Disclaimer: MSLN no me pertenece, ni sus personajes obviamente, sino que son propiedad de sus propios autores.

Extra 3

Ese día caminaba a paso tranquilo dirigiéndose por una avenida que no solía transitar, en su rostro tenía una sonrisa que casi abarcada de lado a lado su rostro, pensaba en las cosas simples de la vida y de su vida en particular, se divertía mucho, no lo podía negar y por cómo iban las cosas se lo estaba tomando con calma no había alguna cosa en particular que quisiera hacer de manera seria y comprometida en ello, ya que su vida consistía en únicamente sus amigas, la escuela, su mansión, las salidas a campo traviesa de aventura a cada cual la llevaba su tío, ciertamente le gustaba a veces pasear sola o sencillamente tomarse un respiro o pensar por sí misma en el día inmediato que seguía, como la próxima broma que jugaría o simplemente divertirse a costa de sus amigas, sobre todo con Nanoha y Fate, ese par, era único e indescriptible, hacían de su vida una increíble rutina, nunca se cansaba de verlas pelear, a veces de forma repetida por lo que alguna vez discutieron o tuvieron algún enfrentamiento con anterioridad, pero por ser eso mismo esporádicos solo se quedaban en su mente de manera vaga como un flash, así que era como ver un reprise de algo que difícilmente puedes volver a ver, por lo que para nada le parecía aburrido, y de no estar ellas, Suzuka y Arisa eran su otro blanco perfecto, pronto llegaría el día en que esas dos debían salir del closet y confesar al mundo lo que todos ya veían.

Por fin llegó a su destino, cruzó las puertas principales del hospital y pidió indicaciones, esa vez decidió no ir en auto, ni en compañía de nadie, su tío no estaba y no quería molestar a Signum en su día libre, de esa forma se alargaba un poco ese viaje que de otra manera seria muy corto. Como una Yagami, no era orgullosa, varias personas se ofrecieron amablemente a guiarla pero ella los rechazó alegando que no era necesario, pero en realidad era porque no se sentía como alguien tan importante, y tampoco le gustaba ser tratada de esa forma como en ese momento, por eso adoraba a sus amigas que solo la veían así, tal cual era, y le permitían ser, y no como la futura heredera de la empresa multimillonaria Yagami.

Subió por un ascensor a donde le indicaron, salió de él y comenzó a caminar por aquel pasillo, paso frente a un ventanal que dejaba ver a los bebés recién nacidos, por un momento pensó estar en el área equivocada pero levantó su mirada hacia las letras al final de ese pasillo y se dio cuenta que no era así, suspiró con alivio, de reojo recuerda haber visto a un pequeño bebe rubio al otro extremo de del cuarto, separado de los demás por una cámara también translucida con paredes de vidrio reforzado, el pequeño se encontraba rodeado de varias máquinas monitoreando su estado, rápidamente apartó la vista y siguió su camino "pobre pequeño" pensó y su corazón le dolió en su interior sin saber el por qué, después de todo no tenía la menor idea de quién podría ser ese pequeño y mucho menos sus padres, no tenía ningún conocido que prontamente fuera a ser padre o madre, y siguió.

Ya en la habitación, donde se encontraba la esposa de su tío se acomodó en una silla cerca de la ventana, se alegró de verla mejor, eran buenas noticias, le dijo que pronto podría salir y ser dada de alta, que ya se encontraba mejor y que no hacía falta preocuparse, Hayate sonrió, iba a darle grandes noticias a su tío ese día. Sin más, charlaron gran parte de la mañana y de la tarde, y el tiempo se le fue como volando, tenía tantas cosas de que hablar, de todo lo que en el instituto le acontecía y no era para menos, siempre hablaba de sus travesuras o de sus amigas, más que nada lo último, no es que se confesaré y fuera a admitir todos sus pecados, solo los que valía la pena decir, no fuera que vaya a decir mucho y dijera algo que no debía que revelar, al fin y al cabo formaba parte de su privacidad. Para terminar acabo contando lo del viaje escolar, como de forma muy graciosa perdieron los grupos Nanoha y Fate al tiempo, al caer ambos sobre la arena de la playa, y como a Arisa la sacaron de sus casillas y terminó causando una guerra de comida, esa vez el maestro las castigó a las tres, y para no dejar sola a Arisa, Suzuka también se confesó culpable aunque no lo era, esa noche se perdió de lo que vivieron sus amigas en una cabaña de aislamiento vieja y lejos del campamento escolar, esa noche hubo tormenta, seguro que Nanoha no dejó ver el miedo que le causaban los estruendosos truenos solo para que Fate no le viera flaquear, y Fate se debió cubrir muy bien, no admitiría su debilidad con el frío ante Nanoha incluso si se estuviere congelando, en cuanto a Suzuka y Arisa, seguro que esta última abrazó muy fuerte a su amiga e ignoró a las otra para poder dormir, todo eso estaba en su mente y era una suposición, pero era lo más seguro que sucedió esa vez, casi era capaz de poner sus manos al fuego por ello.

