Capítulo 15: Recuento de los Daños
Vixen salió de su habitación. Caminó por los pasillos rumbo al gimnasio con su ropa deportiva y el humor por los suelos. Era extraño ver tantos técnicos y miembros de la Liga presentes a primera hora en La Atalaya. Muy de noche J'onn Jonzz había enviado un mensaje general a todo el personal para estar presentes a primera hora. Todos esperaban por fin alguna explicación sobre lo sucedido, pero ella sentía que no la necesitaba. Era una mujer que había luchado con sus propios demonios internos toda su vida, así que el caos provocado por Superman no empeñaba la imagen que tenía de él, después de tantos años viéndolo trabajar y arriesgar su vida por todos. Ni siquiera cuando él tuvo aquel enfrentamiento con John, lo que causó su salida de la Liga, cambio su concepto de Superman. En ese momento, suspiró al recordar a su ex pareja. Ya eran dos años de su separación, y aún le era difícil no pensar en él. Al llegar al gimnasio, se frustró al ver que tendría compañía.
-Buenos días –saludo fríamente, sin recibir respuesta. Helena Bertileni, aka Cazadora no era de su agrado. Como compañera de lucha, era formidable, no lo podía negar. Pero en lo personal, era de difícil trato.
Dejó caer su maletín en un asiento, y fue hacia las barras de equilibrio, mientras Helena practicaba con la bolsa de box. Se frotó las manos con polvo e inició su rutina diaria. Pasó alrededor de 20 minutos, cuando terminó. Fue por una botella de agua, justo cuando Helena se tomaba una al lado del congelador. Las dos se quedaron en silencio, una al lado de la otra, hasta que se escuchó por el altavoz que una nave llegaba al hangar.
-Supongo que es tu novio… quiero decir, tu ex –le dice Helena mientras tira la botella en el basurero.
-¿Disculpa? –le responde Vixen molesta.
-Estuve temprano en hangar y escuché que Stewart regresaba, parece que estaba custodiando a alguien, no sé.
-Sí, eso lo sé. Pero no veo la razón de tu comentario.
Helena levantó las manos, -Oye, tranquila Mari, era solo una broma.
-Pues no le veo la gracia a tu supuesta broma.
-Lo lamento, supongo que solo estoy algo ansiosa, ya sabes, después de lo de ayer.
Vixen bajó de inmediato, -Sí… supongo que todos estamos nerviosos. Lo lamento, no debí tampoco reaccionar así.
-No hay problema. Lo que me enloquece es esta tonta espera, si al final, la Liga hará todo lo posible por defender a Superman de todo esto.
-¿Qué quieres decir?
Helena toma asiento y la mira extrañada, -Pues lo obvio. Sin importar los daños, los grandes amigos de Superman le salvarán el culo, ya verás.
Vixen fue hacia ella un poco disgustada, -¿No crees que estás siendo irrespetuosa con él?
Cazadora se pone de pie, con una pequeña sonrisa, -¿Irrespetuosa? ¿No viste lo que hizo ayer?
-Sí, supongo que no existe persona que no lo haya visto. Pero con todo lo que Superman ha hecho por la humanidad, deberíamos darle al menos el beneficio de explicarse.
-No me imagino alguna explicación que justifique lo que sucedió ayer.
Vixen baja la mirada, sin saber que responder. Helena toma sus cosas y camina junto a ella, -Pero la verdad, no me extraña que lo defiendas Mari. De todas formas, es amigo de John, ¿no?
La morena la toma del brazo con fuerza, -Es la segunda vez que mencionas a John, ¿me puedes decir que te pasa?
-Suéltame –le dice con ira.
Vixen la deja de agarrar, pero sin mover un músculo más, -Escucha Cazadora, no somos amigas, así que no tienes porque si quiera mencionar a Linterna Verde.
-¿Te duele escuchar su nombre? Sabes algo Mari, creo que defiendes a Superman porque aún te sientes dentro del "Círculo Interno" de la Liga. Claro… como antes pasabas las noches con uno de ellos, seguro sientes que formas partes de su club, pero tienes que entender que en ese grupo, personas como tú y yo nunca formaremos parte, así que deja de volar tan alto.
Entre tanto, Jimmy Olsen llegaba al Daily Planet. A pesar del cansancio físico que sentía, decidió llegar a primera hora. La reunión con Perry casi a medianoche fue estresante, más con la solicitud que había dado…
Flashback
Eran casi las 11 de la noche cuando Perry reunió a todos sus reporteros. Entre ellos, Olsen escuchaba con atención a su jefe.
-Quiero que busquen a ese hijo de puta en donde sea. Si lo hayan, inmediatamente llaman a la policía, y se mantienen a una distancia prudencial, pero quiero imágenes de su detención. –les ordena Perry.
-Pero señor –le interrumpe uno de los reporteros – Si se pone violento, no creo que la policía pueda hacer algo.
-Ustedes cumplan con su trabajo. Solo les pido cautela, no quiero a otros de mis reporteros hospitalizados, pero quiero a todos vigilando los cielos. Si Superman aparece, será el Daily Planet quien tendrá la primera imagen, ¡ahora fuera! Excepto tú, Olsen.
El pelirrojo se acercó a Perry nervioso. Cuando el resto del personal salió, White se sentó en su escritorio, -¿Has visto a Lois?
-Sí señor. Fui en la tarde. Está… un poco nerviosa.
-No me extraña. ¿Y qué sabes de Kent?
-¿El señor Kent? Pues… lo estuve llamando pero no contestó su teléfono.
Perry gruñó, -Espero que esté bien.
-¿Qué quiere decir, señor?
-Él siempre está cerca de Lois. Y más de una vez ha sacado notas de Superman. Solo espero que no se haya encontrado con él hoy que era su peor día.
-Pero, señor White. Superman no es malo.
-¿¡No viste lo que le hizo a Lois, Olsen?!
-Sí, pero… bueno, solo creo que debe haber una explicación. Él nunca dañaría a Lois ni a ninguna persona.
-Pues Olsen, ayer vimos una nueva faceta de Superman. Yo… me siento confundido, pero… tengo que ser cauteloso a partir de ahora. El Daily Planet siempre ha sido defensor del Hombre de Acero desde sus inicios, pero ahora hemos quedado muy mal parados, cuando nuestra reportera estrella, que ha sido la más ferviente seguidora de Superman ha sido atacada por él en televisión nacional. En fin… ve, Olsen. Si quieres… tú ve a casa, trata de descansar, sé que ha sido un día duro para ti, y has estado sin parar más de 18 horas. Te veo en la mañana.
-Sí señor, gracias.
Fin del Flashback
Jimmy no pudo dormir, así que desayuno algo ligero y llego al trabajo, pero se sorprendió un poco al ver a su compañera en su escritorio. La mujer estaba con un yeso en su brazo, y también tenía un moretón que sobresalía desde la parte expuesta del yeso.
-¿No debería estar descansando, señorita Lane?
La mujer le sonrió, -Hola Jimmy. Me mandaron a casa dos semanas, pero ¿qué haría enclaustrada ahí? ¿Comer chocolate mientras veo telenovelas? No es mi estilo, menos ahora con lo que está pasando con Superman.
Lois estaba sentada, viendo en el monitor la entrevista con el Hombre de Acero. Luego, retrocedió la imagen y nuevamente puso a correr el video.
-Señorita Lane, ¿qué está buscando?
-Ya no estoy buscando, creo que lo encontré –le responde con una sonrisa.
-¿Qué quiere decir?
Lois congela la imagen, segundos después del sorbo de agua. –Mira sus ojos, Jimmy. ¿Qué ves?
El chico ve la imagen extrañado. –Sus ojos… están un poco rojos.
-Hace 5 años, en una entrevista que le hice a Superman, me habló que había diferentes tipos de kriptonita.
-Sí, la verde es la más común.
-Ajá, pero hay otras, algunas artificiales que le causan diferentes efectos. Esa vez, hace tres años, una especie de kriptonita roja hizo que se volviera… despreocupado. No tenía fuerza de voluntad para enfrentar nada, y fue cuando Batman intervino. Luego… revisé otros casos en donde estuvo expuesto, en todos ellos la kriptonita roja afectaba la parte psicológica de Superman, y siempre presentada un rasgo físico en común.
-¿Los ojos rojos?
-Exacto –le responde finalmente, con una sonrisa. –Yo lo vi frente a frente Jimmy, solo que no pude recordar esos detalles en ese momento. Si hubiese sabido que había sido expuesto a kriptonita roja, no me hubiese acercado. Sus ojos eran rojo sangre.
-Entonces… no enloqueció, fue víctima de un ataque.
El celular de Lois suena y ella responde, -Lane… oh, hola Dr. Hamilton, gracias por devolverme la llamada… sí, puedo estar ahí en media hora… le agradezco mucho.
Al cortar la llamada, toma su bolso y se pone de pie. –Vamos Jimmy.
-¿A dónde vamos?
-A salvar la reputación de Superman.
