brevemente se hubo sentado, para encararla, algo le decía que las cosas no parecían que fueran a terminar bien, creía que volver a verla sería más difícil, pero al contrario, aquello había sido demasiado fácil. Fue cortó el momento en que sencillamente se quedaron viendo frente a frente.

-Así que ¿Qué está pasando?- su voz sonó un poco enfadada.

-Fate-chan yo…- y Nanoha tenía la actitud de lo que era,…culpable.

-…ya que no has podido hacerlo todo este tiempo, o todos estos años, quién sabe…incluso ayer, te di la oportunidad para que me lo dijeras y…

-¡Es que yo no quería…! …que lo supieras- justamente no deseaba que nadie supiera, para que todo saliera como ella deseaba, y escapar al lado de Fate, pero no fue en el momento en que lo supo su novia que esa fantasía se esfumo.

-¿Por qué? ¿Acaso no confías en mí?- Fate no lo comprendía, ¿No era acaso de eso de lo que se trataba el amor?

-No es eso, es solo que…no creí que de verdad fuera a ocurrir…- no sabía que decir, y terminó diciendo la excusa más barata que se vino en ese momento…

-¿A qué te refieres? ¿Desde cuándo sabes esto?

-…yo…- una mala decisión, recuerda que si dices una mentira, tendrás que decir muchas más para poder cubrirla.

-Y no se te ocurra mentirme… ¡Dime la verdad!…no mientas Nanoha- pero…

-…yo…siempre…siempre lo he sabido- Fate no podía creerlo.

-Me has mentido todos estos años.

-¡No! Yo solo…no te lo dije- dijo la verdad que siempre había sido, más no la que la había llevado a rendirse como ya lo había hecho.

-¡Es lo mismo!

Nanoha agacho la cabeza, después de todo no podía negar las palabras de su novia, si es que aún consideraba que lo era. Claro que no sabía si por ella misma o por Fate. Pero todavía no estaba dicha la peor parte, y es que sin darse cuenta se acorraló a sí misma al no prever lo sucedido en la tarde y haber aceptado en aquel mismo instante hablar con Fate.

-¿Y? ¿Eso es todo? ¿No vas a decirme nada?- pero el objetivo de Fate era más que reclamarle, ya que en el fondo de su ser ya la había perdonado.

-¿A qué te refieres?

-Ni siquiera vas a disculparte…- ella esperaba algo más que viniera de Nanoha.

-No puedo…- dijo lamentándose de que no pudiera ser así.

-¿Por qué?- Aquello se estaba tornando cada vez más extraño para Fate, y avivaba la tormenta en su interior.

-Perdóname Fate-chan- habló a un hilo de voz y Fate cayó en la cuenta de algo.

-… ¿Vas a…casarte?- ahora fue el turno para que la voz de Fate se descompusiera al igual que su rostro en un gesto de tristeza e incredulidad- ¿Qué…?

-Yo…tengo que hacerlo- no podía ser…

-Eso es absurdo…no hay ninguna razón para que aceptes hacer algo así…

-Sí, sí la hay…mis padres, mi familia, es algo…que debo hacer por ellos…incluso yo…- excusas, solo excusas, qué sucedía con ella…

-¡Mentirosa! ¡Eres una mentirosa!-…con Fate por supuesto, es qué no la tomaba en cuenta en aquella ecuación…

-¡No estoy mintiendo! ¡Esto es algo que solo yo…!- pero de alguna forma Nanoha ya había hecho eso.

-¡Claro que lo eres! ¡Dijiste que me amabas! ¡Que estarías conmigo para siempre!- promesas rotas…

-¡Sí, eso es lo que quiero! ¡Pero no puedo!- con más mentiras.

- ¡¿Y qué fue lo de anoche?! ¡¿Solo te estabas burlando de mí?! ¡¿Por lastima?!

-¡Por supuesto que no! ¡Yo te amo!

-¡Sí, por eso vas a casarte con otro! ¡¿Por qué no me lo dijiste?! ¡Ven conmigo! ¡Vámonos lejos de este lugar y olvidémoslo todo! ¡Escapa conmigo!

