Yop: Pokemon le pertenece a su respectivo dueño, tampoco soy dueña de las series o marcas que aparezcan mencionadas en este fic.

-hablar-

"pensar"

Ammm como telepatía es básicamente hablar en la mente o proyectar los tus pensamientos en la mente de otros pues se toma como "pensar" pero para diferenciarlos será:

"pensar"

Bueno y sin más vamos al primer capi.


El día era hermoso.

Las aves cantaban, las nubes pasaban con rapidez por el cielo azul claro, y los rayos del sol daban las vitaminas necesarias al mundo en doble porción, en fin era un buen día de verano.

Dentro de los límites del bosque con la población, un niño de aproximadamente 5 años se encontraba silbando mientras caminaba con los brazos cruzados tras su cabeza.

El niño tenía ojos de una combinación de castaño oscuro y chocolate, pero esas grandes ventanas al alma te decían que a pesar de todo él era extremadamente feliz, encontraba maravilloso cualquier cosa, ya sea como un gusano se moviese, o la coloración de las hojas.

Su cabello…. Bueno era un rebelde sin causa ni remedio, de color azabache y con algo de verde oscuro, (demasiado oscuro casi se confundía con el negro) cerca de la nuca.

Lo que podía llamar la atención de la gente y reconocerle fácilmente (por si el cabello no fuera suficiente) eran las dos extrañas marcas en forma de zigzag que tenía en sus mejillas, mas específicamente debajo de los ojos.

Traía puesto un short de mezclilla azul claro con una camisa manga corta que dejaba ver su piel bronceada, de color amarilla y dos franjas rojas que más bien parecían tirantes, y sandalias.

El joven silbaba una melodía pegajosa, que poco a poco se convirtió en un tarareo. (David, Primer Ending de la Serie David el Gnomo)

Y conforme caminaba la espesura del bosque iba disminuyendo, hasta ser un sendero.

Andando y andando se encontró con una cerca de madera.

-hu, ¿me pregunto para que será?- se dijo.

Se acercó un poco y vio con asombro la cantidad enorme de seres que estaban tras esa cerca.

Unos especie de toros con unas cosas en la cabeza y doble cola corrían por una parte del claro, mientras en el lago podía ver a una serpiente gigante que bien podría ser confundida con un monstruo marino o un dragón de color azul con partes en blanco y crema.

Por las plantas pudo observar a otros que parecían ser una mezcla entre dinosaurios y palmas antiguas.

Y en las ramas de los árboles se encontró con unas aves, más grandes de lo normal, con diferentes coloraciones, unas tenían plumajes crema y castaño con franjas rojas y negras, mientras que los otros se veían más intimidantes, con su plumaje naranja casi rojo, y su pico curvado y filoso.

-¡wow!, ¡esos so muchos Pokemons en un solo lugar!-dijo admirado el joven niño.

-¡y todos se ven contentos y bien cuidados!- agrego.

-sí, eso es porque se les da una alimentación balanceada y sus entrenadores les cuidan mucho- dijo una voz masculina que sobresalto a nuestro pequeño héroe.

El niño voltio a su izquierda, encontrándose con un hombre de amm aproximadamente 40 años, vestía un pantalón de tela color crema de cacahuate un cinto color café y una playera color roja, encima de esto vestía una bata de laboratorio.

Sus ojos eran color avellana y su cabello entre castaño, y blanco.

Para el punto de vista del pequeñín, este hombre le generaba confianza, y amor fraternal.

-por cierto, ¿Quién eres tú?- pregunto el señor.

-hu, ha, soy Ash, ¿y usted?-

El hombre pareció sorprenderse por un momento y luego sonreír con algo de melancolía y esa alegría que uno tiene al rencontrarse con un amigo que no has visto desde hacía mucho tiempo.

-soy Samuel Oack pero todos aquí me dicen Prof. Oack, o solo Oack- respondió el señor.

-okay, oiga ¿todos esos pokemons son suyos?- pregunto el niño.

-no, son de mis alumnos, aunque algunos si son míos-

-¡Worale!, ¡una escuela con muchos pokemons!- dijo fascinado el azabache.

Esta exclamación iso que el profesor riera un poco.

-ho, no. creo que me mal interprete; Veras yo soy un profesor calificado por la liga pokemon, para dar a los jóvenes que quieren ser entrenadores pokemons su inicial y su pokedex, así como mantenerlos monitoreados y darles información que les pueda servir en sus viajes alrededor del mundo- explico el profesor.

-¡eso suena increíble!- fue la respuesta del niño.

En eso sonó un ruido proveniente del estómago del menor.

El hombre sonrió.

-ven, vamos a comer- dijo el profesor.

Tras ese día, Ash avía ido a visitar al profesor diariamente, de vez en cuando, recogía frutas y bayas del bosque para acompañar en la comida que el profesor preparaba.

Oack, le permitía jugar con los pokemons del rancho, y siempre que tenía una pregunta él se la contestaba.

