Ejem, perdón por la tardanza eje, ewe
Disclaimer: MSLN no me pertenece, ni sus personajes obviamente, sino que son propiedad de sus propios autores.
"Ya muchas cosas han pasado hasta el día de hoy, para bien o para mal, y no importa más a quién ha afectado, pero todo eso ha servido para que este día llegara. Está de más decir que ya no estoy con Nanoha, ella escogió su camino y yo también, por desgracia es algo que aún me duele hasta el alma, pero mañana me iré con madre, y hay algo que no puedo dejar pendiente antes de irme.
-Fate-mama…
-¿Si, cariño?
-Brazo…
-¿Quieres que te cargue?- y así lo hice.
-¿Onde vamos?
-Hoy conocerás a una de tus tías que todavía no has conocido…
-Como Suka-obachan y Risa-obachan…
-Así es cariño- di un beso a Vivio en su cabecita y seguimos caminando, ya habíamos pasado la entrada principal, pero teníamos que caminar un poco más para llegar a esa casa, en la que no he estado en mucho tiempo.
Todo era exactamente como lo recordaba, grandes árboles, la mayoría árboles Sakura, que habían florecido en su gran esplendor esta primavera, junto a muchas clases de flores que adornaban cada lado del camino. Entonces comencé a divisar el lugar, un poco nerviosa pero decidida, al estar en la puerta toqué el timbre, y esperé a que atendieran.
-Bienvenida, Tak-…
-Signum-san…
-Testarrosa…no me digas que mentiste en la entrada, siempre dejaríamos que entraras aun sabiendo que eras tú.
-Lo sé, si estuvieras tú atendiendo la entrada, seguro te hubieras dado cuenta, además…quería que fuera una sorpresa, he venido a ver a Hayate…- a la chica de cabello rosa no le faltó pensarlo para entender a lo que me refería.
-Ya han pasado tres años- la añoranza se sentía en la voz de Signum.
-Sí, y espero que no sea tarde…
-No digas tonterías, la ama estará más que contenta, si me permites, iré por ella…
Bajé a Vivio cuando Signum se fue, y me quedé a esperar, no fue mucho pero parecía una escena que debía vivir hace tiempo, y solo había logrado que esto tuviera más dramatismo del que tenía, alargando la tensión de forma innecesaria, debí hacer caso a Nanoha, y haber hecho esto antes…mucho, mucho antes.
-Hayate…- ella llegó…
-Fate-chan…- sorprendida de verme ahí, a pesar de todo lo que ya habíamos pasado.
Seguíamos en la entrada, hubo un largo tiempo de silencio, pero pensé que ya no era necesario seguir esperando, ya no había razón para preámbulos u rodeos…
-He venido…a que me perdones- dije con la determinación que me inundaba- por lo que te dije hace mucho tiempo atrás, yo no debí hacerlo y…
No pude seguir, literalmente Hayate se tiró a abrazarme, caímos al suelo, y estuve a punto de replicar si no fuera porque la escuché sollozar, sobre mi hombro, la mejor amiga que tuve de mi infancia lloraba, pero sentí que quien debía llorarle era yo, pero pronto yo estaba uniéndomele a su llanto…
-Fate-mama…- una voz triste y también casi al punto del llanto me regresó a la realidad, no que interrumpiera este momento, y de todas formas era perfecto…
-Vivio- Hayate se separó un poco de mí, mirándome intrigada- ella es tu tía Hayate…la amiga de Fate-mama, la mejor…"
Mi Hija Como Ninguna Otra
Capítulo 16:
No me dejes.
Dos niñas jugaban en el patio, muy alegres y felices, en un carrito, mientras recorrían en el todos los caminos de flores y árboles que podían con sus pequeñas fuerzas, empujando, y de vez en cuando tropezando, pero alegres, mientras sus tutoras las observaban contentas solo de ver como se divertian, estando bajo la sombra de un árbol sentadas, en unas sillas con una mesa alta de centro, y bebían un té.
-¿Así que es tu familiar?
-Sí, me siguen saliendo y no sé de dónde, pero Arf-chan sin duda es una Yagami…
-Ah, espero que no le pase nada malo a Vivio…
-Descuida ella la protegerá, igual que yo te cuidaba a ti…
-Hayate…
-Lo que significa que solo yo podía molestarte…
-¡Hayate!...
-Como extrañaba esas rabietas tuyas- Fate se sonrojó un poco al escuchar aquello.
-Creí que estarías enfadada conmigo…- confesó al recordar la plática anterior.
-¿Por qué? Tú tenías razón, cualquiera hubiera hecho lo mismo…
-Eso no justifica, debí haberte pedido perdón antes…
- Ya no pienses más en eso, lo importante es el ahora, más bien, me sorprende que no me preguntes, que no quieras saber la razón…
-Ya te lo dije, no importa cuál sea, sino quieres decírmelo no te obligaré, lo que me importa es que me hiciste feliz, gracias a ti…pude estar con Nanoha, y tener una pequeña familia con Vivio a nuestro lado, aunque haya durado poco…- con todo lo que vivieron esos últimos meses a Fate no le quedaba ninguna duda, y sin embargo se tardó nuevamente para estar ahí donde estaba ahora.
-No sigas, me harás llorar otra vez…pero sabes, llegué a pensar que esto nunca pasaría, a fin de cuentas, si ya estabas enfadada porque no puedo decirte toda la verdad, ahora lo estarías porque Nanoha se fue de tu lado, y tu felicidad de todas formas se convirtió en tristeza…
-Sigo siendo madre ¿Lo recuerdas? Y ahora lo soy con todas las del peso de la ley, y no por un experimento loco- Hayate río un poco al recordar la ironía- y eso me hace feliz….
Fate se miraba perdida todo el rato, y es que por más que quería no dejaba de pensar…en ella. Pero a pesar de sentir que había perdido el camino, tenía que seguir, sin importar que ya no estuviera con Nanoha, eso para ella era muy extraño, con cada paso que daba sentía el temor, como si ciega tuviera que atravesar el largo camino de una montaña cuesta arriba.
-Fate-san, ya terminamos…
-Eh…-regresó a la realidad que vivía- disculpe, Maebara-sensei, por un momento me distraje…
-¿Acaso sucede algo malo? ¿Tiene que ver con que Nanoha-chan no haya asistido hoy?
-¡No! No….no es eso- Fate mintió, pues fue lo único que supo a hacer, no sabía que podría pasar si le decía que ya no estaba junto a Nanoha, que estaba comprometida y que ya no cuidaba junto a ella a Vivio…pensaba demasiado, era una locura pensar decirle todo eso a Maebara-sensei.
-Bueno, Vivio ya puedes ir con tu madre…
-Hai- dijo la pequeña.
-Muchas gracias Maebara-sensei- dijo Fate levantándose.
-Gracias a ti Fate-san y a Nanoha-san por cuidar tan bien de Vivio- Maebara le dio la mano a Fate y esta se sintió culpable al recordar que acababa de mentirle.
-S-será que puedo preguntarle algo, Sensei- pidió insegura y tímida.
-Lo que sea, si está en mis posibilidades ayudarte Fate-san.
-Podría decirme…cómo fue que Hayate llegó a tener a Vivio en sus manos. Entiendo que no quiera decirme, o que le parezca extraño que lo pregunte hasta ahora, pero quisiera saber…
-¿Por qué no se lo preguntas a la misma Hayate…?
-Usted no entiende, Hayate y yo éramos amigas de la infancia- sin notarlo, la voz le salió gruesa y pesada- pero dejamos de serlo cuando esta locura empezó, ¡No puedo preguntarle a ella!- se alteró un poco, pero intento por su bien controlarse-…quiero hacerlo, quisiera poder hacerlo, y si pudiera ya lo hubiera hecho, pero ¡Nadie me dice nada! Ni siquiera Zafira-san…- Fate estaba perdiendo el control de todo, y ahora que solo le quedaba Vivio, quería que aquel asunto comenzará a resolverse de una vez por todas, poco a poco, buscando pistas…o se volvería loca sin saber que más hacer.
-En ese caso, porque no me acompañas…- no preguntó o cuestionó la actitud de Fate simplemente se dejó llevar por el impulso que esa chica movió en su interior.
Maebara dejó el consultorio para llevar a Fate de la sala de pediatría a otra sala del hospital: materno infantil. Subieron en un ascensor dos pisos más arriba, y ahí estaban frente a una repisa de la cual se levantaba una pared de vidrio y al otro lado se encontraban los bebés que acababan de nacer.
-Por allá es la sala de parto- señaló a la derecha, mientras que el sitio donde se encontraban los bebés estaba a su izquierda- y por este otro lado- señaló el lado contrario del ascensor por donde habían llegado- por cuestiones de infraestructura, tenemos una pequeña extensión de medicina interna.
-No entiendo…
-Hayate encontró a Vivio en este lugar…
-Eso lo veo claro, pero por qué mencionar medicina interna.
-Sí que eres perspicaz Fate-san…cierto, eso no tenía por qué explicarlo, sin embargo, hace tres años la tía de Hayate estuvo hospitalizada aquí, en medicina interna, uno de sus doctores estaba trabajando en este hospital y por eso la trajeron, de lo contrario, de seguro la hubieran llevado a otro hospital diferente…creo que con eso podrás comprender, fue casi como un milagro.
-¿Milagro?- Fate no terminaba de comprender todo.
