Capítulo 12: Superman… enemigo de Metrópolis
Balack fue a la enfermería. Dick estaba por ponerse la parte de arriba de su traje, sin percatarse que el clon estaba detrás suyo. Éste sintió incomodidad al ver su espalda. Tenía varios cortes y moretones, así como viejas cicatrices. Su torso estaba vendado. Con cuidado metió su brazo y terminó de ponerse la camiseta. Respiró profundo, y tomó los guantes de la cama.
-Sé que estás ahí. Acércate Balack. –le dice sin volverlo a ver. Balack fue hacia él, y vio su rostro. Aún no se había puesto su antifaz. Su ojo se veía horrible, así como su corte en el labio. –Lamento lo que te sucedió.
-No fue tu culpa, no debes disculparte –le responde Dick sin volverlo a ver mientras se ponía sus guantes.
-Pero… debí ser precavido. Lo conozco más tiempo, debí imaginar que intentaría algo contra ti.
-¿Por qué yo? –le pregunta Dick, estaba vez viéndolo a los ojos.
Balack sonrió, -A estas alturas debes conocer los sentimientos del verdadero Flash hacia ti.
-Ese no es el punto.
-Ese… es precisamente el punto. Piensa que esos sentimientos fueron amplificados y mezclados con todos las emociones bajas que esos seres tienen. Debes cuidarte. Zero no va a descansar hasta lograr su cometido.
-Zero es su nombre, ¿eh?
-Así es. Su obsesión eres tú. Si no consigue de tí lo que quiere, de destruirá sin duda.
Dick se puso de pie y se colocó el antifaz. –No te agradecí lo que hiciste por todos nosotros.
-No es necesario.
-Aun así, gracias.
Dick fue hacia la puerta, pero se detuvo unos segundos, -Sabes lo irónico de todo, que me sentí más a gusto conversando contigo que con Bruce, curioso, ¿no?
-No lo creo, pero tienen mucha historia, asuntos que probablemente no han resuelto. Cuando lo hagan, su relación mejorará.
-Sí… tal vez tengas razón.
Clark esperaba con un poco de ansiedad. Cuando Lois lo entrevistaba, eran en sitios donde él se sentía cómodo, y tenía un aire de confianza con ella. Ahora estaba en un set, lleno de desconocidos, que no dejaban de observarlo. Empezó a sentir remordimiento por haber decidido eso, pero al pensar en Tim Drake, sonrió. El chico había sido claro, y aunque le causara gracia su actitud temeraria, también le conmovía lo mucho que quería a Bruce, y como, a su muy particular modo, lo protegía. Sin duda era el más inteligente de los tres, todo un cerebro, pero al mismo tiempo, tenía un gran corazón. Dick también era un buen muchacho, pero era más abierto y sonriente que Tim. Parecía que siempre estaba de buen humor, a excepción de aquel día, cuando supo lo de Jason. Bruce encontró su contraparte en Dick, eran como el agua y el aceite, y al mismo tiempo, lo necesitaba más de lo que él mismo quería aceptar y de lo que el mismo Dick deseaba.
-Señor Superman –le dice una de las asistentes. –¿Le puedo traer café, té o un jugo?
-No… pero un vaso con agua estaría bien.
La mujer se va corriendo. El productor se acercó a él, -Empezaremos en 10 minutos.
-Gracias por decirme.
En el Salón de la Justicia, Bruce se enderezaba, ayudado por Alfred. Alcor estaba con él. No podía mover su brazo izquierdo ni sus piernas. Su brazo derecha temblaba al hacer algún esfuerzo, y los dolores de cabeza eran insoportables, pero él no se quejaba. Lo que más deseaba era iniciar el tratamiento cuanto antes, pero Alcor le había dicho que tendría que esperar un par de días, hasta que recuperara más fuerza.
-¿Entonces? ¿Lo haremos en mi casa? –le pregunta.
-Sí, creo que será mejor hacerlo en un sitio confortable para usted. Además, deberá mantenerse aislado de cualquier cosa que lo llegue a perturbar. Debo irme, ¿necesita algo para reducir el dolor?
