Gryffindors:
Cuando ya todos los chicos de primer año habían sido seleccionados, Ronald había quedado en Gryffindor y cuando había intentado acercarse a Harriett se había encontrado con una barrera de cuatro chicos y a una niña que lo miraba con burla por lo que tuvo que sentarse arlado de Hermione con una mueca de desagrado enorme, y la profesora McGonagall se había retirado con el sombrero, el director se levantó y miro a todos con una expresión cariñosa que para dos personas resulto mas falsa que un galeón de pirita.
- Bienvenidos a otro año escolar, déjenme decirles unas palabras antes de empezar el banquete… aquí están ¡Papanatas! ¡Llorones! ¡Baratija! ¡Pellizco! – y las mesas se llenaron de comida.
- Agrego otras palabras – dijo Harriett con vos solemne mientras los gemelos la miraban y Dudley sonreía, Neville la miro y sonrió tímidamente - ¡Cabra loca! ¡Viejo verde! ¡PAPAS FRITAS!
- ¿Papas fritas? – dijeron los gemelos y Neville mirándola como si realmente la locura del director la hubiera contagiado.
- Es su comida favorita – dijo Dudley señalando como ella se servía una gran cantidad de papa. Rápidamente los chicos imitaron su ejemplo y empezaron a comer, los platos que hasta hace unos momentos estaban vacios se habían llenado con diferentes comidas: carne asada, pollo asado, chuletas de cerdo y de ternera, salchichas, tocino y filetes, patatas cocidas, asadas y fritas, pudin, guisantes, zanahorias, calabazas y otras verduras asadas, salsa de carne, salsa de tomate, salsa de atún y de champiñones. Y por una extraña razón bombones de menta.
- ¿Por qué hay bombones de menta?
- Al director le gustan – dijo George encogiéndose de hombros y siguió comiendo su pollo asado. Fred estaba charlando con Lee y con una chica de piel morena que le sonrió cálidamente. Dudley se encontraba comiendo, pero conociéndolo estaba escuchando todas las conversaciones que había a su alrededor. Un par de maullidos la distrajeron.
- Mau, Merlín – dijo ella y saco unos pedazos de carne de su plato y se los dio. Los estudiantes que estaban a su alrededor la miraron y empezaron a murmurar. En poco tiempo todo Hogwarts sabía que Harriett Potter tenía dos mascotas y que se llamaban Mau y Merlín y que eran dos gatos mitad kneazle.
- Harriett deja de engordar a mi gato – dijo Dudley mientras agarraba a Merlín y lo acariciaba.
- No es mi culpa que sea tan lindo y me pida comida… sabes que no resisto a las cosas tiernas – en ese momento los gemelos se pusieron colorados llamando la atención de los que se encontraban a su alrededor.
- Chicos ¿Por qué están colorados? – dijo una chica de piel morena bastante linda, ante esta pregunta los gemelos parecían tomates insolados.
- Pasa que mi querida prima aquí presente – hablo Dudley mientras señalaba a Harriett que estaba bastante ocupada comiendo – les hiso vivir una situación muy vergonzosa a estos gemelos.
- ¿Qué situación? – ante esto toda la mesa les estaba prestando atención.
- No se – él se encogió de hombros y todos lo que escuchaban se estamparon la cabeza contra la mesa.
- Eso es privado, pero sepan que no lo hice con mala intención.
- Nunca haces nada con mala intención, pero siempre pasa algo vergonzoso – dijeron los gemelos más colorados todavía haciendo que mucho empezaron a reír. Harriett ignorando esto les sonrió y continuó comiendo. Cuando llegaron a los postres la conversación se centro en las familias.
- Yo soy mitad y mitad, mi mama le dijo a mi papa que era una bruja cuando yo recibí mi carta… se asusto mucho pero después se entusiasmo – dijo un chico de pelo color arena.
- Es Seamus Finnigan – le dijo Dudley – el que esta arlado es Dean Thomas, irlandés, muggle nacido… Hermione Granger, muggle nacida… Lavender Brown, sangre pura… Parvati Patil, originaria de India… - pero fue interrumpido por Hermione.
