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"Pensamiento"
# Sueño #
- Flashback -
Cartas y sorpresas:
Narra Harriett:
Esa mañana me levanté y fui a buscar el correo mientras mi familia desayunaba, cuando llegué me di cuenta de que había dos cartas extrañas dirigidas a mí y a Dudley, no pude evitar sentirme curiosa, doblé las cartas y las escondí en un bolsillo del pantalón y lleve el resto a mi tío.
- Margue está enferma… dice que el restaurante no cocino bien la carne y ahora lo va a demandar – con Dudley nos miramos, Margue no nos caía especialmente bien, Dudley la soportaba porque no le quedaba otra pero yo tenía que soportar sus comentarios y a veces algunos de sus golpes "accidentales" y que sus perros me persiguieran.
- Niña apresúrate a hacer todas las tareas, cuando volvamos quiero que la casa este impecable – tío Vernon dijo todo esto mientras intentaba levantarse, mi tía lo siguió iban a buscar una nueva casa. Asentí. Se despidieron de Dudley mientras yo lavaba los platos, el golpe de la puerta fue la señal de que se habían ido.
- Que me queres decir – me dijo mi primo mientras con un movimiento de mano los platos y otros utensilios quedaban limpios y se guardaban en su lugar.
- Cuando fui a buscar el correo me encontré con dos cartas para nosotros – le dije mientras las sacaba, los sobres eran gruesos y pesados y parecían hechos de pergamino y no tenían remitente.
- No crees que será un chiste?
- No lo sé… espera que busco a Menfis y le preguntamos – mientras salía a buscar a la boa no podía dejar de pensar en la carta, yo no creía que fuera una broma… algo me decía que era de verdad.
- Menfis ven que necesito preguntarte algo –la serpiente apareció y me siguió adentro de la casa.
- Que sucede? – le explicamos lo de las cartas y ella quedo un momento en silencio –no se si es verdad o no… no tengo conocimiento sobre eso… léanlas puede que se resuelvan sus dudas.
Abrimos las cartas y las leímos, en el sobre con tinta verde decía:
Señorita Harriett Potter
Sótano
Privet Drive 4
Little Whinging
Surrey
Abrí el sobre y me encontré con la carta más extraña que leí alguna vez:
COLEGIO HOGWARTS DE MAGIA
Director: Albus Dumbledore
(Orden de Merlín, Primera Clase,
Gran Hechicero, Jefe de Magos
Jefe Supremo, Confederación
Internacional de Magos)
Querida Señorita Potter:
Tenemos el placer de informarle de que dispone de una plaza en el Colegio Hogwarts de Magia. Por favor, observe la lista el equipo y los libros necesarios.
Las clases empiezan el 1 de septiembre. Esperamos su lechuza antes del 31 de julio.
Muy cordialmente, Minerva McGonagall
Directora adjunta
Cuando terminé de leer miles de preguntas rondaban por mi cabeza, pero la principal pregunta era ¿Sera real?
Si me ponía a pensar todo lo que puedo hacer parece magia. Miro a mi primo y el todavía no habia abierto su carta.
- Ábrela – le dije mientras le palmeaba la espalda. El asintió rígidamente y empezó a leerla:
Señor Dudley Dursley
Segunda habitación grande
Privet Drive 4
Little Whinging
Surrey
Abrió el sobre y sacó dos pergaminos, en uno decía lo mismo que el mío y en el otro indicaba que iría alguien a explicar la situación el 20 de julio. Hoy era 19 de julio y mañana llegaría esa persona, cuando él término de leer ambos nos miramos con miedo… yo pensando en lo que me harían mis tíos cuando se enteraran de que un extraño vendría a la casa y cómo explicar que hacíamos cosas raras.
- Crees que deberíamos decirles… - esas palabras me devolvieron a la realidad. Sacudí la cabeza negando.
- Mañana se enteraran… como crees que reaccionen – en ese momento ambos nos miramos y reímos imaginado las caras que pondrían al enterarse de lo que hacíamos. Ellos detestaban que hubiera algo raro con respecto a su preciosa vida que era mortalmente aburrida, rutinaria e ordinaria.
Riendo bajamos al sótano para guardar las cartas.
- Espera que subo y termino las tareas que me encargaron, tú mientras practica a reparar esa cama – dije mientras señalaba una cama matrimonial hecha pedazos que habíamos encontrado hacia unos días mientras terminábamos de ordenar el sótano. Subí las escaleras, corrí las cortinas y con un movimiento de mano la casa quedo limpia, las camas se hicieron, los cuartos se ordenaron, la ropa limpia se dobló y guardó, la sucia fue a la lavadora y después de unos minutos al ya estar limpias salí al patio a colgarlas afuera de forma manual, no quería pensar en que ningún vecino me viera haciendo magia e informara a cualquier otra persona. Cuando terminé me puse a regar las plantas, mientras estaba recortando las rosas una cosa peluda me paso por las piernas.
