¡He vuelto!, no pensaba que fuese a tardar tanto con este capitulo, (correcciones, perfecciones y distracciones), pero lo importante es que ya esta aquí y que no quiero aburriros con mis charlas redundantes. Había considerado alargarlo un poco mas y así llegar a las 5.000 palabras, pero quedaba algo redundante y no me gustaba. La buena noticia es que en este tiempo he podido pensar en ciertos aspectos importantes de la historia, y eso ha causado que me diera cuenta de que no me gustaba cierto detalle importante de la historia. Era un tanto rebuscado y decidí cambiarlo, esperemos que fuera para mejor. Aunque eso solo el tiempo lo dirá. No os preocupéis, no es un detalle que haya desvelado, no todavía ;)

Ya estoy empezando a divagar. Así que sin mucho mas que decir, espero que lo disfrutéis.

Disclaimer: Pokemon no me pertenece, sin embargo los personajes y la historia aquí escrita si me pertenecen. Este es un fanfic sin fines de lucro, por lo que repito, yo no soy (y dudo que llegue a ser) dueño de Pokemon, este pertenece a sus respectivos dueños dependiendo de quien sea o sean en este momento.


Todos hemos tenido esa sensación de despertarnos, y no reconocer dónde nos encontramos. La confusión inicial solo dura unos segundos, pero para Mighty fue diferente. Nada más despertarse, se encontró junto a la joven Sylveon. Para su desgracia ella había extendido sus "cintas" alrededor de su cuerpo mientras estaba dormida, por lo que el Mightyena no podía moverse.

Resultaba una escena un tanto cómica. Aunque él era más grande y de aspecto más amenazante, estaba completamente atrapado por un pokemon más pequeño y de aspecto tierno. Al final, la suerte sonrió al muchacho, la chica se despertó.

-Buenos días - sus palabras terminaron por despertarla del todo, provocando que retirara sus lazos.

-B-buenos días - respondió un tanto sobresaltada, mientras intentaba ocultar el rubor que había invadido su rostro - Deberíamos ir a desayunar - sin esperar la respuesta de su compañero, salió disparada por la puerta.

Respirando hondo, se levantó y la siguió. No iba a mencionar el hecho de que le estaba abrazando mientras dormía, no delante de sus compañeros. Desayuno con calma sin ninguna prisa, aunque volvía a tener la sensación de que le estaban observando.

-¿Estás listo para empezar a trabajar? - la pregunta sorprendió al ex-humano.

-¿Trabajar? ¿no íbamos a entrenar en el dojo?

-Tras el último incidente he pensado que sería mejor aprender sobre la marcha - no pudo evitar sentirse un poco culpable.

-Escucha Sylf, lo que pasó en el dojo... no quiero causarte problemas… si quieres echarme del equipo, lo entenderé… - la joven se giró sorprendida.

-No, lo que pasó no fue culpa tuya - Mighty no pudo evitar reírse levemente.

-Fui yo quien perdió el control, puede que no tenga toda la culpa, lo admito, pero aun y así... - bajo la cabeza, un tanto alicaído por los acontecimientos del día anterior. Una de las cintas de su compañera le tocó con suavidad el rostro.

-No deberías de culparte de esa forma, perdiste el control ¿y que?. Todos cometemos errores, hasta yo he cometido unos cuantos. Pero no por ello debemos de rendirnos y abandonarlo todo - aquellas palabras le subieron el ánimo, tenía una habilidad especial para convencerle.

-Tienes razón, posees una fuerza de voluntad muy superior a la mía, líder - la muchacha se sorprendió ante la última palabra.

-L-líder?

-Si, líder. No pensarías que yo iba a ocupar ese puesto ¿verdad? - la había dejado completamente perpleja.

-Pero tu eres mas fuerte…

-Y también tengo menos experiencia. Me sentiré más seguro si tu tomas las decisiones del equipo y yo me dedico a protegerlo - le parecía una solución lógica, además, no se sentía cómodo dando órdenes.

Sylf estaba a punto de decir algo, pero en ese momento la líder del pokegremio convocó a su equipo.

-Señor Mighty, ayer ocurrió un incidente en el dojo donde estaba entrenando. ¿Puede decirme que le ocurrió?