Aquellas palabras hicieron eco en la mente de Nanoha, todo lo que anhelaba escuchar, Fate no dudo en proponérselo, pero ya era muy tarde.

-No puedo…

-¿Qué? ¿Por qué?

-Fate-chan, las cosas no son tan sencillas…- al menos ya no creía que lo fueran, como ella soñó una vez.

-…no me amas- Fate insistía, tal vez debía hablar más correctamente y decir no me amas lo suficiente.

-¡Ya te he dicho que sí! ¡Esa no es la razón!

-¡Entonces dímelo! ¡Dime por qué!

-Yo…no puedo, tengo miedo…estoy confundida, no sé qué hacer…- y seguía sin decirle absolutamente nada de porque la estaba abandonando de aquel modo. Y es que por más que no lo creyera Fate, Nanoha misma en verdad no sabía que decir, así como le pasó Hayate, la verdad no era una opción, pero no había palabras tampoco para apaciguar un poco la situación.

-¿No sabes qué hacer? Solo respóndeme una cosa sí…- Nanoha asintió- ¿Te casarás? ¿O todavía no estás segura si lo harás o no?- qué deseaba…no, por qué estaba más dispuesta a hacer Nanoha, por su amor o por esa absurda imposición.

-Recuerdas…recuerdas lo que te dije anoche- Fate miró directamente a los ojos de Nanoha, ambas ya estaban al borde de las lágrimas- que no importaba dónde o con quién estuviera, yo siempre seré tuya…

Escucharla decir eso fue la derrota para Fate, sus lágrimas salieron a flote, para ella con eso Nanoha se lo había confirmado, que la dejaba ir con su amor, la noche anterior fue una despedida, se despidió de ella…de una buena forma debía admitirlo. Colocó la mano sobre su rostro sin dejar de llorar, y al verla Nanoha así, se escaparon sus propias lágrimas ¿Por qué tuvo Fate que esterarse tan pronto? ¿Por qué tenía que pasar esto?

Y Fate no pudo soportarlo más, sencillamente desde que lo supo se estaba derrumbando por dentro, para terminar de destruirse en ese momento, ella amaba a Nanoha y no soportaba la idea de perderla, de que alguien a quien desconocía se la arrebatara de esa forma ¿Cómo era posible? Nunca pensó que rogaría alguna vez por algo…o por alguien pero lo hizo, se humilló, ahí, aquella noche, frente a la única persona que quería fuera su dueña.

-Nanoha no lo hagas…por favor…- pero Fate no tenía que rogar, Nanoha lo sabía, no quería que Fate lo hiciera…

-Fate-chan, no me lo pidas, por favor…- pero no la pudo detener.

-Por favor, haré cualquier cosa, pero no me digas que te casarás…por lo menos dime que no los has decidido…solo una pequeña luz, te pido…- para Fate ese parecía ser su único chance de poder pedirle que no lo hiciera, que lo pensara una vez más.

-No, Fate-chan yo…debo hacerlo…- pero Nanoha ya no pudo, si alguna vez deseo que aquel corto tiempo que viviría con su familia fuera pacífico porque esa sería la última vez que estaría con ellos, la noche anterior deseo, que ese mismo corto tiempo que venía, fuera pacífico al lado de su novia, porque ahora era a ella a quien iba abandonar.

Aun así ¿Qué hubiera sucedido si en el mismo día de su boda, Fate se enteraba de que se estaba casando? Aquello quizá era inevitable, quizá era mejor ahora y hacerse la idea, que vivir una tortura hasta ese momento, aunque fuera ella la única que la viviera, pero ahora iba a ser Fate quien sufriría esa tortura, y ya no podía cambiarlo.

-Él no te ama como yo te amo…- Nanoha no lo dudaba.

-Sé que no…al menos fui tuya primero…- esa pequeña frase descontrolo a Fate por completo.

-¡No serás de él! ¡Tú eres solo mía! ¡No digas eso nunca más!... ¡Por favor quédate conmigo!- corrió hacia ella y la abrazó.

