CAPÍTULO VI

DESEOS ENVUELTOS ENTRE LAS SÁBANAS

Aprisionó su cintura con fuerza, y poco a poco su mano fue recorriendo su espalda, mientras hábilmente Bruce jugaba con su lengua. Soltó su rostro y fue pasando sus manos por su pecho y brazos. Así estuvieron un par de minutos. Clark sentía que su miembro vibraba sin parar debajo de su traje, pero un segundo de cordura le sobrevino. –Bruce… Bruce… alto… no podemos…

Intentaba separarse, su mente le decía que debía parar pero su cuerpo se lo impedía, y el mismo Bruce no mostraba intenciones de hacerlo. Quita su rostro con dificultad, -No podemos… tú no estás en condiciones y somos… somos…

-Clark, lo ve fijamente y con una voz seria, -Cállate y llévame a tu cama.

Ya no pudo contenerse y lo levantó, al tiempo que el hombre murciélago rodeaba su cuerpo con sus piernas. Como si fuera un muñeco, Clark llevo a su mejor amigo y lo colocó con cuidado, sin dejar de besarlo y acariciarlo. Bruce bajo su mano a su trasero y lo sujetaba con fuerza. El ojinegro dejó sus labios, haciendo que Bruce suspirara pero fue pasando sus labios por su rostro hasta aprisionar su oreja con pasión, haciendo que el murciélago gimiera. Eso hizo que bajara pasara su mano a la entrepierna de su colega y amigo, y acariciara su miembro. –Mmm… fuera… quítate la ropa, le dice en medio de suspiros. –Clark… por lo que más quieras, quítate la ropa.

Con rapidez Clark se quitó la capa y la lanzó al suelo, se separó para hacer lo mismo con la camiseta. Con desesperación Bruce lo ayudó hasta dejar el torso del hombre de acero descubierto. Sin perder tiempo, Bruce empezó a bajar la parte de abajo, hasta que el miembro palpitante de Clark estaba expuesto a los ojos del justiciero nocturno. Bruce se levantó y puso a Clark boca arriba. –Bruce espera…

-Kent, calla y déjame trabajar, le dice con una sonrisa pícara. Empezó a besar su cuello, y fue bajando hasta su pecho, donde se quedó por unos segundos en uno de sus pezones. Clark se tapó los ojos y acariciaba su cabello, al tiempo que Bruce pasaba sus labios por todo su abdomen, hasta llegar a su pene, que ya para ese momento, estaba erguido. Bruce con total dominio, pasó primero su lengua por el miembro hasta que lo introdujo completamente en su boca. Clark sujetó con fuerza los bordes de la cama, y empezó a gemir al sentir los labios y lengua de su compañero, produciéndole el mayor placer que jamás en su vida había experimentado. Empezó lentamente, y fue aumentando la velocidad, haciendo que los gemidos del hombre de acero fueran cada vez más fuertes. Mientras lo hacía se fue aflojando su ropa, metió su mano atrás y empezó a frotar para ir abriéndose poco a poco. Cuando sintió que estaba en el punto deseado, se enderezó, se quitó la camiseta y empezó a bajarse su trusa. Clark se enderezó también y empezó a ayudarlo. Su vista se fijó en su torso. Aquella piel marcada por cicatrices, moretones y rasguños, era para él muy bella. Beso su pecho con dulzura, haciendo que Bruce sonriera, tomó su rostro y lo besó nuevamente. Clark, no esperó más, lo tomó de la cintura y lo puso sobre la cama. Seguía besándolo, pero Bruce sintió su conducta extraña y lo hizo parar. -¿Qué pasa?, le dice apenas susurrando, -¿Acaso te lastimé?, le pregunta Clark con nerviosismo.

Bruce sonrió, -¿Has tenido experiencia con hombres, Clark?

El hombre de acero baja la mirada y se sonroja. El murciélago sonríe, levanta su barbilla y lo besa. Abre sus piernas completamente y baja su mano hacia su miembro, -Yo te voy a guiar, bien.

Bruce toma el miembro de su amigo y lo coloca fuera de su orificio con cuidado. –Ahora, hazlo con suavidad.

-Bruce no quiero lastimarte…

-No pasará, grandulón, no soy una damisela, solo hazlo lentamente, si siento dolor o molestia, te lo diré, ¿bien?

Clark fue introduciéndose lentamente. El simple esfuerzo hizo que gimiera y recostara su cabeza junto a la de Bruce, que cerró los ojos y contuvo sus gemidos mientras el pene de su amigo entraba en su cuerpo, para no asustarlo. Clark, con cuidado, siguió el proceso, hasta que su miembro estaba dentro de Bruce completamente. Ya en ese momento, suaves gemidos de su ahora amante hacían que su piel temblara de emoción. Bruce tomó su rostro y lo besó con la misma pasión de la primera vez. Clark volvió a verlo, tenía los ojos cerrados y su boca temblaba en medio de suaves sonidos. Bruce puso sus manos en el trasero de Clark, y gimió, -Ahora… hazlo.

Clark empezó el vaivén lentamente, sin perder un momento viendo el rostro de su amigo. Los suaves gemidos de Bruce, fueron haciéndose cada vez más fuertes, al mismo tiempo que los movimientos de Clark, que ya para ese momento, había perdido cualquier tipo de nerviosismo o vergüenza. Bruce se aferró con fuerza de los brazos de Clark, y gemía de placer, al sentir los golpes de Clark en su cuerpo. Su pierna lastimada estaba matándolo, pero él ignoró todo ese dolor, las sensaciones que le hacía sentir el hombre de acero podían más. Se dejó llevar por el placer con locura, hasta que finalmente, bajó su mano a su miembro y empezó a frotarse.

