Yo de verdad lo siento mucho! Perdooon. De verdad, Espero que les guste
Este capítulo esta narrado por Kamui.
Comienza desde que era niño hasta la actualidad
Disfruten
Todavía recuerdo cuando la vi por primera vez. Estaba asustado, ya que papá me saco de la habitación y mamá gritaba. Mis lágrimas caían por mis mejillas.
Tenía miedo.
Espere 2 horas afuera de la habitación, cuando estaba decidido a irme a pedir ayuda, escuché un grito, era un llanto.
Papá me abrió la puerta y me permitió entrar. Entre con cautela, estaba temeroso de lo que pudiera ver, por lo que cerré mis ojos con fuerza.
–Kamui, acércate– me llamó mamá, moviendo su mano en señal de que me acerque
Dudando, me acerque despacio. Fue entonces cuando la vi.
Era tan pequeña, tenia los ojos cerrados, y movía sus pequeñas manitos despacio hacia los lados. Poseía poco cabello del mismo color que el mío y su piel era igual que la de mami.
Era hermosa
Con cuidado la toque. Ella al sentir mi contacto abrió sus ojos. Eran azules, como los de mamá, como los míos. Pero sus azulados ojos eran mas profundos que los míos y que los de mamá. Agradezco tanto que se parezca a mamá y no a papá. De pronto, poso sus bellos ojos sobre mí, y me regalo una hermosa sonrisa. No se porqué, pero me sonroje ya que sentí mis mejillas arder. Tengo que admitirlo. Era perfecta.
Creo… que fue esa sonrisa…
La que hizo que me enamore perdidamente de ella.
Tenía 1 año cuando la conocí. Me faltaba solo 2 meses para cumplir dos años. Esperar esos nueve meses para la llegada de ella valieron la pena.
–La quieres cargar?– preguntó mamá acercándose a mi con ella.
Con miedo, la tome en mis brazos. Como era pequeña, tenia miedo de romperla. Parecía tan frágil. Cuando la tuve en mis brazos, ella tocó mi mejilla sonriéndome. Sentía mis mejillas arder por aquel contacto. Era perfecta.
–Cómo se llama mami? – pregunté a Mami.
Papa se acercó a nosotros y me pidió a la bebé. Se la entregue porque temía hacerle daño.
–Que les parece Kagura?– Preguntó papi a mami y a mí.
–Me gusta. A ti Kamui?– Mami me miro buscando aprobación. A mi me gusto el nombre. Encajaba perfecto para aquel bello ser.
–A mi también. – Conteste con una sonrisa
Pasaron días desde que Kagura nació. Ayudaba a mamá con los quehaceres de la casa. Papá se fue a buscar dinero, decía que con Kagura ahora necesitaríamos más.
Papá no volvía, ya había transcurrido un año. Kagura estaba cada día conmigo. Al parecer me quería mucho, como yo a ella.
Cada día Kagura aprendía cosas nuevas, que hacían feliz a mamá y a mi.
Después de mi cumpleaños numero 3, papá volvió, y mamá solo le sonrió y le sirvió la comida.
El trajo mucho dinero, con lo que abasteció el almacén de comida. Compró ropa para Kagura y para mi. A mamá le regalo un anillo, y ella se veía feliz. Verla a mamá feliz me daba paz.
Papá se volvió a ir después de dos meses.
Kagura comenzó a caminar poco a poco. La llevaba de compras conmigo. Disfrutaba cada momento con ella. Papá no volvía, no me importaba, estaba acostumbrado a su ausencia, pero mami no.
Una noche estábamos preparando la cena los tres juntos. Mamá mezclaba el curry, mientras Kagura y yo cortábamos las verduras. De repente, escuchamos un ruido sordo. Nos dimos vuelta y lo que vimos Kagura y yo nos asustó.
Mamá estaba tirada en el suelo inconsciente.
Rápidamente nos acercamos a ella a socorrerla. Ambos llorábamos de la angustia. No sabíamos que le había pasado a mamá.
Estábamos desesperados.
El doctor al verla dijo que mamá tenía un resfrío. No le creí nada. Mama dijo que no nos preocupemos, que ella sanaría rápido.
