Hola de nuevo, me disculpo por haber necesitado tanto tiempo para subir este capitulo, pero las cosas se han complicado por mi lado y he necesitado mas tiempo. También tiene algo que ver, que soy un poco perfeccionista, y no me gusta hacer las cosas rápido y mal. Esta ultima semana he hecho un esfuerzo por terminar este capitulo, y revisarlo para que no tenga ningún error, (cosa que ha necesitado de toda la mañana ¬¬). En cualquier caso, estoy comenzando a desvariar. Por ultimo quiero avisar a mis lectores, si os encontráis mi historia publicada en esta pagina: (tendréis que mirar en mi perfil dado que fanfiction no me permite publicarla aquí). No os preocupéis, no me están plagiando, simplemente soy yo expandiendo mis horizontes XD. (Pero cualquier otra pagina donde estén publicándola en este momento, (excluyendo a fanfiction y la anterior mencionada), si que es un plagio, ya que por el momento es la única en la que publicare algo). Si podéis dejar un comentario, haréis a este escritor extremadamente feliz. Todos los comentarios son bienvenidos, tanto los de apoyo como los críticos, si ahí algo que no os ha quedado claro, decirlo, así podre ver si no me he expresado bien y mejorar, o os lo aclarare en un momento. Sin molestaros mas con todo esto, os dejo con la historia.

Disclaimer: Pokemon no me pertenece, sin embargo los personajes y la historia aquí escrita si me pertenecen. Este es un fanfic sin fines de lucro, por lo que repito, yo no soy (y dudo que llegue a ser) dueño de Pokemon, este pertenece a sus respectivos dueños dependiendo de quien sea o sean en este momento.


Los pensamientos se entrecruzaban y chocaban dentro de la mente de Mighty. Intentaba hallar algún sentido a la información que había obtenido sobre su hermano en esos últimos días. Según Sparks, había encontrado ese colgante mientras huían de aquella prisión, pero no sabía lo que era. Lo único que había conseguido sacar en claro era que su hermano había estado allí, no sabía cuánto hacía de ello, pero una pista débil era mejor que ninguna. El único problema, era que antes de lanzarse a la búsqueda de su hermano tenía que conseguir la aprobación de la líder del pokegremio. La idea de no poder salir de allí en una larga temporada no era muy atractiva.

La segunda vez que se encontró cara a cara con la Mienshao, comprobó que esta tenía una especial habilidad para ponerle nervioso. No tenía demasiados puntos para salir airoso de esa situación, y no ayudaba el hecho de que los últimos acontecimientos le hiciesen aún más sospechoso.

-Sylf me ha pedido, que te de mi aprobación, para que pueda formar un equipo de rescate contigo... ¿A sido tuya esa idea? - la mirada penetrante del Pokemon lucha no ayudaba precisamente a calmar sus nervios.

-S-Si, yo le di la idea de que formase su propio equipo, pero fue ella quien me pidió que me uniera - el joven ex-humano podía notar su corazón latiendo a mil por hora, no soportaba ese tipo de situaciones.

-¿Y aceptaste? ¿Por qué? - la mirada de la líder no había perdido su dureza en ningún momento, aunque ahora también se podía vislumbrar algo de curiosidad, el pokemon siniestro suspiro.

-Digamos que Sylf puede ser muy... persuasiva - la respuesta resultó demasiado abstracta para la Mienshao, quien levantó una ceja, señalando que no comprendía su respuesta - se abalanzó encima mío… - estaba seguro de que debía de haberse sonrojado, rezó mentalmente para que el pelaje que le cubría todo el cuerpo lo disimulara. Un incómodo silencio siguió a su declaración, el cual duró unos segundos, hasta que la risa de Misht lo rompió.

-¿T-te uniste a ella solo… porque se te lanzo encima? - a duras penas era capaz de contener su risa mientras hablaba. Había conseguido salir airoso, si no contábamos el hecho de que estaba más rojo que una baya Tamate.

Justo cuando terminó el interrogatorio, se encontraron con el siguiente problema: el papeleo. Tenían que rellenar los formularios de inscripción, y él no podía dar ninguna respuesta real o que resultara creíble.

-¿Donde naciste? - la pregunta le puso de los nervios, pero mantuvo su cara de poker, no había pensado en esos detalles, pero todavía podía usar su "comodín".

