Capítulo 6: Hacer lo correcto
Después de fallar en el intento de atrapar a Renamon, Ichigo y Orihime se dirigieron a la tienda de Urahara. No llamaron a nadie pues lo consideraron innecesario al faltar pocos minutos para la hora en la que habían acordado reunirse.
En el camino Orihime le contó a Ichigo lo que había escuchado de los digimons y los juegos de cartas. Incluso intentó deslizar la carta que tenía sobre el dispositivo que Urahara le había dado pero nada pasó.
Ichigo y Orihime fueron los primeros en llegar pero no pudieron hablar de lo que vieron pues debían esperar a os demás. Renji y Rukia fueron los últimos en llegar. En cuanto llegaron Culumon saltó a los brazos de Orihime, la sonrisa en su rostro indicaba lo feliz que se encontraba.
—Culumon se ha divertido mucho —comentó Culumon desde el regazo de Orihime—. Fuimos a la heladería y comimos un helado de muchos colores.
—¡No se supone que iban a buscar algo extraño! —les regañó Ichigo.
—El primer incidente fue en una panadería así que supuse que estaría buscando comida —respondió Rukia de manera despreocupada.
—¡Eso no tiene sentido! —agregó Ichigo con el mismo tono de voz.
—No sabes nada sobre digimons, ¿Cierto?
—¡Tú tampoco!
Urahara llegó en el momento indicado para evitar una discusión entre los dos. Había pasado la tarde investigando y encontró algo que podría parecerles interesante.
—Encontré el portal por el que entraron los digimons, es algo parecido al portal que guía a la Sociedad de Almas pero este lleva a un mundo digital.
—No había escuchado de él antes —comentó Renji pensativo, Sospechaba que si Mayuri se enteraba no tardaría en visitar el mundo humano para analizarlo.
—Es extraño, son muy populares, en especial los juegos de cartas —Urahara agitó el abánico frente a él de manera despreocupada, Renji imaginó que lo usaba para ocultar una sonrisa burlona.
—En la Sociedad de Almas no existe.
—Es una pena, es un juego muy divertido —respondió Urahara con el mismo tono de voz despreocupado —. Esta semana me llegó todo un cargamento de cartas.
—En teoría son para vender pero se ha quedado con la mayoría —comentó Yorouchi con resignación.
—¡Puedo verlas! —comentó Orihime emocionada.
—Estaba por enseñárselas, podrían necesitarlas.
—¿De qué nos puede servir un trozo de papel?
—Para que puedan reconocer a un digimon cuando lo vean y no piensen que es un hollow.
—¿Quién confundiría un hollow con un digimon?
—No seas imprudente, Ichigo, debes conocer con lo que te estas enfrentando.
Cuando Urahara les mostró las cartas, Orihime y Culumon fueron los que más se veían emocionados. A Orihime le gustaban las cartas y a Culumon le pareció curioso ver las imágenes de los digimons en esos trozos de papel.
—Tomen las que consideren les pueda servir —comentó Urahara mientras Jinta y Ururu traían varias cajas —. Renji las pagara luego.
Renji intentó quejarse pero después de varios intentos por hacerse escuchar supo que era en vano. Tendría que continuar trabajando en la tienda de Urahara y soportando al tendedero como su jefe.
Después de que Ururu terminó de entregar las cartas se terminó la reunión. Renji fue el único en quedarse, Urahara dijo que podría aprovechar para adelantar el trabajo en la tienda. Los demás se dirigieron en grupo para sus casas.
—¿No deberías regresar a la Sociedad de Almas? —preguntó Ichigo al ver a Rukia instalándose en su armario.
—Lo haré cuando termine con las anormalidades en Karakura.
—Rukia se quedara con Yuzu y Karin —Isshin golpeó a Ichigo en el momento en que apareció repentinamente —. Ichigo, debes aprender cómo tratar a nuestros invitados.
Cuando Orihime volvió a ver a sus amigos estaba hablando con Tomoki Hiragisawa sobre sus nuevas cartas. Él le había dado varios consejos sobre técnicas que le serían de gran utilidad en un combate de cartas e incluso le habló de los reyes del juego, Ruki Makino y Ryo Akiyama.
Tomoki se retiró pues tenía clases, intentó invitar a Orihime a que se uniera a uno de sus concursos pero al ver el ceño fruncido de Ichigo desistió de la idea. En esa ocasión no se separaron y sí obtuvieron resultados.
