DISCLAIMER: Nada es mío, todo es propiedad de Hoshino (ya era hora de que continuaras con el manga, cielo).

ADVERTENCIAS: Este capítulo puede contener altas dosis de... Nada. Están a salvo.

Capítulo de transición. Cómo odio estas cosas.


Allen no quería encontrarse con nadie en aquel momento. Tan solo quería llegar a su habitación, tumbarse en la cama, y no despertar hasta dentro de mil años. Pero, como siempre, alguien terminaba interponiéndose entre él y su objetivo.

—¡Moyashi!—Mientras cruzaba el pasillo a toda velocidad, una voz estridente llegó hasta sus oídos. Se detuvo, a regañadientes, y se dio la vuelta. Lavi se acercaba hacia él, tan alegre como siempre, seguido de cerca por Lenalee.

Lavi se abalanzó sobre él, colgándose de su cuello y apretando la cabeza en su hombro, fingiendo estar más dolido de lo que en verdad estaba.—¡Moyashi, te hemos echado tanto de menos!—El abrazo del pelirrojo era casi asfixiante, y Allen se estremeció ante el contacto.—¿Qué tal estás? Estábamos muy preocupados. Esta mañana se apareció Kanda en la Orden, se veía tan enfadado... Creíamos que te habría capturado el Conde o algo así. Ya sabes cómo es Kanda, su cara te produce una mala vibra...

—Está bien, Lavi.—Dijo Allen, rompiendo el contacto con el chico con brusquedad. El pelirrojo se quedó en silencio de pronto, incapaz de comprender la reacción de su amigo.—¿Podrías hacer el favor de no gritar tanto? Ahora mismo estoy agotado y sólo quiero dormir.—Sus labios se curvaron en una sonrisa cansada.—Discúlpame.

Lenalee y Lavi observaron inmóviles los movimientos del chico desde que se dio la vuelta y echó a caminar hasta que cerró la puerta de su habitación a sus espaldas,. Los dos se habían quedado con la boca tan abierta que parecía que la mandíbula se les fuera a desencajar.

—¿Has... Has visto eso tú también?—Preguntó Lavi. Lenalee asintió.—Ese... Ese no era Moyashi.

—Da un poco de miedo...—Comentó Lenalee.

—Ese no puede ser mi Moyashi. Él nunca diría esas cosas. Me lo han transformado.

—Lavi, creo que hoy Allen no está para bromas.

—Oye, ¿te has dado cuenta?—Los dos chicos se miraron fijamente.

—¿De qué?

—El Moyashi tenía el cuello lleno de moratones.

—¿De verdad?—Lenalee se encogió de hombros y observó el lugar por el que su amigo había desaparecido de su vista hacía apenas unos instantes. Lavi asintió.

—¿Qué crees que ha podido pasar en esa misión? Tanto Yu como el Moyashi están actuando muy raro.

—¿Todavía te duele el golpe que te dio Kanda con Mugen?

—Nah.—Lavi se tocó la cabeza, una fina costra sobresalía entre el cabello de color rojo.—Nunca imaginé que Yu se pondría así por un simple abrazo...

—Algo raro está pasando.

—Pues yo no voy a quedar sin enterarme.—Dijo Lavi, sonriendo maliciosamente. Él nunca se quedaba con dudas, y aquella no iba a ser la excepción. Conseguiría sonsacarle la verdad al Moyashi aunque le costara la vida.


Allen llevaba horas intentando dormir, pero no podía. Justo cuando comenzaba a conciliar el sueño, el recuerdo de la noche anterior con Kanda volvía a su mente, una y otra, y otra vez. Era casi como una pesadilla, la única diferencia radicaba en que las pesadillas podían abandonarle cuando abría los ojos, sin embargo aquel recuerdo no desaparecía ni estando despierto.

Agotado, intentó cerrar los ojos de nuevo, pero no sirvió de nada. La imagen de Kanda entre sus piernas le volvió a la mente.

