Bueno, por ahora solo les deberé el final que también ya estoy a punto de terminar, pero le faltan ciertos detalles, bendito interciclo que me ha permitido poder tener un poco de tiempo para terminar esta historia.

Como dije, este es un final diferente si la historia siguiera el curso final de una sola linea de tiempo, tal vez no me ha quedado también como quisiera, o como se imaginaron, pero si no les gusta mucho, espero que verdadero final les sea diferente, por que sí, ES totalmente diferente.

Como tercer y último (es una palabra que verán mucho es este capitulo con un poco de falta de un mayor de léxico) punto, quiero agredecer a todos los que me dejan rewies y me siguen apoyano, muchas gracias, sin más que decir, vamos a aquello por lo que estamos aquí.

Disclaimer: MSLN no me pertenece, ni sus personajes obviamente, sino que son propiedad de sus propios autores.

Mi Hija Como Ninguna Otra

(Final alternativo)

Era una mañana tranquila luego de una noche con lluvia. Fate se despertaba despacio y sin prisa, no tenía esa aflición de todos los días por llegar temprano a su trabajo, ya que era la época de sus vacaciones, que bien merecida tenía después de resolver tantos casos en su oficina, y eso no le permitía no poder pasar tanto en casa como deseaba. Porque sin duda Fate logró sus metas, ser oficial de policía y luego detective superior con su propia unidad a cargo. Pero ese día, debía salir de viaje y olvidar por un tiempo su trabajo, para enfrentar otros temores que por muchos años parecía que quedaron en el pasado.

Volvería a Japón para superar la única cosa que nunca pudo, ni siquiera después de haber formado una bella familia, con una mujer hermosa y una maravillosa hija, todo lo que tenía no le bastaba. Curiosamente su esposa fue la primera en estar de acuerdo, no olvida que al irse de Japón, mas nunca supo nada de ella, hablaba con Hayate muy seguido pero nunca le preguntó, quizá por un temor profundo que nació en ella al partir, pero no estaba segura de cómo definirlo. Partir sin mirar atrás era muy duro, sobre todo cuando lo que se quería era volver tras los pasos, sin embargo siempre pensó que lo que hizo fue por dignidad más que por orgullo, pero eso no menguaba su dolor.

-Buenos días, Fate…- le saludaba su esposa, quién tiernamente acariciaba su rostro.

-Buenos días…- miró esos ojos brillantes como una aurora- te ves preciosa…- ya fuera con palabras de cariño o alagándola Fate nunca descuidaba a Elisa, procuraba hacerla sentir querida, justo como hubiera deseado hacer con alguien más.

-¿Lista para este día?- Elisa la abrazó para que supiera que tenía todo su apoyo.

-Por supuesto que sí…amor…-Fate quería descubrir una cosa de la cual no poseía certeza alguna…

-Vamos entonces…

Se levantaron entre juegos y risas, compartieron el desayuno y Vivio estaba más animada de lo normal, demostrando todas las energías que una niña de nueve años puede sacar.

Entre más pasaba el tiempo el corazón de Fate latía más afligido.

Lo que quiso dejar atrás parecía estar regresando con mucha fuerza. Recuerda muy bien el día que partió de la antigua tierra nipona, aunque fuera soleado, para ella solo estaba lleno de tristeza, Vivio no comprendía la situación, agradeció la presencia de su madre quien distrajo a la pequeña, mientras ella se quedó afuera del tren, que no partiría sino en una media hora. El tiempo era en realidad muy poco, pero ella sintió vivir una eternidad deseando, y rogando que la próxima persona en aparecer para abordar el tren no fuera nadie más sino esa con cabello cobrizo, amorosa, tsundere, con fuerte carácter cuando luchaba por lo que quería, pero muy tierna cuando tenía a Vivio en sus brazos. Sin embargo…a los cinco minutos de su espera llegaron sus amigas, Arisa y Suzuka diciéndole que escaparían porque el padre de Arisa quería casarla con un tipo "asqueroso" como la misma rubia le aseguró, y que se llevaría consigo a Suzuka porque debía protegerla de su padre, Fate rio ante el comentario…

-Estaba tan nerviosa cuando compre los boletos para el avión que compre uno extra…- después del tren abordarían el avión que las llevaría lejos de su tierra natal- si conoces a alguien más que te acompañe dile que venga con nosotras…- Arisa le dijo aquello con una sonrisa, teniendo esa última esperanza misma que aun palpitaba fuerte dentro Fate.

