Capítulo 11: Objetivo... Nightwing
Pasaron minutos, luego horas. En el apartamento de Dick se escuchaban gemidos y suspiros que habían sido ahogados por tantos años de fingir. Ambos tenían su mente en blanco, no pensaban en las consecuencias, ni en lo que ocurriría mañana. Estaban enfocados en las diferentes sensaciones que ambos sentían en ese momento. Para Wally, no era la primera vez que estaba con un hombre, pero ninguna de sus experiencias se comparaba con esta. Estaba más que extasiado, porque no buscaba su propio placer, sentir el cuerpo de Dick vibrar con cada caricia suya le generaba un placer indescriptible.
Besaba su cuello y su oreja, mientras dejaba su cuerpo chocar con cada embestida el suyo. Dick no pensaba, simplemente sentía. No se asustó con el dolor inicial, ya que las caricias de Wally lo tenían en estado de hipnosis. Después, su cuerpo simplemente respondía con la misma pasión a cada movimiento de su compañero. Su cuerpo finalmente desistió y llegó al orgasmo, antes que le pelirrojo, pero él quería más.
Cuando pudo recuperar un poco de aliento, se dio vuelta sobre su espalda quedando frente a él. Lo besó con pasión mientras acomodaba el miembro de Wally en su entrada. Sin soltar sus labios, el pelirrojo se introdujo en él, haciendo que un pequeño grito ahogado saliera de su boca aprisionada. Se separó de él, levantó sus piernas y las puso sobre sus hombros, y siguió el movimiento con dureza, mientras se enfocaba en masajear el pene de su amigo. Dick se sujetaba de sus brazos con fuerza y dejó caer su cabeza hacia atrás, con los ojos cerrados.
Por un instante, Dick empezó a sentir miedo a que terminara. Lo había esperado tanto tiempo, que ahora le aterraba perderlo. Wally sintió que pronto llegaría a su punto, así que se dejó sus piernas al lado y se puso sobre él, con su pecho contra el suyo y sus rostros frente a frente. Siguió con su movimiento fuerte y descontrolado. No podía dejar de mirarlo. Él tenía los ojos cerrados, su boca que expulsaba todo el placer que sentía le atraía. La mención de su nombre una y otra vez por Dick, lo hacía enloquecer y provocó que aumentara su ritmo, hasta que cerró los ojos, perdiéndose en medio de la lujuria.
Bruce abrió los ojos nuevamente. Sentía que su cabeza iba a estallar, y sentía todo su cuerpo entumecido. Lo primero que llegó a su mente, fue Jason. Necesitaba verlo. No sabía cuánto tiempo llevaba en cama, así que debía estar al tanto de su condición.
-Le pido que no se mueva, amo Bruce.
La voz de Alfred lo hizo reaccionar. El anciano estaba sentado junto a la cama.
-¿Desde cuándo? ¿Cuánto llevo…?
-Desde la primera convulsión, al menos unas 16 horas. El Dr Hamilton dijo que tuvo una segunda, un poco más leve al término del medio día. Se despertó hace unas 6 horas, pero tuvieron que sedarlo, y hasta ahora, despierta. El doctor había dicho que estaría inconsciente solo 2 horas, pero supongo que el tiempo sin dormir hizo mella en usted.
Bruce se frotó los ojos, -Debo ver a Jason… saber cómo está.
-Yo fui a verlo, señor. Le complacerá saber que ha tenido un gran avance.
-¿Qué quieres decir?
-Lograron detener el proceso de descomposición, ahora, están reparando los daños en sus órganos, por lo que lo mantienen sedado. Su brazo está cicatrizando, y no hay rastros de la infección que lo estaba afectando. Alcor y Hamilton tienen muchas esperanzas que se recupere por completo en los próximos días.
-Y… ¿será permanente?
-Él… aún no lo ha confirmado. Dice que nunca antes había visto alguien en la condición en que se encontraba Jason, así que es muy difícil para él determinar si será temporal o no. Están haciendo pruebas constantes a sus tejidos. En caso que haya un retroceso en las pruebas, Alcor está trabajando en una opción alternativa.
-Medicación permanente.
-Eso me temo, pero tomando en cuenta como estaba hace unas horas, es por demás satisfactorio, ¿no le parece?
Bruce asintió y por primera vez en mucho tiempo, sintió alivio. –Ahora, debemos hablar seriamente sobre su estado, amo Bruce.
-¿Qué dijeron Alcor y Hamilton?
-Su tumor puede ser tratado, pero necesita poner de su parte, señor.
-Sí hablas de permanecer inactivo…
-Hablo de conservar la vida, su vida, amo Bruce… Usted, se preocupa por Jason, por Dick y Tim, pero no está haciendo nada por ellos.