-Ahhh… mmm… Clark… mis piernas…. Ammm… levántalas…

Clark se enderezó y tomó sus piernas hasta levantarlas con suavidad. El simple movimiento hizo que su miembro se introdujera con fuerza, haciendo que Bruce gimiera con fuerza. Clark empezó a golpear con dureza, Bruce se tapó los ojos, mientras seguía con su miembro. Los gritos y suspiros de Bruce enloquecían los sentidos de Clark, que embestía con más fuerza. Bruce se enderezó y acercó a Clark, besando sus labios. –Quiero… quiero cambiar, le dice el ojiazul en medio de suspiros, Clark se aparta de él. Bruce gira su cuerpo quedando de medio lado y exponiendo su entrada a Clark. Éste volvió a introducir su miembro. Esta vez, la posición de Bruce hizo que apretara con más fuerza el pene de Clark, haciendo que ambos gimieran. Clark tomó sus nalgas, y empezó a embestir, esta vez con más pasión. Bruce sujetó la almohada con fuerza y trataba de ahogar sus ahora gritos. Sin embargo, el sonido de ellos llegaba a los super oídos de Clark, haciendo que se encendiera y aumentara su velocidad. Ambos sintieron un gran escalofrío por todo su cuerpo, señal que pronto iban a llegar al máximo clímax. Bruce no pudo soportar más y alejó su boca de la almohada.

-Clark… ammmm…. Clark…

Superman levantó la pierna lastimada de Bruce, y golpeó con más fuerza. –Bruce… Bruce…

El murciélago tomó nuevamente su miembro, que estaba a punto de explotar. Clark no pudo más, y al sentir que su cavidad era llenada por su amante, Bruce no pudo controlarse más, e hizo lo mismo, expulsando todo su fluido sobre su pecho y las sábanas. Su cuerpo empezó a convulsionar. Tenía los ojos cerrados, mientras sentía todo ese placer. Clark se dejó caer, sosteniéndose en el colchón con una de sus manos, y la otra, mantenía aferrada la pierna de Bruce. Finalmente la dejó suavemente, y se recostó frente a la espalda de Bruce, que seguía gimiendo suavemente. Clark volvió a ver a Bruce, que aún no se había movido. Acarició su brazo, y luego su torso, mientras se acercaba por detrás y besaba su cuello. Nunca se había sentido tan feliz como en ese momento. Los gemidos de Bruce había cesado, pero seguía inmóvil, en la misma posición. Clark pasó su brazo por su cintura, y se aceró para verlo, pero paró en seco. Bruce tenía la mirada perdida, y una lágrima corría sobre su mejilla. Clark se asustó, y pensó que quizás lo había lastimado, pero antes de empezar a sentirse culpable, Bruce habló, -Gracias, Clark. Yo… no quiero que pienses que me quise aprovechar de ti… es sólo… qué…

-Bruce, yo jamás pensaría algo así, ¿qué te sucede?

-Estoy muriendo Clark… y uno de mis hijos está deshaciéndose en vida. Yo… solo quise sentir… quería olvidar.

Bruce se volvió su cuerpo hacia él y lo miró fijamente. –Si sirve de algo, esto no lo hubiese hecho con alguien que no fuera contigo, le dice suavemente.

Sus ojos nunca habían expresado tanto sentimiento como ahora. Clark acarició su rostro y sonrió, -Sirve de mucho. Ambos se besan y se abrazan, hasta que terminan rendidos en la cama, envueltos entre las sábanas.

No tenía idea de cuantas horas habían pasado. Clark seguía a su lado, vigilando su sueño. Sentía una gran emoción, poco le importaba lo que le había dicho, lo que percibió teniéndolo entre sus brazos lo hizo sentirse seguro que los sentimientos de Bruce hacia él eran similares a los suyos. Después de tanto tiempo, tanta frustración, ahora tenía una pequeña esperanza. Ahora, las palabras de Wally horas antes tenían sentido para él. Flash tenía razón, no podía simplemente esperar a que Bruce muriese, debía hacer algo, encontrar alguna forma, pero ahora no estaba dispuesto a perderlo. Bruce empezó a moverse, y Clark esperó hasta que abrió los ojos. Se quedó viéndole fijamente, -¿Por qué me vez como una quinceañera enamorada?, le dice con sarcasmo. Clark tose y quita la vista, -No sé de qué hablas.

Bruce aparta su cabello y trata de enderezarse. Clark hace lo mismo, sin dejar de mirarlo, -¿No quieres descansar un poco?

-No, le responde cortante.

-¿Y si te traigo algo de comer? ¿O un jugo?

-No quiero nada.

-¿Cómo va la pierna? ¿Te duele?

-¡Clark!, le interrumpe. –Me siento bien, no tengo hambre, ni sed. Ahora, lo único que quiero es darme una ducha, ¿me prestas tu baño?

-Sí… sí, claro, le dice mientras salta de la cama y va hacia su lado. Despacio pone sus pies en el piso y vuelve a ver a Clark. Su cuerpo desnudo perfecto brillaba con la luz que entraba por el ventanal. Bruce bajó la mirada y se puso de pie con dificultad. Clark lo tomó de la cintura, -¿Te podría alzar si quieres?

-¡No!... ni lo intentes… sabes que odio que me lleves.

-Volando, pero podría llevarte en brazos hasta el…

-En brazos, volando, como sea, no me gusta, Clark.

-Bien, bien.

Ambos llegan a la puerta del baño y Bruce entra, -¿No quieres que te ayude a ducharte?

-Kent, aprendí a bañarme solo a los 4 años.