- Mau, me asustaste – el gato que había adoptado hacia algunos años ahora era un orgulloso ejemplar su pelaje era color gris perlado, siempre me llamo la atención el color de su pelaje era único, sus patas eran finas y fuertes pero sus ojos eran lo que más me llamaba la atención eran de color dorado y parecían que comprendían todo lo que pasaba a su alrededor. El maulló y se froto en mis piernas lo alce y lo lleve adentro, fuimos al sótano y vi como había progresado Dudley, la cama estaba casi reparada le faltaban algunos pedazos.
- Bien, vas progresando… ¿Qué pasa?– el estaba decaído, casi triste.
- ¿Y si a papá y mamá no les gusta lo que hago? – fue un susurro pero igual lo escuche.
- Si no te aceptan es que no merecen llamarse padres… un padre siempre acepta a su familia a pesar de sus defectos - le traduje lo que dijo Menfis y el medio sonrió.
- Además no vas a estar solo yo voy a estar con vos… pase lo que pase siempre vamos a cuidar uno del otro ¿no? – le dije mientras lo abrazaba.
- ¿Lo prometes?
- Con el corazón – dije mientras levantaba la mano izquierda y trazaba una cruz sobre mi corazón. Después de eso fuimos arriba a ver un poco de televisión, un par de horas después mis tíos llegaron y exigieron que haga el almuerzo, lo hice sin rechistar y ellos empezaron a hablar sobre que las casa que habían visto que eran muy chicas, otras que eran muy grandes y otros tantos defectos que les encontraron. Después de comer le dije a tía Petunia que iría a comprar las cosas que faltaban, Dudley al escucharme se paró y se acercó a su mamá.
- Mami, puedo ir con ella asi elijo algunas cosas… - Petunia jamás se negaba a algo que le pidiera su hijo; prueba de ello eran las actividades que ambos hacíamos juntos, él iba a guitarra y piano y yo tenia que acompañarlo (en realidad no me quejaba de hecho ambos también sabíamos tocar el violín y yo estaba aprendiendo a cantar), mientras él iba a un gimnasio yo iba a una clase de baile que estaba arlado y cuando él quería estudiar algún idioma me arrastraba a la clase y su mamá no se negaba porque su bebé sino hacia un berrinche y no le hablaba en mucho tiempo; asi que asintió y le dio la tarjeta de crédito de ella y varios billetes de libras.
- Asegúrate de comprar todo lo que falta fenómeno… y trae las cosas en buen estado, no quiero que mi Didy se enferme o este hambriento – y lo siguió achuchando durante varios minutos mientras yo buscaba el carro de las compras, lo habían comprado hace unos años cuando yo había empezado a comprar.
- Vamos Dud – mi tía se acercó y me dio un fajo de billetes y la amenaza de que si faltaba vuelto me iba a ir mal, asentí y con mi primo empezamos a caminar las quince cuadras que nos separaban del supermercado.
- ¿No te molesta que venga contigo?
- No, asi por lo menos no me aburro.
- Muy graciosa…
- Porque viniste si odias ir de compras.
- Porque… quería venir – dijo sencillamente mientras se encogía de hombros.
- Si tú lo dices – caminamos en silencio el resto del camino hasta llegar. Entramos y empezamos a comprar. Una hora después cuando volvíamos Dudley se freno en un parque.
- Y si resulta que es una broma…
- Entonces nos vamos a reír un rato – le dije mientras le jalaba para llegar más rápido a la casa. El me seguía sumido en sus pensamientos.
- Al fin llegan… tu apresúrate en guardar las cosas y tenes que planchar y guardar la ropa, ordenar el segundo cuarto de Didy, las plantas necesitan que las riegues y después ponte a hacer la cena, entendido – dijo tía Petunia mientras me miraba, asentí ya sabía lo que tenía que hacer, era lo mismo todos los días – y tu y yo – dijo mientras abrazaba a Dudley – vamos a ir a buscar el uniformo de Smelting y después vamos a ir a comprarte los útiles que vas a necesitar.