La esposa de su tío rio mucho al escucharla describir todo aquello ávidamente y con emoción, le agradeció su visita y se despidieron, ella le dijo que pronto regresaría a casa son su tío y la próxima vez se divertirían los tres juntos, Hayate le sonrió, y salió de la habitación emprendiendo su marcha de regreso a casa, quizá llamaría a Signum para que la recogiera, esta vez no tenía mucho ánimo para emprender la caminata de vuelta.

Nuevamente pasaría mirando a los bebés, decidió mejor no mirar, sería inevitable no dirigir su vista al pequeño que estaba mal, ella era muy sensible y no era capaz de ver sufrir a un ser indefenso, cerró sus ojos un momento y decidió mirar a otro lado, pero entonces algo pasó, justo quedó en el medio antes de cruzar por completo el área y poder llegar al ascensor y a su mano derecha la recepción donde se colocaban a los bebés recién nacidos. Pero todo se había detenido, las personas que iban o que venían, el personal que atendía y realizaba su trabajo, todos estaban sin movimiento, sin mencionar que de un momento a otro el ambiente ya no lucia tan claro parecía haberse detenido en un espacio pálido, opaco de su color natural.

-Hayate-chan…

Escuchó su nombre, tras de sí una persona la llamó, pero esa voz le era demasiado conocida, es más, esa persona no debía estar en aquel ahí precisamente, estaba fuera de lugar, sin ninguna duda esa debía ser una especie de broma bien formulada mediante la cual afectaron su campo visual en aquel instante.

-Nanoha-chan, este es un golpe bajo de tu parte, mira que darme algo que afecta a mis ojos…eso no va contigo, tu eres más directa en lo que…

Se quedó muda, se volteó mientras hablaba, y al encontrarse con la persona que creía culpable no lo creyó…

-¿Estás usando un cosplay? Definitivamente eso no va contigo…- no estaba equivocada, era Nanoha la que se encontraba frente a sí, que ahora reía por su comentario.

-Hayate-chan no cambias, ni en este mundo ni en el otro…

-¿De qué hablas? Mejor confiesa ya de qué va esta broma- dijo aburrida y un poco decepcionada- esperaba algo mejor de ti, ya que eres muy ingeniosa, pero me equivoqué, ya perdiste la oportunidad de secuestrarme…

-Es admirable que seas tan buena para decir esas cosas como para decir grandes discursos de política, sin duda esa es tu vocación…

-¿Ja?, no comprendo lo que dices, mejor aclara esto de una vez que está muy sombrío y…

-No he venido a alagarte por tus habilidades de oratoria, ni mucho menos hacerte una broma…

-Quieres engañarme y hacerte la seria pero no caeré, Nanoha-chan esto es…

-…algo serio y muy grave- dijo cerrando los ojos con rostro solemne-yo no soy de este mundo, pertenezco a otro lugar, más allá de las dimensiones y de esta galaxia- Hayate no podía creer que lo que decía fuera cierto- he venido a pedir tu ayuda, porque solo tú tienes el poder para ayudarme…

-No hablas en serio, ya deja la broma…- dijo un poco fastidiada.

-¿Eso crees?- preguntó suave.

-Sí, además si ese fuera el caso, estás aquí es porque eres lo suficientemente capaz de cruzar dimensiones más allá del universo ¿Por qué necesitarías la ayuda de alguien tan insignificante como yo? Te hace falta un mejor argumento Nanoha-chan- dijo orgullosa, creyendo haber ganado con su ligero análisis.

