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"Pensamiento"

# Sueño #

- Flashback -

El Callejón Diagon parte 1: El banco.

Cuando pasaron por la puerta los tres se encontraban en un patio interior rodeado de paredes de ladrillo, Hadrig se dirigió hacia la pared que estaba enfrente de la puerta y empezó a murmurar.

- Este… Hadrig, adonde vamos a ir a comprar las cosas, lo único que hay aquí es un cubo de basura y paredes llenas de ladrillos – dijo Harriett mientras contemplaba el lugar.

- Para ingresar deben golpear los ladrillos en el siguiente orden: tres horizontales y dos verticales – y a medida que él decía esto golpeó los ladrillos con la punta del paraguas y la pared se empezó a mover formando un arco de ladrillo muy impotente pero los niños no contemplaban esto, al arco mostraba una calle llena de tiendas de colores con muchas personas que iban de un lado a otro. Miraron a Hadrig que les sonrió y les izo ademan de que pasaran – Bienvenidos al Callejón Diagon… no se separen… primero tenemos que ir al banco… síganme – mientras el avanzaba los chicos miraban todo con interés miles de preguntas circulaban por sus cabezas pero decidieron que las responderían después, las personas se apartaban de Hadrig y los chicos aprovechaban que dejaban espacio para seguirlo.

Se detuvieron frente a un edificio blanco y alto que rezaba arriba de la puerta el nombre "Banco Gringotts", las puertas parecían hechas de metal, relucían bajo el sol, estas estaban custodiadas por dos seres que llevaban un uniforme de oro y escarlata.

- Son duendes… tengan cuidado, ellos manejan el dinero de los magos y son muy astutos – le susurro Hadrig cuando pasaban frente a ellos, parece ser que el duende lo escucho porque gruño muy bajo, solo Harriett lo escucho y le dirigió una mirada de disculpa y susurro un "lo siento" muy bajo, el duende la escucho y la miro con sorpresa. No era común en magos disculparse por algo a un duende.

Cuando entraron se encontraron con un vestíbulo que tenía muchas puertas todas ellas custodiadas por un duende en una de las paredes habia un poema que los chicos se acercaron a leer:

«Entre, extraño, pero tenga cuidado
Con lo que le espera al pecado de la codicia
Porque aquellos que cogen, pero no se lo han ganado
Deberán pagar en cambio mucho más
Así que si busca bajo nuestros suelos
Un tesoro que nunca fue suyo,

Ladrón, está advertido, tenga cuidado
De encontrar algo más que un tesoro allí.
»

La inscripción los asustó un poco y voltearon y siguieron a Hadrig que paso la puerta más grande y cuando la flanquearon se encontraron con la sala principal, era una sala larga a cada lado se encontraban muchos duende que estaban en sus escritorios y no levantaron la mirada cuando ellos pasaban, algunos tenían papeles otros tenían pilas de monedas, otros tenían piedras preciosas y las pesaban en balanzas de oro.

Mientras Dudley contemplaba todo con ojo agudo y asentía con la cabeza a cada duende que lo miraba, Harriett escuchaba como Hadrig hablaba con un duende.

- Vengo a retirar dinero de la cámara de Harriett Potter – dijo mientras la señalaba, el duende la miro y ella le saludo con la cabeza.

- Y la señorita tiene la llave de su cámara? – dijo el duende mientras la miraba, la chica miro interrogante a Hadrig que empezó a buscar entre sus bolsillos y coloco lo que sacaba encima del libro que tenía el duende en el escritorio. El duende lo miro con disgusto hasta que Hadrig encontró la llave y se la dio al duende que la examino y asintió – y también quiero retirar lo-que-usted-sabe de la cámara 713 – dijo mientras le entregaba una carta y el duende la leía.

- Muy bien, ya les indicaran el camino – mientras Hadrig guardaba las cosas en sus bolsillos el duende hablaba con otro duende que parecía más joven, Dudley se acerco y le sonrió.