-Me temo que no puedo responder esa pregunta - aquella mirada penetrante volvió a aparecer, y necesito hacer un terrible esfuerzo por no salir corriendo de aquel lugar, no soportaba estar a la merced de nadie - sufro de amnesia, no recuerdo prácticamente nada de mi pasado, solo mi nombre y algunos recuerdos inconexos - bajo la cabeza simulando sentir tristeza ante su pérdida de memoria, si aquello no funcionaba tendría un gran problema. Después de unos incómodos segundos de silencio, su salvación llegó en forma de suspiro.

-Por el momento y hasta que recuperes tu memoria, dejaremos los formularios de inscripción de lado. Pero cuando recuerdes algo de tu pasado quiero que me lo cuentes - decía más con sus miradas que con sus palabras, era algo con lo que el ex-humano no se había encontrado nunca antes. Aunque antes tampoco se podía decir que hubiese entablado ninguna conversación con un Pokemon.

En ese momento apareció Sylf, estaba de muy buen humor, un cambio radical en comparación con su estado el día anterior.

-¿Misht, te queda mucho para que pueda enseñarle a Mighty el pokegremio? - la alegría de la joven Sylveon provocó que la líder del pokegremio esbozará una sonrisa.

-No, en realidad acabamos de terminar. Llévale a dar una vuelta también por Pueblo Calma, es necesario que se familiarice con las tareas de un equipo explorador - ignorando el hecho de que estaban hablando como si él no estuviese allí, el joven Mightyena aprecio la oportunidad de salir al aire libre.

Las siguientes horas las pasó junto a su compañera, mientras ésta le enseñaba los lugares de interés. La primera parada fue el pokegremio, este estaba formado por dos pisos y un sótano, donde permanecían los criminales arrestados.

-Pero por lo que yo recuerdo, no me encadenaron aquí...

-Eso es porque las celdas estaban llenas esa noche, además, no eres ningún criminal ni nadie buscado. Hablando de eso ¿Por qué no te han quitado eso? - formuló la pregunta, al mismo tiempo que señalaba los restos de la cadena y el grillete, los cuales había destrozado la noche anterior y todavía estaban en su pata.

-Parece que el encargado de guardar la llave la ha "perdido", así que por el momento no puedo quitármelo... - no le molestaba demasiado, no limitaba su movilidad ni resultaba incómodo en exceso, pero provocaba miradas de desconfianza de todos los Pokemon que pasaban cerca suyo.

Dejando ese tema de lado, le mostró el resto del edificio. Mientras que la planta superior sólo habían los dormitorios para los reclutas, el piso intermedio tenía los tablones de peticiones de rescate y de "Se Busca". Frente al último de estos, la joven Sylveon se encontró con otro equipo de exploradores.

-¡Flyz, que alegría verte! - la aludida, una Floatzel que formaba parte de aquel equipo, se giró con una sonrisa en su rostro.

-Sylf, dichosos los ojos, me alegro de verte de nuevo en pie - junto a ella había un Chandelure y un Altaria, los otros dos miembros del grupo. El pokemon nutria desvió su mirada hacia Mighty.

-Ah, es verdad, ¿recuerdas al Mightyena que rescataste junto a mi?. Te presento a mi compañero de equipo - su sorpresa se reflejó directamente en su cara, justo el instante antes de que abrazara a la muchacha.

-¡Que alegria! ¿por qué no me lo dijiste antes? - la joven le hubiera respondido, si no fuese porque no podía respirar. Fueron necesarios unos segundos para que se diera cuenta de ello - ¡Oh! Lo siento.

-No te preocupes, no te lo conté porque acabamos de formar el equipo - se podía percibir la alegría en sus palabras, estaba radiante.

Para el ex-humano, aquella reunión le provocó una extraña sensación de… ¿nostalgia?. ¿Cuánto tiempo hacía que estaba solo? No recordaba a nadie a quien considerase un amigo, era un ladrón, la confianza en los otros brillaba por su ausencia. Y aun y asi, por alguna razón, confiaba en ella... ¿Porque?...

-Hola, ¿hay alguien en casa? - esas palabras le devolvieron a la realidad, en la cual su compañera estaba justo delante suyo, con su rostro a una distancia alarmantemente corta del suyo.

-Ah, disculpame, he… desconectado por un momento - con esa disculpa, alejó disimuladamente su cara de la de ella.