Abordaron el tren, cuando Fate les preguntó cómo sabrían que avión abordarían, no hubo problema, ellas querían acompañarla pero les daba pena preguntarle directamente, así que Arisa se aseguró de hacer confesar a Hayate. Quince minutos y Fate seguía en la banca esperando, hace cinco minutos las chicas habían abordado, y parecía que fueran meses los que llevaba esperando, y cada persona que cruzaba la puerta era una añoranza y un suspiro en su corazón.

Hayate llegó después de los veinte minutos de espera, disculpándose por la tardanza, y porque no pudo estar desde antes para acompañarla en todo, pero Fate le dijo que no hacía falta sus disculpas que estaba bien, que solo…esperaba, y Hayate la acompañó en su espera, comprendiéndola, apoyándola…y pensando que no debía estar ahí, sino saboteando la boda de Nanoha, pero no pudo contrariar los deseos de su amiga, a pesar de que darle una sorpresa raptando a Nanoha para dársela como regalo no sonaba nada mal.

Dos minutos, ya solo le quedaban dos minutos, deseaba tener el poder para detener el tiempo, que la segundera no pasara al siguiente punto, pero era por demás un anhelo inútil…su garganta parecía que se cerraba con un fuerte nudo, mientras sus lágrimas ya comenzaban al querer llegar, pero no podía, ¿Qué iba a hacer si Vivio la miraba en ese estado? Su madre y su hermano se preocuparían sin duda…

-Fate-chan…- Hayate la abrazó con fuerza.

-Hayate…

Por el altavoz resonó una voz, anunciando el mensaje de partida de su tren, el tiempo se le terminó, y eso atravesó su corazón con fuerza…camino hacia el vagón de entrada, mientras que Hayate nunca la abandonó…

-¡Fate-san!- un grito fuerte que clamaba su nombre se escuchó.

No era la persona quien ella esperaba pero…

-¡No puedo dejarte ir solo así! ¡Te amo!- sorprendida de verla sus ojos derramaron lágrimas.

No era así como debía ser pero…

-¡Sé que me dijiste que habíamos terminado! ¡Pero…! ¡No puedo dejarlo simplemente así! ¡No puedo dejarte…!- sus palabras se frenaron al no contener su llanto y acompañar al de Fate.

No era de la persona de quien esperaba el juramento de amor pero…esas palabras conmovieron su corazón.

Se abrazó de Elisa fuertemente y la besó, con fervor y con pasión, diciéndole "te acepto".

Para Hayate no fue el final perfecto, pero no pedía más para Fate, que al menos tuvo a alguien que decidió luchar por ella, que estaba ahí apaciguando su llanto, sinceridad y lealtad, y que más podía pedir, aquella chica renunció a todo por Fate, sin que supieran hasta tiempo después, Elisa se había escapado en busca de su amor, su familia no estuvo de acuerdo con que lo hiciera, pero prefirió a Fate, que sabía la necesitaba, tanto como ella para que acabara con sus días vacíos.

El boleto de Arisa sirvió al fin de cuentas.

Elisa tuvo que aprender mucho del lugar al que llegó del hombro de Fate, tuvo que esforzarse, pero no estuvo sola, debido a aquella peculiaridad desventaja, su vínculo con Vivio creció con demasía, aprendieron juntas del nuevo entorno, del nuevo idioma, la acompañó junto con su otra madre a la escuela, y estuvo siempre al lado de Vivio en cuanto ella estuvo capacitada para seguir la universidad, con un trabajo y demás, no fue fácil, pero Fate estaba ahí, y la familia de su novia la aceptaba.

Pasó mucho tiempo para que Fate se acostumbrara del todo a Elisa, no porque no la quisiera o apreciara, sino porque sencillamente, en ella permanecía el recuerdo de otro cuerpo, de otras caricias, de otros besos, que Fate quería olvidar, pero Elisa esperó pacientemente, así pasaran años. Nunca se imaginó que el primer movimiento lo haría Fate, pero así sucedió, fue difícil pero esperó paciente, y entonces, Fate se graduó, ella comenzó sus propios estudios, Fate encontró un trabajo, y ella se encargaba de Vivio, desde el inicio vivieron solas, con el apoyo económico de Lyndi pero en su propio lugar, y Fate le devolvió a su madre todo con el sudor de su frente, a pesar de que esta no quería recibirlo, al final lo acepto dándose cuenta de lo orgullosa que estaba de su hija. Pero regresando a Elisa, ese día solo llegó así, tan improvisto, en una noche apasionada, con desbordantes sentimientos, olvidó por completo lo que esperó, y se dejó llevar, Fate nunca le volvió a decir "te amo" hasta esa mañana, y al escucharle lloró, y no por la confesión en sí de Fate, sino por eso último que le agregó "te amo, Elisa".