—¡Mierda!—Gritó, sentándose de pronto sobre el colchón y lanzando la almohada con todas sus fuerzas contra la pared, que rebotó y cayó al suelo.—¡Maldito seas, Kanda! ¡Deja de acosarme mientras intento dormir!

Enterró la cabeza entre sus rodillas y esperó a que su respiración agitada se estabilizara. Cuando sus latidos se normalizaron y la ira pareció menguar, se levantó de la cama y recogió la almohada. Volvió a meterse en la cama, pero esta vez no pretendía dormir; era consciente de que a ese paso no lo lograría.

Si le hubieran dicho hace una semana que llegaría a aborrecer el recuerdo de Kanda, no se lo hubiera creído. Pero ahora se sentía tan real que asustaba. Asustaba la posibilidad de que él, Allen Walker, pudiera odiar de aquella forma a alguien. No era el típico odio que podía sentir por el Conde, sino algo todavía más profundo.

Kanda lo había humillado. Lo había herido. Lo había utilizado. Y Allen lo odiaba por ello.

Un golpe en la puerta le sacó de sus pensamientos.

—¿Moyashi?—Era la voz de Lavi.—¿Estás bien? Me ha parecido oír gritos...

—Adelante.—La puerta se abrió y un Lavi sonriente entró en la habitación. El pelirrojo echó un vistazo al lugar, y pronto tomó asiento al lado de Allen.

—Bonita choza.—Lavi entrelazó los dedos y los apoyó contra su nuca.—El viejo dice que debería conseguirme una habitación pronto y dejar de dormir en la biblioteca, pero no creo que sea buena idea. Echaría de menos el olor a libro antiguo.

—¿A qué viniste, Lavi?—Allen no pudo evitar sonar cortante, y se mordió la lengua al darse cuenta de ello.

—No seas tan duro, Moyashi. Tan solo venía a echar un vistazo. Tú y Yu habéis llegado a la Orden con un humor de perros. ¿Os ha pasado algo?—Allen apretó los dientes ante la sola mención del japonés.

—No.—Allen negó rotundamente, pero en seguida se arrepintió de haber hablado sin pensar.—Eh... Bueno, sí. Nos hemos peleado. Como siempre. Pero no ha sido nada.

—Hmm...—Lavi lo miró fijamente, alzando una ceja. Poco a poco se deslizó sobre la cama hasta quedar casi a horcajadas sobre Allen, con la misma expresión en el rostro.—Hmm... ¿Seguro que no ha sido nada grave?

—Se-seguro.—Allen tragó saliva, repentinamente cortado ante la proximidad de su amigo.—¡Y no te acerques tanto, que me intimidas!

—¿No me mientes?

—¡N-no!

Lavi comenzó a reír, y Allen pudo ver como el ojo verde del chico se iluminaba. El pelirrojo se separó de él y lo señaló con el dedo.—¡Dios, Moyashi, mírate! ¡Estás sonrojado!

—Lavi, eres idiota.—Dijo Allen, desviando la mirada. Lavi, por su parte, se deslizó por el borde de la cama hasta quedar sentado en el suelo, con la espalda apoyada en el colchón.

—Me alegro de que sólo sea una pelea tonta.—El pelirrojo comenzó a hablar.—Tan solo espero que las marcas de tu cuello no sean cosa suya.—Directo al grano.

—¿Eh?—Allen abrió los ojos como platos, sorprendido.—No, no es cosa de Kanda. Pero... ¿Cómo te has...?

—Tengo una memoria fotográfica excelente, y aunque el viejo panda crea que soy un despistado crónico y un burro, me fijo hasta en los más pequeños detalles a mi alrededor. No se me hizo difícil darme cuenta.—Allen casi pudo jurar que el pelirrojo estaba presumiendo.

—Vaya...

—¿Entonces no pasó absolutamente nada? —Lavi se giró y observó a su amigo de arriba a abajo.

