Hola!
Disculpenme por no actualizar la historia mas seguido, pero estoy sin tiempo... empecé a estudiar y los horarios no me dan.
Pero acá esta el siguiente capítulo, gracias por sus comentarios :D
Elfos, gemelos y crías:
Había pasado una semana desde que fuera el cumpleaños de Harriett y los chicos estaban muy ocupados. Dudley intentaba hacer una transformación mientras recibía indicaciones de varios cuadros, estaba frustrado, a su prima le salía todo enseguida pero él tenía que trabajar duro para conseguirlo, enfadado dejo su varita en la mesa y se desplomo en un sillón.
- Ya estoy harto, no me sale…
- A Harriett…
- A Harriett ¿Qué? – miro enojado a Walburga
- Como decía, a ella le costó bastante pero enseguida le encontró el truco… tu restringes tu magia, quieres que salga por la varita no la sueltas – Dudley la miro interrogante, ella suspiro y siguió hablando – ella suelta su magia, una parte de su magia sale por la varita y se concentra en lo que ella le pide y la otra parte aprende de forma inconsciente… si ella sigue liberando su magia inconscientemente llegara el día en que con solo un pensamiento hará magia… eso es inusual, es poderosa porque practica, tú tienes talento y como ella puedes liberar tu magia… inténtalo de esa forma.
Dudley contemplo asombrado al cuadro, él sabía que si su prima usaba mucho su magia se cansaba más rápido y por lo tanto corría el riesgo de que eso la afectara a largo plazo.
- ¿Qué puedo hacer para ayudarla y que no le pase nada? Aunque sea poderosa su cuerpo no lo resistirá, es débil físicamente… – varios cuadros lo miraron levantando las cejas.
- ¡Practica muchacho!
Dudley sonrío, habia encontrado la forma de ayudar a su prima y bastante decidido agarro su varita y libero su magia mientras lanzaba el hechizo.
Mientras tanto en el despacho:
- Buenos días, soy Harriett ¿Cómo te llamas? – dijo mientras le pregunta a un elfo que temblaba en la silla.
- Bue-Buenos días se-señorita… me llamo Silver – dijo el elfo mientras retorcía sus manos y evitaba mirarla, Harri sonrió con cariño. Muchos de los elfos que entrevistaba habían estado con amos abusivos algo que ella no entendía, esas criaturas hacían de todo por sus dueños y ellos hacían eso.
- Es un bonito nombre… ¿Qué te gusta hacer? – el elfo levanto la cabeza sorprendido y la miro con unos grandes ojos marrones.
- ¡Que me gusta hacer? – el elfo chillo mientras agarraba su "ropa" (que mas que ropa parecía un trapo sucio con miles de años) y empezaba a tirarla. Harriett asustada por su reacción se acerco y le tomo las manos.
- A mí me gusta cocinar, arreglar muebles y me encanta reparar libros ¿y a ti? – le dijo mientras ignoraba que las manos del elfo estaban lastimadas, el ser la contemplaba maravillado.
- A Silver le gusta hacer galletas y preparar el desayuno, también le gusta arreglar las habitaciones y encargarse de la ropa… también le gusta cuidar a las plantas – esto último lo dijo en un murmullo pero Harriett lo escucho y sonrió.
- Da la casualidad de que yo necesito un elfo que se encargue de algunas de esas tareas… tengo una propiedad que tendría que tener una huerta y un invernadero magníficos… en realidad antes eran la envidia de muchas familias influyentes y quiero devolverle esa gloria ¿Quieres hacerte cargo de la huerta y el invernadero? – el elfo la miro asombrado y se abalanzo sobre ella mientras murmuraba palabras inteligibles.
- La amita es buena y bondadosa… - el elfo sollozaba sobre la falda del vestido que Harriett usaba mientras ella le acariciaba el escaso cabello negro que tenia.
- ¿Entonces aceptas? – el elfo asintió – bien, serás uno de los elfos de la casa Black, estarás en una propiedad de Inglaterra, mas especifico una mansión… ya contrate a tres elfos mas, cada uno tendrá su tarea, tu tendrás a cargo a dos elfos más que elegirás entre los que se encuentran en aquella habitación…
- ¿Silver será jefe de jardineros?
- Si… ya se elige a cuatro elfos y te harás cargo también de los jardines de esa propiedad – el elfo estaba abrumado pero cuando vio que su nueva ama le sonreía con cariño y orgullo no pudo evitar sentir que la enorgullecería.