Si Fate pudo olvidar a Nanoha, Elisa no lo sabía, probablemente no, pero ahora ella también estaba en su corazón. Vivio nunca la llamó madre, y a Elisa nunca le hizo falta, no si siempre recibía un "te quiero, Elisa", la pequeña comenzó a llamarle por su nombre y ella estaba feliz, estaba claro que para Vivio solo existían dos personas a las que podía dar ese otro título que no competía a ella, y que de ninguna forma podría ocupar. Pero no todo fue fácil, muchas veces discutió con Fate al encontrarla perdida, y al escucharle susurrar más de una vez el nombre de cierta oji azul, y ella lloró, preguntándose si hizo lo correcto al seguirla y al esperar, pero todo acabo el día de su entrega. Aun así, el otro contexto nunca se fue, y probablemente jamás se iría, la tristeza que albergaba la pequeña Vivio, que en ocasiones debía consolar al recordar a su otra madre, y es que Vivio la recordaba más de lo que misma Nanoha podría imaginar, Elisa sabía que no podía culparla, de ninguna forma le reclamaría por extrañar a quién fue su otra madre, solo le brindaba un fuerte abrazo, cada vez que lo necesitaba.

Aun así, Fate nunca pareció satisfecha del todo con su vida, parecía que ocultaba algo, que quería algo, y aunque ya hubieran pasado muchos años, Elisa decidió preguntar, qué era lo que le sucedía, todo lo que obtuvo de respuesta fue…

-Es que últimamente no sé porque no dejó de pensar en Nanoha…

Eso le dolió a la de ojos esmeralda, pero no flaqueó en el momento, no cuando ella ya cargaba con el anillo que le fue entregado por Fate en su boda, ella era ahora la esposa de Fate T. Harlaown, y no dudaba de la fidelidad de su pareja, así que trato de comprender…y llegó a la conclusión de que tal vez a Fate le faltaba algo, algo que no hizo en el pasado y la única manera de resolverlo era encontrándose una vez más con Nanoha.

-Vayamos a Japón, hace mucho que nos fuimos, tal vez sea tiempo de volver…

Extrañada Fate miró a su esposa, de todas las personas de quién menos esperaba escuchar eso era justamente de ella.

"Fueron inesperadas las palabras de mi esposa, pero he de admitir que me hicieron feliz.

-Te amo Elisa.

-Fate…

-Gracias.

Sé mejor que nadie, que ella trata de comprenderme, hay algo que me hace falta, y nunca me sentiré tranquila a menos que lo concluya, por eso mismo debo regresar a Japón. Así fue como comenzamos a planear todo, le avisé a mi madre, a Hayate, ella nos estaría esperando en el aeropuerto de Japón, Vivio no sabía con claridad de que trataba todo el asunto, tenía solo tres años cuando nos fuimos de un país llamado Japón, y es que ella con su mente tan infantil no sabía que ahí a dónde íbamos fue el lugar del que una vez nos fuimos, y que allí se encontraba su Nanoha-mama, pensé mucho en sí, explicarle o no a mi pequeña, al final decidí que no, solo complicaría más la situación y lo que podría pasar, nunca le he hablado acerca de la tierra nipona, ya que cada vez que pienso en personas delegadas, ojos rasgados y una piel no tan clara, pero no tan oscura, todo lo que viene a mí es Nanoha, y por su apellido Takamachi estoy consciente, de que quien me enamoro, pertenece a esa tierra más que yo, más que Vivio o Elisa, los ojos de Vivio no son tan rasgados y además, ese cabello rubio, aunque no sé por qué razón, al verla, me recuerda a Nanoha, tal vez porque sonríe igual que ella, su actitud, sus expresiones no son algo que ha aprendido de mí, no, definitivamente no, y mucho menos de Elisa.