Finalmente cierra y se recuesta sobre la puerta. Suspira y luego entra a la ducha. Abre el grifo y deja caer el agua sobre su cuerpo. Toma el jabón y empieza a frotar su cuerpo, cuando llega a las piernas, acaricia los nuevos moretones hechos por las manos de Clark. Suspira, mientras su mente divaga. Empieza a calentarse y a frotar su miembro. Pone su mano en el azulejo y respira profundo, -Realmente es un hombre de acero, exclama al recordar su miembro embistiéndolo con fuerza. Pero en un instante, abre los ojos asustado. –No dije eso en voz alta, o sí.

-¡Sí lo hiciste!, grita Clark desde la habitación. "Demonios", se dice a sí mismo y sigue duchándose. Clark, por su parte, pone las sábanas en el cesto, con una gran sonrisa en su rostro.

A primera hora, John entró a la Sala Mayor. Superman lo esperaba ansioso.

-Superman, ¿qué sucede?

-Tenemos que hablar.

Al tiempo que esa conversación, Alfred preparaba todo para llevar a Bruce y Dick a la mansión a que siguieran su recuperación allá. Bruce seguía en la silla, disfrutando la vista de la Tierra en el espacio, pensaba Alfred, pero en realidad, la mente de Wayne estaba en todo lo acontecido el día anterior. La confesión de Flash, el encuentro con Jason y la noche con Clark, tres sucesos que lo tenían confuso. Recordó lo dicho por Flash, "¿Realmente quieren que acepte que Bruce morirá y no vamos a hacer nada al respecto?... Entonces, aceptas tu realidad con toda madurez… ¿y qué hay de Dick y Tim? ¿Piensas quedarte sin hacer nada y dejarlos solos?"

-Amo Bruce, todo está listo, podemos irnos si gusta.

Suspira y hace girar su silla. –Alfred, algo importante sucedió ayer. Es muy delicado.

-¿Qué pasó, señor?

-Se trata de Jason…

Jason gimió cuando la doctora sacó la jeringa. Era ya una rutina diaria, debían tomar al menos tres muestras diarias, para ver los efectos de los medicamentos y ver los cambios. El joven se sentía frustrado, por cada dos pasos adelante retrocedía uno. La médico terminó y se retiró. Jason fue hacia el escritorio y buscó entre los comic alguno que no había leído ya. Lo sacó y se sentó en la camilla para ojearlo, cuando escuchó que retiraban nuevamente el seguro. Espero a ver quien venía ahora. Se levantó, dejando caer la revista en el suelo sorprendido, al ver a Alfred entrando.

El anciano lo vio fijamente. Jason no se movió de donde estaba. Alfred fue hacia él y se quedó en silencio. –Alfred… yo…

El inglés le propinó una bofetada, el golpe que más le había dolido al muchacho. Jason no dijo nada. Bajó la mirada, y empezó a llorar. -¿Cómo pudiste hacernos esto, Jason? A tu padre, a tus hermanos, a mí, le dijo con los ojos húmedos y la voz entrecortada.

Ambos se quedaron en silencio unos segundos. Alfred levantó su rostro, -Lo siento Alfred, en verdad lo siento.

El anciano lo acercó y lo abrazó. –Te extrañé, como no te imaginas, mi muchacho.

Jason lo abrazó con fuerza, y dejó caer con sus lágrimas todo el dolor y la culpa que había sentido esos doce meses.

Dick se puso una simple chaqueta de cuero, así como el antifaz. No tenía deseos de ponerse el uniforme de Nightwing, sintió que así sería suficiente. Lo puso en la maleta y lo observó por unos segundos. Por alguna razón, empezó a odiarlo. El no recordar lo sucedido en ese sótano lo afectaba más de lo que quería admitir. Wally entró y lo saludó. –Ey, bro, ¿te vas así vestido?

-Emm… sí, le contesta mientras cierra el maletín. –De todas formas vamos directo a la mansión, ¿no?

-Sí, claro, tienes razón. Vamos.

-Espera, tengo que esperar a Alfred y Bruce.

-Oh… Bruce me pidió que te llevara, ellos fueron a hacer algo importante.

Dick lo volvió a ver intrigado. -¿Algo importante? No me digas que Batman anda patrullando.

-No, por supuesto que no, es… algo personal.

Dick sintió molestia pero no insistió. –Vamos entonces.

Los dos jóvenes salieron y fueron directo a la bahía. Ya en la nave, rumbo a la Gótica, Dick sintió algo extraño en Wally. El velocista tenía una expresión extraña. -¿Todo bien,Wally?

-Emm… sí, claro, le respondió con nerviosismo.

Dick no le creyó nada. Lo conocía perfectamente. Eran amigos de muchos años, pero además, a él lo unía algo más que una simple amistad, al menos era así para Dick. Sus sentimientos hacia él habían nacido siendo él un adolescente, pero se acrecentaron cuatro años antes…

Flashback

En su primera fiesta de fraternidad, Dick se emborrachó. Estaba feliz, era la primera vez que daba rienda suelta a sus deseos. Olvidó por unas horas su vida nocturna y se comportó como un muchacho más. Salió casi arrastrándose, hasta que vomitó. Cuando pudo recuperarse, se sentó apoyándose en un árbol, sacó su celular y llamó a la única persona con quien deseaba hablar.

-Mmm… Dick, ¿qué sucede? Son las 3 de la mañana, bro.

-Wal… Wally…

-Dick, ¿estás bien? ¿Te oyes raro?

-Wal… jajajajaja… creo que tomé… un poquito…

-Viejo, ¿dónde estás? Iré por ti…

-Yo… no sé….

-Dick, dime dónde o tendré que decirle a John que te ubique, hermano.

-Bien, bien… amm… fraternidad… si, ¡la fiesta del siglo!, gritó con alegría.

-Ok, voy en camino, no te muevas Dick.

Wally recorrió 300 km a toda velocidad, hasta llegar al campus. La recorrió por completo, hasta que ubicó el lugar de la fiesta y empezó a buscarlo. En cuestión de minutos lo encontró recostado en el árbol, completamente dormido. "Demonios, bro", se dijo mientras lo levantaba.

