Bueno, hemos llegado al final y por ello quiero dar unos agradecimientos y comentarios personales:

A Tsunade-obachan, por sus tan calidas y consideradas palabras, me has hecho sentir muy bien, y un poco exaltada (de buena manera) a pesar de solo ser una escritor, que escribe ficción, particularmente en este, un poco subjetivo respecto a algunas situaciones, pero tú me has hecho verlo más haya, y parte de eso es por lo que también me he esforzado mucho en este final, espero sea de tu agrado. Muchas gracias por todo!

A Crateyre, gracias por ese consejo, de verdad lo he considerado, espero haberlo seguido como debía.

A Kanagamita99, hey, hace tiempo que no te saludo, perdona, emmm, pero no he olvidado todo tu apoyo, hoy estaba revisando el PM, y hasta hoy fui dando que te deje colgado, perdón.

A StEpHyGrOcK3107, gracias por todo tu apoyo, por haberme enseñado tantas cosas, por haber sido mi mentora, espero que te esté yendo bien, te deseo lo mejor, con mucho cariño tu kohai.

A Fate T Harlawon Takamachi, Izayana, Nara375, por haber respondido el significado de SFSF que pedí hace tiempo. Y Nara375, me dices si este es el final tan chungo que esperabas, espero tu respuesta.

Shanita, por haberme dado esa pequeña lección de japonés hace tiempo.

AiemVela, gracias por tus comentarios, siempre me alegraba leyéndolos, a veces me hacías reír, y otras veces hacerme pensar ¿qué estoy haciendo con mi fic?, Muchas gracias!

Y todos los demás que estuvieron a lo largo de este fic, unos más que otros, perdón por no responder sus mensajes, pero en otras publicaciones lo haré, pero por hoy no podré responder a todos sus mensajes. A todos ustedes que mencioné anteriormente y los que siguen a continuación, mi más agradecimientos especiales por sus comentarios a lo largo de la historia:

Danny, Danael. Chan, Pika-anime, sarai chan, masspao, KuroKruger, Danny, keizike, Shirei-Kan, , kuroimetz, fan a ciegas, .33633, Shirei-Kan, raquesofi, .9, amu, Mittchan21, Reira, DarkSoul21, Marian Pea, Reira AX, sele17, kuroimetz, Ritsu T, Hikki-chan, Ritsuki Kurusawi, yuzuki, Konjiki, ComandanteKami-sama, Rosarito13, Slayer Carim, WhiteDemonNT, haku-chan8, triblyn, SakuMarhi, jezaira, nuzhet, dark888, startime93, Kusanagi007, jAvAs12, amy, garifer, Lupis Suigintou

Algunos son de los que comentaron los primeros caps, otros que estuvieron entre caps, y otros que estuvieron siguiendo la secuencia, MUCHAS GRACIAS A TODOS!

A estas alturas ni si quiera yo sé cómo queda el título, a lo mejor y no logré hacerle nombre como debía, pero así quedó, y ya estamos en el final, enjoy.

Disclaimer: MSLN no me pertenece, ni sus personajes obviamente, sino que son propiedad de sus propios autores.

Mi Hija Como Ninguna Otra

Se despertó, levantando sus parpados para poder ver, más no lograba distinguir con claridad, erráticos movió sus ojos hacia cualquier dirección, hasta que comenzó a distinguir un tono blanco, y como si viera por primera vez, un leve dolor le llegó de lleno, como si en mucho tiempo no hubiera usado el sentido de la vista. Lo primero que aparecía en su campo visual era ese techo blanco, de hecho toda la habitación era blanca. Comenzó a escuchar sonidos que provenían de las maquinas a su alrededor, diferentes monitores, pudo escuchar el ritmo de su corazón con ese pitido que iba y venía. Se quitó el respirador que ya le molestaba, y se incorporó de medio cuerpo.

Su mente en blanco, igual que todo lo que le rodeaba, el vacío podía sentirlo, como si estuviera en un sitio extraño, muy profundo en las entrañas de su mente. Recordaba su nombre, sí, a su madre, a su hermana, a su hermano, a su hija, su pasado, una media vida vivida y…una sonrisa, se levantó repentinamente siendo engañada por su mente al creer escuchar una hermosa melodía saliendo de aquellos labios en forma curva. Luego apareció un arcoíris, uno cobrizo, hebras resplandecientes al girar de un cuerpo, una bella piel rosada, muy linda, muy cálida, un cuerpo de diosa con los ojos de ángel, tan claros como el cielo infinito…un nombre.

-Nanoha…

Su mente no fue capaz de procesar nada más, movida por un impulso caminó, separándose y apartando todo lo que sujetaba su cuerpo, abrió la puerta de a poco y visualizó a un hombre robusto no muy lejos en una pose recta, inamovible, quería irse del lugar pero de seguro ese sujeto se lo impediría, así que sin saber por qué, decidió esperar un momento, segundos interminables, hasta que, repentinamente al otro lado del pasillo salió un hombre corriendo causando estragos a su paso, lo que alertó a todos, momento que aprovechó para escapar, pegada de cuerpo completo a la pared salió hacia el otro lado, hasta estar frente a una puerta que decía "Emergencia", que abrió sin dudar y la cerró tras su espalda.

Un fuerte viento la envolvió haciendo temblar su cuerpo de frío, y es que se encontraba de cara al exterior, sobre una repisa que hacía un camino a unas escaleras, que seguían dos caminos, uno para subir, y uno para bajar. Lamentablemente se percató de que se encontraba muy alto, pero continuó, y dirigiéndose escaleras camino abajo, sintiendo el frío sobre todo por el metal bajo sus pies y en sus manos al sujetarse de las barandillas. A punto de llegar abajo se resbaló, y cayó lastimándose un poco la pierna derecha. Como pudo de levantó y camino hasta una sala exterior que estaba para su fortuna y casualidad sola, y tomó una muleta, escuchó voces a lo lejos y mejor decidió apartarse del lugar antes de que la vieran, no sabía por qué se ocultaba, su mente no era racional, ya que solo una cosa tenía clara en ese momento, y es que debía ir donde Nanoha, encontrarla, estar con ella, en sus pensamientos no cabía nada más.

Sabía la dirección a seguir, pero a pie, ese camino le parecía largo, infinito para la prisa que tenía, y vaya que se sentía impaciente, lástima que no podía usar magia, no tenía a su Bardiche, pero de nada le serviría ya que la detectarían, no podría volar, pero usar su Sonic Move no parecía mala idea, en tanto que comenzó a racionalizar un poco, por qué escapó del hospital, por qué no se anunció, por qué no pidió "Quiero ver a Nanoha" seguro ella hubiera venido, pero y qué tal, qué tal…si no, solo por esa boba idea decidió seguir adelante, le parecía un poco irracional el haberse encontrado en un hospital que no recordaba conocer a pesar de estar cerca de las instalaciones de STAB, generalmente eran usados para ocultar presos, convictos sin poder mágico ¿Acaso ya no era alguien importante? ¿Por qué se encontraba ahí? ¿Algo cambió y no lo recordaba?

Ocultándose en la obscuridad de la noche paso de lugar en lugar, de suburbio en suburbio, las calles de concreto poco transitadas, el cielo parecía más activo con el tránsito aéreo sobre todo con aquellas hermosas lunas. Su respiración era agitada, su cuerpo resentía el cansancio, el esfuerzo no mediado, su cuerpo no parecía en condición, debió pasar mucho tiempo dormida para que eso sucediera ¿Un par de semanas? ¿Un mes quizá? Asegurándose de no ser vista, se acercó a una casa, muy bonita, hogareña, tenía el estilo de Nanoha, pero también el suyo, lucía como una combinación perfecta de sus gustos. Pero había algo raro, algo que notó aun desde la lejanía, por fin llegaba a su destino.

Las luces del hogar que compartía con Nanoha se encontraban apagadas, parecía como si no viviera nadie, por la posición de las lunas no debería ser tan tarde, faltaba tiempo para apagar las luces. Por el caminito cementado caminó hacia la puerta, observó unos instantes para tratar de notar un poco de vida en aquella soledad. Estaba cansada, lo sentía, pero su corazón comenzó a latir afligido, preocupado, ¿Valía la pena intentarlo? No lo sabía, pero levantó su mano y tocó el timbre, que resonó, por toda la casa. Su dedo no se apartó del aparato, pero no recibía respuesta, entonces tocó una vez más…nada, entonces lo hizo una vez más, y otra vez, y otra vez, hasta que comenzó a sentir como sus lágrimas luchaban por no salir.

Débil movió un poco su cuerpo, para dar la espalda y marcharse, está vez sin un rumbo. Quizás era que Nanoha la olvidó y se fue, con Vivio, tal vez, en algún momento, ella se convirtió en criminal, e hizo algo imperdonable, ese algo que no encajaba, que no podía recordar, faltaba algo, que su mente no recordaba por más que lo deseara.

-¡Perdón! Estaba un poco dormida y no escuché al instante, he corrido un poco porque debía arreglarme y me tardé, pero no quería…yo…

Se detuvo, impactada por lo que veía, sin creerlo, muda, de todas las personas qué pensó, la interrumpirían sabiendo que las luces estaban apagadas, a lo mejor un mal vecino, alias don Rigerth "Nanoha-chan debe compartir con todos no solo con la STAB" quien sabría perfectamente que estaba en casa, y que la noche se llegó con ella olvidando encender las luces, pero no, no era ningún mal vecino, era…

-Fate-chan…

La quietud, la impresión, la duda, la felicidad, la tristeza, mezcladas, ya no recordaba la perfección que juntas formaban, y a diferencia de lo que pudo creer Fate, no fue ella la primera en derramar lágrimas. Corrió rápido hacia ella y la sujetó en un fuerte abrazo para no dejarla ir, haciendo que soltara la indumentaria para poder caminar, y lloró sobre su hombro, nunca más la soltaría. Sentir a Nanoha llorando sobre ella, hizo que terminara de derramar su propias lágrimas, no sabía por qué lloraba, entre una mezcla de melancolía y alivio.