Fue cerca de la tienda de Urahara, en uno de los callejones que presenciaron una batalla entre Lotosmon y Ghoulmon. Decidieron acercarse, no había nadie cerca y era poco probable que alguien se acercara a ese lugar pero preferían prevenir futuros incidentes.
No fue necesario que intervinieran, cuando estuvieron lo suficientemente cerca la batalla había terminado. Ghoulmon había sido convertido en un huevo mientras que Lotosmon tenía varias heridas que amenazaban con convertirla en un huevo.
—¿Qué es lo que los trajo a este mundo? —Orihime se había acercado a curar las heridas de la digimon hada.
—No es de tú interés —le dijo Lotosmon dentro del escudo de Orihime —. No te debo nada ni tengo porque responderte.
—No deberías hablarle de ese modo, Inoue ha curado tus heridas —le dijo Ichigo con el ceño fruncido, no le agradaba nada la actitud de esa digimon.
—No sé porque los otros vinieron —agregó Lotosmon sin dejar su mal humor, supongo que curiosidad, un portal entre los mundos se abrió y algunos creyeron que podrían conquistarlo sin ningún problema, en el pasado fueron los humanos que visitaron nuestro mundo.
Lotosmon los atacó antes de que pudieran abrir un portal que la llevaría de regreso a su mundo. En cuanto lograron recuperarse ella estaba demasiado lejos.
Rukia tomó el dispositivo de Urahara y la localizó. Había avanzado una gran distancia, parecía tener prisa pero algo más llamó su atención, varios puntos se encontraban en el otro extremo de la ciudad.
—Será mejor que verifiquemos esta señal —comentó Rukia señalando el lugar de donde provenía la señal —. Lotosmon parece tener muchos problemas de carácter pero dudo que cause problemas.
Orihime se demoró en seguirlos. No se arrepentía de haber curado las heridas de Lotosmon a pesar de lo que había hecho pero había algo en ella que la dejó intranquila, parecía estar buscando algo.
—¿Pasa algo, Orihime? —le preguntó Rukia al ver que se había quedado atrás.
—Solo pensaba —respondió Orihime mientras movía sus manos de manera frenética.
—Ichigo está por allá, vamos, tenemos trabajo pendiente —respondió Rukia con una sonrisa divertida.
Orihime sonrió antes de seguir a Rukia, en cuanto Culumon la vio saltó a sus brazos. No se demoraron mucho tiempo en encontrar el lugar donde encontraron varias señales reunidas. Efectivamente había varios digimons pero estos estaban acompañados de humanos.
—¡Amigos! —Culumon saltó del regazo de Inoue y corrió hasta el lugar en donde se encontraban los tamers.
En ese momento Orihime reconoció a uno de los digimons, era la Renamon que había visto cuando buscaba señales con Ichigo el día anterior. Algo más que llamó su atención era el hecho de que ellos no parecían extrañados por la presencia de las criaturas digitales.
Culumon los delató en el momento en que saltó de su regazo y corrió hacia donde el grupo se encontraba escondido. Se veía feliz al reencontrarse con sus amigos. Ellos la recibieron con los brazos abiertos, pudo adivinar que lo habían estado buscando durante ese tiempo.
—Eres un tonto —le dijo Impmon cruzado de brazos —. Solo tenías que seguirnos, mira dónde terminaste.
—También te extrañé, Impmon —Culumon abrazó al digimon demonio provocando que este se sintiera un poco incómodo.
—Solo admite que estabas preocupado —comentó Terriermon provocando que Impmon le dedicara una mirada molesta —. Todos somos amigos, no tienes por qué ser tan orgulloso.
—¿De dónde sacaron esos? —preguntó Ichigo mientras señalaba los digivices de los tamers, se le hacía extraño el que tuvieran un dispositivo demasiado parecido al que Urahara les había dado.
—Cuando nos convertimos en tamers —comentó Ruki con el mismo tono de voz —. Veo que ustedes también tienen pero no los veo acompañados por un digimon, eso es más extraño.
—Nos los dio Urahara.
—¿Es parte de Hypnos?
—No.
—Entonces podemos ser camaradas —interrumpió Juri —. Nos queda poco tiempo y debemos encontrar el portal y cerrarlo.
A Orihime no le gustaba la idea de despedirse de Culumon y sabía que el grupo que habían encontrado pasaba por lo mismo pero también estaba consciente de que era lo correcto. No tenía todos los detalles pero Urahara les había informado que el que estuvieran allí podría causar graves problemas.
—Pero antes debemos encontrar a los otros digimons —comentó Uryuu mientras les mostraba el dispositivo que le dio Urahara. Tenían dos objetivos pendientes.