Tal vez fue porque era un niño, o por creer de que todo estaría bien, que decidí creerle
Tenia 4 años recién cumplidos y Kagura tenia 3 años. A pesar de que mamá estaba en cama hacia lo que podía. El dinero se estaba acabando así como las provisiones de alimento. Tenia que alimentar a mamá y a Kagura.
Papá regreso para el cumpleaños de Kagura, pero no trajo dinero. Según el, no consiguió trabajo.
Pasa años fuera de casa y regresa como si nada.
Poco a poco comenzaba a sentir repudio hacia ese hombre. Solo lo soportaba por Kagura y mami. Ambas lo amaban y cada vez que el regresaba irradiaban felicidad.
Cuando se volvía a ir, esa felicidad se iba. Pero Kagura no perdía la sonrisa. Cada día me la regalaba sin falta. Y mamá sonreía por nosotros.
Kagura dormía conmigo desde que cumplió el año. Me encantaba descansar en sus brazos. Cuando tenia pesadillas, se aferraba fuertemente a mi y me pedía que no me separe de su lado nunca.
Esa noche fue especial. Fue una de la más felices de mi vida
–K-Kamui, sigues despierto?
–Por supuesto. Como buen hermano debo de velar tu sueño.
–Kamui. Te quiero mucho
Sentí mis mejillas arder al sentir que escondías tu rostro en mi pecho.
–Yo también. Te amo Kagura
–Oye, Kamui
–S-si?
–Cuando sea grande, quiero casarme contigo.
Si antes mis mejillas ardían, ahora todo mi cuerpo era fuego. Estaba tan nervioso y feliz. Esas simples palabras lo fueron todo para mi.
–Si, nos casaremos
Nos dormimos después de esa conversación. Al día siguiente estábamos mas unidos que nunca.
Papá regresaba a casa cada 8 meses o a veces no lo veíamos por 1 año o más
Los hombres del pueblo venían a casa a preguntar por mami. Según papi, el tuvo la suerte de casarse con la mujer mas bella del pueblo, y le creo. Mi madre era una belleza
Corría a cada hombre que rondaba mi hogar. No quería que de acerquen a ella.
Cuando ese hombre regresaba a casa, los acechos de los hombres del pueblo se detenían por meses.
Cuando Kagura cumplió sus 10 años, los niños del vecindario venían a visitarla. Con mi mirada asesina espantaba a cada mocoso lejos de Kagura. Sabia perfectamente el porque de su acercamiento hacia ella. Como era hija de Umibouzu, el más fuerte del clan, tendría herederos fuertes e invencibles.
Ya que, según escuché en el pueblo, las niñas al cumplir 13 años se casaban. Y ella estaba en la lista de cada niño y hombre que deseaba su fuerza.
No lo permitiría jamás.
Cuando Kagura tenia 11 años, ya no le quedaban los zapatos. Entonces supe que con ya, mis 12 años, debía de hacerme cargo de mami y Kagura.
Una tarde cuando regresaba de hacer las compras, escuche a dos niños hablar sobre conseguir dinero fácil, no dude en acercarme a ellos.
Lo que me dijeron fue que por las noches, en el subterráneo, se hacían peleas a muerte. El ganador se llevaba una gran suma de dinero.
Yo sabia que era el hijo del guerrero más fuerte del clan Yato. Sabia que yo era fuerte. No dudé en ir esa noche.
Tuve que hacer la cena rápido y hacer dormir a Kagura lo más rápido posible. No quería que ella se diera cuenta de mi ausencia.
Cuando ambas mujeres dormían, aproveché a salir a escondidas.
Al llegar al subterráneo, tuve que noquear a varios hombres para que me dejen pasar. Hasta llegar a esa tan curiosa arena.
Había sangre por doquier. Ese color rojo derramado en el suelo era igual al color favorito de mi pequeña hermana.
Sonreí al recordarla.
Al principio, no querían dejarme participar, ya que era un niño y no era apto para competir. Tuve que matar a uno de los guardias de un golpe para que me permitan participar.
Cuando llegó mi turno, no me costó trabajo derrotar a mi oponente. Era un hombre demasiado fuerte, pero no tanto para morir en manos de un niño de 12 años.
