Primavera. 23 de Marzo: Conoced a los hijos del invierno
Los Hijos del Invierno (Afro)
El sol quemaba la piel. El aire era fuego vivo, fuego y polvo; todo tenía polvo allí. Los edificios, grandes, blancos y descarnados, amontonados unos sobre otros parecían huesos de gigante secándose al sol. La tierra era cadáver también, momificado, marrón, y abierto. Las hierba estaba seca, como el sol y como el aire, y los pocos árboles que había eran enfermos y cobardes, con diminutas hojas polvorientas. Se retorcía sobre sí mismos, como si trataran de escapar la agonía de vivir allí, torturados por el calor de ese infierno. Esperaba ansioso a que el barco atracara para poder saltar al agua y sentir algo de vida otra vez, pero incluso el mar allí era un mar de muertos. Tibio. Eso no era agua de mar, eran lágrimas. El sur era un charco de lágrimas rodeando un cementerio, me lo pareció entonces y me lo pareció toda la vida, y Aiolos me explicaba, con una sonrisa en los labios, que yo estaba condenado a vivir allí para siempre.
Recuerdo las casas blancas y ahogarme al respirar más vivamente que nada. Y el ruido, todos gritaban allí, todos eran manos y ruido. Shion trataba de ser amable, pero no era suficiente, seguía siendo un monstruo en capa blanca que vivía en un cementerio y dirigía acólitos asesinos con voz de trueno. Asentí a todo lo que me preguntó, no quería morir, pero tampoco implicar a los otros. Era mejor así. Si hubiera hablado, quizás, habría sido más fácil, pero no habría podido aunque quisiera. Había demasiados adultos cerca, y eso me cortaba la voz, físicamente. Es gracioso, podía romper el cielo con las manos, pero no podía hablar con extraños mayores de quince.
Los Hijos del Invierno (DM)
Era el rey del mundo! O algo así podría decirse, aunque no me sentía como tal. Vivía una vida de gloria, rodeado de acólitos imbéciles y borregos variados que me seguían donde fuera o se escondían de mí. Recuerdo pasear entre los bancos de madera donde los demás aprendices comían, y agarrar lo que se me antojara sin que nadie moviera un dedo. Cobardes. No se por qué lo hacía, no quería la comida, solo quería una reacción y según pasaba tiempo sin conseguirla me sentía más y más furioso. Eso no acababa nunca bien, para otros. Recuerdo hacer lo contrario, echar una mano a los idiotas, y que tampoco ocurriera nada. Recuerdo demasiadas cosas, incoherentes, no era un niño con una conducta muy clara, intentaba pulsar todos los botones a mano, buscando desesperadamente algo que no encontraba. No era muy popular, entre los aprendices, y creo que hasta los caballeros de plata me tenían miedo. Me sentía solo, pero no había forma de evitarlo porque los demás niños me acababan poniendo enfermo, y cuando me sentía frustrado alguien lo acababa pagando. Siempre.
Aquel año por estar solo, aunque las tormentas iban y venían igual que cuando optaba por estar acompañado. Nadie se acercaba mucho si podía evitarlo, podía estar leyendo bajo un árbol días sin que nadie lo notara. Eso, claro, hasta que alguien les ofendía o les hacía daño. Entonces venían a mí corriendo con el cuento y señalando a quien fuera, todos lacrimosos, esperando que enderezara al sujeto. A veces me negaba, pero me contaban historias que me encendían la sangre, lo que admito que era fácil, y yo no podía controlarme. Era la persona a la que iban todos para equilibrar la balanza, fuera de eso me evitaban, y yo los evitaba a ellos, hasta que la frustración rugía de nuevo.
Había algo que me fascinaba por encima de todo, que nunca me aburría, nunca me frustraba, que, de alguna forma, me hacía sentir en calma. Los Santos de oro. Capricornio era mi favorito, aunque no fuera el de nadie más. Cuando esa tarde bajaron los tres, junto al patriarca, cerca de la zona de entrenamiento de los caballeros de plata salí volando con todos los demás para poder ir a verlos, aunque fuera por un momento. No se por qué me fascinaban tanto. Quizás porque sabía que nunca podría ser uno de ellos.
Los Hijos del Invierno (Shura)
Era el santo de oro más joven del santuario, y aún así, era invisible. Había alcanzado la gloria máxima, y aún así no tenía nada. Saga tenía el poder, Aiolos el carisma, y yo no tenía nada, más que un casco que me quedaba demasiado grande. Recuerdo caminar por el pueblo con la cabeza muy alta, la armadura puesta bajo el sol de Grecia, capaz de fundir piedras, andar sin motivo real, y ver las cabezas girarse, justo como necesitaba que hicieran. Verlas girarse y murmurar y hacer gestos sutiles con las manos para marcar que mi estatura quedaba por debajo de su cintura. Recuerdo verles sacudir la cabeza, y girarme indignado, y que el casco se cayera para delante y me tapara los ojos, porque bailaba a los lados y esos cuernos no ayudan a equilibrar demasiado, y recuerdo a todos reírse.
No debería importarme, yo era un santo de Athena, yo tenía motivos más altos que el reconocimiento, me decía, y me envolvía en mi capa y seguía andando, viendo el camino con un ojo solo, porque el casco volvía a caerse de lado.
Recuerdo lo feliz que me sentí cuando me invitaron a participar en el juicio de Afrodita, cuando me dijeron que no podían hacerlo sin mi. Yo era un crío, y no tenía concepto de la muerte, no entendía lo que estaba a punto de ocurrir, solo sabía que había alguien que me distinguía del resto, que se negaba a hablar con todos y me hablaba solo a mí. Me hizo mucha ilusión, hasta que me enteré de lo que el tipo había hecho. Tuve que estar de acuerdo con Saga.
Socorro!
Gracias a todas por leer!Pongo este pie de página porque, ahora que la introducción ha terminado porque decidir el formato de este fic me está volviendo loca, y no se qué hacer. Pensé que me aclararía sola...pero no ha sido así ^^
Necesito opiniones, por favor! No se si:
-Poner todos en orden cronológico (es mas fácil de seguir, pero se hace monótono, porque el tono de los drabbles de cada estación es muy similar entre sí)(es lo que estoy haciendo ahora)
-Poner un drabble de cada estación por capítulo (Quedará mucho mas caótico, porque no habrá relación cronológica entre los drabbles que acaban juntos, pero también más interesante y me gusta variar el tono)(era la idea inicial, hasta que el proyecto creció demasiado ^^)
-Poner grupos de dos o tres de una misma estación en un capítulo, y cambiar estación en el siguiente (Solución de compromiso)
y, finalmente...Un punto de vista por día, o tres? El mismo evento desde tres puntos de vista(lo bueno..yey, puntos de vista, lo malo es que puede resultar pesado) o solo un punto de vista por día?
Socorro...:( decidme que preferís