-Vivio no tenía familia alguna, y nadie respondía por ella, menos estando en ese estado tan delicado, ella hubiera muerto- Maebara se sintió seguro de decir aquello al ver que Vivio estaba distraída viendo a los otros bebés- Ni siquiera Zafira-san podía hacer algo, para él era más complicado, en lo que respecta a asuntos legales y su trabajo claro, le impedían llegar a Vivio, pero no a Hayate…
-¿Fue por Zafira-san que ella llegó a Vivio?
-Jajajaja, no para nada, creo que no entendiste…Hayate decidió por cuenta propia hacerse cargo de Vivio, la razón solo ella la conoce, y después ella se encontró con Zafira-san, y supieron que tenían un punto en común, que era Vivio, su razón para frecuentar este hospital olvidado por el gobierno…
-¿Y usted?
-Yo soy quién estuvo a cargo de Vivio desde que Zafira-san la trajo aquella noche, por eso puedes tener la seguridad de que lo que digo es verdad…
-Un milagro ¿eh?
-Y Fate-san…no olvides que se aproxima el momento.
Claro, ella no era tonta, desde aquel día en que Zafira llegó a la casa con aquella dichosa carta. El juicio por el caso de Vivio se le venía encima, y sin Nanoha, se sentía sin fuerzas de querer afrontarlo, parecía una pesadilla, sabía que el día llegaría pero no sabía que tendría que afrontarlo sin la persona que se ofreció a cuidar de Vivio a su lado como madre. Ese día, después del hospital y hablar con Maebara-sensei, llegó como cada día desde aquel entonces, sin esperanzas de que alguien la esperaba, y a veces, sin quererlo, se la imaginaba recibiéndola como tantas veces, y aunque deseaba llorar, debía sonreír por Vivio. Trataba de hacerla su pilar para no derrumbarse por completo, pues sabía que no era justo para la pequeña, ella era inocente y no era culpable de nada, quería que sintiera la ausencia de Nanoha de una forma diferente, como la niña la conocía, pensando que algún día su Nanoha-mama regresaría como alguna vez se lo prometió y no que las había abandonado como Fate sabía, al quedarse con otro.
Trataba de controlar su respiración, al tiempo que intentaba explicar la situación presente, pero sencillamente parecía imposible.
-Fate-san ¿No me lo dirás?
-Es complicado Elisa-san…
-Tiene que ver con la pequeña Vivio…
-…solo cuídala ¿Si? Hazlo por mí, y créeme, siempre te lo agradeceré.
-Sabes que te amo y a ella la quiero, así que no tienes que agradecer, te esperaré aquí afuera…
-Perdón por quitarte el día…
-Te he dicho que no es necesario que te disculpes, ahora dame un beso y vete…
Fate atrajo hacia sí a Elisa en un lugar que no pudiera verlas Vivio y la besó en los labios, un beso medio corto medio largo, lo suficiente para hacerle saber a su pareja, que si tenían una especie de relación más allá de la amistad.
-Yo…también te quiero…
-Shhh…- Elisa la calló colocando uno de sus dedos en esos labios que acababa de besar- sé que aún amas a Nanoha-san, pero aprecio el intento…por favor, no digas eso si aún no lo sientes.
-Perdóname…
Elisa solo volvió a besarla una vez más.
Hasta ese momento Elisa era la única que la había acompañado, consolado en su soledad, recordaba el por qué estaba con ella, pero no era suficiente, no cuando pensaba que solo una persona podría llenar su vacío, aun así, estaba a punto de saber que realmente no estaba tan sola como ella creía.
Con un traje elegante, que muy pocas veces usaba, Fate entró a la sala donde Zafira la esperaba, ya que él era testigo imprescindible en el juicio, al igual que muchos otros comprometidos hace tiempo en el juicio donde todo inicio hace tres años. Aquello estaba muy concurrido, no solo por personas extrañas que Fate jamás había visto en su vida, sino también por personas que alguna vez recuerda haber visto por televisión.
-Fate-san…
-Zafira-san…
-Fate-chan…- esa era la primera vez que aquella persona le había dirigido la palabra en mucho tiempo, o más bien años para ser preciso, pero Fate era consiente que no era el momento para ser orgullosa.
-…Hayate.
-Sé que Nanoha-chan no podrá venir- y se lo tenía que recordar, era difícil librarse de aquello en cualquier situación- pero eso no importa, ya lo tengo arreglado, puesto que es obvio que los Takamachi tampoco podrán estar presentes, hemos presentado una carta excusando su falta al juicio, así que no te preocupes…
-¿Yo? ¿Por qué me preocuparía? Si a ella no le importa, pues quiero que sepas, que a mí tampoco…- palabras altivas para no dar a conocer su orgullo roto.
-Pues debería, a menos que quieras que te quiten a Vivio- Hayate fue severa, pero sincera, sabía lo que significaba Vivio para Fate, y no estaba dispuesta a que se la quitaran, lucharía por su amiga, y le demostraría cuanto le seguía importando, aún si Fate ya no la apreciaba.
-Ya llegó la hora, es momento de entrar- anunció Zafira, mientras todos iban pasando dentro y se colocaban en sus respectivos lugares.
Hayate y Fate se sentaron en una de las mesas frente al estrado.
-Tú eres el abogado…
-No tontina- se atrevió a decirle Hayate al verla tan nerviosa por estar en aquel lugar- aunque mis abogados llevaron el control de casi todo el caso, el abogado principal no forma parte de mi firma, pensé que lo sabías.
-Cómo se supone que iba a saberlo, Zafira-san jamás quiso decirme nada, y mucho menos Maebara-sensei…- Fate se dejó llevar por lo acalorado del momento y ser permitió ser quien siempre fue al lado de su amiga.
-Mmm, creí que habrías revisado todas las firmas y el sello final pero veo que no lo hiciste ¿Cierto? No leíste todo el documento que te dejé aquella vez, y por tanto no llegaste al final.
-Claro que no, era demasiado, además Nanoha me dijo que…- Fate calló, el dolor le llegaba cada que decía o recordaba su nombre.
-Lo siento Fate-chan…pero aquí viene nuestro abogado.
-¿Quién?
-Él…- notó la presencia de alguien que se sentó a la par suya, y una voz grave le habló.
-Hola Fate…
Fate abrió sus ojos en sorpresa, sencillamente no podía creerlo, pero esa era solo una de las tantas que descubriría ese día.
-Pero tú…
- ¡Por favor! ...- el vigilante de aquella corte habló, haciendo callar toda la sala- ¡Levántese de sus asientos y guarden silencio para recibir a la honorable juez que guiará esta corte! ¡Oficial mayor de los juzgados e investigadora y embajadora internacional! ¡La fiscal Lindy Harlaown!- fue cuando Fate lo supo…
En ese momento Fate supo que la firma que vio aquel día, era la legítima de su madre.
-¿Juez dijo?- preguntó aturdida y atónita Fate a Hayate.
-Así es…- Hayate deslumbraba con una sonrisa.
Claro, su Lyndi-okasan había firmado en los primeras papeles como su madre, pero también era la juez oficial, y quien al parecer había permitido que todo aquello sucediera, era cómplice… ¡Era cómplice de Hayate!
-Je je je, esto será divertido…-dijo Fate al aire tan suave que nadie la escuchó, ni siquiera Hayate o su hermano que estaban a la par suya.
Primero la Jueza comenzó recapitulando el motivo por el que se encontraban ahí presente, y los acuerdos a los que llegaron en los juicios primeros, pasando por un gran protocolo de introducción, hasta llegar al contenido principal, y deteniéndose y enfatizando el los objetivos propuestos, las metas que debían cumplirse, pasando a que los profesionales explicaran de qué manera estos se habían dado y hasta qué punto se habían cumplido. Lo que más llamó la atención a Fate fue la chara política, había mucho de eso metido ahí, pero lo que logró entender era que lo que deseaban lograr era promover una ley aunque al parecer inicua e irrelevante, podía llamar las expectativas de muchos sin duda, pero como también era algo en extremo delicado, debían tomarse las medidas adecuadas de cómo llegar a proponerlo y/o promoverlo. Solo era una jugarreta política.
A lo que puso más atención fue cuando pasó Hayate, y no le quedó ninguna duda que ella formaba parte de aquella política que para ella se veía un tanto complicada, superó con creces las expectativas de Fate, sobre todo porque aquello no solo parecía beneficioso en sí, aunque el motivo fuera meramente interés preponderantemente partidario, y Hayate quedará como la Yagami que era, gran parte de su discurso incurría en ella (Fate), Nanoha y Vivio, sin perder en ningún instante el enfoque técnico en la diversidad científica y cultural, siendo algo que fue mejor aclarado por profesionales de diversas ramas.
Sin duda una investigación sin precedente alguno, pero también, muy débil y sin ninguna promesa, su mejor amiga, su hermano y su madre, arriesgaban mucho por nada, o al menos así lo sentía ella, no era que el desenlace fuera a llegar a otras personas, Fate se dio cuenta que ella era la razón, porque Hayate era tanto su amiga como la de Nanoha, porque ella era la hija de aquella loca jueza, que dominaba las leyes y parecía doblegarlas a su antojo, y no solo eso, también era hermana de aquel ímpetu abogado, que hablaba a son de la razón y justicia. Esos tres, lo estaban haciendo por ellas tres, el encaje perfecto, ni siquiera parecía legal pero era una realidad, fue entonces que ella se dio cuenta cuán importante era para esas personas que la defendían tras su espalda.
