10 Noviembre(DM)

Coherence.

Era la última persona a la que esperaba ver aquí. Entró como una exhalación en el templo de Cáncer, sin solicitar permiso, con su aura hirviendo de rabia. Reventó todas las puertas que encontró a su paso hasta la zona privada del templo, me encontró, nos envió a mi y a la silla contra el muro de una patada, y se quedó de pie en el centro de la habitación, bajo la nube de astillas de madera y trocitos de respaldo metálico. Parecía la encarnación del mismo concepto de odio. Me miró un instante con ojos ardientes, mientras yo trataba de recuperar el aliento tras el golpe contra la pared, después se giró y se quitó la ropa con un par de movimientos violentos y rápidos.

Se me secó la boca, y los ojos casi se me salen de las cuencas. Miré de arriba a abajo sin poder creerme lo que tenía delante. Algo en mi cara le enfureció más aún. En medio de mi contemplación me llevé un rodillazo en la cara, tan fuerte que, teniendo el cosmo bajo llegué a temer por mi vida.

-Bien? Vamos a terminar de una vez con esta mierda- escupió las palabras, casi en mi cara, dio un paso alante, que esperaba fuera un ataque, y separó los brazos en una extraña invitación- Haz lo que tengas que hacer. Quiero que te saques de la puta cabeza la maldita mierda que tienes en ella, como sea necesario, para que puedas volver a actuar como un maldito soldado, antes de que nos condenes a todos. ¿Está claro?

-¿C-cómo?

-Ya me has oído

-¿Qué?

-¿No he sido lo bastante claro?

-N-NO! No está claro!Afrodita, ¿Que demonios est- otra pieza de mobiliario reventó contra la pared, literalmente vaporizada por la fuerza del golpe.

-Hoy, pedazo de mierda, estuviste a punto de condenar a todo un continente a una jodida plaga que habría acabado con toda la población muriendo entre vómito y pústulas, porque en medio de una pelea estabas demasiado ocupado mirándome el culo. La semana pasada, y durante todo el puto año, decidiste pelearte conmigo en medio de una misión, y si Shura no hubiera viajado hasta allí y nos hubiera cubierto estaríamos los dos muertos y la tierra jodida, con cuatro santos menos para enfrentarse a Hades. Resulta! Al parecer! Qué empezaste esa pelea porque eres un maricón y estás enfermo!No voy a seguir dando ejemplos, pero podría, por meses

Estaba desnudo en mi templo, ofreciéndose a mí, y yo estaba totalmente aterrorizado. Nunca había oído a Afrodita gritar. Jamás. Siseaba si estaba enfadado, o hablaba más despacio, peor esta vez era diferente. Hasta las voces de als máscaras estaban ahogadas bajo la suya.

-P...Pero...

- ¿No te quejabas la última vez de que no era coherente? ¿De que dejara a los "estúpidos aldeanos" pellizcarme las mejillas y tocarme el pelo, aunque lo odio, solo porque a ellos les hace felices, pero no te "hiciera feliz" a tí?¿No es lo mismo, en el fondo?- imitaba mi acento al hablar, con veneno goteando en cada sílaba. Afro, nunca le había visto así, no era por la rabia era...algo más. Prefiero no pensar en ello- Bien!, ¡Felicidades! ¡Oficialmente, te estoy dando la razón! ¡Es lo mismo! No me gusta eso, y no me gusta esto, pero. Si es necesario. Mientras tu jodida existencia haga más bien que mal a la te necesitemos, y te necesitemos capaz de luchar cuando Hades venga. Entonces da igual.

Se dio un momento para recuperar el control de sí y poder crear frases completas. La rabia que tragaba se concentraba dentro de él, en forma de ojos de fuego y aura ardiente que aterrorizaba incluso a las máscaras

-Tienes una oportunidad. Una jodida oportunidad para hacer lo que necesites y volver a ser un guerrero funcional. Que seas útil para el Santuario es lo único que compensa que seas un cobarde después de esto sigues actuando como hasta ahora, me encargaré personalmente de borrarte este mundo y mandar tu alma al jodido infierno, no importa que lleve mil días o dos millones de años, acabaré contigo ¿Queda claro?

Todas las amenazas y la ira salían de un cuerpo delgado y perfecto, expuesto frente a mí con los brazos ligeramente separados, al que podía hacer lo que quisiera. No atacaría, conocía el obsesivo autocontrol de Piscis, todo el odio quedaría encerrado sin quemarme si era eso lo que había prometido. Esto no era lo que yo quería. No sabía lo que quería entonces, pero sabía que no era eso. No sé en qué universo esta oferta podría ser vista como remotamente aceptable viniendo de alguien a quien algún día apreciaste. Lo era mucho menos viniendo de alguien a quien querías, querías a tu pesar. Lo único que puedo decir es que él era demasiado guapo, y yo estaba demasiado borracho, como para que ninguno de los dos fuéramos parte de este universo.

No creía que quedara ningún rastro de amistad o confianza entre nosotros, pero si lo había, ese día terminé de dinamitarlo por completo.