Creo.. Que nunca me sentí tan vivo como en esa arena asesinando.
Logre ganar una gran recompensa.
Al caminar por las calles, las pocas personas que se encontraban en las calles, me observaban aterrados.
Después de todo, no es común ver a un niño cubierto de sangre
Kagura sabia lo que hacia por las noches, o al menos sospechaba. Ya que antes me preguntaba como dormía o que sueños tuve, y dejó de hacerlo.
Ella con sus 11 años no daba problemas. Nunca los dio. Me ayudaba mucho en casa. Mamá seguía enferma por lo que ambos la cuidábamos mucho y le dábamos los medicamentos que ese hombre traía cada mes sin falta.
Cuando Tenía 13 años, era el joven más deseado del pueblo, tanto por mujeres mayores y adolescentes. Era obvio. Querían mi fuerza.
Pero yo solo soy propiedad de Kagura
Me encantaba sentir el aroma de Kagura cada amanecer, sus manos tocando mi rostro en señal de caricias, sus bellos ojos posados en mí, esperando mi despertar.
La amaba tanto, como la sigo amando hasta ahora.
De pronto, mamá empeoró.
Kagura estaba cada día mas triste. Y yo me sentía inútil.
Ese hombre no había regresado con los medicamentos de mamá por 2 meses.
Definitivamente lo odiaba.
Esa tarde, sabia que mamá estaba agonizando. Pero quise aminorar el dolor de Kagura al no decirle sobre su estado.
Ella lloraba en mis brazos en la cocina. De pronto, mamá nos llamó
Recordé las palabras que ese hombre me dijo cuando tenia 10 años.
–A nuestro clan no le importa los lazos de sangre. Yo me iba a casar con mi hermana. Después de todo. Es lo más común aquí. Pero conocí a tu madre. Y no dude en romper mi compromiso con mi hermana. La quería, pero no de la misma manera que ella.
–Entonces, yo me puedo casar con Kagura?
–Es tu decision. Si tu no quieres hacerlo, tienes una gran variedad de mujeres que elegir. Pero si lo haces, ten por seguro Kamui, que por más que seas mi hijo, si le haces daño te mataré
–No le haré daño nunca! Yo la amo y me casaré con ella!
–Estas seguro de eso?
–Si! La haré feliz!
–Lo prometes?
–Lo prometo!
Sabia que debía de cumplir con esa promesa. No por ese hombre. Lo haría porque la amo, y al ver la mirada que mamá me dirigió al preguntarme que haría si no quería que Kagura se case con otro hombre, lo supe.
Mamá nos dio su aprobación y nos deseó felicidad
Fue muy duro. Tener que ver morir a la mujer que me dio la vida, que me regaló cada experiencia hermosa junto con mi hermana.
Kagura lloraba desconsoladamente en mis brazos. Me dolía mucho esa situación
Como pudimos salimos adelante nosotros dos juntos.
Cuando Kagura cumplió sus 13 años, los malditos viejos que lideraban el pueblo dieron aviso a los hombres y jóvenes que Kagura ya estaba en edad de casarse.
Les informé a los viejos de mi decisión de casarme con ella, pero ellos no lo aceptaron. Deseaban ser fuertes, por lo que secuestraban a Kagura. Pero yo la rescataba.
Y asesinaba a cada persona que le ponía un dedo encima.
Harto de todo el maldito pueblo y su ambición con ser fuertes, me llevé a Kagura lejos de allí.
Nos la pasábamos viajando, buscando trabajo y un lugar en donde dormir.
Cuando cumplí los 15 años, decidí contarle a Kagura sobre mi decisión.
Que ella seria mía.
Al principio se negó. Debo decirlo, su rechazo fue muy duró, pero con el paso del tiempo ella me aceptó.
Era el hombre más feliz del mundo.
Éramos buscados por todas partes por ser peligrosos.
Amaba a esa mujer cubierta de sangre.
La deseaba.
Es imposible olvidar nuestra primera vez.
Ella tenia 15, y yo 16.
Ella temblaba debajo de mí, yo trataba de tranquilizarla. Quería mostrarle todo mi amor
Fui lo mas dulce que pude serlo. Le quitaba su blusa carmín y su falda. Disfrutaba morder cada centímetro de su cuerpo.