-No, me siento de maravilla.
Alcor levantó la ceja, sin creerle mucho, pero no insistió. Salió, dejando a Alfred y Batman solos.
-Es cómico que piense que la mansión será un lugar tranquilo, donde no encontrará nada que lo perturbe –le señala Alfred después de acercarle un vaso de agua.
-Sí, bueno, supongo que harás todo lo posible para que yo no vaya a la baticueva.
-De hecho, ya cambié el cerrojo señor.
Bruce sonrió y bajó la mirada. –¿Su cabeza, señor?
-No es nada Alfred.
-No diga que no es nada, amo Bruce. Recuerde que…
-Sí, sí… un tumor, ya lo sé. Esta cosa hará lo que el Joker u otro villano no pudieron.
-Tiene que tener confianza en Alcor y el equipo de Hamilton, señor.
-Lo sé. ¿Y Tim?
-En la escuela. No había razón de que siguiera perdiendo más clases.
-Bien. No he hablado con él.
-Bueno, señor. Eso puede arreglarse –le dice mientras le ofrece su celular.
En la Galahan High School, el timbre inició el primer recreo de la mañana. Tim salió de su aula, tratando de evitar a los jóvenes que corrían por el pasillo. Se acercó a su casillero, pero un chico chocó con él haciendo que cayeran sus libros.
-¿Qué pasó, nerd? ¿Se te perdió algo en el suelo? –le dice otro chico. Era el clásico matón, que buscaba alguna víctima para sacarse todo su enojo. Pero Tim no le prestó atención. Recogió los libros y los metió en el casillero.
-¡Ey, no me escuchaste, enano! –le dice mientras lo empuja contra el casillero. –¿Te crees mucho por ser el protegido del millonario Wayne? ¿No Drake? –le dice mientras se acerca agresivamente hacia él. –Quieres pegarme, ¿no es así, Timmy?
Sin embargo, él no reaccionaba. Simplemente lo miraba, esperando su próxima acción. El matón lo tomó del cuello y lo hizo chocar nuevamente contra el casillero. –No te hagas el matón conmigo, Frodo.
-¡Que sucede ahí! –grita uno de los profesores al final del pasillo. El matón y su grupo se van corriendo, dejando a Tim, inmóvil en el mismo sitio. El profesor se acercó, -¿Estás bien Drake?
-Emm… sí señor. Muchas gracias, Sr. Knight.
-Es parte de mi trabajo, Drake. Ten cuidado.
Tim recoge su maletín y sale al patio. Se sentó en una de las bancas, y dejó caer su cabeza sobre sus brazos. Casi todos los días tenía que pasar por cosas así, pero no era el dolor físico lo que le molestaba. No les tenía miedo a esos chicos, él sabía defenderse, pero le frustraba no poder ponerlos en su lugar. En esa escuela, él simplemente era un nerd más, no podía mostrar sus habilidades y poner en peligro su identidad. La conversación de unas chicas en la banca más cercana le llamó la atención.
-¿Estás segura que lo entrevistarán?
-¡Ay, ya te dije que sí! Empezará en cualquier momento.
-¿Crees que de verdad atacó a Batman? –le pregunta una tercera.
-Por supuesto que no. Superman es un héroe, jamás haría algo así.
En ese momento, sonó su celular, y Tim atendió, -Hola Alfred.
-¿Cómo le va en la escuela, joven Tim?
-Bien, lo usual.
-Me alegra escucharlo, espere, desean hablar con usted.
-Hola Tim.
El rostro del chico se iluminó al oír su voz. –Bruce, ¿estás bien?
-Sí, me siento mucho mejor.
-¿En serio? –le pregunta sin creerle.
-Claro, además, aquí está Alfred procurando que esté bien cuidado.
-Me da gusto oírlo. ¿Cuándo vuelves a la mansión?
-En un par de días. ¿Cómo está todo afuera?