Por mucho tiempo evité pensar en ella, me dediqué tanto a mi nueva vida, a conseguir mi estabilidad, mi independencia, a mi relación con Elisa, que a veces me sentía feliz solo por el hecho de tener algo que hacer para no pensar en ella, pero no faltó la ocasión en que, bajando la guardia sin darme cuenta, su nombre salía de mis labios, y su rostro marcado en mi memoria llenaba mis pensamientos. No pretendo transgredir sentimientos, sé que amo a Elisa, pero nunca podré olvidar a Nanoha. Con Elisa todo ha sido tan diferente, ha sido difícil porque no logro olvidar a Nanoha, pero eso no era lo importante sino, empezar a amar a Elisa, ella es más tranquila, más serena, más reflexiva, más solemne…y más ambiciosa debo decir, con el deseo de conseguir grandes cosas en la vida, para darle un significado de trascendencia, muy diferente a Nanoha que no le importaba simplemente vivir una vida sencilla…siempre y cuando estuviéramos juntas, con Elisa la mayor parte son temas serios, respecto a nuestros trabajos y eso, Vivio parece ser quien nos recuerda el sentimiento sencillo de ser feliz, ya que todavía sigue siendo una niña, pero estoy segura que con Nanoha no sería así, ella es muy responsable, seria cuando se debe, pero es muy alegre, y parte de eso es porque ella tiene cierta actitud infantil y energética, sin duda cada una tiene lo suyo, incluso en la intimidad, donde Elisa está relajada y le gusta todo llevar a pausas, a sentir y vivir el momento de forma lenta, Nanoha era agresiva y apresuraba, desbordaba pasión en cada toque, sus caricias eran fuertes y me descontrolaba, cada una lo hace a su forma, nunca me gustó la idea de comparar a Elisa con Nanoha pero creo que no pude evitarlo.

En secreto he llorado por ti mi amor, me casé y no te diste cuenta, y un día comencé a olvidar que te quería y mi vida comenzó a ser perfecta, en la rutina de mis días, mis recuerdos de ti perdieron fuerza, tan vagos ahora me parecían, enterrados en mi pasado, pero en esta época de otoño yo te he recordado, un día volví a ver esa flor, esa que significaba "amor eterno", entonces me di cuenta que no importa que yo ame a alguien más, siempre te seguiré amando, lo que me inquieta no es mi amor por ti, lo que me inquieta es que no hubo una última vez para nosotras sabiendo que todo acabaría, no, todo fue un arrebato de desesperación y locura por parte mía, y de temor y tristeza por parte tuya, aún ahora que sé voy a verte, no sé cuáles son esas últimas palabras que deseo decirte.

-¡Fate-chan!- Hayate ha salido corriendo a darme un abrazo y recibirme- cuánto tiempo ha pasado y que no te veía…

-¿Y las video llamadas?

-Eso no cuenta, yo quería estrecharte entre mis brazos- dijo y me soltó lentamente- bienvenida Elisa-san, Vivio-chan cómo has crecido…

-Tía Hayate- exclamó mi pequeña y la abrazo.

-Acompáñenme, les tengo preparada la mejor cena del mundo.

Todo salió de lo más natural, Hayate seguía viviendo en el mismo lugar que recuerdo, me contó que por cuestiones de trabajo casi no pasaba en este lugar, pero que haría una excepción y apartaría parte de su trabajo para estar con nosotras, yo le dije que no era necesario que podíamos encontrar otro lugar, pero ella insistió, y henos aquí.

Llegó la noche y yo no podía dormir, así que bajé al lugar donde estuve por última vez en este lugar, y donde también la vi y crucé palabras con Nanoha por última vez.

-No puedes dormir…- esa voz.

-Al parecer creo que no…

-Nunca me preguntaste por ella ¿Por qué?- eso fue directo, pero después de tantos años quería sacar lo que llevaba dentro, poder decírselo a alguien

-Porque tenía miedo de saber Hayate…de saber qué hizo de su vida sin mí…

-¿Enserio?

-No te mentiría…

-Lo digo porque…a diferencia de ti, Nanoha me ha preguntado por ti…- en cambio…

-… ¿Qué…? ¿Y qué…?

-¿… es lo que le he dicho?