-¿Qué quieres decir con eso?
-Richard y Tim saben de su tumor, y no lo han tomado bien, imagínese ahora lo que será para Jason, la culpa que lleva en sus espaldas ya es mucha. Si usted no se recupera, será aún peor, así que si no lo hace por usted, hágalo por ellos, obedezca las órdenes de los médicos.
-Exactamente, ¿qué debo hacer?
-Colgar la capa mientras siga el tratamiento, y luego un tiempo más cuando esté en recuperación.
Bruce se enderezó de inmediato, -No, es imposible…
-Señor Bruce…
-Batman tiene responsabilidades…
-Y Bruce Wayne también, y si las ha olvidado, estoy yo para recordárselas, así como Leslie.
Bruce lo volvió a ver nervioso, -¿Leslie está aquí?
-Por supuesto, los dos vimos su colapso por televisión.
-¿Por televisión… cómo?
-Un camarógrafo tomó la escena sin audio, todos saben lo que sucedió, de hecho, quiero mostrarle esto.
El anciano saca su celular, y pone en pantalla la última foto que sacó. Luego se la entrega a Bruce que lo ve impresionado.
-Eso es…
-Como puede ver, es un altar joven Bruce. Las personas que vieron su colapso han dejado a las afueras del Salón de la Justicia flores, ositos, muñecos de Batman, notas, rótulos, en fin, toda clase de muestras de afecto hacia usted. Aun con la imagen oscura que usted siempre ha proyectado, para las personas comunes, es un héroe, la gente lo aprecia, muchos lo ven como un ejemplo a seguir.
-Yo… pensé sinceramente que solo Superman era capaz de generar tal reacción.
-Puede comprobar que no. Amo Bruce, siempre lo he apoyado en sus decisiones, he estado con usted por años como su escudero silencioso, pero hoy debo pedirle que se detenga, al menos por un tiempo, hágalo por los muchachos, por sus amigos, por la gente que lo considera un héroe, por mí, y sobre todo, hágalo por la memoria de sus padres. Ellos dieron todo por usted, para que tuviera una vida larga y plena, ahora es su oportunidad de agradecer ese gesto cuidando su salud. Hágalo por todos nosotros… no me obligue a ser duro con usted, recuerde que tengo mis propios métodos.
Bruce sonrió y se sintió conmovido por las palabras del mayor, pero su inquietud no se aplacaba. Ahora más que nunca, Batman debía seguir funcionando, pero tuvo una idea, que quizás, funcionaría.
Cyborg estaba exhausto, pero antes de ir a descansar, decidió terminar con la revisión del hangar. En ese momento, uno de los informes hechos por los técnicos le llamó la atención, -Control.
-Aquí Wonder Woman, ¿qué sucede Cyborg?
-¿Podrías revisar las grabaciones del hangar? Hay algo que no concuerda.
-¿Qué debo buscar?
-Unas horas antes había hecho revisión, y estoy seguro que las capsulas de escape estaban completas.
Diana empezó a correr la grabación rápidamente. –Puede ser que alguien huyó en medio del ataque.
-Sí, pero ¿quién? Ninguno de nosotros usó las válvulas y el medio que utilizaron los otros para auxiliar a Arrow y Canario fueron los portales de Balack y el transportador.
-Bien, seguiré revisando entonces.
Balack estaba frente a la puerta. Se sentía nervioso, no tenía idea del porqué lo había hecho llamar, y no comprendía porque su reacción. Era ilógico para él. Ese lugar, las personas a su alrededor, le provocaban sentimientos que no era capaz de manejar, que no le pertenecían… eran de Batman, no de él. Finalmente, se decidió y entró. Junto a la cama de Bruce estaba Alfred. El anciano se puso de pie, y no le quitaba la vista de encima. Su expresión no era la misma de unas horas antes.
-Supongo que ya sabe quién soy, Alfred.
Éste no habló, esperó a que Bruce empezara. –Yo le expliqué tu origen Balack, puedes estar tranquilo.
-¿Qué deseas? ¿Por qué me llamaste?
-¿Estás al tanto de lo que me sucede?
-Así es, escuché a Hamilton, y también hablé al respecto con mi padre.
-Bien, entonces te diré el motivo de haberte llamado… desaparecer a Bruce Wayne del radar es muy sencillo, ya lo he hecho muchas veces con ayuda de Alfred y Lucius, mi administrador. Pero Batman es más complicado aún. Ahora que todos saben que algo malo sucede conmigo, los villanos estarán mucho más activos. Además, la situación puede repercutir en la imagen de la Liga, y eso debe solucionarse a la brevedad. Alfred me dejó claro que debo estar en reposo por un periodo largo de tiempo, y voy a hacer caso a lo que me piden los médicos, pero no podré estar en paz si Gótica necesita a Batman, por eso te llamé.