Por un momento quiso no defraudarlos, quiso formar parte de lo que nunca deseo, al estar ahí se dio cuenta que no era una falacia, hubiera deseado que Nanoha la acompañara para que se diera cuenta de cuán importante eran para esas personas, hubiera deseado nunca pensar mal, ni de Hayate ni de ninguno allí presente, a lo mejor tal vez solo de los que se encontraban ahí por interés.
-…pido por favor que pase al frente, Fate T. Harlaown, como agente que también representara a Takamachi Nanoha, en vista de que no se darán postergaciones al juicio…
Hayate la miraba como esperando que no fuera a decir nada que desplomara todo aquel escenario, pero tratando a la vez de apoyarla, y su hermano la enfocaba, serio, mandándole un poco de su propia seguridad y presencia que imponía en aquel juicio, y su madre…a ella mejor no la miró ni de reojo.
-Primera pregunta ¿Qué motivos tuvo usted señorita Harlaown para formar parte de este ponderado e investigación? Quisiera que nos lo recordara por favor…
-Yo en realidad…- qué, ella ni sabía- yo…- cuando se vino a enterar ya formaba parte, en ningún momento aceptó. Sentía la mirada de todos allí presente esperando su respuesta. No, no podía con eso, que podía decir…nadie la había preparado…
-¡Objeción!- gritó Hayate para intentar algo, más sabía que era inútil, Lindy podía ser muy la juez, pero no era tonta y no podía quedar mal frente a todas aquellas personas, perdiendo su credibilidad y respeto solo por su hija, debía mantenerse precisamente por ella.
-No al lugar…
-¿Hayate qué haces? Tranquilízate- le dijo Chrono.
-Señorita Harlaown- le habló su madre a Fate, y por fin esta, la miró directamente a los ojos- responda a la pregunta, por favor…
Pero Fate si sabía una cosa, a pesar de no saber, sí tenía un motivo por el cual siguió:…Amor, lo hizo por amor, porque amaba a Nanoha, a Vivio, cuando la vio, hermosa siendo sostenida en aquellos brazos, cada que ella se miraba reflejaba en los ojos de ambas, cuando besaba a Nanoha, cuando cuidaba a Vivio, cuando estaban juntas, cada vez que se preocupaba por ellas, solo por amor…
-Porque quería hacer algo diferente- dijo, teniendo en mente a Nanoha y Vivio- porque hay quienes pueden hacer algo no lo hacen, yo quería demostrarles, que haciendo y proporcionando las medidas adecuadas se puede lograr, tal vez no todos puedan formar parte de esto, o no todos puedan llegar a tenerlo, y poder brindárselos, pero aunque sean unos pocos a quienes podamos ayudar será suficiente, no es que de un momento a otro fuéramos a llegar lejos, la única forma de avanzar es dejando que pase el tiempo, y acoplarnos a esas medidas ¿No se los he demostrado yo al final de estos tres años? Solo así podremos ver que tan lejos podemos llegar, el compromiso es la base, y yo…me comprometí, y lo que es mejor lo he logrado- "contigo Nanoha", pensó en su interior, y terminó con una sonrisa, con que alguien tuviera a una persona como ella tuvo a Nanoha, sería suficiente para que el proyecto pudiera funcionar.
-Pero eso no sería suficiente ¿No cree?, sobre todo con padres irresponsables, la mayoría son así, al ser menores de edad…
-No se trata de los padres, yo no soy madre biológica de Vivio, pero ella me adjudica ese nombre, no solo a mí sino también a Nanoha, y eso es porque somos nosotras quienes la hemos criado y dado amor. No son los padres biológicos, sino aquel que esté dispuesto a hacerse cargo del infante ¿No cree? Con esa persona es con quien debe hacerse el "compromiso".
-¿Y el beneficio?
-Menos negligencia, menos abandono, mejor crianza del infante, y por tanto menos probabilidad de formar parte de una futura delincuencia…
-No los sociales, esos ya los sabemos…políticos, beneficios políticos…- no es que no se hubo especificado con anterioridad, pero todo fue estadísticas y explicación técnica, esa pregunta no era precisamente para Fate, pero con dolo ese sujetó deseaba argumentar la falta de comprensión de todo el proyecto utilizando a una de sus principales protagonistas, y desacreditar aunque sea un poco, una idea de la que no estaba tan convencido.
-Este es un proceso no gubernamental que desea llevarse a lo gubernamental ¿No es cierto? Su pregunta es muy retórica, no veo la necesidad que me pregunte algo así, cuando la respuesta es obvia. Pero si no se hace gubernamental, podría llegar a ser muy difícil obtener beneficios…ejem, "políticos"- pero Fate no cayó, alegando resumidamente la intención más básica del proyecto.
Lindy disimuló la risa que lo dicho por Fate le causó, y no fue la única. El tipo quedó humillado, al tratar de humillar a Fate por ser hija de la jueza, le salió el tiro por la culata. Siguió su interrogatorio con el mismo afán, aun así no logro nada, pero a diferencia del inicio ahora Fate se miraba más segura sin importar la pregunta. Así, otros la fueron cuestionando para analizar diversos asuntos, incluso los psicológicos de la propia Fate, de los que salió bien librada, todos miraban frente a sí, un futuro brillante más para los Harlaown.
El juicio duró horas, parecía de nunca terminar, pero por fin el momento se dio para finalizar, en la última fase, en la que se tenía que llegar a un consenso mutuo, y se hicieron los acuerdos para proponer el proyecto a futuro.
-… ¿Pero qué sucederá con Vivio?- Preguntó un abogado de familia ahí presente.
- Supongo que debe ir a una casa hogar, como todo huérfano- dijo un partidario político.
-¿No sería eso muy injusto?- objeto Maebara-san.
-¡Yo propongo! …- alguien había elevado la voz sobre todos aquellos habladores, corruptos y mentirosos- ¡…que se les de la adopción oficial a quienes la han cuidado desde que se comenzó esto hasta hoy!- Hayate hablaba ahora con voz de mandó, su objetivo inicial, de hecho su único objetivo, por fin podría completarlo.
-Está loca…no podemos dársela a dos mujeres, es un infamia, no en la sagrada tierra de Japón- hablo otro partidaario- la única razón de colocarle los apellidos en un inicio fue para que tuviera validez legal la investigación, y ver si dos personas enajenadas y no consanguíneas serían capaces de lograr lo propuesto, ya que entonces con familiares ahora podemos afirmar que puede ser más fácil iniciar el proceso, esa fue la única razón, ahora ya no hay motivo para que ellas la tengan.
-Estoy de acuerdo- alegó uno de sus compañeros.
-No hay motivo para que dos personas no emparentadas se queden con la niña.
Fate quiso matar a esos bastardos que habían hablado y callarles la boca para siempre, pero solo se mantuvo allí sin ninguna expresión, para que no pareciera que le afectaba demasiado la discusión acerca de SU hija, y que querían arrebatársela.
Hayate comenzó a bullir en furia, y antes de comenzar a gritar improperios, tres martillazos resonaron en la habitación callando a todos.
-Se decidirá en un juicio…está misma tarde, a las 15:30 en punto, no se pospondrá más este asunto, por ahora se levanta la sesión presente, ya continuaremos después cuál será el destino de la pequeña involucrada, yo procederé- con él poder que tenía Lindy era capaz de hacer aceptar todo lo que hubo dicho.
Lindy se levantó y nadie dijo más nada.
Eran las 2:45 y todos se levantaron para dar un pequeño descanso.
-Fate ¿A dónde vas?- le preguntó Hayate al verla que también salía del lugar.
-Debo ir a ver a Vivio y a Elisa-san…
-Pero tú hermano, tu madre…- le dijo como si Fate ignorara ese hecho y no le estaba dando la importancia que debía. En cambio Fate ya no sentía la confusión que antes tenía, todo quedó claro para ella, pero…
-Tengo que ir a ver a Vivio…- respondió, todos eran su familia, y Vivio era su hija…
-Ve Fate, ve a ver a la nueva pequeña Harlaown, pero regresa en media hora, necesitamos hablar, madre desea verte, ya sabes…y no olvides comer algo.
Por supuesto que sabía, deseaba verlos como la familia que eran y que no se interpusieran sus títulos, como abogado, o jueza, para poder abrazarlos, en ese reencuentro que tanto había añorado.
Salió entonces a toda prisa en busca de su tesoro más preciado.
-Por aquí, Fate, estamos aquí…- llamó la atención Elisa al verla salir del gran edificio y darse cuenta que las estaba buscando. Se encontraban en un pequeño parque para niños, no muy lejos del lugar.
Abrazó primero a Elisa y luego cargó a Vivio y la abrazó también.
-Fate-mama…
-¿Qué tal cariño, la estás pasando bien?
-Umm- asintió- Lisa-san es divetida…
-Me alegro mi amor- esa manera de asentir le recordó a Nanoha.
Ahora se dirigió a Elisa.
-Perdona, el juicio ha durado mucho…
-Está bien, me lo imaginaba, no hace mucho que estamos aquí, de hecho hemos ido a pasear, ¿Verdad Vivio?
-Ship…
-Qué bueno, pero aún no termina…Vivio porque no vas a jugar otro rato, Fate-mama necesita hablar con Elisa-san…
-Ben Fate-mama- y se fue a jugar.
-¿Qué sucede Fate-san?