-Bien, bien –respondió dudoso. No había visto a Dick desde que lo dejó en Metrópolis, sin embargo, supuso que debía estar bien.
-¿Y Dick? ¿Lo has visto?
-No. Pero ha estado ocupado con el patrullaje.
-Bien, procura apoyarlo si es necesario.
-Por supuesto Bruce. Ya casi va a empezar la entrevista…
-¿Cuál entrevista?
-La de Superman.
-No entiendo.
Alfred se quedó preocupado. La expresión de Bruce fue cambiando conforme Tim le contaba. –Bien, Tim. Gracias por decirme. Nos vemos en la mansión.
-Claro, Bruce. Cuídate.
Bruce le entregó el celular a Alfred y oprimió el botón para llamar por asistencia.
-¿Qué sucede, amo Bruce?
Uno de los asistentes de Hamilton llegó, -Dígame, Batman.
-Necesito que me traigan una televisión y la instalen en mi habitación.
-Sí señor…
-No. Joven, le agradezco, pero no cumpla con esa solicitud.
-Alfredo.
-Lo siento, Batman. Pero usted escuchó a Alcor, no puede inquietarse. Olvídese de Superman, del patrullaje y de cualquier cosa que lo altere.
-En este momento, eres tu quien me está alterando.
-Muy simpático, pero aun así, no verá esa entrevista.
Zero estaba sentado en el suelo. Se balanceaba de un lado en otro murmurando su nombre, una y otra vez. Pero paró al verlo frente a él. Se levantó de prisa y se acercó a la pared de energía. Dick lo miró con desprecio. –Estas aquí… sabía que vendrías. No puedes evitarlo, sabes que eres mío. Me perteneces.
Dick no respondió. Simplemente lo miraba. –Si me sacas de aquí, te juro que no te haré daño. Yo… necesito estar contigo, entiende. Odié golpearte así, pero… tú tienes la culpa. ¡Tú, y ese maldito de Flash! ¡Por favor! Por favor… sácame, Dick…
-No lo haré.
Los ojos suplicantes de Zero, se volvieron rojos de ira. -¡Pero debes hacerlo! ¡Eres mío!
-No soy tuyo, asqueroso monstruo.
-Eso dices ahora, pero tu cuerpo me reconoce. Pude sentir el ardor de él, temblabas cuando te tenía en mis brazos. Me amas, me deseas…
-Nada de eso. Lo único que me inspiras es asco.
-Cállate
-¿Crees que me gustó lo que me hiciste? Quisiera arrancarme los labios para no recordar que los tocaste.
-¡Te digo que te calles!
-¿Sabes por quién siento pasión? No es por ti, es por él, por Wally.
-¡Basta, basta! –le gritaba mientras se agarraba la cabeza con fuerza.
-Estuve con él, como nunca estaré contigo. Y mientras tú te pudres muy lejos de aquí, él y yo estaremos juntos cada vez que se nos antoje.
-¡Te digo que te calles! –le gritó mientras golpeó con sus puños la pared de energía. Inmediatamente gimió de dolor. La pared quemó sus manos, pero ese dolor no lograba aplacar la gran rabia que sentía.
-Te juro que saldré de aquí. Te encontraré, y te mataré.
-Lo dudo mucho. Pero si por alguna extraña razón, te llegas a liberar, no seré yo quien morirá.
Tim buscó en su I Pad la página con la entrevista en vivo. Finalmente la encontró, justo cuando iniciaba la entrevista.
En la Atalaya, Diana y Hal esperaban también. –Clark se ve tranquilo.
-Sí. Supongo que es un terreno que conoce a la perfección –le responde Hal.
-¡Ollie, ya va empezar! –llama Dinah, que estaba recostaba en su cama, con un sexy camisón color piel y con la televisión encendida. Oliver salió del baño y se recostó a su lado. La abrazó con cariño, y Dinah le respondió recostándose sobre su pecho desnudo.
-¿Crees que Clark lo sabrá manejar bien?–le pregunta la rubia.
-Muy bien, Canarito. Recuerda que él tiene experiencia con reporteros, bueno, él mismo es uno de ellos.