-No entiendo lo que quieres proponerme…
-Ya has sido Batman, sabes cómo pienso, como actúo. Conoces mis secretos, a las personas que aprecio y protejo. Lo normal hubiese sido que Dick tomara el manto de Batman, pero no creo que esté preparado para esa responsabilidad. Así que quiero pedirte que tomes mi lugar el tiempo que estaré en reclusión.
Balack miró a Alfred. Su expresión seguía seria. –No, no lo haré.
-¿Por qué?
-Me pides demasiado…
-No es tan difícil…
-¡¿Tú que puedes saber?! Estas personas, tu familia, tus amigos… me confunden. No puedo manejar mis emociones, porque no sé cuáles son mías y cuales tuyas, y ahora ¿quieres que finja ser tú?
-Quiero que protejas a mi familia, la cual ves como la tuya.
-¿Y cómo se supone que lo haré?
-Yo lo ayudaré, joven Balack –finalmente dice Alfred. –He sido el apoyo del amo Bruce toda su vida, me encargaré de ayudarlo como si fuese el mismo.
-No entiende, Alfred. Yo no soy él. ¿Y si fallo?
-No estará solo. Le puedo asegurar, que hará un buen trabajo.
-Usted, ¿confía en mí, Alfred?
El anciano lo miró con atención. –Sí, confío.
Balack se quedó pensativo unos segundos, -Debo meditarlo primero. Les daré una respuesta cuando haya tomado una decisión.
Él se retira. Alfred suspira y vuelve a ver a su protegido divertido, -Bueno, no es tan parecido a usted después de todo.
-¿Crees que podrás trabajar bien con él?
-No estoy seguro, pero si con eso me puedo asegurar que se mantendrá en cama tranquilo, haré mi esfuerzo, amo Bruce. Ahora, falta saber cómo reaccionaran los demás si él acepta.
-Sí… mmmm… -se queja Bruce haciendo que Alfred se preocupe.
-¿Se siente mal?
-No es nada, siento pesado el cuerpo, es todo. Sabes, Alfred, le tengo un poco de envidia.
-¿A Balack, señor?
-Aún tiene a su padre con él. Yo haría lo que fuera porque el mío siguiera vivo.
Alfred sonrió y puso su mano en el hombro, -Usted no está solo señor, y él tampoco. Ahora descanse. Vendré en la mañana a verlo.
Cuando el anciano se fue, su mente empezó a divagar, hasta llegar a su último recuerdo, "Clark". No podía dejar de pensar en él, y se preguntaba por qué aún no había venido a verlo. Pero reflexionó, ahora Clark debía estar enfocado en los problemas que había suscitado esa grabación. Posiblemente eso era. Aunque sentía grandes deseos de verlo junto a él, como tantas noches las últimas semanas, velando por su sueño. No se percató que, a varias habitaciones de distancia, Clark lo observaba con su visión de rayos x. "Descansa Bruce".
Ya estaba amaneciendo, cuando Wally abrió los ojos. Un rayo de sol entraba directo a su rostro. Se dio la vuelta y se encontró frente a Dick, que aún seguía dormido. Con suavidad, evitando que despertara, acaricio su mejilla. Tenía muchos sentimientos encontrados. Sabía muy bien sus sentimientos hacia él, pero tenía temor. Dick empezó a moverse, así que rápidamente se puso de pie y fue al baño. No sabía cómo enfrentar la situación ahora, qué decirle, cómo hablarle. Después recapacito, no era un extraño, era Dick, su Dick. Nada podía cambiar eso.
Finalmente salió del baño, ya vestido. Dick estaba sentado en la cama, se cubría el rostro, y el pelirrojo sintió que compartían los mismos sentimientos.
-Ey, Dick.
El más joven sonrió y luego bajó la mirada. Wally se sentó junto a él, y por unos segundos permanecieron en silencio. Quisieron hablar al mismo tiempo y rieron.
-Es… un poco incómodo, ¿no? –dijo el velocista sin saber que más decir.
-Gracias, Wally –le dice sin mirarlo a los ojos.
-¿Por qué?
-Creo que… esto borró lo que pasó con el clon.
-¿Estás más tranquilo ahora?
-Sí… aunque, las cosas no volverán a ser como antes, ¿no?
-No, no lo creo, pero… podrían ser mejores.
