Capítulo. 10 : No hables con desconocidos


–Escucha china, compórtate por una vez en tu vida ¿quieres?– pedía Sougo mientras se acercaba a la puerta.

Kagura esbozo una sonrisa– claro, claro, tienes engañada a tu pobre hermana. Me pregunto si es como tú, sádica y sin corazón.

Sougo le miro enojado– ella no es como yo, ella es una persona excelente, y si fuera por mi, ni te la presentaba. Así que no la ofendas, o de lo contrario tu va-…

–Sádico, aceptó esto con una condición – soltó Kagura de pronto seria, lo cual sorprendió a Sougo

–¿Qué?

–Después de esto, la farsa de que tu y yo… somos novios, se termine

Estaba sorprendido por tal propuesta. No quería aceptar, era la única forma en que él tenia derechos sobre ella, sin que nadie más se le acercara. Después del incidente del supuesto "embarazo" se dio cuenta que sentía algo por ella, no sólo atracción sexual, era eso que su hermana una vez le habló.

«Cuando te enamoras, quieres estar junto a esa persona, te vuelves posesivo, sientes enojo al verlo con otra persona que no eres tú. Quieres que su sonrisa sea solo para ti. Eso es lo que siento yo al ver a Toushiro-san».

Desvío la vista al recordar aquello. Cuando estaba por contestar, la puerta se abrió, mostrando a una bella mujer de ojos rojizos y cabello castaño. Kagura se sorprendió al ver a tan bella mujer, también de ver que detrás de ella, se encontraba un profesor de la secundaria que había visto una vez discutir con Gin-chan.

–Oh, bienvenidos. Pasen, pasen– decía con una hermosa sonrisa Mitsuba, haciendo sonrojar a Kagura

Ambos pasaron y Kagura observó el hogar, era hermoso, las fotos en la pared y en el buró. Se acercó a uno pero no lo pudo ver bien, porque la mano de Sougo rodeando su cintura la acercó hacia él

Aneue, ella es Kagura, mi novia.– habló Sougo con una sonrisa

Mitsuba observaba a Kagura con una sonrisa. Era una muchacha hermosa, su piel era muy pálida y sus ojos zafiros eran profundos.

–Es hermosa Sou-chan – sonrió Mitsuba mientras se acercaba a Kagura – Mucho gusto Kagura, soy Okita Mitsuba, escuche de ti esta tarde y quise conocerte. Eres muy bella.

Kagura se sonrojo y desvío la mirada. Sougo río ante esta accion

–M-Mucho gusto. Soy Sakata Kagura, y estoy soportando a este sádi-…

Sintió un apretón en su cintura que la hizo largar un pequeño quejido. Carraspeo y continuó hablando – E-estoy cuidando de su hermano

Mitsuba sonrió ante ello y tomó la mano de Hijikata.

–Kagura-chan, el es mi prometido, Hijikata Toushiro.

–Mucho gusto, y –Hijikata se acercó a Kagura y tocó su hombro– te compadezco

Mitsuba soltó una pequeña risa y Sougo le envió una mirada feroz a Hijikata, quien sintió que le devolvió una de sus muchas humillaciones

–Bueno, preparé una cena que estoy segura te encantará, ¿pasamos a cenar?

Los tres asintieron, tomaron asiento en la mesa y comenzaron a hablar. Mitsuba le preguntaba a Kagura sobre como conoció a Sougo, y antes de que ella conteste Sougo dijo un «la ayude en el primer día a buscar sus gafas, después de un tiempo ella se m-.. –Kagura completó su frase– él se me confeso diciéndome muchas cosas lindas y cursis». Hijikata explotó en carcajadas y Mitsuba se limpiaba las lágrimas que amenazaban con salir junto a un «Que lindo eres Sou-chan». Hasta que Mitsuba tocó un tema tabú para ambos.

–Kagura-chan, escuche que Gin-san te adoptó, tu, ¿conoces a tu familia?

Sougo y Kagura dejaron de comer

Kagura quedo estática y Sougo lo notó. Al ver esa atmósfera tensa, Mitsuba se disculpó

–Oh, lo siento Kagura-chan, yo… pensé que tu-…

Aneue, sobre eso-

–Esta bien Nee-san – contestó Kagura interrumpiendo a Sougo– mi madre murió cuando yo tenía 12 años, de mi papa no sé nada desde los diez y sobre-…

Kagura dejo de hablar al darse cuenta que estaba por hablar de Kamui.