—No pasó nada, tranquilo.—Allen sonrió, tratando de convencer a Lavi.—Kanda está enfadado conmigo, como siempre. Pero no es nada grave. Te lo prometo.

—¿Y qué es eso?

—Nada importante, no te preocupes.—Dijo Allen, haciendo un gesto con la mano con tal de quitarle importancia al asunto.

Allen odiaba mentir. Las mentiras y él habían dejado de ser buenos amigos desde que Mana comenzó a cuidar de él y a educarlo, pero cuando era necesario, por el bien de Kanda y el suyo... Por el bien de los demás... Bueno, quizá se volvía más fácil mentir.

—Tu sonrisa es muy triste, Moyashi.—Dijo el pelirrojo, suspirando.

—¿Por qué dices eso?

—Intuición Bookman supongo.—Lavi se pasó una mano por el pelo y se retocó la bandana.—Oye, Moyashi…

—¿Sí?

De pronto, los brazos de Lavi rodearon su cuello y lo estrecharon con fuerza. Allen se sorprendió al principio, pero pronto relajó su cuerpo y correspondió al abrazo de su amigo.

—Me alegro mucho de tenerte de vuelta sano y salvo. Todos te hemos echado de menos. Sobre todo yo.—Lavi se separó de Allen, y quedaron a escasos centímetros el uno del otro.—Bienvenido a casa.—Dijo, con una sonrisa de oreja a oreja.

La sonrisa de Lavi era tan cálida que Allen no pudo evitar sonreír de vuelta.


—¿Qué has conseguido sonsacarle a Yu?

Lenalee y Lavi habían acordado reunirse por separado con los dos chicos: Ella con Kanda y Lavi con Allen. Ahora se encontraban en la habitación de Lenalee intercambiando impresiones en voz baja.

—Nada. Kanda está encerrado en sí mismo y no hay forma de hablarle.

—A mí el Moyashi sí que me habló.—Respondió Lavi, orgulloso de sí mismo.

—¿Y qué te dijo?

—Tonterías. Que Yu y él pelearon, pero ni siquiera me dijo el por qué.

—¿Y de qué era lo que tenía en el cuello entonces?

—Ni idea. Se ve que no fue cosa de Yu, pero yo no termino de creérmelo.—El pelirrojo frunció el ceño y Lenalee se encogió de hombros.—El Moyashi se veía bastante afectado. Me ha dado tanta pena insistir que no lo he hecho. Tenía miedo de que se pusiera a llorar o algo así.

—Por su parte, Kanda...—Lenalee suspiró.—No habla. Es como si no estuviera en este mundo.

—Cuenta.—Dijo Lavi, prestando atención.

—Lo encontré en la sala de entrenamientos meditando, así que pensé en llevarle una taza de té y sentarme a su lado. Cuando me fui el té ya se había enfriado y Kanda ni siquiera abrió la boca para despedirse. No paré de hablar y de hacer preguntas en todo el rato que estuve con él, pero fue como si estuviera hablando con un bonsai. No me he sentido más ignorada en mi vida.

—Eso fue muy cruel por su parte...—Lavi agachó la cabeza. Él nunca rechazaría un té preparado con todo el cariño de la chica, estaba seguro.—¿Y cómo lo viste? ¿Triste, enfadado?

—No sé, es muy raro. No está ni triste, ni enfadado, ni… Nada. No es el mismo Kanda de siempre.

—Pues si no está enfadado no sé a qué vino el golpe de esta mañana.—Se rascó el chichón de la cabeza, mosqueado.—Podría habérselo ahorrado. ¿Y qué conclusión sacamos de esto?

—Que seguimos sin tener la más remota idea de lo que ha pasado.

—Oh, genial...—El pelirrojo se acarició la barbilla, pensativo.—¿Y ahora qué hacemos?

—Supongo que dejarlo estar.