-Lo más importante ha terminado, pero ahora van a decidir el destino de Vivio, sé que no te lo he explicado, pero yo y Nanoha la hemos tenido como una especie de convenio y ahora eso se ha acabado y deben decidir qué sucederá con ella…Hayate y…unos familiares míos me ayudarán a que se quede conmigo, porque yo no fui la primera opción, así que tal vez termine saliendo hasta la noche, veré si Zafira-san puede salir antes para que se haga cargo de Vivio…
-¿Qué dices? No es necesario- la interrumpió Elisa- no sé de qué iba el juicio antes pero, creo que te equivocas Fate-san, lo más importante viene ahora, puedo verlo en tus ojos, Vivio…es ahora tu hija, por lo que sé, y no debes preocuparte yo te esperaré aquí, le pondré una abrigo a Vivio y aquí te esperaremos, así que ve y no te preocupes…
-Muchas gracias Elisa-san, por estar conmigo- dijo y la abrazó.
Se encontró con Hayate y Chrono más tarde, y tratando de que nadie se diera cuenta se dirigieron al despacho en el que se encontraba Lindy…
-Lyndi-okasan…
La vio sentada en aquel escritorio imponente como solo ella sabía. Se quedaron así por lo que pareció una eternidad, pero Lindy decidió levantarse en vista que Fate parecía que no iba a moverse. Había silencio, sin que nadie tuviera ninguna expectativa certera de qué ocurriría, en ese instante podía suceder cualquier cosa.
-Fate…será que puedo…abrazarte…- al estar frente a su hija le pidió aquello, porque es lo que más deseaba, como madre, sabiendo que como tal había fallado, primero dejando sola a su hija y luego permitiendo que se hiciera cargo de una criatura lo cual, implicaba una responsabilidad grande, pero había algo más que el poder de convencimiento de Hayate y que la llevó a hacer esa acción. Y ahí seguía, esperando por la respuesta de Fate.
-¿Por qué me lo preguntas?...- Fate no rompía la tensión, que ella sabía era completamente innecesaria.
-No me atrevo a hacerlo, solo espero, que no me odies ahora…- habló en un hilo de voz, solo eso esperaba, que su hija no la odiara y la creyera un monstruo por todo lo que había hecho.
-Claro que no te odio… ¡Te he extrañado mucho Okasan! – dijo Fate y se arrojó a los brazos de su madre, Lindy estaba impresionada, el sentimiento llegó a ella en forma de lágrimas, al ver que ya estaba perdonada a pesar de todo, Fate era tan buena, sin duda su hija era una gran persona, tenía el don de perdonar sin siquiera dudarlo..
Chrono al verlas no tardó mucho en unírseles en ese encuentro. Así como su madre, también extraño a su hermana "un mundo" como lo diría él mismo.
-¡Perdóname Fate! ¡Sé que ha sido duro para ti! – siempre le pediría perdón, todos los días si era posible, hasta sentirse ella misma perdonada.
-¿No estás decepcionada de mí?, Nanoha, era mi novia…- Fate presentía que Lindy ya debía saberlo, de alguna forma temía que su madre estuviera enfadada por ello, y solo deseaba que no fuera así.
-Eso no me importa, solo que tú seas feliz, sé que estás triste ahora, por todo lo que estás pasando, pero pronto acabará…- y ahora ella podría acompañarla, ya no la dejaría más sola.
-Okasan…lo único que te pido, es que logres que Vivio se quede conmigo, ella…es mi hija, ¡No quiero perderla! …- ahora que ambas eran madres, podían entenderse mejor.
-No lo harás cariño, yo no lo permitiré…- eso sin duda Fate siempre se lo agradecería, y por supuesto también a Hayate y a su hermano, y Lyndi se aseguraría de no fallar.
Anteriormente no importaba cual fuera el resultado, solo que terminara, eso lo tenía claro Hayate, y como dijo Elisa, lo que venía era más importante, pero está demás decir, que ahora que había un interés personal, nadie pudo contra los Yagami y los Harlaown. La corte no duró mucho tiempo esta ocasión, pero casi nadie pudo arremeter contra los argumentos tan fuertes que se exponían, y aún en contra de muchos ahí, Fate y Nanoha (a pesar de no encontrarse presente), fueron declaradas tutoras legales de Vivio, era una fortuna que ya tuvieran la mayoría de edad. Y negar que la mayor razón de aceptar el fallo, era que eso no se interpondría en los futuros planes del proyecto, prácticamente ellas estaban excluidas a partir de aquel momento de eso, así que realmente nadie se interpuso, y quedaría como un veredicto casi desconocido, y en una única clausula especificaron claramente, que nadie hablaría al respecto, nadie lo divulgaría y mucho menos permitirían que se llevaran investigaciones al respecto o sería sancionado con un buen par de décadas en prisión.
-Creo que eso es lo más excitante que hecho en toda mi vida, callarle la boca a ese montón de granujas…
-Traes para política eh, Hayate…
-Tienes razón, veré que puedo estudiar en la universidad que me lleve por esos caminos…para hacer justicia.
- Ah vamos, no es una acción poética…
-Qué dices, puedo hacer mucho por este país…
-Jajajajaja, si tú lo dices…
-Jejejeje, por supuesto que sí. ¿Y tú qué estudiaras Fate-chan?
-Creo que seguiré un camino parecido al de mi hermano y al de mi madre…
-Eso es bueno, así seremos un gran equipo…
-Sí, y usaré un traje negro…- la melancolía la invadió por un instante al recordar que esas palabras ya las había escuchado de alguien más.
-¿Qué sucede Fate-chan?
-Nada, es solo que Nanoha, ella, alguna vez dijo que quería verme así, siendo yo una investigadora profesional…- ese día Fate recuerda haber besado mucho a Nanoha.
-Fate-chan, en verdad ¿Permitirás que todo termine así?- Hayate le preguntó denotando un poco de preocupación.
-No puedo hacer nada Hayate, ya lo intenté, aunque ella también es muy cobarde para aceptarlo, incluso después de lo que pasó con Elisa-san…
-¿Vivio aún no lo sabe?
-No. Y prefiero que nunca lo sepa, que su Nanoha-mama, no regresará…
Hayate se levantó de su silla solo para abrazar a Fate a quien las lágrimas ya le corrían por el rostro.
-Al menos, me alegra haberte podido recuperar a ti Hayate…
Un extraño viento comenzó a soplar, una tormenta se aproximaba. Pero ella solo podía sentir el calor de sus lágrimas, de las manos que la sujetaban y de ese beso, que se extendió más de lo que pensó en un inicio, y es que tanto el frío como el dolor, provocó en aquel acto placentero un estímulo, que las llevó a desahogar en esa acción, sus sentimientos reprimidos. En Elisa el sueño de un amor no correspondido, y todo los días de dolor que hasta ese día tuvo por el recuerdo amargo de su rechazó, y Fate por la tristeza de perder a la persona que más amaba, a lo mejor era despecho, pero qué importaba, Nanoha ya la había abandonado.
-Fate-san…
-Elisa-san yo…- en ese momento cayó en cuenta de lo que había hecho y se separó al instante- perdón, no quería…
-Está bien, yo…si quería…- Fate la miró un poco impresionada- lo siento, no quise decir…
-No te preocupes, ahora puedo besar a quien yo quiera…- eso hizo alegrar a Elisa, pero seguía sin comprender.
-¿Fate-san?
-Nos vemos mañana aquí Elisa-san- Y se fue dejando la esperanza en un corazón que se creía desolado.
Y así comenzó una nueva travesía para Fate, en tanto el tiempo pasaba para ella, todavía le dolía Nanoha, pero gracias a Elisa lograba olvidarla por momentos. Cada mañana Fate encontraba a Elisa por la mañana, y siempre se quedaba con ella en el consejo estudiantil hasta tarde. Y a veces no precisamente para asuntos académicos. Fate parecía tener siempre prisa, llegaba al salón ignorando todo lo demás, con excepción de sus amigas, y en cada descanso también salía con prisa hacía, casi nadie sabía dónde, excepto aquellos que frecuentaban y/o formaban parte del consejo estudiantil.
Nanoha lo ignoró, creyendo que esa era la mejor forma que tenía Fate para no hacer sufrir a las dos con la presencia de la otra, hasta que un día decidió intentar hablar con sus amigas, no importaba si allí se encontraba Fate, no le gustaba mucho estar sola, además al menos así podría verla, poco a poco sentía que a pesar de estar en el mismo lugar, no podía apreciarla, ni su persona, ni su belleza, sobre todo al tocar delante de ella en el salón de clases.
Salió al patio e inmediatamente divisó a Arisa y Suzuka, Hayate como siempre un poco más alejada en otro lugar, se acercó con cuidado, por fortuna, pensó, Fate no estaba con ellas.
-Hola…- las saludó- ¿Puedo sentarme aquí?- Arisa hizo un bufido en desacuerdo, pero Suzuka se alegró de que no sucediera como con Hayate….
Flash Back
Decididas aquel día, una vez más intentarían que sus amigas se dejaran de separar como lo llevaban haciendo hasta el momento, sobre todo porque Fate parecía que era la víctima perfecta, ella parecía ser la única en sufrir por la acción de sus amigas, no podían quedarse sin hacer nada y permitir que aquello siguiera sucediendo, como un hechizo o una maldición sobre la pobre Fate.
-Buenos días, hemos venido a visitar a Nanoha-chan- saludó Suzuka.
-Y esperábamos que pudiera salir un rato con nosotras, ya que hace tiempo que no lo hacemos- terminó Arisa.