La magia las unió a través de mundos que estaban separados, sin esperanza de encontrarse un día, pero ahora una magia más fuerte las unía, la magia más poderosa del mundo, el amor. La primera vez que se encontraron sus ojos marcó el camino, la tenacidad de su deseo que nació, y la necesidad de ese corazón vacío que le abrió las puertas, y al olvidarlo, Nanoha la arrojó nuevamente a aquellas tinieblas, pero los milagros no suceden porque así lo deseamos, no, debemos pedir y luchar por ellos, probablemente esa era la razón, de poder tenerla una vez más entre sus brazos, tal vez para su redención, y a la vez para que Fate pudiera tener esa oportunidad que tanto merecía de ser feliz.

De en sueño vivía aquel momento, Nanoha la apoyó en su cuerpo para llevarla dentro, la atención que recibía de ella era como si Fate fuera lo más preciado del mundo. Primero, la baño, y con toda la suavidad que pudo, limpió su cuerpo, la rubia sentía vergüenza, pero la determinación de su amiga le impidió objetar algo. Después, curó la leve herida de su pierna, y le colocó una venda. El hambre le llegó a Fate, aun con la vergüenza que tenía, le pidió un poco de comida a Nanoha, quién gustosa bajó a prepararle un poco, dejándola sola. Sentada sobre esa grande y cómoda cama, intentó recordar, pero su mente parecía no querer ayudar a solucionar las cosas, para poder tratar de comprender la situación, aunque lo importante era que Nanoha no la odiaba, pero no entendía qué era lo que significaba y parecía que no iba a decirle nada a menos que preguntara, pero no quería incomodarla, y que todo el buen trato que tenía terminara. Al fin, Nanoha regresó y Fate se sintió como en el cielo con la cena tan deliciosa que le sirvió.

-¿Vivio no está?

Preguntó Fate, rompiendo el silencio.

-No, ha salido a un viaje escolar, regresará mañana.

Fue lo único que Nanoha respondió.

Luego del aperitivo, Nanoha se acomodó junto a Fate en la cama, haciendo que quedara sobre ella, lo que hizo sonrojar a Fate. Le brindaba suaves caricias, a sus brazos, a su espalda, pero en especial a su cabello, no lograba mirarla a los ojos, pero Fate estaba segura que su reflejo no desaparecía de los orbes azules, es solo que no podía apreciarlos desde su posición. Era injusto, también quería ver a Nanoha, su hermosa Nanoha…la amaba, no había olvidado su amor, pero…ellas eran solo amigas, no podía pedir más.

-¿Qué piensas?

-Nanoha ¿Qué sucedió? -preguntó no pudiendo más con la situación- ¿Por qué yo estaba en el hospital?

-¿Fate-chan se escapó del hospital?

-Sí, algo así- confesó apenada.

-Fate-chan, niña mala.

-¡Nanoha!

-Lo siento, perdóname- dijo suave- pero tú Fate-chan, ¿Qué recuerdas?

-Yo pregunte primero- dijo haciendo un puchero de lo lindo.

-Es que si no me lo dices, no sabré qué decirte, para poder explicarte- tentó su suerte sabiendo que no era esa la razón.

-Yo…bueno, no sé exactamente, me es confuso todo, es como si lo recuerdos se entre mezclaran…

-Pasaste tres años en ese hospital, puede que sea normal…

-¿Tres años?- se dijo a forma de pregunta, impresionada por las palabras de Nanoha-…no puede ser…

-Así es…ahora comprendes por qué estoy tan feliz de tenerte conmigo- dijo abrazándola más fuerte.

-Tres años…- Fate se escuchó distante.

-¿Fate-chan?- preguntó con temor al escucharla de ese modo.

-…creo, que puedo recordar algo- Nanoha se asustó, creyendo que Fate había recordado lo ocurrido.

-¿Qué cosa?- si Fate le reclamaba lo aceptaría.

-Dices que han sido tres años…creo que he estado soñando estos tres años- dijo sobre el pecho de Nanoha.

-¿Eh?, Fate-chan eso…

-Y fue un sueño muy extraño, largo…extenso…- intentó explicarse- y era sobre nosotras…nosotras tres…

-¿Nosotras? ¿Cómo era tu sueño Fate-chan?- los latidos del corazón de Nanoha se aceleraron, era realmente increíble, si de verdad Fate…

-Al principio no lo entendía…- comenzó- pero tú y yo, éramos rivales…- los ojos de Nanoha se abrieron de la impresión sin poder creerlo, pero Fate continuó- siempre peleábamos por todo, en todas partes, pareciera como si nos odiáramos y no hubiera forma de llevarnos bien…pero, sucedieron muchas cosas y, gracias a Hayate nos hicimos amigas y luego…- se detuvo no sabiendo si realmente debía decirlo…

-Continua…- le pidió Nanoha.

-No vayas a molestarte conmigo por soñar esas cosas, pero…- el sonrojo le llegó una vez más a su pálido rostro- tú y yo, nos hicimos pareja…- Nanoha sonrió al oírlo, y sentir temblar a Fate bajó sus brazos, presintiendo su temor-…y después, Hayate nos obligó a hacernos cargo de Vivio sin saberlo, y nos hicimos cargo de ella aun siendo una bebé, a pesar de estar en la preparatoria y luego…luego, es como si en mi mente hubiera vivido tres años, estando contigo y con Vivio, compartiendo todas las fechas importantes, nuestros cumpleaños, de hecho tú y Vivio lo celebraban el mismo día…y así las navidades, cada año nuevo…hasta que- aquí cierta alegría que transmitía Fate al contarle a Nanoha desapareció, siendo reemplazada por cierto dejo de tristeza- nos separamos porque, te casarías con Yuuno…fue tan duro para mí, sentí el sufrimiento, nos dejaste, Vivio te extrañaba mucho y…- en la cabeza de Fate hubo un instante de luz , y narrando el recuerdo de su sueño recordó la realidad…- Ah, es verdad…- Fate se separó de Nanoha casi bruscamente, y la cobriza lo resintió, atrayendo una vez más el mied0o hacia sí-…te casaste con Yuuno- afirmó, con tristeza y resignación. Era obvio que después de tres años eso hubiera ocurrido.

-…Fate-chan.

La llamaba, pero no quería contestar.

-Perdona, por actuar de esta forma.

Se disculpó.

-… ¿Cómo terminaba el sueño?

-Eso…que importa.

-Por favor dímelo,…yo…quiero saber.

-Vas a reírte- creyó estar dando una advertencia-…regresaste…a mi lado, lo dejaste por mí- Fate sentía llorar, esa, no era su suerte.

-…mírame, Fate-chan.

-No.

-…mírame, por favor- pero esta vez no obedeció a la súplica.

-¡No!

Nanoha avanzó todo lo que Fate se alejó de ella, la miró con sus ojos cerrados, llorando, derramando esas lágrimas que tanto odiaba ver, así que hizo, lo que le nació en ese instante, como aquel momento en que quiso ser su amiga, no, incluso más, desde el momento en que supo que quería estar con ella para toda la vida, cosa que se negó en su estupidez, pero no lo haría más. Sujetando el rostro de Fate, aun intentando secar las lágrimas, se acercó y separó por completo la distancia que la separaba y la besó, sintió la dicha en su interior, alguna vez pensó que no volvería a sentir sus labios, Fate abrió sus ojos de la impresión, e intentó separar a Nanoha, pero esta la sujetó con más fuerza, rodeando su cuello con sus brazos y profundizando el beso, haciéndole perder a Fate cualquier intento de separarla. Sus lenguas se encontraron en una lucha que ya conocían, buscándose, rozándose, el sabor de la gloria en esta tierra, si no fuera por ese aire que es tan necesario, el beso duraría para toda la eternidad.

-…te amo- fue lo primero que escapó de su boca, aun en su estado agitado-…te amo- repitió, confirmándolo, para que no dudara-…te amo…

-Nanoha ¿Qué…?

-Nunca me casé con Yuuno…incluso antes de perderte, ya tenía pensado dejar lo mío con él, porque Hayate tenía razón, yo nunca lo amé,…la única en mi corazón siempre ha sido Fate-chan…pero te mentí, nunca me perdonaré por ello…

Acarició el cabello rebelde que caía sobre su frente, y delineó el contorno de su rostro, ese perfil tan perfecto, adoraba verla con el cabello suelto, la dejaba atontada con su desbordante belleza, y esa lágrimas que corrían por su rostro, le daban cierto toqué moe, que a Fate le gustaba.

-Ya no llores…- rodeo su cintura, para sentir su calor.

-Fate-chan…

-Yo también te amo…

El calor de sus labios se fundió una vez más confirmando su promesa, y demostrándole a Nanoha que no era una mentira, que Fate estaba nuevamente ahí con ella, decir te amo no era suficiente, deseaba fundirse con ella, pero ya habría tiempo para ello, ahora solo quería disfrutar de esos besos que la llenaban de dicha.