-La verdad es que no estoy seguro de que es lo que ocurrió. Estaba peleando contra Jans, y de alguna forma logre vencerle, pero… por alguna razón todo está borroso - estaba confundido, ¿que había pasado que no era capaz de recordar?¿por qué había perdido el control?.

-Un miembro del dojo le detuvo cuando se salió de control. Hablando con el dueño y con Zant, hemos llegado a la conclusión de que no fue culpa tuya. Pero puede volver a pasar, asi que quiero que me prometáis que evitareis toda pelea innecesaria - estaba seria, el chico comprendió en ese momento lo mucho que le importaba la Sylveon.

-Prometo hacer todo lo posible para que no vuelva a suceder - la voz le tembló un poco, pero aun y así, parecía lo suficientemente convincente.

Misht les contó con detalle el "incidente" y los dejó ir poco después. Fue entonces, que el joven Mightyena comprendió, que estaba aterrado. ¿Como había perdido el control?¿Podía volver a pasar?. Por encima de todas esas preguntas una le sorprendió: ¿Podría hacerle daño a Sylf?. Permaneció en ese estado hasta que su compañera le llamó la atención.

-¿Estas bien? - se sobresaltó un segundo, pero recuperó la compostura.

-S-si, no es nada, estaba pensando… - no servía de nada preocuparse por eso. Ahora, todo lo que podía hacer era seguir adelante, y rezar para que no sucediera otra vez.

-De acuerdo, entonces presta atención, este es nuestro trabajo de hoy - acompañando sus palabras, le mostró un cartel de "Se Busca". En este aparecia una imagen de una especie de… semilla. Pero era de un color dorado, como si fuera de oro. El texto decía que un Pancham se la había robado al cliente. El ladrón se ocultaba en un lugar llamado: Bosque profundo.

Una vez completados los preparativos partieron hacia su destino. Les llevo un par de horas, pero consiguieron llegar hasta el borde de la arboleda.

-Vale… ¿Alguna idea de cómo deberíamos actuar?. Yo digo que vayamos directamente contra él, tan rápido que no nos vea venir - El ex-humano se tomó unos segundos para considerar su estrategia.

-No es una buena idea, es un ladrón, por lo que es muy probable que intente huir cuando le encontremos - "eso es lo que haría yo" pensó para si mismo - Deberíamos movernos en silencio, y intentar no llamar la atención. De lo contrario se nos podría escapar - la joven asintió, confiando en el juicio de su socio.

Siguiendo el plan, entraron sin hacer ruido, la idea era pasar desapercibidos. Les llevo un rato encontrar al Pancham, pero una vez que lo lograron, ya habían pasado la parte más difícil.

-Me acercaré por detrás para cortarle el paso, si huye hacia este lado, detenlo - con cautela, el pokemon siniestro se acercó por el punto ciego de su objetivo. Mientras se movía, se dio cuenta de que había empezado a dar órdenes, y no supo cómo sentirse. ¿De verdad no le gustaba ser el jefe, o simplemente era que no podría soportar la responsabilidad?. Cualquiera que fuera la respuesta tendría que esperar, había llegado a su destino.

No se apresuró a atacar. Aplastó su cuerpo contra el suelo y observó a su "presa" unos instantes. Todo estaba muy tranquilo. El pequeño ladrón estaba masticando una hoja de bambú. ¿Por qué tenía un mal presentimiento sobre este trabajo?. Cuando ya no pudo aguardar más, se preparó para lanzarse encima del desprevenido pokemon. Justo es ese momento el aire soplo en una dirección diferente, y le llegó el olor de otro Pokemon. Para su desgracia lo descubrió demasiado tarde, cuando se dio la vuelta para quedar de cara al aroma alguien le golpeo en los morros.

Salió volando un par de metros en dirección al renacuajo que tenía que arrestar. Cuando "aterrizó" pudo ver a su agresor. Era un Pangoro. Un enorme Pokemon que era prácticamente inmune a sus ataques y muy eficaz contra él. Tenía todas las de perder. El gigantón alzó su puño, preparando su siguiente golpe. Mighty se cubrió usando protección, aguanto a duras penas. El Pancham debía de conocer al grandullón, porque en algún momento se había subido a uno de sus hombros. Parecía que se burlaba de él desde allí arriba.