-Mmm… Wally…

-Dick, ¿cuánto tomaste hermano?

-Ammm… no me acuerdo… dos tragos.

-Sí, sí, claro. ¿Dónde está tu habitación?

-Allá… o allá, indicó dos direcciones. Wally suspiró, y lo único que se le ocurrió fue llevarlo a un hotel. Al llegar, lo puso sobre la cama. Dick no paraba de reírse. –Viejo, debo irme, mañana me toca salir temprano a una misión con la Liga.

-Espe… espera Wally… no me dejes solito…, dijo y río a carcajadas.

-Creo que ya estás muy grandecito para que te sirva de niñera, Dick. Dejé la habitación pagada, nos vemos.

-Wally, por favor, le suplica. Camina hacia él y cae, pero es detenido por Wally. –Dick, por favor, ve a acostarte.

Cuando Dick despertó, Wally estaba a su lado, viendo una revista. Era ya de día y le dolía la cabeza. –Ya era hora hermano, ¿cómo te sientes?

-Mmmm… me duele la cabeza, demonios.

-Ja, me imagino, ten, tómate eso, te ayudará con la jaqueca.

Dick se tomó el líquido, sin chistar. –Listo, me tengo que ir, me esperan. Viejo, trata de no tomar tanto, ¿quieres?

-Sí, sí… Wally, gracias.

-Cuando gustes viejo.

Fin del Flashback

Fue en ese momento, que Dick entendió que siempre podría contar con él. Wally casualmente pensaba en esa noche. Pero a diferencia de Dick, recordaba perfectamente lo sucedido en esa habitación.

Flashback

-Wally, por favor, le suplica. Camina hacia él y cae, pero es detenido por Wally. –Dick, por favor, ve a acostarte.

Pero el pelinegro no deseaba hacerlo. Wally lo levanta y el joven lo besa en la boca sorpresivamente. Wally se queda frío y trata de apartarlo. –Dick, espera, por favor.

-Wally, te amo, por favor no me rechaces, le dice suplicando. Lo vuelve a besar, solo que esta vez, Wally cierra los ojos y le corresponde. El velocista lo abraza fuertemente, mientras Dick se aferra a sus labios. El más joven acerca su cuerpo, dejando que su miembro roce el de Wally y este gime con solo el contacto. Caen en la cama y siguen besándose, mientras Wally sin pudor recorre el cuerpo de su amigo. Dick suelta sus labios y deja caer su cabeza en la almohada, mientras Wally besa su cuello y acaricia su miembro por encima de la ropa. El pelirrojo sentía que iba a explotar, cuando escuchó un ronquido. Volvió a ver a Dick. Estaba completamente dormido. Wally no pudo dar crédito. Y después del impacto inicial, se río. Tomó la colcha y lo arropó. Lo miró fijamente y beso su frente, "descansa amigo".

Fin del Flashback

Dick volvió a ver a Wally, que piloteaba la nave. –Emm… Wally, ¿te sonrojaste?, le pregunta inocentemente.

-Emm… no, como crees, dice sin mucha energía.

Dick se queda extrañado, pero empieza a pensar en otra cosa. Wally suspira y trata de desviar su memoria. Dick no recordaba nada de lo sucedido, y así tenía que quedar.

Al llegar a la mansión, Bruce se encerró en su estudio. Buscó en su escritorio la documentación que Dan le había dejado un día antes. Empezó a leer con cuidado el listado de todos sus bienes e inmuebles. Pero su vista se empezó a nublar y lo dejó a un lado. "Esto será más difícil de lo que pensé. No podré adelantar trabajo así". Dejó lo que hacía y sacó de su maletín varias botellas con medicamentos. Debía tomar tres pares a esa hora, para el dolor de cabeza, las náuseas y el otro par, no recordaba para que funcionaban. Después de 3 meses, ya no lo importaba, simplemente seguía la rutina sin falta. Aún no tenía idea cómo había podido seguir ese tipo de vida sin que nadie se diera cuenta. Los primeros síntomas fueron leves al principio, pero se presentaron en el peor momento.

Tres meses antes – San Diego, California

-Encontré una, decía Batman por el intercomunicador mientras veía la bomba frente a él. Un grupo de rebeldes, dirigidos por Manta Negra, habían colocado varias bombas en la costa de San Diego. Una vieja leyenda del pueblo atlante hablaba de una Nueva Atlantis que se formaría de los escombros de la superficie y estaban seguros que San Diego era la indicada. Dos de las bombas habían estallado ya, así que Superman, y Green Latern estaban en las acciones de rescate, mientras Aquaman y John Jonz hacían frente a Manta en las profundidades, y Batman, Green Arrow y Flash buscaban los demás artefactos.

-Encontré una… encontré otra… tengo tres bombas localizadas, decía Flash mientras corría de un lugar a otro.

-¿Cuánto tiempo tenemos, Flash?, pregunta Superman al otro lado de la ciudad.

-Emmm… hay un intervalo de 30 segundos entre una y otra, la más próxima estallará en minuto y medio.

-Dame las ubicaciones Flash, le indica Superman mientras levanta una pared para que las personas puedan salir.

-Uoyyyy…. tengo otra, dice Arrow, quedan 25 segundos, ¿qué hago, chicos?

-Voy, dice Flash que corre hasta Oliver, toma la bomba y se aleja varios kilómetros a mar abierto, regresa y se da el estallido. –Uffff…., suspira mientras toma aire. –Eso estuvo cerca.

-Flash, bombas, rápido, le indica Arrow. –Ok, no corro, vuelo, dice y desaparece. En ese momento una nueva bomba estalla a unos cuantos kilómetros, justo en la dirección donde estaba Batman.

