CAPÍTULO 5
REUNIÓN DE HERMANOS
-Si crees que me puedes seguir engañando con la actitud fría y déspota que finges conmigo, estás equivocado, Bruce Wayne. Ni ahora ni nunca. Pase lo que pase, no te dejaré ir.
Sus labios estaban a unos cuantos centímetros. Lo miraba fijamente, hasta que ya no pudo más. Odiaba sentirse tan vulnerable entre sus brazos, pero no lo podía evitar. Bajó la mirada, y sintió sus lágrimas caer. Ambos se quedaron en silencio un par de minutos, hasta que Bruce se limpió el rostro.
–Bien, pero si piensas que seré un amor contigo frente a los demás, no estás ni tibio.
Clark sonrió y lo abrazó, -No esperaría menos.
DOS SEMANAS DESPUÈS
Era ya las 5 de la mañana. Clark escuchó a Bruce, que vomitaba por segunda vez esa noche. Leslie le había explicado y con detalle las dolencias que iría experimentando Bruce conforme pasara el tiempo: además de los dolores de cabeza, cada vez más fuertes, pérdida de peso por la renuencia a comer, presión arterial baja, problemas de visión, vómitos, convulsiones, problemas para mantener el equilibrio, vértigo, debilidad muscular, dificultad para hablar, cambios en la personalidad, y en las etapas finales, confusión o pérdida de memoria, inconsciencia, coma, hasta que su cuerpo no aguantara más. Las últimas semanas, Clark procuró pasar el mayor tiempo posible con Bruce, aprovechando que no estaba patrullando. Pero ya se había recuperado de sus lesiones, y había decidido empezar a patrullar al día siguiente, a pesar de la renuencia de Clark, Alfred y Leslie. Cuando escuchó que había terminado, se levantó y fue al baño. Bruce se lavaba la boca con esmero. Clark se paró detrás de él. A pesar del esfuerzo por entrenar los últimos días para estar en forma, su cuerpo mostraba ya los estragos del tumor. Sin embargo, su fuerza de voluntad era imparable.
-¿Por qué lo haces Bruce? No tienes que demostrarle nada a nadie. Tómate unos días más, hasta que te sientas mejor.
-No hago esto por demostrar alguna cosa Clark.
-Pero entonces…
Volvió a verlo serio, -Nadie me exigió ser Batman, lo soy porque así lo decidí. Mientras tenga aire en mis pulmones, seguiré siéndolo.
Clark suspiró, y fue hacia la cama. Pero antes, Bruce lo detuvo. –Una cosa más, no vuelvas a decirme que me tome unos días. Si quieres seguir conmigo, acepta mis decisiones.
-Como digas Bruce.
-Alfred ya debe estar por despertar, será mejor que te vayas, le dice mientras camina hacia la cama. Clark empezó a vestirse. Se acercó a Bruce, que estaba dándole la espalda en la cama. –Cuídate, le dice mientras lo besa en la mejilla.
Clark siguió su rutina habitual. Fue al Daily Planet a primera hora, trabajó en sus notas y ya en la tarde fue a la Atalaya. El día había estado muy tranquilo. Por Alfred supo que Bruce había ido a la oficina. Y ya los medios, que habían publicado sobre el desmayo de Bruce semanas antes, también informaban del regreso de él a la vida pública. Los voceros de Industrias Wayne habían justificado el incidente por agotamiento, sin embargo, los más ácidos reporteros simplemente decían que había llegado borracho. Eso, finalmente, era lo menos que le importaba a Bruce. Al llegar a la Atalaya, Jo'nn Jonz se comunicó con Clark. Hacía semanas que John, por solicitud de Superman, estaba investigado alguna forma para atender el caso de Bruce. Hasta ahora, no había tenido éxito. Pero el llamado de Jo'nn lo hizo sentir algo de esperanza. En la Sala Mayor, lo esperaba tanto Jo'nn como Shayera.
-Hola, Shayera, ¿qué haces aquí?
-Yo le pide que estuviera aquí, Superman. Debes escucharla.
-Clark, creo que sé cómo podemos ayudar a Bruce, pero necesitamos que cedes en un par de cosas.
-¿Ceder? Lo que sea necesario, Shayera.
En Brooklyn, cuatro chicos jugaban baloncesto. A uno de ellos se le fue la bola y corrió hacia ella, pero se detuvo al ver a un grupo junto a ella.
-¿Qué hacen, niñacos? No sabían que este territorio es nuestro, le dice el líder. Los otros tres caminan hacia atrás, pero el cuarto les hizo frente, -Hasta donde yo sé, este lugar es público.
-Peter, no…, le susurra uno de sus amigos. Los tipos se acercan a él. –No sé si decirte valiente o estúpido, mocoso. En esta zona, los Escorpiones mandan.
-Pues los Escorpiones tendrán que darse una vuelta, porque esta zona la protejo yo, les dice un hombre detrás. Alto, fuerte, vestido con una chaqueta vieja, y con ojos color esmeralda que brillaban con intensidad y resaltan por la oscuridad de su piel. –Vaya, pero si es el viejo John. Dime amigo, ¿te cansaste de jugar al héroe y ahora andas patrullando las calles?, le dice uno de ellos mientras camina hacia él agresivamente.
-Mientras hayan abusivos como ustedes, tendré que darme mis vueltas por aquí.
Los cuatro chicos salieron huyendo. El grupo, de unos 6 tipos, todos armados se acercaron a él y lo rodearon. –Bien, ¿quién será el primero?
Quien estaba a su espalda, sacó un cuchillo y fue hacia él, pero John reaccionó rápido y lo golpeó, al mismo tiempo que le quitaba el cuchillo. Los otros sacaron navajas y también lo atacaron. John los fue esquivando y golpeando. No se fijó que uno de ellos sacó un arma y le apuntó a su espalda. Pero una mano tomó la suya y se la dobló. Le quitó el arma, y la hizo pedazos sin mucho esfuerzo. John volvió a ver y sonrió al ver quien era.
Shayera tomó al tipo del brazo, le dio una vuelta por los aires y lo lanzó al suelo. Volvió a ver a los demás fijamente. –Largo.
El grupo salió huyendo de ahí, dejándolos solos. –No has cambiando nada, Shayera. Sigues metiéndote en mis peleas.
-Agradece que siempre estoy ahí para cuidarte las espaldas, Stewart.
Los dos se quedaron viendo sin decir mayor cosa. -¿Cuánto tiempo ha pasado?
-Demasiado, le responde la mujer. –John vine por algo importante. Necesito que me acompañes a la Atalaya.
La expresión del hombre cambió inmediatamente. –Olvídalo, le responde y la deja sola.
Shayera lo siguió e insistió. –John, es importante que vengas conmigo.
-Creo que dejé claro que no volvería a poner un pie ahí cuando me salí de la Liga, le responde mientras se dirige a su edificio.
-Te necesitamos.
-No veo como, cedí mi puesto a Hal Jordan, y tienen toda una colección de super héores para todos los gustos. No veo en qué los podría ayudar.
-Es en serio… John, detente, le dice mientras lo sujeta del brazo.
-Shayera, no regresaré, no importa la razón. Renuncié a la Liga y fue definitivo.
-John, se trata de Bruce.