Hayate sonrió, ante mi impresión y confusión…

-No gran cosa, porque tampoco es que yo supiera a detalle, pero si le he contado de Vivio más que nada, y…de tu boda con Elisa, ella ya lo sabe…- miré a Hayate en forma acusación-…tú nunca me dijiste que no podía decirle nada, asumí que no te importaba y ella siempre parecía tener un toque de desesperación, no pude decirle que no, sabes que ella sigue siendo mi amiga, igual que tú…- mi mirada se relajó, al arrepentimiento y la culpa me llegó, no ganaba nada molestándome, ni con ella ni con Nanoha.

-Bien…

Un breve silencio no rodeo en la penumbra, con solo tenues lámparas de mesa alumbrando el ambiente.

-¿Bien? ¿No vas a preguntarme por ella?

-Todavía tengo miedo…- es tonto…

-Pero Fate-chan…

-Lo sé, pero también quiero verla, pero no sé cómo hacerlo, no quiero ir y llegar y preguntarle" ¿tienes un minuto? Para recordar viejos tiempos", no puedo hacer algo así, quisiera poder hacerlo sin que ella se dé cuenta que yo estoy ahí…

-Eso podría ser muy difícil…

-Tampoco deseo pasar mucho tiempo en Japón, Elisa y yo debemos regresar…

-Fate-chan, hay algo muy importante que deberías saber de Nanoha-chan. Quiero decirte que…

-¡No! No lo digas…estoy perfectamente consciente de las cosas que pudieron haber ocurrido, pero quiero escucharlo de ella…por favor

-Comprendo. Si así lo deseas, no te detendré…mañana, sería perfecto, puedes verla mañana…

-¿Qué? Planeaste algo sin…

-¿Pero qué cosas dices Fate-chan?, yo jamás haría algo así sin consultártelo, que mal pensada eres. Solo iba a contarte una pequeña rutina de Nanoha- la miré con atención y expectativa- Las tardes de cada jueves ella suele salir a pasear, y siempre va al mismo lugar, desde que tú te fuiste. Ese lugar lo conoces muy bien, es el mismo donde tantas veces cultivaron su amor, pero también donde su relación terminó. Y ¡Vaya sorpresa! Mañana es jueves, podrás verla, sin necesidad de anunciarte.

Me quedé pensando un momento.

-¿Irás?

-¿Nanoha no sabe que estoy en Japón?

-Para nada, puedo asegurártelo.

-Mañana al atardecer, ¿Podrías hacerte cargo de Elisa y Vivio, por favor?

-Prepárate para lo que sea que puedas escuchar el día de mañana, o podría sorprenderte con la guardia baja.

¿Qué has hecho con tu vida Nanoha? Esa que deseé una vez vivir contigo, estaba decidida que venía verte, no dudaba de ello, pero acabo de recordar el miedo constante, por pensarte, por no querer venir a este lugar. Incluso podrías haberme olvidado ya, tu dolor porque no pudiste hacer nada por tu traición, olvidarme es lo más razonable, para que pudieras seguir adelante, dejar todo respecto a mí atrás, incluso tu amor. Te desprecié, te desprecié tanto, a fin de cuentas yo también terminé lastimándote, no negaré mi culpa solo por tu traición, es solo que tiempo más tarde lo comprendí, tuve que madurar más para poder comprenderlo, tu culpabilidad, hizo de nuestros momentos finales un infierno, y yo lo permití, y me llevé como último recuerdo, tu llanto con mi desprecio, un mal recuerdo sin duda. Me pregunto cada día si seguirás siendo mi Nanoha, esa que me sonreía con bondad y ternura, destrozaste mi corazón, pero yo también apuñale el tuyo, me pregunto si pedir perdón es lo más sensato, ya no quiero que tú lo hagas, quiero escuchar algo más grande que el perdón, algo que nos alivie por lo menos un poco, que reparé el daño, que signifique algo más."

De los tres años que pasaron juntas, lo que más les maravillaba de aquel lugar era la percepción del tiempo que podían sentir en él, y es que, siempre sabían cuando era primavera, verano, otoño o invierno, Nanoha sentía que quería vivirlo siempre al lado de Fate, y a Fate le alegraba porque, sabía que le tiempo corría, pero Nanoha seguía a su lado, y sin embargo fue un rocío torrencial el que la detuvo, y le dijo que su tiempo con Nanoha había terminado.

