DISCLAIMER: -man no es mío, como siempre.

ADVERTENCIAS: ESTE CAPÍTULO TIENE ALTO CONTENIDO M (?) SE RUEGA A LAS PERSONAS SENSIBLES QUE NO LO LEAN

Vale... Tampoco es para tanto u.u

Bien... He aquí el lemon xD


Allen y Kanda procuraron no hacer demasiado ruido mientras cruzaban el recibidor del hotel y subían las escalera. La cosa fue bastante difícil, teniendo en cuenta que Kanda estaba demasiado pegado al Moyashi, y que éste último no sabía cómo gemir en silencio.

Las manos del japonés recorrían el cuerpo de Allen por encima de la ropa mientras éste apoyaba la espalda contra la puerta de la habitación. Kanda besaba a Allen con ferocidad, como si temiera parecer débil si permitía al chico respirar entre contacto y contacto. Mientras, el Moyashi se dejaba hacer, aferrándose con fuerza al cuello de Kanda. Le desató la cinta del pelo, y las hebras negras del cabello de Kanda se enredaron entre sus dedos.

Cuando el japonés deslizó una mano entre las piernas de Allen, éste supo que no aguantaría mucho tiempo.

—K-Kanda...—Le susurró al oído, entre jadeos. Kanda pareció no escucharle, seguía demasiado ocupado con el cierre de su pantalón. El japonés enterró la cara en el cuello de Allen, y empezó a lamer la piel descubierta. El chico intentó reprimir los jadeos, pero fue prácticamente imposible.—Tenemos que... Ah... Entrar en la habitación... La... ¡Ah!

—¿La qué?—Respondió Kanda, acercando sus labios al oído de Allen y mordiendo suavemente el lóbulo de la oreja.

—L-las l-llaves...—Kanda dejó de morderle la oreja y le prestó atención.—Dame las llaves de la habitación...

—Tsk.—El japonés se separó de Allen y rebuscó en los bolsillos de su uniforme de Exorcista con impaciencia. Le tendió las llaves, y en cuanto el chico las cogió le obligó darse la vuelta y lo aplastó contra la puerta de nuevo. Allen gimió cuando sintió el pecho de Kanda pegado a su espalda y sus manos agarrándole las caderas empujándolo más contra la pared.

—No me importaría hacértelo aquí afuera, Moyashi.—Susurró en el oído de Allen.—Abre ya o te juro que te empotraré aquí mismo, y me da igual que te oigan gritar.

"Qué educado" Pensó Allen.

—S-sí...—Dijo Allen, incapaz de articular nada coherente, las manos de Kanda estaban metiéndose debajo de su ropa y la sensación lo volvía loco. El japonés lo estaba acariciando con una rudeza mayor a la que estaba acostumbrado, pero no le importaba.

Con manos temblorosas, Allen consiguió meter la llave en la cerradura. Kanda le cogió de la mano y le ayudó a dar la vuelta a la llave y abrir el cerrojo. Fue empujado hacia dentro, y el japonés cerró la puerta tras de si.

Kanda se quitó la chaqueta y la tiró al suelo, e hizo lo mismo con la de Allen.

—¡Quieto!—Gritó el chico, asombrado ante el repentino tirón de su chaqueta.—¡Ya puedo quitarme la chaqueta yo solo, tranquilo!

Pero Kanda lo agarró con fuerza de los hombros y le obligó a estarse quieto. La chaqueta se deslizó entre sus brazos y cayó al suelo.

—Quiero follarte.—Dijo Kanda.

Allen no pudo reprimir un escalofrío. Kanda nunca usaba esa palabra. Decía que lo que ellos dos hacían no podía ser clasificado como algo tan vulgar como follar. Ellos hacían el amor, no follaban.

Y entonces pensó: "¿Qué esperabas, Allen? Ya no es el Kanda que tú conoces. Ni siquiera te recuerda".

"Ahora solo te ve como un trozo de carne al que puede llamarsuyo".

Pero en cuanto Kanda se quitó la camiseta y se acercó a él, con un brillo salvaje en la mirada, supo que ese bulto que se estaba formando en sus pantalones no era precisamente Timcampy jugueteando.

Y se dejó llevar.


Deja de poner esa cara de mártir, ¿quieres?

Después de la "confesión" de Kanda, habían acabado sentados en el rincón más apartado de todo el bar del pueblo, cada uno mirando hacia un lugar diferente, evitando mantener contacto visual el uno con el otro. Vladimir les había preguntado qué querían tomar, y a pesar de que ninguno realmente bebía, acabaron pidiendo "lo más fuerte de la casa". Ahora tenían dos copas de absenta delante de sus narices, y no sabían qué diantre hacer con ellas.

Allen se preguntó si beber absenta todavía era legal.

No estoy siendo ningún mártir.—Respondió Allen, suspirando.—Sólo... Esto es muy duro, joder.

Ajá.—Dijo Kanda después de darle un largo sorbo a su copa.—Ni te imaginas lo horrible que es. No, ni siquiera lo sabes.