Eran las 7:30 a.m. y la reunión aún no empezaba. Varios miembros de la Liga, esperaban ansiosos alguna respuesta de los fundadores, otros, llegaban sin saber a ciencia cierta lo que pasaría de ahora en adelante. Uno de ellos, fue Oliver, que rápidamente buscó a Dinah. Esta lo esperaba en el comedor, acompañada de su mentor, Wildcat y Zatanna. Cerca de ellos, en otra mesa, Kara, que había estado ausente de la Tierra las últimas 48 horas, saludo a Arrow a la distancia, y siguió su conversación con Stargirl/Courtney Wiltmore y Atomo/Ray Palmer.
El rubio se sentó con Dinah y se frotó el cuello. –No dormiste bien, ¿eh?
-La verdad no. Y, ¿cómo les fue a ustedes con la investigación?
-Pues no logramos identificar a la chica que le dio la kriptonita a Superman, ahora Pregunta está buscándola.
Zatanna ríe con sarcasmo, -¿Crees realmente que ese loco de remate pueda hacer algo?
-Pues nos llevó a J'onn y a mí por un buen camino.
-Y lo más importante, cree en la inocencia de Superman –interrumpe Arrow. Wildcat se queda pensativo, -¿Y eso es bueno? Es decir, tienen que admitir que todo ha sido extraño con él los últimos días, el colapso de Batman discutiendo con Superman y ahora esto.
-Lo de Batman es… algo ajeno a Superman –le explica Arrow – en cuanto a lo de ayer, no cabe duda que fue un ataque hacia él.
Canario observa a los que están alrededor, -Pues es mejor que los demás expliquen que sucede, hay muchas dudas, y no solo entre la ciudadanía común.
A unos cuantos pasos de ellos, empezaba una discusión entre Kara y Courtney. –Tú no estuviste Kara, así que no puedes suponer nada. Tu primo arremetió contra 4 miembros de la Liga y atacó civiles.
-Sé que debe haber una explicación para eso, Court. Mi primo no es un loco.
-Entiendo que puede haber sido kriptonita, pero, aun así, Superman es el líder de la Liga, ¿sabes la imagen que nos ha proyecto a todos con esto? –le pregunta Ray, pero Kara inmediatamente se pone a la defensiva, -Es injusto que quieran juzgarlo ahora, después de todo lo que ha hecho por la humanidad.
-Todo lo que haya hecho en el pasado no lo exime de responsabilidad ahora Kara.
-No puedes opinar nada al respecto Courtney, no tienes ni cinco años combatiendo, mi primo lleva más de 20.
-¿¡Y!? ¿Acaso justifica eso que haya mandado a Lois Lane al hospital? ¿Qué sucede si aún está bajo los efectos de la kriptonita? No todos somos indestructibles como tú, Kara.
En ese momento, uno de los técnicos corre al comedor, -¡Necesitamos ayuda aquí! ¡Hay pleito en el gimnasio!
Los miembros de la Liga se quedan inmóviles los primeros segundos, pero al momento varios van con él rápidamente. En ese momento, se escucha un estruendo en los pasillos. Canario, Zatanna y Oliver son los primeros en entrar, justo cuando Cazadora lanza a Vixen contra la pared.
-¡Alto ustedes dos! –les grita Canario, pero es ignorada por las dos mujeres.
Vixen le lanza una patada, pero Cazadora la bloquea y la lanza contra la pared.
-Ufff… qué sexy –dice Oliver con una sonrisa, pero gime de dolor cuando Zatanna le da un codazo. -¡Deja de bromear y has algo!
Arrow suspira, y camina hacia ellas, mientras se frota el brazo, -¡Señoritas! ¡Terminen este espectáculo, por favor! –les dice Oliver, que intenta sostener a Cazadora por los brazos y alejarla de Vixen, pero esta lanza sin ver un golpe, rompiéndole el labio al rubio, que cae en el suelo. En ese momento, la morena pierde los estribos y abofetea a su rival con todas sus fuerzas varias veces, -¡Eres una bruja!
-¡Y tu una perra! ¡Seguro defiendes a Superman porque te lo cogiste, igual que ha John Stewart!
-¡Maldita zorra! –le grita Vixen, que se le tira encima.
Canario pierde la compostura y lanza un grito sónico, haciendo que ambas mujeres salgan volando unos metros e impactando a Arrow también. Oliver apenas puede taparse los oídos, así como el resto que estaba atrás de Canario. La rubia respiró profundo y se acercó a ellas.
-Bien, ustedes dos me acompañan… ¡ahora!
Cazadora se pone de pie aturdida, pero aun con fuego en la sangre, -¡No eres quién para darme órdenes!
-¡Pues si no te gusta Helena, puedes irte! ¡Recuerda que ya fuiste expulsada de la Liga una vez!
-Sí, por el mismo hijo de puta que casi mata a nuestros compañeros ayer.
En ese momento Kara se enfurece y va hacia ella con furia, pero Stargirl se pone en medio de las dos. -¡Ya basta! Kara por favor, no es el momento. No le des gusto.
-Bien, se pueden quedar con su club de Súper Héroes –dice Cazadora frustrada. –Yo no necesito perder mi tiempo aquí, si no puedo siquiera dar mi opinión. Y tú, Vixen, nos volveremos a ver muy pronto.
La mujer se va del gimnasio. Vixen se pone de pie y trata de ir tras ella, pero Canario la detiene. –Vixen, déjala. Ve a la enfermería a que te atiendan esos golpes, luego paso a conversar contigo.
-No… esa maldita me va a escuchar.
-Por favor, amiga, no compliquemos más las cosas, suficiente ya con lo que pasa con Superman. Ve y trata de calmarte. Wildcat, ¿podrías acompañarla y asegurarte que no haya otra pelea?
El mayor asiente y se va con ella. Mientras Courtney trata de calmar a Kara, Canario se acerca a Oliver, que apenas se ponía de pie. Cuando dejó de sostenerse los oídos, gotas de sangre corrían de ellos. Canario sintió dolor al ver que su ataque le había impactado a él también. –Oh amor, lo siento tanto.
-¿Qué cosa? –le pregunta en voz alta.
-¡Que lo lamento! –le grita, pero era inútil. La mujer acaricia su rostro. Y luego vuelve a ver a Stargirl. –Courtney, ¿podrías llevar a Arrow a la enfermería? Creo que tiene ruptura de tímpano. Yo debo arreglar este asunto primero.
-Claro, no hay problema.
Dinah se acerca al oído de su esposo y habla casi gritando -¡Ollie, Stargirl irá contigo para que ten atención médica!
-¿Qué dices Canarito? Tengo un zumbido en los oídos, no puedo oírte.
Dinah suspira y le hace una seña a Courtney. La joven toma del brazo a Oliver y lo jala con cuidado. Éste se deja llevar tranquilamente, dejando a Canario y Zatanna con Supergirl, en el gimnasio.
Zatanna acaricia su hombro, -Kara, sé que Helena es una cretina, pero tienes que ser más inteligente que ella, no puedes reaccionar ante cualquier provocación suya.
La más joven baja la mirada sin decir nada. –Recuerda que tú eres casi tan fuerte como tu primo. Una… reacción sin pensar, puede provocar un gran problema.
-¿Acaso escucharon lo que dijo de Clark? –les dice suavemente. –Ella no puede referirse así de él.
-Lo entendemos, en serio. –le responde Canario. –Pero no puedes permitir que personas como Cazadora te afecten con sus comentarios hasta el punto de querer hacerles daño. Debes ser superior a ellos, tal y como Clark lo es.
Los ojos de Kara se humedecieron, y con una mirada angustiada vio a Canario, -Si esto pasó aquí, ¿te imaginas lo que debe estar pasando en la Tierra? Esto le hará mucho daño a Clark.
-No lo subestimes, te aseguro que él sabrá cómo enfrentar esto, recuerda que es reportero también y sabe manejar a las masas.
-No dudo de sus capacidades pero él siempre vive reprimido por el temor de dañar a alguien, y ahora tendrá que enfrentar su peor pesadilla.
Después de presentar el video completo de la entrevista y el ataque, hubo un silencio ensordecedor por algunos segundos. Clark en ningún momento levantó la vista. John temblaba por la ira que sentía, pero se contenía al sentir la mano de Shayera sobre la suya. Ella miraba a Clark con pena. Pero al mismo tiempo, sentía temor de él.
Ver las imágenes fue incluso más duro para Wally de lo que recordaba. Nunca pensó que llegaría el día que tendría miedo de Superman, pero así era, y no podía controlarlo. J'onn y Diana eran los más tranquilos y objetivos, pero el marciano no dejaba de ver a Bruce. Su rostro inexpresivo no tenía concordancia con las emociones que sentía en ese momento: dolor, ira, temor, pero no hacia Superman, sino a lo que implicaba lo sucedido. Finalmente, Diana tomó la palabra, -Bueno, eso es lo que pasó, ahora veamos lo que se ha descubierto.