En Arkham, uno de los guardas buscaba conectar el televisor en la habitación de Joker. Éste esperaba en su cama, con un jugo con pajilla. A su lado, Dent, junto con Harley.
-¡Apúrate, que se nos va a pasar la entrevista del super mamón! –le dice Harley.
El guarda tembló al escuchar, y trató de apurarse. Encendió el televisor y puso el canal. Se escuchaba la música de fondo, y frente a las cámaras, el presentador, junto con Superman.
-Míralo, se ve tranquilo para haber atacado a Batman –dice Doble Cara.
-Ja. Él no le hizo nada.
-¿Qué quieres decir, Joker?
-Supertonto no tiene las agallas para hacerle algo al murciélago. Y nuestro querido amigo alado tampoco se lo hubiese permitido.
-Entonces, tu teoría es…
-A Batman le pasa algo grave… ¡oh, qué dolor!-gimió. -¡Mi querido Batsy está enfermo! –exclamó con lágrimas en los ojos. –Nunca antes me sentí tan triste… tan vacío.
-Oh, mi señor J. Cálmese, verá que no debe ser nada grave –le consuela Harley con un abrazo. El Joker saca una servilleta de su ropa y se suena la nariz.
-Saben, ustedes dos están locos de remate.
-¡No seas tan insensible, Dent! Estamos hablando de él… mi némesis. Entiende, no existe el Joker, si no es por él. Mi vida no tiene sentido. Él debe morir… pero por mis propias manos –dijo al final con una sonrisa diabólica, mientras una lágrima corría por su mejilla.
Mientras el presentador hablaba hacia la cámara, Clark tomó un sorbo de agua.
-Superman, mucho se ha especulado de lo sucedido en el Salón de la Justicia. ¿Qué sucedió exactamente? ¿Podría explicarnos?
-Claro que sí. Fue una situación anormal diría yo. Como saben doce horas antes enfrentamos una situación en extremo crítica. Nuestra base fue tomada por fuerzas alienígenas y luego sobrevino una invasión, que la Liga pudo enfrentar con éxito. Lo que Batman experimentó fue las secuelas de los golpes y el estrés generado.
-Vaya, es curioso que lo diga Superman, ya que Batman es un símbolo. Nunca antes lo habíamos visto herido.
-Como saben, él es el protector de Gótica. Es fiel a sus convicciones y ostenta una fuerza de voluntad increíble. Enfrenta el peligro por defender a otros, aun a expensas de su propia integridad.
-¿Y cómo se encuentra?
-Recuperándose. No fue nada grave.
En ese momento, Clark empezó a sentir ardor en sus ojos. Se los frotó con fuerza.
-¿Superman? –le llama el entrevistador
-¿Disculpe?
-Le pregunté sobre la atención médica que Batman está recibiendo…
Nuevamente sus ojos empezaron a picarle, y por alguna extraña razón, sentía un gran calor en todo su cuerpo.
-¿Superman? Disculpe, ¿se encuentra bien?
El entrevistador acercó su mano a su pierna. Se veía rojo. Era extraño, pero Superman se puso de pie abruptamente.
-¿Qué es lo que le sucede? –pregunta Dinah a su pareja, sin perder detalle de la entrevista.
-Yo… no tengo idea.
-Necesito… necesito irme –decía Superman con la vista perdida. Empezó a tambalearce. Veía sombras que se acercaban a él.
-Pero, Superman, se le ocurre algo, podríamos pedir ayuda.
-¡Dije que quiero irme! –gritó lanzando el vaso. Lo reventó contra una pared, haciendo que se partiera en miles de fragmentos, mientras dejaba una abolladura en la pared.
Camarógrafos, técnicos y el mismo presentador caminaban hacia atrás, sin saber qué hacer.
-¿Pero qué demonios hace? –pregunta Hal.
-Yo, no sé. Pero algo raro pasa. Ese no es Clark. –le responde Diana sorprendida.
