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"Pensamiento"
# Sueño #
- Flashback -
El Viaje a Hogwarts:
- Estoy nervioso – dijo Dudley mientras miraba el paisaje y acariciaba a Merlín. Harriett asintió, pero no lo había escuchado bien, había algo con respecto a la mamá de los gemelos que no le gustaba. Cuando el paisaje fue sustituido por campos llenos de ovejas y otros animales de pastoreo Harriett se volvió hacia su primo y le pregunto:
- ¿Qué opinas sobre lo que nos contaron los gemelos?
- Creo que estaba esperando a la niña-que-vivió pero se llevara una sorpresa ya que la conoce, solo que con otro nombre ¿no?
- Cierto… pero creo que hay que preguntarles a los gemelos – pero fue interrumpida cuando la puerta se abrió bruscamente.
- ¿Preguntarnos qué? – dijo Fred, mientras se sentaba al lado de Dudley y George de Harri, esta se apoyo en él y miro a Fred.
- ¿Su madre es cercana a Dumbledore?
- Si, ¿porque?
- Dud, resume – dijo entre dientes y se dispuso a contemplar el paisaje ignorando a los demás ocupantes del compartimiento.
Dudley les conto todo lo que habían descubierto y vio aterrorizado como las miradas de los gemelos se llenaban de ira y malicia.
- No harán nada – la voz de Harriett era fría, su magia vibraba llena de ira – quiero darle varias sorpresas al director – la forma en la que dijo esa palabra detonaba cuanto lo detestaba – y que mejor que le oculte algo frente a sus narices.
- Bueno, nosotros queremos hacerle un par de bromas – dijeron los gemelos haciendo carita de perrito, Harriett los miro y sonrió.
- Tal vez con su madre funcione esa mirada pero conmigo no… aunque pueden hacerle varias bromas suaves y cuando llegue el momento le lanzaran una grande.
- Bueno, es mejor que nada – dijo Fred mientras se levantaba y se iba.
- Por cierto, después de que pase el carrito de los dulces empezaremos a correr la voz – George le giño un ojo y se fue.
- Dormí si queres Dud – dijo Harriett unos minutos después, viendo como su primo cabeceaba.
- No tengo sueño… - dijo mientras se le cerraban los ojos. Ella sacudió la cabeza y sonrió. De su baúl saco una manta y lo tapo. Merlín se acomodo en el asiento continuo y se durmió.
- Hedwig – la lechuza bajo hasta el hombro de la chica y le picoteo cariñosamente la oreja – mira, este collar te va a proteger de cualquier hechizo, además te permitirá pasar desapercibida cuando sea necesario – la lechuza de acerco y permitió que le pusiera el collar que era de plata con un zafiro incrustado. Se acerco a la ventana e intento verse a lo que la chica rio e hizo aparecer un espejo para que se viera a lo que la lechuza ululó orgullosa.
- Si, estas muy hermosa Hedwig – la lechuza ululó despacito y se acomodo en el hombro, a los pocos minutos estaba durmiendo. Un maullido en su falda le hiso sonreír – estas celoso Mau – el gato plateado se irguió orgulloso, ella lo empezó a acariciar y él se relajo, el collar de oro blanco con esmeraldas resplandecía en el pelaje – vos también sos una hermosura.
Poco a poco el sueño le gano, pero antes de cerrar los ojos trabo la puerta e invoco una manta. Segundos después el silencio era lo que reinaba en el compartimiento interrumpido por las respiraciones de sus ocupantes. Un par de horas después Harriett se levanto sobresaltada, pues alguien estaba golpeando la puerta, cuando pudo enfocar la mirada se encontró con la cara de una anciana que le sonreía cálidamente, se desperezó y quito la traba.
- Discúlpeme.
- No hay problema linda ¿Te apetece algo del carrito? – Harriett iba a responder pero su estomago hablo primero.
- Creo que si – dijo intentando no sonrojarse mucho, la señora sonrió con cariño.