Activa el monitor y Pregunta sale en pantalla, -Buenos días señores –les saluda formalmente.
John, Shayera y Wally se quedan extrañados al ver al polémico hombre, pero no dicen palabra alguna.
-¿Qué has encontrado, Pregunta? –se dirige Batman hacia él con total tranquilidad.
-El lector de kriptonita confirmó que el vaso que le fue ofrecido a Superman antes de la entrevista tenía kriptonita roja en polvo. La mujer que le dio el vaso no ha sido identificada, pero si pude corroborar que ha participado en ataques a diversos grupos a lo largo del orbe. Es conocida como Black Shadow, es una espía que fue dada de baja del BND, el servicio de inteligencia alemana. Es un hecho que fue contratada para acercarse a Superman y drogarlo. Sobre quién o quiénes están detrás de esto, la lista de 8 inicial se acortó a cuatro.
Las imágenes de los propietarios de Kord Inc., Laboratorios Star, Wayne Inc. y Luthor Corp salieron en pantalla.
-Bueno, podemos eliminar a Wayne Inc. de la lista por obvias razones –dice Flash, pero Batman suspira.
-No creo que sea conveniente hacerlo –responde Pregunta.
John arruga la frente, -¿Me estás diciendo que Bruce Wayne podría tener interés en dañar a Superman? ¡Enloqueciste!
-No estoy culpándolo, pero Bruce Wayne no tiene forma de supervisar todo lo que pasa en su vasto imperio, no solo por ser patrullero de noche, sino que en su estado físico actual le es imposible, ¿no es así Batman?
Por primera vez Clark levanta la mirada y vuelve a ver la pantalla molesto, -Bruce nunca haría…
-Pregunta tiene razón –interrumpe Bruce –Hace mucho que si quiera voy a la empresa, y desde antes había dejado gran parte de las funciones administrativas a Lucius, que de por sí ya es mayor y no puede hacer todo. Investigaré por mi cuenta, gracias Pregunta.
-Bueno, ¿y sobre Luthor Corp? Con la ausencia de Lex, su empresa ha perdido fuerza y sobre todo motivación para atacar a Superman. –menciona Shayera.
-Aun así, no se puede dejar de lado. Recuerden que Luthor acumuló mucha kriptonita e incluso trabajó con sus científicos para modificar sus efectos. Otro pudo hacerse de ella y sus investigaciones. En todo caso, aun no encuentro una conexión entre estas empresas y la mujer desconocida. Seguiré investigando.
Los siete se quedan pensativos por unos segundos, hasta que Diana habla –Gracias por tu trabajo Pregunta, has sido de gran ayuda. Descansa, seguiremos nosotros desde donde lo dejaste.
-Yo… prefiero continuar. Este caso puede traer implicaciones importantes, y debe ser resuelto a la brevedad.
-Como quieras, Pregunta. Cuando termine aquí, iré a ayudarte. –le dice Stewart.
-Gracias Linterna Verde. Les mantendré informados.
Al terminar la conferencia, nuevamente un silencio reinó en la sala. –Bien, ahora que tenemos una idea más clara de lo que pasó, es hora de atender las consecuencias –explica J'onn, pero es interrumpido por Superman, que se pone de pie.
-Debo irme. Necesito saber cómo está Lois.
Diana lo sigue y toma suavemente su brazo -Espera, no creo que sea conveniente Clark. No hasta que hablemos con los medios.
-Lo siento Diana, pero esto no puede esperar. Evitaré a los medios lo más que pueda, hasta que ustedes hablen con ellos, pero necesito saber que está bien.
Clark vuelve a ver a Bruce, que simplemente asiente, entendiendo perfectamente que era importante para él. Superman se va de la sala, seguido por J'onn. Diana toma asiento, "Esto no podría ser más complicado".
-¿No se ha dado una declaración aún? –pregunta Wally.
-No estábamos en condiciones para…
-Disculpa Diana –interrumpe HawkGirl –pero eso fue un descuido. La Liga debió responder de inmediato, así parece que ocultamos algo.
-Pero Shayera, ustedes estaban en malas condiciones, J'onn investigando y…
-¿Qué le han dicho al resto? –pregunta Batman. -¿Han hablado con los demás miembros de la Liga, al menos?
Diana se queda en silencio. Bruce gruñe y da una vuelta a su silla. –Yo me encargaré.
-Espera Batman, no es lo mejor. Es decir, Balack estuvo en cámaras con el traje de Batman, si ahora te ven en esa silla, habrá preguntas.
-Wally tiene razón –explica Diana. –El haber visto a Batman en buenas condiciones, apaciguo un poco a la gente.
-¿Qué pretenden que haga entonces, señores? La Liga se está desmoronando en este momento, y nadie toma la iniciativa.
-Bruce, escucha, debes entender…
-¡¿Qué debo entender princesa?! Llevamos una hora dando largas a algo que debió ser claro desde el principio.
-¿Desde el principio? –le interrumpe Shayera molesta. -¡Es fácil para ti decirlo! Tú no viviste lo que nosotros.
-¡Lo he vivido HawkGirl! He visto a Superman bajos los efectos de la kriptonita roja más de una vez, controlado por la magia o con lavado de cerebro, y en ninguna de esas ocasiones dude de él.
-¿No dudaste? ¿No eres el mismo Batman que creo planes de contingencia para cada uno de nosotros? –le increpa John.
-Planes para contener, no para matar. Pero aun así, nunca he dudado de la integridad de ninguno de ustedes.
-¡Dejen de discutir! –exclama Wally, quien se quita la máscara y se frota la cabeza. –Escucha, no creo que nadie aquí dude de Clark. Es decir… somos amigos, ¿no? Es sólo que… y hablo por mí, bien. Yo… estoy asustado.
Todos miraron al más joven, lo que hizo que se sintiera más nervioso, pero tenía que hablar. –Nunca antes sentí tanto miedo como ayer, mucho menos de él. No sé cómo podría salir por esta puerta y decirle al resto que confíe en Superman, cuando yo si quisiera soy capaz de hacerlo. ¿Y si vuelve a suceder? Quienes drogaron a Clark saben que pueden afectarlo con algo tan simple como un vaso de agua. Debemos buscar la forma de contrarrestarlo.
-¿Contrarrestarlo? –pregunta Shayera.
-Un antídoto.
-Eso, lo que dice Batman… escuchen, yo no soy un genio químico como lo era Barry, pero si algo aprendí viéndolo trabajar, es que para casi todo componente existe otro que puede neutralizar sus efectos. Hasta ahora, ¿qué se ha hecho para reducir los efectos de la kriptonita?
-Nada, que yo tenga entendido –le responde Batman. –Pero se puede trabajar en ello. Y conozco a las personas indicadas para ello.
-¿Son de confianza?
-Sí, lo son. Pondré a trabajar eso de inmediato. Buena idea Flash.
Diana siente un cambio de ambiente, lo que la tranquiliza. John había dejado su agresividad inicial, y Shayera se veía un poco más tranquila. –Creo que por fin estamos llegando a conclusiones satisfactorias. John se encargará de trabajar con Pregunta.
-Dalo por un hecho. Tal vez necesitemos a alguien más.
-Ray Palmer es la mejor opción –le responde Batman.
-Bien, buscaré a Átomo entonces.
-J'onn y yo nos encargaremos de la prensa –prosigue Diana. –Shayera, creo conveniente que estés fuera de los reflectores, al menos hasta que te recuperes.
-Bien, me quedaré en el Salón de la Justicia entonces.
-¿Y yo qué haré? –pregunta Flash.
-Necesitaremos que uno de nosotros se quede en la Atalaya como representante de los fundadores, y si hay alguna situación de emergencia, organice a la Liga.
Wally abrió los ojos, -Diana… ¿no estás hablando en serio?
-Siéntete complacido, West, creo que te promovieron –le dice John en tono de broma.
-¿Sí?... pues gracias –responde con duda.
Clark iba con dirección a Control, seguido por J'onn que, infructuosamente intentaba detenerlo.
-Superman, es mejor que te quedes en la Atalaya.
Éste se dio vuelta. –No puedo J'onn. Entiende, Lois es mi mejor amiga, y la primera que confío en mí. Lo que le hice es imperdonable –le dice con angustia.
-No fuiste tú, Clark, fue la kriptonita.
Alrededor de ellos, algunos miembros escuchaban la discusión. Varios estaban nerviosos, pero entre ellos, había una persona que no sentía miedo, todo lo contrario.
-¿Por qué no lo dejas, marciano? Que vaya a la Tierra y enfrente lo que hizo –le dice Cazadora al aproximarse a ellos.
-No es el momento Cazadora –le responde J'onn molesto.
-¿A no? ¿Entonces cuando? ¿Debemos esperar a que Superman mate a alguien?
-¡Es suficiente Helena! –le grita Canario al encontrarse con ellos. –Te dije que te fueras de la Atalaya.
La mujer se vuelve hacia ella con molestia, -Y yo te dije a ti que no eres quien para mandarme.