Su expresión cambió de inmediato. Se quedó unos segundos reaccionar, pero entró en sí, la tomó del brazo y subió con ella a su apartamento. -¿Qué le sucede a Batman?, le pregunta después de cerrar la puerta.
- Tiene un tumor cerebral inoperable. Está muriendo, John.
Cerró los ojos con fuerza. –No es posible. ¿Qué dicen los médicos?
-Tienen pocas esperanzas. Ya fue visto por los mejores especialistas. Le queda máximo 5 meses.
Caminó hacia su ventana, tratando de procesar la noticia. –Pero, no veo como podría ayudar. Haría cualquier cosa por salvarlo…
-Pero si puedes, por eso estoy aquí.
John la volvió a ver. -¿Y Superman?
-Él mismo me pidió que te buscara.
Se quedó unos segundos en silencio, y activó su anillo. En medio de una luz verde, cambio su vestimenta por su uniforme de Linterna Verde.
-Vamos entonces.
Shayera sonrió, -Ese es mi chico.
La presencia de John Stewart en el Atalaya no pasó desapercibida, propios y extraños observaban disimuladamente a la pareja mientras se dirigían a la Sala Mayor.
-Me siento como un bicho raro, le susurra a la mujer.
Ella sonrió, -Entiéndelos, después de tu salida tan abrupta, nadie esperaba verte aquí.
Pasó cerca del gym, cuando sintió que algo venía hacia su cara y lo detuvo con su anillo. Era un paño, lo cual le extraño.
-Buenos reflejos, para ser tan viejo, dice Oliver, recostado en el borde de una puerta. John sonrió y le lanzó la toalla en la cara. –Mira quien lo dice. No puedo creer que sigas aquí, rodeado de tanta criatura, anciano, le responde mientras le da la mano. –Siempre pensé que serías el primero en dejar todo esto, Oliver.
-Y yo que no volverías a la Atalaya. Supongo que algo importante pasó para que hayas echado para atrás tu decisión.
John volvió a ver a Shayera. Ella disimuladamente le dijo que no, -Que te puedo decir, Arrow, tu estimado líder necesita de mis particulares cualidades.
-Ja, me da gusto que el Big Boy allá cambiado de parecer, espero verte pronto, amigo.
-Igual, Oliver. Cuídate.
Shayera y John siguieron su camino. Dinah, que había visto toda la escena apartada de los tres se acercó a su esposo. –Superman nunca cede a nada, a menos que esté pasando algo grave.
-Lo sé, canarito, y eso es lo que me preocupa.
Shayera y John siguieron su camino. -¿Por qué no le han dicho? Es Oliver… de lo más cercanos amigos de Bruce, no entiendo.
-Bruce no quiere que Dick y Tim sepan lo que sucede todavía, así que no se ha hecho público. Los únicos que sabemos, somos los fundadores.
-Ja, ¿y me cuentan a mí, que siquiera soy parte de la Liga?
Shayera se detuvo y lo miró fijamente. –Tú decidiste irte, pero nunca dejaste de ser uno de nosotros, John.
-Sí… díselo a Clark.
Todos los fundadores, a excepción de Bruce, esperaban pacientemente a Shayera y John. Batman no sabía nada de esta reunión, así lo había decidido Clark, en ese momento, no quería estresarlo y mucho menos darle falsas esperanzas, tenía suficiente con lo que ya llevaba sobre su cabeza. Había un incómodo silencio. La última vez que el Linterna Verde John Stewart y Superman estuvieron juntos en un mismo sitio, no fue para nada agradable, pero si Shayera y Johnz tenían razón, Stewart podría darle una esperanza a Batman.
Finalmente ambos entran a la Sala. Clark, que había estado en su asiento todo el rato, al verlo inmediatamente se puso de pie y caminó hacia él. John se puso a la defensiva, a pesar de apreciarlo, su relación se había vuelto más que compleja y problemática. Los otros se quedaron observando, habían aprendido hace mucho que no era conveniente involucrarse cuando esos dos discutían. Clark llegó a él con una expresión extraña, -Gracias por venir.
Los dos estaban frente a frente. John pudo percibir la angustia en la voz de Clark, así que bajó sus defensas,
–Shayera me contó lo de Bruce, créeme que no estaría aquí si la situación no fuera tan grave. Y bien, ¿qué debo hacer?
Mientras tanto, la situación era más que extraña en la mansión Wayne. Dick se había recuperado por completo de sus lesiones hacía varios días allá, pero por alguna razón extraña, no quería patrullar. El solo ver el traje de Nightwing le hacía sentir asco. Sin embargo, el no ayudar ahora tampoco lo hacía feliz. No había regresado a Blûdhaven, otra cosa extraña. Seguía en la mansión, cuando lo normal era que prácticamente saliera huyendo. Él adoraba su libertad, por eso, esa actitud extrañaba a su padre. Sin embargo, Bruce no quiso presionarlo, le dio todo el tiempo que necesitara, en todo caso, él nunca obligó a ninguno a patrullar con él, esa era una decisión que los tres tomaron en su momento, y se sentía tranquilo de saber que estaba en la mansión. Alfred, sin embargo, estaba preocupado. Había un cambio en el comportamiento de Dick, quien utilizaba las bromas y su sarcasmo para desviar la atención de su condición. Tim por su parte, se había acercado nuevamente a Bruce. Habían compartido mucho tiempo juntos esos días, y el más joven pensó que por fin había decidido atrás a Batman. Sin embargo, le extrañaba las salidas rutinarias de él y de Alfred. Ambos, en especial Alfred, visitaban frecuentemente a Jason. El mayordomo le había traído ropa, revistas y uno de esos juegos raros del joven Tim para que se distrajera. Bruce seguía al tanto de su progreso, no habían ocurrido nuevas crisis, parecía que el buen estado de humor de Jason contribuía a que se recuperara más rápido. Bruce, sin embargo, no volvió a entrar a la sala con el muchacho. Lo miraba desde el vidrio, en silencio, a diferencia de Alfred, que se tomaba el tiempo y conversaba con él. Esa tarde, Alfred salió y se encontró con Bruce, quien no quitaba su vista de Jason. El muchacho había escogido uno de sus nuevos comics y se tiró en la camilla para leerlo.
-El joven Jason preguntó por usted.
-Lo escuché Alfred, le responde suavemente.
-¿Por qué no entró con él?
Se quedó en silencio y salió de la sala, dejando a su amigo con dudas.
Por su parte, Dick estaba en la zona verde cerca de la mansión. Era su parte favorita de la propiedad, desde ahí tenia vista directa hacia la costa. Era ya tarde, y el cielo parecía arder entre colores amarillos y naranjas. Escuchó un zumbido y sonrió al ver a Wally.
-Sabía que te encontraría aquí, bro, le dice el pelirrojo, al sentarse a su lado.
Su amigo no le respondió. Wally lo miró, aunque su actitud era extraña, no le sorprendía. –Supe que Batman sale a patrullar esta noche, ¿Nightwing irá con él?
Dick se frotó los ojos, -No… aún no estoy listo.
-¿En serio? Te veo muy recuperado, pero… si crees que necesitas más tiempo, nadie puede obligarte… oye, vine a despedirme, me iré por un tiempo.