Superman alzó vuelo y dejó el canal. Sobrevoló la ciudad, hasta caer en la azotea de un edificio.
Tim, que había puesto a grabar la entrevista, volvió a ver el video con atención. Los chicos que estaban alrededor, hablaban entre ellos, después de ver en sus celulares la entrevista, pero el menor del Bat Clan ponía atención a los detalles. Fue entonces que lo vio. Guardó su I Pad inmediatamente y corrió a un lugar aparte.
Bruce, ignorante de lo que pasaba, estaba recostado nuevamente. Los ejercicios que debía hacer para evitar que sus músculos se entumieran más lo llegaban a cansar. Cerró los ojos, y trató de dormir. Alfred salió de la habitación cuando sonó su celular.
-¿Joven Tim?
-¡Alfred, sus ojos, sus ojos!
-¿Sus ojos? ¿Cuáles ojos? ¿Qué quiere decir, joven Tim?
-Necesito hablar con alguien de la Liga, Wonder Woman, Linterna, Flash, quién sea, es urgente.
En el Daily Planet, Lois iba en el ascensor hacia la azotea. Golpeaba con insistencia el piso con su tacón. "Ese tonto. No sé por qué no me buscó a mí. ¿Qué diablos le habrá sucedido?" Su celular sonó, pero al ver que era Perry, lo ignoró. Al llegar, fue hacia el piloto. –Llévame, rápido.
-¿A dónde, señorita Lane?
-Debemos encontrar a Superman, ¡ahora!
Nightwing, Flash y Balack estaban en el hangar. Zero iba con un seguro en sus piernas, brazos y en la boca. John lo metió en la nave. Shayera, que lo había acompañado, se acercó a los tres.
-¿Cuándo tiempo durará en llegar a Oa? –pregunta Nightwing
-Doce horas, si no pasa nada extraordinario.
John bajó por la rampa y fue hacia ellos. –Cuídate Linterna, esa cosa es escurridiza –le dice Flash.
-Descuida, tendré controlado a esa cosa.
-¿Estás seguro que no quieres que te acompañe? –le pregunta Shayera.
-No es necesario, será una misión sencilla. Ustedes cuiden el vecindario.
John se despidió de los tres, y luego se acercó a Shayera. –Trata de no durar mucho.
-Haré lo que se pueda, Alitas.
Hawkgirl le propinó un sonoro golpe en el brazo.
-Auchhhh
-Vuelve a decirme Alitas, y tendrás un encuentro cercano con mi mazo.
-Ok, ok. Como digas, Shayera. Nos vemos muchachos.
Después que la nave despegó, un celular sonó. Los cuatro se volvieron a ver. –Amm… Balack, ¿andas celular? –le pregunta Shayera.
Balack lo sacó, y vio que estaba encendido.
-Yo… sí, Alfred me lo dio ayer. ¿Qué debo hacer?
Dick lo tomó y lo contestó, -Alfred, ya te paso a Balack… acércalo a tu oído y habla.
Balack obedeció, -Soy Balack.
-Joven Balack, necesito que venga cuanto antes al Salón de la Justicia.
En ese instante, se escuchó por el audio de la Atalaya la voz de John J'onzz. –Hawkgirl y Flash, los necesitamos en la Sala de Control de inmediato.
-Bueno, nos llaman. Cuídate esos golpes, Nightwing –le dice Shayera mientras vuela hacia Control.
-Me comunicaré contigo apenas pueda. Creo… que es mejor que te quedes en la mansión, al menos por ahora, mientras sanas –le dice Wally a Dick con un tono de precausión.
-Veré, te aviso después –le dice Dick. Flash le sonrió. Volvió a ver a Balack. –Nos vemos, viejo.
Corrió a toda prisa, dejándolos solos.
-Debo irme –dice Balack después de que terminó la llamada. -¿Cómo hago para que me envíen de vuelta a la tierra?
-Deja, yo te ayudo con eso.
-Lo tengo ubicado… sigue en Metrópolis –dice J'onn.
Flash y Shayera llegan a Control y se reúnen con él, Wonder Woman y Linterna. -¿Qué sucede?