¿Cómo puedes decir que no lo sé?—Se quejó Allen, elevando el tono de voz.—¿Te crees que no lo paso mal? ¿Crees que esto es fácil para mí o qué? ¿Acaso es divertido ver cómo el amor de tu vida se olvida de ti y cuando recupera la memoria ni siquiera se...—Allen no pudo terminar la frase. Cuando se giró para ver su cara y vio aquel brillo de odio en sus ojos, tembló de miedo.

¡Escúchame, maldito crío!—Kanda explotó, abalanzándose sobre un Allen cada vez más aterrado.—No sabes lo bien que estás cuando puedes hablar desde fuera, como si fueras una jodida víctima, sin entender una mierda de cómo se sienten los demás. ¿Cómo crees que me siento yo, eh? ¿Cómo te sentirías tu si de la noche a la mañana descubrieras que has estado amando a alguien que ni siquiera conoces? Si el "amor de tu vida" ni siquiera aparece en tus recuerdos, y lo has olvidado todo...

Yo...

¿Sabes una cosa? Eres un maldito egoísta. ¿Por qué no pediste que me mataran en vez de hacerme esto, eh? ¿Por qué tuviste que hacerme esto? ¡Preferiría haber muerto!

Pero... Kan...

¡Ni Kanda ni hostias! Ojalá estuvieras aquí.—Dijo, poniendo la punta de su dedo sobre su sien.—Ojalá estuvieras aquí dentro y lo sintieras. Todo. El dolor. La sensación de vacío. No poder sentir más. Dios... ¡He olvidado todo! Ya no sé ni lo que sentía cuando te tocaba. ¿Y tú te quejas? Eres un cerdo egoísta.

Después de las palabras de Kanda, lo único que Allen podía escuchar era el griterío de la gente que bebía y conversaba. No podía articular palabra, se había quedado mudo.

Dios... ¿Cómo había sido tan imbécil con respecto a los sentimientos de Kanda?


—K-Kanda... Ve más despacio, por favor.

Las manos del japonés se deslizaban sobre los botones de su camisa, intentando desabrocharlos, pero lo único que conseguía era tirar cada vez más de la tela, hasta el punto de desgarrar algunos de los botones.

—¿Cómo pretendes que vaya despacio, Moyashi?—Respondió Kanda, con una mueca maliciosa en los labios. Allen tembló cuando sintió la erección de Kanda rozar la suya, de nuevo. El japonés lo había obligado a tumbarse sobre la cama (empujándolo con todas sus fuerzas) y se había sentado encima suya, a horcajadas.

—Me vas a destrozar la camis...¡Ah!—Allen no pudo reprimir un jadeo en cuanto Kanda le abrió la camisa, desgarrando todos los botones en el proceso, y empezó a explorar su cuerpo con las manos.

"Demasiado tarde... Ahora tendré que comprarme una camisa nueva" Pensó Allen.

Las manos de Kanda recorrían su estómago con rápida curiosidad, como si quisiera captar todos los detalles de su anatomía con los dedos. Sintió un cosquilleo que le recorría el cuerpo de la cabeza a los pies en cuanto el japonés empezó a acariciarle más arriba, entreteniéndose en los pezones.

—¿Sabes una cosa, Moyashi?—Dijo Kanda, sin obtener respuesta.—Ni siquiera te recuerdo pero...—La mano del japonés volvió a deslizarse entre las piernas de Allen, esta vez bajo los pantalones. El chico se agarró al cuello de Kanda y enterró la cabeza en su cuello, intentando ahogar los gemidos que salían de su boca.—Sé que te encanta cuando hago esto.

Pronto Kanda se deshizo del resto de su ropa, e hizo lo mismo con la camisa y el pantalón rotos de Allen. La ropa cayó al suelo, junto con Mugen.

La mirada de Allen se cruzó con la del japonés. Había deseo en ella, estaba seguro. Pero no había nada más. Ni amor, ni dulzura... Debajo del deseo no había nada.

Casi estuvo a punto de arrepentirse de lo que estaba haciendo.

Casi.


Bakanda... ¡Eres un idiota! Yo te... Te...

¿Me quieres?

Sí... Te qui-quiero.

Sabía que estaba montando un espectáculo en aquel momento, pero no era plenamente consciente de ello. La absenta le había dormido las pocas neuronas que le quedaban en pie. Kanda aguantaba el alcohol mejor que él (¿quizá por su gran capacidad de regeneración?), y sin embargo ahí estaba, con las mejillas rojas y una expresión extraña en la cara. Allen la asociaba con la cara que ponía el japonés cuando tenían sexo, y eso, sumado a su aparente estado de ebriedad, le había ayudado a soltarse la lengua y a decir chorradas.

Pues yo no te quiero.—Respondió Kanda, mientras bebía otro sorbo de la copa. Allen lo miró, y suspiró.

Idiota.

Te odio.

¿De verdad?

Con toda mi alma.

Pues yo también te odio.

Kanda rió.

Sabes que no me odias.

¿Y de dónde sacas tu esa idea, idiota?

Porque hace un momento me has dicho: Te quiero, Bakanda.

Tienes la memoria confundida. Yo no he dicho eso.