Eso era todo, su mundo por fin volvía a estar completo, quién lo diría, ni ella misma lo creía, esperaba que no fuera un sueño como tantos. Para que decir, que su mundo se desplomó, el día que le dijeron que esos ojos escarlata no la volverían a ver nunca más, una apuñalada directo a su corazón que no podría olvidar, Fate siempre la cuidó, aun cuando la abandonó por Yuuno, ella no dudó, en aquella última batalla a su lado, en protegerla, tanto a ella como a Vivio, pero pagó su precio, era tan injusto, después de todo lo malo que le hizo, por qué era a Fate a la que le tocaba la peor parte, por qué no era ella la tendida sobre la camilla de hospital, quizá era su castigo bien merecido, por todas sus mentiras, pero no tenía por qué ser Fate quien debía pagar por sus errores, si era cierto que merecía sufrir, pero no a costa de Fate. Nanoha merecía el desprecio de todos, pero sus amigos regresaron a su lado al verla arrepentida, lo tenía todo, y lo abandonó por una tonta ilusión, Fate era suficiente, era su mundo, muy tarde discernió que no importaba cuanto intentara engañarse, la verdad siempre la regresaría al lado de Fate.

Y así fue, cuando más pensó que todo estaba perdido.

No mucho después de que Fate cayera en coma permanente, viviendo la tormenta de no estar a su lado, lo que más le dolía a Nanoha era la culpa y el sufrimiento de Vivio, por no tener a su Fate-mama. Aunque su relación madre e hija regresó a la normalidad, les hacía falta el pilar fundamental que completaba sus vidas. Pero entonces Vivio comenzó a sufrir extraños desmayos, a tener pesadillas que no la dejaban dormir cada noche, se enfermaba con frecuencia sin saber exactamente la causa, su cuerpo se debilitaba, al pensar por un momento que podría perderla, Nanoha se asustó y un miedo terrible la inundó, al sentirse tan impotente y no poder hacer nada por ella.

Se encontraban una de esas noches en casa, Vivio en cama, y Nanoha cuidándola, no la abandonaría nunca, no importaba si eso significaba que debía renunciar a su trabajo, pero gracias a ella estaba Hayate que le permitió ausentarse esa temporada para poder cuidar de su hija.

Vivio acababa de despertar, asustada sudando por el terrible sueño que había tenido y por la fiebre que ya sufría su cuerpo.

-Nanoha-mama…- lloraba en los brazos de su madre.

-Aquí estoy cariño, todo estará bien- le decía, tratando de creerlo ella misma, deseando que el destino no quisiera quitársela como a Fate.

-…recuerdo algo…

-…Vivio…no te preocupes, eso ya no es importante…

-Pero, Nanoha-mama…en mis sueños apareces tú y Fate-mama…

Muchas veces quisieron saber de qué trataban los sueños de Vivio, en donde parecía sufrir tanto, pensando que podría a llegar estar relacionado con su enfermedad que parecía no tener causa alguna, pero siempre que despertaba no recordaba nada. Así, cada vez que despertaba le preguntaba, pero ella siempre respondía lo mismo: no recordaba, olvidándolo al instante de despertar. Decidieron entonces tratarla de acuerdo a sus síntomas más evidentes, al no saber con exactitud de que enfermedad se trataba.

-…cuéntame- le dijo, a su mente llegó, que a Vivio le afectó demasiado lo sucedido con Fate, y lo antes ocurrido de ese accidente, cuando ella la separó de su lado, tonta, y mil veces tonta por dejarla que se fuera de sus vidas.

-…es como si estuviera en otro lugar…pero…- Vivio comenzó a llorar- por qué tienen que estar separadas, por qué se pelean Nanoha-mama, por qué en mis sueños no puedes estar al lado de Fate-mama…- su crueldad…

-¡Vivio, perdóname!…- le provocó sufrimiento a su hija.

-Nanoha-mama…

-¿Qué hay de ti? ¿Tú, no estás a nuestro lado? ¿Ni siquiera con Fate-mama?

-No, yo…estoy lejos de ustedes, sufriendo, siento como si fuera a morir…siempre, siento como si fuera a morir…

Las palabras de Vivio resonaron en la cabeza de Nanoha, por un lado era lógico que soñara con esas cosas terribles, por lo que les hizo a ambas y estar a punto de destrozar la familia que formó con Fate, pero por qué decía que se sentía morir, Vivio había dicho que quería vivir, por sus mamás, pero sobre todo para que Fate estuviera orgullosa de ella, al ser una buena hija, y ser algún día una de las mejores magas del Bureau, por eso no comprendía el sentimiento de morir al que se refería Vivio.

Sabía que era prohibido, ni la magia de curación pudo hacer algo por Vivio, pero Nanoha esa noche quiso llegar más lejos, entrar en Vivio en lo más profundo de sus recuerdos, de su mente, frágil, que poco a poco parecía querer acabar con su cuerpo. Y lo hizo, entró, y como si fuera guiada encontró una grieta, algo que no parecía formar parte de Vivio, algo parecido a una conexión, era como una especie de hechizo lanzado a su hija, pero quién, cómo, cuándo. Sin embargo, lo que encontró ahí fue lo más impresionante, ahí habitaban recuerdos, interminables recuerdos de sus vidas, de Vivio, de Fate, e incluso de ella. Su cuerpo se contorsionó, con gran dolor, siendo arrojada hacia afuera y cayendo al suelo, lo que experimento fue en suma desagradable, como si cayera al vértigo. Leve, pero logró verlo, una línea de tiempo y de espació que se conectó con las de ellas.

Aunque su cuerpo temblara de solo imaginar volver a sentir ese dolor, debía hacerlo, por Vivio, por las tres, ese día que entró en el interior de Vivio fue la primera vez que no despertó aforada, asustada y sufriendo, pero decidió mantenerlo como un secreto, para poder comprender lo que sucedía, ya que aunque las pesadillas habían terminado para Vivio, no así su enfermedad, que sospechaba, podía tener una gran relación son su descubrimiento.

Así, cada noche Nanoha usaba su magia, y entraba en Vivio, poco a poco fue descubriendo los fragmentos, que conectaban ambas realidades, y entonces se dio cuenta, que no podía romperla, no podía deshacer ese hechizo sobre su hija, siempre era lanzada fuera cuando lo intentaba. Trato de observar a sus contrapartes, en un universo sin magia, aún en aquel mundo pudo encontrarse con Fate, eso le parecía increíble como maravilloso, y entonces miraba la conexión, y las grietas, desde el momento en que le dijo a Fate que se casaría con Yuuno, causó una sacudida, y en el otro mundo provocó que su relación con Fate se rompiera convirtiéndolas en rivales, cada cosa pequeña que sucedía entre ella y Fate, por estar con Yuuno, afectaba diferentes tiempos al otro lado.

Miró a su hija y comprendió, por qué se encontraba de aquella manera, Vivio iba a morir en el otro mundo, porque ella no estaba con Fate, no estaban juntas, su unión que era imprescindible, para poder estar junto a Vivio algún día, la esperanza acabó cuando Fate cayó en coma, ya no era posible para ellas estar juntas en ese otro mundo, la conexión que perdió con Fate allí en el mundo con magia, hizo que se perdiera en ese otro lado, y Vivio iba a morir, su hija, aun estando ella a su lado no iba a poder salvarla, ni tampoco en el otro lado, solo que allá, moriría sola, sin la esperanza de tener a sus mamás.

Trató entonces de abogar por la salud de Fate, de buscar soluciones ¿Una cura milagrosa tal vez? Pero todos siempre le decían lo mismo, no había nada que hacer, entró en desesperación al no poder impedir que Vivio se salvara, al no poder solucionar las cosas en ese lejano lugar. Lloró en su última visita sobre el cuerpo tendido de Fate, recordando cómo le rogó que no muriera porque la necesitaba, después del incidente con el sujeto que trató de asesinarlas, solo para enterarse de que se quedó dormida, quizás para siempre. Le rogó está vez que despertara, que lo hiciera por Vivio, que la perdonara por ser tan injusta con ella, pero que despertara, pero Fate no despertó. Resignada, la besó con ternura, sabiendo que lo que sucedía no era culpa de Fate, pero le prometió que no se rendiría, que encontraría una solución…y la encontró.

No importaba si debía sacrificar su vida, usando el máximo poder que tenía, el Excelion Mode, con ese poder tenía una única oportunidad. Si no podía hacer que su Fate despertara, romper la conexión que tenía Vivio no era una opción, no iba a dejar que las cosas terminaran así, por lo que pensó que lo más sensato era hacer que sus contrapartes pudieran estar juntas en ese otro mundo, para ello fue de vital importancia Hayate, que tenía un gran poder y una gran influencia en aquel mundo, su papel iba a ser crítico, para poder salvar a Vivio, y quizás, solo quizás, eso también podría hacer regresar a su Fate con ella. Solo hubo una condición que Nanoha, las As de Ases, le impuso a su amiga Hayate en el otro lado, y de eso dependía todo, sin importar lo que pasara debía cumplirlo, así su última parte en aquel rompecabezas podría ponerlo sin falla.

Tres años, los mundos se alinearon por su intervención, de esa forma, solo le tocaba esperar, si intervenía demasiado sería peligroso, por eso solo dio pautas, pequeños empujones para que las cosas avanzaran como debían. De esa forma Vivio se recuperó, repentinamente como comenzó a sentirse mal, un día se levantó y le brindó una gran sonrisa que alivió su corazón. Después solo esperó el otro suceso, ese que vivía, su Fate regresó a su lado, haciéndola la persona más dichosa en el universo.

-¡Nanoha-chan! ¡Nanoha-chan! ¡Algo terrible sucedió! ¡Fate-chan ha desapar-!…

-¡Shhh!- silenció a la persona que se comunicaba con ella a través de una pantalla traslucida, haciéndole notar a una chica rubia profundamente dormida.

Y haciendo ver a la otra persona que nada malo sucedía.

-Nanoha-chan, esa…

-Sí, es Fate-chan ¿No es increíble?- No pudo contener su alegría al decir aquello.