-Arisa-chan, Suzuka-chan, ¿Cuánto tiempo?- la señora Takamachi pareció pensarlo un momento-Bueno, hoy Nanoha saldría con Yuuno, pero hace tiempo que no está con ustedes, así que creo no hay problema en que posponga su salida con él para otro día.
Las chicas sonrieron por lo dicho, en tanto Momoko subió para anunciarle aquello a Nanoha.
Para su sorpresa Nanoha venía bajando con una sonrisa que no disimuló a pesar de que habían dejado de hablarse en la escuela, al parecer solo lo hizo para aparentar con su madre que todo estaba bien. Salieron de la casa, y se despidieron de la madre de Nanoha con una sonrisa. Y entonces regresó todo a la realidad, la seriedad se hizo a sus rostros.
-¿A dónde quieren ir?- preguntó Nanoha.
-A cualquier parte donde me digas qué está pasando Nanoha.
- Que curioso Arisa-chan, hablas muy parecido a Feta-chan. Si quieren un lugar para hablar, entonces, síganme…
No dijo más y emprendieron camino al dichoso lugar. Se fueron a pie en una larga caminata, Nanoha trataba de calmarse, hablar de eso no era fácil para ella pero debía dejar claro ciertas cosas con sus amigas, no permitiría que aquella situación se le fuera de las manos más de la cuenta. Nanoha las guío hacia un lugar que ella ya conocía, pero por morbo y curiosidad preguntaron, al estar ya en el sitio.
-¿Por qué aquí Nanoha?-Arisa la miraba triste, estar para presionarla ya no le parecía tan divertido, por algún motivo, no era lo mismo que con Hayate.
-Porque aquí fue donde, terminé con Fate-chan…eso querían escuchar- Nanoha comenzó a llorar más pronto de lo que quiso, pero Arisa resistió el impulso de abrazarla y con señas también se lo impidió a Suzuka.
-Te portas igual que Hayate- Nanoha la miró aún con lágrimas- y por eso te diré lo mismo que a ella...no te hagas la víctima, porque no lo eres…
-¿Crees qué esto es lo que yo quería Arisa-chan?
-Yo no sé qué querías Nanoha, pero sea como sea no luchaste por ello, o quizá… "esto" sí era lo que querías.
-¡Cómo puedes decir eso! Claro que no….claro que no…- decía más bajo- solo lloró porque, no he podido hacerlo desde que le mentí ese día…- ignorando a Arisa, Suzuka fue a abrazar a Nanoha, pero ahora no fue detenida, dejó que Suzuka hiciera lo que ella misma quería, pero debía seguir.
-¿Le mentiste? ¿A qué te refieres?
-Yo quiero estar con ella más que nada en el mundo, pero le dije que escogí casarme…
-Eso es lo que quiero saber, ¿Por qué, Nanoha?
-Fue decidido hace mucho tiempo, cuando yo era niña- Nanoha continuaba llorando- pasamos una época muy difícil, el padre de Yuuno-kun nos apoyó con todo lo que necesitábamos, hasta el punto que quizá le debíamos nuestras vidas, entonces el hizo este acuerdo, de que nuestras familias se unieran, y yo fui la escogida para casarme con su hijo, ¡Que me haya enamorado de Fate-chan no tiene nada que ver! Yo no quería esto, es nuestra deuda, por mi familia, sino lo hago decepcionaré a todos…- de alguna forma Arisa pudo entenderla, ella misma estaba en una situación parecida, pero obligada de una forma diferente..
-¿y entonces por qué no se lo dijiste a Fate?
-Tenía miedo…no sabía cómo decírselo- vaya dilema, ahora era Arisa quien lo tenía- no era fácil, y todo comenzó a ser maravilloso entre nosotras, no quería destrozar eso…
-Pero ya lo hiciste…
-Ella solo lo supo, fue una cuestión circunstancial, yo no sé si habría tenido el valor, ni aun ahora...cuando…cuando éramos rivales esto no tenía ninguna importancia, pero luego todo cambio…
-Nanoha…- Arisa inevitablemente recordó todo lo vivido antes de que sus amigas pasaran a otro plano en sus sentimientos.
-Solo, no me aparten como Hayate, no lo soportaría, suficiente tengo con haber perdido a Fate…
-Pero sabes que no podemos acercarnos a ti frente a Fate, sería injusto para ella…
-No importa, solo un consuelo me bastará...- y no era mentira, puesto que no tenía nada en ese lugar al que siempre debía volver, y que no era al lado de Fate.
Fin del Flash Back
-Teníamos un acuerdo, ¿Recuerdas?
-Lo sé, pero ¿Por favor? Además quería preguntar por Vivio, la extraño mucho, es mi pequeña.
-No le hagas caso a Arisa-chan, puedes sentarte Nanoha-chan, ya hablaremos con Fate si pregunta.
-...Vivio, ¿Cómo ha estado?- preguntó sin contenerse más, aunque lo aparentara, extrañaba a su pequeña por la cual se preocupaba y cuidaba todos los días, se sentía extraña al no poder hacerlo más, como si no fuera ella misma, el dolor de haberse separado no le había permitido preguntar anteriormente por ella, era su madre y sentía extraño tener que preguntar, no debía ser así, pero por más que quisiera no podía acercarse, ya no sabía que excusa poner para poder verla, Yuuno siempre estaba con ella al salir del instituto, y temía confrontar a Fate, sabiendo que la encontraría con ella en casa, si decidía ir en una visita por la noche en cualquier caso.
-Bien, Zafira-san siempre está cuidándola, en estos días no hemos podido ir mucho ya que pronto acabaran las clases, y que el proceso de graduación iniciara dentro de poco, además raras veces podremos vernos por aquí cuando eso suceda- comenzó Arisa.
-Ella, te extraña mucho Nanoha-chan- Suzuka fue más directa- Fate-chan dice que pregunta por ti a diario y a veces no sabe que decir, Vivio-chan es muy fuerte, pero no sabemos que tanto comprenda el que te hayas ido, te ha hecho muchos dibujitos para cuando tú regreses…quiere que los veas- Nanoha que había comenzado a comer su bento dejó de hacerlo al escuchar aquello- dice también que quiere aprender muchas cosas, para que cuando estés con ella puedas ver lo que ha aprendido, Fate le dice que no es necesario, que como sea tu siempre la vas a querer, que no necesita esforzase…
-Suzuka no sigas más…- la detuvo Arisa, al ver a Nanoha llorando e hipando sin poder contenerse.
-Perdón, no fue mi intención Nanoha-chan…
-No te preocupes, es mi culpa, por no poder impedir que estemos separadas…
Se abrazaron, y el viento cálido del mediodía las acogió.
-¿Y Fate-chan…cómo ha estado ella?- preguntó pero sus amigas se separaron no sabiendo que decir- sé que tal vez no tenga el derecho de preguntar por ella, pero yo…aún la amo y quisiera saber…
-No es eso, es que creímos que tú ya lo sabias…- Arisa la miró extrañada.
-¿Saber qué?- Nanoha se asustó en aquel instante.
-Es que ella…- Suzuka dudaba, no era capaz de decirlo.
-Bueno, en realidad no estamos seguras, pero…- sus ojos en ningún momento se apartaron de Nanoha- Ella pasa poco tiempo con nosotras, en cambio, parece llevarse bien con la vicepresidenta del consejo estudiantil, ¿No has escuchado los rumores?...- se extraño Arisa.
-¿Qué rumores?- preguntó ya más interesada, si tenía que ver con Fate ella debía saberlo.
-En realidad fue algo que sucedió hace mucho tiempo- agregó Suzuka.
-Sí, aproximadamente hace tres años…- Nanoha las miró atónita sin dar crédito a lo que escuchaba, era como si, se enterara de algo que siempre estuvo ahí, pero ella no lo supo hasta ese momento- se decía que la vicepresidenta Elisa-san, se le confesó a Fate…pero esta la rechazó, alegando que ya tenía alguien a quien querer…
-¿Qué…?- fue entonces que Nanoha recordó- fue por eso que ella era llamada seguidamente al consejo estudiantil…- afirmó atando cabos, recordando la misma época en que comenzó- ¿Y eso…tiene algo que ver con lo que sucede ahora?- con temor preguntó, no queriendo saber, pero deseando hacerlo.
-Ese es el problema…ahora es Fate quien va por voluntad propia al consejo estudiantil, por eso es raro verla, ya ni siquiera pasa con nosotras…muchos incluso dicen que…ellas dos…que Elisa-san por fin logró conquistar a Fate…
-Pero…- el shock era evidente para Nanoha.
-Fue después Nanoha, luego de que te separaras de ella, no mucho había pasado, cuando ese nuevo rumor comenzó…
-Eso significa…- decía Nanoha temiendo lo peor, y comenzando a sentir esa tristeza que le dolía.
-No lo sabemos, solo son rumores, y aunque es cierto que Fate pasa el tiempo con ella, no es seguro que estén saliendo…y yo no sé si Fate sería capaz…
Nanoha entró en un renovado mar de confusión, sencillamente no era posible ¿Pero por qué? ¿Y qué exactamente era eso que no era posible? En su más profundo interior ya no estaba segura de lo que Fate era o no capaz, sobre todo porque Fate jamás le contó aquello, a lo mejor, nada era cierto, y eran solo eso, rumores. Pero por más que trataba no lograba sacarlo de su mente, ella fue la primera que traicionó su confianza, no podía venir ahora y reclamarle por no haberle dicho lo de la vicepresidenta del consejo estudiantil, era tan burdo, su corazón la traicionaba, y recordaba, sus ojos tristes, su desesperación, su voz, tan agitada y afligida, suplicando, y cuando ella la soltó la arrojó lejos, tan lejos, que solo llegó a apreciarlo desde un ángulo vago, no podía evitar pensar que allí donde fue a caer, algo pasó, algo que no sabía.