-¿Irse? ¿Qué hizo? –pregunta Superman. La mujer lo vuelve a ver, y sonríe con sarcasmo. –Me echaron otra vez, solo por decir lo que todos aquí piensan pero temen expresar, monstruo –le dice en la cara.
Pocas personas lograban que J'onn Jonzz perdiera la paciencia tan rápidamente como Helena Bertileni. -Bien, es suficiente. Cazadora, quiero que me entregues tu comunicador de inmediato, estás fuera de la Liga.
-Espera J'onn –le dice Superman poniéndole la mano en el hombro. –No es así como hacemos las cosas.
-No, solo le destrozamos la cara a nuestros compañeros cuando estamos de mala leche.
-Helena, eres la última persona a quien debo darle alguna explicación de mis actos. Nunca has tenido una buena actitud con ninguno de tus compañeros. Realmente fue un error volver a integrarte.
La mujer se ríe, sin inmutarse ante la presencia del Hombre de Acero, -¿Así que no tienes que darme explicación? Bien, ¿y qué hay de ellos? –le pregunta, señalando a los que estaban alrededor. Superman volvió a ver sus rostros, y sintió dolor. –Míralos Superman, ¿a ellos no les debes una explicación?
-No he dicho que…
-¿Los ves? Si ellos, que te han visto todos los días, ahora te temen, ¿cómo crees que se sentirán el resto de las personas en la Tierra?
Dinah pone su mano en el hombro de Clark, -No la escuches, Superman.
-¿Por qué no?
-Cazadora, cállate de una vez…
-¡No pienso hacerlo, Lance! Ustedes piensan que le hacen un favor endulzándole el oído y ocultándolo, y no es así. Esconderlo de las consecuencias de sus actos no arreglará nada.
Helena vuelve a ver a Superman. El rostro del kriptoniano reflejaba angustia, lo que hizo que Cazadora empezara a conmoverse un poco, sin embargo, no podía callar lo que sentía, no estaba en su naturaleza hacerlo. -¿Sabes cuál es tu problema, Superman? Que has caminado como Dios en medio de nosotros los mortales.
-¡Nunca me he sentido más que el resto!
La mujer sonríe, -No es lo que sientes lo que importa, sino lo que proyectas, y es esa imagen de ser indestructible e incorruptible lo que ahora te está condenando. Así que, hazte un favor, si quieres que la gente deje de temerte y vuelva a confiar, baja de tu pedestal y responsabilízate por lo que hiciste.
Cazadora dio media vuelta, dejando a Superman, J'onn y Canario sin decir una palabra, y en medio de las murmuraciones del resto que estaba en la Sala.
-Ella tiene razón –dice Clark al ver que ella se retira.
-Por favor, Clark, no dejes que esa mujer…
-Dinah, por favor. Debo enfrentar esto, y primero, debo hacerlo con la Liga. J'onn, convoca a todos en el Salón Principal en 10 minutos..
Clark se va, sin decir nada más.
Bruce y Diana seguían en la Sala de Reunión, ella comunicándose con Hal Jordan, y él con el Dr Hamilton. Cuando Wonder Woman, terminó se acercó a su amigo.
-Bien, estaré ahí, gracias Hamilton.
Diana acerca una silla y se sienta con él. -¿Cómo estás?
-Bien –le dice fríamente.
Ella le sonríe, -Bruce, en serio, ¿cómo estás? –le insiste, esperando una respuesta sincera. Bruce se recuesta en su silla y se frota la nariz. –Físicamente, mejor. Mentalmente, desecho. Me siento… inútil. No tengo idea de qué hacer en este maldito estado –le dice mientras golpea con su mano derecha la silla.
-Él va a estar bien, Bruce. No lo vamos a dejar sólo con esto.
La vuelve a ver. Nunca permitía dejar salir sus sentimientos, pero ahora, necesitaba desahogarse. –Todo lo que está pasando, bien podría acabar con él.
-Clark es fuerte…
-Tiene músculos de acero, sí, pero internamente es tan mortal como cualquiera de nosotros princesa. Él no está bien. Además…
-¿Sucede algo?
Bruce se queda pensativo por unos segundos, -Vamos Bruce, ¿qué pasa?
Suspira, y se acerca a ella. Su expresión era diferente, ya no era fría, era una de las pocas ocasiones después de tantos años, que Diana veía en él angustia, -Hable con Alfred antes de venir, Tim está en problemas, y tendré que hacer algo que no quería…
En ese instante, Clark entra a la Sala. Ambos se quedan en silencio, el murciélago siente preocupación al ver su rostro. -¿Sucedió algo?
En ese momento, J'onn pide la presencia de todo el personal de la Atalaya en el Salón Principal.
-¿Y eso? –pregunta Diana al escuchar el anuncio.
-¿Podrías darme unos minutos a solas con Batman? –le pregunta Clark. Ella asiente pero antes de irse, se vuelve a Bruce, -Después terminamos de hablar, ¿bien?
-Claro.
Cuando ambos se quedan solos, Clark toma asiento en el lugar que había dejado Diana y se cubre la cara. -¿Clark?
-Es duro… la gente, todos en la Atalaya, me temen, Bruce. Y tienen razón.
-No fue tu culpa, Clark…
-Aun así, Bruce. La seguridad de las personas está por encima de cualquier cosa. Soy un peligro para todos, dinamita que puede explotar en cualquier momento.
Bruce toma con fuerza su mano, -Al diablo Kal El.
-¡Bruce!
-No… cambia esa cara. Eres Superman, maldita sea. Si quieres que el resto crea en ti, no puedes perder tu propia confianza.
-¡Casi mato a nuestros amigos!
-¡Pero no lo hiciste! De detuviste
-Sí, cuando pensé que estabas ahí.
-No Clark, desde antes.
Superman lo vuelve a ver sin entender. -¿Olvidas que te he visto luchar con todas tus fuerzas? Pudiste matar a todos en cuestión de segundos y no lo hiciste. Un ala rota, un brazo fracturado, una conmoción, incluso la hemorragia interna de Jordan, no son nada comparado con lo que tú y yo sabemos que puedes hacer. Aun con la kriptonita roja lograste contenerte, tuviste control de tu fuerza, a pesar de todo. Mi punto es… Clark, no subestimes tu propia fuerza de voluntad. Haré que Hamilton y su gente trabajen buscando una alternativa para contrarrestar los efectos de esa maldita roca, pero quiero que entiendas que tienes la fuerza necesaria para controlarte.
Clark sonríe al escucharlo, -¿Tanta fe me tienes?
-Tú te las has ganado. Ahora… quiero que vayas a esa reunión y enfrentes a la Liga, no como culpable, tampoco como víctima, sino por quien eres, como Superman. Así que deja de autocompadecerte y cambia esa cara, me enferma verte así.
Clark se ríe mientras toma su mano con cariño, -Gracias.
Mientras iban de camino al Salón de la Justicia a encontrarse con Hamilton, Lois y Jimmy esperaban escuchar la rueda de prensa del senador Wells por la radio. El celular de Olsen sonó, así que volvió a verlo y lo guardó. -¿Quién era?
-Perry. Supongo que quiere para cubrir la rueda de prensa.
En ese momento, Wells, que estaba junto al alcalde de Metrópolis, otros políticos y dos empresarios inicia su declaración. En la Atalaya, Wally veía la pantalla. John se acercó a él y le puso la mano en el hombro, -Vamos Flash, nos esperan.
-Dame unos minutos.
John se acerca y ve la pantalla con interés, -¿Ese es Wells?
El pelirrojo asiente. –El máximo enemigo político de Superman.
Dick llegaba a la mansión, pero escuchó la televisión de la sala encendida. Se encontró con Tim, aún con su pijama puesta, esperando.
-¿Y Alfred?
-Dormido, supongo que después de lo de ayer, necesita descansar. –le responde sin dejar de ver la pantalla.
Finalmente, Wells toma la palabra, -Muy buenos días, señores, señoritas. Como representante de nuestro Estado ante el Senado de los Estados Unidos, y como un ciudadano preocupado, me he reunido con personas angustiadas por los sucesos acontecidos en los últimos días a causa de Superman. Por más de 20 años, hemos permitido que este hombre viviera entre nosotros, pero su presencia ha convertido a Metrópolis en foco de todo tipo de ataques. A pesar de que su supuesta motivación es defender la ciudad, ha sido todo lo contrario, y lo que pasó ayer, demuestra eso. Aun ahora, el Hombre de Acero no ha dado la cara, en una muestra de completo irrespeto hacia la ciudadanía. En este momento, y respondiendo a las manifestaciones de miles de personas angustiadas por el peligro que representa este hombre para la ciudad, es que hemos solicitado ante la fiscalía la detención inmediata del Hombre de Acero. Esperamos que él mismo se entregue, en concordancia con la justicia que él por años ha pregonado defender. Además, la ciudad de Metrópolis, por medio de la Alcaldía, ha decidido prohibir cualquier acción de Superman dentro de nuestra amada ciudad. No necesitamos a un hombre con poder descomunal que puede perder el control en cualquier momento. Metrópolis ya no será más la ciudad de Superman.