-Batman, ¿me copias?... Batman, insiste Arrow sin éxito. Nuevamente Ollie ve a Flash pasar por su lado hacia el mar y segundos después regresar. Llega hasta Oliver y se recuesta sobre una pared. –Esa sí estuvo cerca.

-Batman… ¡Batman!, insiste Oliver.

-¿Qué sucede?

-Estalló otra bomba en el área de Batman y no responde.

-Yo iré…

-¡No!, tu sigue sacando las bombas, eres nuestro mejor jugador en ese momento, yo lo buscaré.

El rubio arrancó su motocicleta y fue rumbo al sur. Esa zona había sido la primera en evacuar. La bomba tuvo un radio de daño de 500 metros. Los destrozos eran incontables. Arrow seguía tratando de comunicarse con el murciélago sin éxito, mientras sus compañeros seguían en sus respectivas misiones.

-Vamos, Murciélago, contesta… Batman, ¿me copias?, no había éxito. "Demonios", -Atalaya, soy Arrow, cambio.

-Dime Olli.

-Cariño, triangula la posición de Batman.

Dinah inmediatamente actuó, en cuestión de segundos lo encontró. –Lo tengo Oliver, está a 300 metros al norte de tu posición.

-Gracias, querida, eres la mejor.

-¿Les aviso a los demás?

-No, déjalos, ellos están lo suyo.

Arrow siguió hasta el sitio indicado, el ayuntamiento, que curiosamente no estaba en el radio de la bomba. Entró al edificio vacío, deseando encontrar una señal del murciélago. -¡Batman!

No había señales de su amigo, y empezaba a preocuparse. "Demonios, ¿dónde estás Bruce?", se decía mientras corría hacia el segundo piso. Finalmente vio una luz roja que salía del borde de una puerta. Abrió con cuidado.

-¡No te muevas un centímetro!, escuchó la voz de Batman. Oliver apenas pudo asomarse a la puerta. Varios sensores de movimiento estaban ubicados alrededor, en el centro, estaba Batman, frente a un artefacto diferente a los otros.

-Batman, ¿estás bien? ¿Y tú comunicador?

-Los sensores lo inutilizaron. Las otras bombas son distractores Oliver, infórmales a los otros, deben sacar a todas las personas que puedan de la ciudad.

-Bruce, Flash o Superman podrían…

-Es una bomba de hidrógeno, demasiado pesada para que Flash la lleve en los hombros, y con armadura de kriptonita. Si Superman se acerca, será su fin.

-Llamaré a Hal…

-No hay tiempo, faltan menos de 3 minutos, evacua a las personas, ¡ahora!

-¿Y tú? ¡Batman, sal de ahí!

-No me iré si existe la posibilidad que pueda desactivarla, decía mientras seguía su trabajo. Podría haberlo hecho más rápido, pero hace días tenía un dolor de cabeza que no se le quitaba con nada, además que empezaba a ver doble. Sin embargo, prefería callar, no quería alarma a nadie por esa tontería, según él.

-Sal del edificio, Oliver, y llama a los otros.

. –Chicos, aquí Wally… ufff, lo logramos, todas las bombas fueron eliminadas, San Diego está fuera de peligro.

Oliver se alejó unos cuantos metros de la puerta y se comunicó. –Atención, chicos, evacuen la ciudad por completo, repito, evacúen. Batman está desactivando una bomba de hidrógeno, si estalla, será el fin de San Diego.

-Dame la ubicación, iré de inmediato.

-No Clark, tiene kriptonita, y Batman dice que no podría cargarla Flash, saquen a la gente, quedan 2 minutos. ¡Rápido!

Flash empezó a moverse, buscando alguna persona. –Dinah, dame la ubicación de Batman, pide Superman.

-Clark, Oliver dijo…

-¡Ambos morirán si no saco esa bomba de ahí! ¡Dame la ubicación!

-Superman, reacciona, la kriptonia te mataría y ni siquiera llegarías a la bomba, debemos seguir las indicaciones de Batman y Oliver, le indica Hal.

El hombre de acero vuelve su vista a las personas que estaban a su alrededor, y con gran dolor va hacia ellos.

-Vete Arrow, le ordena Batman.

-No pienso dejarte, de todas formas, moriré igual.

-¿Deseas dejar sola a Dinah?

-¿Y tú a tus hijos? Así es nuestro trabajo Bruce, tu no me dejarías, así que no lo haré yo.

Batman suspiró y siguió. Faltaban menos de un minuto ya. Quitó la última placa y encontró los cables que conectaban el indicador de tiempo con el activador. Cinco cables de diferentes colores, debía cortar 3 de ellos. Si se equivocaba, terminaba todo. "Rojo, azul, negro, amarillo, verde", ese era el orden. Cortó el azul, espero un segundo, luego el amarillo. Nada había pasado. Quedaba todo entre el rojo, el negro y el verde. Bruce sintió gotas de sudor cayendo por su frente. La vista se le distorsionó nuevamente, se frotó los ojos y volvió a ver la pantalla, 25 segundos. "Rojo, negro o verde", se decía mientras que señalaba cada cable con su tijera, finalmente, decidió y cortó.

En la Atalaya, Dinah estaba aterrada. No dejaba de ver la imagen satelital de San Diego, y esperaba alguna noticia de Oliver. –Dinah, ¿me copias?

-¡Ollie!

-Oye, amor, ponte algo lindo, nos tomaremos el día, iremos a almorzar a fuera. Tal vez podríamos ver una película, ahora que recuerdo, nunca te he invitado al cine.

Dinah se limpió una lágrima y sonrió, -Eso es porque tu idea de una cita es patear traseros criminales en Central City.