Allen supo que no debía haber dicho eso. Kanda había apartado la mirada de él, agachando la cabeza. Nunca había visto a Kanda tan mal. Tan... Sin vida.

Lo siento.—Se disculpó Allen, y apartó el vaso medio lleno que había enfrente suyo con la mano.

Cállate.—Allen calló por unos instantes, hasta que volvió a hablar.

Te amo, Kanda.

Lo sé.

¿Y tú?

No. No puedo.

Hm...

Pero sí hay algo que siento por ti.

¿El qué? ¿Asco? ¿Rencor?

Bastante. Pero no me refiero a eso.—Kanda se acercó a Allen, y sus caras quedaron tan cercas que estaban a punto de besarse.—En estos momentos me estás poniendo muy caliente, Moyashi.

Allen enrojeció.

¡Kanda! ¿Cómo se te ocurre decir eso en un momento como este?

¿Y no es bueno?—Dijo Kanda, alzando una ceja.—Aunque ya no me acuerde de cómo era, al menos aún me la pones...

¡Calla!—Gritó Allen, enrojeciendo cada vez más. El adormecimiento que llevaba encima se le había pasado de golpe ante la confesión del japonés.—Lo único que pasa es que la absenta te está haciendo pensar con el pene.

Puede ser. Creo que nunca he probado algo tan fuerte como esta mierda.

Allen comparó su copa y la de Kanda. Él sólo le había dado un par de tragos. El vaso de Kanda estaba medio vacío. Se preguntó cómo era posible que el japonés no hubiera caído redondo del asiento a esas alturas. Incluso hablaba bastante bien para la cantidad de absenta que había tomado.

Hm... Oye, Kanda.

¿Qué?

¿Crees que habría alguna manera de que me recordaras?

Ni idea. ¿Por qué lo dices?

¿Puedo intentar algo?

No creo que consigas nada, idiota.

Pero Allen no se echó atrás. El poco alcohol que tenía diluido en la sangre le dio el valor suficiente para atreverse a hacer lo que hizo a continuación.

Besó a Kanda.


Kanda ni siquiera se había preocupado de prepararlo antes de entrar en él.

Y Allen le clavó las uñas en la espalda como respuesta.

Allen intentó no pensar en el horrible dolor que sentía en sus partes traseras cada vez que Kanda volvía a presionar más duro contra él. Tan solo podía escuchar los gemidos de Kanda contra su oreja, cada vez más ruidosos.

—M-más despacio... K-Kanda...

—M-mmm...

Pero Kanda no disminuyó la velocidad, sino que se posicionó con las rodillas flexionadas sobre la cama y levantó a Allen por las caderas para tener un mejor ángulo. Pronto el dolor que sentía Allen se entremezcló con el placer al sentir el miembro de Kanda rozar su próstata.

Sus gritos podrían haber despertado a todos los de la posada si ésta hubiera tenido más clientes aparte de ellos dos. Pero afortunadamente, allí sólo se encontraban ellos dos.

—Más rápido, más...—Pedía Allen, apretando con fuerza las sábanas entre sus dedos. Kanda le hizo caso, y pronto aumentó la velocidad.

Allen no tardó en correrse. Pronto lo siguió Kanda. El Moyashi deseó con todas sus fuerzas que fueran los únicos clientes en la posada, no sabría con qué cara los mirarían al día siguiente.


It's been a while... Siento la tardanza. De verdad que la siento. Tres meses sin actualizar... Sé que es mucho tiempo. ¿Todavía hay alguien que está esperando actualización o todos habéis perdido ya la fe?

Si les soy sincera... No conseguía la suficiente inspiración para escribir. He tardado 3 meses enteros en escribir este capítulo. Quería hacerlo bien, y sentía que no estaba escribiéndolo correctamente... Todavía no estoy muy convencida del resultado, probablemente si reedito el fic será lo primero que cambie xD. Lo mismo me pasa con mi otro fic, no puedo escribir un nuevo cap sin sentir que lo hago mal u.u. Pero han llegado las vacaciones de verano y tengo todo el tiempo del mundo para escribir, así que no creo que haya problema.

Este es el primer lemon que escribo, así que sean sinceras. Critíquenlo, díganme en qué falla. Si está tan mal que he de reescribirlo... ¡No se callen! Cuanto más critiquen, mejor para mí xD.

Muchas gracias por leer y comentar. Significa mucho para mí TT-TT recuerden escribir un review con su opinión, crítica (agradezco mucho las críticas) tomatazos... Lo que haga falta con tal de mejorar la historia u.u

Y eso es todo por hoy. Nos veremos pronto, chicas u.u

Con todo su amoroso amor,

Dolly

P.D: Rebuscando en mis carpetas del PC he encontrado un fic de DGM que escribí cuando tenía 12 años O_o. En aquella época ya me iba el Yullen, al parecer.

P.P.D: Si no contesto a algún review... De verdad discúlpenme. Pero no sé a cuáles contesté en su momento y a cuáles no. Por lo que si no lo hago no me lo tomen a mal, solo no me gustaría agradecerles de nuevo después de tanto tiempo... Quedaría muy raro u.u

¡muchas gracias por leer!