-Por favor…no insistas…- Nanoha ya no soportaba que le rogara, sentía el corazón destrozado, y no quería pensar el estado en el seguramente se encontraba Fate, no era justo para ella, porque de las dos, seguramente el sufrimiento de Fate era el más grande, porque ella era tan delicada como una flor, aunque la misma Nanoha también se estuviera muriendo por dentro.

-Nanoha, no me dejes, no me abandones, ¡Por favor!- suplicaba con lágrimas mientras abrazaba con fuerza a la persona que tenía entre sus brazos, la persona que amaba.

-Fate-chan…yo…- Nanoha también lloraba, pero su inseguridad la hacía vulnerable, ya le había ganado la partida.

-Yo te amo Nanoha, por favor no me dejes ¿Acaso tu no me amas?- lo decía otra vez, pero sabía perfectamente que esa no era la razón ¿Entonces porque insistía con lo mismo?

-Por supuesto que yo te amo Fate-chan, pero…no sé qué pensar…, estoy confundida- le dijo sin saber exactamente porque, toda ella era un estado de confusión.

-Está bien, no importa, yo puedo esperarte, pero por favor, no te vayas con él, sino yo…moriría.

-¡Fate-chan!- escucharla decir eso hizo acelerar su corazón, no imaginaba un mundo sin Fate- no digas eso, no digas eso…

-Nanoha…no importa que sea difícil…por favor, pase lo que pase, quédate conmigo…

Pequeñas gotas comenzaron a caer, lágrimas del cielo que las acompañaron.

-No…ya no… ¡No insistas!- alzó la voz soltándose de aquel abrazo, y se fue.

Ella ya había tomado una decisión vano era el seguir haciendo que Fate le suplicara, ya no deseaba que lo hiciera, por eso terminó por irse, dejando a una Fate destrozada.

Fate se quedó sola mientras era mojada por la lluvia. ¿Acaso fue demasiado pronto para preguntar? No, de ninguna forma podía continuar sin saber que todo estaba bien con la persona que amaba, pero eso ya no importaba, porque ahora ya nada estaba bien, todo se desplomó ¿Por qué Nanoha no se quedaba con ella? ¿Por qué le decía que iba a casarse? ¿Era que no la amaba lo suficiente como ella, para poder luchar por su amor? Y eso que ella estaba dispuesta a darlo todo. Fate calló de rodillas al suelo, sus lágrimas seguían cayendo, pero estaba completamente inmóvil ahí, y mañana ¿Qué pasaría? Solo se verían y ya, no podría volver a tocarla como ayer, ni siquiera estar con ella, que poca, vaya mala jugada, de pronto la rabia le llegó, quería ver al tipo, y a la familia de Nanoha y decirles que ella era suya, y que no iban a separarla de ella, pero su puño se deshizo al recordar a la misma Nanoha, ¿Qué si hacía eso? No iba a cambiar nada, porque Nanoha ya había decidido aceptar lo que sus padres le impusieron desde siempre, a ese sujeto del que no tenía ni la más mínima idea de quién era. No, no había tregua para ella.

Llegó a casa ya pasada la media noche, pasó horas en la lluvia que a cualquiera calaría hasta los huesos del frío, pero ella no sentía nada, solo su corazón vacío. Zafira la recibió anunciándole que Vivio ya dormía, y ella le agradeció una vez más por quedarse con su hija, y se fue a su habitación, al estar ahí tomó un baño, se cambió a la ropa de dormir, y se sentó a la orilla de la cama, y recordó a su Nanoha, para ella tan hermosa como ninguna otra, y ayer, sus labios, sus ojos, el zafiro más brillante del mundo, su cabello, el más bello arcoíris, su piel, el más suave algodón, para tocar, amar y poseer, y así comenzó a llorar, mientras recordaba cómo había sido suya, cómo se amaron quizá por última vez. Esa noche lloró hasta perder la conciencia por el llanto y el dolor.