-No pasa nada, seguro que tendras mucho en lo que pensar, Sparks, el Plusle que estaba contigo, me contó que sufres de amnesia - poco a poco la mentira se expandía, hasta escapar de su control. Decidió contarle toda la mentira, no recordaba nada más que su nombre y el resto estaba borroso, con eso bastaria, por el momento.

En ese momento comprendió porque había dudado de ella. Estaba buscando una excusa para huir, tenía miedo, tanto tiempo solo y a la fuga le había dejado marcado. Apartó aquellos pensamientos de su mente, no podía hundirse ahora, no después de tanto esfuerzo.

Dedicaron el resto del día a visitar Pueblo Calma, este contaba con varios establecimientos, cada uno con su toque especial. Uno con forma de Kangaskhan estaba dirigido por el mismo pokemon, funcionaba como un depósito de objetos. También había una tienda dirigida por dos Kecleon, según Sylf, era el único lugar donde comprar objetos útiles. En una zona más apartada habían otros más escondidos: un banco dirigido por un Duskull, un anticuario con un Xatu como propietario, y un dojo, del cual no se podía ver al dueño. La joven Sylveon le comento que irían allí a entrenar, así estarian preparados y podrían comprobar sus habilidades.

Mighty no vio razón para negarse, un entrenamiento preventivo podria ser util. Mientras examinaba aquellas tiendas, se encontró al joven Plusle que le ayudó en su huida, este estaba en la tienda dirigida por el Xatu. Al verse, ambos se acercaron para hablar.

-Buenos días, ¿qué os trae por aquí? - el miedo que había en su voz cuando le conoció, había desaparecido por completo, parecía feliz.

-Estaba haciendo un recorrido por el pueblo, y tu, ¿que estabas haciendo? - como respuesta, Sparks le mostró el colgante, al ex-humano se le paró el corazón por un segundo.

-Queria saber si Xatu podria darme mas informacion sobre esto, es muy extraño, según él no había visto nada así antes ¿tu que crees? - haciendo un acopio de voluntad, examinó a fondo la llave, mientras pensaba en una respuesta adecuada.

-No parece una llave normal… es posible que pertenezca a una cerradura poco común… - los ojos del roedor eléctrico se iluminaron de emoción.

-¿Quieres decir… que puede que esta llave sea… de un tesoro raro? - por un momento pensó que aquello no era tan buena idea, pero ya había dado el primer paso, y no habia vuelta atras.

-Si es una llave, debería abrir algo ¿no? - la explicación más simple suele ser la correcta, y la que más fácilmente se suele creer la gente.

Aunque le dolía mentirle, la verdad era que le habían puesto contra las cuerdas, y no era una mentira, no del todo. Recordaba que la había hecho usando como base una cerradura de… algo, no era capaz de recordar el objeto que utilizó como modelo, ni qué era lo que había dentro. Después de una breve discusión, sobre qué podría abrir aquella llave, se despidieron del pokemon electrico. Durante la última parte del recorrido, se limitaron a vagar sin rumbo por los alrededores del pueblo, al final terminaron perdiéndose, pero descubrieron algo que hizo que mereciese la pena.

Por puro accidente, terminaron en una pradera llena de flores, justo encima de una colina. Había todo tipo de flores y de todos los colores, estaba anocheciendo, y la tenue luz que iluminaba el lugar le daba un aspecto irreal, casi sacado de un sueño. Embelesados por aquella vista, perdieron la noción del tiempo, y la noche les cayó encima, las estrellas brillaban en el cielo desde su posición privilegiada.

-Oh, mira cuantas estrellas - la expresión de asombro de la joven Sylveon solo podía describirse como... hermosa. Todavia tratando de calmar sus inseguridades internas, el pokemon siniestro, lanzo la pregunta sobre la que llevaba todo el dia dandole vueltas.

-Sylf… ¿Estas segura de quererme como compañero? - la pregunta sorprendió a su compañera.

-¿Porque preguntas eso? - podía notarse una nota de miedo en su voz.

-No quisiera hacer que te sintieras obligada a ello, apenas nos conocemos... - sabía que solo estaba buscando excusas, pero no podía evitarlo.