Dick lo volvió a ver angustiado. -¿Irte? ¿A dónde?
-Es… una misión de la Liga. Estaré fuera de la Tierra, y no sé cuándo regresaré.
-¿Vas tu sólo? ¿A dónde?
-No voy sólo. Y si te digo con quién voy, no me lo vas a creer, viejo, le dice con una sonrisa.
-¿Y de qué trata la misión?
Wally se puso serio, -No te puedo decir Dick, pero es algo importante, de eso depende… bueno, que un buen amigo mejore.
Dick se frotó los ojos nuevamente, lo que no pasó inadvertido a su amigo, -¿No has podido dormir todavía?
-No… tengo, esa misma pesadilla… una gran furia, estoy golpeando a alguien hasta matarlo, y cuando compruebo que dejó de respirar, veo que se trata de Bruce.
Wally bajó la mirada, sin saber que decirle. Dick observó su actitud, y entendió perfectamente. –Esa pesadilla… es un recuerdo, ¿verdad? Yo… le hice eso a Bruce en ese sótano.
-Sí… Dick estabas drogado, y atacaste a la primera persona que tenías enfrente, no fue tu culpa.
El más joven se puso de pie molesto, -¡Casi lo mato!
-Pero no fuiste tú, fue el Joker.
-Joker, Joker… siempre ese maldito infeliz.
-Así es, por eso no quiero que te responsabilices, ni tu ni Jason tuvieron la culpa.
-No me compares con él, le responde Dick molesto.
-Dick…
-Yo estaba drogado, pero Jason es un asesino, ¡intentó matarnos!
-Oye, oye… Dick, tu no pensabas antes así.
-Claro que sí, siempre lo he pensado…
Esa confesión asombró a Wally por completo. Dick caminaba de un lado a otro, estaba agitado, molesto, como pocas veces su mejor amigo lo había visto.
-Siempre pensé que… habías superado lo de Jason.
-Quería que todos pensaran eso.
-¿Porqué?
-Por que vi lo que todo esto hizo en Bruce, Alfred y Tim, yo… tenía que ayudarlos a superarlo Wally.
-Sabes, bro, estas mal. No era necesario que fingieras y te hicieras el duro, al menos no conmigo viejo.
-Lo lamento… tienes razón.
Al ver que se había calmado, quiso ahondar el terreno, -Oye Dick, si tuvieras a Jason frente a ti…
-Lo mataría.
La respuesta fría y directa de Dick hizo que el pelirrojo se sobresaltara. -¿Cómo? No hablas en serio, Dick.
-Claro que lo hago, o prefieres que deje que le haga daño a Bruce… Jason dejó de formar parte de esta familia, el día que lo encuentre, si sigue vivo, voy a acabar con él.
-¿Aunque esté arrepentido? ¿Aun siendo otro?
-No importa, nada cambia lo que intentó hacer. Si vuelve a parecer, me encargaré de él yo mismo.
-No, no lo harás, le responde Wally cara a cara, -No permitiré que destruyas tu vida de esa forma.
-¿Prefieres que Jason destruya la nuestra? Wally no tengo opción, debo proteger a mi familia.
-Piensas cruzar una línea, y si lo haces, no habrá retorno Dick.
-¿¡Por qué lo defiendes?!, le grita.
Wally lo toma su rostro con fuerza, -¡No lo defiendo a él, sino a ti! ¡Lo amas, aunque ahora estés molesto, sigue siendo tu hermano!
Dick quita sus manos con dureza, -Eso debió pensarlo él hace un año.
Wally suspira, -Prométeme una cosa, Dick, si llegas a encontrar a Jason, no harás nada hasta que yo regrese.
-Wally, no pienso prometerte…
-Tienes que hacerlo… Dick, iré al espacio hermano, no sé cuándo voy a regresar. No podré irme tranquilo dejándote en ese estado…
-Entonces, quédate - le suplica. –No entiendo, ¿por qué te tienes que ir? No puede ir alguien más… quiero decir… vamos, viejo. A ti te aterra tener los pies fuera de la Tierra.
Wally ríe, -Oh sí, pero… debo hacerlo, no te imaginas lo importante que es.
Dick trató de sonreírle a su amigo, reconfortarlo para que no se fuera preocupado, "Idiota, no debí abrir mi boca". Se perdió en sus pensamientos por unos segundos, hasta que sintió un manotazo en la cabeza. -¡Eyyy!
Wally le sonrió, -Te conozco, Richard. Deja de pensar cosas tontas quieres… volveré pronto.
El pelinegro le devolvió la sonrisa, y lo abrazo, -Te voy a extrañar, viejo.
Wally le respondió el abrazo. Recostó su cabeza sobre su hombro y cerró los ojos, "Cuídate mucho, Dicky".
Todo estaba casi listo en la Atalaya. Un viejo busque interestelar sería la fachada perfecta. La misión era simple: Alcor Park, científico thanagariano, había hecho estudios médicos a seres humanos durante la invasión thanagariana de hace 8 años. Se fue de la Tierra con su gente, no sin antes recopilar información detallada sobre la anatomía humana. En los siguientes años, se escucharon rumores de sus avances para tratar males terribles en diversos seres, similares al cáncer humano. Se supo que unos meses antes Alcor desapareció, y después de investigar, Johnz descubrió que estaba bajo el control de fuerzas de Apocalipsis, en la zona Velax. Los únicos que habían ido a esa zona y la conocían perfectamente eran Shayera y John Stewart. El plan, ir a Velax y rescata a Alcor. Al ser una zona controlada por Darkseid, quien fuera tenía que pasar inadvertido, por lo que Superman y Wonder Woman estaban descartados, al igual que Shayera, que aún era odiada por los thanagarianos. Debía quedarse al menos un linterna verde en la Tierra, por lo que Hal también quedaba fuera. Los únicos candidatos para ir con Stewart y que les sería fácil desaparecer del radar eran John Johnz y Flash.
Mientras se preparaba todo para la salida de los tres, en la Baticueva, Batman iba a patrullar nuevamente. Estaba a punto de salir cuando escuchó pasos ligeros correr hacia él. –Entonces es cierto, te vas otra vez, le cuestiona Tim.
Batman no le respondió, siguió su camino, pero el chico se pudo frente a él. -¡Te estoy hablando, Bruce!
-Si no quieres seguir siendo Robin, es tu decisión, Tim, pero no permitiré que me hagas una escena.
-¡No te importamos! ¡Ni Dick ni yo! ¡Eres un egoísta!
-¡Es suficiente! Deja de comportarte como un niño malcriado. Mientras haces tus pataletas, otros están enfrentando verdaderos problemas, Tim.
-¡Te odio!, me oíste, te odio…, finalmente le grita con lágrimas en los ojos.
Le dolió verlo así, pero no podía sucumbir. Activó su comunicador, -Atalaya, aquí Batman, pido transporte.
-Entendido Batman.
Volvió a ver al menor de sus hijos, que seguía llorando en silencio. –Regresaré temprano, Tim.
-Has lo que quieras, no me importa ya.
Batman fue directamente a la Sala de Control, pero solo encontró a Tornado Rojo. -¿Tu aquí? ¿Dónde está Jo'nn?
-Me informaron que iba a una misión.
-¿Misión? ¿Y Superman?
