N/A: Muchas gracias a todos por leer y comentar... Os confirmo que serán 15 capítulos... Espero que disfrutéis del final de la historia...


CAPÍTULO 12: LA PRIMERA NOCHE

Desde que Sam y Blaine confesaron su relación, las cosas iban mucho mejor para la pareja. Ya no tenían que esconderse, aunque intentaban no ser demasiado cariñosos delante de los chicos. Al moreno le sorprendió que su exmarido pagara las pensiones sin demora y sin presentar recurso al juez.

Lily estaba más fascinada con Evans que nunca y él empezaba a sentirse como un padre con ella. Parecía que para ella no había un padre en la distancia, que era el que había estado en su vida durante su primer año. Al rubio le encantaba verla aprender a hacer cosas con él, pequeños pasos realmente sencillos pero que hacían que se enorgulleciera.

Si era sincero, Sam debía reconocer que pasaba más tiempo en casa de Anderson que en la suya propia. Todos los días, después de trabajar, llevaba a Charlie y Anne a su casa para ver a su novio. Hacían la compra juntos y era raro el día que cocinaba en su casa (salvo las barbacoas que seguía celebrando con sus amigos).

Cooper había pasado una temporada en Ohio pero tuvo que volver a Los Angeles para seguir con su trabajo. Sin embargo, se mantenía en contacto con su hermano e intentaba llamar todos los días. Eso había suavizado un poco la antipatía de los adolescentes, pero ni Charlie ni Anne habían perdonado el abandono de su tío.

Los chicos habían ido a cenar con sus amigos y dormirían fuera. Parecía el momento ideal para que ellos pudieran estar a solas. Habían metido a Lily a dormir y sabían que tenían el resto de la noche para ellos. Decidieron ver una película y Sam volvió a sentirse como un adolescente, porque pronto olvidaron la película para besarse.

La cosa iba subiendo de temperatura y ellos no hacían nada por contenerla porque no era necesario. Pronto las manos de ambos estaban en lugares poco apropiados y dejaban escapar pequeños gemidos que intentaban que no fueran muy altos para no despertar a la niña.

– ¡Quédate esta noche! – Blaine casi suplicó porque no había nada que deseara más en ese momento que saber que a la mañana siguiente se despertaría entre los fuertes brazos de su amado.

– ¿Estás seguro de que quieres que me quede? – Sam suspiró, él también lo deseaba pero no quería ir demasiado rápido, quería que el otro se sintiera cómodo.

– Sí... – El moreno lo besó con más pasión todavía, dejando claras sus intenciones.

– Los chicos vendrán mañana por la mañana... Y Lily está en casa... ¿Estás seguro de que quieres que sepan que he dormido aquí? – El rubio insistió pero el otro se separó rápidamente de él.

– Lo siento, no quería presionarte... Si no quieres hacerlo lo entiendo... De verdad...

– No es que no quiera... – El profesor detuvo al otro porque estaba alejándose. – Lo deseo desde que empezamos a salir... ¡Incluso antes! Pero no voy a poner en riesgo lo nuestro por precipitarnos. Quiero asegurarme de que sabes cuales son las posibles consecuencias y que estás preparado para afrontarlas. Me importas demasiado...

– Puedes decirlo si lo sientes... – El camarero se relajó y sonrió.

– ¿El qué? – Los ojos verdes miraron los dorados intrigados.

– Dos palabras, una empieza por "a". Estoy preparado para todo contigo, no tengas miedo a hacer o decir algo que te apetezca. – Anderson aclaró con una gran sonrisa.

– Te amo. – Evans confesó.

– Yo también te amo.

Era la primera vez que se confesaban su amor. Blaine se lo había dicho a Stacey pero no había sido capaz de decírselo al otro. Volvieron a besarse y el moreno cayó de espaldas en el sofá por el entusiasmo con el que se había lanzado su amado a besarlo. El resto de la noche estuvo llena de demostraciones de sus sentimientos, de maneras que no habían compartido hasta ese momento.