Solo faltaban dos semanas para que acabaran las clases en el instituto, más los otros tres meses subsecuentes al proceso de graduación. Tres días pasaron en los que una rutina desplomaba a la pobre Fate, ya que Nanoha era siempre acompañada por aquel sujeto al llegar al instituto y siempre llegaba por ella a la salida. Fue cuando pudo fijarse más detenidamente en él, no como la primera vez: rubio y ojos verdes, un poco desaliñado el tipo, a su parecer, nada atractivo, y aunque sentía su rabia bullir, se contenía, para no hacer un show innecesario. Pero esa era la parte fácil, lo difícil venía cuando él se iba, y solo quedaba Nanoha, todo el ambiente era demasiado pesado, incomodo, aparentaba una calma que en realidad no sentía, quería hacer muchas cosas, la impotencia le causaba frustración, quería hablar con ella otra vez ¿Pero para qué? Para que le dijera que no y la dejara nuevamente, no, no serviría de nada, se resignó, y eso le hacía sentir mucha furia, por eso prefería dejarlo así.

En tanto que las personas a su alrededor notaron su conducta inmediatamente, muchos decían que Fate tenía celos porque se había enamorado de Nanoha, debido a que desde aquella tarde la noticia corrió como pólvora y de la noche a la mañana todos estaban enterados de que Nanoha estaba comprometida. Para el núcleo de amigos de Fate todo fue distinto, aunque habló con Arisa y Suzuka quienes sabían la verdad, no pudo deshacer toda su frustración y tristeza, pero se alegró de que la apoyaran, en tanto que ellas le prometieron que hablarían con Nanoha para que les dijera de qué se trataba todo eso, y ver si podían hacer algo, sin esperanzas de que fueran a cambiar algo ella aceptó, ya que deseaban hablar un largo rato con Nanoha, lo harían el próximo fin de semana, solo faltaba esperar .

En cuanto a Hayate ella solo se mantuvo al margen como siempre, claro le preocupaba mucho o que estaba sucediendo, no comprendía a Nanoha, ella también sabía acerca de la relación de sus amigas pero no estaba segura de si aquello podría afectar el proceso que ya estaba apunto finalizar, así que de forma aparte, analizó la situación sin alertar a ninguna de las dos, pronto llegaría el momento en que tendrían que volver a hablar, el tiempo se le estaba terminando, y dudaba que Fate fuera a pensar en su amistad y en recuperarla, cuando lo único que parecía tener presente era la pérdida de su amor y en poder recupérala, y no era de menos, era lo más lógico que esperaba, pero esperaba que no se olvidaran de la pequeña Vivio.

El final de aquel día de escuela llegó, y Nanoha se iba con ese sujeto del cual no deseaba saber ni su nombre. De alguna manera Fate se sentía muy molesta, ya que de a poco Nanoha también comenzó a esquivar a las demás, al estar consciente de que apoyaban a Fate, y Fate pensaba que ya que no podía hablar con ella, Nanoha lo haría con Arisa o Suzuka para preguntar por Vivio, pero en esos tres día no preguntó por ella ni una sola vez, eso hacía aumentar el enojo y tristeza de Fate.

-Fate-san, la necesitan en el consejo estudiantil, se le pide por favor que se presente antes de retirarse.

Lo que le faltaba, ya se había tardado mucho esa tal Elisa en llamarla y restregarle en la cara la situación que estaba viviendo, sin desearlo se dirigió al consejo estudiantil, sabía que se lo merecía, puesto que una vez ella la rechazó sin ninguna consideración, imaginaba que Elisa quería vengarse burlándose de ella.

Entró al lugar y ahí estaba esa mujer, no la hizo esperar esta vez.

-Fate-san, siéntate por favor.

-¿Qué es lo que tendré que hacer hoy?

-Tan directa como siempre. La verdad es que pensaba en ponerte a trabajar, pero es algo que puedo dejar para después…

-Ya veo, solo quieres burlarte de mí…- soltó sin ocultar lo que pensaba.

-Que cruel Fate-san piensa tan mal de mí…

-¿Vas a negarlo ahora?