-Me doy cuenta- dijo con un suspiro de alivio y alegría- pensamos que la habían secuestrado, ¿Por qué no informaste a la base?- por cuestión de seguridad Fate estuvo en un hospital de tierra (sin magia, y al parecer muy poca seguridad), dónde nadie que quisiera hacerle daño podría encontrarla, que mejor forma de protegerla que dejándola sin protección, sin duda era algo que solo se le podía ocurrir a Hayate, pero sin duda funcionó, por tres años.

-Perdón Hayate-chan, estaba tan contenta que lo olvidé. Fate-chan se escapó del hospital y vino aquí, perdónala ¿sí?

-Sí, Sí, lo que sea, ummm, debo revisar el sistema de seguridad de ese hospital, mira que dejaron escapar a Fate-chan tan fácilmente al distraerse con un preso que trató de escapar. Mañana debes traerla con Shamal ¿De acuerdo?

-De acuerdo, lo haré no te preocupes. Hablaremos mañana.

-Que descansen- dijo y se desconectó, sabía que necesitaban un tiempo a solas.

Fate se removió sobre Nanoha, pero no la soltó, nunca iba a dejarla ir, ahora que la tenía en sus brazos no la dejaría escapar, le parecía increíble que Fate soñara en su estado inconsciente con ese otro mundo, y que lo viviera día a día, hasta ese momento en que despertó, el desenlace final de su otra historia con Fate, maravilloso también, esperaba que ambas fueran felices allá, ahora que se habían recuperado todas las conexiones perdidas. Se recordó a sí misma, en su última prueba…de ninguna forma se iba permitir cometer el mismo error dos veces.

Trató de disimular todo lo que pudo, mientras la preparaban los últimos detalles de su vestido de novia, el velo, las flores, su maquillaje, todo eso hacía que su corazón se destrozara completamente hasta convertirse en polvo, dentro de pocas hora sería la esposa de Yuuno, sin renegar, sin discutir, sin decir nada, todo lo que quería decir se lo llevaría a la tumba. Aceptó aquello, traicionando su propio corazón…cobarde.

Podía ver en el rostro de todos "este es un gran día", ¿Por qué ella? No quería casarse, quería estar con Fate y con Vivio para siempre, pero ellas se irían esa misma tarde, dejándola sola para siempre. Pensaba, deseaba que Fate llegara y se la llevara de ahí, pero era solo una fantasía. Se preguntaba a cada instante si podría volver a verla algún día, ¿Pero cómo? Y lo más importante ¿Estando casado con Yuuno? No se creía capaz de verla a la cara, si así fuera, se le caería de vergüenza, de pena, de lastima, por ella misma, porque era quien la traicionó desde siempre…

Estando aturdida por el ruido de adentro y la tranquilidad de afuera, pidió que la dejaran sola al terminar de prepárala. Se quedó ahí, frente al espejo, el vestido era hermoso, pero al verse solo deseaba llorar, sin más falta, las lágrimas comenzaron a brotar de sus ojos, se alejó no queriendo verse más en el reflejo, y busco un pañuelo, para secarse las lágrimas, no podía correr su maquillaje. No quería cumplir con el compromiso de su familia, pero si no lo hacía les fallaría como hija, después de todo lo que le habían dado y hecho por ella, no podía fallarles, pero la razón más importante era porque no quería decepcionarlos, no quería que supieran de lo suyo con Fate.

Cerró sus ojos intentando contener el llanto, ella no era tan valiente, su cuerpo tembló al no poder controlarse, quería escapar, quería desaparecer.

El ambiente repentinamente cambio, aquella habitación blanca se oscureció a un tono opaco, Nanoha se incorporó tratando de comprender lo que sucedía, tenía un poco de miedo, pero cualquier cosa que le pasara en esos momentos era mejor que casarse. Miró a todas partes, intentó llamar a los otros pero nadie le respondió. Repentinamente la habitación comenzó a ser cubierta por una luz tenue que venía del otro lado al que miraba Nanoha. Se volteó y lo que apareció frente a ella la dejó desconcertada. Donde debía estar la pared, el espació continuaba hacia otro lugar, otra habitación completamente diferente a la que se encontraba, logró visualizar un sofá, estanterías con fotografías, y una cama, donde una persona de espaldas a ella, lloraba.

Caminó un poco en su dirección, por un momento pensó que se trataba de un sueño…pero ¿Cómo llegó a caer repentinamente en un sueño?

-Esto…- hizo el intento de hablar, pero de seguro no la escucharía la otra persona ¿De qué se trataba? Si era un sueño, por qué no podía estar Fate en el.

Fijándose bien en la persona que lloraba, se dio cuenta que se parecía a ella, el mismo color de cabello, el mismo peinado y perfil, recordaba ya haberla visto, en otros sueños, misma quién secando sus lágrimas un poco, se levantó, dio media vuelta y la miró directamente a lo ojos. No, eso no podía ser, siempre que soñaba con ella misma, eso nunca sucedía…sus ojos azules, por primera vez, se dio cuenta que podían atravesar el alma.

-Por fin, estamos frente a frente- le habló, con su misma voz.

-¿Me-me hablas a mí?- preguntó insegura.

-¿Y a quién más?- su impresión no dejaba de ser grande- Sé que debes estar confundida- aseguró.

-Bueno, yo…- ¿Qué se decía en esa clase de situaciones?

-Nya ha ha- se rio un poco al verla así, o más bien dicho, al verse así- mi nombre es Nanoha, Takamachi Nanoha.

-…- muda, sus ojos se abrieron de la impresión al escucharla.

-Debo decir, que ya me lo esperaba, en todo caso, eso significa que tu nombre también es Takamachi Nanoha ¿Me equivoco?

-No, ese es mi nombre…

-Supongo que debes preguntarte quién soy yo y por qué estoy aquí…

-Takamachi-san yo…- eso le sonó raro decirlo.

-Debe ser difícil dirigirte a ti misma…

-¿En verdad? ¿Eres yo?- preguntó, no terminaba de creerlo.

-En esencia, pero somos de diferentes mundos…de diferentes tiempos, de otros universos.

-Pero cómo…antes yo tuve sueños…esos sueños…eran…

-No eran sueños, te mostré parte de mi vida…y no solo a ti, también a Fate, por eso a veces parecía que perdía el conocimiento, al estar frente a ti…y tú también.

Se quedó completamente sin palabras ante aquella revelación.

-Hace mucho tiempo- comenzó a narrarle esa versión suya que le parecía era un poco mayor- fuimos víctimas de un ataque mágico masivo…Verás, en mi universo existe la magia, eres una maga en un mundo diferente- explicó- …y ese día sufrimos una ataque inesperado…Fate-chan, Vivio y yo…las tres estuvimos cerca de morir- decía despacio para que no se le quebrara la voz- en el primer ataque quedamos en mal estado, sin embargo, en el que sería el segundo impacto, no sobreviviríamos, pero aun con sus últimas fuerzas, Fate-chan nos defendió, nos protegió…- nuevas lágrimas llegaron a los ojos de su otro yo-…ese día perdí a Fate-chan…

-¿Qué?...- ¿Perdió a Fate?

-Ese día, Fate-chan fue herida gravemente, y cayó en coma. Vivio también tuvo repercusiones, su núcleo mágico fue alterado con la magia obscura que nos atacó, y conectaron su vida con otras, de tal manera que la acción de un mundo afectaba al otro directamente, incluso las acciones pasadas, la relación espacio tiempo es muy rara, por ello afecto momentos diferentes de nuestras vidas, pero yo encontré el camino hacia nuestras conexiones, alineando nuestros tiempos al unísono, fue así como te conocí, como tú eres yo , pude saber lo que había en tu interior, en tu corazón, y que aun aquí amas tanto a Fate-chan como yo. Mis acciones provocaron un desbalance y Vivio estuvo a punto de morir tanto aquí como allá, por eso yo te guie a través de tus sueños, y a Fate-chan también, Hayate hizo posible que estuvieran juntas, pero eso solo era el inicio, el verdadero momento que he estado esperando es ahora…- con determinación la miró para que no perdiera detalle de sus palabras-…Fate-chan sufrió tanto daño a su mente, que probablemente nunca despierte de su largo sueño, ya lo he preguntado tantas veces, si es que ella algún día podría regresar- lágrimas comenzaron a correr por el rostro de su otro yo- pero siempre recibo la misma respuesta, y es que lo más probable nunca vuelva a ver sus bellos ojos, y sin querer me he resignado. No dejo de verla y visitarla cada día, pero mi corazón duele y se rompe a pedazos, porque quisiera ver sus ojos mirarme nuevamente…- lloró en silencio unos minutos, y ella prosiguió- por mi causa, tú estabas tan lejos de Fate-chan, pero tenías miedo también, traté de hacerte ver que no tuvieras miedo, de impulsarte a estar a su lado, si yo no puedo estar a su lado, al menos quiero que tú si puedas…

-Takamachi-san…- sin quererlo a ella también llegaron la lágrimas, que se derramaban por si solas, no creía lo que escuchaba, pero tenía tanto sentido…ahora podía comprender, al menos un poco.

-Pequeña Nanoha-chan- la llamó así, después de todo ella era la mayor, a la vez que se acercó y la envolvió en un abrazo- No llores ¿Sabes? A mí también me hubiera gustado hacer el amor con Fate-chan…pero yo de ella, solo sus besos pude tener, tú eres afortunada.

Al escuchar aquello correspondió el abrazo fuertemente, y movió su cabeza de un lado a otro en negación.