- Silver hará su mayor esfuerzo, asi su amita estará orgullosa… en poco tiempo la señorita tendrá el jardín más lindo del mundo…
- Bien – aunque no lo quiso decir en ese momento lamento no poder pisar ese lugar en unos cuantos años – que te parece si vas a esa habitación, allí te darán un uniforme y podrás elegir ropa para que uses, el uniforme no es necesario pero es una formalidad… después hay otra puerta, ve a buscar a los otros elfos de la casa se llaman Aimo, Tory y Enzo – el elfo la abrazo sollozando y se retiro entre lagrimas de gratitud.
Suspirando Harriett se sentó en un sillón y tacho un nombre de la lista que tenía guardada en un cajón.
- Van quince… faltan veinte – después agarro otra lista con las casas y tacho una – una menos…
Con un suspiro agarró una campanilla y por la puerta entro otro elfo, este parecía bien cuidado.
- Buenos días señorita – el elfo tenía varios cabellos de color plata y sus ojos eran de color marrón, llevaba un traje que si viene estaba limpio era muy viejo.
- Buenos días, me llamo Harriett ¿y tú?
- Yo soy René – "curioso nombre teniendo en cuenta que es un varón"
- Es un placer conocerte… bueno René ¿A ti no te molestaría vivir en un lugar de temperaturas un poco frías?
- No señorita… la familia a la que anteriormente servía tenía varias propiedades en lugares de clima frio – Harriett asintió y decidió ir directa al grano.
- Bien, porque tengo una propiedad en Rusia… René, a ti que te gusta hacer – el elfo en ese momento la contemplo asombrado "porque todos me miran con esa cara" pensó Harriett mientras miraba al elfo.
- Lo que usted mande señorita…
- Si pero yo quiero que me digas que te gusta hacer… por ejemplo a mi me encanta cocinar y ayudar a limpiar – cuando ella dijo eso el elfo la miro con duda.
- A René le gusta cocinar también… aunque me gusta cuando me mandan a limpiar la biblioteca – Harriett asintió entusiasmada, la mansión en Rusia poseía una gran biblioteca y tenía una magnifica cocina.
- Que bueno, hay una gran biblioteca y también una cocina… que te parece si te haces cargo de la cocina y si hay otro elfo que le guste cocinar pueden turnarse y tu puedes ayudar en la biblioteca – después de indicarle lo de los uniformes y de que esperara a los otros elfos Harriett llamó a Daisy y le pidió un té de manzanilla con galletas de chocolate. Cuando se las trajo y se fue Harri siguió con los demás elfos.
Aun no era mediodía y le faltaban más de la mitad. Sonó la campanilla y entro una elfa.
Era cerca del mediodía cuando Dudley salió de sus "clases" y se dio cuenta de que su prima no estaba en toda la casa pero cuando bajo las escaleras y paso por la sala escucho voces en el estudio y se fue hacia allí. Cuando abrió la puerta jamás espero encontrarse con una sala llena de elfos domésticos exaltados, algunos lloraban y otros miraban nerviosamente a su alrededor.
Y su prima.
Su prima estaba sentada en un sillón negro con un vestido celeste intentando callar a los elfos, sin pensarlo él se llevo dos dedos a la boca y chifló. El silencio fue absoluto.
- Gracias Dud… chicos él es mi primo Dudley De la Torre, como les decía yo no podre ir a ver los progresos que hacen en las casas porque hasta que no tenga catorce años o mi padrino muera solo soy la heredera parcial, si soy la legítima pero todo el papeleo que hay que hacer tarda más que esperar unos años… por eso quiero que cuando yo cumpla catorce las casas sean la envidia de los "pura sangre" – los elfos contemplaban admirados a Harriett y enseguida se pusieron a discutir y desaparecer hacia las casas que les correspondían dejando en pocos minutos al estudio silencioso, a lo cual Harriett suspiro y sonrió.
- No es magnífico el silencio…
Y él le dio la razón.
Salieron de la sala y se dirigieron hacia el comedor, se sentaron y empezaron a comer en silencio hasta que un "plop" los interrumpió.
- Hola Kreacher ¿Qué sucede? – el viejo elfo miro a la niña y empezó a murmurar por lo bajo hasta que se digno a hablar.
- Kreacher se ha enterado de que ha contratado otros elfos… Kreacher se ofrece a transmitir las novedades que sucedan mientras usted esté ausente – Harriett miro sorprendida al elfo, sabía que a él no le agradaba mucho y se alegro de que él quisiera hacer eso.
- Muchas gracias Kreacher… justamente te lo iba a pedir después de almorzar – el elfo se retiro haciendo una reverencia y Harriett se rio con deleite cuando salió.
- Una pregunta primita… ¿esos elfos solo eran para la casa Black? – al decir esto los hombros de ella se hundieron y murmuro un si casi inaudible.