-No exactamente…no es eso lo que quiero…

-Entonces, por favor solo dilo…

-Es cierto que Fate-san me rechazó hace unos años pero, yo no deseo burlarme o vengarme de alguna forma, solo quería preguntarte una cosa…

-¿Qué es?- preguntó con algo de temor.

-¿Qué se siente? ¿Cómo sentiste al verla irse con él? Y ser, el segundo plato de la mesa…

-Eso…- inevitablemente le vino el recuerdo…

Flash back

-Buenos días amor- dijo y la besó en los labios, un beso de buenos días.

-Ohayo…- la otra persona se despertó feliz al haber sido despertada de aquella manera.

-Te amo…

-Yo también te amo Fate-chan.

Fate estaba feliz, pensaba que no había manera en la que pudiera ser más feliz de lo que era en ese momento. Se levantaron, se bañaron juntas, viviendo el erotismo de su amor, todo era alegría. Se cambiaron y fueron por Vivio, ambas fueron por ella esa mañana, incluso desayunaron las tres juntas. Llegó Zafira, enterándose que ya estaba hecho parte de su trabajo, se despidieron de Vivio felizmente, y tomaron rumbo a la escuela tomadas de la mano.

Parecía unos de esos raros días perfectos que a veces no suelen llegar. Ya en el instituto fue todo muy alegre como siempre, incluso Fate saludó a Hayate quien no podía creer lo sucedido, por lo que a pesar de ello no se atrevió a hacer algo más, solo respondió al saludo. Nanoha y Fate compartieron la cercanía en cada actividad que realizaban, cada cosa parecía una excusa para estar juntas, para tomarse del brazo o abrazarse llanamente, a Fate le gustaba mucho el olor de Nanoha así que se acercaba para poder sentir su aroma, ese con el que la inundaba cada vez que hacían el amor. Todo parecía que iba a terminar bien, incluso Elisa no la llamó aquel día. Sabía que Nanoha no se iría con ella ya que estaba con sus padres, por lo que se sentía alegre de poder acompañarla en el corto trayecto antes de llegar a sus destinos.

Fue entonces cuando todo cambió, recuerda que a lo lejos divisó a alguien en la puerta del instituto, pero no le dio importancia, pensaba que no tenía nada que ver con ellas, y repentinamente Nanoha se puso nerviosa, y al llegar hasta la puerta sucedió…

Ella iba a la derecha de Nanoha, y Arisa y Suzuka, a la izquierda de esta, todo pasó en cámara lenta e ignorando a las chicas, pero sobre todo a ella, el tipo se acercó a Nanoha rodeándola con su brazo y diciendo…

-He venido por ti ¿Nos vamos a casa?- el muy osado, ni siquiera le preguntó por sus amigas.

Reaccionó en aquel preciso instante y acercándose para apartar su brazo de Nanoha le preguntó…

-¡Oye! ¿Quién te crees que eres?

-¡Sí! ¿Quién te crees?- también cuestionó Arisa al ser ignorada con tal falta de respeto y al ver que tomaba a Nanoha tan posesivamente.

-Yo…pues yo, soy nada más ni menos que su prometido…

-¡Yuuno-kun!- es verdad Nanoha se exaltó y exclamó su nombre, pero ella todo lo que escuchó fue lo que él hubo dicho, y es que era el prometido de Nanoha, ¡De su Nanoha!

-Disculpen mi ansia, es que deseaba estar con Nanoha más que nada, imagino que ustedes serán amigas.

"Amigas. ¿Amigas? ¡¿Amigas?! Si supieras imbécil, que Nanoha es mía, no dirías estupideces, de ninguna forma Nanoha podría ser…" los pensamientos de Fate fueron interrumpidos por la voz de una de sus amigas.

-¿Eso es cierto Nanoha-chan?- Suzuka se escuchó preocupada, y Fate solo esperaba el momento en que Nanoha lo negara.

Con mucho esfuerzo Nanoha respondió.

-Sí, es verdad, él es…mi prometido…- más tardo en elevarse que en caer, cuando la escuchó decir eso.