Como era otoño, el viento que soplaba era cálido y seco, la gente se cubría por el leve frío y el golpeteo del azote al pasar del mismo, las hojas caían lentas arrancadas y guiadas por el viento, danzando en el aire hasta llegar al suelo o elevarse más allá de las nubes. Fate caminó el recorrido de las calles hasta llegar al lugar, y al cruzar pudo notar como se resaltaba el otoño, con los tonos de colores opacos sobre los árboles. Sus pasos eran lentos no tenía ninguna prisa, aunque su corazón latía agitado, sino llegaba a encontrarla simplemente se iría y ya pensaría en algo más, no importaba, se decía a sí misma.

Y fue cuando pasó, cruzando en su dirección apareció un pequeño niño rubio que perseguía una mariposa, estaba tan centrado en ella que no se fijó en el camino y se tropezó con una roca, y cayó de bruces al suelo, sin vacilar Fate fue en su auxilio, lo levantó y sacudió la ropa.

-¿Te encuentras bien?- le preguntó.

-S-shí- respondía a duras penas, con pequeñas lagrimillas en sus ojos, el chiquillo de no más de cuatro o cinco años seguramente.

Fate lo encamino hasta la banca más cercana, y lo sentó junto a ella.

-Tranquilo, ya todo está bien- le dijo, sus pequeños ojos la miraron, y Fate no pudo sino impresionarse más, se preguntó si acaso ese niño era extranjero, pero no era posible, indeleble, pero hablaba el idioma nipón. Más la intriga la envolvió al contemplar esos ojos azul lavanda, tan claros y profundos que por un momento pensó…

-¡Fate!

Escucho su nombre en el llamado, y una voz…

-¡Fate!

Pero no podía ser, seguro se estaba confundiendo, ella de ninguna manera sabía que estaba ahí…

-¡Fate!

Por tercera vez mencionaron su nombre, y entonces alguien cruzó por el mismo camino por el que llegó el pequeño, afligida y apresurada…inconfundible.

-Me tenías preocupada, que bueno que…- habló aforada pero se detuvo abruptamente al ver quién estaba al lado de su pequeño.

-¡Mama!- el pequeño salió a su encuentro, y con sus cortos brazos abrazó lo que pudo las piernas de su madre.

-Fate…- pero esta vez no se refirió al niño, Fate se levantó del asiento, para encararla, estaba nerviosa por lo que veía, en su pecho cruzó un dolor, algo como eso ya se lo esperaba, pero no era los mismo pensarlo que verlo, y ahí estaba frente a sus ojos, guardo la calma, porque siempre supo que aquello sin duda era más cierto que falso, pero había comprobado que era cierto.

Con cuidado Nanoha cargo al niño, y lo tranquilizó lo mejor que pudo.

-Nanoha…- por fin, pudo mencionar su nombre teniéndola una vez más de frente.

La cobriza la miró con temor sin saber exactamente qué hacer, jamás se imaginó volver a verla, es decir, ella anhelaba un oportunidad de tenerla frente a sus ojos, pero, no lo merecía, prefirió negarse al hecho de que pasaría, que nunca podría volver a verla en esa vida, además estaban tantas otra cosas qué…

-¿Podemos hablar?- esa voz tan suave, tan cálida, ya la había olvidado, su tono natural, no era lo mismo escuchar grabaciones, que poder sentirla con sus tonos fluyendo desde sus cuerdas vocales.

-Fate- dijo y bajó al niño- aquí tienes tu avión preferido, por qué no juegas con él aquí donde mamá pueda verte, ¿Si? No te alejes mucho.

-Sí mama, do pometo.

-Así me gusta.

Nanoha miro a su hijo jugar, y ya no sabía que más hacer. Fate solo la miraba, al cabo de un momento, se sentó, dejó de mirar a Nanoha y visualizó al frente, donde Fate jugaba. Por instinto, Nanoha se acercó despacio y se sentó a su lado.

-Así que se llama Fate- comenzó, y mencionó aquello con la curiosidad que la llenó al saber el nombre del pequeño, y es que aunque fuera hijo de aquel odioso sujeto también lo era de Nanoha, y más importante, llevaba su nombre, eso de alguna forma le daba algo de paz interior, cosa extraña, jamás imagino experimentar algo así.