-Apuesto a que siempre has querido saber, por qué a pesar de que Fate-chan y yo, nos amamos, siempre estamos separadas, yo conozco la razón, porque es mi culpa que ellas estén alejadas. Déjame decirte también, que no te equivocas, yo poseo un gran poder, vengo de una dimensión donde existe la magia, de hecho tú, Fate-chan y yo somos de las mejores…

- Jajajajajaja vas a hacerme llorar, ¿Enserio? ¿Yo una maga?

-Y de las más reconocidas- a pesar de la negativa de Hayate, Nanoha no perdía su semblante, y abrió sus ojos para encararla una vez más- Hace algún tiempo yo estaba comprometida con Yuuno-kun, justo como la Nanoha que tú conoces, también lo está- no pudo evitar la sorpresa a pesar de creer que lo que esa Nanoha decía podía ser una mentira, pero ahora le puso mayor atención- sin embargo, eso es algo que yo acepté por voluntad propia, en cambio aquí fui comprometida desde que era una niña, pero eso no cambia el hecho de que lo aceptaré a pesar de todo, incluso de amar a Fate-chan. Ya que en mi mundo Fate-chan y yo somos mejores amigas, cosa que puede contrariarte, le dije a ella primero de entre todas las personas acerca de mi compromiso, lo que sucedió fue que Fate-chan me confesó que también me amaba, y a pesar de yo sentir lo mismo, decidí seguir con el compromiso. Así pasó el tiempo, y luego una maldición llegó sobre nuestras vidas, Fate-chan cayó en coma y el hechizo maldito sucumbió sobre nuestra hija Vivio…

-¿Hija?- eso no cuadraba con el resto de la explicación para Hayate.

-Adoptiva, mi pequeña, yo la cuido y Fate-chan la protege por eso, nuestra hija. Cuando eso sucedió, hubo una distorsión de su mundo con el nuestro, que involucró sucesos pasados y futuros, de esa manera cuando yo rechacé a Fate-chan aquel día, las Nanoha-chan y Fate-chan que tú conoces cayeron al tropezar sobre aquella pista, eso, no fue coincidencia, fue por la maldición, que conectó nuestros mundos a través de Vivio, y todo terminó cuando Fate-chan cayó en coma, estableció una ruptura entre ella y Nanoha-chan aquí, como Fate-chan y yo no podemos estar juntas, en este mundo tampoco podrán, nunca…pero por eso estoy aquí, para no permitir que todo termine así.

Decir que estaba impactada, era poco para lo que sentía, todo lo dicho por esa Nanoha parecía tener lógica y sentido, con pocas palabras se podía comprender, la única cosa que al parecer impedía que sus amigas estuvieran juntas, jamás imaginó algo así, que más allá del tiempo se encontrará la razón…y sin querer creyó en esa visión de Nanoha.

-Pero yo no puedo intervenir…- nuevamente Hayate regresó la mirada a la persona frente a ella-…no de forma directa, o las cosas podrían complicarse, de hecho, estar hablando contigo en este momento, se supone que es algo prohibido, una de las pocas magias prohibidas, lo que sí puedo hacer es pedir que me ayudes, tú que perteneces a este mundo y que tienes influencia en él.

-¿Qué necesitas que haga?- dijo sin dudar, y esa Nanoha sonrío con alegría.

-Debes lograr, que mi contraparte y Fate-chan estén juntas, yo…no sé mi Fate-chan se podrá recuperar algún día, sin embargo ellas dos si pueden estar juntas, por lo mismo, solo ellas puedes romper la maldición…

-¿Pero cómo?- preguntó con un toque de aflicción- lo que me pides ya lo he intentado muchas veces y nada me ha resultado.