-En la bahía, con el resto de los fundadores.
Batman se extrañó mucho, -Tienes imagen de la bahía.
Tornado Rojo puso en la pantalla. Todos estaban ahí, pero fue uno que más le llamó la atención.
-¿Dónde demonios está Flash?, pregunta Stewart ya impaciente.
-No te preocupes, dijo que necesitaba despedirse de alguien y ya venía, le responde Hal.
Superman estaba también impaciente. Finalmente, Wally llegó vestido de indigente, pero con las botas de su uniforme. -¿Por qué demonios andas esas botas amarillas? Se supone que debemos pasar inadvertidos Flash, le reclama John.
-Oye, no cualquier calzado me sirve para correr.
El Linterna suspiró y con su anillo le dio a las llamativas botas la apariencia de zapatos viejos. –Así está mejor.
Wally fue hacia Superman directamente. –Oye, Superman, yo… sé que aún estás enfadado conmigo, pero… quisiera pedirte algo, es importante.
El hombre de acero lo vio de reojo, -¿Qué quieres?
-Es… quisiera que le echaras un ojo a Dick, él no ha estado muy bien.
-Descuida, estaré pendiente, y tu cuídate Wally, le dice con una sonrisa.
-Bien, vámonos entonces, ordena John.
-¡Un momento!
Todos vuelven a ver y se sorprenden al ver al hombre murciélago llegar a la bahía. Vuelve a ver a John, y se encamina hacia él. Lo ve de pies de cabeza y sonríe, -Ahora si caíste en desgracia, Stewart… ¿qué haces aquí?
John volvió a ver al resto, ninguno había dicho nada. –Me llamaron para una misión. Iremos Flash, Jo'nn y yo.
-¿Y para ello deben vestir como pordioseros? Imagino que su vestimenta es porque van a una zona peligrosa, de esas que tú y Shayera acostumbraban visitar juntos.
Stewart le sonrió tranquilamente y asintió. Batman no reaccionó, -Bien, suerte, le dice mientras le tiende la mano. John le responde y éste hace lo mismo con Wally y Jo'nn Johnz. –Cuídense los tres.
Finalmente, Batman sale de la bahía, tan extrañamente como entró. –Qué raro que no preguntara a dónde vamos.
-Es el mejor detective del mundo Flash –le responde John-, él ya intuyó a qué vamos.
Batman no esperó a cruzar palabra con nadie, ni siquiera con Superman. Se fue de la Atalaya y patrulló toda la noche. A primera hora llegó a la mansión. Al entrar a su habitación, se sorprendió al ver a Superman, esperándolo. – ¿Qué quieres?, le pregunta el hombre murciélago fríamente.
-Quise ver como estabas, te fuiste de la Atalaya y ni siquiera hablamos.
-Porque no tenía que hablar con ninguno de ustedes.
-Bruce, me parece o estás molesto.
Lo vuelve a ver con una gran ira, -¿Por qué debería? No sé, tal vez porque tres de mis amigos van a una misión suicida por mí y me doy cuenta por casualidad.
Su estallido no sorprendió a Clark, recordó las palabras de Leslie,
Los estallidos de ira incontrolables, incluso, estado de hipersensibilidad, actitudes bipolares, serán comunes en su estado. Él ni siquiera se dará cuenta, simplemente, se dejará llevar por sus reacciones emocionales. Hay que tener cuidado, porque puede incluso caer en estados depresivos graves, por lo que no pueden perderlo de vista.
-¿De qué trata esa misión, Clark?
-Van a buscar a un médico thanagariano llamado Alcor.
-¿Dónde?
-Velax 15, es… territorio de Darkseid.
-Un momento… me estás diciendo que enviaste a tres de nosotros a terreno de Apocalipsis, sin apoyo. ¡Enloqueciste!
-Ese hombre podría ser la respuesta para tu estado, Bruce. Los tres aceptaron ir…
-¡Porque tú se los ordenaste!
-Bruce, creo que coincidimos en que nadie puede simplemente ordenarle alguna cosa a John Stewart, además, quedamos que buscaríamos la manera de salvarte…
-¡Pero no poniendo en riesgo la vida de nuestros amigos! Si algo les sucede…
Bruce empezó a agitarse, Clark se acercó para calmarlo.
-Ellos van a estar bien, Stewart conoce bien esa zona, Jo'nn están con ellos y Wally ha madurado, es rápido y si sucede algo, huirá de cualquier peligro. Todo va a salir bien.
Empieza a acariciarle su rostro. Luego pasa sus manos a su cintura e lo acerca para besarlo pero Bruce lo hace a un lado.
-No, aléjate.
Clark insiste y se vuelve a acercar pero Bruce lo empuja.
-¡Te dije que no! Todo lo arreglas con besos y abrazos.
El hombre de acero no reacciona, pero vuelve a acercarse a él. –Solo quiero que sientas mi compañía, que estoy contigo.
Levanta su mano para tocarlo, pero Bruce le da un manotazo.
-Entiende esto, no te quiero cerca, me tienes harto. Vete… ¡Vete!
Clark finalmente asiente y va hacia la ventana. –Mañana vendré.
-No lo hagas, no te quiero aquí, Kent.
-De todas formas vendré, Bruce, todos los días si es preciso.
El kriptoniano sale de la habitación. Bruce vio la ventana por un par de segundos. Pero sintió una fuerte punzada en la cabeza. Se sentó en la cama y se tomó la cabeza con desesperación. Sentía que el dolor lo empezaba a enloquecer. No se dio cuenta cuando las lágrimas empezaron a caer. Se dejó caer hacia atrás en el colchón, y se quedó mirando el techo. Trato de dormirse, pero nuevamente empezó a sentir náuseas. Se levantó lentamente y caminó hacia el baño. Lejos de ahí, Clark lo vigilaba con su visión de rayos x. Después de varios minutos, Bruce cayó en el suelo. Se limpió la humedad de su rostro y se recostó en la pared. Finalmente susurró, -Lo lamento, Clark.
Un par de minutos después, Bruce se durmió en el suelo, exhausto. Clark regresó a su habitación. Pasó su mano por su cintura y lo levantó. Bruce abrió los ojos lentamente y lo volvió a ver. -¿Qué haces?, le dice apenas susurrando.
-No dejaré que duermas en el suelo, te llevaré a la cama.
Caminó lentamente, apoyado en Clark, y se recostó en la cama. Superman lo cobijó y se quedó con él, sentado en la cama.
-Estuviste conmigo, -le susurra-, toda la noche, mientras patrullaba.
-Así es.
-Debo dejarlo, ¿verdad?
-Sí, Bruce, es hora que dejes el manto de Batman, si sigues, podrían matarte, o peor, alguien podría morir, y entonces, no podrías vivir con eso.
-Dejar de ser Batman ahora, sería como aceptar que voy a morir, Clark.
-No será así, vivirás, pero debes enfocarte en ti. Además, Dick, Tim y Jason te necesitan, ellos ahora deben ser tu prioridad. Tómalo como un descanso, ese Alcor tendrá la cura de tu tumor, y pronto volverás a las calles.
Bruce le sonrió, -Realmente eres muy inocente, Kent, pero quisiera tener tu optimismo.