Alrededor de 50 personas estaban reunidas alrededor de la plataforma, esperando. Entre tanto, Bruce se transportó al Salón de la Justicia. Deseaba estar con Clark en esos momentos, pero podía ser de más ayuda en otro sitio. Hamilton lo esperaba en su laboratorio. Al entrar, el mayor se sorprendió al verlo más desmejorado de lo que recordaba. Se veía exhausto, pálido, pero sobre todo, su semblante era distinto, más emocional, no rígido y áspero como le era costumbre.
-Batman, me alegra ver que está bien, cuando Superman lo secuestró, temí por su seguridad.
El Hombre Murciélago no escondió su molestia por su comentario, -Él no me secuestró Hamilton, me fui con él por mi propia voluntad. Estoy aquí porque es necesaria su ayuda y la de su equipo.
El anciano frunció el ceño, -No me extraña, últimamente hemos sido muy solicitados por la Liga de la Justicia.
-¿Y eso le es molesto?
Hamilton suspiró, -Entienda, Batman, prácticamente hemos sido secuestrados aquí. Mi gente no ha tenido un solo día libre desde el ataque al laboratorio. Y de eso ya han pasado 6 días.
Batman bajó su enojo, -Tiene razón. Y le aseguro que agradecemos lo que han hecho, en especial, yo, por todo sus esfuerzos por salvar la vida de Jason y atendiendo mi problema médico…
-¿Qué problema médico? –se escucha una voz femenina.
Lois y Jimmy estaban detrás de ellos. El pelirrojo levantó su cámara, al tener frente a él la primicia: Batman herido, pero la mujer baja suavemente su cámara y se acerca a Batman, quién se queda sorprendido al verla, -¿Batman? ¿Estás enfermo?
Superman, voló suavemente hacia la plataforma, acompañado por Wonder Woman y J'onn. En la enfermería, quedaban dos del personal médico, así como Canario Negro y Arrow, que estaba sentado en una camilla, después de haber sido atendido.
-¿QUÉ SUCEDE? –pregunta en voz alta Oliver.
La rubia toma con cariño su mano, para calmarlo, luego, ve la imagen en pantalla, que era compartida en toda la base espacial, así como en el Salón de la Justicia. Hal Jordan estaba ansioso por escuchar las palabras de Superman, deseando estar ahí para acompañarlo también.
-No se ve bien –dice Zatanna, que estaba junto a John, cerca de la puerta, y alejado del resto del personal. John no respondió, simplemente observaba al Hombre de Acero, que se acercó al micrófono con un aire de culpa que proyectaba completamente. Flash estaba en la sala de Control junto a Cyborg y Tornado Rojo. El pelirrojo sentía una gran opresión en el pecho, era injusto que su amigo tuviese que pasar por todo esto.
Superman respiró profundo antes de hablar. Echó un vistazo en aquellos que lo rodeaban. Había ansiedad en algunos, miedo en otros, pero también molestia. El ambiente era intenso, pero al mismo tiempo, el silencio abrumador.
-Los he reunido hoy por lo que sucedió en Metrópolis hace 24 horas. Existen muchas dudas, y hay un gran temor en la mayoría de ustedes por mis acciones, y sinceramente, no los culpo, porque… yo también siento miedo.
Clark tragó seco y bajó la mirada un poco, pero entonces recordó las palabras de Bruce, "Eres Superman, maldita sea. Si quieres que el resto crea en ti, no puedes perder tu propia confianza… Ahora quiero que vayas y enfrentes a la Liga, pero no como culpable, tampoco como víctima, sino por quien eres, como Superman".
Recordarlo le dio fortaleza. Levantó la mirada y siguió, -La Liga de la Justicia está investigando. Sabemos que fui expuesto a la kriptonita roja. Ese material provoca cambios en mi forma de pensar y actuar. Perdí el control, dañé a personas muy cercanas a mí y causé terror a todos. Lo único que puedo hacer es… pedir perdón.
Algunos presentes se volvían a ver, otros bajaban la mirada. –Les pido perdón a todos los que se sintieron traicionados por mi comportamiento, a quienes atemoricé y sobre todo, a los amigos a quienes dañé. Enfrentaré las consecuencias de estos actos ante la sociedad, pero también, puedo asegurarles, que la Liga investigará hasta dar con la o las personas que provocaron todo esto. La Liga de la Justicia no lo conforma un solo hombre, ni siquiera el grupo de 7 que ha sido llamado desde hace mucho los fundadores. La Liga de la Justicia son todos ustedes, y no va desquebrajarse por las acciones de un solo miembro, porque el objetivo de todos nosotros va más allá de razones egoístas. Buscamos el bien común para toda la humanidad. Les pido que sigan manteniendo el estandarte de justicia, como lo han hecho todo este tiempo. Gracias.
Superman dio un paso hacia atrás sin dejar de mirar a los oyentes. Dio la vuelta ligeramente, pero paró cuando escuchó a una persona aplaudir. Volvió a ver, era uno de los técnicos de la zona de ingeniería que aplaudía con una pequeña sonrisa. Poco a poco, se fue reuniendo al aplauso el resto del personal, incluyendo los héroes.
Clark volvió su vista más allá, donde John Stewart y Zatanna estaban. John no aplaudía, pero asentía tranquilo. El hombre de acero sonrió levemente y fue hacia Diana y J'onn.
Alejada de todo el bullicio, en la puerta, Cazadora sonreía, "Buen trabajo, Superman". Finalmente da media vuelta y se va.
La amazona palmó el hombro de Superman orgullosa de su amigo, -Lo hiciste bien, Clark.
-Gracias… ahora debo ir a la Tierra.
-Pero no irás solo –le dice J'onn. –Iremos contigo.
Lois se acercó a Batman y Hamilton, pero no le quitaba la vista al Murciélago. –Dr. Hamilton, Jimmy, ¿nos podrían dar unos minutos a solas? –les dice sin expresión.
Los dos asienten y salen del lugar. Lois toma una silla y se sienta frente a él. –Bruce, ¿qué te sucedió? Es decir, vi los videos, ayer estabas… bien. Acaso… no, Superman no pudo…
-No es… él no me hizo nada –le responde molesto. –Esto no tiene que ver con él.
-Entonces… tu colapso de hace unos días, y lo que acabas de decirle a Hamilton… estas enfermo. –le dice con angustia.
Batman aleja su silla y la ve con expresión fría, -Estoy bien.
–Si no quieres darme detalles, está bien. Pero no finjas conmigo Bruce Wayne, te conozco hace años, y esa actitud de "Soy un malparido, témenme" sirve solo contra los criminales, a mí no me puedes intimidar. Algo te pasó, estás delgado, desmejorado y en una silla de ruedas.
-¿Y qué harás, Lois? ¿Lo publicarás y terminarás de destruir a la Liga?
La mujer se molesta y lo señala con dureza, -¡Escúchame bien, maldito idiota! Creo que te he demostrado ser de confianza al guardar tu más importante secreto por años. Nunca le dije a nadie sobre tu identidad, ni siquiera a mis compañeros más allegados. Yo, Lois Lane, ganadora del Pulitzer, la que no descansa hasta encontrar la noticia por más profunda que esté, no le dije al mundo que el casanova multimillonario Bruce Wayne brinca por los techos de Gótica vistiendo de murciélago por las noches, así que baja el tono y… Dios, confía en mí.
Bruce sintió que no podía más con el peso que llevaba. Era demasiado. Clark, Tim, Jason, el tumor… fue entonces que se dejó romper por completo. Se quitó la máscara y mantuvo su cabeza gacha. La mujer lo ve, sin creer que ese hombre frente a ella era el mismo Bruce Wayne que conoció años antes. Aquella imponente presencia que siempre había proyectado, fuese el del excéntrico y seguro millonario o del frío justiciero enmascarado, no existía en ese momento. Tomó con delicadeza la mano que estaba inmóvil en la pierna en su pierna y acarició su palma con sus dedos. Era un hombre completamente roto, con sus ojos cansados, su piel fría y la expresión triste. –Bruce… dime –le ruega.
Tim apagó la televisión, molesto. Dick se puso de pie y fue hacia la ventana, tratando de asimilar lo que habían escuchado.
El más joven gruñó, –Esto es injusto. Después de todo lo que Superman ha hecho, ¿hacerle esto? –decía, sin dejar de abrazar sus piernas, que tenía pegadas a su cuerpo.
-Tal vez sea lo mejor –se dejó decir Dick sin voltearlo a ver.
Tim se puso de pie sin entender, -Dick, Superman no tuvo la culpa de lo que pasó, no es justo que lo traten de esa forma.
-Tú lo sabes, yo también, pero ellos no, y ¿si vuelve a suceder? ¿Si esta vez Balack no puede hacerlo entrar en razón?