-Algo malo pasó con Superman durante su entrevista.
-¿Qué tan malo? –pregunta Wally.
-Aún no sabemos, pero su biorritmo esta acelerado y mostró una actitud muy agresiva –le responde J'onn.
-Bien, iremos nosotros cuatro. Lo que sea que esté pasando con él, debemos estar ahí por si es necesario contenerlo –interrumpe Hal. –J'onn, envíanos.
El helicóptero no duró mucho para llegar al edificio donde estaba Superman. Aterrizó y Lois bajó.
-Retírese.
-¿Está segura, señorita Lane? No se ve muy cuerdo.
-No se preocupe por mí, vuelva al Daily Planet.
El piloto obedeció. Lois se aproximó a Superman. Se movía de un lugar a otro, diciendo incoherencias.
-Emm… ¿Superman? Soy yo, Lois.
En ese momento, un helicóptero de un medio de prensa se acercó, enviando en directo imágenes de lo que sucedía en la azotea.
-Estamos en vivo. Superman está junto a una mujer, que creemos es Lois Lane, del Daily Planet. Por el momento, no ha sucedido nada extraño, después de la escena que hizo de Superman en nuestro programa…
Lois estaba a unos tres metros del Hombre de Acero, que parecía ignorar su presencia. –Superman. Lo que haya sucedido, podemos arreglarlo. La gente te quiere, confía en ti. Si estás enfermo o afectado por alguna razón, puedes hablar conmigo. Después de tanto tiempo, me considero tu amiga. Hasta estoy dispuesta a olvidar que no me pediste que te entrevistara con tal de ayudarte. Por favor, Superman. Dime algo.
Clark la volvió a ver. Por primera vez desde que lo conoció, Lois sintió terror de él. Sus ojos eran rojos, su rostro estaba brillante por el sudor que salía de sus poros. Apretaba con fuerza sus puños, hasta que sus nodillos estaban blancos. Lois caminó hacia atrás, pero fue tomada de los brazos y levantada del suelo.
-Superman… escucha, por favor.
-Tú… ¡Tú! ¿Cómo te atreves? –le reclamaba. Empezó a apretarla con fuerza.
-Su… Superman… me duele.
-¡Apuesto 500 a que la partirá en dos! –decía Dent mientras ponía los billetes en la bandeja.
-¡No, no! No hay nada poético en eso mi querido Doble Cara… no, el Supertonto meterá su mano en su pecho y le sacará el corazón… sí! Apuesto 1000 –dice Joker mientras ríe sin contenerse.
-Pues yo apuesto un striptease a que la lanzará por los aires, y caerá en el suelo completamente reventada –dice Harley mientras brinca en la cama junto a Joker.
Balack llegó al Salón de la Justicia y fue directamente hacia Alfred, que miraba la televisión.
-No entiendo, ¿qué pretende que yo haga?
-Salvarlo –le responde únicamente.
-Superman… por favor –le rogaba Lois. Sintió un dolor terrible en su brazo y gritó.
Superman la aventó por los aires, haciendo que cayera hacia el vacío, pero a unos cuantos metros de llegar al suelo, Linterna la alcanzó, y la puso con cuidado. Lois se dejó caer. Se sostenía el brazo fracturado con fuerza y lágrimas en los ojos. –La llevaré a un médico, señorita Lane.
-No, no… yo estoy bien… vaya con él. Está fuera de sí. Por favor, ayúdelo –le suplicó. Hal asintió y voló nuevamente a la azotea.
Diana, Shayera y Flash lo rodeaban. Superman los miraba con furia. –No se acerquen.
-Clark… Clark, escúchame. Soy yo, Diana. Debes calmarte.
-¡No me digas que debo hacer! –le grita.
-¡Superman, qué hiciste! ¡Le fracturaste un brazo! ¿Qué te pasa? –le grita Hal.
-Linterna cálmate –le ordena Shayera.
