Claim: Byakuran/Shōichi — 10051

Número de Palabras: 732.

Universo: Los Juegos del Hambre (The Hunger Games)

Advertencias: Muerte de un personaje

Notas: Por fiiin. Capítulo final. No estoy del todo convencida, pero no sé mejorarlo. Quizás haya secuela.

Estoy revisando viejas historias y editándolas: el contenido es el mismo.


Día 26

12:34pm

Ya está todo listo.

El cable funcionará en unas horas, las suficientes para que puedan refugiarse en la cueva de la descarga.

En unas horas, sólo quedarán ellos. Shōichi no sabe qué pasara entonces. Prefiere no saberlo.

Byakuran le acaricia el pelo y, por primera vez, no sonríe cuando habla.

—Ya encontraremos alguna solución.

Shōichi se inclina hacia él, suspirando.

¿Cuándo fue que se dejó conocer tanto?

Pierden el tiempo besándose bajo la lluvia, pero no se arrepienten.

Si el algún momento Byakuran nota las lágrimas que corren por las mejillas de Shōichi, no dice nada.

15:36pm

Es rápido. Inesperado.

Doloroso.

Apenas tiene tiempo de asimilar el sonido del disparo antes de que Byakuran le empuje a un lado y la sangre empiece a salirle del pecho.

—Vaya, vaya, vaya, qué pedazo de basura hemos encontrado aquí, ¿no? —dice alguien, pero Shōichi sólo está pendiente de la sangre —Dios, tanta, tanta sangre— que mancha el traje del tributo y empieza a salir por sus labios.

—Ve —es apenas un suspiro, y Shōichi no puede creerlo mientras le ve caer al suelo.

Suena otro disparo y empieza a arderle el brazo.

El último contacto es el fantasma de una mano sobre su pierna, y ya se está perdiendo en el bosque.

16:17pm

Espera en la entrada de la cueva, resguardado de la lluvia.

Suena un cañonazo.

No puede creerlo. No quiere hacerlo.

Espera durante horas (¿o son minutos? Qué raro parece pasar hoy el tiempo) a que Byakuran aparezca. Las hojas empiezan a moverse y la ilusión le dura lo justo para desgarrarle cuando Xanxus aparece entre los árboles. El instinto le grita que se esconda, pero su cuerpo no le obedece. Es entonces cuando el tributo se percata de él y sonríe, todo malicia y la falta que algún otro diente. Da un paso hacia él, y otro, y otro, y otro, y está cada vez más cerca cuando el plan de Shōichi funciona.

La descarga que suelta el cable llega a todos los tributos que estén en contacto con el agua. Todos los que quedan, afortunadamente.

Xanxus cae pesadamente, y Shōichi sigue sin poder moverse. A lo lejos, suena una lluvia de cañonazos.

Finalmente, se levanta y se acerca. Xanxus aún respira, aunque débilmente. Un vistazo a su ropa —aislante— le hace entenderlo.

16:42pm

La pistola (la pistola que mató a Byakuran. Que mató a Byakuran) se siente extraña en sus manos. Apunta a la cabeza de Xanxus, y la pistola se queda ahí, mientras Shōichi intenta experimentar alguna emoción pero no puede porque le ha matado. Le ha matado.

No puede hacerlo. La pistola cae al suelo, y él se interna en el bosque con un cuchillo afilado.

Para de llover.

19:31pm

Xanxus lo escucha volver, aunque no lo escuchó irse. Aún no le funcionan ni los brazos ni las piernas, pero puede mover un poco los dedos de la mano izquierda, los párpados, y el cuello.

El tributo del distrito tres anda cansadamente, y tarda en comprender que lo que le cae del brazo es sangre.

Cuando está lo suficientemente cerca de él, levanta el brazo y la sangre le cae en la cara, caliente y densa.

Quiere gritarle que qué mierda hace, pero no puede.

Cruzan los ojos un momento, y el tributo del distrito dos nunca ha visto unos tan vacíos.

El tributo se marcha, y tiende cables y más cables alrededor de la entrada de la cueva. Después, simplemente se sienta, detrás de los cables, sin ni siquiera intentar curar su herida. ¿Intentará suicidarse?

El tiempo pasa lentamente, y la noche cae. Ya casi puede mover una mano. Un temblor se va propagando por el suelo, pero no es hasta que empieza a escuchar el trote que comprende lo que pasa.

Los mutos de ojos amarillos aparecen más cerca de la cueva, pero en cuanto pisan los cables una descarga los repele. No tardan nada en descubrir su nueva presa—él.

Cuando el primer bocado se cierra en torno a su mano, se da cuenta de que, aunque está paralizado, su sistema nervioso está intacto. Sólo le queda esperar que dure poco.

01:08am

El último cañonazo suena.

—¡Señores y señoras —resuena entonces de todos lados—, con todos ustedes, el último ganador de los Juegos del Hambre: Irie Shōichi!

Los aerodeslizadores le recogen, y se desmaya antes de llegar al Capitolio.

Así termina.


Dios, ahora mismo me odio un poco a mi misma.

En algún momento del camino se perdió la frase "Parece ser que tú has sido mi debilidad", pero no supe meterla. Aish. La hora desde el punto de vista de Xanxus está centrada para que se diferencie de las de Shōichi. Espero que se entienda ;O;

Dios, he matado a Byakuran...

(Oh, a quien intento engañar. Lo he matado muchas veces. Pero todas siguen doliendo igual)

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