- Bueno, yo quiero cuatro ranas de chocolate, una caja de Grageas Bertie Bott de Todos los Sabores, un pastel de caldero, esos caramelos de frutas, cinco chocolates y tres empanadas de calabaza – dijo Dudley desde la puerta mientras se restregaba los ojos, la señora le dio todo lo que había pedido mirándolo asombrada, en total Dudley tuvo que pagar un galeón y tres sickles.
- Emmm… Yo quiero cinco ranas de chocolate, dos pastel de caldero, dos chocolates, dos empanadas de calabaza, unas varitas de regaliz, dos jugo de calabaza y uno de manzana, tres chicles y una caja de bombas de chocolate con frutas – dijo viendo el contenido del carrito, en total tuvo que pagar veinte sickles y treinta kunts.
- Señora, si queremos más ¿usted donde se encuentra? – ante la pregunta de Dudley la señora abrió cómicamente los ojos y balbuceo algo sobre estar cerca de la locomotora – gracias.
- Creo que la asustaste – Dudley se encogió de hombros y abrió una rana de chocolate – ahh! – Harriett contemplo asombrada como la rana se movía, después salto sobre el asiento y se quedo quieta – no la voy a comer.
- Esta bien – dijo Harriett mientras agarraba la rana y se la comía – solo tiene magia para dar un salto además de chocolate – después de eso Dudley se comió sus ranas sin problemas. Los pasteles de caldero les gustaron a los dos, pero las empanadas desaparecieron cuando comprobaron que a los gatos les encantaba, en cambio a Hedwig le gustaba el jugo de calabaza y las varitas de regaliz. Los dulces les gustaron, eran de diferentes frutas, algunas no sabían que existían. Después de comer y dejar los chocolates para más adelante junto con los bombones.
- Creo que deberíamos haber comido primero el almuerzo que nos hicieron y después los dulces – dijo Harriett mientras sacaba la cesta que les habían dado los elfos esa mañana mientras se despedían. Cuando la abrió comprobó que había muchos sándwiches y un par de termos con jugo de calabaza. Saco un par de sándwiches y le dio uno a Dudley junto con un termo de jugo.
- Ruby sí que sabe hacer sándwiches – dijo Dudley unos minutos después, Harriett asintió y se saco el sombrero, se hizo una coleta y guardo el sombrero, la canasta y las mantas en su baúl. Ante la mirada curiosa de Dudley señalo el reloj de su muñeca y el entendió.
- ¿Chicos, ya empezaron a correr la voz? – el collar lo habían programado para que todos pudieran comunicarse en cualquier idioma.
- Os bydd popeth yn rhedeg ("Si, todo está en marcha") – ambos sonrieron, los gemelos habían descubierto que hablar en gales era divertido y poca gente entendía el idioma.
- Que empiece la diversión.
Ambos primos se pusieron a jugar a las cartas, el paisaje había empezado a cambiar cuando un chico de cara redonda entro, llevaba el uniforme de Hogwarts y parecía afligido.
- Disculpen, pero no han visto un sapo – ambos negaron y el gimió – siempre se me pierde.
- Descuida, como se llama – dijo Harriett mientras sacaba su varita.
- Trevor – el miraba aterrorizado a la varita hasta que ella le sonrió y se tranquilizo.
- Accio Trevor – en unos segundos el sapo apareció volando, el chico lo atrapo y por poco llora de la felicidad.
- Gracias, soy Neville por cierto – el chico extendió la mano y ella la estrecho con cariño, la magia de ese chico era fuerte pero parecía estar restringida, decidida a ayudarlo lo envolvió con su magia intentando quitar esa barrera. Neville sintió como algo cálido lo rodeaba y le murmuraba palabras tranquilizadoras, cuando le dio la mano a la niña, y se relajo nunca se había sentido asi, casi parecía que la conocía de toda la vida.
- Soy Harriett y el es mi primo Dudley, quieres sentarte con nosotros – Neville asintió y se sentó arlado del chico rubio que le sonrió. Y él le respondió tímidamente.
- ¿Tu eres un sangre pura? – dijo el rubio después de unos minutos de silencio.