-Sí, pero no parece sorprenderte ¿No estás molesta?- Nanoha siempre le decía que su voz era suave y tranquilizadora, pero a ella le gustaba la voz de Nanoha, porque era dulce, pero no empalagadora, era fuerte pero no ruidosa, sin que Nanoha supiese, Fate también extrañaba su voz, y le agradaba volver a escucharla.

-No para nada, solo me preguntaba si significa algo.

-¿Dudas qué así sea?

Se miraron, la seriedad y honestidad en las palabras de Nanoha, le hicieron pensar.

-Si sus ojos no fueran azules, sino de otro color más peculiar- le insinuó- me gusta pensar que así hubiera sido un hijo nuestro.

-Lo que dices es imposible- dijo duramente.

-Lo sé- ese tono de voz, Fate como odiaba ese tono de voz, pero no iba a consolarla, ni a correr en su auxilio, Nanoha no debía olvidar la presencia de su hijo- no le puse tu nombre, porque de alguna forma creí que fueras a conocerlo, o porque fuera a significar algo para ti si así lo hacías, sino para nunca olvidar lo que hice- sin duda deseaba llorar, pero no lo haría frente a su hijo, debía resistir, pero debía seguir hablando también- para recordar siempre mi pecado, porque amo a mi hijo, para mí, significa algo porque lleva el nombre de mi persona más importante, la única que amé de verdad y que siempre amaré.

-Nanoha…

-No te pediré perdón Fate-chan…ni aunque lo hiciera todo mi vida podría eso llegar a alcanzar expiar mi pecado, solo quería decirte que siempre me arrepentiré por lo que te hice, lo que nos hice…

-Nanoha, no he venido por eso…- Nanoha no perdía detalle de ella, quizá esa si sería la última vez, cómo había cambiado, y se perdería toda su vida.

-Mama, quedo omi.

-Ven recuéstate en mis piernas.

El pequeño les llegó a interrumpir, pero mejor así, Fate lo agradeció porque así podría darle tiempo para controlarse mejor. Nanoha comenzó a cantar, al aire, en ese hermoso, intrigante e inquietante atardecer, totalmente inesperado. La canción la reconoció Fate de inmediato, era una de esas mismas con las que Vivio solía dormirse a la voz de Nanoha, "pequeñín afortunado" pensó.

-Disculpa la interrupción.

-No hay problema, tu voz sigue siendo tan hermosa como la recuerdo, solo de escucharte ya se ha dormido.

-Fate…Fate-chan- Nanoha se sonrojo entre la tristeza y el dolor, como si fuera la primera vez que lo hiciera al mencionar ese nombre, con ese no-formalismo.

-Nanoha yo he venido, porque todavía me duele nuestra historia, y quiero que termine…- Nanoha abrió sus ojos pensando en si en verdad su tristeza podía ser mayor, el destino era cruel- como ya sabrás, me casé, y también tengo mi propia familia- cada palabra de Fate le dolía, mucho más que cuando se lo dijo Hayate- quiero que la próxima vez al recordarte…- ya no sabía si quería seguir escuchando-…me sienta feliz- ¿qué? – tú y yo, ya no podemos ser pareja, nos debemos a otra personas, pero a pesar de todo un fuerte sentimiento nos une, sé que es así, nuestro amor ha sido inmutable a pesar del tiempo, no importa que amé a alguien más, sé que te sigo queriendo ¿Acaso ya no recuerdas?- escuchó la pregunta pero no comprendió.

Negó con su cabeza, mientras derramaba lágrimas a la par de Fate.

-Nunca nos dijimos adiós…

-Fate-chan…

-Porque yo quería que volvieras, y tú no podías perdonarte. Me lastimaste Nanoha, pero aun así yo nunca quise ver tus lágrimas, yo te traté con despecho…

-No sigas…no lo merezco…

-Para mí sí lo vales y mucho, porque está es mi despedida para ti…

-No…dime que volveré a verte…no quiero, un adiós…

-Mi Nanoha, si la otra vida existe quiero poder estar contigo ahí- Fate se levantó, dispuesta a irse, ya no sabía si seguir, no sabía si lo que había dicho estaba bien…pero Nanoha se negaba.

-¡Espera!- gritó a queda voz, mientras colocaba suavemente a su pequeño rubio sobre la banca. Logró alcanzar el brazo de Fate y detener su camino- Fate-chan…

Esa cercanía, esa volatilidad para obedecer a sus impulsos antes que a la razón, quedaron frente a frente por el movimiento provocado por Nanoha, y ésta la abrazo, escondiéndose en el hombro de Fate, ya habían pasado más de seis años desde la última vez…por desgracia su mente era traicionera, aceleró sus emociones al hacerle recordar el tacto de su piel.