Ella me desabotonaba la camisa con sus manos temblorosas.
Me encantaba ver esa parte de ella, que solo yo era capaz de ver.
Su cuerpo estaba tallado por los mismos dioses, era perfecta de pies a cabeza. Después de tantos besos, nos unimos y nos hicimos uno. Cada gesto y sonido de ella me enloquecían y no podía parar. Sentía sus uñas clavarse en mi espalda, pero ese dolor me hacia sentir de que todo era real. Que la tenía como yo siempre quise tenerla.
Que era mía.
Éramos totalmente felices. Cada noche la hacia mía, necesitaba de ella para sentirme completo. Ella me hacia sentir vivo.
Una tarde estaba divirtiéndome con unos idiotas que se quisieron pasar de listos conmigo. Todavía no puedo creer lo idiota que es la gente. ¿Cómo tienen agallas para tratar de robarle al gran Kamui?
Derroté a todos en un instante, pero de repente llegaron más. Tarde un poco en derrotarlos. Cuando termine con el último, uno de ellos me golpeó por atrás en la cabeza con una llave. Caí al piso, me sentía mareado. Cuando estaba por reincorporarme, un hombre me tomó del brazo e intento quebrármelo, o eso creí yo.
Casi lo mato, de no ser por Kagura que llegó corriendo hacia mi.
Lo ayudamos sólo porque Kagura sentía lástima por el. Se llamaba Abuto. Con el tiempo, el idiota me terminó por caer bien.
Una noche, discutí con Kagura por estupideces, que hasta el día de hoy me arrepiento, ya que ella se fue de la casa y no volvió hasta después de dos semanas.
Esas dos semanas me volví loco buscándola. Me recorrí todo Kyoto, pero no la encontré.
Llegué a pensar que tal vez los idiotas a los que algunas vez golpeamos y robamos la habían capturado.
Sentía impotencia e ira.
Estaba cansado de buscarla. Sabia que volvería, pero no sabia cuando. En esas dos semanas que no estuvo junto a mi sentía una molestia en el pecho.
Sentía dolor.
Cuando llegué a mi casa, note que alguien había entrado sin permiso. Una sonrisa se formó en mi rostro. Entre sigilosamente, para no alertar al suicida que había entrado en mi hogar. Pero me congelé al ver esa bella cabellera color bermellón en la sala de estar.
Era Kagura.
Ella se giro a verme. Yo no pude aguantar en tomarla en mis brazos. La abracé fuertemente, olfateaba su cabello, acariciaba su cintura, debía de sentir que era la verdadera, y no una imaginación mía.
–K-kamui
–No te vuelvas a ir otra vez, no me vuelvas a dejar solo, Kagura
Ella correspondió mi abrazo. Ya tranquilos comenzó a contarme en donde estuvo, nombró a un tal "Gin-chan", lo que me enojó por completo.
Ya tenia 17, y Kagura 16, faltaba solo 3 meses para mi cumpleaños. Una noche decidimos salir nosotros dos junto a Abuto por el centro de Iga, el lugar en donde nos encontrábamos. Abuto y yo vimos a unos idiotas que buscaban problemas, y nosotros se los daríamos. No aparte mis ojos mucho tiempo de ella que cuando la busque con la mirada había un idiota tratando de ligar con ella.
Me enfurecí.
No solamente con el idiota suicida, sino que también con Kagura, ya que ella le seguía la corriente.
Me acerqué y lo golpee tan fuerte que perdió el conocimiento. Sus guardias se acercaron y los noquee de un golpe a cada uno.
Cuando vimos que estaban totalmente inmóviles, tome de la muñeca a Kagura y salimos de ahí en dirección a nuestro hogar.
Al llegar comenzamos a discutir. Pero se dio por vencida, ya que se dirigió a la habitación.
Después de dos días. Abuto llegó de sorpresa a mi casa. Justo cuando estaba en la mejor parte con Kagura.
Me informó que el idiota suicida que se quiso hacer el galán frente a mi mujer le puso precio a mi cabeza.