-Ah, y no olvides las peleas callejeras en Goldstone, le dice con una sonrisa mientras ve a Batman acercarse a él. –Te amo, preciosa.

-Lo sé, te espero aquí.

Batman lo observó levantando una ceja. -Un día, Bruce Wayne, me vas a producir un infarto.

-Casi volamos en mil pedazos, ¿y te preocupas por un problema cardiaco? Por otro lado, ¿usas el comunicador de la Liga para coquetear con tu mujer?

-Oye, hay que mantener el fuego encendido. Te aseguro que pasaré una noche más ardiente que tú, amigo.

Ambos salen del edificio y esperan que los técnicos se encarguen del artefacto. El comunicador de Oliver se activa, -Aquí Arrow.

-¿Cómo está Batman?, le pregunta Superman.

-Descuida, Big Boy, tu marido está en perfectas condiciones, le responde con una media sonrisa, mientras Batman le da un golpe en el hombro.

-Muy gracioso, Green Arrow. Dile que llegando a la Atalaya quiero hablar seriamente con él.

-Como digas jefe, cambio y fuera… Adivina, Murciélago: no seré el único que tendrá una cita ardiente hoy.

-Queen, cierra la boca.

Arrow estaba recostado en la pared del ascensor, completamente fastidiado. Después del incidente en San Diego, lo menos que esperaba era estar entre esos dos.

-¡Fue completamente imprudente lo que hiciste, Batman! Pero como siempre, tomas decisiones, sin comunicarte con los demás, Green Lantern pudo ir y sacar la bomba con su anillo.

-Te repito que no había tiempo para eso, mi comunicador estaba dañado y tenía que actuar.

-Pudiste decirle a Oliver que pidiera ayuda…

-¡Dos minutos, Kent, dos minutos!

El ascensor se abrió y Arrow pasó frente a ellos, pero sintió que el brazo de Batman lo jalaba hacia ellos, para su frustración. –Arrow, dile a este estúpido que no tenía más opción.

-Bueno… ammm… Clark es cierto…

-¡Tú no te metas, Queen!

Oliver alzó los ojos. –Oigan, parecen un viejo matrimonio, chicos, ya cálmense.

Antes que alguno le respondiera, Olli vio hacia el frente, y sonrió, -Uoyyyy….

Los dos alfas volvieron a ver. Dinah estaba ahí, con un vestido rojo, al cuerpo y corto, zapatos negros de tacón, bellamente maquillada y con el pelo recogido. Ella camino hacia Oliver, que tenía una sonrisa de par en par. Clark y Bruce se quedaron en completo silencio. Ella levantó su muñeca y le enseñó el reloj. –Mira la hora, Queen. Tenemos reservación en media hora. Y apenas nos dará tiempo para ir a la tanda de 4, así que deja de ser el consejero matrimonial de estos dos, y vámonos.

Oliver se rio. La tomó de la cintura y la acercó por completo a su cuerpo. -¿Realmente crees que saldremos de casa después de verte así, cariño?

Dinah sonrió, pasó su mano por el cuello de su marido y activo su comunicador.

-Atalaya, envíanos a casa de inmediato.

Acercó sus labios a los suyos, y lo besó mientras se desvanecían.

Superman y Batman sonrieron con la escena y se volvieron a ver. Bruce se aclaró la garganta, mientras Clark bajó la mirada. –Bien, debo ir a Metrópolis…

-Y yo a Gótica, tengo que ir a la oficina.

Ambos no sabían que más decir, así que dieron media vuelta y se fueron cada uno por su lado.

Horas después del "intercambio de opinión" con Superman, Bruce Wayne llegó a su oficina en Gótica. Saludo a sus asistentes y se reunió con la junta. Durante 4 horas escuchó la misma perorata de siempre. Finalmente, terminó con una hermosa sonrisa, haciéndose pasar por un simplón ricachón que no entendía una palabra y dejaba todo en manos de Lucius, con quien se había reunido un día antes, indicándole lo que deseaba que hiciera. Éste, como siempre, siguió las indicaciones de Wayne sin pedir una sola explicación, confiando completamente en su criterio. Salió de la reunión, cansado tanto física como mentalmente, el dolor de cabeza no menguaba, sin importar cuanta pastilla tomara. Iba hacia su oficina, cuando uno de los directivos le presentó un nuevo proyecto mientras iba por el pasillo. Quiso excusarse, pero el hombre insistía en ser recibido. Al mismo tiempo, el ruido de quienes estaban saliendo de la reunión lo sofocaba. El dolor aumentaba y su visión se volvía a distorsionar. Empezó a sudar y sentía que le faltaba el aire.

-Señor Wayne, ¿se siente bien?, le pregunta el hombre extrañado, pero Bruce no pudo entender lo que decía, hasta que todo se puso negro.

Cuando abrió los ojos, estaba recostado en el sofá de su oficina. Escuchó la voz de Lucius, que hablaba por teléfono. Se enderezó, pero se sintió mareado y decidió no levantarse. Cuando Fox terminó de hablar, lo volvió a ver y fue hacia él. -¿Cómo se siente, Sr. Wayne?

-Creo… que mejor, le responde.

-Llamé al 911, en cualquier momento vienen los paramédicos.

-No, no es necesario, responde y trata de ponerse de pie. –Me siento perfectamente, yo…

Pierde el equilibrio y Fox lo sostiene antes de caer al piso. –Sr. Wayne, es obvio que usted necesita descansar.

-Llama a Alfred, para que me lleve a la mansión.

-Ya lo hice, pero usted, no se mueve de aquí, ¿entendido? No a menos que firme mi cheque de este mes.

-Ja, como digas Lucius.