Dick asintió. Sintió un escalofrío cuando Wally se aproximó a él. –Mira, yo… tengo mis reservas en cuanto a una relación. Conoces de sobra lo difícil que fue para mí saber lo de mi tío Barry y Hal. Y cuando lo perdimos, fue… muy traumante para mí. Nunca quise tener una relación con algún miembro de la Liga por eso…
-Yo tampoco. Nunca busqué algo así Wally. Es difícil tener que ver a un miembro de mi familia herido por causa de este trabajo. De hecho por eso terminé con Bárbara, además que no la amaba en realidad. Pero… ahora es diferente.
-Lo es también para mí. Mira, viejo, no tenemos que correr, ¿no crees? Sí… algo resulta de todo esto, bien, pero creo que hay que ir con calma. Lo que más deseo es protegerte, no me perdonaría herirte de alguna forma.
-Igual yo… iré a ducharme, ¿vas a esperarme?
-Iré a preparar el desayuno, te espero en la cocina.
Dick le sonríe y va hacia el baño. Wally cae de espalda en la cama. Aún no podía creerlo, había hecho exactamente lo mismo que su tío Barry: se había enamorado de su mejor amigo. Pero él debía actuar distinto, no iba terminar igual, por sobre todas las cosas, debía velar por Dick, ahora más que nunca.
En la Atalaya, Superman observaba con atención el resumen de la conferencia de Jordan y Jonz.
-¿Cómo estuvo? –le pregunta Hal al entrar a la sala.
-Bien, como pensé supieron manejar bien la situación.
-¿Siempre hablarás con los medios?
-Sí, en un par de horas. Tengo una cita.
-¿Ajá? ¿Con Lois Lane? –le dice divertido.
-No esta vez… creo que mantendré a Lois un poco alejada de mí por ahora.
-¿En serio? ¿Por qué?
-Digamos… que quiero ser un poco precavido, es todo.
-Atención, a los miembros fundadores que estén en la Atalaya, favor ir de inmediato a la Sala de Control –se escucha la voz de Shayera por el altavoz.
Wally y Dick terminaban de desayunar, cuando el comunicador del pelirrojo se activó. –Aquí Flash.
-Necesito que vengas de urgencia a la Atalaya, te estoy ubicando para transportarte de inmediato.
-Dame un par de minutos Diana.
-¿Qué pasa? –le pregunta Dick
-No tengo idea, pero escuché extraña a Wonder Woman. ¿Qué harás?
-Supongo que iré a ver a Bruce. Aún no hemos hablado sobre su condición. Ayer, con todo lo que sucedió, fue imposible.
-¿Y sobre Jason?
Dick suspiró frustrado. –No quiero verlo.
-Debes…
-No, no debo. Nada cambia lo que hizo, Wally.
- Bien, bien. No insistiré más.
Se pone de pie y deja los platos en el fregadero. Nuevamente un silencio incómodo entre ellos, que termina con una risilla de Wally, -Bueno, amorcito, nos vemos en la noche.
Dick se ríe, -Nunca dejarás de hacer esas bromas, ¿cierto?
Wally se acerca y lo besa en los labios, -Ya no son bromas, no desde hoy.
Se aleja y llama a la Atalaya. –Diana, estoy listo.
Cuando Wally aparece, Diana, Clark y Hal estaban observando la pantalla preocupados. –Ey chicos, ¿qué sucede?
Los tres vuelven a ver a Wally indecisos. –Estaba pensando en nuestra salida a New York el mes pasado, ¿qué te parece si repetimos esta semana? –le dice Diana.
-¿Salida? ¿Fuimos a New York? ¿Cuándo?
Los tres suspiran aliviados, -No entiendo, ¿qué sucede?
-Tenemos un problema, Wally. Uno muy grave.
El pelirrojo se acerca a la pantalla. -¿Qué se supone que estoy viendo?
-Ese video se tomó durante el ataque.
Wally se queda sin aliento al ver una copia igual a él, entrando a una de las cápsulas de escape.
-No entiendo… pensé que los Linternas se los habían llevado.
-Aparentemente no. Unimos notas, ninguno de nosotros vio a tu clon en la lucha, y los linternas se llevaron solo a 3 clones.
-¿Me están diciendo que mi clon está libre, en la Tierra?
-Eso parece, y no tenemos idea de cuál es su objetivo –le responde Diana.
Wally se queda pensativo unos segundos, -No… no, no, no. Shayera, llévame al punto de donde me transportaste, ¡ahora!
-¿Qué sucede, Wally?
-¡Solo hazlo!
La amazona obedece y este se desvanece. Al llegar a la cocina, ve todo normal. -¿Dick?
No escucha respuesta, y va hacia la habitación, pero se queda congelado al ver desorden en la sala. Va hacia al cuarto y sigue llamándolo desesperado. Pero no hay señales de él. La puerta estaba destrozada, signos de lucha seguían por toda la habitación. La ventana, frente a la cama, estaba hecha pedazos. Se aproximó a ella y vio un poco de sangre en un fragmento de vidrio.