- Si, pero me familia creyó que era un squib durante toda mi vida hasta que pude hacer magia y me regalaron a Trevor.
-Ah, nosotros vivimos con muggles toda nuestra vida y cuando cumplimos once descubrimos el mundo mágico y nuestro status, ella es mestiza – Harriett asintió y sonrió – y yo provengo de una línea de squibs.
Neville los miro sorprendido.
- Pero no parecen ser ignorantes totales de la magia – dijo él mientras se ponía colorado por haber dicho algo asi, Harriett rio.
- Nos pusimos a estudiar para estar al tanto, en especial porque ambos tenemos la jefatura de nuestras casas – dijo Dudley para aclararle unas dudas al chico, ante la explicación Neville los miro curioso.
- Mi nombre completo es Harriett Elizabeth Evans Potter – ante la mención de su nombre completo Neville palideció y empezó a murmurar disculpas - ¿porque te disculpas?
- No sabía quién eras, además te insulte.
- No me insultaste, solo diste tu opinión y eso es válido… con respecto a no saber quien soy es normal, desaparecida del mundo mágico desde que tenía un año de edad y me acabo de enterar hace un mes lo que soy… irónico ¿no? Que la salvadora del mundo mágico no tenga idea de la magia ¡que desaire!– dijo ella mientras fingía desmayarse ante lo que Neville y Dudley empezaron a reír.
- Yo soy Dudley Dursley de la Torre, una familia mágica española, tuvieron una larga descendencia de squibs. Y soy primo de forma materna de esta chica – dijo mientras la señalaba – por desgracia me tengo que conformar con ella.
- Cállate, que yo también me tengo que conformar con vos – y ambos primos se sacaron la lengua, Neville los veía maravillado por la confianza que tenían entre ellos y sonrió, el también quería algo asi.
- ¿Y tu cómo te llamas?
- Neville Longbottom, mi abuela es la regente de la casa Longbottom.
- Espera tu abuela era la señora que tenía un pájaro petrificado en el sombrero – Neville asintió y sin poder evitarlo empezó a reírse.
- Ustedes eran los que se estaba riendo, a mi abuela le llamaron la atención. Dijo que pocas veces había oído unas risas tan despreocupadas desde que la guerra había acabado, le cayeron bien – los chicos se miraron incrédulamente.
- ¿Eso es caerle bien? – Neville asintió y los tres se miraron, a los segundos estallaron en carcajadas. Cuando se recuperaron hablaron sobre sus mascotas, lo que sabían sobre Hogwarts.
- Mi abuela dice que te ponen un sombrero en la cabeza y que este te dice a que casa vas a ir… ella quiere que vaya a Gryffindor como mis padres – Harriett y Dudley se miraron.
- Neville la casa no tiene nada que ver con lo que hagas, tu eres tú mismo eso es lo que importa… muchos dicen que voy a ir a Gryffindor, por mi valentía aunque hay una ligera diferencia entre valentía y estupidez ¿no? También puedo ir Hufflepuff porque soy leal y trabajadora, Ravenclaw es una opción también son los inteligentes, me gusta estudiar y ayudar a los demás a aprender, y los que no temen encontrar la verdad y en Slytherin se encuentran los astutos, yo pienso que tener un plan en la cabeza o saber reaccionar a una situación en concreto para volverla a tu favor no es tan malo, y ahí es donde encuentras a tus mejores amigos o aliados… yo creo que soy una mezcla de las cuatro casas… el sombrero va a tener para largo – dijo ella mientras le sonreía cariñosamente.
- Ni te imaginas, es astuta, leal, inteligente y valiente… las cuatro características más importantes de cada casa y encima tiene honor, trabaja duro por lo que cree, busca la verdad y es extremadamente curiosa y es una muy buena amiga, tus secretos siempre estarán a salvo con ella – dijo Dudley mientras le sonreía a Neville, este contemplaba a Harriett incrédulamente, la niña-que-vivió no tenia problema en quedar en Slytherin.
- Pero aquí entre nos – dijo Harriett mientras se aproximaba a los dos chicos y susurraba – no me importaría ser una Gryffindor.
