Clases con un demonio de ojos verdes:

- Venga ya, si yo pude mover a mis seis años una lavadora que pesaba 70kg ustedes también pueden mover eso, ya que conocen las bases y saben hacerlo – las palabras de Harriett cumplieron su objetivo los gemelos intentaron con todas sus fuerzas mover un fósforo.

Después de que ellas les hubiera dado el tour los llevo a una sala que se accedía por debajo de la escalera y les comento sobre darles clases sobre magia sin varita. Los gemelos creían que sería fácil que empezarían con teoría pero se equivocaron. Media hora después estaban pensando que tal vez habían cometido un error al decirle que les diera clases.

- ¿No han podido hacer ningún cambio? – dijo burlonamente Dudley mientras el practicaba las diferentes formas de dirigirse a un sangre pura, clase que le impartía un cuadro bastante cascarrabias.

- Dudley… tu no pudiste hacerlo hasta un año después y aun así te costaba horrores – dijo Harriett sin quitarle los ojos de encima a los gemelos. Ella se sentó en una silla y cerró los ojos, poco a poco su magia rodeo a los gemelos e inspecciono el problema.

- Tienen una barrera que les impide usar su magia en su capacidad total… parece ser un difuminador de magia – los gemelos la miraron sin entender una palabra – es un encantamiento que poco a poco va eliminando la magia y te reduce a ser un mago mediocre a medida que creces.

- ¿Magos mediocres?

- Aunque al ser gemelos es bastante débil, me costara romper ese escudo y antes tengo que ver quien se los puso ya que esa persona será alertada si no se hace de manera correcta… esa persona es inteligente y desesperadamente controladora – un libro llego de la nada y ella se lo puso a ojear mientras los gemelos disfrutaban de una galletas. Ella no les había querido decir que también tenían unos pequeños hechizos que les impedirían realizar cierta magia y un hechizo de rastreo que funcionaba con la varita. Esa persona era sin duda manipuladora y sutil, en especial sutil.

- Bien, creo que dentro de una hora los chicos se van a ir a su casa… en tres días nos vemos y practiquen su magia – dijo Dudley después de unos minutos. Los gemelos se levantaron y se aceraron a Harriett que parecía distraída, pero ella era muy consciente de lo que pasaba. En ese momento inexplicablemente George tropezó y el collar que ella le había regalado hiso aparición.

- Gracias por los collares – dijo Fred mientras ayudaba a su gemelo. Harriett bajo el libro y le sonrió angelicalmente.

- Deben saber que los collares que les di les protegerán de legerenmacia, son trasladores de emergencia, los protegerán contra pociones y les avisaran de cualquier peligro – dijo Harriett mientras se levantaba dejando a dos chicos petrificados – es una suerte que lo haya hecho ahora porque si no hubieran revelado todo lo que paso hoy.

- ¿Qué? – dijeron los tres chicos.

- El hechizo que tenían les obligaba a hablar sobre lo que pasaría hoy en la tarde, fue hecho por alguien inexperto aunque en si el hechizo les haría daño… es considerado magia negra por el ministerio – y ella dejo el libro que leía en una página y se los mostró.

- No es muy original el hechizo ¿no? – dijo Dudley ni bien termino de leer, los gemelos aun no salían de su asombro, alguien los había hechizado y ellos habrían podido revelar en donde se encontraba su amiga y hermana.

- Si, antiguamente uno podía saber lo que hacía un hechizo con solo escuchar las palabras que lo componían – dijo Harriett mientras se encogía de hombros, se dio la vuelta y transformo una pluma en un florero al que le hecho agua y se lo aventó a los gemelos que seguían sin reaccionar.

- Pero ¿Qué? – dijo Fred mientras veía como estaba, George en cambio estaba pensativo. En unos segundos ellos sintieron como si algo cálido los rodeara y estuvieron secos en un parpadeo, la sonrisa de Harriett la delató.

-¿Cómo hiciste eso?

- Practica – dijo Harri con una sonrisa. Dudley sonrió.