-No tengas miedo de nada, no te rindas, no te resignes, no te preocupes de la responsabilidad, del compromiso con nuestros padres, eso no te hará feliz, solo con Fate-chan podrás ser feliz, yo no me di cuenta a tiempo y cometí una estupidez, no la pierdas, ni a la maravillosa hija que tenemos a su lado- se separó un poco y levantó el rostro de la chica con el vestido blanco para poder verla cara a cara- si pierdes a Fate-chan perderás toda oportunidad de ser feliz. Al final yo, que también estaba comprometida con Yuuno, terminé dejándolo, y sigo llorando la ausencia de Fate-chan…no lo olvides, solo Fate-chan puede hacernos feliz…- fue lo último que escuchó, con su voz haciendo eco sobre sus oídos…desapareciendo frente a sus ojos.

¡Toc! ¡toc!

Tocaron a la puerta dos veces y una voz la llamó.

-Nanoha… ¿Nanoha estás ahí? ¿Puedo pasar?

Aturdida por lo vivido casi que no puede responder. Pero abrió la puerta a su hermano que llamaba.

-¿Qué…sucede?- atinó a preguntar.

-Todos se han ido ya, me han dicho que te lleve a la iglesia, ¿Ya estás lista?

-Yo…- Pero qué decir, cómo escapar, debía salir de ese lugar lo más pronto posible.

-¿Estabas llorando?- Al ver el camino de lágrimas en sus mejillas Kyoya le preguntó, sintiendo lástima por su hermanita.

-No yo solo…- trató de limpiar el recorrido de las impías, pero fue en vano, su hermano ya se había dado cuenta.

-Nanoha…- no debía estar ahí, pero…de qué manera podía escapar, casi que estaba totalmente acorralada, pero sus pies se sentían impacientes, Fate se iría ese mismo día más pronto de lo que pensaba.

-Es cierto…- confesó, con la verdad, después de tanta mentira- no quiero hacerlo…- esperó la reacción de su hermano, la negativa, de ser posible lo noquearía ahí mismo para poder ir en busca de Fate.

-Por fin eres honesta- escuchó a su hermano y alzó su rostro, y miró que él sonreía.

-Pero onii-chan…no estás enfadado- se sorprendió, sería posible…

-La verdad, es que yo me ofrecí a llevarte, para poder hablar contigo a solas, no he podido hacerlo todo este tiempo, pero hay algo que quería decirte…

-¿Y qué es?- preguntó con temor.

-Nanoha, si no deseas casarte con Yuuno, vete con Fate, es ella a quién en verdad amas…

Impactada por las palabras de su hermano, quedó muda, y nuevas lágrimas llegaron a sus ojos.

-No llores, yo comprendo que para ti tomar esta decisión no era fácil, tomando en cuenta que esperabas que todos fuéramos como Miyuki…pero yo soy tu hermano, y estoy aquí para apoyarte en todo, y yo quiero que mi pequeña hermanita sea feliz…

-Onii-chan…- se desahogó en los brazos de su hermano, sintiendo cierto alivio, que necesitaba-Miyuki ella…

-Yo lo sé, estaba ahí esa noche, fui a dejarte ¿Recuerdas?, me quedé a cierta distancia para no molestarte, por eso pude escuchar…

Flash Back

"Me quedé paralizada pensando o más bien divagando acerca de todo lo sucedido cuando Kyoya se fue…parada ahí en medio de la nada, me sentí sola y vacía, y en aquel instante, sin darme cuenta, perdí el control sobre mi misma, no podía moverme, me quedé inmóvil, no importa lo que tratara de pensar sencillamente parecía no haber nada coherente que le diera sentido a la situación. No podía encontrar la respuesta a este problema, yo sola no era capaz de ver la solución…pero tal vez si lo hablaba con Fate-chan, tal vez si lo pensáramos juntas, no me sienta tan perdida…fue en ese momento que recuperé el control sobre mi misma y decidí continuar, dirigiéndome hacía donde ella, ahora con un propósito más que el solo refugiarme en sus brazos como en un inicio había pensado después de lo que pasó con Yuuno…

-…espera- escuché un voz tras de mí que me hizo detenerme- antes de que vallas con ella, hay algo…que tengo que decirte…

-¿Miyuki?...- pero…sus palabras…

-no te lo dije antes porque…no quería armar un escándalo frente a nuestros padres- sería irónico decir que no comprendía, sin embargo, no pude creerlo…a pesar de eso…

-¿De qué hablas?- no sabía que decir, mi hermana estaba diciendo cosas a modo de acusación, como si realmente…

-Nanoha, realmente no sé cómo fuiste capaz de hacerlo…- ella… ¿lo sabía?

-Onne-chan…

-Y yo que confiaba en ti… ¡espera! No solamente yo…

Me miraba de una manera que no podría explicar porque dentro de mi sentí que algo se derrumbaba, tan rápido, esto…todo estaba sucediendo demasiado rápido, no más de dos día habían pasado cuando mi mundo parecía derrumbarse a una velocidad increíble, y yo al borde de un precipicio, al que poco a poco me estaban orillando…

-Todos confiábamos en ti… ¡Yo confiaba en ti!...

-¡¿De qué estás hablando?!- dolor, frustración, ira…miedo. No quise gritar, pero dentro de mí se comenzaban a alojar una infinidad de sentimientos que no pude soportar, no…y aceptar ¿Qué debía aceptar? ¿Sus palabras? Si tenía algo que decir, quise que me lo dijera tan pronto como fuera, no soportaba que me hablara como si su verdad fuera la única, justificable, para arrinconarme donde quería, pues no, y yo también le haría saber.

-¿Y todavía lo preguntas? ¡No tienes vergüenza!

-¡Pues no! ¡Porque no se de lo que me estás hablando!- la idea ya la tenía, pero y si no era eso…

-Eres tan ingenua…- de todas las cosas que sentía- en verdad fuiste capaz de creer…- ante lo que supe…- que nuestros padres te dejarían ir así como así, para hacer lo que quisieras…-…la culpa- pero tus caprichos fueron demasiado lejos esta vez…- no fue mayor que mi vergüenza.

-Ya dilo de una vez…- Miyuki quería retarme sin duda, llegando de aquella forma…definitivamente lo había guardado, para soltarlo en el mejor momento.

-Fue admirable decir que querías aprender a vivir sola por tu cuenta…lo que no dijiste fue, que querías vivir sola…con ella…-así fue como me llegó la culpa, porque sé que mentí, tantas veces por estar con ella, tal y como ha dicho Miyuki.

-¿Y? No tiene nada de malo estar con alguien más…

-Oh por favor Nanoha, tú y yo sabemos que si Fate-san no fuera tu novia, no habría ningún problema…- ¿Eh?

-Que dices yo…- me lo dejó ir tan…frívolamente…

-No trates de negarlo ahora, además qué te hace creer que soy la única que lo sabe…- y la vergüenza, pero ¿De qué?- no solamente soy yo quien lo sabe…

-¿A qué te refieres?

-Nuestros padres nos encargaron cuidarte, a Kyoya y a mí, debíamos estar pendiente de ti, para ver si no tenías algún problema, y en verdad nunca lo tuviste, o al menos eso decía Kyoya…

-Tú…

-No tienes vergüenza, o eres idiota…la has besado en público tantas veces, incluso hoy…- quizá no era por la vergüenza después de todo- y esa niña, no sé de qué se trate pero… ¿Tú, Nanoha-mama? ¿Fate-mama?- en verdad, al fin de cuentas- pero creo que ha llegado la hora en que dejes de jugar a la familia feliz- pensaba que nada era capaz de detenerme-…y no quiero imaginarme- Miyuki decía esto tapando su boca a modo de asco- que tan lejos has sido capaz de llegar con ella- pero fue en ese momento que el miedo se apoderó de mi por completo.

-Y-yo…- mi mente quedó en blanco.

-Kyoya lo justificó diciendo que a lo mejor se trataba de algún juego, y que pronto pasaría, que no teníamos que darle importancia, pero después de tres años, era imposible que se tratara de un juego, demasiado tiempo para que duré un simple juego ¿No lo crees?

-Miyuki yo…no, no es lo que piensas…- otra vez me encontraba ahí, apunto de negarlo…que cobarde era…

-Eres mi hermana menor Nanoha, y te quiero mucho, verte con otra mujer ha sido…-pausó un momento intentando contenerse- la única razón por la que lo he dejado pasar fue porque hasta cierto punto estuve de acuerdo con Kyoya, en que estabas pasando por una etapa que pronto pasaría, pero ya no voy a callar, no voy a dejar que termines así…

-…por…por favor- con mi mente en blanco y mi corazón latiendo errático y mucho miedo, par a mi sorpresa, no me impidieron hablar con sinceridad-…yo…yo…yo amo a Fate-chan, no es un juego, no es una etapa, de verdad yo la amo…- miré a mi hermana con decisión, en un intento desesperado por hacerle entender-…Vivio no es una niña que cuidamos y con la cual fingimos, es mi…nuestra hija, y con Fate-chan somos una familia…- confesando lo que creí no sería capaz, olvidando lo irrazonable que aquello sonaba, y que oídos sordos me escuchaban.

-Que tonterías estás diciendo Nanoha…- me destrozó- nuestros padres, Kyoya y yo somos tu familia- después de todo Miyuki era mi onne-chan- pero ya no importa lo que hayas hecho antes, lo que importa es el ahora- y me importaba lo que ella dijera, lo que ella pensara…- y que vas a casarte con Yuuno-…quería…que me aceptara, no solo ella, todos, a mí y a Fate-chan, nuestro amor- y sé qué harás lo correcto.

Se acercó a mí tomando mis hombros.