-Si no tienes fuerza para serlo, seré optimista por los dos.
Mientras tanto, a varios kilómetros de ahí, en Metrópolis, el movimiento en laboratorios Star era tranquilo como todas las mañanas. Jason aún no había despertado. El guarda empezaba una nueva ronda, cuando se escuchó un estruendo. El guarda quiso activar la alarma, pero una nueva explosión lo lanzó varios metros. Cayó pesadamente y vio a cuatro, que no distinguía con claridad.
-¿Dónde está?
-Varios pisos abajo, debemos movilizarnos, antes que Superman aparezca y arruine todo.
Los cuatro desconocidos siguieron su misión, mientras que años luz de ahí, Stewart, J'onn y Wally se encaminaban a una peligrosa jornada.
Jason seguía dormido, ignorante de lo que pasaba pisos arriba de él. Dos de los sujetos entraron al elevador y bajaron al piso donde tenían a Jason. En ese momento, solo estaban dos guardas vigilando ese piso. Al llegar al piso, fueron abatidos a tiros. Jason despertó al escuchar los disparos. Se quitó las vías y se acercó a la puerta. Escuchó personas gritando, y dos nuevos disparos. Corrió a la camilla, con agilidad, soltó un par de tornillos y sacó una varilla del armazón para usarlo como arma, tomó una de las pesas y se la puso detrás del pantalón. Tomó la silla que tenía en la habitación y la lanzó hacia el vidrio, quebrándolo en varios pedazos. Salió y esperó cerca de la puerta. No tenía idea de lo que pasaba, pero fuera lo que fuera, estaban asesinando a la gente del laboratorio y él no lo iba a permitir. Vio que abrían el picaporte, así que se preparó para atacar, pero se detuvo al ver a uno de los asistentes del Dr. Hamilton.
-Gracias a Dios estás bien, ven, te sacaré de aquí, le indica a Jason.
Los dos corrieron por el pasillo, y llegaron a la oficina del Dr. Hamilton. Entraron y el asistente puso el seguro.
-No tengo idea de que están buscando, pero el Dr. Hamilton nos indicó hace tiempo que si algo pasara te pusiéramos a salvo, ven.
Fue a la pared detrás del escritorio y volteó uno de los cuadros, abriendo una puerta oculta. –Estas escaleras te llevarán a un sector del laboratorio ajeno a este sitio, ahí estarás a salvo.
-Espere, y ¿usted?
-No te preocupes por mí, muchacho, tu ve, rápido.
Escucharon pasos que se acercaban, así que Jason entró y el asistente volvió a cerrar la puerta. El muchacho no se movió. Escuchó que conversaban, aunque no preciso que hablaban. Después escuchó varios tiros. Intentó abrir la puerta de acero, pero era inútil, solo se abría por fuera. Al ver que era imposible, se resignó y siguió las escaleras, hasta llegar a un viejo laboratorio sin ventanas. Se sentó en el rincón, y esperó.
A primera hora, Dick estaba preparando todo para volver a su apartamento de Blûdhaven. Después de la conversación con Wally, decidió que debía seguir adelante, tratar de superar lo que había pasado, pero primero deseaba conversar con Bruce, quien hasta ese momento no había platicado sobre lo que vivieron. Era obvio para él que su mentor no deseaba que se sintiera culpable, sin embargo, se debían esa conversación. Después de preparar la maleta, fue a la cocina. Alfred no estaba ahí, lo cual le extrañó muchísimo. Después recordó que era sábado, y Tim no iba al colegio. Se preparó un desayuno ligero y puso la televisión. Pasó los canales pero se detuvo en uno de noticias. El título le llamó la atención, "Atentado terrorista en Metrópolis", puso el volumen y escuchó la nota con atención, hasta el momento habían encontrado 7 cadáveres, 3 guardas de seguridad y 4 asistentes de laboratorio. No tenían información sobre lo extraído, pero la Liga de la Justicia se había apersonado en el lugar. Dick sonrió al ver en pantalla a Kara y Hal Jordan, en una grabación minutos antes, y luego, en vivo, vio a Clark llegando al sitio. La cámara hizo un enfoque directo a su rostro, se veía preocupado. "Me pregunto que habrán robado que interesa tanto a la Liga", pensó. En ese momento escuchó pasos que venían del segundo piso, y la voz de Alfred y Bruce. Se acercó a la puerta, y escuchó.
-¿Llamaste a Hamilton?, le pregunta Bruce angustiado.
-Sí, me dijo que Jason se encuentra bien, lo tienen en una habitación segura.
Bruce fue de inmediato al acceso de la baticueva en su estudio. –Señor, si algo le sucede a Jason, por favor, avíseme cuanto antes.
-Descuida Alfred.
-Señor, ¿no cree que es hora de decirles?
Bruce se quedó pensativo por unos segundos, -Aun no Alfred, por ahora me preocupa más que Jason se recupere.
-¿Te preocupa más quién intentó matarnos que nosotros?, le pregunta Dick al entrar al estudio. Su rostro reflejaba gran indignación e ira. –No puedo creerlo, nos mintieron, ustedes… ¡ocultaron que estaba vivo! ¡Lo protegieron!
-Joven Richard, entienda…
-¡¿Qué se supone que debo entender?! Sabes que es lo que entiendo, que tu Bruce Wayne eres una mentira... tu honestidad, tu sentido de la justicia, la aplicas solo cuando te conviene. Él debía pagar por lo que hizo, mínimo debía ir a prisión y lo has tenido escondido todo este tiempo. Eres… un hipócrita.
-¡Joven Richard! ¡Es suficiente!
-Y tu Alfred, lo secundas en todo, como un buen lazarillo, haces lo que tu amo manda…
-¡Richard, basta!, le grita Bruce. –No tengo porque darte explicaciones de mis actos, ni tampoco voy a permitir que ataques a Alfred. Si no estás dispuesto a escuchar, no tenemos nada de qué hablar.
-Entonces, así termina todo. El gran Bruce Wayne levanta la voz y todos sus súbditos debemos bajar la cabeza… Te equivocas, Bruce. Después de esto, te desconozco y si no te atreviste a hacer justicia, lo haré yo. Haré que Jason pague por lo que hizo.
-¿Jason? ¿Él está vivo?, pregunta Tim desde la puerta.
Los tres hombres se quedan viendo al chico, que había escuchado la conmoción cuando bajaba a la cocina. Después de unos segundos de silencio, finalmente Bruce habló, -Sí, Tim. Jason está vivo.
-¿Dónde? ¿Dónde está? ¿Está bien?
-Dile, Bruce, donde lo has tenido todo este tiempo. Saben… yo me largo de aquí.
Alfred va hacia Dick y trata de detenerlo, -Joven Richard, escuche, tiene que saber que…
Dick se aleja de él, -No quiero saber nada más Alfred. Si van a solapar a Jason, es cosa suya, yo no pienso perder un segundo más aquí.
Dick sale del estudio. Tim va hacia Bruce y lo toma de la mano, -Llévame con él, por favor Bruce.
El mayor lo observa y le sonríe, -Ponte tu traje.
El más chico se va corriendo, dejándolos solos. Alfred estaba angustiado, pero se alteró más al ver a Bruce inclinándose sobre el sillón. –Amo Bruce, ¿está bien?