-Sí, he extrañado mucho a mí Nanoha- como osaba…- así que esperó que podamos hablar en otro momento…

Se miraron a los ojos por última vez mientras que Fate no podía creerlo, sentía que se derrumbaría y rompería a llorar ahí mismo, pero resistió, tenía que comprobarlo, si de verdad Nanoha estaba dispuesta a casarse…no, ¿Qué estaba pasando? ¿Cómo que tenía un prometido? Arisa y Suzuka estuvieron con ella aquel rato, diciéndole que quizá las cosas no eran así, que algo tenía que estar pasando pero que a fin de cuentas eso no sucedería, Nanoha no iba a casarse con otro. Ella aceptó sus palabras pero la desesperación ya había hecho mella en su interior.

Fin del Flash back

-…fue muy doloroso…es lo que quería escuchar…

-Sí, es muy doloroso, cuando sabes que la persona que amas está con otro, tú ¿Tenías una relación con ella no es así?

-Ahora resulta que eres detective, ¿Cómo lo sabes?

-Por nada en especial, solo con ver el comportamiento de ambas antes, y ahora con esto, si solo fueran amigas, no hay razón alguna para que te distancies de ella, en cambio…

-Bien me descubriste, ya puedo irme ahora…- dijo molesta y porque las lágrimas estaban a punto de llegar a ella.

Pero Elisa no le respondió, levantándose de su asiento se aproximó a ella y la abrazó por la espalda.

-¿Qué haces? ¡Suéltame!

-Fate-san, yo aún te quiero, y no me gusta verte sufrir, solo quería que supieras que estoy contigo…

-Estás de broma, cómo esperas que me crea eso…acaso todavía quieres intentarlo, ahora que efectivamente como dices, estoy sufriendo, que bajo…

-¡Claro que no Fate-san, como puedes pensar eso!

-¡Todo este tiempo me has tratado como si no estuviera aquí! ¡Y ahora vengo y me dices que estás preocupada por mí!

-¡Sí, es verdad! ¡Pero eso fue porque…!

-¿Por qué?- preguntó con las lágrimas al filo de sus ojos.

-Porque no quería que fueras amable conmigo, no quería que me mostrarás tu gentileza, o yo...me enamoraría más de ti, ¡No quería que me hicieras quererte más de lo que ya lo hacía!…- Elisa ya estaba llorando al confesarle lo triste que se sentía.

Fate se levantó y deshizo el abrazó de Elisa para poder tenerla de frente, y al verla llorar, derramó sus propias lágrimas. Por mero impulso quitó las lágrimas que corrían por las mejillas de esa hermosa chica con sus dedos, ya era suficiente con que ella se sintiera así, al fin y al cabo, esa chica le demostró que era sincera, un poco osada, pero sincera, por un momento deseo con su corazón que no llorara, y por eso limpió sus lágrimas.

-F-Fate-san- dijo su nombre con aquella descompuesta pero refinada voz que siempre había tenido, era la primera vez que la escuchaba así, ni siquiera cuando la rechazó recuerda haberla escuchado de esa forma, ya que siempre le demostró tener una voz fuerte, de mando, decidida, nunca dudó, ni tartamudeo una sola vez, ni se cortó, justo como ahora.

La tomó del rostro con ambas manos, y la besó, solo así, Elisa abrió sus ojos en sorpresa, pero se dejó llevar, no importaba si era por lástima, o por algún otro motivo que en ese momento no comprendía, no iba a desaprovechar esa oportunidad.

Notas:

!Anuncio, Anuncio! Ya solo quedan dos cap. para el final con dos extras que voy a agregar.

Espero que les haya gustado el capítulo, sino díganme que no les gusto porque hoy me sentí un poco rara cuando escribía la continuidad, creo que más bien es por el tiempo que dejé de escribir y ahora siento ciertas inseguridades que antes no sentía, bueno si ustedes, y sé que ustedes deben darse cuenta, y perciben algo díganme cómo y qué es para enfocarme un poquito más, bueno, nuevamente gracias por seguir mi humilde historia, hasta la próxima, deseándoles a todos éxitos.

Les gustó, no les gustó, comenten igual.