Pero ninguno pudo prever lo que a continuación sucedió. Voló con rapidez hacia Jordan y lo embistió con tal fuerza que voló por aires y chocó contra otro edificio a varias cuadras.
-¡Hal! -grita Shayera.
-Flash, ve como está Linterna, ¡rápido! –le ordena Diana.
Wally desaparece. -¡Qué demonios! –grita Hawkgirl, que vuela con su mazo y lo golpea con todas sus fuerzas.
-¡Shayera, espera! –le grita Diana, pero es muy tarde.
Superman responde dándole un puñetazo, haciéndola caer a varias cuadras de ahí y dejándola inconsciente.
-Kal El, ¡ya basta! ¡Somos tus amigos, por favor, debes calmarte!
Las cámaras siguen transmitiendo sin perder detalle. La gente ve con error a su héroe atacar a sus amigos. Dick entra a la Sala de Control. –J'onn, ¿podrías enviarme a la mansión?
J'onn no le responde. Nightwing se acerca y ve con horror como Superman se abalanza contra Wonder Woman, para golpearla. La amazona no pierde tiempo, y responde sus golpes.
-¿Qué demonios está sucediendo?
-Superman… está fuera de control. Debo ir.
-¿Qué? ¿Cómo?
-Hirió a Linterna y Shayera. Atacó a Lois Lane y no sé si Diana podrá contenerlo.
En el penthouse de Oliver Quinn, éste terminaba de ponerse su traje. -¡Estás loco, Oliver! Apenas te dieron de alta ayer, ¿quieres que Clark te mate? -le insistía Dinah, pero era inutil cualquier esfuerzo por convencerlo.
-Debo ir, Canarito. Tal vez si le hablo, haré que el Big Boy entre en razón –le responde mientras se pone sus botas.
-¿No crees que ya los demás lo intentaron? ¿Qué te hace pensar que te escuchará?
-Debo intentarlo, no puedo quedarme aquí viendo la televisión.
Oliver buscó sus comunicadores, estaba decidido a hacer lo que fuera por ayudar a su amigo.
-Oh Dios, Oliver. J'onn está ahí.
El rubio vuelve a ver la televisión. Antes que Superman le dé un nuevo golpe a Diana, el marciano se convierte en culebra gigante y lo envuelve con fuerza. –Clark, somos tus amigos, escúchanos.
Pero era inútil. Abrió con fuerza sus brazos, golpeando a J'onn. Lo tomó del cuello y empezó a apretarlo.
-Morirás –le susurró, pero un golpe en la quijada propinado por Diana hizo que lo soltara. J'onn empezó a toser, mientras se sostenía el cuello. Antes que Superman reaccionara, Flash corrió por el borde del edificio, saltó y le propinó un golpe en la cabeza a Superman con una varilla. Pero este ni se inmutó. Agarró la varilla que aun sostenía Flash y lo lanzó con toda su fuerza. Wally cayó en la fuente del parque de Metrópolis, a seis cuadras de distancia.
Entonces Clark volvió a ver el helicóptero. Y lanzó un rayo calórico hacia el vehículo.
-¡No! –gritó Diana. Voló con rapidez y esquivó el rayo con sus brazaletes, pero el impacto fue fuerte y la impulsó hacia el helicóptero, golpeándolo y haciendo que perdiera el control.
En ese momento la señal se interrumpió.
-¡Pero qué diablos! ¡Estaba tan divertido! –se quejó Harley.
-Eso pasa por no contratar digital –responde Doble Cara.
La señal regresó. Esta vez, con la imagen de J'onn bajando con cuidado el helicóptero en el suelo. Diana, con el golpe había caído en el suelo inconsciente.
Superman bajó al suelo. La gente que había estado grabando con sus celulares todo lo que sucedía, ahora estaba aterrada al ver a Superman frente a ellos.
-Ustedes… ¡Ustedes! –gritó. Estaba a punto de lanzar su rayo contra ellos, pero una voz lo detuvo.
-Superman.
El Hombre de Acero volvió a ver. Todos se quedaron en silencio, inmóviles, al ver a Batman detrás de él.