Dudley me dirigió una mirada aterrada su madre daba miedo cuando iba de compras con él. Me encogí de hombros no podía hacer nada, yo tenía tareas que terminar desde la puerta de la cocina lo salude y él me dirigió una mirada que decía "traidora". Escuche como se cerraba la puerta y suspire. Las cosas se elevaron y de guardaron. Me senté y me puse a pensar en las cartas, era extraño, casi pensaba que era una broma pero algo en mi decía que era verdad me obligue a dejar de pensar en ello ya mañana tendría las respuestas a mis preguntas. Fui hacia el lavadero y en unos minutos la ropa ya estaba planchada y doblada según a quien correspondía levite las pilas y las lleve a cada habitación donde se guardaron, en la habitación de mis tíos me detuve, uno de los cuadros estaba dado vuelta me acerqué y al darlo vuelta me encontré con una caja fuerte pequeña que estaba entre abierta, se que está mal ser curiosa pero no pude contra ella y abrí mas la caja y me encontré con varias cajas con joyas, papeles de propiedad, dinero y una carta que era muy similar a la que había recibido esta mañana no pude evitar tomarla y leerla, la tinta era negra la letra era elegante pero nada de eso evitaba que las palabras escritas en ella me dieron curiosidad:
Señor y señora Dursley
Privet Drive 4
Little Whinging
Surrey
Abrí el sobre y saque la carta:
Querida familia Dursley:
Les comunico por medio de la presente de los desafortunados finales de la familia Potter, James y Lily Potter antes Evans han muerto esta misma noche protegiendo a su hija Harriett Potter, desafortunadamente ellos no dejaron indicación alguna sobre quien tendría que cuidar a la bebé por lo que la dejo en sus manos.
No pueden negarse a aceptarla pues Lily esta misma noche al sacrificarse por su hija invocó una antigua protección que requiere sangre de la familia, al ser ustedes los únicos familiares vivos ustedes deben protegerla y aceptarla, asi las protecciones se crearan y nada malo le pasara a la niña ni a su familia.
Petunia sé que no estabas en buenos términos con Lily, tú hermana, pero por el amor que le tenías en el pasado cuida de la niña. No puedes negarte y lo sabes.
Para que no sea un problema mantenerla cada mes les llegaran 3000 libras, por ninguna razón se deben mudar a otra parte. Las protecciones se mantendrán hasta que ella cumpla 17 años.
Saluda cordialmente Albus Dumbledore.
Me quedé rígida las lagrimas bajaban por mis mejillas, las sequé con rabia y leí detenidamente cada palabra, quería creer que no era real que solo era mi imaginación pero no las palabras seguían allí. Me obligué a serenarme cuando vi como los vidrios temblaban, no quería crear un lio por mi falta de control, cuando me tranquilice agarré la carta y me la guarde, cerré la caja y puse bien el cuadro no sea que me culparan de robarles, termine de acomodar esa pieza en segundo y salí corriendo al cuarto de juguetes de Dudley, ya no había juguetes tirados por todas partes ahora había estanterías en las paredes y los juguetes estaban ordenados, en el centro de la pieza había una alfombra de color azul sobre la alfombra se encontraban varios juegos de video que le habían regalado en su cumpleaños, los agarré y los acomodé en su respectiva estantería, hice que mi poder recorriera el lugar, los juguetes se repararon y limpiaron, el polvo y las telarañas desaparecieron, el suelo brillo como si lo acabaran de pulir, la computadora que se encontraba en un rincón se prendió, lo mismo con los otros aparatos electrónicos hasta que me canse y colapse en el suelo.
Con dificultad me levanté y me di cuenta que no valía la pena ponerse asi porque no iba a conseguir nada asi que salí del cuarto y baje las escaleras, con un movimiento de manos las cortinas se cerraron y hice lo mismo que hice en el cuarto, el poder salió e hiso de las suyas, quería cansarme y dormir hasta mañana, porque mañana de una u otra forma iba a tener mis respuestas. Media hora después todo ya estaba hecho e incluso me había tomado la molestia de arreglar los electrodomésticos que tenían en el garaje. Faltaba mucho para que llegaran y decidí bajar al sótano.
Allí saque mi poder y automáticamente el sótano parecía otra cosa, los muebles estaban acomodados y en buen estado, los objetos guardados en las cajas estaban arreglados, limpios y acomodados en sus lugares. Estaba cansada y me dolía la cabeza asi que decidí dormir un rato. Cuando cerré los ojos me sumergí en la bruma del sueño que rápidamente se convirtió en una pesadilla.
## Sueño ##
– No, a ella no – una mujer suplicaba ante un hombre cubierto de una sabana negra tenía una máscara.
- Apártate estúpida – le dijo bruscamente. La mujer seguía suplicando que no matara a alguien.
- No, por favor… tómame a mi… a ella no – la mujer suplico con mas fervor, en ese momento vi que intentaba proteger a un bebe que estaba en la cuna detrás de ella.
- Avada Kedabra – el hombre levanto una mano, en esta tenía un palo fino del que salió un rayo verde e impacto en la mujer que cayó muerta con una expresión de terror en el rostro. El hombre paso por encima de la mujer y se dirigió al bebe. En ese momento me di cuenta de que yo veía a través del bebé.