-Fate-chan…- respiró involuntariamente en su cuello.

-Nanoha. No hagas esto…- a pesar de lo dicho no se movió no un céntimo y no hizo por detenerla.

Despacio la tomó de su rostro con suavidad y se acercó lento, pudiendo sentir sus respiraciones, y el tacto tan anhelado llegó, sus labios se rozaron y que bien se sentía, la añoranza le hizo derramar lágrimas en medio del beso, mientras el descontrol subía, profundizaron el beso, y comenzaron una lucha por dominar, en la desesperación del momento, cada segundo que Nanoha sentía pasar le aplastaba, mientras no quería dejar de sentir esos labios, no. Se separaron por falta de aire.

-Nanoha, no…

Pero no la dejó continuar, la cobriza volvió a besarla, llenándola de más sentimientos en medio del placer que la cubrieron, la crueldad de su hiriente dolor, mientras su corazón latía a toda velocidad, doblegándola, haciéndola corresponder el abrazo de Nanoha para pegarla a su cuerpo, apretando sus ropas a donde podía, no le importo nada más, quería sentirla de lleno. Mientras el momento se prolongaba, ya no sabía cuánto llevaban haciéndolo, más de lo que esperó, entre beso y beso, bocanada y bocanada de aire, y ya no sabía que decidir, si los labios de Nanoha o el aire, pero ese no era su lugar.

-Nanoha…-hizo el intento por articular palabras- mis…labios…duelen…

-Está bien…eso quiero…, tener el recuerdo…de haberte besado…hasta hacer cansar mis labios- decía conectando de tanto en tanto sus labios aunque fuera solo superficialmente- bésame…- y Fate no podía creer que le pidiera eso con tanta vehemencia.

El atardecer llegó a su final, ese que les dio la oportunidad estar completamente solas a pesar de lo improbable que sonara.

-Te amo Fate-chan…

-Yo también te amo, Nanoha…

-¿De verdad esta será la última vez que te vea?

-No lo sé…

Su corazón latió con esperanza con esas palabras.

-Vivio desea verte, no lo dice, pero yo lo sé…

-Pero ¿y Fate? ¿No se molestará Vivio conmigo?

-No importa, puedes traerlo, se divertirá, yo estaré con él, mientras tú estés con Vivio.

-Eres un ángel…solo eso explica que hayas podido perdonarme.

-No, yo te amo, es solo eso…- pero Nanoha recordó lo inevitable…

-Ya debes regresar, Elisa-san debe estarte esperando- Nanoha se separó de ella.

-Sí, anochece y debes llevar a Fate pronto a casa…

La vio cargar al pequeño, y disponerse de regreso a casa.

-Nanoha…- la hizo detener solo un momento- ojalá las cosas entre nosotras hubieran sido diferentes, pero quiero que sepas que regresaré, y aunque no pueda estar contigo yo siempre te amaré…

-Yo también Fate-chan…aquí estaré esperándote, no olvides traer a Vivio la próxima vez- sonrió, y esa fue la pauta para Fate poder dar la vuelta y regresar en sus pasos, a donde debía volver, con las personas que la esperaban.

Las cosas imposibles son aquellas que permitimos, ante las que nos rendimos, no hay nada capaz de aplacar la voluntad del ser humano, sobre su valor, nada prevalece, ni la apariencia, ni la mentira, aunque así lo parezca en ocasiones, la verdad perenne, nadie podrá negarla. Pero hay que ser fuertes ante las adversidades que afrontaremos por nuestros sueños, la parte difícil está ahí, donde la debilidad domina nuestro pensamiento, nuestro ser interno, el enemigo más grande a derrotar somos nosotros mismos, empezando por ello, y luego con todo lo demás. Nadie está completamente solo en este mundo, debes agarrarte de quien más confías, de quien te hace mejor persona, de quien te acompaña en el camino de tu sueño, permítete llegar, permítele llegar, y solo así cruzaras la meta final.

FIN

Notas: Les gustó, no les gustó, comenten igual.

Descuiden pronto publicaré, dentro de poco publicaré el otro final, ah, mejor dicho el verdadero final, bye ne!