- La traducción seria que va a quemar al sombrero si la pone en una casa que ella no quiere – dijo Dudley. Neville lo miro con la duda en sus ojos.
- Pero no acaba de decir que quiere estar en Gryffindor – Dudley asintió y sonrió misteriosamente, después se giro y miro por la ventana; Neville confundido miro a Harriett que le sonrió amistosamente y le guiño un ojo a lo que el pobre chico se puso escarlata.
- ¿Y tú a que casa quieres ir?
- Gryffindor, como mis padres… aunque muchos dicen que acabare en Hufflepuff adonde van los inútiles – ante eso Harriett se irguió y lo miro seria.
- Hufflepuff tiene unas características que yo valoro mucho: lealtad y trabajo duro. Si eres leal a alguien o a tus principios significa que se puede contar contigo y el trabajo duro es una forma de abrirse paso por la vida ¿no crees? – dijo mientras miraba a Neville que la contemplaba boquiabierto – que no te escuche despreciarte de esa forma nunca más, ningún amigo mío se va a desvalorar… entendido – la mirada que le dio le indicaba que si decía lo contrario lo iba a pasar muy mal, Neville asintió pero se detuvo abruptamente.
- ¿Soy tu amigo? – dijo mientras el color le subía al rostro, Harriett lo miro enternecida y le sonrió.
- ¿Tú crees que le hubiera dicho a cualquiera lo que acabo de decir? – el negó y sonrió, tenía una amiga y no era cualquier amiga, sino que era la mismísima salvadora del mundo mágico – eso sí, me puedes llamar Elizabeth, Beth, Eliza, Lizzi o cualquier otro sobrenombre menos "Harry" que parece nombre de chico.
- Esta bien E-Eli.
- Que tierno que eres Nev – dijo ella mientras lo abrazaba. Neville se puso morado de la vergüenza e intento zafarse pero no pudo, aunque no parecía Harriett tenía fuerza.
- Viene alguien Harriett – dijo Dudley, ante esto ella se enderezo y le sonrió angelicalmente a los dos chicos, Dudley entendió la mirada y le murmuro a Neville "finge que no la conoces", el chico asintió y se acomodo.
La puerta se abrió bruscamente, sobre saltando a Harriett que sinceramente había esperado que abrieran con cuidado, una chico pálido con rostro puntiagudo, ojos grises y pelo platinado, vestía la túnica de Hogwarts y estaba acompañado por dos mastodontes, en realidad eran dos chicos que parecían comer mucho, que los miraban con expresión vacía.
- Dicen que en este compartimiento esta Harriett Potter – dijo el chico rubio arrastrando las palabras, Harriett levanto la mirada y arqueo la ceja
- Sí, soy yo… ¿algún problema?
- Soy Draco, Draco Malfoy – Dudley contuvo una risa, ese chico le habia copiado a James Bond su frase y encima era mago.
- No te pregunte tu nombre, pero gracias Draco – dijo Harriett mientras lo miraba, después desvió la mirada hacia los mastodontes.
- Oh ellos son Crabble y Goyle – ambos gruñeron como saludo, Harriett suspiro esos tres eran los primeros, un sangre pura mimado y dos chicos con cerebro de nuez ¿cómo serian los otros? Reprimió un suspiro y le sonrió cálidamente.
- ¿Qué se te ofrece? – el rubio arqueo la ceja ante el tono que uso ella pero los ignoro y le sonrió de costado.
- Quería presentarte a gente de nuestra clase – las últimas palabras estaban llenas de desprecio mientras miraba a los chicos.
- ¿Nuestra clase? Pues yo creí que como teníamos la misma edad íbamos a ir a la misma clase – el rubio la miro sin comprender – espera… ya se, tienes diecisiete años y te quedaste asi de enano.
Ante el comentario el compartimiento quedo en silencio pero se rompió a los segundos por Neville y Dudley que estallaron en carcajadas, pero a Draco no le gusto mucho, un color rosado apareció en sus mejillas cuando vio a los chicos y cuando miro a Harriett esta lo miraba sonriente.