No negaba, que haberla dejado le dolió hasta lo más profundo de su alma, pero Fate era un ser puro, apacible, cariñoso, delicado, temía que algo de eso hubiera cambiado en aquel momento. Y era su culpa, la sacó de su vida o la obligaron, el punto era, que ya no estaban juntas, ella forzada a un compromiso que no deseaba, y Fate solitaria, libre, de ella solo le quedaba su juramento de amor, uno que no era necesario cumplir. ¿Fate ya la había cambiado por otra? ¿Olvidado quizá? ¿Despecho? ¿Tanto la hirió que la hizo capaz de eso?
El receso terminó, y regresaron al salón, a lo lejos divisó a Fate, y sonreía, con unas personas que no conocía, se le miraba diferente, seguía siendo su Fate, pero algo era diferente sin duda. Fate podía sonreír, pero no al estar ella cerca, la razón no le era desconocida, y es que la sonrisa de Fate para ella no brillaba más, ahora eran otros quienes la podían disfrutar. Su cuerpo se estremeció de solo imaginar que esa tal Elisa, porque sí que conocía el nombre de la vicepresidenta, era quien ahora, disfrutara otras cosas más de Fate, sobre todo su cercanía, ni una miga le quedaba de eso, hasta en su rivalidad, ella siempre fue quien estuvo más cerca de Fate.
Lejos de sentir culpa, Nanoha quería reclamar su amor "…pero yo no quiero estar con alguien más que no seas tú…y tampoco quisiera ver a Fate-chan estando con otra persona…" sus palabras, dichas en un tiempo sin tinieblas, sin oscuridad…sin dolor, sin desesperanza, lo segundo, es lo que más se repetía en sus pensamientos, porque terminó aceptando lo de Yuuno, pero ver a Fate con otra persona…para eso, no estaba preparada, no podía siquiera pensarlo. Ella era la única..."mentira", ella ya había perdido.
La locura invadió su ser, y sin pensarlo sus ojos se enfocaban en Fate sin que ésta se diera cuenta "eres solo mía" se repetía incesantemente, pero era injusto y lo sabía, más no quería que le invadiera la culpa, porque entonces nada podría hacer, para poder saber, para colmar esa duda, esa tormenta que revolvía sus entrañas. Se atrevió incluso a hacer algo que no tuvo el valor de hacer antes, discretamente, llamó a Yuuno, y con su voz neutral, seria, tajante, prácticamente le ordenó, que no llegara ese día por ella, que ella regresaría sola a su casa, y que no iba a poder salir a cenar con el tampoco, no le dio tregua alguna, y colgó sin esperar la respuesta. Por su bien, pensó Nanoha, más le valía no llegar a buscarla. Aquello le dio una extraña forma de valor que no tuvo hasta ese momento.
El cielo se cerró desde muy temprano por la tarde, muchísimo antes de que fuera el momento de llegada de la noche, el cielo era oscuro, pero brotes blancos comenzaron a caer, unos miraron maravillados y otros preocupados porque no estaban preparados al no llevar ningún abrigo para evitar el fío. El día de clases finalizó y todos comenzaron a irse, unos más aprisa que otros. Nanoha preparo sus cosas para irse y se retiró, donde nadie la viera. Ya en la biblioteca del instituto, recordó ver salir a Fate del salón como lo llevaba haciendo desde hacía algún tiempo (desde unos pocos día luego de su separación), si lo que le había dicho Arisa era cierto, eso significaba que sin ninguna duda la encontraría en el salón del consejo estudiantil, pero sino…Fate no iba a estar ahí, y todos sus temores y pesadillas se alejarían y podrían dejarla en paz, porque ya los tenía dentro de su corazón lastimándolo, desde el momento en que supo de ellos.
Salió del lugar ya pasado un buen tiempo, comenzó a caminar por el pasillo, donde ya se apreciaba la baja temperatura, y ella con una sola bufanda sobre su cuello y la chaqueta del uniforme. El día apagado, y ella caminando entre aquellas sombras, el lugar solo, en tanto de a poco se aproximaba a su destino. Desde lejos apreció una luz que salía desde la ventana que tenía la puerta de aquel lugar, su ansiedad creció, sin poder evitarlo, sus manos sujetaron su bolso con más fuerza.
Se detuvo antes de atreverse a llegar por completo, y lo que escuchó la dejó helada, una conversación amena y risas de tanto en tanto, de aquella cálida voz que se confundía con otra. No supo cuánto tiempo exactamente se quedó ahí parada, pero cuando recuperó el control de su cuerpo, el enojo y la tristeza la invadieron no queriendo aceptar todavía su culpa, dio entonces un paso y avanzó, y llegó, al tiempo que las otras dos involucradas hacían lo mismo para retirarse del sitio de una manera en particular.
Desde la esquina de la ventana desde donde observaba Nanoha, antes de que ellas fueran a salir, Elisa se regresó para depositar un beso en los labios de Fate, siendo correspondida en su totalidad. Se abrió la puerta intempestivamente, giro con brusquedad a la persona frente a sí y una mano impactó con gran fuerza en la mejilla izquierda de la chica de ojos esmeralda, provocando que ladeara su rostro involuntariamente debido al fuerte golpe.
El silencio inundó el lugar tratando todas las presentes de procesar lo ocurrido. Elisa solo sujetó la parte lastimada que ya denotaba un color rojizo en su blanca piel.
-¡¿Qué te pasa?!- gritó la chica de ojos rojos, poniéndose frente a Elisa para defenderla de su agresora, arrojando su mochila en el proceso.
-¡¿Qué te pasa a ti?!- arremetió con la misma furia (y dolor) Nanoha.
-¡No puedes venir aquí y hacer lo que te plazca! ¡Elisa-san no te ha hecho nada!
-¡Por qué la defiendes! ¡Desde cuando te pusiste de su lado!
-¿Lado? ¡Cuál lado! ¡Es más! ¡Qué haces tú aquí!
-¡Vine a comprobar si eso de que estabas con otra era verdad!
-¡¿Otra?! ¡Así que de eso se trata! ¡Lamento decirte que te has tardado un poco!- dijo eso último con un gesto de burla- ¡Y no te permito que lastimes a Elisa-san!
-Quieres decir que es verdad- su impresión siempre fue grande, a pesar de saber que era más cierto que falso…
-Por supuesto, es que creíste que serias la única…lamento decirte que te equivocaste…- dijo con la voz más ronca que podía tener.
-¡¿Por qué?! ¡¿Por qué?!
-Ya está de más preguntar, Nanoha…
-…me traicionaste.
Todo se hizo mudo en ese instante, Fate levantó su rostro para ver a Nanoha al borde de las lágrimas, pero esto solo elevó la furia que nació en ella al momento en que, le dijo semejante incongruencia de la situación. Un nuevo sonido sordo se escuchó, cuando la misma Fate estampó ahora un golpe sobre la mejilla de Nanoha.
-¿Que te traicioné? ¡¿Que te traicioné?! ¡¿Yo te traicioné, Nanoha?! ¡Cómo te atreves siquiera a pensar semejante cosa! ¡Solo atrévete a decirlo una vez más!
-¡¿Y qué?! ¡No significa que por eso tú…!
-¡Yo qué! ¡Yo puedo hacer lo que quiera, ya no es asunto tuyo, ni tengo porque anunciártelo!
-¡Nunca me dijiste de Elisa! ¡A pesar de que siempre lo has sabido, desde hace más de tres años!
-¡Elisa no es la primera que se me ha confesado! ¡Pero si es la primera que me ha demostrado su lealtad! ¡A diferencia de ti que poco te importo dejarme, después de estos tres años Elisa-san aun me sigue queriendo!
-¡Claro que me importa Fate-chan! ¡Cómo puedes decir eso! ¡Es solo que no puedo impedirlo!
-¡Claro! ¡Así como no pudiste decirme todos estos años lo de tu noviecito, mucho menos puedes impedir casarte con él!
-¡No se trata de eso!
-¡Pues te diré que yo tampoco puedo impedir estar con Elisa-san! ¡Acaso pensabas venir aquí y por armar este numerito me harías dejarla, para hacerme seguir mendigando por tu amor!
-Yo…yo…- sus lágrimas ya fluían, pero Fate se mantuvo firme.
-Y no te preocupes por Vivio, ella se lleva bien con Elisa-san, tal vez algún día ella llene tu lugar…
-No Fate-chan…por qué a Vivio…
-Porque a diferencia de mí, Vivio menos merecía que la dejarás…
-¡No es lo que yo quería! ¡No es lo que yo quería!
-Pero es lo que tienes…y no tendrás más…
-Yo te amo…- Nanoha se confesó una vez más con la cabeza gacha y sus lágrimas fluyendo, en un vano intento de querer lograr algo, olvidó que a gritos y reclamos no se logra nada.