–¿Sobre que?– preguntó esta vez Sougo, quien escuchaba atento cada palabra que Kagura decía.

–Sobre como conocí a Gin-chan, fue una suerte. Lo quiero mucho y gracias a él tengo un hogar.– completo Kagura con una sonrisa fingida. Mitsuba la tomó de la mano antes de hablar.

–Ciertamente, a pesar de ser un poco descuidado con su apariencia y es un poco vago, es una buena persona. Tuviste mucha suerte de conocerlo. Espero seas feliz junto a el y...– tomó de la otra mano a Sougo –… junto a Sou-chan

Kagura y Sougo se miraron a los ojos. En ellos encontraron respuestas.

–Yo también lo espero.– dijo Sougo mientras la miraba y tomaba su mano sobre la mesa.

–E-es muy pronto para hablar sobre eso, ¿no lo crees?– dijo Kagura algo nerviosa.

Comenzaron a reír. Hijikata le habló sobre como era Gin-chan en la sala de maestros, y sobre como era Sougo cuando lo conoció

Terminaron de cenar y Mitsuba les sirvió un poco de té. Hablaron sobre sus planes después de casarse y la invito a su boda.

Kagura se dio cuenta de la hora y se despidió. Sougo le dijo que la acompañaría y cuando se estaba por negar, Mitsuba intervino, diciendo que era lo correcto. Estaban en la puerta despidiéndose

–Espero vuelvas aquí, Kagura-chan. Te estaré esperando.

–Gracias Nee-san, volveré. Fue un gusto conocerte, a ambos, y otra vez, felicidades por su boda – Kagura y Mitsuba se estaban abrazando.

–No es tan rara esta mocosa, pero no cabe duda que es la hija de Gin-san– Hijikata estaba al lado de Sougo fumando mientras miraban a ambas mujeres – le aprendió sus mañas.

Sougo las observaba y una sonrisa se apreció en su rostro.

–Si, es como salir con un chico. Come como 20 hombres, es igual de malhablada que él y golpea como luchador profesional

Lo miro desconcertado y sorprendido.

–El gran Príncipe Sádico tiene tendencias masoquistas, no lo esperaba de ti, Sougo – Hijikata lo veía burlón, y Sougo se alejó de él.

–Vamos china?– preguntó al lado de ella, tomándole la mano.

–Esta bien, Gin-chan ya debe de estar preocupado. Le da miedo estar solo de noche y tengo que estar ahí para dormir

–Oh, ¿duermes en la misma habitación con él?– preguntó algo asustada Mitsuba, fingiendo una sonrisa.

Sougo la miraba sorprendido, esperando una respuesta.

–No, yo tengo mi propia habitación, pero a veces él llega borracho y tiene miedo de los fantasmas – Kagura asentía la cabeza– yo lo ayudo a dormir, porque me saca de mi habitación, me carga en sus brazos y corre por toda la casa gritando-aru. Es ahí cuando lo duermo de un golpe. Aprendí en estos, casi ya, tres meses viviendo junto a él.

Mitsuba suspiró satisfecha por esa historia y comenzó a reír.

–Veo que lo quieres mucho.

–Claro que si. Es como un hermano mayor, y es irreemplazable para mi.– contestó con una sonrisa

–Oh, espera Kagura-chan– Mitsuba se fue corriendo adentro de la casa, y regresó con una bolsa en sus manos

–Ten– se lo extendió a Kagura – es para Gin-san, el postre que probamos juntos el otro día. Le gusto mucho y se lo quise preparar de nuevo

Estaba en un tapper hermético, Kagura lo tomó en sus manos y le agradeció. Se despidieron y comenzaron a alejarse de ellos.

En el camino, no decían ni una palabra. Caminaban uno al lado del otro, pero iban en silencio. Fue Sougo quien rompió el silencio.

–Gracias china, por comportarte– soltó de repente Sougo mirandola–. Ella es muy importante para mi.

–No lo hice por ti, lo hice por ella. No se merece saber lo sádico y pervertido que es su hermano-aru. Ella es genial – Kagura lo miro a los ojos– no te la mereces, ni creo que sea tu hermana. Son tan diferentes… y tan iguales a la vez.

Kagura dejo escapar una sonrisa y a él le gusto ver eso. Se acerco a ella y la tomó de la mano, mientras su mirada se dirigía hacia la bella luna que los iluminaba esa noche. Ella se desconcertó al tacto y no sabia que hacer.