-En ese caso, deja que te hable un poco de mi - inspiró profundamente antes de empezar con su historia - Cuando aún era un Eevee, mis padres eran parte de un equipo explorador... - no comprendía a qué venía eso, pero se abstuvo de interrumpirla - Eran muy buenos conmigo y los quería mucho... Pero un día salieron en una misión y no volvieron... - las últimas palabras le pillaron completamente desprevenido, no sabía qué decir - En ese momento, estando completamente sola, Misht se hizo cargo de mi. Nadie le pidió que lo hiciese, lo hizo por voluntad propia, ella y mis padres eran muy amigos, y yo la considero una más de mi familia. Supongo que por eso quería formar un equipo, porque quería ser como mis padres - parecía estar aguantando las lágrimas, que amenazaban con salir al exterior. Alzó la vista, provocando que su cuerpo fuese completamente iluminado. No quería verla llorar, por alguna razón no soportaba esa idea, tenía que encontrar la forma de que pensara en otra cosa.

-Tu ya lo sabes, no tengo muchos recuerdos de mi pasado, ni siquiera recuerdo si tengo familia, pero… - suspiró, sabía que estaba jugando con fuego, pero no podía soportar mentirle a la cara de esa forma, no después de haber contado su historia -... recuerdo haber tenido un hermano pequeño - las orejas del pokemon hada se levantaron de repente, delatando su interés por el tema - no siempre nos llevábamos bien, pero éramos hermanos y nos queríamos, a nuestra manera. Tengo la sensación de que discutimos sobre algo y… nada, hasta ahí llegan mis recuerdos, por alguna razón me siento culpable de esa discusión... - Se había centrado tanto en la historia, que no se dio cuenta de que la chica se le había acercado, hasta que ella se apoyó a su lado.

-Mighty... - al ser consciente de que estaba a su lado, apoyada contra él, le dio un vuelco el corazón -... tu no me abandonarás, ¿verdad? - podía sentir el miedo en su voz, miedo a la soledad.

-P-Por supuesto que no - le costaba hablar, las palabras se resistían a salir de su boca.

-¿Me lo prometes? - estaba mirándole directamente a sus ojos, parecía tan… inocente, fue incapaz de negarse.

-Te lo prometo - aquellas palabras, tan simples en forma, pero tan profundas en significado, le devolvieron la sonrisa a la joven Sylveon.

-Gracias… siento esto, pero… es un tema muy sensible para mi…

-No te preocupes, lo entiendo - en realidad no lo entendía, no por completo, pero ella parecía más feliz ahora, y eso era todo lo que le importaba.

-Oh, ahora me recuerdo, no hemos elegido un nombre para nuestro equipo - ¿había que escoger un nombre? era algo que se le daba fatal, pero en ese lugar, se le ocurrió una idea.

-¿Qué te parece si nos llamamos "Sidereum Nox"? - al principio su rostro demostró que estaba bastante confusa, pero al cabo de unos segundos, la confusión se transformó en curiosidad.

-Sidereum... Nox… suena misterioso, ¿que lengua es? no parece ninguna que conozca - el Mightyena sonrió ante su pregunta, nunca lo admitiría, pero le encantaba poder presumir de sus conocimientos.

-Es un recuerdo que me ha venido al mirar al cielo, significa "Noche Estrellada", así nunca olvidare la promesa que te he hecho - esas últimas palabras provocaron que Sylf se sonrojara. El ex-humano fingió no darse cuenta, para evitar ponerla en una situación incómoda.

Sin ninguna prisa, desandaron el camino que habían recorrido, mientras ambos hacían una nota mental de aquel lugar, y de la importancia de lo que allí había ocurrido. Cuando llegaron al pokegremio estaban agotados, era tardísimo y iban a necesitar todo el descanso que pudieran, al día siguiente tendrían que ir a entrenar. A Mighty no le agradaba precisamente la idea, pero si tenía que elegir entre eso, o recibir una paliza por no estar completamente preparado, prefería el entrenamiento.

Aquella noche, un recuerdo reprimido apareció en los sueños del muchacho. En este, era de noche y estaba en un callejón de alguna ciudad, en la cual estaba lloviendo, junto a él estaba su hermano, quien parecía enfadado.

-No te entiendo, ¿que te ha pasado para que tengas esta actitud? - esas simples palabras, fueron todo lo que necesito, para recordar el incidente que sucedió ese día. El día que su hermano desapareció del mapa.

-Es mi forma de ser y ya está, ¿porque no puedes respetar eso? - sonaba molesto, y tal vez hubiera sido mejor no insistir, pero en aquel momento él no pensó en eso.

