Capitulo 8:Te lo agradezco
Había pasado una semana, y Kagura había superado muy bien sus miedos. Gintoki estaba feliz, cada día peleaban y se divertían. Se habían acostumbrado a dormir juntos.
Tenían que despertar e ir a la secundaria, pero ninguno de los dos tenia ganas. Kagura se removió bajo las sabanas y con su dedo índice comenzó a picar la mejilla de Gintoki, quien se encontraba dormido.
–Gin-chaan
–Mmnn
–Gin-chaaaan
–Ehh?
–Gin-chan!
–Que diablos quieres mocosa! – Gintoki se sentó rápidamente y le propinó un golpe en la cabeza en señal de molestia
–Dolió –Dijo Kagura con una lagrimilla en su ojo derecho
–Que quieres!?–Reclamo enojado
–Nos tomamos el día libre?
–Libre? De que habl… El trabajo! Kagura vamos, levántate, cámbiate de ropa interi…
Kagura lo interrumpió con un golpe en la cara, tirándolo al suelo
–Pero que haces tarada!?
–N-no me digas que hacer… lo que te quería decir… era que no tengo ánimos para ir hoy a la secundaria… y tu tampoco… nunca tienes ganas. Te parece si faltamos hoy nada más?
Gintoki la miraba confundido, y luego se rascó la cabeza
–Kagura, faltaste toda la semana. Tienes que ponerte al corriente, hace un mes empezaste a asistir, no puedes vivir faltando. Tienes suerte que Zura, Tatsuma y Tsukuyo vengan a traerte los apuntes, siendo tus profesores. Si… yo tampoco quiero ir, pero si no voy al trabajo, no tendré para comparte sukombu y sab…
–Vamos Gin-chan, que esperas?– Kagura ya estaba vestida, al parecer, escuchar la palabra "sukombu" hizo que su ánimo regrese.
Gintoki esbozó una sonrisa y se dirigió al baño. Antes de cerrar la puerta le grito
–Cambiante de ropa interior – y cerro la puerta rápidamente, ya que Kagura le había lanzado su despertador
–Cierra la maldita boca pervertido!– le grito y escuchó como abría el grifo – no olvides lavarte las bo***
Comenzó a reírse al escuchar los gritos de Gintoki
Al salir él, ella entró rápidamente, no tenían tiempo que perder y ella se dio un baño rápido.
Ya listos, salieron ambos en la scooter de Gintoki.
Iban riendo por las anécdotas que contaba de sus alumnos, más bien sus situaciones vergonzosas, Kagura los insultaba y ambos reían.
Llegaron justo cuando estaban cerrando la puerta. Comenzaron a correr a los salones que les tocaba y se separaron en la escaleras, Gintoki se dirigía corriendo hacia arriba y Kagura a su salón.
Llegó justo cuando estaba entrando Tatsuma, quien al verla esbozo una sonrisa.
–Gura-chan, que bueno volverte a ver!– exclamó al verla
–Si si. Lamento… lamento llegar tarde Tatsuma –Respondió ella recuperándose
–Hahahahahaha, me imaginó como estará Kintoki ahora, si tú estas así, el debe estar peor hahahaha
–Es por el azúcar que no tiene fuerzas– contestó ella riendo e ingresando al salón
Ya dentro, Tatsuma comenzó a bromear sobre su asistencia otra vez, cosa que la molestó y comenzó a insultarlo
–Cállate Tatsuma!
–Hahahahaha, sabes que es verdad Gura-chan, faltaste porque estabas en tu…
Una patada en su cabeza lo silenció, su rostro estaba hundido en el escritorio y un pie en su cabeza. El golpe no fue provocado por Kagura, quien ganas no le faltaban. Fue Mutsu, la orientadora, que en ese momento había ingresado al salón
–Vaya vaya, así que tu en ves de cumplir con tu trabajo te pones a molestar a los estudiantes. Eres un idiota– Dijo mientras se reincorporaba. Dirigió su mirada hacia Kagura
–Mu-Mutsu… que ha-haces aquí? – preguntó Tatsuma levantando su cabeza, con sangre chorreando por su cien izquierda y su nariz.
–Eso no te importa, más importante, Kagura, cuando terminen las clases, ven conmigo a la sala de orientación.