Las cosas no habían salido como habían planeado, y como no tenían un plan b, tocaba improvisar. ¿Donde estaba su compañera?. Tuvo que apartar ese pensamiento de su cabeza, pues su adversario estaba a punto de aplastarle usando una de sus patas. Se salvó por los pelos, en un intento desesperado lanzó un par de bolas sombra, pero resultaron ser inútiles. Una vez más, estuvo a punto de ser convertido en puré de Mightyena cuando aquel gigantesco panda trato de chafarle por segunda vez con un pisotón. Escapó usando sustituto, pero terminó agotado.

Fue en ese momento, cuando ya no podía seguir evitando a aquella mole, que llegó la ayuda. Una esfera completamente blanca apareció de la nada y golpeó al enorme Pokemon en los morros. Sylf había entrado en batalla. Una lluvia de esferas blancas cayó sobre los desprevenidos Pokemon antes de que pudieran hacer nada. En ese momento reconoció el ataque, se llamaba fuerza lunar.

-¿Mighty?¿Estas bien? - nunca había estado tan alegre de escuchar la voz de otro ser vivo.

-Si, estoy bien, que es más de lo que puedo decir de ellos - los dos Pokemon panda estaban en el suelo, debilitados. Aquella escena le hizo pensar que no debería enfadarla.

Los dos pensaban que ya habían terminado el trabajo, pero aquel incidente estaba lejos de ser el último. Antes de que ninguno se diera cuenta, empezó a hacer mucho calor. La joven Sylveon no soportaba bien el calor, y empezó a sudar y a respirar con dificultad. Las cosas empeoraron cuando descubrieron que tenían un incendio forestal justo encima. Un Emboar apareció de entre las llamas, no parecía muy amigable. En cuanto vio las insignias de su equipo Pokemon se puso en guardia. No perdió el tiempo, lanzó un lanzallamas con toda su fuerza contra la muchacha. Esta fue rápida y consiguió evitar su ataque casi por completo, pero se quemó una de sus patas traseras. Con una sonrisa de oreja a oreja, el pirómano se acercó a su víctima, se lo tomó con calma, sin ninguna prisa. La chica trató de defenderse usando el mismo ataque de antes, pero no funciono, estaba demasiado cansada.

El Pokemon ígneo estaba a unos pocos metros de ella, cuando su compañero le saltó desde detrás y le propinó un mordisco en el cuello. Era una escena que la muchacha encontró extrañamente bella. El depredador, en su esfuerzo por protegerla, se estaba enfrentando a un rival de mayor tamaño. No le iba a derrotar únicamente usando la fuerza, por eso tenía una estrategia diferente. Sin soltar el agarre que tenía con sus dientes, descargo movimiento tras movimiento en el pescuezo de su objetivo. Colmillo rayo una y otra vez, no tenía ninguna idea mejor, solo podía esperar que se cansara antes que él.

A Mighty aquello se le hizo eterno, estuvo a punto de soltarse, pero al final quien mordió el polvo fue el Emboar. Aunque por poco le aplasta. Al final, los únicos que seguían "en pie", por decirlo de alguna forma, eran ellos. Estirados en el suelo el uno al lado del otro.

-Así que... Esta es tu concepción de un trabajo sencillo... - el comentario del Pokemon siniestro causó que ambos estallaran en carcajadas. Estaban agotados, pero habían salido victoriosos.

Un rato más tarde llegó Magnezone, quien tuvo que pedir refuerzos para encargarse de los dos "extras inesperados" de aquella misión. Todo sea dicho, mereció la pena el esfuerzo, solo para ver la expresión de sorpresa en el rostro del agente de la ley.

Magullados como estaban, tardaron un poco en volver al pokegremio, sin embargo no tenían ninguna herida seria. Al llegar, la que se sorprendió fue Misht, pues no habían completado una, sino tres misiones de golpe. Resultaba que los otros dos Pokemon también estaban buscados por las autoridades. El Pangoro era una familiar del pequeño Pancham, se le buscaba por asalto con robo, agresión y resistencia a la autoridad. El Emboar tenía un "currículum" más simple, pero también más extenso. Incendios, decenas de ellos en los últimos meses. Había sido una casualidad que se encontraran con él, resultaba que otro equipo Pokemon lo estaba persiguiendo cuando se les escapó.