-Descuida, nuestros padres no saben nada al respecto…- no sé si eso me alivio o me causo un nuevo desasosiego- pero si no quieres que lo sepan vas a casarte con Yuuno- que cínica, y todavía me amenaza dándome un abrazo-…y Nanoha, confío en que…harás lo correcto…- hipócrita.

Quería llorar, más no lo hice frente a ella. Miyuki sabía porque estaba yo ahí, sabía hacia donde me dirigía, pero no me detuvo, entonces comprendí, que lo importante ahora no eran mis acciones en cuanto a lo que yo hiciera o deseara para mí…, sino el resultado, me dejaba estar con Fate-chan, pero yo debía cumplir al final. Seguía sin poder creer que mi hermana fuera capaz de hacerme algo así, pero nuevamente caí a la deriva".

Fin del Flash Back

-Lo que hizo Miyuki es imperdonable, te lastimó y te hizo creer que todos pensábamos igual que ella, de hecho fue ella quien le dijo a Yuuno que no había problema que fuera por ti a la escuela, lo siento, no pude detenerla…

-Onii-chan- Nanoha no dejaba de llorar.

-Vete con Fate Nanoha, yo le diré a nuestros padres que te fuiste con ella, y yo sé que un día entenderán.

-Pero cómo, no sé dónde está…

-Toma…- le dijo extendiéndole un papel con la dirección de una estación, un poco de dinero y un boleto de tren- hay un poco de dinero, la dirección hacia a donde debes ir al salir de aquí y el boleto del tren en el que Fate se irá al aeropuerto.

-¿…cómo?

-Hayate…no sé de qué manera sabía que yo quería ayudarte, pero habló conmigo…tienes grandes amigos…

-Lo sé…

-Saa, ahora debes irte, que Fate te espera, hay un taxi afuera esperando con tus cosas, me tomé la molestia de empacarlas por ti…

-Te lo agradezco tanto onii-chan…

-Solo no olvides escribirme de vez en cuando…y enviarme una foto de mi sobrina.

Nanoha no olvidaría la sonrisa de su hermano al verla marchar, Kyoya estaba feliz por su hermana, con tranquilidad tomó camino contrario a Nanoha, dirigiéndose a la iglesia.

Con melancolía agachaba su rostro, en aquel asiento vacío, agradecía que su madre estuviera ahí para poder distraer a Vivio, de lo contrario, sola de seguro no hubiera podido. Recuerda haberse despedido de cierta rubia ojos esmeralda, fue honesta con ella diciéndole que no podía amarla, prometiéndole que volvería por ella, si lograba olvidar a cierta cobriza, Elisa lloró pero aceptó la sinceridad de Fate, y Fate deseó en lo más profundo de su corazón que esa buena chica encontrara alguien que la amara como nadie en el mundo y que fuera feliz, solo así expiaría su pecado con ella.

Ahora solo esperaba lo inevitable, irse sin más, con ese vacío en su corazón.

Solo cinco minutos habían pasado de su espera, de los treinta que tenía en el último aviso de subida en el tren.

Llegaron sus amigas, Arisa y Suzuka, causándole una gran sorpresa, y diciéndole que escaparían porque el padre de Arisa quería casarla con un tipo "asqueroso" como la misma rubia le aseguró, y que se llevaría consigo a Suzuka porque debía protegerla de su padre, Fate rio ante el comentario…

-Estaba tan nerviosa cuando compré los boletos para el avión- ellas irían con Fate a Italia- que compre uno extra…- después del tren abordarían el avión que las llevaría lejos de su tierra natal- si conoces a alguien más que te acompañe dile que venga con nosotras…- Arisa le dijo aquello con una sonrisa, teniendo esa última esperanza misma que aun palpitaba fuerte dentro Fate.

Los pájaros cantaban en ese claro de mañana, era raro que una boda se celebrara temprano, pero así lo hubo decidido el padre del novio, que sin objetar los padres de la novia, accedieron. Y ahí estaban un sin número de invitados que esperaban ansiados el momento. El padre ya estaba en posición y el novio yacía nervioso frente al altar, observaba unas flores color azul y se sintió dichoso de creer que conocía un claro de azul más hermoso.

Las chicas abordaron el tren, cuando Fate les pregunto cómo sabrían que avión abordarían, no hubo problema, ellas querían acompañarla pero les daba pena preguntarle directamente, así que Arisa se aseguró de hacer confesar a Hayate. Quince minutos y Fate seguía en la banca esperando, hace cinco minutos las chicas habían abordado, y parecía que fueran meses los que llevaba esperando, y cada persona que cruzaba la puerta era una añoranza y un suspiro en su corazón.

Hayate llegó después de los veinte minutos de espera, disculpándose por la tardanza, y porque no pudo estar desde antes para acompañarla en todo, pero Fate le dijo que no hacía falta sus disculpas que estaba bien, que solo…esperaba, y Hayate la acompañó en su espera, comprendiéndola, apoyándola…y pensando que no debía estar ahí, sino saboteando la boda de Nanoha, pero no pudo contrariar los deseos de su amiga, a pesar de que darle una sorpresa raptando a Nanoha para dársela como regalo, no sonaba nada mal.

Se oyeron pasos desde afuera y el padre de Nanoha se asomó a la puerta dispuesto a entregar la mano de su hija, el piano comenzó a sonar y la puerta se abrió dejando entrar un claro de luz que cegó a todos por un momento. Una sombra se distinguió sobre la luz dejándose ver. Con la mano alzada al abrir la puerta, con el pecho levantado y ojos decididos, fue observado y se aseguró que todos le prestaran su atención. Shiro, el padre de Nanoha estaba mudo y extrañado, qué decir de su amigo, recibieron una fuerte impresión al no ver a Nanoha al lado de Kyoya.

El piano dejó de tocarse y no emitió más sonido.

Dos minutos, ya solo le quedaban dos minutos, deseaba tener el poder para detener el tiempo, que la segundera no pasara al siguiente punto, pero era por demás un anhelo inútil…su garganta parecía que se cerraba con un fuerte nudo, mientras sus lágrimas ya comenzaban al querer llegar, pero no podía, ¿Qué iba a hacer si Vivio la miraba en ese estado? Su madre y su hermano se preocuparían sin duda…

-Fate-chan…- Hayate la abrazó con fuerza.

-Hayate…

Por el altavoz resonó una voz, anunciando el mensaje de partida de su tren, el tiempo se le terminó, y eso hirió su corazón con fuerza…camino hacia el vagón de entrada, mientras que Hayate nunca la abandonó…tras de sí, deseando volver en los pasos, y raptar a su chica, más todo lo que hubo fue una ráfaga en su mente, una oleada de recuerdos que amenazaban con hacerla caer…

-¡Fate-chan!- y su corazón fue atravesado…

Cinco pasos, se detuvo a la altura de su padre, en quien parecía comenzar a bullir furia e inquietud, la razón por la que no se había abalanzado sobre su hijo era porque no quería armar escandalo ni hacer el ridículo pero ya comenzaba a formar la posibilidad de hacerlo si Kyoya no hablaba pronto…

-¿Dónde está?- Y ahí la pregunta, de la persona menos esperada para todos, más no para él, no le extraño en nada.

Desafiante volvió su mirada a su interlocutora y le respondió…

-Creo que ya debes saberlo…-las palabras fueron saboreadas, y lo disfrutó más de lo que pensaba-…Miyuki- el impacto fue profundo.

-Ya basta y dinos dónde está Nanoha, de qué hablan tú y Miyuki- interrogó su padre no pudiendo con ello más tiempo.

-Padre…es mi deber anunciarte…que no se celebrará la boda…

Fue inevitable que su cuerpo volteara al instante, sobre todo con esa voz llamándola como si se fuera a romper, Hayate sonrió y les dio su espacio, retrocediendo a paso lento. Sintió una calidez envolverla en su interior de solo apreciarla ahí agitada con su flameante vestido de novia, sosteniendo con una mano una pequeña maleta de rodillos, y con la otra en su pecho como queriendo calmar su agitado corazón, pero se quedó inmóvil sin poder creerlo de golpe…

-Fate-chan- no gritó, pero sin lugar a dudas era un llamado, un lamento, una disculpa, ya que cuando su nombre salió de aquellos labios sonaba afligida, asustada, sobre todo por su no reacción. Y esos ojos azules miraban a Fate.

-¿Dónde está Nanoha?- La pregunta sin acusación, sino preocupada, a la mamá de Nanoha pareció olvidársele la importancia del evento que celebraría para su hija, o lo que hubiese hecho a sus espaldas, eso no le importaba y como buena madre primero quería saber si su pequeña se encontraba bien.

Todos los presentes esperaban la respuesta más importante.

-Perdóname madre- dijo- nunca te lo dije- declaró dejando más dudas que respuestas- Nanoha no vendrá, ahora mismo se ha ido con la persona que en verdad ama…

Tentativamente se acercó despacio hacia Fate que yacía inmóvil en su sitio, apenas lograba sentir esos ojos carmín sobre ella, parecían perdidos…

-La verdad…- comenzó con temor, pero sincerándose por primera vez en mucho tiempo, y como deseaba hacerlo- no sé qué pretendía al venir aquí y buscarte…creo que…es tu perdón…y que yo…con gusto acepto, ir contigo a donde tú quieras, fui una tonta al rechazarte, perdóname Fate-chan…ahora sé que nada vale tu amor por mí, que con paciencia esperaste, que con dolor sufriste mi rechazo, que tú y nadie más que tú eres mi felicidad…incluso si me rechazas ahora, no me importa, halla donde tú vayas yo te buscaré, veré a dónde puedo ir, o dónde estar mientras no estás conmigo, pero aún si es mucho lo que debo esperar por volver a verte, te buscaré, te demostraré lo que puedo hacer por ti, lo que no hice y debí hacer antes, por siempre me arrepentiré, pero volveré y lucharé por ti, incluso si en tu corazón ya hay alguien más, lograré que me recuerdes- lágrimas corrían por su rostro- porque yo te amo, a ti y a Vivio, por ti es que soy Nanoha-mama, y yo siempre…

Frívolo, contundente, y fuerte fue el golpe que arremetió contra su mejilla, y que hizo alzar su cuerpo brevemente por el aire, antes de caer de cara al suelo, el puño fue dado con rabia y furia por lo escuchado…

-¡Detente!- le pidió en una orden a su esposo, que por primera vez acababa de levantar su mano contra un hijo.