Al llegar a la mansión, Alfred lo ayudó a entra a su habitación. Casi no había hablado en el camino. Los paramédicos dijeron que tenía muy baja la presión, pero él se negó a ir al hospital. Se recostó e inmediatamente se durmió, sin quitarse si quiera los zapatos. Alfred se los quitó y aflojó su corbata. Puso la colcha sobre él y salió apagando la luz, no sin antes llevarse los dos celulares y los comunicadores. Cerró la puerta y se comunicó con el único de la Liga que le había dado su número de teléfono.

-Kent.

-Sr. Kent, soy Alfred. Me atrevo a llamarlo para solicitarle que por las próximas 24 horas no soliciten el apoyo de Batman.

-¿Sucedió algo con él?

-El amo Bruce se desmayó en la oficina. Los médicos dijeron que tenía baja la presión. Entiendo que tuvo una emergencia en San Diego desde primeras horas de la mañana, había patrullado la noche anterior y luego trabajó toda la tarde en Industrias Wayne.

-Supongo que es agotamiento.

-Es lo mismo que pienso, señor.

-Descuida Alfred, me comunicaré con el resto. Cuídalo.

-Así lo haré, señor.

Temprano en la mañana, las cortinas de su habitación se abrieron. Bruce abrió los ojos y se sorprendió al ver a Leslie frente a él. –Quiero que me des una buena explicación, Bruce Wayne. Te desmayas, ¿y no me avisas?, le pregunta indignada.

-Mmmm… hola Leslie.

-¿Cómo te sientes?, le pregunta mientras saca el medidor de presión de su maletín.

-Como un roble…

-Ajá, bien, veamos cómo estás realmente.

Después de revisarlo se sentó junto a él preocupada. -¿Y bien?

-Bueno, tu presión sigue muy baja Bruce. Quiero hacerte otros exámenes, para saber exactamente qué está pasando contigo, porque estoy segura que no es simplemente agotamiento.

-Bien, pasaré mañana…

-Oh no, Bruce, no has entendido bien, así que te aclaro, te ducharás, te vestirás e irás conmigo al laboratorio. Lo siento, ni Bruce Wayne ni Batman trabajarán por las próximas 24 horas.

Discutir con Leslie era una pérdida de tiempo. Leslie aprovechó e hizo todo tipo de exámenes, incluyendo un TAC. Aún Bruce no le había contado de los dolores de cabeza, ni los problemas de visión, esperando que todo fuera causado por stress. Ya eran las 2 de la tarde, cuando Leslie entró al consultorio con los resultados. Su rostro jovial y alegre, estaba serio y triste.

La mujer no habló por unos segundos. Se frotó los ojos y lo volvió a ver. Sacó del sobre que llevaba unas placas. –Bruce, aunque no me lo has dicho, imagino que has estado sufriendo dolores de cabeza fuertes, ¿estoy en lo cierto?

Bruce se quedó en silencio y vio las placas en sus manos. -¿Encontraste algo malo, no Leslie?

Bruce dejó el consultorio de Leslie y empezó a manejar. Le prometió que hablaría con Alfred inmediatamente, pero ahora necesitaba un tiempo a solas. Manejó por un par de horas hasta llegar a su destino. No tenía idea de porqué había decidió ir precisamente ahí, pero tenía que verlo, sentir cerca a ese tonto boy scout. Aunque no lo soportaba, no podía dejar de pensar en él. Llegó a Metrópolis y mientras conducía al Daily Planet, lo llamó, pero tenía el celular apagado. Justo unas cuantas cuadras antes, vio movimiento. La policía estaba acordonando el lugar y las personas se alejaban del lugar, sin embargo, él hizo lo contrario. A lo lejos, vio a Superman luchando con Solomon Groundy. El hombre muerto le dio un puñetazo, lanzándole contra un edificio. Cerca de ahí, había una persona, los escombros iban a caer sobre ella, pero Superman pensó rápidamente la tomó entre sus brazos y la llevó a la zona acordonada, a unos cuantos metros de donde estaba Bruce. Dejó a la mujer en el suelo suavemente, a quien Bruce ya había reconocido. Lois no soltó su cuello, -Emmm… gracias, Superman.

"Suéltalo, no lo toques", pensé Bruce. Superman le sonrió, -Ten más cuidado, Lois, se alejó y volvió a su pelea. "¿Le sonrió, porqué le sonrió?". No espero a ver el resultado de la lucha. Dio media vuelta y se fue.

Esa noche, Clark estaba en su apartamento, hablando por teléfono con Lois, quien no dejaba de contar su nueva experiencia cercana a la muerte y como el hombre de acero la había salvado. Escuchó la puerta, así que se despidió y fue a abrir. -¿Bruce?

-Hola, amigo, le contestó el millonario con una torpe sonrisa en su rostro. Entró balanceándose y se sentó en su sofá. –Bruce, ¿estás ebrio?

-Sí, ¡hasta el culo de borracho!, se dejó decir con una gran sonrisa. En vez de causarle gracia, le molestó. –Alfred me dijo ayer que te habías desmayado y estabas enfermo, ¿y tú vienes a Metrópolis y te emborrachas?

-¿Qué? ¿Acaso no tengo derecho? Soy Bruce Wayne, soberano idiota, puedo tomarme los tragos que quiera, le dice mientras que va a la cocina.

-¿Dónde vas Bruce? ¡Bruce!

Abre el congelador, y arruga la cara. -¿Jugo de naranja y leche? ¡El hombre de acero tiene jugo de naranja y leche en el congelador, y ni siquiera una cerveza! Realmente, eres un niño grande, Kent.

Clark lo tomó del brazo y lo llevó a la sala. –Quédate aquí, me vestiré en dos segundos y te llevaré a la mansión.

En cuestión de un minuto se puso la capa y volvió con Bruce, pero ya no estaba en la sala. Lo buscó y se asustó cuando lo vio de pie en el borde de la ventana. -¡Bruce, pero que demonios!

