Disclaimer: Danganronpa y sus personajes no me pertenecen, créditos a sus respectivos dueños.
Artista de la imagen: Dhiea
Advertencia: ¿KanonxLeon?
Summary: Su última exhalación, su última visión pero, por sobretodo, el último strike de la desesperación.
Asesino: Leon Kuwata
La adrenalina recorría el cuerpo del chico como si de una fuerte corriente de río se tratase, su pecho subía y bajaba al son de las aceleradas respiraciones que tomaba... todavía no era capaz de asimilar ese acto, uno tan vil y egoísta que erizaba su piel. Aún recordaba la expresión de profundo miedo que poseía Maizono al verle de nuevo, totalmente vulnerable y a su merced, incapaz de hacer otra cosa que mirarlo. Sus deseos por asesinarla y salir de allí junto con los de ser una buena persona entablaron una fuerte batalla que ni siquiera duró cinco segundos. El cuchillo clavado, las manos y parte de la ropa manchados de sangre y esa sensación de gusto y acidez declararon la victoria de la desesperación absoluta. Bajó su mirada hasta alcanzar a ver sus temblorosas manos, salpicadas por el dulce y pecaminoso color de la sangre que fue casi obligado a reclamar.
No... él no la mató, esto fue en defensa propia ¿cierto? Ese oso endemoniado no era capaz de hacerle nada ¿verdad?
Todo en su persona se contradijo al notar que su cuerpo había tomado el rodillo para limpiar toda evidencia que tenía a su alcance.
Aún podía oír resonar esa risa proveniente de ese loco, siendo de las pocas cosas que eran capaz de erizarle la piel.
Sus párpados se abrieron de golpe una vez escuchó la voz de Monokuma por la pequeña televisión de la habitación. Perezoso, Leon se levantó con un fuerte dolor de cabeza, la cual no dejaba de palpitar. Se sujetó la sien, como si tratara de aliviar ese dolor mediante masajes, similares a los que su prima Kanon le provocaba muy de vez en cuando. Paró en seco al recordar la imagen de esa tierna chica, ¿qué pensaría de él si descubriera lo que le había hecho a una persona inocente? Jamás se lo perdonaría, todo ese amor que le había profesado desde su más tierna infancia se vería afectado en menos de un pestañeo. Apretó la mandíbula y los puños.
Ella definitivamente no podía enterarse de esto.
Abrió con furia la puerta y salió hacia el fatídico destino que le esperaba.
Se congeló por completo. Los apagados tonos arcoíris que se arremolinaban a su alrededor lo observaban con desprecio, sobretodo aquel chico que desprendía esperanza lo miraras por donde lo miraras, aquel que se supone que no tiene nada de especial ahora lo fulminaba como si de alguien vil y cruel se tratase.
Y lo era, realmente lo era.
—¡No lo entendéis! ¡Ella quiso matarme! ¡Fue todo en defensa propia! —gritó cabreado y al borde de la desesperación.
Pero se negaba a admitirlo.
Nadie respondía a las furiosas y desesperadas afirmaciones de Kuwata, los ojos de todos observaban cualquier otra cosa menos a él. Un fuerte sonido inundó en la clase del juicio y todos se tensaron. Una de las paredes se abrió y se escuchó el ruido de unas cadenas que aprisionaron su cuello con brusquedad en menos de un segundo, tirándolo hacia atrás a una velocidad sobrehumana. Ansias, nervios, miedo... pero, por sobretodo, sentía desesperación. Inútilmente, Leon intentó de todas las formas quitarse ese grillete que lo estaba asfixiando al mismo tiempo que movía las piernas con la intención de parar todo esto, con la esperanza de que esto sólo haya sido un mal sueño.
Desgraciadamente, era demasiado tarde para siquiera pensar en algo como la esperanza.
El viaje hacia su ejecución terminó, se dio cuenta al ser golpeado abruptamente en la espalda contra un poste y de inmediato ser atado de rodillas, cintura y un poco más abajo de las manos, las cuales aún permanecían sobre su cuello. Todo su cuerpo estaba adolorido, no había escapatoria posible y aún así seguía moviéndose como si hubiera una mísera décima que garantizara su escapatoria.
Él había caído en la oscuridad que tanto le había estado tentando desde que puso un pie en este lugar.
Un ruido más hizo que esta vez parara en seco, sus párpados, que estuvieron cerrados desde que lo ataron por todas partes, se cerraron incluso con más fuerza. El corazón le latía más que antes, el estómago se le revolvía y el nudo en la garganta no desaparecía bajo ningún concepto. De pronto, recibió un fuerte golpe en las caderas, convirtiéndose poco a poco en más hasta tener una gran cantidad de pelotas pegándole en todo el cuerpo. Gritos ahogados salían sin parar, entremezclándose con el bello color de la sangre y ese objeto que tanto caracterizaba su título.
Si pudiera reír, lo haría, ¿cómo terminó todo de esta manera? ¿Cómo es posible que quepa la posibilidad de morir de una manera tan triste?
Pegó un grito final al notar un gran golpe en su garganta, obligándole a abrir los ojos por última vez para encontrarse algo que jamás quiso ver. Kanon, una de las personas que más aprecia, lanzando pelotas sin parar con los callos de las manos totalmente irritados. A su lado, la vida que tan egoístamente sacrificó.
—Perdónenme... por favor.
Ese fue su último pensamiento, su última exhalación, su última visión pero, por sobretodo, el último strike de la desesperación.
No me puedo creer que lo haya terminado, realmente no lo creo ;w;
Este one-shot ha hecho que me guste Leon más de lo que ya me gustaba ;w; ¿por qué debió morir tan pronto? *inserte corazón roto aquí*
He hecho de todo para que se vea perfecto... a pesar de que terminó siendo un desastre... eso sí, es mi desastre xD
No tengo mucho más que decir, espero que hayan podido disfrutar de esto, prometo que mejoraré en las próximas ejecuciones, lo prometo ;w;
Nos leemos~
PD: ¿Review? ¿Fav? ¿Follow? ¿Algo? ;w;