-Atalaya, ¿me escuchan?
-¿Qué pasa Wally?
-Localiza a Nightwing, ¡ahora!
Diana inmediatamente activa el localizador.
-No aparece. No puedo ubicarlo.
Clark y Diana no entienden que sucede. –Flash, explica de una vez qué pasa–le pide Superman.
-El clon… se llevó a Nightwing.
DIEZ MINUTOS ANTES
-Bueno, amorcito, nos vemos en la noche –le dice Flash con una risilla pícara. Dick se ríe, -Nunca dejarás de hacer esas bromas, ¿cierto?
Wally se acerca y lo besa en los labios, -Ya no son bromas, no desde hoy.
Se aleja y llama a la Atalaya. –Diana, estoy listo.
Wally se desvanece. Al verlo irse, Dick suspira, "Nunca va a cambiar". Lleva sus platos al fregadero, pero escucha un ruido que viene de la sala. Va y no ve nada extraña. Se da vuelta para volver a la cocina, pero un golpe a toda velocidad lo hace volar y estrellarse en la puerta de la habitación, haciendo que se quede sin aire, y con la vista borrosa. Pero puede dilucidar una silueta roja acercándose a él.
-Tenías que hacerlo… ¡tenías que hacerlo! ¿Y con él? ¡Maldita basura! –le grita el clon mientras le da una patada en el rostro. Dick empieza a rastrarse con dificultad hacia la cama.
-¿Sabes cuánto te he buscado? Dos días y nada, y por fin llega a mi mente la dirección de tu apartamento, para encontrarte revolcándote con ese maldito. ¡Eres mío, no de él! ¿No entiendes, Dicky?
Lo jala de la pierna, pero el joven logra sacar uno de sus bastones del maletín y lo golpea en el rostro. Se pone de pie con dificultad y toma el otro. El clon se toma la barbilla y ve sangre amarilla saliendo. –Voy a hacer que te arrepientas de esto, Dick.
Se abalanza sobre él, pero Dick le responde con uno y otro golpe.
-¿Qué piensas que soy? Maldita copia…
Flash y Dick se golpean una y otra vez, siendo el pelinegro el más afectado. Flash lo toma de las muñecas y lo deja boca arriba mientras deja su cuerpo caer sobre él. –Yo haré que grites de verdad, Dick. Vas a saber lo que es que te rompan por completo, y lo mejor, es que te va a encantar. Me vas a rogar que te lo haga una y otra vez, hasta que olvides a ese malnacido.
El clon besa con fuerza sus labios. Dick trata de soltarse, pero tiene sus manos sujetas. Flash mete a la fuerza su lengua en la boca de Dick, pero empieza a quejarse y trata de alejarse. Dick lo muerde, hasta que lo suelta y el clon se aleja, agarrándose la boca. El chico se levanta de la cama. Su boca está con fluidos rojos y amarillos, y se siente mareado. Le duelen las costillas y tiene dificultad para respirar. Ve el comunicador sobre la cómoda y va hacia ella, pero el clon corre hacia él y lo tumba. Los dos caen sobre la ventana, y esta cede, haciendo que ambos caigan varios metros, hasta un techo. Ahí ruedan hasta seguir cayendo y terminar en un balcón. El clon está inmóvil en el suelo. Dick apenas está reaccionando.
En ese momento, cree escuchar que lo llaman.
-¿Dick?... ¡Dick!
Logra reconocer la voz de Wally. "Es él… tiene que ser él". Intenta ponerse de pie, pero ve al clon acercarse a él. Antes que pueda reaccionar, lo vuelve a sujetar, jala uno de sus brazos hacia atrás, mientras le tapa la boca. Dick siente que su brazo está a punto de ceder ante la presión.
-¡Dick! –Wally vuelve a llamar.
El pelinegro siente desesperación, cuando el clon frota su miembro en su cuerpo. –Shhhh… calladito. Apenas se vaya, voy a enseñarte lo que tener un hombre de verdad sobre ti, cariño.
Se quedan así varios segundos, hasta que no se escucha más la voz de Wally. –Bien, amor, creo que ya se fue. Así que tú y yo arreglaremos cuentas.
El clon se endereza para levantar a su víctima, pero grita cuando una flecha atraviesa su pierna. Dick aprovecha el momento y lo patea en el estómago. El clon cae y Dick se separa de él. Flash se queja en el suelo. Intenta ponerse de pie, pero al frente suyo cae un hombre vestido de rojo y un arco en la mano, -Ey, Wally, espero que tengas una buena explicación para esto.