Las sorpresas no terminaron allí, pues fueron inmediatamente ascendidos al rango bronce. Todas esas misiones completadas al mismo tiempo habían traído una agradable sorpresa.

Sin embargo ninguno de los dos estaba para celebraciones. Aunque ninguno tenía heridas graves, sí que tenían cientos de rasguños y molestias por todo el cuerpo. Para sorpresa de ambos, Sparks fue a visitarlos, parecía que las noticias volaban en aquel lugar.

-¿Qué tal estáis? - su voz mostraba más curiosidad que preocupación.

-Algo doloridos, pero aparte de eso estamos bien - la joven Sylveon respondió por ambos. Un incomodo silencio se aposentó en la habitación, el ratón eléctrico miraba al suelo, como si no se decidiera a decir algo.

-Suéltalo - comentó el Pokemon siniestro, rompiendo inesperadamente el silencio - los dos sabemos que quieres decir algo, pero no tenemos todo el día. Estamos cansados y agradeceríamos un poco de descanso - una vez terminó de hablar, el pequeño parecía un poco más decidido.

-Me gustaría poder formar parte de vuestro equipo - proclamó con intensidad, pero sin alzar la voz.

El silencio que le siguió fue corto pero tenso, y pasaron cientos de preguntas por la mente de Mighty. ¿Podía confiar en ese Pokemon? Y de ser así ¿cuanto?. Todavía no podía considerarlo un amigo, pero había sido de gran ayuda durante su huida. Y en la misión de hoy se les había escapado que había más de un Pokemon. Necesitaban un tercer miembro, pero, ¿daría él la talla?

-No quiero ofenderte, pero... ¿Estás seguro de que podrás hacerlo?, pareces muy joven para unirte al pokegremio - como si le hubiera leído la mente, Sylf expresó con palabras sus pensamientos.

- P-por supuesto que puedo, aunque no lo parezca puedo luchar - su voz tembló un poco, pero mantenía su intensidad. No parecía que fuera a desistir.

-Solo lo preguntare una vez, ¿estás seguro de que quieres hacer esto? - ahora fue el turno del Mightyena de ponerse serio. Si iba a ser su compañero, necesitaba poder confiar en él, y eso incluía saber que le cubriría las espaldas.

El Plusle dudo unos instantes, como si intentará resolver un conflicto interno. Pero al final, levantó la mirada y asintió con convicción.

-Bien, en ese caso mañana te haremos una prueba, si la logras pasar estarás dentro. ¿Estas de acuerdo? - Sparks asintió por segunda vez.

-Pero, ¿estas seguro de esto?. Acabamos de volver de una pelea en la que saliste volando por los aires. Tómatelo con un poco de calma - la preocupación de su compañera era visible, pero él simplemente sonrió y dijo:

-Fue peor la caída desde aquel barranco, no te preocupes, mañana ya estaré mejor - no estaba herido, aunque aprecio que se preocupara por su estado.

Una vez que todo quedó acordado, se despidieron y todos volvieron a sus hogares. Sylf se había instalado en la misma habitación que Mighty, lo que le ponía un poco nervioso. Sin embargo no había muchas razones para estarlo, era imposible que le viera desnudo. Ese pensamiento le hizo darse cuenta de que no se había sentido raro al no llevar ropa alguna. Tal vez se debía a que tenía un gran abrigo de pelo cubriéndole todo el cuerpo, pero no se sentía extraño en ese sentido. Luego estaba el hecho de tener que caminar a cuatro patas, se había acostumbrado, y mientras que no pensara en ello no le resultaba vergonzoso.

Dándole vueltas a los últimos cambios que había sufrido, se dio cuenta de que había descubierto muchos movimientos tras el incidente en el dojo. No podía justificar como sabía usarlos, simplemente... estaban ahí. ¿Tal vez era memoria muscular?. Pero si ese era el caso, ¿porque no los sabia usar antes?¿qué fue lo que le hizo recordar?. O pensándolo mejor, ¿porque se había transformado en un Pokemon?. El Lobo le había traído porque su hermano había terminado en este lugar de alguna forma, había encontrado el colgante, por lo que no mentía. Pero, ¿cómo había terminado él en este lugar, y porque?. Habían tantas preguntas sin respuesta, no soportaba los misterios. ¿Cajas fuertes, cerraduras y sistemas de seguridad?, ningún problema, en un rato habría superado los obstáculos y llegado a su objetivo. Pero los misterios eran intangibles, y por lo tanto sus habilidades como ladrón de poco le podían ayudar.