-Para respetar tu forma de ser primero tengo que entenderla, y no soy capaz ya que no quieres hablar nunca del tema - estaba molesto, y en aquel estado la discusión sólo podía terminar mal.

-No tengo porque contestarte... - esa actitud sólo consiguió irritarle.

-Deja de actuar como un niño, ya somos mayorcitos para esto - no tenía paciencia cuando se le ponía a la defensiva.

-No tienes ningún derecho a decirme que hacer - la lluvia estaba empeorando, al igual que la discusión, la cual estaba escapando de su control.

-Soy tu hermano mayor, suelo comprender mejor las cosas que tu - eso no logro solucionar nada, más bien lo empeoro.

-Siempre haces lo mismo, tu nunca me apoyas, en todas las discusiones tienes que tener la razón... ¡Te odio! - y con esas últimas palabras, se fue corriendo. Aquella noche su hermano huyó de casa, pero eso no lo descubriría hasta que hubiese pasado una semana. En el momento que supo lo que había hecho salió en su búsqueda.

Despertó pocos segundos después, todavía no había salido el sol. Estirado sobre su cama de paja, se paró a pensar si hubiese podido evitar aquel incidente, no se sentía precisamente orgulloso de como se había comportado. Más bien lo contrario, se sentía culpable. Aunque no lograba recordar la razón de la pelea. Sin nada que hacer, decidió dormir un poco más, pero esta vez, no soñó nada.

Le despertó el estruendo que se estaba organizando fuera de su habitación, nada más levantarse se dio cuenta de que Sylf todavía estaba dormida. La golpeó con suavidad con su pata, en un intento por despertarla, pero no obtuvo resultado, así que intento moverla un poco más empujándola con su cabeza.

-Venga, despierta dormilona - Hubiese preferido no tener que estar tan cerca de ella, le hacía sentirse... raro, no era una sensación mala, simplemente era... extraño.

-Mmmm, ah, buenos días - pronunció las palabras medio adormilada, necesito unos segundos para despertarse del todo.

Desayunaron junto al resto del pokegremio, Mighty tuvo la impresión de que atraía algunas miradas de desconfianza, pero como su compañera no dijo nada, prefirió no preocuparla sin ninguna razón real. Una vez terminaron de comer, ambos se dirigieron al dojo, donde un Gallade los recibió.

-Bienvenidos, mi nombre es Galk, soy el dueño, ¿Puedo ayudarles en algo? - tenía una actitud amigable, algo que desconcertó un poco al joven ex-humano, se esperaba a alguien mas bruto.

-Venimos a entrenar un poco. Mi compañero sufre de amnesia y nos gustaría poder practicar, antes de salir a hacer alguna misión - el pokemon psíquico sonrió, y les hizo una señal para que le siguieran.

-Es agradable ver que aún quedan pokémon que se toman en serio lo de formar un equipo, estos últimos días, no he dejado de escuchar cosas sobre ese grupo llamado "Nuevo Amanecer" - por un instante, una expresión de miedo apareció en el rostro de la chica. Pero desapareció tan rápido que el muchacho dudó de que realmente hubiese pasado - Ya hemos llegado - La sala era enorme, y estaba llena de pokemon, justo en medio había una especie de ring de boxeo - Bien, ¿Quien va primero? - se miraron entre ellos por unos segundos, haciéndose la silenciosa pregunta el uno al otro. Al final, Sylf hizo un gesto con su cabeza en dirección al cuadrilátero.

-Yo mismo - aunque lo dijo sin mostrar ninguna emoción, la verdad era que estaba un poco nervioso. Una vez que el dueño le dio permiso, subió al cuadrilátero, donde le esperaba otro pokemon, un Ninjask.

-De acuerdo, Jans te ayudará a entrenar. ¡Eh!, sé suave con el chaval ¿vale? - el aludido se limitó a asentir, antes de devolver la mirada al grillete que seguía apresado en la pata del Mightyena.

Mientras ellos dos se dirigían a otra parte del establecimiento, el contrincante del Pokemon siniestro comenzó con el entrenamiento. Usando Cortefuria intentó golpearle en la cara, pero sus reflejos le salvaron de una herida muy dolorosa. Sin embargo la cosa no terminó ahí, volvió a intentarlo usando Golpes furia. Sintiéndose arrinconado, Mighty actuó de forma desesperada y, por instinto, saltó por encima del pokemon bicho. Aterrizó sin ninguna dificultad sobre sus patas, consiguiendo un corto respiro de la acometida de su contrario.