-Sí… solo necesito un poco de aire Alfred.
-Creo que debería descansar, señor.
-No, debo llevar a Tim, además, debo asegurarme que Jason está bien. Y ese ataque me preocupa además, ahí tenían todo tipo de armas e información. Debemos saber cuál era su objetivo y localizarlos.
-Debería dejarle eso a la Liga.
Bruce no le respondió. Se enderezó y tomó una buena bocanada de aire. –Prepara el batijet.
Dick tomó su maleta y se montó en su motocicleta, sin decir más nada a ninguno de ellos. Su viaje a Blûdhaven tendría que esperar, ahora, iría directo a Metrópolis.
Muy lejos de ahí, e ignorando lo que pasaba en la Tierra, Flash corría a toda velocidad por las calles estrechas de un satélite en Velax 15. –Ok, chicos, estoy a punto de llegar, dice por el comunicador.
-Ten cuidado Flash, ya sabes, es misión de reconocimiento.
-Lo que digas J'onn.
Stewart preparaba su equipo. Habían localizado el lugar donde retenían a Alcor, una planta donde se rumoraba hacían experimentos en seres vivos.
-Es lógico pensar que tienen al thaganariano por sus conocimientos sobre biología alienígena.
John seguía en lo suyo, sin prestar atención a lo que decía J'onn.
-¿Linterna?
-Emm… ¿me decías?
El marciano se acercó preocupado, -¿Qué te sucede?
-Es… esta misión. Estamos en total desventaja. Aunque lográramos sacarlo, él no tiene su equipo consigo, me pregunto si realmente podrá ayudarnos con Batman.
-Esperemos que sí.
-Chicos, ya llegué.
Ambos se acercan y ven la pantalla. El lugar estaba completamente custodiado por Parademonios, -Es extraño, en un lugar tan alejado de Apokolips, ¿por qué hay tanta seguridad?
-Es seguro que ahí adentro hay algo importante, responde John.
En ese momento, una nave descendió. Varios parademonios bajaron de la nave, pero Flash se quedó sin aliento al ver quienes iban detrás.
-Ellos son…
-Sí, Wally, Darkseid y Desaad.
Superman se encontró con Linterna Verde. -¿Qué se llevaron?
-Aún no estamos seguros, destruyeron equipo de cómputo, archivos, todo lo del piso interno 4. Y mataron a todos los testigos.
-No entiendo con qué necesidad mataron a todas estas personas, pregunta Supergirl al acercarse a ellos.
-No querían testigos, Kara, se encargaron también de destruir la sala de seguridad y los CPU de las cámaras, así que no tenemos idea de quienes fueron, le responde Hal.
Al escuchar su comunicador, Superman se aleja de ellos, -¿Qué sucede Batman?
-Vamos a Metrópolis.
-¿Vamos?
-Robin y yo.
-¿Les dijiste?
-No exactamente. Escucha, si ves a Nightwing, no lo dejes acercarse a Jason.
-No lo tomó muy bien, ¿eh?
-Solo has lo que te pido, llegaré en 20 minutos. Batman fuera.
Batman siguió piloteando en silencio. Robin no había dicho nada tampoco, pero debía saber que estaba pasando. Intentó hablar, pero no se atrevió.
-Tienes derecho a saber lo que está pasando con Jason, es… complicado de explicar.
-No necesitas justificarte conmigo, si protegiste a Jason, debiste tener tus razones. Aunque me hubiese gustado que nos lo hubieras dicho y no descubrirlo de esa forma.
Batman se quedó en silencio por unos segundos, -Tienes razón, lo lamento.
-Sabes Bruce, a veces parece que no nos tienes confianza. No deberías ocultarnos cosas. Sé… bueno que no soy muy fácil de tratar a veces, pero puedo entender, si me explicas.
-Lo sé.
Jason esperaba pacientemente alguna explicación, pero hasta ahora seguía encerrado. Se sentía muy alterado, y completamente a la defensiva. Caminaba de un lugar a otro, sin soltar la varilla. Cuando la puerta se abrió, se sorprendió al ver a Superman entrar, quien lo observó fríamente.
-Batman viene hacia acá. Por el momento te quedarás aquí, hasta que decidamos donde llevarte.
-¿No me quedaré en los laboratorios?
-No, la seguridad de Laboratorios Star fue comprometida, lo mejor es reubicarte.
Superman dio media vuelta y fue hacia la puerta, pero se detuvo al escuchar a Jason, -Tú me odias, ¿no es así?
Superman lo volvió a ver sin mostrar alguna emoción, -Intentaste matar a Batman, violaste todos los principios que él te inculcó y asesinaste a 12 personas. Créeme que si pudiera, te llevaría a prisión, si seguiste aquí, fue porque Batman se preocupa por tu salud, sinceramente, a mí me da igual lo que te pase.
Al llegar, lo primero que hizo fue buscar a Hamilton, quien estaba ya más calmado por lo sucedido. -¿Tiene idea de que buscaban?
-No, simplemente destrozaron todo y mataron a mi gente. Mis asistentes están investigando si se llevaron alguna cosa, pero aún nada.
-¿Y él?
-Venga, lo llevaré.
Antes de ir, Batman volvió a ver a Robin, -Quédate aquí, necesito hablar primero con él.
-Pero Batman…
-Has lo que te digo… confía en mí.
El resto seguía revisando el lugar. Mientras Supergirl revisaba una de las bodegas, Hal entró el único laboratorio que habían volado, con su anillo escaneó el lugar, pero una extraña muestra le llamó la atención. -¿Qué es anillo?
-La muestra no está hecho de material terrestre.
-Busca en la base de datos su origen anillo.
El scanner duró unos segundos, -La muestra es un compuesto de altribio y polúmeno, elementos provenientes de Apokolips.
En un sombrío laboratorio, el thaganariano seguía trabajando con las muestras traías de la Tierra. En ese momento, grandes puertas se abrieron y Darkseid, con su consejero Desaad entraron. El imponente dictador, entró calmadamente, como siempre lo hacía. Alcor temía a aquel ser, en su rostro, poco expresivo, aún estaba la cicatriz que Superman había dejado en su rostro años antes, cuando intentó asesinar a su prima Kara.
-Alcor, -se dirige a él Desaad- mi amo y yo hemos venido a ver resultados.
-Aún no termino, le responde con indiferencia.
Desaad tomó su bastón y le propinó un fuerte golpe, haciendo que cayera en el suelo. -¡Sé respetuoso con tus amos, miserable thanagariano!
-Hasta donde yo sé, Desaad, el amo es Darkseid y no tú, engendro, le responde mientras se limpia la sangre de su boca.
Darkseid sonrió, -Eres inteligente. Sabes reconocer tu lugar, aunque algunos de mis esclavos en ocasiones olvidan el suyo, dice mientras vuelve a ver a Desaad, quien tiembla al sentir el fuego en su único ojo bueno.
El gigante se acerca a su víctima y lo alza por el cuello. –Si sigues vivo es por tu trabajo con las muestras de humanos. Te he tenido paciencia, pero ya estoy cansándome de esperar resultados, le dice fríamente y luego lo deja caer en el suelo.
Intenta recuperar el aliento y hablar, -Pues, creo mi señor Darkseid, que podrá irse satisfecho con lo que tengo.