Ya llevaba un rato pensando en todo ello cuando cayó dormido sin darse cuenta. Tuvo un sueño muy extraño. En este, estaba corriendo, si era porque huía de algo o perseguía a alguien no lo sabía, pues no se recordaba. Lo único que sabía era que no podía parar de correr, pero aquello resultó ser imposible. De repente, el suelo empezó a agrietarse y partes de este desaparecían mientras caían al vacío. Poco a poco, su camino fue despreciando, hasta que dio un mal paso y el suelo se derrumbó bajo sus pies. Despertó un poco sobresaltado, fueron necesarios unos segundos para que se calmara, no había despertado a Sylf de milagro.

Al no poder dormirse otra vez en ese momento, decidió salir a tomar el aire. El cielo estaba repleto de estrellas, todas y cada una de ellas brillando, tan lejanas e inalcanzables. En ese momento de tranquilidad, todas las dudas que le asediaban desaparecieron. Se sorprendió a si mismo pensando que aquel no era un mal lugar para vivir. El único problema, era que él era un humano, o como mínimo, lo había sido. Ese era el pensamiento que nunca lo abandonaba, y siempre le recordaba de dónde venía, y que ese no era su hogar. Pero aún y así, se sentía extrañamente calmado.

¿De verdad no podía quedarse allí?. La respuesta llegó de forma tan rápida como inesperada. Sus padres. Aunque no los había visto en años, siempre les mandaba alguna carta, o alguna señal para demostrar que seguía con vida. Los paréntesis en los que hacía eso eran largos, y nunca les contó cómo se ganaba la vida. No se sentía cómodo sacando el tema en público. Una lagrima escapo de sus ojos, en el mismo momento que recordó a su familia. No hizo ningún intento por detenerla, dejo que se desplazará por las comisuras de su rostro, y después secó como pudo los restos de esta. No fue fácil, teniendo en cuenta que poseía patas, en lugar de manos. Los echaba de menos, más de lo que había imaginado. Pero en ese momento no podía permitirse derrumbarse.

Regreso a su habitación poco después, su compañera seguía dormida, por lo que aprovecho para dormir un poco más. La mañana siguiente fue igual que la anterior, la única diferencia, era la prueba a la que se sometería su aspirante. Una vez que se reunieron todos, se dirigieron hacia la arboleda cercana.

-¿Que prueba tendré que superar? - la pregunta del ratón eléctrico llegó en el mejor momento, pues habían llegado a un claro.

-Es bastante simple, tu y yo pelearemos - ante las palabras del Mightyena, las caras de ambos Pokemon mostraron una expresión de sorpresa, y de leve temor en el caso del pequeño Plusle - No me miréis así, no será una batalla normal, habrán ciertas reglas - los dos pokemon suspiraron aliviados, por razones similares.

-¿Cuáles son esas reglas? - la pregunta venía de la joven.

-Son muy simples. La pelea termina si consigo inmovilizarte, o si tú consigues golpearme tres veces en el morro. Tu podrás golpearme directamente, pero yo a ti no. Los únicos involucrados en esta lucha somos tu y yo. Aparte de lo dicho, no hay ninguna regla, todo se vale. ¿Tienes alguna duda? - Sparks negó con la cabeza - En ese caso, comenzaremos en el momento en que esté en el otro lado del claro.

No tardaron demasiado en colocarse en sus posiciones. La batalla empezó con un ataque rápido por parte del Pokemon eléctrico. Sin embargo cuando este pensaba que todo iba a ser muy fácil, atravesó un doble que Mighty había creado usando doble equipo en el último momento.

-No será tan fácil - exclamó el real, justo antes de saltar encima de su rival.

El roedor evito su ataque rodando hacia un lado. Le sorprendió lo rápido que había actuado, no le había visto usar doble equipo en ningún momento. No se paró a pensar mucho en ello, decidido a ganar, lanzó un ataque chispazo, pero no dio en el blanco. Lo esquivo sin usar ningún movimiento, simplemente se apartó de la trayectoria de este. Eso dejó impresionado al chaval, lo que casi le cuesta una aplastante derrota, pues no se había detenido y estaba a punto de saltarle encima. En un momento de pánico, usó su ataque rápido para saltar por encima de él. La idea no salió del todo bien, aterrizó en su morro, pero como seguía sorprendido volvió a saltar, saliendo de su alcance. Primer punto.