-Si eso es ir suave, no quiero saber que significa para él "no dar cuartel" - pensó para sí mismo, acababa de empezar y ya estaba con un ritmo muy superior al suyo, ¿como podía ir tan rápido?. No tuvo tiempo de descubrir el secreto de su velocidad, antes de que se diera cuenta ya le había golpeado… varias veces. Las heridas no eran graves, pero había apuntado a sus patas, estaba casi seguro que lo había hecho para limitar su movilidad.

Cuando volvió a intentar alcanzarle con uno de sus ataques, el muchacho saltó hacia un lado para esquivarlo y acto seguido intentó usar colmillo rayo. Su rival lo esquivó a duras penas. En ese instante, el cuerpo del joven ex-humano se movió sin que él se diera cuenta. Como si reaccionara por puro instinto giró sobre sí mismo, y le golpeó en la cabeza usando cola ferrea, un movimiento que ni siquiera sabia que podia usar. La sorpresa no termino ahi, parecia que habia pillado completamente desprevenido a su oponente, por lo que este todavía estaba intentando recuperarse.

Aprovechando la ventaja temporal que poseía, se lanzó sobre él, en un intento de derribarlo. Aún y así, seguía siendo demasiado rápido, y pudo esquivar el ataque casi por completo. Pero en el último segundo, las fauces del canino se cerraron sobre una de sus alas. Usando gran parte de su fuerza, tiró de sus colmillos y lanzó a su contendiente contra el ring. Por un momento, parecía que la situación se había vuelto a su favor, pero eso duró poco tiempo.

El contraataque del Ninjask le pilló por sorpresa, era tan rápido que a duras penas era capaz de seguirle con la vista. No aflojó en ningún momento, le mantuvo contra las cuerdas sin ceder ni un milímetro, cuando intentaba morderle simplemente esquivaba y volvía a la carga con más fuerza. Estaba acorralado y sus opciones eran escasas, no podía distraerse. Una vez más, su adversario acometió contra él. Le fue imposible esquivar la última embestida, estaba demasiado cansado y no pudo moverse lo suficientemente rápido. Su movimiento, Golpe aéreo, le derribó al instante, pero no terminó ahí, para rematar el trabajo, lanzó un Bola sombra contra el indefenso Mightyena.

Una nube de polvo se alzó al impactar contra su objetivo. Satisfecho con su trabajo, Jans se dio la vuelta para dirigirse a la salida del dojo. Justo en ese momento, sintió una presencia detrás suyo. Al girarse, descubrió que su rival no se había debilitado. Es más, parecía que algo había cambiado en él, pero era incapaz de ver que era. Antes de que tuviese tiempo de pensar en ello, el pokemon siniestro se lanzo encima suyo. Haciendo gala de su increíble movilidad y velocidad, lo esquivo sin apenas esfuerzo, pero al intentar golpearle, este lanzo una bola sombra contra el suelo, creando nube de polvo que le permitió escapar. Desconcertado por el repentino cambio de actitud, no pudo ver como se colocaba detrás suyo y se preparaba para atrapar una de sus alas. Sus colmillos comenzaron a arder justo antes de que se le abalanzara encima.

-¿También sabe usar colmillo ígneo? ¿Cuantos movimientos conoce? - había perdido la compostura, y ahora no podía preocuparse de recuperarla, tenía delante a un peligroso contrincante, el cual ya había demostrado que tenía muchos trucos bajo la manga.

Actuando a de forma desesperada, comenzó a usar tijera X a ciegas, en un intento de acertar por pura suerte. Hubo un momento en el que pensó que lo había conseguido, uno de sus ataques dio contra algo. La alegría inicial se desvaneció cuando descubrió que había múltiples sombras detrás de la cortina de humo.

-Está usando Doble equipo para confundirme - su revelación llegaba tarde, todo el ring estaba lleno de los señuelos de su enemigo. No podía seguir gastando energía en ataques inútiles, tenía que encontrar el real o estaría en graves problemas, no podía entrar en una batalla de desgaste.