Un día Ash avía llegado como siempre silbando una canción, ese día era 'sílbame' de mocedades (sip, el mismo tema de salida de la vuelta al mundo de Willy Frog). Traía algunas manzanas y unas flores que se avía encontrado en el camino.

Todo iba normal hasta que después de la comida.

-abuelito, ha quiero decir, profesor tenía una pregunta- dijo el chico.

Al escuchar lo primero Oack abrió los ojos y después paso a la decepción al escuchar cómo se auto corregía el niño.

-si mi niño, ¿que deseas saber?-

-¿a qué edad puedo ser un entrenador pokemon?-

-a los 10 años, ¿Por qué?-

-¿necesito un entrenamiento antes de eso?-

-mmmm… no, por lo general no pero si tú quieres estar totalmente preparado pues sí, se te puede dar uno- contesto el hombre.

-¿cree que usted me lo podría dar?- pregunto con una voz pequeña, y mientras veía al suelo.

El profesor sonrió.

-Por supuesto que si Ash, mañana mismo empezamos con las clases- respondió el profesor.

Al escuchar eso, la cara del chico pareció un resorte, de tan rápido que se movió, sus ojos estaban más iluminados de lo normal, llenos de asombro, alegría y agradecimiento.

-¿enserio!, ¡que necesito traer?- grito emocionado.

-nada, solo tus ganas de aprender- respondió el profesor.

Los días pasaron y todo iba de maravilla Ash era un excelente alumno, claro que como todos los niños se distraía fácilmente y olvidaba detalles importantes o pequeños en algunas ocasiones, pero eso no quitaba que el chico se esforzara por aprender.

Un día sin embargo, uno de los tauros se avía puesto un poco salvaje y tras correr más de medio patio a toda velocidad y salvar a un pequeño pichu que se avía atravesado el chico se desmayó.

Despertó en un cuarto de hospital, el profesor a su lado.

-Ash ¿Por qué no me dijiste que si te sobre esforzabas podías llegar a tener fiebre?- pregunto el profesor.

-porque no lo savia… ¿Qué es sob… sobre.. sobreesefarse?- fue la respuesta del menor una vez que estaban de camino al lavoratiorio del profesor.

-es cuando te fuerzas a ti mismo a hacer algo con el doble de energía que normalmente necesitas- respondió el hombre.

-ha- fue la respuesta del niño.

¿Que abra pasado con el pichu? Preguntaran ustedes.

Pues el pequeño roedor de tipo eléctrico, tras ver que el niño no reaccionaba fue por ayuda inmediatamente, y al ver que el hombre con bata se llevaba al niño, le siguió.

Estuvo espiando los días consecutivos, y debes en cuando se acercaba al chico, tras aprender que el niño tenía un problema con sus sobreesfuerzos y que era algo de por vida, o que bien podría llegarle a afectar de otras maneras decidió irse a entrenar.

Entrenaría y entrenaría.

Al igual que el niño, el buscaría un tutor en su mundo.

Se prometió a si mismo que se aria fuerte y que cuando se convirtiera en un pikachu vendría a buscar al niño para protegerle.

Claro que al destino le gusta jugar un poco ya que después de varios años al joven roedor se le olvido la cara de su amigo y la promesa que se iso, gracias a un fuerte golpe en la cabeza dada por una roca.

Un día, ya convertido en un pikachu saludable fuerte y guapo, decidió volver al laboratorio, no savia por qué, pero creía que el destino le llamaba ya estaría ahí.

Y fue entonces cuando vio unos deliciosos cables de electricidad que estaban al aire libre y pidiendo ser mordisqueados por él.

Poco fue el gusto.

Una pokebola le succiono.

Y por alguna razón, más bien una extraña voz en su interior que le dijo no paliara.

La captura fue completa.

Pikachu tomo conciencia.

Solo para verse en un lugar encerrado, totalmente blanco.

Entonces recordó que era un poco claustrofóbico.

Fue entonces cuando escucho las voces que venían de fuera.

-… Bueno aún tengo uno pero no…- la voz masculina madura fue interrumpida por otra de un niño casi joven.

-¡no importa lo tomo!- dijo emocionada esa voz.

Lo siguiente que supo fue que lo sacaron de ese maldito cuarto blanco.

Y que vio una cara algo familiar, aunque no savia de dónde.

-¡hola!, ¡soy Satochi Ash! Gusto en conocerte- dijo el dueño de unos ojos castaños llenos de vida, una sonrisa sincera, el cabello más rebelde jamás visto por el roedor, y unas marcas en las mejillas.

-ya verás que seremos los mejor amigos y tendremos un montón de aventuras- añadió.

Y por alguna razón.

Pikachu supo que era verdad.

Y también supo que ese humano era su compañero.

Su compañero de destino.


Yop: Bueno aquí el primer capi. Espero poder subir el segundo más derrato, y actualizar los otros fics.

kS: nos vemos luego.

Yop: ha! por cierto ¡GRACIAS A LOS COMENTARIOS! ¡Y POR LEER ESTO!

y amm ¿saben? a pikachu le gustan los comentarios. nwn.