Al parecer, esto se tornaba divertido
Kagura siempre hacia sacar lo peor de mi. Como es que dice tan campante que hablaría con ese maldito y lo tranquilizaría. Rápidamente la hice callar. Ya harto, me dirigí a mi habitación a cambiarme y escuche la puerta cerrarse. Me gire a ver y encontré a Kagura con la vista abajo. Pregunté que era lo que le ocurría. De su boca solo salieron suplicas, que ignore totalmente.
Ese odio que sentía hacia los lideres del pueblo regresaron cuando Kagura dijo que se iría otra vez y no regresaría.
Estaba harto de buscarla. Si ella me seguía amenazando con irse, no me quedaría de otra.
Podría atarla, cortarle los tendones de los pies.
O podría matarla.
Se lo deje en claro antes de salir de la habitación. Supuse que ella solo no haría caso a mis palabras y esperaría a mi regreso.
–Oye, te peleaste con la Ojou-san?
–Nah, se le pasará cuando regrese y continúe lo que tu interrumpiste– le dije en forma amenazante, pero con mi habitual sonrisa
–Lo siento por arruinar tus horas de placer, pero era eso o que te interrumpan ellos mismos.
Nos reímos de eso.
Cuando llegamos a su mansión, rápidamente fuimos rodeados por sus guardias, que eran alrededor de 30 o mas.
Como me divertiría esa noche.
Íbamos ganando, disfrutaba escuchar cada rostro romperse cuando los golpeaba. Reía por tal diversión que me brindaban.
De mi abdomen chorreaba un poco de sangre. No le di importancia. Seguía golpeando a todos los que se me acercaban.
Abuto ya no podía más, es débil, es un idiota.
Cuando estaba a punto de dirigirme hacia dentro de la mansión en busca de ese maldito idiota, escuche la voz de Kagura gritando mi nombre. Me gire en su dirección, ella se dirigía hacia mi corriendo desesperadamente, le dije que no se mueva de casa. Me estaba acercando a ella, cuando de pronto, se escuchó el ruido de un disparo y yo sentí una molestia en mi pecho. Dirigí mi mirada a mi pecho, de allí salía mas sangre que de mi abdomen. Me sentí mareado.
Caí frente a Kagura.
Ella al verme de ese modo, perdió el control. Creo, de que esa imagen que me brindo esa noche hizo que la deseara y la ame mucho más de lo que ya lo hacia.
Ella golpeaba y mataba a cada persona que se acercaban a ella o a mi. Esa escena me divertía tanto que comencé a reír.
Cuando mató al último hombre de píe, reaccionó. Comenzó a ver a su alrededor aterrada, sus manos y ropa cubierta de la sangre de los hombres que había matado.
Nuestros ojos se encontraron, yo sonreía de la diversión, pero lo que vi en Kagura me desconcertó.
Sus ojos estaban cristalizados, y lágrimas salían de ellos
Comenzó a correr lejos de nosotros, lejos de mi.
Esa fue la ultima vez que la vi.
Pasó una semana para que termine de recuperarme. Cuando me sentía mejor, salí en su búsqueda. No la encontré por ningún lado. Me desesperé totalmente. Otra vez me había dejado.
No se lo perdonaría.
La mataría.
Entonces, recordé cuando me hablaba de ese tal "Gin-chan", me dijo que vivía en Edo, y que lo conoció ya que se encontraba viajando por su trabajo.
Tomé el primer tren hacia Edo junto con Abuto.
Cuando llegué a Edo, buscamos un lugar para quedarnos a pasar la noche. Ya habían pasado mas de 1 mes.
Un mes sin ti, Kagura
Agradezco tanto a Takasugi por decirme tu ubicación. De dcirme que te encuentras en Kabuki-chou, yo me encuentro en Yoshiwara. Queda un poco lejos, pero llegaré a ti
Y te asesinaré.
Ok Ok, mátenme si quieren. *Se esconde tras un árbol para esquivar las piedras*
Tuve un par de problemas para hacerme tiempo de publicar este capítulo. Ya lo tenía por la mitad, y poooor fiiiiin lo termine. Esperó y halla sido de su agrado. Gracias a todas/os por sus comentarios, me dan ganas de seguir ヽ(*ω)ノ
y otra vez, perdonen la tardanza
Espero y les haya gustado.
Nos vemos!