El chico gruñó y se acercó a su hermano, -Eso no importa. Debemos apoyar a Superman. Si no lo hacemos nosotros, que lo conocemos y con quien hemos trabajado, ¿qué podemos esperar de las personas ajenas a él?
Dick no respondió. Salió de la sala y fue al estudio, cerrando la puerta detrás de él. No entendía cómo Tim no podía analizar la situación fríamente. "Los que lo conocen y han trabajado con él", precisamente era lo que le preocupaba. Clark Kent era muy cercano de Wally y Bruce, y un inestable Superman le preocupaba, sin importar la razón de su colapso.
Lois no lo interrumpió, hasta que finalmente, Bruce terminó de contarle los detalles. Se abrió por completo, le habló desde su primer desvanecimiento en el edificio Wayne, hasta la aparición de Jason y la posibilidad de que Alcor hiciese algo por su tumor. Lo único que no le mencionó, por obvias razones, fue su relación con Superman, bien o mal, ellos habían estado muy cerca por años, y aun la reportera no conocía la identidad del Hombre de Acero, o al menos, eso aparentaba. Con la hábil reportera nunca se sabía. A pesar de su profesionalismo y su pasión por el periodismo, era capaz de guardar para ella los más oscuros secretos. Era sin duda, una persona digna de confiar.
Y por alguna razón, se sentía libre con ella. No sabía si era por su personalidad directa, por la lealtad que le había demostrado en tanto tiempo sin pedir nada a cambio o simplemente porque se sentía cansado de fingir. El hecho es que solo con Alfred, Clark y Oliver había sido tan abierto, hasta ese momento. Ella se veía afectada por las noticias, sin embargo, le sonrió. Esa reacción fue extraña, no se la esperaba.
-Bueno, mira el lado positivo Bruce: está el tal Alcor, con él tienes esperanza de sanar, tu hijo Jason está por recuperarse y tienes a alguien de tu entera confianza asumiendo la capa de Batman y protegiendo Gótica mientras te recuperas. A pesar de lo duro que es todo, no estás solo, y eso para un sujeto tan huraño como tú, que siempre se resistió a establecer relaciones cercanas con otras personas, es de admirar.
Bruce sonrió. Ella tenía razón, y le hizo sentirse un poco tranquilo, sin embargo, aún sentía angustia por Clark. Lois cruzó sus piernas y lo miró fijamente, -¿No hay algo más que quieras decirme?
La miró desconcertado, pero se puso la máscara y bufó, -Nada en particular. ¿Qué haces aquí? ¿Qué tienes que hablar con Hamilton?
-Bueno, pensaba pedirle información, pero ya que tengo al Caballero de la Noche aquí, supongo que puedo aprovechar e ir directamente a la fuente. Lo que pasó con Superman ayer… fue kriptonita roja, ¿cierto?
Batman asintió, lo que hizo que la mujer brincara levemente en su asiento, -¡Lo sabía! Fue el vaso de agua, ¿no? ¿Fue así como se intoxicó?
Él sonrió al ver lo perspicaz que era su amiga, -Así es. En este momento se está investigando quién fue el artífice de ese ataque.
-¿Y dónde está Superman? Desde ayer, nadie lo ha visto.
Batman se sintió incómodo por un instante, -En este momento está en la Atalaya explicándole al resto de la Liga lo sucedido.
Lois se puso de pie y caminó unos cuantos pasos, luego volteó y sonrió, -Supongo que hará lo mismo en cualquier momento con el resto de la población.
-Así es, ¿qué piensas?
Lois sacó de su bolso su celular y marcó, -Hola Perry, soy Lois… sí… fui dada de alta… ¿qué? Ok, bien, firme para salir, lo sé… escucha, no exageres, no es la primera vez que me fracturo un brazo… bien, bien… sí, no me lo fracturé, me lo fracturaron, lo sé, pero… ¡Dios! Perry, déjame hablar… escucha, necesito que prepares todo… sí, Jimmy está conmigo, tengo una primicia, solo dame una hora…
Batman observaba atento sin entender lo que pasaba por la mente de la reportera, que con una sonrisa en el rostro ideaba la manera de cómo ayudar a Superman.
Pasaron varios minutos hasta que Clark pudo salir del salón. Varios miembros de la Liga se acercaron y le dieron su apoyo incondicional. Aun había algunos que prefirieron mantenerse alejados del kriptoniano, pero para todos, estaba clara la situación, y apoyarían a la Liga completamente. De todos ellos, lo más entrañable para Superman fue recibir el abrazo de su prima.
-Lamento no haber estado aquí para ayudarte Clark.
-Descuida. Al contrario, estoy feliz de que no estuvieses, no sé cómo me hubiese sentido ahora de haberte lastimado a ti también.
-Sí… lo bueno es que TU Batman llegó y salvó el día –le dice con una sonrisa pícara.
Clark se enrojece ante el comentario con doble sentido de su prima. Kara, al ver que nadie los escuchaba, le susurró, –Por cierto, tú… bueno, ya sabes… ¿sigues igual? Es decir, aun… ¿te interesa? –le pregunta con curiosidad.
En ese momento, él no supo que responderle. Le tomó de sorpresa saber que Oliver y Dinah sabían de su relación, al igual que Tim, aunque aún no entendía cómo lo había intuido. Ahora, no estaba seguro si decirle a Kara que Bruce y él estaban juntos.
-Sí, creo que sí.
La rubia lo miró compasiva, -Mira, dale tiempo. Poco a poco irás olvidando ese sentimiento no correspondido.
"Superman, te necesitan en la sala de reunión" –se escucha Tornado Rojo por el altavoz.
-Bien, te dejo entonces. Iré a Metrópolis. Con todo lo que ha pasado, espero que los delincuentes estén inactivos por ahora al menos, pero no hay que confiarse. Suerte Clark.
-Cuídate, Kara… y gracias.
Oliver se sentía frustrado, cansado y con un fuerte dolor de oídos. Escuchaba un horrible zumbido que no lo dejaba en paz. Dinah terminó de hablar con el médico y se acercó a Oliver.
-Vamos a casa –le dice tomándolo de la mano.
Él se pone de pie, pero se queda inmóvil, evitando caminar. –Vamos Ollie, tienes que ir a descansar.
El rubio no tenía idea de lo que había dicho, pero vio en su semblante algo que no le gustó se acercó a ella, tomó su rostro con dulzura y la beso. –Oye, no es necesario que me contestes, porque igual no te voy a escuchar. Lo que pasó no es tu culpa, bien.
Dinah lo abrazó en respuesta. Finalmente, ambos salieron de la enfermería.
Después de ver a su prima irse, Clark hace lo mismo. Conforme iba caminando, algunos se acercaban a él y lo confortaban. Era extraño sentir el apoyo de todos, después de haber visto su temor hacía apenas una hora.
Se encontró frente a frente con Arrow y Canario. –Hola chicos –les saludo tímidamente. Pero no pasó desapercibido los protectores que el arquero llevaba en los oídos. -¿Qué te pasó Quinn?
-¡EHHHH!
-¡NO TE ESFUERCES, OLLIE! –le dice en voz alta la rubia y luego vuelve a ver a Clark. –Hubo un incidente y… bueno, mi grito sónico impactó directamente en su oído. Tiene ruptura de tímpano.
-Oh vaya, ¡LO SIENTO ARROW!
Esta vez el rubio pudo entender lo que dijo, -¡NO ES NADA EN REALIDAD! ¡OYE BIG BOY, ESTARÉ UNOS DÍAS FUERA DEL CAMPO, PERO PRONTO ESTARÉ COMO NUEVO PARA PATEAR EL CULO DE QUIEN HIZO ESTO, VIEJO!
Clark asiente y luego se aproxima a Dinah -¿Por qué grita cuando habla? Nosotros no estamos mal del oído.
Ella sonríe, -Dice el médico que es un reflejo normal al no poder escucharse así mismo. Me quedaré hoy con Oliver y mañana me vuelvo a integrar. Mucha suerte Clark.
-Gracias, cuídalo bien.
Finalmente, ambos se alejan. Clark sintió pena por la condición médica de su amigo, pero luego sonrió cuando Oliver bajó la mano que tenía en la cintura de Canario y la posó delicadamente en su trasero. La rubia la subió nuevamente y le dijo con voz mandona -¡CONTRÓLATE UN POCO, GREEN ARROW… ESPERA A LLEGAR A LA CASA! -El rubio hace un puchero y sigue caminando con ella sin chistar.
Finalmente, Superman sigue su camino. Al entrar a la sala, abrió los ojos con sorpresa, al ver una cámara frente a la mesa redonda, y con ella, Jimmy haciendo algunas conexiones con ayuda de Cyborg. Al verlo, el pelirrojo fue hacia él y le tendió la mano, -Es bueno verte Superman.
Clark se quedó inmóvil por unos segundos y luego respondió el saludo. –Hola, Jimmy. ¿Qué haces aquí?