–Eh? Para que?– preguntó extrañada, estaba segura de que ella no había hecho nada para que la llamen
–No preguntes, solo hazme caso.– cuando estaba por irse notó algo extraño en Kagura y se acercó a ella. Kagura estaba confundida. No entendía porque Mutsu estaba viéndola fijamente frente a su mesa, se sintió nerviosa. Ella respetaba a Mutsu, no sabia porque, pero ella le hacia recordar a su madre. Pero en ese momento quería levantarse e irse de allí, antes que hablarle mal a ella.
Decidió quedarse quieta, esperando una explicación.
Mutsu le tocó la mejilla y rompió el silencio
–Kagura… tu…
–Y-Yo que?
Mutsu se reincorporó y caminó rápidamente hasta llegar a la puerta– te espero, no trates de escapar. Me oíste?
–S-si Mutsu-sensei
Mutsu se retiró, y ya con Sakamoto recuperado, las clases continuaron.
Cuando sonó el timbre en señal de que era hora de comer, Kagura se levantó para dirigirse en busca de comida, pero sintió que una mano la tomó del brazo. Al darse vuelta se encontró con el rostro preocupado de su querida amiga Soyo.
Soyo la tomó de los hombros y comenzó a sacudirla buscando una explicación del porque de su ausencia
–Vamos por algo de comer y te cuento, si?– Kagura trató de zafarse del agarre del agarre de su amiga y sus preguntas, pero al ver la enorme caja que estaba a un lado de ella se dio por vencida.
–No hace falta Kagura-chan, aquí traje tu almuerzo
Kagura estaba en el jardín con Soyo almorzando.
Soyo a bombardeo con preguntas, y Kagura contestaba con mentiras. Le dijo de que estaba enferma y que pasó una semana en cama. Soyo preocupada le creyó.
Cuando terminó la hora de almorzar, Kagura se dirigía a su salón, cuando de repente, sintió que le tapaban la boca y la tomaban de la cintura, arrastrándola a un lugar lejano
Me encontró– pensó ella
Los miedos volvieron a ella como un tsunami
Trató de forcejear para zafarse, pero la tenían sujetada fuertemente
Comenzó a temblar.
De repente, sintió que el brazo que recorría su cintura se aflojó y la soltó. Rápidamente se giro esperando lo peor.
Su rostro cambio de uno de susto a uno de enojo.
–Maldito sádico! No te enseñaron que no debes de tratar a una dama de esa forma-aru!
Lo quería matar, quería golpearlo tan fuerte como se lo permitieran sus fuerzas
–Dama? Yo no veo ninguna, solo a una china marimacho.
Quiso golpearlo pero Sougo lo esquivo fácilmente
–Vamos, vamos, me tuviste muy abandonado, querida – contestó con una sonrisa en su rostro. Como disfrutaba ver esa expresión y escuchar sus gritos.
–Faltaba para no ver tu asqueroso rostro de niña
–Se que me extrañaste. No finjas
–A ti? Si claro, ni que fueras mi heladera
–Eres una cerda
Le propinó otro golpe que volvió a esquivar. Aprovechó esto para tomarla de la cintura y acercarla a él.
–Compórtate. Que no te he invitado aquí para pelear
–Invitarme? Me secuestraste-aru!–comenzó a forcejear para soltarse– Suéltame maldi... – Kagura tenia miles de cosas que gritarle, pero el silencio se apoderó de ella al ver el semblante serio que este adopto. Dejó de forcejear y se dejó estar en sus brazos.
–Q-que ocurre?
Sougo la miro a los ojos, sin darse cuenta, su mano comenzó a acariciar la mejilla de ella, quien sintió un escalofrío al sentir esa mano en su rostro. Quería alejarlo, pero no sabia porque no podía moverse de sus brazos. Eran cálidos y la hacían sentir segura.
Se acerco a ella lentamente y toco sus labios con los suyos.
La estaba besando por segunda vez
Kagura estaba sorprendida, no sabia que hacer, si empujarlo y golpearlo hasta enviarlo al hospital, o corresponderle. Trato de hacer lo primero, pero no pudo.
Sin darse cuenta, estaba correspondiendo a aquel beso.
Paso una mano por su cintura y otra por su espalda hasta llegar a su cabeza, y la tomó acercándolo más a el para profundizar el beso.