Aquello era como jugar al gato y el ratón, sólo que en lugar de un gato, había un lobo. El muchacho volvió a lanzarse contra el depredador, esta vez usando chispa. Confiaba en que funcionara, pero en lugar de esquivar, uso protección, manteniéndose firme. Al impactar contra aquel muro, el Plusle salió despedido hacia atrás, y sin perder tiempo, el Mightyena saltó sobre el. En esta ocasión, Sparks escapó por debajo del pokemon lobo, demostrando una vez más, su agilidad. Pero estaba entrando en un terreno peligroso. No podía enfrentarse a él en una batalla de desgaste, por muy rápido que pudiera ser, no aguantaría tanto como su adversario.

Cambio de táctica, empezando por lanzar un onda trueno, el cual dio en el blanco al momento. El Pokemon siniestro no se esperaba ese movimiento, por lo que no pudo esquivarlo a tiempo. Una vez paralizado, el ratón eléctrico aprovechó para golpearle una segunda vez. Pero aun y estando paralizado, el cánido al que se enfrentaba se movió con más velocidad de la esperada y estuvo a punto de cazarle. Fue gracias a la parálisis de este que pudo salvarse por los pelos y golpearle una segunda vez. Dos puntos.

Ya solo le faltaba darle una última vez, pero se estaba moviendo mucho más rápido de lo que se esperaba, ¿como podía hacerlo?. El Pokemon eléctrico no lo sabía, pero su observadora si. La joven Sylveon había reconocido esa habilidad al instante, era pies rápidos. Una habilidad que únicamente se daba en algunos Mightyenas, permitía que si el Pokemon sufría un cambio de estado, aumentará su velocidad de forma dramática.

La pelea, que hasta el momento había mantenido una especie de orden, se comenzó a volver caótica. Ninguno de los dos contendientes se lo dejaba fácil al otro, y las normas que había impuesto Mighty los mantenía a la par. Ambos empleaban sus mejores trucos para engañar al otro. Al final el Plusle hizo un mal movimiento. Se lanzó con ataque rápido en un mal momento y terminó debajo de su rival. Desde esa posición él podía inmovilizarlo con un solo movimiento. En un intento desesperado por sacarlo de encima, lanzó un chispazo directamente contra su cara. Pero era demasiado rápido, incluso paralizado, y pudo esquivar el ataque. Era el fin, no podía hacer otra cosa que aceptar la derrota. Sin embargo un par de sonidos llamaron su atención.

*Crack*

*Plonck*

De repente, el enorme Pokemon que llevaba tanto rato luchando contra él se desplomó encima suyo. Pataleo y grito en una mezcla de confusión y terror, pensando que iba morir asfixiado. Fue la joven Sylveon quien lo salvó de desmayarse por falta de oxígeno. Resultó que su ataque había partido una rama de un árbol por la mitad, y había ido a caer justo encima de la cabeza del Mightyena.

-Me parece que esto podemos considerarlo una victoria - comentó la muchacha con una sonrisa. Sparks todavía no se lo podía creer, había ganado, le dejarían entrar en el equipo. Estaba tan feliz, que una lágrima se le escapó por la comisura de los ojos.

Entre gemidos de dolor, el único miembro del trío que no estaba consciente se levantó.

-Vale, prométeme que no volverás a hacer eso - gruño, mientras intentaba detener el dolor de cabeza que estaba empezando a incordiarle.

-De acuerdo, prometido - la última palabra, la dijo al mismo tiempo que saltaba encima del Pokemon siniestro, quedando en la misma posición que el día en que escaparon de su prisión.

Aquel era su equipo, ellos serían los únicos en los que podría confiar más que en nadie. Ese era el pensamiento que ocupó su mente por unos instantes, pero... ¿podría contarles la verdad?. Después de mucho tiempo, sintió miedo, al pensar en lo que podía suceder si no le aceptaban. Para ellos era un Pokemon ligeramente misterioso con el que habían formado un equipo, y era en quien confiaban. Si les contaba la verdad y le juzgaban como un ladrón y un mentiroso, se quedaría solo. Ese pensamiento le aterrorizó, y le dejó paralizado por completo durante unos segundos.