Sam se despertó y sonrió al ver a Blaine dormido frente a él. La noche anterior había sido romántica y pasional, una mezcla perfecta de la que jamás se cansaría. Habían decidido ponerse algo de ropa para dormir porque no querían estar desnudos porque Lily estaba en la casa con ellos.

Por suerte, el rubio tenía allí unos pantalones de deporte y una camiseta vieja que había usado para pintar y limpiar cuando estuvo ayudando con las reformas. Sólo tenía que lavar la ropa que había llevado el día anterior y no tendría que pasar por su casa hasta la noche.

El profesor se quedó perdido en sus pensamientos, en lo mucho que amaba a su novio y lo que disfrutaba estando con él, cuando el moreno también despertó.

– Buenos días. – El camarero susurró mientras se restregaba los ojos intentando eliminar el sueño que sentía.

– Magníficos días diría yo. – Evans lo besó, sin importarle que acababan de despertarse y sus alientos no eran los mejores en ese momento.

– Lo de anoche fue maravilloso... Nunca había tenido un... rato de pasión así. – Anderson se sonrojó.

– Espero que lo disfrutaras... Yo... – Sam se sintió inseguro. Sabía que su pareja no había tenido buenas relaciones sexuales con su exmarido y él no quería que fuera lo mismo con él. Quería que Blaine descubriera lo maravilloso que podía ser hacer el amor.

– Fue perfecto... Creo que tuve mi primer orgasmo de verdad. – El moreno se sonrojó aun más tras la confesión.

– Te amo. – El rubio le recordó antes de volver a besarlo.

Sin embargo, ese beso no pudo durar mucho porque Lily comenzó a llorar porque deseaba que le dieran su desayuno. Los dos adultos se levantaron para atender a la niña y comenzaron su día. Para cuando Charlie y Anne llegaron, el profesor ya llevaba puesta la ropa del día anterior, aunque lavada. La adolescente aun no había llegado a sentarse del sofá cuando ya lo miraba extrañada.

– ¿Has pasado la noche aquí? – La joven preguntó y los demás la miraron sorprendidos.

– Sí... Espero que no te moleste... – Sam se puso nervioso, temía que los chicos no aceptaran eso. Tal vez ellos no querían que pasara noches allí.

– ¡Claro que no me molesta! Lo que me molesta es que esperéis a que nos vayamos para hacerlo... No es muy habitual que pasemos la noche fuera y no deberíais sentiros limitados por nosotros... ¿Verdad Charlie? – La chica miró a su hermano de manera amenazante.

– A mí no me importa que se quede... Mientras no vea o escuche nada raro... – El adolescente se levantó y se fue a la cocina porque esa situación le resultaba incómoda.

– ¡Charlie! ¿No quieres que papá sea feliz? El sexo forma parte de una relación sana y duradera. – Anne siguió a su hermano, desesperada porque no entendía la situación.

– Creo que ha sido la charla más rara que he tenido en mi vida, incluyendo la de sexo con mis padres. – Sam reconoció con una sonrisa tímida.

– Tú trabajas con adolescentes de la edad de Charlie... ¿No te parece rara su reacción cada vez que hablamos de sexo? – Blaine preguntó algo preocupado. El rubio que estaba sentado a su lado, pasó su brazo alrededor de su cintura.

– En una situación normal, no sería raro. Muchos chicos se muestran reacios a hablar de sexo. Sin embargo, puede ser un trauma por lo que ha pasado con tu ex. Sigue viendo al terapeuta, ¿verdad? – El profesor preguntó.

– Claro, todos vamos... Incluso está empezando a ir Lily. De momento es una vez al mes y estoy con ella porque quiere observar su comportamiento. – El moreno explicó.

– En ese caso, no tienes de qué preocuparte. – Evans lo besó para tranquilizarlo. – Creo que sólo es timidez y Anne no ayuda mucho. Son polos opuestos, al menos en ese tema.

– No sé como podré agradecerte todo lo que haces por nosotros. – Anderson miró a su novio con todo el amor que sentía reflejado en sus ojos color avellana.

– A mí se me ocurren varias formas. – Sam le guiñó un ojo para que supiera que bromeaba antes de volver a besarlo, esa vez con algo más de pasión.