Capítulo 5: Somos un equipo

Takato estaba buscando el pan de Guilmon que había llevado para la reunión cuando Renamon llegó. Ella apareció al lado de Ruki del mismo modo en que lo había hecho en el pasado tomando a todos por sorpresa. Pero a diferencia de las veces en que solía aparecer sin ninguna señal, Ruki abrazó a su camarada.

—Así que era aquí donde se encontraban —comentó Renamon con su usual indiferencia —. Es un buen escondite pero un tanto obvio, quizás es por eso que no los han encontrado.

—¿Cómo nos encontraste? —preguntó Kenta reponiéndose del susto.

—Las huellas de Guilmon están por todo el camino.

—Deberíamos borrarlas —agregó Hirokazu notablemente preocupado pues no deseaba que Hypnos los descubrieran.

—Ya nos encargamos de eso —comentó Cyberdramon desde la entrada.

—¿Quiénes están allí?

—Solo nosotros, Terriermon, MarineAngemon, Guardromon e Impmon se quedaron en el antiguo refugio de Impmon —agregó Renamon de manera despreocupada.

—¿Culumon está con ustedes? —preguntó Juri preocupada al no escuchar el nombre de su amigo.

—No, tomó otro camino, tememos que pueda estar en un lugar peligroso.

—Debemos buscarlo cuanto antes.

—Pero son muchos lugares. Japón es enorme —se quejó Kenta —. ¿Cómo podremos localizarlo?

—Dudo que Hypnos nos diga algo, al parecer nos quieren fuera de esto y ellos son quienes tienen las mejores herramientas.

—Entonces debemos infiltrarnos en su base secreta y obtener la información —sugirió Kenta mientras hacía movimientos exagerados con sus manos.

—¿Por qué no quieren involucrar a Hypnos? —preguntó Juri —. Las herramientas con la que ellos cuentan nos servirían de mucho.

—Porque ellos devolvieron a los digimons al Digimundo —respondió Takato molesto pero tratando de no ser demasiado grosero, una vez había lastimado a Juri, no quería hacerlo dos veces.

—Pero no tenían opción, el D-Reaper lo destruiría todo y de quedarse se convertirían en algo peor que el D-Reaper —respondió juri un tanto triste. A veces soñaba con lo que habría pasado de haber aceptado la ayudada de Beelzebumon cuando estuvo atrapada.

—Supongo que tienes razón —agregó Takato más calmado —. Pero dudo que ellos quieran trabajar con nosotros.

—Puedo usar la computadora de mi padre —agregó Jenrya —. Él está trabajando con Hypnos por lo que puedo usarla para acceder a sus bases de datos.

—Creí que sabías poco de computadoras.

—Y lo hago pero mi papá no tiene mucha vigilancia con las computadoras y sospecho que esa es su forma de ayudarnos.

—Entonces nos reuniremos en el refugio de Impmon, así podremos ver a nuestros camaradas.

Aquella noche Takato no pudo dormir. Varias veces sintió la tentación de llamar a Jenrya y preguntarle si había obtenido algún tipo de información pero no quería ponerlo en evidencia a su amigo.

Temía que su deseo tuviera un precio. No era solo la posibilidad de que tuviera que despedirse de los digimons sino también el daño que pudieran causar estos en el mundo humano. Las palabras de Lopmon lo dejaron pensando, había digimons que no tenían buenas intenciones y Juri había dicho que en Hypnos tenían sus motivos. No quería pensar que su deseo había causado muchos problemas.

Al día siguiente Shiuchon, Ai y Makoto se unieron al grupo. Takato consideró que ellos también tenían derecho a ver a sus camaradas aunque no estaban seguros de involucrarlos en la búsqueda de Culumon.

En cuanto llegó la hora de la reunión todos los tamers se reunieron en lo que fue la guarida de Guilmon cuando este escapó de la casa de sus camaradas. Para todos fue una sorpresa ver a Impmon abrazando a sus camaradas. Si bien el que Ruki abrazara a Renamon también podría ser considerado como extraño ellos la habían visto volverse más abierta con el tiempo pero Impmon no, incluso cuando decidió ayudarlos se mostró tan orgulloso como siempre.

Shiuchon había llevado varias colas y cosméticos. En esa ocasión Terriermon y Lopmon no fueron los únicos que tuvieron que lidiar con los juegos de la menor de los Lee. Ella junto a Ai maquillaron y vistieron a todos los digimons.

—Te ves lindo —le dijo Renamon a Impmon en cuanto Ai terminó de atarle unos listones en la cabeza.

—Un poco de rubor resaltaría tu belleza natural —respondió Impmon tratando de ocultar lo avergonzado que estaba.

—¡Traje rubor! —gritó Shiuchon mientras mostraba la brocha. Impmon sonrió al saber que no sería el único cuyo orgullo sería pisoteado.

Si bien se habían reunido para resolver los daños que podrían causar los digimons y encontrar a Culumon quisieron permitirles a los más pequeños jugar con sus amigos.

—Creo que fueron los digi-gnomos quienes abrieron los portales al mundo humano —comentó Jenrya en cuanto Ai, Makoto y Shiuchon terminaron de jugar —. Se registraron cuatro portales incluyendo el de esta ciudad, tres fueron cerrados, solo queda uno en Karakura.