Decidido a no malgastar sus energías, se quedó lo más quieto posible, prestando mucha atención en los sonidos de su alrededor. Todo estaba en silencio. En algún momento de la pelea, todos los pokemon de la sala se habían detenido para observarlos y todavía estaban allí. Esperando por ver quien salía vencedor. Un leve sonido le alertó en el momento exacto, el Mightyena salto encima suyo, desde algún punto de la zona de combate. Sin perder el tiempo, abrió los ojos y le golpeó con su tijera X. Estuvo a punto de echarse a reír cuando vio que no era una copia. Pero su alegría se transformó en miedo, pues el pokemon que había golpeado se volvió completamente negro, y acto seguido se deshizo en el aire.

-Sustituto… - susurro sin darse cuenta, al comprender que se enfrentaba a alguien superior a él. Estaba completamente expuesto, y Mighty no podía desaprovechar esa oportunidad, antes de que pudiese hacer nada, clavó sus colmillos en el cuerpo del pokemon bicho. Este noto como todo el cuerpo se le congelaba. Pensó que se estaba muriendo, pero en realidad era el movimiento colmillo hielo, el cual le congeló por completo, debilitandole en un instante.

En ese momento, un Medicham salto dentro del devastado cuadrilátero, y sin pensarselo mucho intentó golpear al muchacho. El ataque falló al encontrarse con la barrera que había levantado él usando protección. Negándose a rendirse, volvió a intentarlo… para encontrarse con el mismo resultado, pero al tercer intento, cambió de táctica y consiguió atravesar sus defensas, usando amago. El pokemon siniestro salió despedido contra una de las paredes del dojo, donde cayó debilitado.

-¿Que esta pasando aqui? - la voz de Galk, el dueño, resonó por toda la sala. Al mismo tiempo, Sylf, que había estado siguiendo al Gallade hasta ese momento, salió corriendo en dirección a su compañero.

-Mighty ¿qué ha pasado?... ¿Mighty? - el miedo empezó a apoderarse de la chica, el pokemon psíquico dirigió una dura mirada hacia el único combatiente que seguía en el ring.

-Muchacha, coge a tu amigo, lo llevaremos al pokégremio, tú también vienes con nosotros Mel, vas a contarnos qué ha pasado aquí - lo último lo dijo dirigiéndose al pokemon lucha, poco después, salieron en dirección al pokegremio.

Al mismo tiempo que estos sucesos ocurrían, un grupo de pokemon liderados por un Scyther llegaban hasta su destino. Una cueva que conectaba con una extensa red de túneles, y en su entrada, había alguien esperandoles.

-Empezaba a pensar que no ibais a llegar nunca - el comentario venía de la Mismagius que les esperaba en la entrada.

-Tuvimos que dar un pequeño rodeo, casi nos pillan un par de patrullas de equipos de rescate, pero al final pudimos evitarlos, ¿Qué tal ha ido todo por aquí? - aunque el estado de ánimo del pokemon bicho era bastante alegre, no era lo mismo con su compañera de tipo fantasma.

-Todo bastante bien, solo… nada, no ha pasado nada importante… - hizo un intento por adentrarse en la caverna, pero Excid le cortó el paso.

-Spir, no intentes mentirme, ¿Que ocurre? - ella suspiró, sabía que no podría mantener ese secreto, no con él, era demasiado curioso.

-He perdido un objeto que es muy valioso para mi, tiene un gran valor sentimental - el pokemon mantis cerró los ojos, meditando durante unos segundos.

-¿Donde lo perdiste? - la sorpresa inundó las facciones de la chica.

-En la antigua base, puede que se me cayese mientras lo guardaba todo - aun estaba un tanto confusa por la cooperación del Scyther.

-De acuerdo, no podemos ir por el momento, deben de haber varios equipos de exploración sobre el terreno, intentando encontrar pistas sobre nosotros. Esperaremos hasta que se enfríen los ánimos, y entonces comenzaremos a buscar. Por cierto ¿que es lo que perdiste? - Spir adoptó una actitud nostálgica antes de responder.

-Es un colgante con la forma de una llave, es uno de los pocos recuerdos que aún conservo de un buen amigo…

Mientras tanto, Mighty descansaba en el pokegremio. Habían pasado varias horas, en las cuales le habían curado sus heridas, por suerte ninguna de ellas era grave, y solo necesitaba dormir un poco.

-Veamos si lo entiendo bien, tu hombre atacó a mi nuevo miembro… porque pensó que formaba parte del grupo "Nuevo Amanecer"... - Galk asintió sin demasiado entusiasmo, no se sentía orgulloso de no haberlo descubierto antes.