Sin decir más, saltó al vacío. Clark no lo pensó, voló y lo alcanzó. Fue a la azotea de su edificio y lo soltó con dureza. -¡Qué demonios pasa contigo, Bruce! ¿Estás loco?

-Jajajaja… ¿qué pasa? Acaso tú no eres Superman, el Hombre de Acero.

-¿Crees que es gracioso? ¿Arriesgar tu vida así?

-¡Acaso Lois no lo hace todo el tiempo porque TÚ estás ahí!, le reclama.

-¡Pero qué dices, porque hablas de Lois ahora!

Suspira. Bruce se sentía derrotado y triste, -Realmente, eres un bobo Clark Kent.

Buscó donde sentarse y se dejó caer. Su mirada reflejaba un gran dolor, que el hombre de acero no podía descifrar. Sintió una gran tristeza al verlo así, -Oye, ¿te sucedió algo, tienes algún problema?, le dice ya con un tono más suave.

-No Clark… yo, solo quise tomar un par de tragos, es todo, le responde.

No sabía si creerle, pero sabía que igual, no iba a contarle. –Ven, te llevaré a Gótica.

Fin del Flashback

No hace mucho Bruce pensaba que podría hacer frente a cualquier cosa, solo con su fuerza de voluntad y preparación, ahora, tenía ante sí una realidad que lo desquebrajaba. No temía tanto por sí mismo, como por los muchachos. Dick no podía con toda la responsabilidad de ser Batman si él faltaba, era injusto pedirle algo así, aunque lo había entrenado para eso, Tim era aún muy joven, sin mencionar que le preocupaba lo mucho que le estaba afectando toda la situación de Batman, "tal vez me equivoqué al darle el manto de Robin tan pronto, él no es como Dick y Jason, y no debí pretender exigirle que lo fuera", y claro está, el regreso de Jason y su estado médico era, en ese momento, su mayor preocupación. Luego, estaba Clark.

Ese sujeto molesto, ridículamente inocente, le había robado el corazón hacía mucho tiempo. Se había rehusado a dar rienda suelta a esos sentimientos años antes, por las mismas razones que había renegado de sus otras relaciones, con un plus adicional: sabía muy a su pesar, que si podría llegar a enamorarse de él, y ese era un lujo que Batman no podía darse. El día que supo del tumor, estuvo a segundos de dejarse llevar por sus emociones. Ya sobrio, se arrepintió de haberlo intentado, y se prometió a sí mismo no hacerlo más. Entonces, ¿por qué al final cedió a sus sentimientos? ¿Por qué le contó del tumor, y luego, se dejó llevar por el deseo?

"Qué cansado me siento", se dijo. Fue a su habitación y se encerró en su habitación y se recostó. Mentalmente, se sentía exhausto, físicamente igual. Las últimas 48 horas habían sido un vaivén de emociones, y ahora, trataba de reacomodar sus ideas, y sobre todo sus sentimientos descontrolados. No había pasado mucho tiempo, cuando sintió que lo observaban. Abrió los ojos y vio una sombra en la ventana. Se enderezo y lo vio. Clark entró y se sentó en la cama junto a él.

–No lo hagas, Clark.

-¿Qué cosa?, le pregunta intrigado.

-No te obsesiones conmigo. Yo… no puedo verte más que como un colega. Lo que pasó ayer fue… sexo, solo eso. Me serviste para desahogar mis deseos, así de simple.

Clark lo miró fijamente sin decir nada. -…Vete de una vez, Kent, necesito descansar.

Trato de acostarse pero él tomó su brazo. –Kent te dije que…

Clark lo tomó con fuerza y lo besó con pasión. Bruce trató de separarse, pero Superman lo tenía acorralado y no lo dejaba ir. Uno de sus brazos rodeaba su cuerpo, mientras el otro aprisionaba su cuello, hasta que sintió como Bruce respondió a sus besos. Su aliento a menta lo emborrachó de deseo. Clark bajó su brazo y se afianzó en su cintura, mientras el ojiazul lo abrazaba por igual. Finalmente, Bruce tuvo fuerzas para separar sus labios de los suyos, -Basta, Clark, por favor, le susurró.

-Si crees que me puedes seguir engañando con la actitud fría y déspota que finges conmigo, estás equivocado, Bruce Wayne. Ni ahora ni nunca. Pase lo que pase, no te dejaré ir.

Sus labios estaban a unos cuantos centímetros. Lo miraba fijamente, hasta que ya no pudo más. Odiaba sentirse tan vulnerable entre sus brazos, pero no lo podía evitar. Bajó la mirada, y sintió sus lágrimas caer. Ambos se quedaron en silencio un par de minutos, hasta que Bruce se limpió el rostro.

–Bien, pero si piensas que seré un amor contigo frente a los demás, no estás ni tibio.

Clark sonrió y lo abrazó, -No esperaría menos.

BONUS

Después de su primera noche juntos, finalmente, Bruce sale de la habitación de Clark. Se sorprendió al ver a Dinah en la puerta de la habitación contigua. Él siguió como si nada, hasta llegar a su lado.

-Buenos días, Dinah.

La rubia no hizo ni una sola expresión, pero no le quito la vista de encima. -Hola, Bruce.

En ese momento, Oliver sale de la habitación y sonríe al ver a su colega. -Batman, amigo, mírate, te vez rozagante. Dormiste de maravilla, ¿no?

El detective no dijo nada, simplemente siguió su camino. Ambos se quedaron viendo a su amigo, hasta que desapareció al otro lado del pasillo.

-¿Qué me habías dicho cuando cambiamos de habitación?, pregunta Oliver, -Así, 'mudémonos al lado de Clark, estoy segura que nunca habrá ruido que nos despierte en la noche'.

-Cállate Ollie.