- Entonces no deberías seguir con las entrevistas – Dudley se agacho ni bien vio venir el almohadón que se dirigía hacia su cara pero no contó con que Harriett hechizaría un jarrón lleno de agua helada y se lo tirara. Empapado Dudley miro a su prima que le sonreía con cansancio, en seguida el sintió como su ropa y pelo eran secados.
- Si, pero todavía no que se que hacer… - ella no estaba comiendo movía la comida y Dudley sonrió.
- Dispara – Harriett lo miro sorprendida – eres fácil de leer cuando estas nerviosa.
Explico él mientras le sonreía con cariño, ella lo miro y sacudió la cabeza sonriendo.
- Quiero invitar a los gemelos.
- Me lo esperaba, les mande una carta ayer y decidieron venir dentro de… - el miro el reloj y sonrió – un par de horas.
El grito de alegría de Harriett se escucho en toda la casa después se escucho como varios platos eran rotos, cuando los elfos llegaron al comedor se encontraron con Dudley que estaba siendo estrujado por su prima que tenía su ropa llena de comida pues de la emoción se había tirado arriba de él sin pensar en lo que hacía. Los elfos juntaron el estropicio y se retiraron mientras escuchaban como ella hacia planes a toda velocidad.
- Eres un poco insensata ¿Lo sabías? – dijo Dudley cuando ella decidió respirar después de media hora de pura cháchara, era divertido verla asi cuando el resto del tiempo parecía una adulta, en esos momentos aparentaba la edad que tenia y él lo disfrutaba porque el también había tenido que madurar bastante en poco tiempo.
- Lo siento – dijo ella mientras miraba su ropa y la de él y se reía, ambos se pararon y se fueron a cambiar. Ella se puso unos pantalones negros y una remera verde junto con unas zapatillas azules y se hizo una coleta alta. Cuando bajaba se dio cuenta de que los gemelos no sabían donde vivía ella cuando llego a la sala se encontró a su primo que estaba leyendo unas historietas.
- ¿Cómo van a llegar?
- Ya arregle todo – dijo él mientras seguía leyendo, Harriett se recostó en un sillón y sin darse cuenta se durmió. Dudley dejo de leer y la contemplo, invoco una manta y la tapo. Después se sentó y se puso a pensar, después sonrió.
Mientras tanto en la casa de los gemelos estos se encontraban sentados muy erguidos mientras escuchaban a su madre que les estaba exigiendo que se comportaran.
- Y recuerden que si me llego a enterar que les han faltado el respeto a los padres de Elizabeth despídanse de tener tiempo libre… George no te atrevas a rodar los ojos o a decir algo que no corresponde, Fred tu se amable y no te hagas el gracioso… - la señora Weasley los estaba mirando seriamente, los gemelos muy asustados asintieron y prometieron portarse bien mientras durara la visita. De la nada se escucharon unos golpes a la puerta. Los gemelos se miraron y alzaron una ceja.
Cuando la señora Weasley abrió la puerta se encontró ante una elfa joven que la saludo con una reverencia.
- Es un placer conocerla señora Weasley soy Ruby y soy la cuidadora de la amita Elizabeth. Mi ama me mando a buscar a sus dos amigos los señoritos Fred y George Weasley – la señora Weasley miro con sorpresa a la elfa. Pero se recompuso rápidamente y la invito a pasar, el ser paso y la siguió ante la mirada atónita de toda la familia.
- Entonces ella es una sangre pura – dijo Ron mientras su madre terminaba de explicar. Ruby miro mal al pelirrojo.
- Mi amita no es una sangre pura, sus padres viajan mucho y como ella es una maga no la querían dejar con un muggle por lo que me compraron y yo la acompaño… quiero mucho a mi ama y no permito que le falte el respeto – dijo con vos chillona mientras contemplaba de mal modo al chico que se encogió en su asiento – discúlpeme por hablar asi señora, esperare a los señoritos Weasley en el jardín, con permiso.
Toda la familia contemplo a la elfa que se retiro y cerró la puerta con cuidado. Unos momentos después los gemelos se unieron a ella y empezaron a caminar hacia fuera de la propiedad.
- ¿Cómo vamos a ir? – dijo Fred mientras contemplaba al diminuto ser que caminaba por delante de ellos.
- Asi – y les agarro la ropa y desaparecieron con un ligero "plop". Los gemelos sintieron como una patada en el estomago que les corto la respiración y después se sintieron como si viajaran en un tubo muy pequeño que los comprimía cada vez más, cuando pensaron que no podían mas la sensación termino y cayeron al suelo.
- A todos les pasa eso la primera vez que se desaparecen – dijo una voz que parecía venir de un sillón que estaba a espaldas de una chimenea. Cuando pudieron enfocar al mirada se encontraban en una sala bastante elegante aunque no demasiado lujosa, las paredes tenían muchos cuadros que los contemplaban con curiosidad, había varios sillones que los estaban llamando para sentarse cosa que hicieron mientras contemplaban el lugar.