–Déjame estar de esta forma– pronunció Sougo. Kagura dirigió su mirada al frente y sonrió

– Esta bien.

Tomados de la mano, caminaron mientras hablaban de incoherencias, las personas que pasaban por su lado o los veían, se asombraban de ver a una pareja tan perfecta. Él, un apuesto chico de secundaria tomado de la mano con una perfecta señorita, que era la envidia de cada mujer que la veía y deseo de cada hombre.

Ellos ignoraron las miradas que recibían y siguieron su camino.

–Llegamos– anunció Kagura– no te agradeceré por acompañarme sádico, tu quisiste.

–Oye, ¿no me invitaras a pasar?– preguntó con una sonrisa en su rostro

–Claro que no, tengo sueño, y tú sólo molestaras.– Kagura se soltó del agarre de Sougo.– Adiós sádico.

Cuando estaba en la puerta, sintió los brazos de Sougo rodearla giró a verlo y, recibió un beso de parte de él.

Apoyados en la puerta, estaban besándose. Kagura soltó el postre de su mano dejándolo caer al suelo, y pasó ambas manos por detrás de su cuello. Sougo la sostenía de la cintura acercándola a el mientras la otra mano estaba apoyada en al puerta.

Se separaron por falta de aire. Estaba sonrojada, no esperaba ese movimiento, ocultó su rostro en su pecho y él se limitó en abrazarla.

–Eres un bastardo

–Y tu una perra

–¿Así es como te despides? Que asco

–China, nunca pensé decir esto, mucho menos a ti.– ella se separó un poco de él, lo suficiente para verlo a los ojos, pero sin dejar de estar en su brazos

–¿Qué?

–Tsk, esto es desagradable– dijo desviando la mirada– yo te a-…

–Sádico – lo interrumpió Kagura – ¿recuerdas lo que te dije antes?

–Si. Pero no quiero.

–sádico – se alejó de él y lo miro a los ojos – yo no estoy preparada para una nueva relación.

Suspiró

–Lo se, pero quería tener derechos sobre ti

–¿Derechos? Nunca los tendrás, nadie es mi dueño.

–Eres una idiota.

–Eso… ¿fue el último beso?– pregunto ella.

–Por el momento.– Sonrió – se que volverás.

–No soy una M.

Se acercó a ella y depositó un casto beso en su mejilla, provocándole un temblor en su cuerpo.

–Adiós china. Nos vemos.

Sougo se alejó de ella y Kagura vio su espalda alejarse de ella. Se dejó caer en el suelo apoyada en la puerta y soltó un suspiro

–¿Estas segura de esto, Kagura? – pregunta una voz desde arriba.

Kagura no dejó de ver hacia en frente.

–Si, el no se merece mi indiferencia.

–A mi no me pareció que le eras indiferente. Estaba por dejarle caer esta maceta.

Kagura miro hacia arriba y vio a Gin-chan con una maceta en su mano y una sonrisa en su rostro

–La próxima vez que no llegues, avísame. Estaba preocupado, mocosa inconsciente– la reprendió Gintoki desde arriba – ahora entra tarada, tenemos que madrugar mañana.

Kagura hizo un mohín y entro al hogar.

Gintoki la golpeó con el dorso de la mano y ella justificó que, según Sougo, le había avisado. El le dijo que no sabía nada de eso. Kagura le entregó el postre que le envió su "nee-san" y a él se le fue el enojo.

–Gin-chan, según tú, es mal escuchar tras las puertas

–¡Que no estaba espiándote! Salí al balcón a tomar aire y te vi con Soichirou compartiendo saliva

–Gin-chan!– exclamo sonrojada Kagura – eres un viejo mirón.

–¡Tu no me puedes decir nada tarada! ¡Tu eras la que besaba a otro, eso es exhibicionismo!– Grito el sentado en el sofá con el postre en la mano

–Eres un idiota.– exclamó ella desviando la mirada.

–Entonces, ¿no le darás una oportunidad?– decía Gintoki mientras devoraba el postre– Eso me parece bien, no me agrada.

–Lo se, a mi tampoco.– terminó Kagura

–Pero con él eras tu misma. Kagura,–Sinceró Gintoki, esbozó una sonrisa y le dirigió la mirada – se que no estas preparada para una nueva relación, pero tampoco quiero que no te des ese derecho, al menos, espera unos cuatro o cinco años.

–Me voy a dormir.– Kagura estaba entrando en su habitación, ignorando a Gintoki

–Oye! Estúpida, vuelve aquí! ¡Tu padre te está hablando!