- Me refería a gente de nuestra posición social – dijo mientras le tendía la mano, invitándola silenciosamente. "Ante todo es un caballero" pensó Harriett.
- Disculpa, pero estoy cómoda en este lugar… que te parece si cuando estemos en Hogwarts me presentas a esa gente – el brazo de Draco cayó al igual que su sonrisa – no te estoy rechazando, pero me gustaría conocerlos cuando este instalada y no cuando mi cabeza este en otra parte.
- Bien en Hogwarts te presentare a mis amigos – dicho esto se fue caminando dignamente. Ni bien desaparecieron los tres chicos se miraron y estallaron en carcajadas.
- Eso fue genial Elizabeth – Dudley se sostenía el estomago y Neville estaba intentado respirar y asentía coincidiendo con el chico.
- Asi que Draco Malfoy ¿Eh? – dijo Harriett mientras miraba la puerta. Unos minutos después, mientras Neville les contaba sobre el invernadero que tenía en su casa un chico pelirrojo interrumpió bruscamente en el compartimiento.
- Tu eres Harriett Potter – dijo mientras la señalaba. Era el hermano de los gemelos, Ronald.
- Si, ¿y?
- Mentiste, le dijiste a mi mamá que eras Elizabeth Evans.
- Y asi me llamo, es mi segundo nombre… tienes algún problema – dijo Harriett mientras se levantaba y se acercaba a él.
- Mentiste, pero no le diré a los gemelos si te haces mi amiga… soy Ronald Weasley – sonrió el confiadamente. A Harriett no le gusto su magia, era frívola y repugnante.
- Ya lo sé, nos vimos en la tienda cuando fui a hablar con tu madre – dijo ella fríamente, las orejas de Ron se le pusieron coloradas, el miro a su alrededor y vio que tenían espacio libre.
- Me puedo sentar, los otros compartimientos están llenos – Dudley alzo una ceja y le contesto.
- Entonces, estuviste en el pasillo todo el viaje – las orejas del chico no eran lo único rojo de su cara en ese momento – deja de mentir y vete, la estas molestando.
Señalo a Harriett y siguió leyendo un libro sobre plantas.
- Cállate… - iba a seguir pero Harriett lo interrumpió.
- Vete a tu compartimiento, no eres bienvenido.
- ¿Porque? – grito indignado Ronald.
- Acabas de intentar insultar a mi primo – dijo con voz fría la chica, ante esto Ron palideció y empezó a murmurar unas disculpas – y yo no perdono eso.
Harriett lo empujó y le cerró la puerta en la cara. El chico permaneció unos minutos contemplando estupefacto la puerta y a la chica y después con un hermoso color remolacha en su rostro se retiro hacia su compartimiento.
- Ese chico me da mala espina Dud, tienen que cuidarse – dijo Harriett despreocupadamente. Neville la contemplaba sorprendido y admirado, en cambio Dudley asintió en silencio y continuo leyendo el libro. Neville por simple curiosidad leyó por encima de su brazo y se encontró con un libro de pociones para principiantes en donde explicaban el uso de cada ingrediente y sus características.
- Ese libro no lo pidieron.
- No, pero como ambos queríamos saber más lo compramos y resulto ser muy instructivo – Harriett lo saco de su baúl y se lo tendió – ten es muy entretenido, te lo presto hasta que lo termines.
- Pe-pero no lo vas a necesitar.
- No, casi me lo sé de memoria.
Neville tomo el libro a regañadientes y empezó a leerlo, al cabo de unos minutos estaba tan inmerso en el libro que no vio como ambos primos con un chasquido de dedos se cambiaban por las túnicas de Hogwarts. Cuando faltaban poco para llegar Harriett se acerco a Neville le dijo que se vaya a cambiar o que podía traer el baúl al ese compartimiento. El salió y volvió a los minutos ya cambiado y arrastrando un baúl de color caoba con detalles en dorado, Harriett al ver el esfuerzo que hacia el chico al traerlo lo levanto con su magia y lo acomodo con sus baúles.
