N/A: Muchas gracias por leer y comentar... Penúltimo capítulo... Espero que os guste...
CAPÍTULO 14: LAS CONSECUENCIAS
Sam estaba en la comisaría con Lily en brazos. Le había costado mucho que le dejaran ser la "figura paterna" de los chicos en esa situación pero no tuvieron más remedio que aceptar al menos que llamara a un abogado, al terapeuta de los chicos y que él cuidara de la menor en la comisaría.
El rubio estaba constantemente mandando mensajes a Brittany, que le contaba que habían llevado a Blaine al quirófano porque los golpes habían sido más graves de lo que parecía. Los nervios estaban apoderándose de él pero no podía dejar que lo vencieran, había tres niños que lo necesitaban en ese momento.
Anne salió de la sala donde la estaban interrogando acompañada de su terapeuta. Al ver al novio de su padre, corrió para abrazarlo. El profesor hizo lo que pudo para devolverle el abrazo sin soltar a Lily, quería a esas chicas como si fueran suyas.
– ¿Cómo está papá? – La adolescente preguntó, apartándose el pelo de la cara y sosteniéndolo tras su oreja.
– Está en quirófano, algo de sus pulmones. Todo estará bien, los médicos van a solucionarlo... ¿Sabes algo de Charlie? – Evans preguntó.
– No, no me han dejado hablar con él. Algo sobre no influir en la declaración del otro... – La chica estaba nerviosa.
– Si quieres, puedes ir con Brittany. Yo me quedo para asegurarme de que todo está bien con Charlie antes de reunirme con vosotros. Aunque Britt esté allí, los médicos no le dirán nada porque no es familiar. Creo que ya le han dicho más de lo que deberían. – Sam explicó.
– ¿Quieres que me lleve a Lily? – Anne ofreció.
– Sí, será lo mejor. Josh puede encargarse de ella mientras Britt te hace compañía y cuando llegue yo se podrá ir a casa. Espero que todo salga bien. – El rubio besó la mejilla de las dos menores para despedirse de ellas.
Después de unas horas, dejaron salir a Matt y Charlie. Sam estaba esperando al adolescente para llevarlo al hospital. Hacía media hora que Anne le había contado que Blaine había salido del quirófano y le habían dicho que se recuperaría, aunque pasaría unos días ingresado.
Tal vez Charlie no era tan cariñoso como su hermana, pero agradecía que el novio de su padre estuviera esperándolo para llevarlo junto a su familia. El rubio paso su brazo por los hombros del menor. Se dio cuenta de que tenía un moratón en la mejilla, pero parecía poco "precio" por salvar a su progenitor.
– Vamos a ver a tu padre. – El profesor sonrió con tranquilidad. Habían sido unas horas muy difíciles y lo único que deseaba era ver a su amado para asegurarse de que estaba bien.
– ¿Quién eres tú? – La voz de Matt hizo que se volvieran.
– No es de tu incumbencia. – Evans se mostró firme pero no iba a ser tan fácil.
– Eres el que se está follando a mi marido. – El hombre se puso frente a ellos para impedirles seguir caminando.
– Lo siento pero yo no salgo con el marido de nadie. – Sam estaba perdiendo la paciencia pero no iba a darle la satisfacción de reaccionar. Sujetó los hombros de Charlie, lo último que necesitaba era que se metiera en más problemas. Notaba lo tenso que estaba el adolescente y pudo ver que sus manos estaban cerradas con fuerza, con sus puños preparados para golpear si fuera necesario.
– ¿Te crees mejor que yo? Los dos sabemos que vas a acabar follándotelo y tirándolo cuando no te satisfaga. Es lo único que sabe hacer, ser la putita de alguien más fuerte e inteligente que él.
El menor iba a reaccionar pero el rubio lo sujetó con fuerza.
– No merece la pena. – Susurró en su oído.
Sin embargo, no esperaba que Matt realizara un movimiento y los empujara a ambos haciéndolos caer al suelo. Apenas pudo golpear dos veces al profesor con sus pies cuando dos agentes salieron y lo dirigieron a los calabozos nuevamente.
Lo que más les molestó fue que tuvieron que quedarse para poner una nueva denuncia, pero creían que se podrían deshacer del exmarido de Blaine, al menos durante una temporada.
Sam y Charlie entraron en la habitación donde Blaine estaba ingresado. Vieron que todavía estaba dormido y que llevaba puesta una mascarilla que le ayudaba a respirar. Anne se levantó de la silla para abrazar a su hermano, aliviada de que todo hubiera terminado.
Anderson tenía varios moratones, cortes y una venda en el pecho que tapaba varias heridas y el corte del bisturí para operarlo, pero que no era visible porque la cubría el pijama blanco del hospital. Llevaba una mascarilla que le ayudaba a respirar y tenía varios aparatos conectados a su cuerpo. Por un lado estaba la vía a través de la cual le suministraban la medicación y el suero, por otro había monitores que controlaban sus latidos y la respiración.
– El abogado cree que tenemos alguna oportunidad de hacerle pagar lo que ha hecho. Va a intentar convencer al juez y al jurado de que es un intento de asesinato que fue interrumpido por nuestra llegada. Quiere que mi agresión se vea como en defensa de mi familia. Que él estuviera en nuestra casa puede ayudar... Aunque si papá le dejó entrar... – El menor informó pero sólo miraba a su padre.
– No creo que papá lo dejara entrar. – La chica intervino.
– Yo tampoco lo creo... La policía le tomará declaración cuando se despierte. – El mayor les explicó.
– Con lo feliz que era... – La adolescente dejó escapar las lágrimas que estaba conteniendo y Evans se acercó para abrazarla.
– Y lo va a seguir siendo. Ésto no cambia lo que yo siento por él ni lo que vosotros sentís. Pasará unos días difíciles pero nuestro amor lo va a ayudar. – Evans les aseguró, sabiendo que venían unos días complicados para todos.
Blaine se despertó con un inmenso dolor en todo el cuerpo. Recordó que estaba en su casa y habían llamado al timbre. Como hacía tanto tiempo que se había separado, se había confiado y había abierto la puerta. Recordaba un fuerte dolor en la cabeza porque su ex le había golpeado nada más abrir. A partir de ahí, recordaba estar tendido en el suelo recibiendo patadas y sin poder socorrer a Lily, que lloraba en su habitación.
Abrió los ojos, temeroso de lo que se iba a encontrar, pero se sorprendió al ver una sala blanca y a las personas que más amaba junto a él. Sólo faltaba su hija pequeña para que pareciera una reunión familiar.
– ¡Papá! – Anne se levantó nada más ver que se había despertado.
– ¿Cómo te sientes? – Charlie quiso saber mientras retiraba la mascarilla para escuchar lo que tuviera que decir.
– Me... duele... todo... – Al herido le costaba hablar.
– Iré a buscar la enfermera, nos dijo que si te dolía la avisáramos para que te aumentase la dosis de analgésicos. – Sam le informó con una sonrisa y salió de la habitación.
Aunque ninguno lo dijo en voz alta, todos estaban aliviados porque la situación podría haber tenido unas consecuencias aun más preocupantes. Sin embargo, sabían que pronto todo quedaría atrás.