Dick no puede distinguir quien es, pero ahora, es su salvador, -No es… Wally. Es… un clon.
El desconocido vuelve a ver a Flash. Éste trata de golpearlo, pero el encapuchado lo esquiva. –Bueno, eso facilita las cosas.
El castaño lo golpea con el arco, una y otra vez, hasta que el clon queda tendido en el suelo.
Cuando está seguro de que está inconsciente, se acerca a Dick y se arrodilla. –Oye amigo, ¿qué pasó aquí?
Dick oye su voz y lo reconoce, pero se siente muy débil para contestar.
-Llama… a Wally.
Este se queda extrañado. –Pero… amigo no tengo comunicador ni nada.
-En mi apartamento. Llévame Roy.
Después de esposar al falso Flash en una reja, sube a Dick con cuidado y lo lleva al apartamento.
-Nunca pensé que desearía tanto tener un comunicador de la Liga –le dice Harper, mientras lo acerca a la cama. Dick toma el comunicador y lo pone en su oreja. –Atalaya.
-¡Nightwing! ¡Estás bien! –le dice Diana.
-No… estoy un poco golpeado.
-¿Dónde estás? Llamaré a Flash y Superman, te están buscando.
-En… mi apartamento.
Diana se comunica con ambos. El pelirrojo no pierde tiempo, inmediatamente corre y en cuestión de segundos llega al apartamento. Al entrar por la puerta, vuelve a ver extrañado a Roy, pero su atención va al momento con Dick. Estaba ligeramente inclinado. Su rostro estaba muy golpeado, tenía raspones por todo su cuerpo y se sostenía el abdomen. -¿Qué diablos pasó?
-Tu gemelo malvado estaba golpeándolo. Apenas pude detenerlo.
Wally levantó con cuidado su rostro, pero Dick le quitó la mano, -Estoy bien, no es la primera paliza que me dan.
-Sí bueno, pero tampoco le salió gratis a ese bicho. Por cierto, lo dejé esposado, iré a buscarlo.
En ese momento, Superman entra por la ventana y vuelve a ver sorprendido a Roy.
-Que hay viejo, ¿me acompañas? Tengo al maldito que le hizo esto allá abajo.
Le hace una seña, y Superman sale, dejándolos solos.
-Diana, envíanos…
Antes de seguir hablando, Dick toma su mano para que cierre la transmisión.
-¿Qué pasa Dick? Tengo que llevarte a que te atiendan, amigo.
-Solo… dame un minuto quieres.
Wally deja el comunicador. Estaba angustiado al verlo de esa forma. Dick sonríe, -¿No te has dado cuenta cómo me tienes?
-¿Qué… quieres decir?
-Estás sentado a mi lado, tomándome la mano, mientras rodeas mi cintura… tal como una escena de película romántica, y enfrente de Harper y Kent.
El pelirrojo intenta sonreír, -Yo… me asusté. Me acaban de decir que el clon esta libre y cuando vuelvo, veo este desastre.
-Bueno, solo… quiero que entiendas una cosa. No importa lo que pase en la habitación entre tú y yo. Fuera de ahí, seguimos siendo Flash y Nightwing. Estoy acostumbrado a que me golpeen, y a responder los golpes. No soy una damisela en apuros, y… aunque te guste decir que me vas a proteger y todo eso, recuerda, que antes que nada, soy Richard Grayson, nada va a cambiar eso o quien soy. No te agobies tanto. Además, te aseguro que ese tipo quedó peor que yo.
Wally no sabe qué decir, pero su expresión cambia al escucharlo.
-No es que no valore tu preocupación, Wally, pero cosas así pasarán muchas veces, y siempre hemos sido amigos y compañeros, debemos confiar en que el otro podrá cuidarse por sí mismo, no quiero que eso cambie.
-De acuerdo, será como digas… Wonder Woman, puedes transportarnos a mí y a Nightwing a la enfermería.
-Por supuesto.
En ese instante, Harper le entrega a Superman el clon, que seguía noqueado. –Bien, es todo tuyo.
-Roy, gracias por tu ayuda.
-Bueno, pasaba por aquí de casualidad. Y escuché el barullo. Nunca me imaginé una escena como esa. Te dejo… tengo cosas que hacer.
El castaño se va, pero es detenido por Superman. –Red, espera. No has pensado en… integrarte a la Liga.
-Ja, no viejo olvídalo. Sé que antes soñaba con eso, pero no voy a estar en el mismo equipo que Oliver Quinn. Además, yo me encargo de casos diferentes, ustedes salvan al mundo, yo prefiero estar en las calles, la mafia y los narcos hacen de las suyas con la gente humilde, y alguien debe ponerle freno. Nos vemos.