Kagura se dejo ser. Paso sus manos por detrás de su cuello y lo abrazó
Cuando el aire comenzó a faltarles se separaron.
Sougo dio un beso rápido a sus labios y se alejó.
Kagura quería golpearlo, sus mejillas ardían y sus corazón no paraba de latir, quería golpearlo por hacerla sentir de esta forma.
Odiaba sentir cosas por ese sádico
Cuando iba a comenzar a insultarlo, comenzó a hablar.
–Sabes, eres la primer chica que me golpea.
–Te lo mereces
–Eres la primera chica que me insulta
–Son halagos para ti
–Eres la primera chica que me atrae
–No lo puedo evitar, soy un diosa
–Cállate bastarda
–Hazlo tú bastardo
Sonrieron. Sougo continuó
–Eres la primera chica que me rechaza
–Oh, vamos. Debe ser porque soy la única que te detesta
–Eres la primera chica a la que le robé un beso mientras dormía en la terraza
–E-espera… que hiciste que!?
–Eres la primer chica a la que tengo que chantajear para que salga conmigo
–Oye bastardo! Contéstame!
–Eres la primera chica por la que, estoy seguro, que haría cualquier cosa.
Kagura se sorprendió, no sabia que decir
–Así que, china… yo… estoy dispuesto a… a ser el padre del bebé que estas esperando.
Se quedó sin habla
–Yo… tu… no se que diablos te vi para decirte estas cosas–La soltó y giro el rostro. Por primera vez, Okita Sougo, estaba sonrojado. Quiso esconderlo con su brazo, pero la mirada constante de Kagura lo hacia poner nervioso
–Tu… que… que estas diciendo? Acaso… la única neurona que te quedaba ya se quemó? Es eso? Haberlo dicho antes, yo…
–No estoy bromeando china estúpida!
Este idiota... porque esta diciendo estas cosas ?
—Tu... Porque dices estas cosas?
—No lo se... Solo se que tu... quiero que seas solo mi perra
Abrió los ojos, no pudo evitar comenzar a reírse, lo que molesto de sobre manera a Sougo
—Te parece gracioso, eh? Sabes, a mi también... Olvida todo lo que te acabo de decir..
Cuando se disponía a salir del salón, sintió una mano en su brazo. Se giro a verla a los ojos
—Sabes, hace una semana... Gin-chan me acompaño a ver a un doctor. El nos dijo que...—Giro su vista y un leve sonrojo ocupo sus mejillas — Que no estoy embarazada... solo era una indigestión
Ahora el que se reía era el. No podía creer lo que ella le estaba diciendo, mucho menos lo que el acaba de decir. Estaba sorprendido por esas palabras. No pensó decirlas nunca, mucho menos dirigidas a ella
—Estas diciendo que fue porque comiste mucho?
Continuo riendo, hasta que un fuerte golpe en el estomago lo hizo callar y caer a la vez
—P-pues si... Fue porque comi mucho... Pero, sadico... Te das cuenta de lo que acabas de decir? Se que ahora te debes de estar arrepintiendo pero yo... Agradezco tus palabras. Aunque, de todas formas, no lo hubiera aceptado
—Porque?
—Pues porque el problema es mío, y solo mío, nadie tendría que porque interferir. Yo sabré arreglármelas, pero... Muchas gracias sádico, tus palabras me levantaron el animo... Además, de que cambio un poco mi forma de verte
Rápidamente, le da un leve beso en los labios y sale del salón. Antes de cerrar la puerta le dice
—Eso fue por agradecimiento, no te hagas una idea equivocada
Cerro fuertemente la puerta tras ella. Adentro, Sougo quedo estupefacto por lo ocurrido.
Llevo una mano a sus labios y los toco levemente.
—La traigo babeando.
Sonrió y se puso de pie para salir de allí
Espero que este capitulo haya sido de su agrado.
Saben, iba a poner a Kagura embarazada, pero después dije no les gustara, mejor dejo que siga esto... Y bueno.. Aquí esta
Les cuento algo que me paso. Se me rompió mi compu, y ahí tenia 2 capítulos de mi otro fic... Así que ya sabrán como estoy T.T
Voy a tratar de recrearlas, y cuando pueda, las subo a las dos
Nos vemos