El hombre halcón camina con dificultad hasta el fondo de su laboratorio y abre un contenedor con un aura azul alrededor. Darkseid se acerca y sonríe. –Bien hecho, te has ganado un día más de vida.
Batman entró a la habitación y encontró a Jason sentado en el rincón, con la mirada perdida. El murciélago se acercó a él. -¿Cómo estás?
El muchacho no quiso levantar la mirada, -Bien. ¿Quiénes hicieron esto?
-Aún no lo sabemos, estamos investigando.
El chico se pone de pie y lo mira frente a frente. –Quien haya sido, quiero atraparlo.
Batman arruga el ceño, -Si estas sugiriendo salir de la custodia, puedes ir olvidándolo.
-No entiendes, esos malditos asesinaron a las personas que me cuidaron todo este tiempo, ¡deben pagar!
-Y lo harán, pero tú no vas a salir, y es definitivo Jason.
Batman iba a irse pero se detuvo al escucharlo, -El hombre que salvó mi vida se llamaba Akihiro Tanaka. Trabajó 13 años aquí, tenía una esposa, dos hijos y una nieta recién nacida. Ayer me mostró una fotografía de ella, estaba orgulloso de ser su abuelo… Batman, debes hacer justicia por ellos, te lo pido… es importante…
Poco a poco la voz de Jason se fue debilitando. Batman lo volvió a ver. Estaba sujetándose el brazo que tenía vendado con fuerza y con los ojos cerrados, hasta que sus piernas flaquearon y empezó a caer. Batman lo sostuvo y gritó por ayuda. Jason temblaba y su rostro expresaba un gran dolor.
-¿Qué te sucede? Jason, ¿¡qué te duele?!
-Es… normal, descuida, le responde apenas sin aire.
Dos asistentes entran de inmediato y toman a Jason. Lo ponen sobre la camilla. Mientras uno toma su pulso, el otro prepara una jeringa y lo inyecta. El joven poco a poco se duerme. Batman se acerca angustiado, -¿Qué le sucedió?
-Tuvo una recaída. Debemos hacerle exámenes, puede que su riñón haya colapsado nuevamente.
-¿Su riñón?
-Sí, los primeros órganos afectados fueron los riñones, perdió uno, y el otro quedó muy afectado. Señor, si nos disculpa, debemos llevárnoslo para hacerle exámenes.
Superman llegó al laboratorio donde estaba Jason, cuando los médicos sacaron rápidamente en Jason en la camilla. El hombre de acero se preocupó y entró a ver a Batman. Èl estaba reclinado sobre una mesa.
-¿Qué pasó?
-Dicen que puede ser su riñón, le dice afectado, -Me pidió que le hiciera justicia a las personas que habían muerto aquí.
Clark suspiró, -Te tengo noticias. No son ladrones ordinarios.
-¿Qué quieres decir?
-Hablo de Darkseid.
-Debemos entrar cuanto antes, decía John mientras veía la imagen grabada de Darkseid entrando a la bodega. –Sea lo que sea que estén haciendo, te aseguro J'onn, que irá contra la Tierra.
-Pero no tenemos idea de lo que está pasando, John. Además, ¿cómo podríamos entrar sin ser detectados?, le pregunta Wally indeciso
-Creo que yo podría encargarme de eso, responde J'onn mientras se desvanece frente a ellos.
-Bien, prepárense entonces, saldremos en una hora.
Nightwing estaba en una de las azoteas cercanas a los laboratorios. Desde su posición, observó el movimiento. Revisó los planos del edificio y encontró una vía de acceso. Debía ser rápido y eficiente para no ser detectado. Estaba decidido, aunque aún tenía en su mente las palabras de Wally,
¡No lo defiendo a él, sino a ti! ¡Lo amas, aunque ahora estés molesto, sigue siendo tu hermano!
Sintió que su corazón temblaba cuando recordó esa frase "sigue siendo tu hermano", pero no sabía si podía simplemente olvidar. Se puso su antifaz y respiró. Estaba decidido, aunque quizás sería la última vez que vería la luz del sol, tenía que hacerlo, tenía que defender a su familia de Jason.
Robin esperaba aun alguna señal de Batman, estaba en la sala principal, cuando vio una sombra pasar por el techo de vidrio. Y sin pensarlo, fue adentro.
Nightwing bajó por las ventilas y se escondió. Vio a lo lejos a Hal y Kara, no había señales de Batman o Superman. Vio al Dr. Hamilton acompañado de un asistente, -… Las muestras confirmaron lo que sospechamos doctor, es su riñón.
-Prepara a Jason, tendremos que volverlo a poner en diálisis.
-Pero doctor su cuerpo no aguantará nuevamente…
-No tenemos otra opción, hazlo rápido, iré con Batman, él debe saber.
Ambos hombres se separaron, y Nightwing siguió al asistente. Bajó por las escaleras varios pisos, hasta llegar al piso interno 3, el único que no había resultado dañado con el ataque. El asistente entró a una sala. Nightwing se asomó y lo vio. Después de un año, Jason estaba a unos cuantos metros de él, inconsciente.
Espero que quedara solo, y entró al verse seguro. Ahí estaba él. El mismo muchacho que llegó a la mansión con 10 años, todo sucio. Recordó lo asombrado que estaba cuando supo de su propia boca que había robado las llantas del batimovil. Y luego, cuando decidió ser Nightwing, como el rostro triste de Jason por que no vería más a su hermano en la mansión, se iluminó cuando le entregó el traje de Robin.
Recordó cada entrenamiento, cada broma que le hicieron juntos a Bruce, lo feliz que estaba cuando Tim llegó, y ya no era el más pequeño, y sobre todo, el momento justo cuando Alfred llamó a primera hora de aquella mañana, y le dijo que Jason había sido asesinado. Al final pensó, que ese cuerpo que estaba enfrente no era el de su hermano, que Jason había muerto hacía ya varios años, ese hombre era un impostor, simplemente eso. Sacó su cuchillo. Iba a ser rápido, no quería que sufriera innecesariamente. Caminó lentamente hacia él, pero se detuvo al escucharlo.
-No lo hagas, Nightwing, le llamó Robin desde atrás.
No volvió a ver, simplemente siguió caminando, pero nuevamente Robin le hablo.
-Dick, alto, te lo pido.
-¡Y permitir que vuelva a atacarnos!
-Está muriendo, Dick, le dijo apenas susurrando. Nightwing lo volvió a ver sin saber que decir.
-Batman me lo contó cuando veníamos, la Fosa de Lázaro que le devolvió la vida, ahora lo está matándolo poco a poco. Por eso está aquí, están tratando de salvarlo.
-¿Quién? ¡¿Quién lo trajo?!
Robin no contestó. Nightwing volvió a ver a Jason, tendido en la cama.
-Tú no entiendes, debo hacerlo, él… no es Jason, nuestro hermano murió, Tim.
-No puedes hacerlo, sabes que te estás engañando. Por favor, Nightwing, baja esa arma.
Una risa se escuchó y ambos volvieron a ver. Jason se reía mientras se enderezaba en la camilla.
-Vaya, Timy, tu siempre serás un aguafiestas.