Clark se queda pensativo al ver al joven irse. Era una pena, Roy Harper había sido siempre problemático, pero estaba ahí cuando se le necesitaba. El clon empezó a gemir. –Atalaya, transportarme. Y ocupo una celda lista para este insecto.
Balack no había dormido pensando en la propuesta de Bruce. Estaba en el comedor. Había pedido un extraño brebaje. No sabía lo que era, pero su olor era esquisito. Y su sabor lo tenía erizado. Lo más extraño, es que se le hacía familiar, pero claro, seguro a Bruce Wayne le gusta. "Demonios, ¿acaso no hay una emoción que me pertenezca?" –se preguntó con enfado. En ese instante, se sorprendió al ver a Alfred sentándose a su lado, con una taza similar a la suya.
-¿Durmió bien, joven Balack?
-¿Joven? Me habla con mucho respeto, Alfred, y no es necesario.
-No puedo evitarlo, es parte de mi naturaleza.
El anciano seguía bebiendo tranquilo, sin quitar la vista de la taza de su acompañante.
-Me imagino que a Bruce le gustará mucho esto, ¿no?
-Bueno, lo ha bebido, no voy a negarlo, pero el amo Bruce no es amante del café, prefiere el té, o al menos eso me ha parecido en todos estos años. ¿Le gusta mucho a usted, no es así?
Balack se pone inquieto. Vuelve a ver la taza. –Realmente me gusta mucho.
-Bien, me alegra. Después de lo que mencionó anoche, me imaginé que uno de sus temores era ser una copia exacta del señor Bruce, pero déjeme decirle que no lo es.
-Con un traje similar al de Batman, somos casi idénticos.
-Casi, pero ustedes son muy diferentes, y no me refiero solo al café. El señor Bruno `procura no hacer público sus emociones, usted, por el contrario, es más abierto. Aunque ambos son muy comprometidos en lo que hacen, por lo que he escuchado, usted está más interesado en los demás, que en sus propios juicios y sobre todo, que ahora usted tenga dudas lo hace único, el amo Bruce no duda. Primero analiza y luego actúa, sin expresar inquietud alguna. Usted comparte su ADN, pero es muy diferente a él. Y se lo dice la persona que más lo conoce. Lo dejaré que disfrute su bebida. Espero verlo más tarde, con permiso.
Alfred se retira, dejando a Balack claro sobre sus temores. En ese momento, Hal se acercó a él, con una cara seria. –Necesito que vengas conmigo, Balack.
-¿Sucede algo?
-Sí, uno de los clones estaba libre y atacó a Nightwing.
Balack se puso de pie, sintió enojo, miedo y odio. -¿Él está bien?
-Sí, recibe asistencia médica, pero tenemos en custodia al clon. ¿Puedes venir?, necesitamos hablar contigo.
Mientras Dick era atendido, Flash miraba en el monitor al clon, que golpeaba la pared furioso. Había quitado el sonido. Entre improperios, gritaba lo que iba a hacerle a Dick si salía de ahí. Nunca antes Wally sintió el deseo de matar a alguien como ahora, pero intentaba calmarse. Con lo dicho por Dick, sabía que debía mantener una conducta serena, así él se lo había pedido.
-Flash, aquí está –le dice Hal al entrar a la sala con Balack. Éste miró al monitor y con enfado miró al clon.
-Lamento que esto haya pasado. ¿Qué necesitan saber?
-Esta… cosa, está obsesionado con Dick. ¿Por qué? –le pregunta Hal directamente. Wally se pone de pie y vuelve a ver a Balack, deseando que no dijera más de lo necesario. Balack mira a Flash, con intensidad. –No tengo la menor idea, los clones son… o somos, formados por dos personalidades en teoría, al menos eso sucedió conmigo. Él tiene el ADN de Flash, pero también es un parademonio, esos seres no tienen sentido de la mora, se guían por las órdenes de su amo.
-Pero Darkseid no le ordenó que atacara específicamente a Nightwing, ¿por qué lo hizo?
-No sabría decirle, Linterna Verde. Eso solo lo podría contestar él.
El castaño no sabe si creer en él todavía. Pero lo deja hasta ahí. -¿Podría… verlo?
-Por supuesto que…
-Sí, yo te llevo –interrumpe Wally. Hal lo vuelve a ver confundido, pero el pelirrojo le pide comprensión. Finalmente Hal se va, y los deja solos.
-Emmm… gracias por no hacer comentarios de la cuenta.
-No es mi asunto, finalmente, ese clon no es importante, pero me preocupa que pueda liberarse nuevamente y atentar contra Dick.