- Practica y noches de insomnio y resfrío- dijo Dudley sacándole la lengua y protegiéndose detrás de George que recibió cinco almohadazos, decidido a vengarse George le lanzo un almohadón a Harriett que lo esquivo pero le dio a Fred, en unos minutos la sala era una batalla campal de almohadones que termino con la victoria de Harriett y con los tres chicos sepultados en almohadas.

- GANÉ! – dijo mientras saltaba y volvía a su forma original las almohadas.

- No se vale hiciste trampa, transformaste los muebles en almohadas y nos empezaste a pegar con ellas – dijo Dudley y ambos primos empezaron a discutir. Los gemelos veían como los chicos discutían hasta que Harriett salió enfadada de la habitación son un sonoro portazo. Dudley miro mal a la puerta hasta que suspiro y les sonrió a los gemelos.

- Es normal, ahora va a ponerse a leer e ignorarme hasta la noche… o puede que –en ese momento apareció Tidy que se agarraba su uniforme y lo tiraba nerviosamente.

- Amo Dudley… su cuarto… esta prendido en llamas – ni bien dijo esto los tres chicos salieron corriendo hacia el cuarto del chico pero cuando llegaron se encontraron con que todo estaba perfecto. De pronto la puerta se cierra de un portazo los chicos se giran pero no hay nadie.

- Harriett no es gracioso – en ese los chicos sintieron como algo pegajoso les caía y cuando alzaron la mirada se encontraron con varios tarros de miel que vertían su contenido sobre ellos, quisieron moverse pero no podían, de pronto miles de plumas surgieron de la nada y se arremolinaron en torno a ellos. Cuando el remolino se disolvió se encontraban tres figuras llenas de plumas.

- Jajajajajaja – el flash los cegó y cuando pudieron enfocar la mirada se encontraron con la chica que se reía sin parar con una cámara en la mano. Sin pensarlo dos veces los tres se tiraron arriba de ella y empezaron a hacerle cosquillas. Varios minutos después Harriett se rindió y todos bajaron a la sala para terminar la visita tomando té y conversando.

- Bueno chicos podrían decirles a sus padres que estuvimos en mi casa e intercambiamos información sobre nuestros mundos como la televisión que les mostré, y que quedamos para hacer una salida el cine que sería como una fotografía que se mueve pero con sonido y más grande – y así siguieron durante unos minutos. Cuando los gemelos se levantaron para despedirse Harriett les dio un par de libros para que leyeran.

- Deberías juntarte con Percy, ya nos estas dando tarea – pero cuando leyeron los títulos sonrieron maléficamente.

- "Como ser un animago" y "Bromas para los incautos" – dijo George sonriendo mientras pensaba en todo lo que ese año harían con esos libros.

- Harriett estás segura – dijo Dudley mientras miraba a los gemelos y se apartaba unos centímetros.

- Si, pero con la condición de que no me tengan en su lista de bromas y que practiquen magia sin varita – dijo Harriett ignorando las miradas de cachorrito de los gemelos.

- Bueno, nos vamos hermanitos – los gemelo los abrazaron y se despidieron. Las llamas verdes iluminaron la estancia y luego desaparecieron.

- ¿Crees que estén bien? – dijo Dudley mientras se sentaba en un sillón y contemplaba como Harriett seguía mirando la chimenea.

- Si, lo estarán… ¿Cuánto falta para ir a Hogwarts?

- Menos de dos semanas, exactamente diez días- dijo mientras dejaba la taza y contemplaba a su prima.

- Bien… quiero tener todo listo para ese día.

- A que te refieres…

- Tenemos que hablar con tus papás para que mantengan la farsa, les pagaremos si es necesario – Dudley ante la mención de sus papas se puso pálido – quiero tener una coartada verificable. Así ese viejo entrometido no sabrá que lo golpeo

- ¿Estás segura?

- Absolutamente… y si no se puede de una forma se puede de otra – mientras decía esto la magia a su alrededor empezó a salir y cuando la primera oleada alcanzo a Dudley entendió sin palabras que otra forma había de convencerlos.

- Esta bien, avísame cuando vamos – mientras decía esto se levanto e intento irse pero una mano en su hombro lo freno.

- No tienes que ir si no quieres, al fin y al cabo solo tenemos que comunicarles una sola cosa – y Harriett se fue dejando a su primo en la sala.