Volvió a ver a Nightwing, con una risa diabólica, -¿Y? Hazlo, termina lo que viniste a hacer.
Dick no se movió, su expresión era fría. Apretó con fuerza su arma, pero no movió un músculo. Jason se arrancó las vías de su brazo y se pudo frente a él. -¿Qué sucede, hermano? ¿Te acobardaste?
Su piel irradiaba fiebre, su rostro estaba rojo, y su respiración agitada, pero no iba a ceder.
-Que cobarde eres Dicky, si no puedes terminar con el trabajo, te voy a dar un poco de motivación. Cuando salga de aquí, buscaré a Batman y lo mataré. A él, a Bárbara, a ese… tonto niño atrás. Haré que veas como los liquido uno a uno, con el mayor sufrimiento posible, pero a ti te dejaré vivo, sabiendo que ellos murieron porque no tuviste el valor de matarme hoy.
-Te faltó alguien, dijo Robin. –Te faltó Alfred. ¿Lo matarás a él también?, le preguntó Robin.
Nightwing vio su rostro. La expresión de Jason cambio por unos segundos al escuchar el nombre de Alfred, pero después retomó su rostro frío, -Sí, a Alfred también… asesinaré a todos. Así que, Nightiwng, ¿qué esperas? Mátame…, le dice suavemente.
Dick se quedó en silencio. Jason se desesperó y lo empujó. -¡Qué esperas! ¡Mátame de una buena vez!
Nightwing guardó el cuchillo, y trató de irse pero Jason lo tomó del cuello del traje y lo atrajo hacia él con furia, -¡Mátame, maldito infeliz! ¡Acabemos con todo esto! ¡Mátame, enfermo cobarde! ¡Hazlo!
Dick tomó sus brazos con fuerza. La expresión fría de Jason fue cambiando a una de angustia, -Por favor Dick, termina ya con esto, por favor, hermano, le dice finalmente dejando caer su rostro sobre su pecho.
Dick sintió un gran dolor, pero no cedió a los sentimientos, lo acercó a la camilla y lo soltó. –No lo haré. Tendrás que vivir con lo que hiciste el tiempo que te quede… Pero quiero que sepas, que nunca más volveré a buscarte. En lo que a mí respecta, a mi hermano lo enterré hace 5 años.
Nightwing salió de la habitación, dejando a Robin. Jason cayó de rodillas, y lloró con desesperación. Se detuvo cuando sintió la mano de Robin en su hombro. El más joven se sentó junto a él en el suelo y lo atrajo hacia él. Jason se limpió las lágrimas y trato de serenarse. –Vete con él.
-No, me quedaré contigo.
Nightwing caminó por los pasillos, ya sin deseos de ocultar su presencia. Kara se sorprendió al verlo y lo llamó, pero él la ignoró. Hal y Superman estaban por irse cuando vieron a Nightwing. El hombre de acero se acercó a él, -Nightwing, ¿qué haces aquí?
-No lo maté, si es que lo que quieres saber. Ahora, déjame irme, le responde.
Clark se hace a un lado, y el joven va hacia su motocicleta. Antes de arrancar, ve a Batman en la puerta. Se ven por unos segundos, hasta que Nightwing se pone su casco y arranca su vehículo.
Wonder Woman estaba en la Sala de Control, esperando algún contacto del equipo en Velax. Habían pasado ya 24 horas, y aún no sabían nada de ellos.
-Wonder Woman, acaba de entrar un mensaje codificado desde Velax., le indica Tornado Rojo.
-¿Qué dice?
-Encontraron el objetivo… Darkseid en Velax.
Diana inmediatamente se comunicó con Superman, que estaba por irse del Laboratorio.
-Dime Diana.
-Nuestro equipo envió un mensaje. Darkseid está en Velax, Clark.
-Vamos de inmediato.
-Batman, Superman –les llama Kara-. Ya sabemos cuál fue el objetivo. Se llevaron todo lo referente a investigación sobre genética y análisis de tejidos humanos, así como muestras.
-Bien, sigue patrullando Metrópolis Kara. Los demás, debemos ir a la Atalaya ahora.
Al irse Supergirl, Batman detiene a Superman. –Si ese era el objetivo, tienen la información de Jason, hay que sacarlo de aquí ahora.
Mientras tanto, Robin seguía con Jason en el mismo lugar. –Te ves bien con tu traje de Robin, Timmy.
-Gracias, olvidé que nunca me habías visto con él puesto.
-Si… me alegra, serás un compañero para Batman, mejor de lo que fuimos nosotros.
Jason se rascaba con fuerza el brazo, hasta que fue arrancando poco a poco la venda de su brazo. Tim empezó a preocuparse, sentía que su fiebre estaba aumentando. –Jason, creo que es mejor que busque a alguien, no te siento muy bien.
-Descuida, es… normal, siempre pasa, le dice arrastrando las palabras. Recuesta su cabeza sobre su hombro y cierra los ojos. –Realmente los extrañé a ti y Dick. Espero… que algún día me puedan perdonar…
El cuerpo de Jason se relajó por completo. Tim volvió a ver la venda, y se asustó al ver su piel. Con cuidado retiró el tejido, y observó la piel de su hermano en tonos verduzcos y morados, y con una herida abierta, como si estuviera infectada.
-Jason,¿qué te pasó en el brazo?... ¿Jason?
El mayor no le respondió, así que Robin lo movió, haciendo que su cuerpo cayera sobre las piernas del muchacho.
-¿Jason? ¡¿Jason?!, siguió llamándolo sin obtener respuesta.
J'onn logró entrar al laboratorio sin ser detectado. Abrió una de las compuertas, para que sus compañeros entraran. Buscó por todo el sitio, hasta que vio la hombre halcón trabajando. Se acercó a él, y se asustó al ver su espalda, pero en ese momento, El thanagariano se volteó y le disparó un rayo. La electricidad hizo que J'onn se paralizara y cayera al suelo. Al ver quien era, Alcor dejó el arma en el suelo y trató de socorrerlo, en ese momento, Flash entró con rápidez y lo alejó, -¡Qué le hiciste!
-Yo pensé que era un parademonio… yo los conozco, son los amigos de Shayera Hol, son la Liga de la Justicia, les dice conmocionado.
-¡Suéltalo Flash!, le ordena Linterna mientras ayuda a J'onn a levantarse.
-Lo lamento, no sabía… ustedes, ¿qué hacen aquí? Es prácticamente un suicidio.
-Te necesitamos, así que vinimos por ti.
El thaganariano sonrió y corrió a recoger sus cosas.
Ninguno de los tres dejó de mirar su espalda. Alcor los volvió a ver y comprendió, -Si, es horrible.
-¿Quién te hizo eso?
-El mismo Darkseid en persona, para evitar que escapara, les responde.
-Bien, te sacaremos de aquí y te llevaremos a la Tierra, le indica John.
-No, esperen, antes de eso, debemos destruir este lugar, les dice.
-¿Destruirlo?
-Deben hacerlo, sino su planeta estará en riesgo.
Los tres se volvieron a ver sin enteder. Alcor fue al contenedor y lo abrió, -En esto es lo que he trabajado estos meses por órdenes de Darkseid.
Los tres se acercaron y se quedaron sin habla al ver en el contenedor un clon de Superman.