-¡¿Acaso no los has oído?! ¡El permitió que Nanoha se fuera a solo Dios sabe dónde y con quién!

Mientras todos presenciaban la escena el señor Scrya ordenó que sacaran a todos del recinto, mientras destrozado miraba a su hijo en estado de Shock por lo dicho por Kyoya, Yuuno debía estar sufriendo, pero "quizá…" pensó "no sea culpa de Nanoha-chan…" sino la suya por desear que así fuera, por no saber si eso era lo que de verdad deseaban, cuando le comunicaron que Nanoha si se casaría con Yuuno, él estuvo feliz, pero fue solo una mentira, Nanoha ya se había enamorado de alguien más y no tuvo el valor de decirlo a nadie, hasta ese momento no tenía casi ninguna de sus dudas contestadas, por su parte no reclamaría nada, pero su amigo parecía alterado…debía estar sufriendo la culpa por su hija…al parecer había olvidado que para el amor no existen cadenas capaz de atarlo.

Kyoya miraba a su padre desafiándolo con la mirada, no le importaba, ¿Es que acaso su padre no deseaba la felicidad de su hija, así como él sí de su querida hermana?

-¡Responde! ¿Y qué hay de ti? Miyuki ¿Tú también sabes? ¿También lo sabias y no me dijiste nada?- Acusó sin quitar el desprecio de sus palabras, parecía haberse olvidado que eran sus hijos con quienes hablaba y de quienes hablaba.

-Se fue con Fate-san…sí seguramente, así fue…

-Momoko…- sorprendido, se sentía traicionado ¿Acaso solo era él quién no sabía?- pero esa tal Fate, ¿Acaso no es…?

-Basta, Shiro Takamachi, te prohíbo que sigas hablando en ese tono, por sobre todo a mis hijos- los ojos de esa mujer, le recordaron por un momento a una pequeña Nanoha que tuvo entre sus brazos- Yo me casé contigo, a pesar de estar Scrya-san, con él seguramente hubiera tenido una vida en la alta sociedad como muchos me decían, pero jamás hubiera sido feliz, no se trata de si es un convenio o no, o de qué es lo mejor o no, sino de ser feliz, Nanoha ha elegido su camino, siempre quise que me lo dijera pero nunca lo hizo, ahora al verte comprendo por qué, pero me alegra que haya tenido a Kyoya para apoyarla, ¿Acaso es más importante la promesa de tu amigo que la felicidad de tu propia hija?- pregunto sin temer a ser escuchada.

-Por supuesto que no lo es.

En un arrebato su cintura fue rodeada por unos brazos sin dejar que terminara de decir todo lo que quería y sin posibilidad de escapatoria, sus labios fueron cubiertos por otros, y eso marco una nueva eternidad, cómo los extrañó, cómo los deseo, cómo los anhelo, sin perder tiempo correspondió el abrazo rodeando a Fate por el cuello, y se dejó llevar por ella en el beso, se dejó dominar, se dejó hacer, que Fate hiciera lo que ella quisiera, quería entregarse de nueva cuenta. Podía sentir las ansias y la desesperación…el miedo, cada vez que esa lengua le rozaba y la recorría, eso estranguló su pecho y sacó a flote las lágrimas, deseaba curar todo el dolor que le hizo pasar, Fate estaba siendo demasiado buena, dándole sus besos que no merecía, pero ahí estaba negándose a no aceptar que era injusto. Fate notó la diferencia en la intensidad con que Nanoha esperaba su boca, ni la falta de aire había hecho que se detuviera, pero…

-Nanoha…- su voz rota por las lágrimas, deseaba preguntarle qué sucedía…

-Soy una cobarde, te he hecho tanto daño… ¡Te he lastimado! Y aun así tú, eres tan buena, y yo te traté con crueldad…no te merezco, pero aun así deseo que me perdones, perdona mi ambición, mi injusticia, mi desfachatez, perdóname, perdóname…

-Ya lo hice…

Tan simple…

-Shiro ya no sigas con esto…yo no te guardaré rencor, mejor que termine así, mi único lamento es no haberlo sabido de Nanoha-chan, la empujamos a que llegara a esto…- Momoko lo miró un tanto sorprendida.

-Perdón por Yuuno, si pudiera hacer algo yo…

-No Momoko, déjalo así, yo comprendo, esto es algo que deben arreglar como familia, y de Yuuno no te preocupes, yo me encargaré de él- se apartó para ir a por su hijo y llevárselo- yo cancelaré la fiesta y todo lo demás, ya nos veremos más tarde- y se fue, salió del lugar y partió en su auto último modelo.

-Madre, Nanoha…- Kyoya quería decirle…

-Lo sé, sé más de lo que crees…- pero fue cortado por su madre.

-¿Y por qué soy el único que parece fuera de lugar? ¿Cuándo pensaban decirme? Cualquiera que me lo dijera hubiera estado bien…Fate ¿De cuándo aquí Nanoha desea fugarse con la niña de la escuela con quien siempre peleaba y discutía y no soportaba?

-Pensé que estabas molesto porque se fue con una chica, no por la persona…- parecía que ya podían hablarlo con tranquilidad…hasta que Shiro, comenzó a llorar- Cariño…- eso rompió a su esposa.

-Así que solo eras tú, Miyuki, la que estaba en contra de los deseos de Nanoha…- Kyoya se río de la ironía, todo el temor de Nanoha infundido por una sola persona.

-¿Miyuki?- la observó su padre, como tratando de descifrar la razón de porque Kyoya diría eso, o más bien pidiendo que ella misma se lo dijera.

Pero Miyuki no respondió, apenada, pensando por primera vez que lo que hizo fue un completo error y su familia estaba pagando por ello.

-P-por qué no hablamos de eso luego- dijo Momoko al ver a su marido tan vulnerable y derrotado por las emociones- regresemos a casa y lo trataremos con más calma, Shiro…- lo llamó para tener su total atención- c-creo que te alegrará saber que ya somos abuelos, Nanoha nos ha dado una nieta…

Plop!

Y cayó al suelo, eso fue demasiado para su corazón en un solo momento, saberlo todo de golpe, no era para nada fácil, primero que su hija se había fugado del compromiso que tenía con Yuuno ¿Por qué? Porque estaba enamorada de alguien más ¿De quién? Nada más y nada menos que de una chica, una chica de quien pensaba Nanoha detestaba, y para rematar ahora era abuelo ¿Cómo? Solo el tiempo y después de despertar lo sabría, en tanto que…

-…te necesito, te amo, ¿Qué más quieres que diga? ¿Qué si me pides perdón justo ahora no te perdonaría? ¿Eso pensaste? No arruinaré mi vida con un rencor en el que escondo mi dolor, pero te costará el haberte tardado tanto, pero como ves aquí he estado siempre esperándote, si me iba en ese tren sin ti no sé qué hubiera sido de mí, gracias por volver a mi lado, quédate para siempre…Nanoha…

-Uh, Unn- asintió Nanoha recargada sobre el hombro de Fate- te compensaré como te mereces Fate-chan…

-¿Qué tal con una ardiente noche de pasión?

-Hayate-chan…-se separaron un poco para ver a su amiga que había presenciado toda la escena.

-Hayate no bromees, no es el momento- bufó Fate por interrumpirle el momento, pero se sentía feliz, aunque las lágrimas surcaran sus mejillas.

-Awww, y yo que solo quería un abrazo por el reencuentro…- una voz que provenía del interior del tren interrumpió a Hayate.

-…hemos venido, porque te has tardado Fate, y Vivio…- sus palabras se detuvieron al presenciar la escena pero una sonrisa se formó en sus labios, por fin Lyndi veía una sonrisa sincera el rostro de su hija después de tanto tiempo, de alguna forma no le sorprendió ver a la cobriza al lado de su hija, y de qué manera, nada más y nada menos que con un vestido de novia.

-Nanoha-mama…-y he ahí la razón de por qué Lyndi fue en busca de Fate, sus ojos bicolor se llenaron de lágrimas en un instante- ¡Nanoha-mama! - gritó, lloró, y salió corriendo a los brazos de su madre, quien la recibió con los brazos abiertos y la cargo en su regazo, con lágrimas también, pero esta vez de alegría, enmarcando el rostro de Vivio con sus besos, mientras la pequeña no dejaba de llamarla incesantemente.

-Vivio, te amo…te amo…- se lo repitió hasta el cansancio y Vivio solo asentía.

-No te vayas nunca otra vez…

-Lo prometo…

Nanoha se sentía tranquila, por primera vez en mucho tiempo ver hacia el cielo azul no fue doloroso, ahora que ya no le faltaba su otra mitad, y podía sentir de nuevo la libertad, esperaba, después de todo lo que tenían que hacer y hablar, poder pedirle que volara a su lado por ese cielo. Era cierto, tenían tanto de que hablar, deseaba confesarle todo desde el inicio, todo absolutamente todo sin dejar nada ya por ocultar, ya no más mentiras que solo le habían hecho sufrir. La miró ahí, dormida a su lado sobre la gran cama, que ya no sería solitaria, y se dibujó una sonrisa en su rostro, se levantó y se apresuró a la cocina a preparar algo para el desayuno, pronto llegaría Vivio, no podía imaginar su cara de felicidad al darle la noticia.