-Yo los traje –se escucha la voz de Batman atrás. A su lado, estaba Lois. Clark sintió tristeza al verla golpeada, con ese yeso en su brazo. Ella se acercó a él, y al percatarse que no dejaba de mirarle el brazo, levantó su mano buena y chasqueó los dedos frente a su rostro, haciendo que él la volviera a ver a la cara.
-No debería perdonarte –le dice con molestia. –Después de tantos años, ¿cómo se te ocurre dar una primera entrevista a otro medio? Es decir… prácticamente he sido tu relacionista pública casi 20 años y de buenas a primeras te vas con la competencia. Realmente, eres un ingrato Superman –le dice con voz mandona.
Clark no sabe que decirle. Ella sonríe y toma su mano con cariño, -Descuida, se ve peor de lo que en realidad es. Ahora, estoy aquí para que puedas dar tu versión al resto de las personas tranquilo, dentro de tu zona de confort y apadrinada por Batman, que muy gentilmente nos trajo a Jimmy y a mí.
Superman volvió a ver a Bruce, que con una ligera sonrisa le hizo una seña de aceptación. Clark suspiró, -Gracias Lois.
Una alarma se escuchó en el Salón de la Justicia. Shayera, que ayudaba a Hal a ponerse de pie, salieron de la habitación, encontrándose con Balack, -¿Qué sucede?
-Nos rodean –le dice el joven. –Tienen la Atalaya sitiada.
-¿Qué demonios pasa? ¿Quién nos rodea? –pregunta Hal sin entender.
-Tú quédate aquí, iré a ver –le ordena Shayera. La ruda mujer se acerca a un ventanal, donde aprecia camionetas y busetas. Miembros del ejército nacional salen de los vehículos y rodean el edificio. Con ellos, una limosina se estaciona. El senador Wells sale y se reúne con un general, que comanda la situación. Cuando todos están en su sitio, toma el altavoz. En los alrededores, varios curiosos se acercaban, así como dos grupos que llevaban ahí toda la noche. Unos, apoyando a la Liga y a Superman, otro, por el contrario, exigiendo que se entregara.
Hal y Balack finalmente alcanzan a Shayera, que estaba molesta con lo que veía. -¿Qué sucede?
-Aun no lo sé.
"Atención, Liga de la Justicia. El presidente de los Estados Unidos ha ordenado que el hombre conocido por Superman sea entregado a la brevedad al Ejército Nacional. De no salir, tenemos la autorización de ingresar por la fuerza al recinto. Tienen 15 minutos."
En el Daily Planet, Perry no dejaba de discutir con sus técnicos, hasta que finalmente tenían señal. -¡Preparen todo! Quiero que transmitan de inmediato. ¿Ya llamaron a CNN?
-¡Sí señor! ¡Confirmaron el enlace! –le responde uno de sus subordinados.
-¡Bien, muevan el trasero! ¡Ya casi estamos al aire!
Uno de sus colaboradores va hacia él conmocionado con una laptop en la mano, -Señor White, el Ejército Nacional tienen sitiado el Salón de la Justicia. Exigen la entrega de Superman.
El anciano ve la imagen en la laptop y gruñe, -Eso dejará de ser noticia en cuestión de un minuto… ¡¿Ya estamos listos?! –grita nuevamente.
-Sí señor, estaremos al aire en cuestión de unos segundos.
-¿Preparado? –le pregunta Lois. Ambos estaban sentados, uno frente al otro. Clark levantó la mirada, -Antes, Lois, perdóname por…
-No Superman, por favor. Con la cantidad de ocasiones que has salvado mi vida, esto es apenas risible. Ahora, quiero que te concentres, respires y te calmes. Todo saldrá bien –le responde con una voz suave y serena.
-Estamos listos –les interrumpe Jimmy. –Estaremos al aire en 5, 4, 3, 2, 1…
Tim pasaba los canales con desgano, pero se detuvo al ver uno de los canales anunciaba una cadena televisiva. Pasó el canal, y lo mismo sucedía en otro. En ese momento, el logo del Daily Planet apareció en pantalla, e inmediatamente después, Lois Lane, junto a Superman, en un salón que reconocía perfectamente.
-¡Dick! ¡Rápido, ven a la sala! –gritó y subió el volumen.
-¿Qué pasa? –le pregunta al llegar a la sala.
-¡Mira! Superman está con Lois Lane en la Atalaya.
J'onn, Diana y Wally entraron a la sala en silencio y se acercaron a Batman, que esperaba con ansias el inicio de la entrevista detrás de Jimmy, que manejaba la cámara. En varios canales, la señal compartida con el Daily Planet era vista por todos, incluyendo al general Powel y el senador Wells.
-Muy buenos días. Soy Lois Lane del Daily Planet. Hace 25 horas hubo una situación alarmante en Metrópolis. Superman, el Hombre de Acero, protector de Metrópolis, que en innumerables ocasiones ha sido nuestro faro de esperanza, tuvo un momento atroz. Y todos fuimos testigos de eso. Hoy, está conmigo, pues su deseo es dar una explicación. Gracias por darnos esta oportunidad, Superman.
Clark intentaba calmarse, pero al tener a Lois frente a él en su estado, en una transmisión en vivo, y ante toda la situación vivida, le hacía difícil lograrlo. Quiso hablar, pero no se atrevió.
Ella suspiró y posó la mano en su pierna, -Puedes hacerlo, Superman. La gente desea escuchar tu versión.
Él la miró, y finalmente, empezó.
-Está nervioso –menciona Dick al ver la imagen. –Nunca pensé ver a Superman así.
A varios kilómetros de ahí, Bárbara, aun con su ropa de dormir veía con atención la escena, -Bárbara, ¿quieres desayunar? Hice sandwiches –le dice su padre desde la cocina.
-Claro papá, gracias.
El mayor va a la sala y deja un plato con sándwiches y dos café en la mesa. Se sienta a su lado y le da un beso en la mejilla. -¿No vas a la universidad hoy?
-No tengo clases –le dice sin perder detalle.
James saca uno de los sándwiches y come, junto a un sorbo de café. -¿Y tú no vas hoy a la jefatura?
-Sí, pero pensaba tomarme unas horas, la anoche fue movida y quiero ver en qué termina todo para Superman. Además quise pasar tiempo de calidad con mi niña.
Bárbara sonríe, -Hace mucho deje de ser una niña –le dice mientras toma su café.
-Oh, Barb, el día que me hagas abuelo, entenderás lo que quiero decir.
La joven le sonríe y vuelve su vista al televisor.
Después de presentar una entrevista pregrabada con Hamilton explicando que era la kriptonita roja, la imagen regresa a Lois. Aunque no estaba acostumbraba a estar delante de una cámara, ella se veía serena y con mucho aplomo. Intentaba que, más que una entrevista, fuera una conversación entre dos amigos, buscando que Superman se sintiera cómodo.
-¿Hay algo que pueda contrarrestar la kriptonita roja?
-No en el momento, aunque los efectos son temporales. Pero cómo todos pudieron ver, pueden llegar a ser muy difíciles de predecir.
-Cuando estabas en ese estado, ¿qué pasaba por tu mente? O, ¿qué sentías?
Clark hizo una pequeña pausa, tratando de recordar, -Sentí… una mezcla de ira incontrolable, y al mismo tiempo, terror, y una desesperación por que me lo arrebataran… -Antes de continuar, hizo una pausa.
-¿Te arrebataran algo o alguien?
En ese momento, giró su vista levemente hacia Batman. Luego volvió a ver a Lois y suspiró, -Nada en particular. Fue… una reacción que no pude controlar.
-Qué extraño –se deja decir Dick. –Él estaba desesperado porque pensaba que le iban arrebatar, ¿qué cosa?
Tim lo vuelve a ver. Abre los ojos, interpretando lo que Superman había querido decir. Luego, disimuladamente vuelve a la pantalla- -Ni idea.
Dick se queda pensativo, -Lo primero que hizo cuando regresó a la Tierra fue buscar a Bruce… Acaso, ¿era a él a quien quería proteger? ¿Era Bruce a quien no quería que le arrebataran?
Tim suspira, -No sé Dick. No puedo saber lo que había en la cabeza de Superman en ese momento. Recuerda que estaba fuera de control.
-Sí… pero, ¿por qué Bruce? Además, ¿por qué pasar juntos toda la noche, en su habitación?
-Hablaron.
-¿Hablaron?
-Sí… conversaron, ¡qué sé yo! Son amigos. –dice finalmente. –Has pasado la noche con Wally, ¿no? ¿Qué hacen ustedes en ese tiempo?
Dick tosió incómodo y quitó la vista, -Pues… vemos películas. Aunque no me imagino a Bruce y Clark viendo una cinta.
-Yo no le veo nada de raro –finalmente le responde Tim, y sigue viendo la entrevista. Entre tanto, Bárbara terminaba de hablar por teléfono. Finalmente corta, y vuelve a sentarse con su padre.
-¿Vas a salir?
La joven suspira y toma otro sándwich. –Sí, Coleen llamó, quiere que la acompañe a clase de yoga –le responde en medio de un bostezo.