—¿Qué? ¿Tan pronto? ¡Pero si aún no sabemos nada!

—No seas cotilla, Lavi.—Le reprendió Lenalee.—Si no quieren decirnos nada, es su problema. Como amigos suyos hemos de respetar sus decisiones.

—¡Jo! Qué poco enrollada eres… ¡Ay! ¡No me pegues!

—No es que no quiera saber qué ocurre, es sólo...—Lenalee se encogió de hombros.—Creo que será mejor dejarles solos durante un tiempo. Cuando Allen se vea preparado, nos contará qué es lo que lo tiene tan decaído últimamente. Hasta entonces esperaremos, ¿vale?

—No es justo… Quiero saber…

—Ten paciencia, Lavi. No los presiones.

—Está bien…—Dijo el pelirrojo, suspirando.—Oye, ¿crees que es buena idea que trate de acercarme al Moyashi?

—¿Todavía quieres acercarte más a él? ¿Qué quieres, absorberlo?—Bromeó la chica.

—No me robes los chistes, Lenalee. Sólo quiero animar al Moyashi. Deberías haberlo visto, estaba tan decaído y triste… Nunca lo he visto tan desanimado. Creo que ahora mismo me necesita más que nunca. ¡Soy su amigo, por el amor de Dios! Si pudiera hacerle sonreír de verdad…

—Eres un gran amigo, Lavi.—Lenalee sonrió, haciendo que las mejillas del pelirrojo se sonrojaran.—Claro que es una buena idea. Sólo no lo presiones, ¿de acuerdo?

—Nada de entrometerme en sus asuntos. Ya lo pillo.—Lavi asintió, poniéndose en pie.—Si me disculpas, Lenalee… Voy a ir a preguntarle al Moyashi si quiere dar un paseo conmigo.


Lamento la espera. No, de verdad, lo lamento muchísimo. A mitad de julio el disco duro de mi PC se estropeó, y con ello perdí todos los capítulos que había escrito tanto de este fic como del otro que llevo en curso. Lo perdí TODO. Mi PC estuvo como dos meses en la tienda de reparación pero no hay solución. Los archivos son irrecuperables. Ahora, con un nuevo PC en mis manos, he tratado de seguir escribiendo por donde me quedé. Es una lástima, pues este capítulo me quedó mejor cuando lo escribí por primera vez. Antes de que se perdiera, claro.

Bueno, queridas lectoras, ¡bienvenidas a un nuevo capítulo de este fic! La verdad, quisiera que fueran sinceras con este capítulo, 100%, no se corten, de verdad. El capítulo original era más largo pero ya no me acuerdo bien de cómo lo escribí así que hice lo que pude, y no estoy muy segura de cómo quedó. Critíquenlo, pero critíquenlo de verdad, ¿eh? Sean duras con la crítica, no se callen. *Se prepara para los tomatazos*.

Y no hay mucho que decir, sólo que espero subir el siguiente capítulo pronto, uno un poco más divertido que este.

Ahora me voy a llorar un rato la pérdida.

Con todo su amoroso amor,

Dolly TT-TT

ATENCIÓN: POSTDATA SPOILER

P.D: ¿Vieron en nuevo capítulo de DGM? Por fin Hoshino se puso las pilas después de tres años, ya era hora. Sin embargo me quedé muy WTF al leerlo... osea, después del momento yaoi entre el Conde y Allen me salen con que... ¿El Conde es Mana? ¿WTF? ¿Entonces quién coño es el tío que adoptó a Allen? ¿Y quién demonios se convirtió en Akuma? ¿Mana se convirtió en Akuma a sí mismo? ¿Quién coño es Allen? ¿WTF? ¡¿Pero qué está pasando!?

Lamento el spoiler. Pero tenía que decirlo. Hoshino, me estás cabreando. Tus giros argumentales no tienen ningún sentido. Y no, no quería ver escenas yaoi entre Allen y el Conde. Muchas gracias.