Fate ladeó su rostro, esquivando los zafiros cristalinos de Nanoha. Los deseos de llorar de la cobriza se hicieron más fuertes, y se sintió débil, sus piernas comenzaron a temblar, en realidad debía admitir que estaba ahí por un mero impulso, tal vez, excomulgar sus culpas con las de Fate, pero nada concreto, solo la verdad, el peso de su realidad aumento considerablemente al saber aquello, de Fate, de Vivio, a pesar de todo no quería que ninguna la olvidara, pero el tiempo es más implacable que cualquier otra cosa, y nada podría impedir que eso pasara.
Salió corriendo a tientas de que ahora la humillación caía sobre ella por cuenta propia, Fate no le debía nada, no hizo nada a lo que ella misma no le hubiera empujado. Se fue en el frío de la nevada, que acompañó al frío de su corazón destrozado. Esperaba que al decirle "te amo" ella le correspondiera como tantas veces, aunque después le dijera que al fin de cuentas no servía, pero que se lo dijera, para tener más seguridad de que de una u otra manera seguía ahí, pero ahora yo no sabía, pero y Vivio, cómo Fate podía hacerle eso.
-¿Estás segura Fate-san?
No recibió respuesta.
-…no debiste haberle mentido a Nanoha-san.
-Tu mejilla, ¿Ya no te duele?
-Fate-san…
Al estar de espaldas a Fate, Elisa avanzó para poder verla de frente.
-No llores…
-¿Por qué no estás enfadada?
-Puedo entenderla…a mí también me desagradaba al saber que estabas a su lado…
-Pero esto no es tan sencillo, como lo que implica un simple triángulo amoroso, lo que ha sucedido no es un mero capricho de adolescentes…
-Yo lo sé…
-Nanoha…- las lágrimas brotaban de los ojos carmesí aún más- no era así, como esperaba volverle a hablar…deseo…- se detuvo no sabiendo si era lo mejor dejarle saber a Elisa lo que pensaba.
-…dilo…- pero lo hizo…
-…un solo beso más…- con dolor liberó aquellas palabras.
-Es no es posible…
-Perdóname, no debería decir eso, ahora estoy contigo y…- fue interrumpida, por una mano en su mejilla, misma que intentó limpiar con sus dedos las lágrimas que corrían.
-…porque si la besas una vez más…querrás otro, y otro, y otro más…todo el tiempo que la amaste no fue suficiente, y nunca lo será…
Fate se abrazó a Elisa, sabiendo con toda certeza que lo que decía era verdad.
-…quería correr tras ella, decirle que la amaba, que me sentía desgarrar con cada palabra, que no quería decirlo, pero me daba tanto coraje, tanta rabia, pero…yo sabía por qué, Nanoha siempre fue así, siempre obtenía resultados buenos a pesar de su impulsividad, en cosas buenas obtenía cosas buenas, en cosas malas, provocaba estragos, como lo de nuestra rivalidad, y esa discusión…y después pasó lo de Vivio al final de esa navidad…
-Yo te entiendo Fate-chan, pero ya no llores Vivio-chan te verá y se pondrá triste…
-Es que yo…
-Perdón por no haber hecho algo al respecto…
-No tú ya hiciste mucho…
-¿En verdad? Yo aún podría…
-No, Nanoha tomó su decisión y yo también…
-¿Estás segura? ¿Lo has pensado con la cabeza fría?
-Hablas como mi madre, pero sí, estoy segura…
En los ojos da Fate se reflejaba un sentimiento, recuerdos que incesantes envolvían su vida…
La dinámica se sentía en el lugar, después de tanto día en la rutina, pensando solo en aquel suceso que partió el rumbo de una vida deseada, donde Fate solo podía pensar en una sola persona y el dolor que le causaba, y Vivio cada día no podía olvidar que tenía dos madres, preguntando más de una vez cuando volvería, ahora una nueva etapa llegaba para ella y Fate, las cosas con Elisa estaban bien, y ahora que el juicio por lo de Vivio terminaba debía pensar en el Futuro, tal vez en una propuesta que en alguna ocasión pensó rechazar, ahora pensaba seriamente en aceptarla.
-Ya esto es lo último.
-¿Seguro?
-Sí, ya podemos descansar…
-jajjajjajjajaj- se escuchaban las risas de una bella niña que jugaba con una señora mayor de cabellos verdosos.
-Parece que Vivio quiere mucho a su abuelita…
- Pero yo soy su tío debe quererme a mí también…
-Pero mamá ya te ganó el puesto en favoritismos…
La escena que se vivía le brindaba felicidad a esa chica rubia que de a poco sentía que comenzaba a aliviar su tristeza. Cuando terminaron de acomodar las cosas que traían de la lejana Italia, Lyndi les anuncio a sus hijos y a su pequeña nieta que esa noche cenarían fuera de la casa, la pequeña chilló de alegría y saltando celebró, para después arrojarse a los brazos de su abuela. Salieron, y hablaron de trivialidades, del trabajo, de la escuela, de los días pasados sin mencionar asuntos demasiado relevantes, aunque era obvio que la razón de ello fuera Vivio, Fate sabía que más tarde esa noche tendría que tener una conversación seria con su madre.
Más tarde en la casa, Chrono baño a Vivio antes de que se fuera a dormir, para él no fue ningún problema, no después de cuidar a dos pequeñas gemelas un tanto rebeldes como su madre, Vivio no era tan rebelde, era sin duda una buena niña.
-Iré a dormir a Vivio…-anunció el chico.
-Muchas gracias hermano- agradeció- buenas noches mi amor- dando un beso a Vivio, esta sonrió contenta y se despidió también con un beso de su madre rubia.
-Que descanses pequeña…- Lyndi también le dio un beso de buenas noches.
Y Chrono se fue, el también deseaba hablar con Fate, pero decidió que mejor solo lo hiciera su madre, había cosas que hasta él mismo no comprendía, y por ese hecho seguramente su madre sabría manejar mejor las cosas. Al quedar a solas en la sala, Fate se sintió nerviosa y no sabía exactamente como comenzar.
-Bueno Fate-chan- que bueno que su madre era tan suspicaz- no hace falta que te pongas nerviosa- le dijo como toda madre amorosa podría.
-Es que…emmm, es un poco raro para mí, pensar en todo lo sucedido, que tanto tú como Chrono han sabido de esto y yo…
-No es lo que piensas, yo no quise….
-No es eso, no trato de culparte madre, a ninguno, es que, hasta cierto punto…siento vergüenza…
-No hay nada de qué avergonzarse, tú no has hecho nada malo.
-Hace tiempo, cuando me llamaste para decirme si quería irme contigo…, sabías que diría que no, ¿Deseabas que yo te dijera por mi cuenta, lo mío con Nanoha, o solo estabas jugando?- Fate se sonrojo un poco al recordar.
-No, yo…esperaba que me dijeras que sí, que ustedes tres se vendrían conmigo…
-¿Enserio?- Fate se sorprendió mucho al escuchar aquello.
-Como yo ya sabía lo de ustedes, pensé que me lo dirías cuando estuvieras lista, y que ese momento sería, cuando decidieras venir conmigo, pero las circunstancias fueron un poco diferentes a lo planeado, creímos…que ya sabías lo de Nanoha-chan, y que por eso, ambas decidirían venir a Italia, para no separase…
-¿Creímos?
-Hayate-chan me lo dijo, de alguna forma ella ya sabía…
-Eso no es posible, ni siquiera yo, acaso Nanoha…
-No, no es así Fate-chan- Lyndi interrumpió a su hija sabiendo lo que de seguro llegó a su mente al saber aquello- Hayate-chan lo averiguo por su cuenta, pero no contamos con que Nanoha-chan no te había dicho nada, y mucho menos que prefirió esa boda a estar contigo- Lyndi fue testigo de cómo su hija entristeció al instante- Perdóname yo…
-Está bien, creo…que ahora muchas cosas tienen sentido, pero ¿Cómo fue que Hayate pudo saber todas esas cosas? ¿Por qué la ayudaste madre?- por un momento el rostro de Lyndi se ensombreció- ¿Acaso tú…tampoco puedes decírmelo?
-Fate…créeme que yo quisiera, pero por tu bien, y el de Vivio-chan, y la esperanza de que tal vez Nanoha-chan regresé,…no puedo, no podemos…
-Yo comprendo, no estoy molesta, Hayate estuvo dispuesta a todo por guardar silencio, de seguro es algo demasiado importante y que no soy capaz de imaginar, pero fue por nuestro bien ¿no? Aun así, dudo que Nanoha vaya a regresar solamente por eso…
-Fate…no digas eso, por qué no…
-…lo intentas- Fate terminó la frase de su madre por ella- no, ya no quiero luchar, han sido tantas cosas, y yo fui tan feliz a su lado, pero eso no valió para Nanoha, no voy a rogar por su regreso, no quiero forzarla, si ella regresara, quiero que sea porque ella así lo quiere, pero estoy dispuesta a dejarla ir, aunque me duela hasta lo profundo de mi alma…por eso…
-Dices eso pero ¿Qué hay de Elisa-chan?
-¿Me reprochas?- preguntó con una sonrisa.
-Para nada, solo digo que debes hacer lo correcto…
-Y lo haré madre, no te preocupes, es por eso, que he decidió irme contigo, junto con Vivio, si es que debo comenzar una nueva vida y a superar está pena, lo haré al lado de las personas que me aman, madre yo…te necesito- dijo al borde de las lágrimas.
De inmediato Lyndi se levantó de su asiento para abrazar a su hija.
-¿Estás segura? ¿No te arrepentirás?