-¿Estás cansada? Si acabas de levantarte, ¿no dormiste bien?
Bárbara se incomoda, pero piensa rápido en una respuesta, -Llegue tarde de la biblioteca. Supongo que la noche no me rindió.
Lois, que había leído su notebook una información enviada por Jimmy, vuelve a ver a Superman. –Me acaban de informar que el presidente ordenó tu entrega inmediata al Ejército Nacional. En este momento están esperando a las afueras del Salón de la Justicia. ¿Qué piensas hacer?
Superman cambio su postura. Serenamente, respondió, -Aceptaré las consecuencias de mis acciones. Cuando termine aquí, iré de inmediato y responderé.
-¿A pesar de que fuiste víctima de un ataque?
Se quedó pensativo y luego miró a Batman, quien asintió. –Alguien me dijo que debía enfrentar esto, no como culpable, ni como víctima, sino como quien era, Superman. Lois, por mucho tiempo he luchado por lo correcto, porque creo en ello y en nuestro Sistema de Justicia. Si ahora incumplo con aquello que he defendido tanto tiempo, traicionaré mi lucha, mi… sacrificio, y aquellos valores en los que creo. Responderé tal y como se me exija, confiando que la investigación arrojará el nombre de la mente maestra detrás de todo esto. Confío en las leyes, pero sobre todo, confío en las personas.
Lois sonrió finalmente, -Te agradezco estos minutos Superman.
-Una cosa más –le interrumpe. –Lois, a ti, a mis compañeros y amigos y al resto de los ciudadanos de Metrópolis, les pido perdón por lo ocurrido.
-Hablaré por mí, Superman. Todo está olvidado.
En ese momento, la transmisión se cortó, dejando a propios y extraños ansiosos por lo que iba a suceder.
-No podemos perder tiempo General –le increpa Wells. –El ejército debe entrar a la fuerza al Salón de la Justicia.
El militar se rascó su calva, -Pero senador, dijo que se entregaría sin problema.
-¿Y usted cree en esa cosa?
Luego que Jimmy guardó el equipo, Lois se dirigió a Superman. -No pienses que irás solo. Iré contigo.
-No es necesario...
-Oh sí –le interrumpe Flash. –No te dejaremos solo con esto.
Los otros tres apoyan lo dicho por el velocista.
-Control, transportarnos a Wonder Woman, Flash, Superman, Lois Lane, Jimmy Olsen, Batman y a mí al Salón de la Justicia.
Los militares esperan algún movimiento, mientras que Wells insiste al general que inicien la ocupación.
-Entienda senador, no provocaré una situación que ponga en peligro la vida de mis hombres innecesariamente. Superman ya dijo que se entregaría.
-Sí, pero las órdenes del presidente fueron…
-Estoy seguro que al señor presidente no le importará darle unos minutos.
Uno de sus subordinados se acerca con un teléfono satelital en la mano, -General, es una llamada del presidente…
Al aparecer en el Salón de la Justicia, se encuentran con Shayera, Balack y Hal. A ella ya le habían retirado el soporte, aunque aún estaba muy golpeada, Hal estaba algo pálido y caminaba con dificultad, pero eso no lo detuvo. Fue hacia Superman, que bajó la mirada al verlo. Sin dejarlo hablar, Hal lo abrazó. El Hombre de Acero no supo cómo reaccionar. El castaño se aparta y le sonríe, -Vaya que distes lata ayer campeón. Me dejaste sin aire con esa tacleada.
-Hal, yo…
-Bueno, al menos tendré vacaciones, me iré a descansar unos días a Coast City, así que tendré el comunicador apagado, ¿bien? –le dice tranquilamente al resto de sus compañeros.
Shayera se acerca a los dos. –Sé que Hal intenta minimizar lo que pasó, pero tienes claro que fue lo que hiciste fue grave.
-¡Shayera! –interrumpe Flash, pero Batman lo agarra de la mano, para que guarde silencio.
-No voy a negar que todo esto me provocó enojo, decepción, pero sobre todo, mucha tristeza.
-Lo lamento Shayera.
-Sí, sí. Llevas horas disculpándote con todos, conmigo eso no funciona Superman. Tendrás que ganar méritos si deseas que lo deje pasar.
Todos se vuelven a ver extrañados. -¿Qué quieres decir? Haré lo que tú me pidas.
-Bien. Tienes que prometerme que, cuando todo esto termine y quedes libre, me darás la revancha.
Clark hace un gesto de sorpresa, -¿Cómo?
-¡Oye! Mi carácter fue moldeado en el arte de la batalla, me tomaste fuera de base, pero la próxima vez, no se te hará tan fácil lanzarme por los aires.
Superman le sonríe, -Es un trato.
Luego, se acerca a Balack, que estaba apartado del resto. Jimmy se quedó mirando absorto al clon, vestido con el traje de Batman, y al que estaba en la silla, -¿Hay dos Batman?
Lois le da un pellizco, -Shhh… te explico después –le susurra.
-Gracias por lo que hiciste ayer –le dice Superman, mientras le ofrece la mano.
Balack le responde. –Gracias a ti por reaccionar a tiempo.
-Bien –dice Superman al volver al resto. –Llegó la hora.
Superman va hacia la puerta, seguido por todos, a excepción de Jimmy y los encapuchados. –Balack –le dice Bruce – Ve con ellos. La presencia de Batman es importante para la imagen de Superman.
-Pero… ¿estás seguro?
-La gente debe tener claro que la Liga no está fragmentada. Además, estuviste ayer también, te arriesgaste al enfrentar a Superman. Tu lugar es con ellos. Ve.
El clon asiente y se coloca al lado de Diana, que le sonríe. –Creo que con todo esto, ya formas parte de la Liga, Balack.
Él sonríe simplemente. Lois se aproxima a Clark y toma su mano. -¿Listo?
-Ahora sí.
El bullicio alrededor del Salón de la Justicia desaparece al salir los 7, junto a la reportera, que iba tomada de la mano con el Hombre de Acero. Los militares bajaron sus armas al escuchar la orden del general Powel, que se acercó a ellos. Clark soltó la mano de Lois y fue hacia el militar tranquilamente. El anciano respiró con tranquilidad, -Bueno, te agradezco por hacer las cosas más fáciles para todos, Superman.
Uno de los soldados trajo un aparato similar a unas esposas, pero más gruesas, pero el general lo vuelve a ver molesto. –¿Crees que eso haría alguna diferencia? ¡Ve atrás!
El nervioso muchacho cumple su orden. –El presidente me habló hace un par de minutos. Desea que se presente en la Casa Blanca, antes de ir con nosotros. Irá, eso sí, bajo nuestra custodia.
-Como usted diga general.
Superman sigue tranquilamente al anciano hasta un camión blindado. Entra y toma asiento. Ve a lo lejos a sus compañeros y amigos, hasta que finalmente, se cierra la puerta.
Cuando finalmente Clark se pierde de su vista, Bruce deja caer su rostro, completamente desecho. Da la vuelta en su silla, pero se detiene al encontrarse a Jason frente a él. Estaba vestido aun con ropa de hospital, pero se veía diferente, más fuerte y sano.
Bruce se puso serio y fue hacia él. -¿Qué haces fuera de tu habitación, Jason? No puedes andar por los pasillos, ve, obedece.
Pero éste no reacciona, observa con atención a Bruce sin decir alguna cosa.
-¿Jason? Te estoy hablando…
-¿Por qué sigues aun en esa silla de ruedas? ¿Por qué otro hombre está con el traje de Batman? Y tu rostro… ¿qué te sucede? Te ves mal.
El encapuchado le habla secamente, -No me pasa absolutamente nada, ve con Hamilton… ahora.
Jason arruga la frente, -¡Ni creas que me vas a mandar como si fuera un crío! ¡¿Qué diablos te sucede?!
-No me pasa nada, Jason –le responde con voz severa, pero el chico no se inmuta.
-Que haya estado encerrado tanto tiempo, no significa que no me dé cuenta de lo que sucede a mi alrededor. He escuchado a los enfermeros, sé que estuviste aquí, bajo los cuidados de Alcor. ¿Qué te pasa viejo? Merezco saberlo. ¿Alguien te hirió? O, ¿estás enfermo?
-Bueno, creo que eso ha sido todo. –dice Bárbara al apagar la televisión.
-Espero sinceramente que pueda salir bien de todo esto. –le responde James mientras toma el plato y las tazas, y las lleva a la cocina. –Creo que han convertido todo esto en un circo, en especial ese tal Wells.
-Es un político, papá, ¿qué esperabas? –le responde en forma sarcástica su hija.
En ese momento, llaman a la puerta. –Debe ser Coleen. Yo voy papá.
Al abrir la puerta, Bárbara se queda congelada.
-¿Qué… qué haces aquí?
En ese momento, James deja caer una taza al suelo al escuchar dos detonaciones. Su corazón se paraliza por unos breves segundos, y luego corre, llamando con desesperación a su hija, sin imaginarse la bizarra situación que tendría que enfrentar.