El hombre me miraba y una sonrisa cruel y sádica apareció en su rostro, me fije más y me di cuenta de que no tenia nariz esta se asemejaba a la nariz de una serpiente, sus ojos eran rojos como un rubí y su piel blanca parecía muerta. El hombre serpiente me apunto con la rama y pronuncio las mismas dos palabras que mataron a la mujer pero esta vez había un placer explicito en ellas.
- Avada Kedabra – mientras la luz verde se acercaba al sonreía burlonamente pero un escudo dorado hizo rebotar la maldición y se dirigió contra él, que no hizo nada por evitarlo en el instante en que la luz lo toco el grito y yo sentí un ardor en la frente justo donde tenía la cicatriz.
## Fin del sueño ##
Me desperté sobresaltada me había pasado otras veces que me despertaba a mitad de la noche sin recordar lo que soñaba pero la sensación era la misma miedo, dolor y tristeza, pero este sueño era diferente recordé todo el sueño… era demasiado real, como si yo lo hubiera vivido. Me gire y mire la hora, solté un bufido solo había dormido cerca de una hora y todavía faltaba mucho para que Petunia y Dudley llegaran.
- Que carajo voy a hacer hasta que ellos lleguen – mire a mi alrededor y mi estomago me dio la respuesta. Me levante y subí a la cocina, me prepare un par de sándwiches, tome jugo de naranja. Estaba terminando de comer cuando escuche un siseo.
- Harriett abre tengo que decirte algo – Menfis estaba llamando, abrí la puerta y ella entro muy rápido – la vecina que tiene cosas peludas estaba hablando con un hombre de barba larga y blanca, el decía que era necesario que supieras lo menos posible sobre la magia asi tendrías menos problemas y no te agobiaría todo lo que dependía de vos – en ese momento Menfis se puso a sisear enojada, yo era como una cría para ella – la vecina se negaba decía que era necesario que supieras lo que había pasado para que asi no te asustes cuando alguien te lo mencionara… el dijo que alguien te iba a explicar lo necesario para que supieras cual era el buen camino… después el se fue por la chimenea y ella se quedo diciendo varias cosas por lo bajo sobre ese viejo… ese es el director de la escuela de magia, Albus… hay algo que no me gusta de el… voy a salir para saber algo más.
- Espera, encontré eso en la pieza de mis tíos, dice que mis padres murieron y que al ser mi familia ellos tenían que aceptarme porque mi madre al morir protegiéndome invoco una protección que necesitaría sangre familiar, es decir que tendría que vivir con ellos al ser mi única familia – respire profundo y la mire – quiero que averigües todo lo que puedas y después me vengas a buscar ¿si?
Ella asintió y salió muy enojada, según ella yo era su cría y ella debía protegerme. Cuando se fue me di cuenta de que me estaba dejando arrastrar por la tristeza por lo que decidí mantenerme ocupada haciendo cualquier cosa, me levante y fui a la cocina donde prepare una cena fría y le deje una nota a mi tía donde ponía que tenía un poco de fiebre y me había ido a acostar, le indique donde estaba la cena y la deje sobre la mesa. Bajé silenciosamente las escaleras y me acosté en mi cama, las lagrimas acudieron a mis ojos inmediatamente, Mau se subió y me empezó a lamer las mejillas yo lo agarre y abrase.
Tenía miles de preguntas y ninguna respuesta.
¿Era real ese colegio? ¿Yo tenía magia? ¿Qué había sido de mis padres? ¿Qué quería ese tal Albus de mí? ¿Mi vecina será una bruja? ¿Qué había pasado que no querían que me enterara? ¿Quién era yo? ¿Cuál era mi historia? ¿Qué esperaban de mí? ¿Y porque rayos ese sueño parecía real? ¿Qué otras me ocultaban?
Con todas estas preguntas rondando por mi cabeza me sumergí en los brazos de Morfeo.
Narrador Normal:
Cuando Harriett se durmió Mau le lamio varias veces la mejilla, se movió por toda la cama como si buscara algo, pareció agarrar algo y después se acurruco en contra de la niña. Cuando Petunia y Dudley volvieron se encontraron con la casa limpia, ordenada pero Harriett no estaba por ninguna parte. Petunia fue a la cocina y se encontró con la nota, la leyó y se fijo en la cena que había preparado, el fenómeno estaba aprendiendo. Nunca se dio cuenta de cómo el aire estaba cargado de energía solo Dudley lo notó pero evitó bajar al sótano, notaba en esa energía diferentes sentimientos como tristeza, ira, incredulidad y traición. y decidió que aquel que le había hecho daño a su prima lo pagaría caro pues nadie se metía con su hermana y salía indemne.