-Sí, yo…estoy segura…
El viento de la tarde soplaba quedamente, mientras Signum jugaba con dos pequeñas a una prudente lejanía. Hayate dejó a su amiga llorar en paz, era justo que se desahogara, no era fácil lo que haría, pero tampoco dejaba de pensar si era lo correcto, nada parecía, nunca pensó que todo acabaría de aquella manera, siempre tuvo una mejor expectativa, tal vez por pensar, que conocía una parte más profunda de ambas chicas que si quiera podían ellas alguna vez imaginar, y no era que fuera algo demasiado complicado, todo lo contrario, era tan sencillo que parecía mentira, como deseaba que fuera al revés, y que la realidad fuera lo que sabía y no lo que era.
-…es por eso que me iré con madre, pero yo…debía saldar está deuda contigo antes Hayate…
-Fate-chan…nunca me has debido nada, todo lo contrario, para mí…haberte apoyado siempre fue lo más importante, por ello no dudes que mañana estaré ahí para despedirte en el aeropuerto…
Un sonido sordo de algo romperse al caer se escuchó, de inmediato las presentes voltearon y lo que vieron, más bien, a quién vieron, las dejó en un estado aletargado, de no creer, que estuviera ella ahí.
-Nanoha…-susurró Fate al aire en un quedó sonido sobre la abierta habitación.
Una de las más grandes fantasías, un sueño en color, y para ella, era una pesadilla. Todo era tan forzado y falso, pero debía estar ahí y pretender ser feliz, mientras en su pensamiento solo habitaba una persona. Las decoraciones eran hermosas, las flores, de las más bellas que hubo visto alguna vez, tal vez un poco menos que las de aquel día, pero al fin y al cabo bellas. La comida sería preparada por un chef famoso del Japón pero ni aun así cruzó por su mente que podría superar a una simple cena con su verdadera novia y su hija, y es que sencillamente todo le parecía una mentira, y ella hacía la tetra más grande, porque solo pensaba en salir huyendo y después se arrepentía, y que pasa si se va y Fate no la perdonaba por todas las tonterías que cometió con ella, comenzando por traicionar a su sincero corazón, le falló desde el momento en que no supo confiar para decirle de todo eso que le cayó como tormenta, que decía tormenta, huracán que arrasó con su mundo.
-Madre estoy cansada, quisiera poder ir a dormir…
-Adelante hija, que mañana será el gran día.
Alegre por fuera, quebrada por dentro, descascarándose a cada paso, uno más pesado que el anterior. Cerró la puerta tras de sí, en su único lugar de escape, se sostuvo mientras se dejaba caer a paso lento por la única cosa que la separaba del exterior, de donde gustosa se quedaría encerrada para siempre, en espera de su amor, o quizá y más probable, de la muerte, de seguir así moriría, antes de olvidar, antes que olvidarla. Derramando amargas lágrimas, que caían por sus mejillas como un torrente río sin freno, tapó su boca para acallar los alaridos. Arrastras llegó a su cama, donde sujetando la almohada gritó, dejó escapar su llanto con más fuerza, no pretendía superar la culpa, o en cierto sentido el dolor, y es que ahora se encontraba perdida, no había más que hacer, ya no tenía nada, todo se terminó para ella, y esa tarde lo supo, mañana perdería a Fate, en más de un sentido, como nunca jamás imaginó, si es que el destino era benevolente, podría volver a verla, en unos años, o algún par de décadas o a lo mejor, nunca, y entonces solo después de su muerte podría tener la oportunidad de pedir una vez más, su perdón.
Flash Back
Sin querer, se sujetó de un pequeño escritorio, que sostenía una lamparilla, que lanzó por esa repentina acción involuntaria de su cuerpo lo que provocó que cayera y se produjera el sonido del cristal al caer, lo que causó que las presentes voltearan a verla. Ella impactada por lo escuchado, de lo cual no tenía ni la más mínima idea hasta aquel instante.
-Nanoha…- quedó y suave escuchó su nombre, pero en aquella expresión no habitaba alegría, más bien el desconcierto de lo incierto, y para ella de lo imposible.
-Fate-chan…-la nombró, más fue interrumpida.
-Nanoha-chan, ¿Qué haces aquí?- su otra amiga, también sorprendida.
-¿Por qué te vas?- preguntó a un hilo de voz, no que pretendiera ignorar a la castaña, pero mañana, su Fate acababa de decir que se iba mañana, el mismo día de su condena, donde tendría que casarse con Yuuno.
Por un instante Fate quiso negarse a responder, pero aquella situación se tornó imposible, desde el momento en que la vio parada tras de sí.
-Hayate, por favor, ve por Vivio y llévatela, necesito arreglar esto con Nanoha, espérame en casa.
-Sí…- Hayate no dudo, en los ojos de Fate podía ver la seguridad de sus palabras, ella no haría nada estando ahí. Nanoha solo permaneció quieta esperando, le dolió que Fate le negara dejarle ver a Vivio, pero tal vez, solo tal vez, podría salir bien librada, pero la balanza no parecía inclinarse mucho a su favor.
-Es cierto, te debo una explicación, así como tú no me dijiste acerca de ese tal Yuuno, hay algo que no te dije, y ya que por aquel entonces seguíamos juntas, pero no sabía cómo pedírtelo…
-¿Pedirme? ¿De qué hablas?- ¿Matrimonio? Podía ilusionarse ¿no?
-Mi madre me pidió que me fuera a vivir con ella a Italia luego de terminar el instituto…yo pensé en pedirte que te vinieras conmigo…
-Eh…- sus palabras le sonaron, irónicamente conocidas.
-Creo que cómo estarás pensando, y no te equivocas, esa vez que te pedí que te escaparas conmigo, yo, te lo diría, pero dijiste que no- por Fate asomaron nuevamente las lágrimas, a pesar de que por las mejillas de Nanoha, estas ya corrían- así que no te lo dije, pero ahora ya lo sabes, mañana me iré…
-No… ¡No!- gritó a todo furor en tanto corrió y sujeto el brazo de la persona, que todavía juraba amar-¡Fate-chan no te vayas!- entre lágrimas de llanto le pedía que no se fuera, mientras la sujetaba de ese brazo…y sin saber se aferró a una esperanza.
-Aunque me lo pidas no es algo que pueda cambiar…- su voz era fuerte, y ocultaba con ella toda la tristeza de su interior, sus lágrimas caían, no así su determinación.
-¡Fate-chan por favor! ¡No me abandones! ¡Te lo suplico!- primero lo de Elisa, y ahora esto, sin duda lo primero fue inevitable, pero esto ya no lo podría soportar, no verla nunca más.
-Sabes que no es por ti, pero debo marcharme…se lo prometí a madre, y ya no tengo ninguna razón para permanecer aquí.
-¡No! ¡No te vayas Fate-chan! ¡No te apartes de mí lado!
-Entonces ven conmigo…- sus palabras hicieron eco en su interior, resonando fuertemente, tan increíbles, pero imposibles, eso la hizo derramas más lágrimas, sin querer, seguía siendo injusta.
-Yo…no…- se atoró en sus palabras, una vez más le fallaba.
-Bien, entonces, me iré Nanoha, vengas tu conmigo…o no…
-¡No me abandones! ¡Fate-chan! ¡Soy yo quien te lo suplica ahora!- a pesar de todo…
-¡Pero tú no has decidido Nanoha, no hables como si hubiera pasado! ¡Yo…me marcharé para siempre!
-¡Es que no sé qué hacer! ¡Estoy confundida! ¡Compréndeme!- nadie miraba…
-¡Eso debiste haberlo pensado antes! ¡Si lo que quieres es quedarte! ¡Quédate! Pero yo me iré, y me llevare a Vivio conmigo…
-¡No!, ¡no te lo permitiré!, ¡Vivio y tu son todo para mí!…-su tristeza, el dolor…
-En ese caso demuéstralo, porque por lo que has hecho hasta ahora, ¡Parece como si lo prefirieras a él!- las palabras de Fate, eran una mentira, puesto que Nanoha no había dejado de amarla, pero…
- ¡Pero qué estás diciendo Fate-chan! ¡Tú sabes que es a ti a quien amo!
-¡Entonces ven conmigo!...- pero, no supo responder a su pedido…
Fin del Flash Back
Ni en esa última oportunidad pudo responder, lo que deseaba responder, y ya solo recuerda su despreció, que bien merecido se lo tenía, bruscamente la separo de su brazo, y la dejó ahí, Hayate ya no se encontraba, y llevándose a Vivio consigo impidiéndole poder verle una vez más. Signum, permaneció a su lado, ofreciéndole cortésmente un pañuelo, que no pudo aceptar, a pesar de que lo necesitara. Tumbada ahí sobre ese suelo frío en que le dejó Fate, abandonó su esperanza, por su cobardía, lo perdería todo, ni siquiera una mirada en la lejanía podría llegar a desear, porque no la tendría, era el final, ya no había más.
Aquel día la noche cayo obscura, sin estrellas, y su manto la envolvió en su duelo sin luna.
Notas: ammm, saben pensaba hacer un final alternativo al verdadero final, pero no sé, si quieren ver uno déjenmelo saber, de todas formas siempre lo publicaría junto con el propio final así que no tendrían que esperar pero vean ustedes, con uno solo que me diga nos vamos así qué dicen?
Cualquier error ortográfico o de dedo, o en alguna oración, las disculpas del caso.
Les gustó, no les gustó, comenten igual.