-Mis más sinceras disculpas, no tenía ni idea de lo que tramaba - Misht suspiro, no le gustaba, pero no podía hacer nada, tendría que dejarlo pasar, por esta vez.

-Ignorare lo sucedido en esta ocasión, pero a cambio, quiero que le dejes claro a todo el mundo, que no tenemos a ningún miembro de esa nueva organización. ¿De acuerdo? - sin pensárselo demasiado, el Gallade aceptó la oferta, pero la conversación todavía no había terminado - ¿Conseguistes descubrir lo que te pedi?

-Más o menos, deje a Mel vigilando a tu nueva incorporación, mientras yo distraía a tu protegida - la forma en la que se dirigió a sus miembros provocó que la líder del pokegremio le lanzara una mirada asesina. El aludido palideció levemente - En cualquier caso, como era un pokemon de tipo siniestro, ha sido necesario más tiempo del esperado, pero parece que hemos descubierto algunas cosas interesantes. Por ejemplo, ¿conoces el trabajo de Alum?

-He escuchado hablar de él, sé que es un Alakazam, y su investigación se centra en el funcionamiento del cerebro ¿verdad?

-Exactamente, el mismo, parece que este Mightyena conoce muchos movimientos, simplemente no los recuerda - la frase resultó un poco confusa para la Mienshao.

-Espera, espera un momento, ¿cómo puede conocer esos movimientos, pero no recordarlos al mismo tiempo?

-Dijistes que tenía amnesia ¿no?. Eso podría explicar el porqué. Piénsalo un segundo, ¿como te sentirias si un dia te despertaras sin recuerdo alguno, pero tu cuerpo aun conserva todos tus reflejos instintivos?. Hay cosas imposibles de olvidar - aun y no estar completamente convencida, pero dio por válida aquella explicación, era la única que tenían.

-Asi que segun tu chica, es habilidoso y cuenta con muchos movimientos... ¿y sobre su pasado?, ¿Habéis descubierto si lo de la amnesia es real? - el rostro del Gallade, se cubrió con una sombra de desánimo.

-Me temo que Jans interrumpió el proceso en ese momento, pero mi muchacha vio algo muy extraño en el chico - aunque no era lo que ella quería oír, seguía estando interesada - cuando le puso contra las cuerdas, llegó un momento en el que perdió el control por completo y se comportó como un pokemon salvaje, uno muy peligroso, todo sea dicho.

-¿Que lo causó?¿Es posible que este incidente se repita? - su voz delató que estaba un poco preocupada.

-No se si se repetirá, lo mas seguro es que a causa de su amnesia, su mente haya buscado una forma de defenderse ante un acoso externo extremo. Mi teoría es que, cuando estuvo a punto de perder la batalla, su cuerpo priorizo su auto-conservación antes que la razón, y por ello se vio arrastrado a un estado más agresivo. Aunque Mel me dijo, que no intento atacarla en ningún momento, solo se protegió a sí mismo... - ambos se quedaron meditando sobre el tema un largo rato, cada uno sacando teorías y posibles conclusiones, pero en ningún momento llegaron a nada más que eso, teorías.

Mientras ellos discutían sobre la salud mental del Mightyena, Sylf aprovechó la ocasión, y se escabulló dentro de la habitación donde le habían puesto a descansar. Estaba estirado encima de su cama de paja, tenía algunas pequeñas heridas, pero las más graves ya habían sanado gracias al equipo médico del pokegremio. Sin dudar ni un instante, se acurruco al lado del pokemon siniestro, noto como por alguna razón este se relajaba ante su presencia.

-¿Qué te ocurre?¿Qué es lo que te causa tanto dolor? - susurro al aire, no obtuvo un respuesta. Al cabo de un rato el cansancio pudo con ella, y antes de que se diera cuenta se durmió allí mismo.


Una vez mas llegamos al final del capitulo, no siempre puedo dedicarle el tiempo que me gustaría a esta historia, por lo que vuestros comentarios siempre me alegran el día.

Agradezco el comentario de Cristhofher, como dije antes, no os hago esperar porque quiera, si no porque no tengo mas opción.

Espero que podáis disfrutar de lo que queda de semana santa, yo lo intentare ;-).

Me despido por el momento, gracias por darle una oportunidad a la historia de este humilde escritor ^^.

¡Nos vemos en el próximo capitulo!