- Gripook los guiara – dijo el duende que los habia atendido, el duende empezó a caminar y ellos se apresuraron a seguirlo. Salieron por una de las puertas, allí estaba muy oscuro, se encontraban en un pasillo habia como un camino más profundo que se asemejaba a las vías de tren por los rieles que habia en el fondo, Griphook silbó y un carro se acerco a toda velocidad. El duende se subió y ellos lo siguieron.

- Agárrense – no hubo otro aviso y enseguida el carro empezó a andar a toda velocidad, los chicos se miraron y empezaron a reír, iban a toda velocidad por un laberinto de pasillos, se distinguían muchas puertas por entre la oscuridad, de pronto se encontraron en una cavidad llena de estalagmitas y estalactitas.

- ¿Cuál es la diferencia entre una estalagmita y una estalactita? – le pregunto Dudley a Hadrig.

- Las estalagmitas tienen una g y las estalactitas una c… y no me preguntes mas… estoy mareado – cuando dijo esto Dudley se aparto temeroso de él.

Tras unos minutos frenaron de golpe y Griphook se dirigió hacia una puerta y exigió la llave de la bóveda, Hadrig se la entrego y el duende la abrió. Cuando Harriett contemplo lo que habia allí adentro casi se va de espaldas la bóveda estaba llena de pilas de monedas de oro, plata y bronce y era tan grande como el sótano en el que había vivido (20m x20m), el duende le acerco una bolsa y ella le sonrió agradecida.

- Los galeones son las doradas equivalen a 17 sickles, plateadas, y a 493 kunts, de bronce, esta es una bolsa que le permitirá poner todo el dinero que quiera y jamás cambiara de tamaño y seguirá siendo ligera como una pluma – ella asintió y puso en la bolsa varias monedas. Después salió y cerró la cámara, el duende sin que nadie se diera cuenta le dio la llave.

- No deje que nadie tenga su llave señorita – dijo en un susurro a lo cual Harriett asintió. Fueron con el vagón un poco más abajo hasta llegar a la cámara 713.

- Apártense – se corrieron y el duende paso su dedo por la puerta y esta se abrió, los chicos llegaron a vislumbrar que solo habia un paquete del tamaño de un puño. Hadrig lo agarro y les hiso una seña de que guardaran silencio. Volvieron a la vagoneta y Dudley pregunto al duende.

- ¿Cada cuanto revisan si no hay alguien adentro?

- Cada diez años – dijo el duende con una sonrisa maliciosa, los chicos tragaron saliva y dijeron a coro.

- Jamás los haremos enfadar – Griphook sonrió mostrando sus afilados dientes. Cuando llegaron a la puerta por donde habían entrado al laberinto Hadrig se iba a ir pero los chicos se habían quedado retrasados.

- Disculpe señor Griphook pero mi primo tiene que cambiar dinero muggle por dinero mágico, usted ¿podría ayudarnos? – el duende asombrado por la cortesía de la niña los acompaño a cambiar el dinero con un duende mayor.

- ¿Que se les ofrece?

- Buenos días señor, mi primo tiene que cambiar dinero muggle por mágico y queríamos saber si usted nos podía ayudar – el duende mayor contemplo con asombro a la niña y asintió – gracias señor.

- Buenos días – dijo el chico mientras sacaba de la mochila una alcancía color rojo y la abría – aquí tengo 3000 libras – el duende abrió los ojos como platos, era mucho dinero.

- Enseguida se los cambio… - agarró el dinero, busco una bolsa de piel y se puso a contar galeones.

- ¿Cuántas libras equivalen a un galeón?

- Cinco libras equivalen a un galeón- dijo el duende sin mirarlos y le entregaba la bolsa a Dudley.

- Disculpe que lo moleste pero le quería pedir una bolsa como la que yo tengo para mi primo – dijo Harriett mientras contemplaba la bolsa que ella habia sacado de su cámara y Dudley contemplaba la bolsa que le iban a dar, comparándolas, el duende contemplo a los niños e hiso aparecer un monedero del tamaño de una mano y le indico que eso saldría 5 galeones. Dudley lo pago y le agradeció al duende.

- ¿Qué paso que tardaron tanto? – inquirió Hadrig a los chicos cuando llegaron a su lado.

- Cambiamos mi dinero – dijo Dudley mientras sonreía.