—¡Entonces iremos a Karakura! —gritaron Kenta y Hirokazu al unísono.

—No hay prisa, Hypnos no tiene reportes de ese lugar, es como si ningún digimon tuvieran interés en el lugar.

—Igual deberíamos ir —comentó Renamon tratando de ocultar su rostro maquillado.

—¿Qué haremos cuando encontremos ese portal?

—Los digimons regresaran a su mundo —comentó Jenrya después de un largo silencio incómodo —. Estar aquí sigue siendo peligroso, sus datos podrían corromperse.

A pesar de que a ninguno le agradaba la idea de tener que despedirse nuevamente sabían que debían hacerlo. Por unos minutos los datos de MarineAngemon comenzaron a desestabilizarse y sabían que era cuestión de tiempo para que los digimons involucionaran.

Poco después se encontraban en un tren camino a Karakura. Takato notó lo incómodo que se encontraba Impmon al seguir maquillado y con vestido. Renamon fue la única que logró quitarse el rubor que Shiuchon le había puesto y los demás lo mantuvieron como una forma de camuflaje. Con lo populares que eran los peluches de Digimon no era algo que luciera sospechoso.

—Qué peluche más feo, me da miedo —se quejó un niño mientras señalaba a Impmon que se encontraba en el regazo de Ai.

Impmon sintió el impulso de decirle que el feo era él y que si le daba miedo era por ser un digimon del tipo virus pero no fue necesario.

—No tiene que ser lindo, es asombroso y mucho más inteligente que tú.

—Se ve ridículo con ese vestido —agregó el niño ofendido por las palabras de esa niña.

—Que tú no tengas sentido de la moda no es mi culpa —comentó Ai molesta, se había esforzado mucho vistiendo a su camarada pero lo que más le molestaba era el hecho de que ofendieran a Impmon, al que consideraba el mejor digimon.

—Ni la mía que no puedas reconocer a un poderoso digimon —agregó Makoto quien no estaba menos molesto que su melliza.

Si el niño quería seguir discutiendo no era algo que pudieran saber. La madre del niño apareció para llevárselo, lo único que escucharon fue a la mujer diciendo que ya habían llegado a su parada y que de no apresurarse llegarían tarde con el dentista.

Ai y Makoto se alegraron por ello. Para dos niños como ellos ir al dentista era lo más cercano a una pesadilla.

Varias paradas después llegaron a Karakura. Fue algo complicado bajar cargando a los digimons e incluso temieron que retrasaran el horario del tren pero al final lograron bajar sin levantar ninguna sospecha.

—¿Podemos ir por dulces? —preguntó Shiuchon siendo apoyada por Ai y Makoto.

—Yo los acompaño —les dijo Juri sonriente —. Ustedes pueden adelantarse y buscar el portal.

—¿Takotomon y Guilmon también pueden ir? Guilmon tiene hambre —comentó Guilmon con una expresión inocente en su rostro.

—Hagan lo que quieran, yo puedo encontrar el portal —comentó Impmon con arrogancia, no quería separarse de Ai y Makoto pero tampoco quería que se involucraran en algo que podía ser peligroso para ellos.

—En ese caso nos veremos aquí en dos horas, no se retrasen demasiado y si encuentran algo nos llaman, no queremos llamar la atención —sugirió Ryo.

Takato notó lo incómoda que estaba Ruki por tener que seguir un plan de Ryo pero supo que no haría nada. Les quedaba poco tiempo y en Karakura había muchos lugares en los que se podría encontrar Culumon o el portal que conducía al Digimundo.

A pesar de que deseaba estar con Guilmon prefirió que se quedara con Ai, Makoto, Shiuchon, Lopmon y Terriermon. Fue su deseo lo que provocó que se abrieran esos portales y que digimons con malas intenciones cruzaran por lo que quería hacer algo que arreglara la situación, debía pagar el precio de su deseo.

Buscaron por varias partes de la ciudad sin encontrar ningún digimon pero si información de que se encontraban en el lugar correcto y una razón más para volver al día siguiente cuando las clases terminaran.

Escucharon el nombre de Kuwagamon pero nada que les confirmara que algo había pasado, quienes podían haber visto algo no recordaban nada que pudiera considerarse relevante.

Antes de que comenzara a anochecer los niños se retiraron dejando solos a los digimons en el lugar. Teniendo la certeza de que habían aparecido digimons en ese lugar sabía que tenían que regresar, encontrar el portal al Digimundo y asegurarse de que ningún digimon causara daños.

—Creo que alguien me ha visto —comentó Renamon en cuanto los vio al día siguiente, cuando se reunieron en el parque —. Era una pareja de cabello anaranjado, intentaron acercarse a mí pero los perdí de vista.

—¿Crees que sean agentes de Hypnos?

—Es una probabilidad aunque lo dudo, no parecían saber mucho sobre el tema pero en definitiva no era la primera vez que veían un digimon.

Si bien Takato había estado enojado con los de Hypnos por haber cerrado la puerta que encontró en la guarida de Guilmon comenzaba a entender sus motivos y por primera vez consideró el pedirles ayuda.