–¡No fastidies viejo!– grito Kagura desde la habitación

Gintoki suspiro y continuó comiendo. Guardó un poco en el frigorífico y se fue a dormir.


Sougo iba caminando escuchando música tranquilo, eran casi medianoche. Tenía muchas cosas en la cabeza.

–China…– susurró mientras veía la hermosa luna que alumbraba su camino.

Una lata dirigida a él lo sacó de sus pensamientos, la esquivó y la golpeó con la mano

–¿Que mierda..?

–Oye! Esa lata de jugo es mía!

Sougo miro al joven que se acercaba corriendo a él. Lo observó detenidamente, y de pronto, su mirada se dirigió detrás de este. Vio en el callejón de donde salió a muchos hombres golpeados e inconscientes en el suelo. Abrió los ojos indiferente

–Ten cuidado, por poco me golpea– dijo con un poco de enfado.

–Oh, lo siento, estaba golpeando la máquina y de repente salió volando.

Lo examinó con la mirada, vestía una camisa blanca, ahora con machas de sangre, un chaleco negro y unos pantalones deportivos. Una sonrisa en su rostro, el cabello recogido en una trenza color bermellón. Este abrió los ojos, demostrando tener unos zafiros igual a los de alguien conocido.

–¿Eso hiciste tú? – dijo señalando el callejón

–¿Eh? Oh, si. Eran unos debiluchos. A la gente de aquí les gusta alardear

–¿No eres de aquí?– preguntó desinteresado

–No, no lo soy. Estoy de visita.– respondió con su habitual sonrisa

–Vaya visita, estando en el distrito Kabuki es normal que alardeen. Por lo que viste, aquí es peligroso. Pero por lo que yo vi, eso te importa una mierda.

–¡Acertaste!– Dijo con una sonrisa

–Bueno, nos vemos– Dijo Sougo levantando su mano en señal de despedida, pero una mano en su brazo lo detuvo

–antes de irte, ¿me devuelves mi jugo?– dijo mientras lo soltaba

Vio su mano y, ahí estaba la lata, se la devolvió y una pregunta le carcomía.

–¿Qué haces en Kabuki-chou?

Este lo miro a los ojos, preguntándose quien era el joven que tenía frente a él.

–Busco a mi hermana.– respondió el tomando su jugó– ¿Sabes donde hay un puesto de ramen? Estoy hambriento.

–Allí – señaló detrás de él, a unos pasos.

–¡Gracias desconocido!– cuando estaba por irse, Sougo le hablo.

–¿Dijiste que buscas a tu hermana? ¿Se escapó de casa o que?– dijo burlón

–Algo así. ¿Tienes dinero?

–Si, pero no te daré. No se quien eres.

El joven comenzó a reír, desconcertando más a Sougo

–Me haces muchas preguntas y ¿no me quieres dar dinero por las respuestas?

–Tu respondiste porque quisiste, pero me das lastima. Ten– le lanzó un billete de ¥1000– Me enseñaron a dar dinero a los indigentes.

–Eres divertido, ¿sabes?. Aparte de valiente.

–Puede ser. Bueno, no vemos.– dijo mientras se alejaba de él

–¿Cómo te llamas?– preguntó

–Okita Sougo. Adiós

Cuando estaba doblando la esquina, escuchó al joven gritarle.

–Soy Kamui.

Paró en seco, se giro para verlo, pero ya no estaba allí.

–¿…Qué mierda…?

Miro a todos lados, buscándolo, más no lo encontró. Se acercó al puesto de ramen pero allí tampoco estaba.

Sus palabras resonaban en su cabeza

«Busco a mi hermana…»

«Soy Kamui»

– Su… ¿hermano?...– estaba confundido. Tosas las respuestas a las preguntas que tenia desde que conoció a Kagura se respondieron solas.

– China… me tienes que dar unas largas explicaciones


Aquí el otro capítulo! Les gusto?

Ohoho…

El esperado encuentro de sádicos, aunque esta vez sin pelea. La próxima si la habrá

El encuentro de Kagura y Mitsuba fue genial. Ahora viene otra parte emocionante….

Kagura acepta tener sentimientos por Sougo, pero el descubre su secreto y hablan de Kamui.

(」゚ロ゚)

Esperó que les haya gustado, ya subo el próximo capitulo. Voy a comer algo y vuelvo. Tengo hambre ~(^)

Sayonara!