-No les recomiendo sentarse ahí, a menos que quieran tener "problemas" durante un mes – dijo Dudley mientras cabeceaba hacia el sillón en donde los gemelos se querían sentar. Los dos chicos se giraron y contemplaron a la figura que dormía tapada por una manta verde que se confundía con el sillón.
- No la vimos… ¿la despertamos? – dijo George, Dudley sonrió y les dijo que hicieran lo que quisieran pero que él no se iba a hacer cargo de la consecuencia. Los gemelos lo ignoraron y sacaron un objeto redondo de uno de sus bolsillos y lo colocaron cerca de la cabeza de Harriett, se apartaron unos pasos y esperaron pero nada ocurrió.
- Oye George
- ¿Si?
- ¿Tu no sientes algo en la espalda?
En ese momento los gemelos se giraron y contemplaron a una boa constrictor que los contemplaba amenazante, su lengua bífida rozo la mejilla de Fred que se quedo quieto mientras contemplaba al monstruo frente a él.
- Déjalos Menfis, no querían lastimarme… solo querían hacerme una broma, gracias por cuidarme – los gemelos se quedaron fríos en su lugar, unos suaves siseos provenían del sillón de Harriett muy despacio ambos se giraron y contemplaron la cara de la niña-que-vivió que los miraba intentando controlar la risa aunque fallo.
- Eres mi cría, debo cuidarte… son dos espejos y su olor me gusta – decía la serpiente mientras se subía a los hombros de Harriett y se enrollaba en el resto del cuerpo de la chica.
- Si a mí también me caen bien… sino no los hubiera traído - los gemelos aun contemplaban estupefactos la escena hasta que la serpiente se acercó a ellos y se enrollo en los hombros de George, este estaba petrificado.
- Dice que les gustas, que hueles a sol y a pasto… a campo en realidad, a ella le gusta el campo – dijo Harriett mientras se sentaba cerca de la mesita y en ella aparecía una bandeja con galletas y té - ¿Té de canela?
Unos minutos después los gemelos ya un poco más acostumbrados a la serpiente que había decidido adoptarlos como sus otras crías, contemplaron a la niña que tenían frente a ellos de la cual decían muchas cosas pero nadie la conocía realmente.
- ¿Quién eres? – dijo Fred mientras dejaba su taza y miraba a Harriett que tomo serenamente su té y le sonrió.
- ¿Qué quién soy? Esa es una pregunta compleja… soy una chica de once años que a su año de edad derroto a Voldemort – los gemelos la contemplaron estupefactos por el tono arrogante que uso para decir la última frase – que está desaparecida del mundo mágico hasta que entre a Hogwarts, soy una chica que hace magia desde temprana edad… soy una niña que siente curiosidad ante este nuevo mundo, soy la salvadora del mundo mágico, soy un icono para el mundo ingles y para el resto del mundo una chica que tuvo suerte… pero la verdad solo soy Harriett.
Los gemelos contemplaban a la niña que tenían frente suyo que era más adulta que niña.
- Para ustedes seré Lizzi o Harri, quiero ser su amiga y quiero que ustedes lo sean, no porque soy la salvadora del mundo mágico sino porque soy solo Harriett.
El silencio lleno la sala, Dudley contemplaba a los chicos que no tenían ninguna expresión en su rostro, si ellos decían que no tendría que actuar. De pronto una maléfica sonrisa apareció en los rostros de los chicos que sin que nadie pudiera predecir sus movimientos se tiraron hacia la chica y le tiraron los cachetes.
- Pues claro que si somos amigos boba.
- Si no hubiéramos querido ser tus amigos,
- Te hubieras dado cuenta enseguida.
- Además ahora somos familia – dijo Dudley, los tres chicos lo miraron interrogantes – Menfis los adopto como sus crías y como Harri y yo ya lo somos ustedes son nuestros hermanos.
- Eso querido hermano – empezó Fred mientras miraba a los dos chicos menores.
- Significa que…
- …somos sus hermanos mayores – en ese momento Dudley se pregunto si había sido buena idea decirles eso pero no pudo decir nada en ese momento porque Harriett los abrazo y los arrastro por toda la casa para darles un tour. Dejando a Dudley solo que siguió bebiendo su te.
- Asi que, familia – y una sonrisa apareció en su rostro – tendré que decirles sobre la magia de ella y ayudarles a practicar… nunca se sabe ¿no, Walburga?
El cuadro lo contemplo desde las escales y asintió. Cuantos más fueran más podrían protegerla. Aunque no podrían protegerla de todos los peligros, no podrían protegerla de sí misma.