-Mighty, ¿a que estas esperando? - una vez más, fue la voz de su compañera la que le devolvió al mundo real.

- Lo siento, he desconectado por un segundo - no podía preocuparse por esos detalles ahora, cuando acumulase suficiente fuerza de voluntad les contaría a ambos la verdad. Solo esperaba que cuando llegase el momento, todo saliera bien - Volvamos a casa.

Les llevo un rato volver, pero como eran tres el viaje resultó entretenido. Sparks les contó que la razón por la que quería unirse a su equipo era que quería encontrar a su hermana. Sonó un poco triste mientras explicaba cómo los habían capturado, y como no había podido protegerla. Por suerte llegaron al pokegremio al poco tiempo. Allí Misht les llamó la atención.

-Deberíamos de haberos dado esto ayer, pero estabais tan cansados que preferimos esperar a hoy. Por cierto, ¿qué habéis estado haciendo esta mañana?. Os quite la vista de encima un segundo y desaparecisteis - Sylf le contó que habían estado reclutando a un tercer miembro, quien estaba cabalgando al ex-humano - De acuerdo, luego tendrás que venir conmigo para rellenar ciertos papeles - el roedor asintió.

-Y ¿qué era eso que tenias que darnos? - preguntó la chica, visiblemente curiosa.

-Estas son las recompensas por las misiones de ayer, una parte se la queda el pokegremio, pero el resto es todo vuestro - lo dijo todo al mismo tiempo que les entregaba tres bolsas aparentemente llenas. Los viejos recuerdos de su época de ladrón, le hicieron recordar que estuvo en una situación similar, cuando trato con un intermediario para uno de sus trabajos. No era algo injusto, dado que les estaban proporcionando un hogar, además de comida y trabajo.

Mientras la Mienshao se llevaba a su nuevo compañero para certificarlo como parte del pokegremio, ellos se dirigieron a su habitación. Una vez allí, contaron su parte de los beneficios. No era un mal botín, unos 600 pokecubos, dos bajas aranja, dos manzanitas, una semilla cura y una luminosfera. Para ser su primer trabajo, este había sido bastante provechoso.

Se mantuvieron despiertos durante un rato, pero no resistieron lo suficiente, y en algún momento terminaron durmiendose. Aquella noche llovió a cantaros. Fue una tormenta con truenos y rayos. Lo que causó que Mighty fuera abruptamente despertado en medio de la noche, aunque no fue a causa de un rayo. Sparks se ocultó bajo la cola del Pokemon siniestro, completamente aterrorizado. Lo que despertó a este.

-¿Qué ocurre? - preguntó, todavía medio dormido. Como respuesta un trueno resonó fuera del pokegremio.

-L-lo siento, pero le tengo pánico a los truenos - el muchacho estaba a punto de preguntar cómo era eso posible, siendo él de tipo eléctrico, cuando descubrió que había alguien más. Era Sylf.

-¿Tú también? - preguntó, sin poder terminar de creérselo.

-Lo siento, pero yo también... - estaba terriblemente sonrojada, estaba claro que no se hubiera acercado tanto de no ser así. Sabía perfectamente que los dos querían preguntarle si podían dormir junto a él. Pero ninguno de los dos se atrevía a hacer la pregunta. Suspiro, no podía negarse, no con los dos en ese estado.

-Solo por esta noche - lo dijo intentando parecer lo más neutral posible. Aunque la sonrisa de agradecimiento de la joven provocó que se sonrojara.

Aquella noche durmió acompañando, y por extraño que le resultará, fue la noche que mejor durmió. Sin pesadillas, ni nada que le despertase en medio de la noche.


Hasta aquí este capitulo, espero que lo hayáis disfrutado. Agradeceré todo comentario, sea positivo o critico. Siempre me alegra el día cuando leo lo que me escribís, así que hasta la próxima. La cual espero que no sea dentro de mucho ;)

Un agradecimiento a Cristhofher, RubyLRed, y a nuestro Guest, quienes se han tomado el tiempo de escribirme unas palabras de animo, os lo agradezco profundamente.

¡Nos vemos en el próximo capitulo!