-¿Ves a esa pequeña bebé en la esquina?- Hayate asintió sin entender por qué le preguntaba acerca de…un momento ¿cómo sabía que era una niña?- Esa es Vivio- por un instante Hayate sintió que se le iba el aire- y está a punto de morir- Hayate tuvo un sinfín de sentimientos encontrados, que iban desde tristeza, confusión, frustración, desesperación, preocupación y melancolía- como sabes es la pequeña que adoptaré en un futuro, pero para que pueda hacerlo, la condición es que debo tener un vínculo lo suficientemente fuerte con Fate-chan, no solo que sintamos algo por la otra, sino correspondiéndonos mutuamente , al no ser así tanto mi Vivio como la de este mundo van a morir, es de vida o muerte Hayate-chan , yo sé que eres muy ingeniosa y muy inteligente y que serás tú quien logré que Fate-chan y yo estemos juntas, para salvar el camino de nuestras vidas, pero sobre todo a Vivio , sálvala, por favor- dijo Nanoha al borde de las lágrimas.

-Lo haré, no te preocupes Nanoha-chan, yo salvaré a Vivio, y a todas de este destino. Debo decirte que me siento enfadada contigo por haber provocado este lio, pero sé que no todo es tu culpa, es debido a esa maldición como dices, yo te creo, y por tus lágrimas que veo sinceras, sé que quieres lo mejor a pesar de todo, gracias por confiar en mí.

-Te lo agradezco mucho Hayate-chan- Nanoha avanzó para poder abrazar a su amiga que aun en ese mundo lo seguía siendo.

-Dime ¿Este cosplay es tu traje de maga? Porque está genial eh, ¿Yo tengo uno igual?- y Hayate acabó con el ambiente, pero no fue tan malo, hizo sonreír a Nanoha y que por ahora, sus lágrimas dejaran de fluir.

-No cabe duda, tenías que ser tú, Hayate-chan.

-No lo dudes.

-Y una última cosa, Hayate-chan: No debes decir de esto a nadie, por ningún motivo ni circunstancia, o las cosas podrían salir mal, y al final no podamos salvar a nadie, recuerda que es de vida o muerte, ellas deben terminar juntas por voluntad propia, tú solo le abrirás el camino, no sé si esta sea la única vez que pueda verte, pero por si acaso, ya lo sabes, y no debes olvidarlo…

-¿Quieres que les entregue a Vivio cuando estén juntas? ¿Eso sería bueno para Vivio?

-Lo ves, sé que tú puedes. Lo dejo en tus manos, debes decidir qué es lo mejor, si así lo crees, hazlo, yo confiaré plenamente en ti…

Fueron las palabras finales dichas por esa Nanoha, las escuchó como un eco retumbando en el espacio, mientras todo regresaba a la normalidad. Se quedó parada sobre su lugar unos instantes, por inercia se movió para poder ver de cerca…a Vivio, ahora conocía su nombre, ya no era una desconocida, de un momento a otro se convirtió en alguien importante y que debía ayudar.

-Esto es serio…- se dijo, pero más que para enfatizar el hecho, pensó que ese era su momento, que debía hacer algo importante y de gran responsabilidad, que su vida cambiaría a partir de ese momento- Yo cuidaré de ti pequeña, y te llevaré con tus mamás…lo prometo.

Estaba decidido, no sabía cómo pero lo haría, era su deber.

-Disculpe, ¿Conoce al Dr. Maebara? ¿Sabe dónde se encuentra? Necesito hablar con él– Un hombre alto, moreno y de cabello plateado que vestía ropa militar se dirigía a ella…

-No, lo lamento…- el extraño dirigió la mirada hacia la repisa y nuevamente habló.

-Yo cuidaré de ti pequeña…

-Disculpe ¿Conoce a ésta bebé? ¿Es un familiar?

-No, yo la encontré abandonada cerca del hospital y la traje…pero he llegado a tenerle aprecio, la pequeña no tiene a nadie…

Y así fue como todo comenzó.

Omake

Esa mañana salió temprano de su casa, era su día libre, y jamás imagino pasarlo de la forma en que lo haría, todo salió tan de improvisto, ni siquiera tuvo mucho tiempo de planearlo, solo sucedió así. Durante todo el trayecto se preguntó, cómo reaccionaría la persona al verla en esa circunstancia, la razón más bien, parecía increíble, pero ella no tenía ninguna duda, esperaba que la otra persona tampoco, aunque tenía entendido que ya la esperaban. Llegó pronto a aquel edificio en el que resaltaban las palabras "Corte de Justicia", entró, y dio razones, le resulto bastante sencillo entrar, más de lo que esperaba, al llegar a la recepción de casi el último piso preguntó a la chica detrás de la repisa.