-¡Buenos días! Ya estoy en casa Nanoha-mama- escuchó desde la entrada. Su hija llegó muy temprano aquel día.

-¡Bienvenida a casa Vivio!- le respondió desde la cocina y Vivio llegaba ahí.

-Ya estás preparando el desayuno Nanoha-mama, creí que te encontraría dormida.

-Tú también, pensé que llegarías más tarde…

-Sí, bueno, quedamos con Ein-chin de entrenar más tarde así que…- se puso nerviosa al confesarle aquello a su madre, pero como ya era costumbre, esperaba que no hubiera ningún problema.

-¿Si?, me alegro- dijo y la conversación quedo ahí, pero Vivio notó algo extraño en su madre y era que se veía muy alegre, más de lo normal, hasta parecía feliz, como cuando…no eso no era posible, pero mejor decidió dejarlo así, si había una razón para que su madre estuviera así, eso era algo bueno, ella estaba contenta de poder ver de nuevo esa sonrisa.

Vivio subió a darse una ducha y bajó de regreso, cuando encontró a su madre notó que estaban servidos tres platos en la mesa, eso la asustó por un momento ¿Acaso había alguien más en la casa y no se dio cuenta? No, su Nanoha-mama no podría, eso era imposible ¿O sí?

-Nanoha-mama…

-Vivio- interrumpió Nanoha a su hija- tengo algo que decirte…- sus palabras asustaron a Vivio- es una sorpresa- ¿Su Nanoha-mama se había cansado de esperar a su Fate-mama?- y como es una sorpresa, colocaré esto sobre tus ojos, te sentarás aquí y esperaras solo un momento- Nanoha le colocó un pañuelo cubriendo sus ojos y Vivio no podía creerlo- ahora regreso…

-Espera Nanoha-mama…-Nanoha se detuvo- ¿Verdad que no…estarás…a punto de presentarme a alguien que no conozco? ¿Hay alguien más en casa a parte de nosotras?

-Tienes razón Vivio, si hay alguien más en casa a parte de nosotras…

-¿Eh? ¿Nanoha-mama…?- habló con miedo sin poder evitarlo.

-Ahora vuelvo, espérame…

-Pero…

-Vivio- habló fuerte y con determinación, sin darle tregua a la pobre preadolescente que todo lo que pensaba era en que, fuera quién sea que estuviera con su madre no dudaría en ser grosera y despreciarlo…o despreciarla ¿Cómo pudo su madre hacerle eso? Y de ser así, no la perdonaría, pero más que nada era una tristeza la que llegó a su corazón.

Escuchó pasos resonar por toda la casa, que venían desde arriba hasta llegar abajo, su cuerpo comenzó a temblar sin poder pensar en nada claro, quería salir corriendo, no deseaba que sus ojos fueran descubiertos para descubrir una realidad que no deseaba vivir…no, sencillamente no podía…pensaba que su madre tenía derecho de rehacer su vida, pero aun así en su corazón no cabía un argumento racional, de ninguna manera.

-¿Lista?- su madre llegó a ella y le sujeto por un momento la venda sobre sus ojos, pero ella, su expresión era todo menos expectativa o ansiedad, con el ceño fruncido y su boca estrujada. Para luego sentir de golpe que liberaban sus ojos para ver al culpable de destrozar sus esperanzas.

Pero no, ahí no había ningún culpable.

-¿Fate-mama?

-…has crecido mucho Vivio- Fate estaba ahí parada frente a ella, aguantando las ganas de abrazarle, pero Vivio cumplió su deseo, ya con lágrimas en sus ojos se levantó y a paso ligero se arrojó sobre los brazos de su otra madre.

-¿Esto no es un sueño, cierto?- preguntó entre angustia, aflicción y alegría.

-No mi amor, no lo es...- Fate la envolvió en sus brazos tan fuerte como podía, como sus sentimientos querían ser expresados.

-¿Nanoha-mama, por qué no me dijiste?

-Era una sorpresa, ¿Recuerdas? Además no puedes culparme, yo tampoco lo supe, hasta anoche…- dijo Nanoha acercándose para unirse al abrazo.

-Fate-mama, te he extrañado mucho.

-Yo también, a las dos…

-¿Eso significa que ya hiciste las paces con Nanoha-mama? ¿Ya son una pareja ahora?

Eso las hizo ponerse de los nervios a ambas, pero debían ser honestas con su hija.

-Eh, Vivio eso…- Fate se sonrojó solo de escucharlo, nunca se le quitaría el avergonzarse con facilidad.

-Así es, ¿Te alegra mucho Vivio?- Nanoha habló con calma, con la felicidad fluyendo de ella, haciendo que el sonrojo de Fate aumentara, olvidando que, era menos de veinticuatro horas en las que Fate había regresado a su lado y ya la estaba poniendo bajo presión, una maravillosa y agradable presión…

-¿Qué si me alegra?... ¡Yo haré los preparativos para la boda! ¡Les ayudaré a escoger sus vestidos de novia! ¡Todo será genial y perfecto! ¡Y luego tendré un hermanito!

Plop

Fate no pudo con tanta emoción junta al imaginar todo de lo que hablaba Vivio, era demasiado contando que, era mucho para ella, poder regresar con su familia, el ser correspondida por Nanoha y por fin ver a Vivio, no pudo con todo, demasiada felicidad para su corazón.

-Ah…creo que me pase…

-Descuida Vivio, también es culpa mía. Llevemos a Fate-mama al sillón.

-Nanoha-mama…- la llamó.

-¿Si?...

-Por un momento creí que me presentarías a un novio tuyo o algo así…

-Mmm… ¿Aún sigues sin perdonarme Vivio? Por lo que hice hace tres años- recordó, mientras dejaban a Fate descansando en el sillón.

-¿Eh?... ¡N-no es lo que quise decir! ¡Solo…yo…!

-Está bien, ni siquiera yo misma he podido perdonarme…- dijo con tristeza.

-No digas eso Nanoha-mama, sé todo por lo que has pasado por esperar a Fate-mama, y también…sé todo lo que has hecho por hacer esto posible…

-¿Vivio a qué te…?

-¡Solo no quiero perderte!- dijo Vivio abrazándola, eso sí fue una sorpresa- ¡Yo lo sé! ¡Lo sé todo! ¡Desde esa noche en usaste el Excelion Mode para poder curarme, y antes…! ¡Lo hiciste todo a costa de tu vida para hacer regresar a nuestra familia! ¡Pero si tú no estás ya no será lo mismo! ¡Prométeme que no volverás a hacerlo! ¡Desde ahora déjame a mí cuidar de ambas! ¡Yo me encargaré de que todo esté bien! ¡No quiero perderte a ti también Nanoha-mama!- ahí Vivio se desahogó en el hombro de su madre.

-Nunca dijiste nada ¿Por qué?- Nanoha lloraba también.

-No quise hacerlo, cuando me recuperé pude ver una gran determinación en tu mirada, no quería quitarte eso, sabía qué harías tu lucha, además yo también quería que lo hicieras, por Fate-mama, quería que regresara, sabía que solo tú podías hacerlo, pasó mucho tiempo y lo dejaste creí que habías desistido, y me sentí triste porque pensé que no lo habías logrado, pero hace poco tú, lo hiciste una vez más, me asusté un poco y no sabía cómo confrontarte, en cambio, ahora me doy cuenta que siempre mantuviste esa determinación, y antes que pudiera decir cualquier cosa, hoy Fate-mama está aquí con nosotros…

-Vivio ¡Te amo! ¡Eres la mejor hija del mundo!

-¡Y tú la mejor madre de todos los universos que existen y existirán! Junto con Fate-mama, claro.

Compartieron una mirada y se rieron juntas, fue una muy alegre y curiosa, ya que la risa de ambas era un tanto similar. Decidieron esperar el despertar de la bella durmiente en medio de su sala, Vivio canceló aquel día el entrenamiento con Einhearth, pero Nanoha la invitó a que pasara ese momento con ellas, así Vivio estuvo con su mejor amiga y sus madres ese día, y ese momento fue el que le hizo saber a Nanoha que de verdad había logrado recuperar a su familia, después de tanto tiempo, incluso se atrevió a compartir un par de besos frente a las chicas, pero Vivio objeto "…pero no se acostumbren, las dejaré solo por ser hoy" y Einhearth solo desviaba la mirada, a pesar de lo dicho Vivio estaba feliz.

FIN

¿FIN?

Notas: Por fin, después de un gran recorrido la historia llega a su final, donde todos los eventos terminaron por converger. Una vez más agradecer por su apoyo, a todos esos rewiews que le alegran la vida a uno, pero bueno, este es el fin pero he puesto una interrogante, porque escribiré varios extra aclarando todos los momentos de intervención, sobre todo ese donde todos querían ver a Nanoha-maga hablando con Hayate, y otros varios.

Como pudieron apreciar el capítulo fue muy largo, y pasar de un punto a otro a veces resulta difícil, por eso dejé muchas cosas de fuera en el capítulo, sino hubiera habido mucha retrospectiva, y eso no se hubiera visto muy bien, por consiguiente, escribiré esos pequeños extra, por si alguien quiere un poquito más y eso sí sería todo para poder despedir por completo a esta historia.

Fue un gusto para mí, traerles esta historia, en donde, escribiéndola he aprendido tanto, se despide de ustedes SotaelderSoldier ¡hasta la próxima!

Les gustó, no les gustó, comenten igual.