-Eso no va a pasar… oye, ¿cómo tu sabes lo de…?
-Bueno, conviví mucho con ellos, y sé que estaba enloquecido por conocer a un tal Dick. En ese momento no tenía idea de quien era, pero si estaba seguro de sus intenciones con él. Espero no vuelva a acercársele.
-Lo mismo pienso.
Hal iba por los pasillos molesto. Los clones lo sacaban de sus casillas, sobre todo Balack. No confiaba en él, lo intentaba, pero no lo conseguía. –Iré a la Tierra a ver a los chicos, ¿me acompañas? –le pregunta Diana.
-Sí… claro, vamos. ¿Sabes dónde están los demás fundadores? Sé que Superman y Flash están aquí, pero…
-No he escuchado de ellos. Pero hay que entenderlos, fueron prácticamente 48 sin parar, deben estar cansados. ¿Por qué?
-No es nada, descuida.
BREAK
Eran más de las 9, cuando John se fue despertando. Volvió a ver su reloj, no podía creer lo tarde que era, pero había pasado una noche increíble, como hacía mucho tiempo no experimentaba. Volvió a ver al otro lado de su cama, y se sintió feliz al rodear la cintura de Shayera. La chica halcón suspiró.
-Mmm… ¿qué hora es?
-9:25 de la mañana.
La pelirroja abrió los ojos en un instante y quiso levantarse, pero John la atrajo hacia él. -¿A dónde crees que vas?
-Mira la hora John. Tenía que estar en la Atalaya hace una hora.
-Bueno, no te han llamado, así que todo debe estar bien.
-Pero, con todo lo que está pasando con la prensa, y Bruce, Dinah y Oliver incapacitados…
-¡Por Dios, mujer! Calma, disfruta el momento. Hace mucho no despertabas en mi apartamento.
Shayera hace una mueca, -¡Qué diablos! Si me necesitan, que me llamen.
John sonrió, mientras la mujer se acomodaba sobre su pecho. –Sabes que al conocerte lo primero que pensé fue, ¡¿Dónde coño mete esa mujer sus alas al dormir?!
Shayera lo mira extrañada y con una media sonrisa, -¿De todas las dudas que pudieron llegar a tu mente, esa fue, dónde meto mis alas?
-También pensé en el sexo, pero las preguntas fueron respondidas hace tiempo.
-¡Puerco! –le dice mientras le da un manotazo.
-¡Oye, que tiene!
-¿Al verme pensabas en sexo?
-Qué te puedo decir, soy un hombre con necesidades.
-Ya cállate y duerme.
Cuando ambos intentaban conciliar el sueño, el comunicador de Shayera se activó, haciendo que ambos se sintieran fastidiados.
-Sabes, ese maldito aparato es de las cosas que menos extraño de la Liga –le dice mientras ella se pone el auricular.
Ella lo calla y contesta. –Aquí Chica Halcón.
-Soy Hal, necesito hablar contigo y John.
-Emm… ¿con John? ¿Pasa algo?
-Sí, es acerca de Wally. Es algo serio, y creo que ustedes podrían ayudarlo mejor que yo.
-Bien, yo le diré. ¿Dónde estarás?... Bien, te veo allá.
-¿Qué sucede?
-Era Hal, no me explicó bien, pero algo sucede con Wally.
Stewart se endereza. –En qué se habrá metido esta vez.
-No lo sé, pero estaba preocupado. Quiere vernos a ti y a mí.
En la Atalaya, Balack estaba frente a frente con el clon de Flash. Éste sonrió al verlo, -Balack, tu… puedes ayudarme… puedes sacarme. Por favor, Balack… tengo que verlo, debo estar con él –le decía desesperado.
-Lo siento, Zero. Pero no voy a hacer tal cosa.
El clon se llenó de furia. -¡Tienes que ayudarme, somos hermanos!
-No, no lo somos. Y si estoy aquí es para advertirte. Si te vuelves a acercar a él, no dudaré en acabar contigo.
Después de un rato, Superman llegaba a un noticiario. Estaba listo para dar su declaración. El productor se acercó y le extendió la mano. –Gracias por haber elegido nuestro canal, Superman. Quería saber si estaría dispuesto a contestar preguntas de nuestros oyentes después de su declaración.
-Claro, no hay problema –le responde cortésmente.
Al tiempo que eso ocurría, el senador Wells recibía una llamada en su oficina.
-¿Estás segura?... ¿A qué hora?... Bien, gracias.
Wells empezó a marcar, tenía que ser rápido. Todo debía hacerse con cuidado, sin dejar huellas. Todo estaba listo para hacer que la imagen pública de Superman quedara en el piso, tal y como su jefe le había ordenado.