Tres días después el autobús diurno los dejo en la casa en que anteriormente vivían.

- Nunca va a cambiar – dijo Harriett mientras tocaba la puerta y esperaba. Unos segundos después la cara de Petunia aparecieron.

- ¡Ustedes! Como se les ocurre volver a esta casa, ya no viven acá…- pero Petunia no pudo seguir hablando porque Harriett le apuntaba con su varita.

- Señora Dursley, solo queremos hablar. Permiso – y la empujo, ambos chicos entraron y se sentaron en la sala. Petunia salió a buscar a Vernon que apareció segundos después con la cara roja de rabia.

- ¡Como se les ocurre venir a esta cada fenómenos! – Harriett ya estaba acostumbrada a que la llamaran así, pero Dudley cuando su papá lo llamo así se hundió en el sillón. Decidida a irse lo más pronto posible Harriett lo apunto con su varita.

- Cállate… quiero hablar con ustedes sobre un trato que nos beneficiara – Petunia y Vernon se miraron y se sentaron lo más lejos posible de ellos – bien, en la escuela creen que nosotros seguimos viviendo acá… pero como ustedes saben ya no lo hacemos, el trato es el siguiente ustedes seguirán recibiendo la cantidad de 3000 libras mensuales a cambio de que si alguien de los nuestros viene acá y pregunta por nosotros ustedes deben decir que salimos a algún lado… también si las cosas se ponen feas, un ataque, no les creen o cualquier otra cosa que implique magia – ella les muestra un collar con el nombre de Petunia hecho en oro y un reloj de oro para Vernon – tienen que apretar estos objetos y estarán protegidos.

Harriett dejo el collar y el reloj en la mesita que tenían en medio y los miro. Vernon miraba el reloj con codicia y Petunia contemplaba el collar muy pensativa.

- Como sabemos que no nos harán nada – dijo Petunia mientras levantaba la mirada hacia los chicos.

- No lo saben – dijo Harriett mientras miraba como ellos se ponían rígidos – pero juro por la memoria de mi mama que no les harán daño, solo los protegerán.

- Bien – dijo Petunia mientras se ponía el collar, Vernon tardo un poco más pero se lo puso. Harriett y Dudley se levantaron, Harriett avanzo hacia la puerta pero Dudley se quedo mirando a sus padres.

- Harriett, crees que podremos darles un último regalo – ella se detuvo y miro a sus tíos que miraban con los ojos como platos a su hijo.

- Esta bien, yo me encargo del jardín… tía tendrás el jardín más hermoso de Surrey – ante esto Petunia se levanto y siguió a la chica, dejando a Dudley y a Vernon solos en la sala.

Cuando la puerta trasera se cerro Dudley miro a Vernon y se sentó.

- ¿Qué deseas que haga? – le dijo mientras miraba una fotografía en la que aparecían los tres sonriendo en navidad.

- Nada – dijo Vernon fríamente.

Cuando termino de decir esto Dudley se fue hacia el jardín dejando atrás a un adulto enfurecido

El jardín estaba más verde y se sentía la magia en el lugar. Harriett se encontraba en un rincón mientras Petunia murmuraba sobre plantas y concursos de jardín. Ambos se despidieron en silencio y se fueron hacia la calle, desde ahí llamaron al autobús diurno y se fueron hacia Grimaldum Place.

Cuando llegaron Dudley se encerró en el estudio a, según el, comprobar las cuentas de las tres familias y ver que otros elfos domésticos podía conseguir para la familia Potter. Harriett lo dejo y se dirigió hacia la biblioteca a leer. Varias horas después los primos se encontraron para la cena y comieron en silencio. Cuando Dudley se iba a ir Harriett le alcanzo una poción y se retiro.

- Buenas noches Dud.

- Buenas noches Harri.

Cuando llego a su habitación se tomo la poción e inmediatamente se durmió. Mientras tanto en otra habitación la chica acariciaba a Mau y contemplaba las estrellas, la visita a esas personas lo habían afectado más de lo que ella creía. Tras unos minutos Harriett se quedo dormida y Mau le lamió la mejilla y se acomodo en el estomago de ella.