-Buenos días, vengo a ver a la jueza Harlaown Lyndi-san. Si no me equivocó tengo una cita personal con ella.

-¡Oh! Es usted de quien me habló Lyndi-san. No se preocupe, ella ya llamó y le dejó el recado, pronto llegará, solamente la debe esperar un poco más.

-Le agradezco mucho- le dijo y se sentó a esperar, pero no tuvo que hacerlo mucho, al poco tiempo la persona que esperaba se hizo presente.

Desde el primer momento sus miradas se encontraron, no mediaron palabra alguna, Lyndi observaba con intensidad su persona, no podía creer que así era como se reencontraban de nuevo, no era la primera vez que se veían, llevaban un tiempo de no hacerlo. Y sin esperarlo sonrieron sorprendiendo a todos los que veían, incluido la secretaria recepcionista.

-Acompáñeme por favor, hablaremos mejor en mi despacho.

Y así lo hizo, llegaron a su despacho y Lyndi cerró con llave para no tener ninguna clase de interrupción. Le ofreció asiento frente a su escritorio, y una bebida, pero no se la aceptó a su anfitriona, estaba mucho más ansiosa por el asunto que debían hablar.

-Imagino, que ya debe conocer la razón por la que estoy aquí o ¿Acaso debo preguntar y asegurarme de que lo sabe?

-Cualquiera lo haría, pero seguro que algo sé, así como usted.

-Entonces, también la ha visto- aseguró y Lyndi sonrió.

-Takamachi-san, jamás pensé que esta sería la forma en que volveríamos a vernos, hablando de fantasías y cosas imposibles, creo, que es cierto, de lo contrario estaríamos hablando en la escuela arreglando otra riña de nuestras hijas, pero no es así- Momoko se rio por lo dicho, y un sonrisa adornó sus labios.

-Aun así estoy feliz y a la vez preocupada por nuestras hijas.

-En verdad, yo también estoy preocupada, ¿Su esposo no lo sabe?

-No, y tengo un poco de temor por la reacción que pueda tener él.

-Entonces supongo que solo tendré su colaboración, pero en ese caso ¿Cómo haremos? Necesito la firma de su esposo si queremos que las cosas salgan bien, ya lo he hablado con Hayate-chan y si queremos que todo vaya como ella acordó, necesitamos la firma de su esposo.

-Oh, por eso no hay ningún problema, sé perfectamente cómo hacer la firma de mi marido, no necesitamos que esté presente.

-Takamachi-san, no lo esperaba de usted.

-Momoko está bien, y no, yo tampoco quisiera actuar de esta forma, pero si él llega a saberlo, todo puede venirse abajo, imagino que eso no sería bueno.

-Sí tiene razón Momoko-san.

-Para ser honesta, jamás imaginé que nuestras hijas…

-¿No? Pues que increíble parece, este suceso me ha hecho regresar a Japón después de tantos años, me fui y dejé a Fate, pero tenía la confianza que si la dejaba aquí las cosas al final saldrían bien para ella, y ahora me encuentro con esto, y sé que es lo mejor para ella. Pero yo la abandoné…

-Lyndi-san, no debe sentirse culpable, yo me he encargado y las he visto crecer, desde la última vez que nos vimos, y Fate y Nanoha han crecido juntas y han llegado a ser grandes personas porque nunca se separaron, yo también creo que esto es lo mejor, y me siento feliz de que estén juntas, Nanoha es muy feliz de estar con Fate.

-Tiene razón, no debo dudar, aunque esto parezca de locos- se rieron juntas.

-Sí, y es importante que no digamos nada de esto a ellas, para que todo salga bien.

Y Momoko así lo hizo, no importaba cuanto escuchará el llanto de su hija por su compromiso, se mantuvo firme, porque era una decisión que Nanoha debía tomar por si sola. Fate nunca se enteró que su madre estuvo en Japón por aquellas épocas de su primer año de instituto.

Notas: Ya solo queda un extra y nos despedimos por completo de esta historia, hasta la próxima y gracias por leer.

Les gustó, no les gustó, comenten igual.