- ¿Co-como hiciste eso?
- Magia – dijo la chica mientras le acomodaba la capa y la corbata, Neville se puso rojo – listo, ya estas… Dud acomódate la túnica
- Como sabes que la tengo mal puesta, si estas con él.
- Las mujeres tenemos un sexto sentido – dijo ella mientras se sentaba y contemplaba el paisaje, ya había oscurecido y faltaba poco para llegar.
- Si… aja, me viste en la ventana – dijo el chico triunfante. Una oleada de magia le agito los cabellos, Dudley sonrió y se los acomodo.
- Ya te vamos a enseñar como hacemos eso Nev, al fin y al cabo somos amigos – dijo Harriett mientras seguía mirando por la ventana – te hubiera enseñado hoy pero… digamos que estoy distraída.
- ¿Vos distraída?
- Soy humana primo – ella le saco la lengua y el sonrió.
Unos minutos después los llamaron para bajar del tren, los dos chicos encogieron sus baúles, tomaron sus mascotas y abrieron la puerta Hedwig salió volando hacia una de las torres y los dos gatos acompañaron a sus dueños. Harriett le tendió su baúl a Neville que contemplo boquiabierto, el baúl cavia en la palma de su mano, lo guardo en su bolsillo y siguió a los dos chicos fuera del vagón, aun sin creer que podían hacer eso.
En el andén había un montón de chicos que iban de un lado a otro conversando, todos estaban vestidos con sus túnicas, de pronto un vozarrón llamo la atención de los dos primos.
- ¡Por aquí los de primer año! ¡Primer año, conmigo! – era Hadrig que agitaba un farol, rápidamente varios chicos se apresuraron a ir con el – Hola Harriett, Dudley ¿Todo bien?
Ambos primos asintieron y arrastraron a Neville con ellos, pronto todos estuvieron reunidos y Hadrig los guio por un camino lleno de arbustos que tapaban la vista hasta llegar a un embarcadero de madera que tenía varios botes de madera.
- No más de cuatro por bote – los tres chicos se miraron y entraron a uno seguidos por una chica de cabellera castaña inflada – están todos… ¿sí? Andando – ni bien Hadrig dio esa orden los botes se movieron y avanzaron por el oscuro lago, la chica que estaba con ellos no paraba de murmurar por lo bajo que este recorrido se hacía únicamente para los de primer año y que ella lo sabía porque había leído historia de Hogwarts, Harriett suspiro, Dudley bufo y Neville contuvo una carcajada.
- Disculpa, pero deberías ver la imagen al fin y al cabo será la única vez que la veamos porque después iremos en carruaje, es una lástima porque es una vista preciosa… – dijo Harriett dirigiéndole una sonrisa cálida, la chica la miro y giro el rostro, pero estuvo en silencio el resto del camino.
- Bajen la cabeza – tras una cortina de hiedra que tapaba la vista todos vieron como el castillo se erguía orgulloso sobre un risco, todas las ventanas estaban iluminadas como dando la bienvenida, pero Harriett y Dudley sintieron como algo cálido los cubría, como un abrazo, y les daba la bienvenida con palabras cálidas y amorosas. Ambos se miraron y sonrieron, el castillo les daba la bienvenida, como agradecimiento ambos liberaron su magia y le dieron las gracias. Cuando Neville sintió como la magia de ambos primos se liberaba los miro, cuando les iba a preguntar porque hicieron eso sintió como una magia antigua lo rozaba y le murmuraba un bienvenido en el oído y el entendió, Hogwarts les daba la bienvenida pero pocos la escuchaban. Se dio la vuelta para ver a su compañera pero ella parecía no haber sentido ese abrazo.
Siguieron avanzando hasta entrar a una cueva, continuaron por un largo túnel y llegaron a un embarcadero, todos bajaron y siguieron al guardián por un camino de piedras y guijarros, no había escalones, muchos se resbalaban pero no hubo accidentes. Hadrig se frenó cuando llegaron a una puerta y golpeo tres veces.