- Yo soy un muggle nacido… mis papas no lo podían creer cuando nos llego la carta, pero después la profesora Mcgonagall llegó y nos explico, ella levitó la mesa y cambio de color el sofá… mis papás estaban un poco sorprendidos pero después se acostumbraron… estoy entusiasmada por que empiecen las clases y poder hacer lo que la profesora hiso, ya me leí todos los libros y me los sé de memoria – en ese punto todos los de la mesa la miraban sonriendo, los mayores se reían por su entusiasmo y los otros años se reían de su incredulidad. Ronald iba a hacer un comentario pero Dudley se adelanto.
- Yo también soy nacido muggle, digamos que a mis papas no les cayó muy bien que sea un mago y con mi prima huimos y nos alojamos en el caldero chorreante unos días – en ese momento todo el mundo lo miraba, el sonrió – y después nos fuimos al Londres muggle y nos quedamos en un hotel, fue divertido paseamos e hicimos muchas cosas.
- ¿Quien es tu prima?
- Yo – dijo Harriett mientras comía unas galletas de chocolate. Todos en la mesa la miraron – nuestras madres eran hermanas y me dejaron con su familia. Crecimos juntos.
Todos los que estaban cerca se quedaron mirando a ambos primos. Ella tenía cabello negro, ojos verde esmeralda y piel pálida, también era bajita y pequeña de cuerpo; en cambio el era rubio con ojos celeste y tenía un poco de color en la piel, como si recién saliera de estar un ratito al sol, era alto y un poco robusto. En resumen era todo lo contrario, ni siquiera eran parecidos.
- Se lo que piensan, como podemos ser primos siendo tan diferentes ¿no? – todos asintieron y se ruborizaron un poco. Ambos chicos sonrieron y siguieron conversando con sus compañeros mientras en la mesa alta un señor con ojos brillantes los observaba.
- Yo soy muggle nacido también, aunque no he vivido ninguna aventura como vosotros o se me todos los libros de memoria… me gusta dibujar – dijo Dean Thomas mientras comía un pastel de calabaza. Era un chico de pelo color castaño y ojos marrones.
- Yo soy sangre pura, aunque mucho no me importa, me gustan las revistas de moda – dijo Lavender Brown, una chica de cabellera castaña ondulada y con cara de chismosa.
Mientras el resto de los primeros años se presentaba Harri observo el salón, la mesa de Hufflepuff parecía estar en una amena charla, los de Ravenclaw parecían recitar las cosas que harían en clases y en Slytherin… en Slytherin estaban comiendo en silencio mirando a las otras mesas, Harriett enfoco su mirada en Draco Malfoy que tenía sentado a su lado a un fantasma horrible, con ojos fijos y sin expresión, un rostro demacrado y las ropas manchadas de sangre plateada.
- Veo que ha conocido al Barón Sanguinario – dijo una voz muy caballerosa cerca de su oído. Ella se dio vuelta y contemplo a un fantasma, era el fantasma vestido con gorgueras y medias que había visto en la habitación en que la sub-directora los había dejado.
- En efecto señor…
- Oh, mis modales. Soy bella señorita Sir Nicholas de Mimsy-Porpington – dijo mientras hacia una reverencia. Todos en la mesa de Gryffindor miraron al fantasma.
- Es un placer conocerlo Sir, soy Harriett Potter – dijo ella mientras tomaba la mano del fantasma ignorando el escalofrió que la recorrió y le hiso una reverencia llamando la atención de todo el comedor.
- El placer es mío pequeña… - él se volvió hacia el resto de los junior y les sonrió - hola a todos los de primer año, yo soy el fantasma residente de la torre Gryffindor si necesitan ayuda para ir a algún lugar no duden en pedírmelo, soy sir Nicholas de Mimsy…
- Usted es Nick Casi Decapitado – grito Ron con la boca llena recibiendo miradas de desaprobación de todos los que estaban sentados a su alrededor. El fantasma frunció el seño e iba a empezar a hablar cuando lo volvieron a interrumpir.
- ¿Casi Decapitado? ¿Cómo puede estar casi decapitado? – dijo Seamus.
- Asi – dijo enfadado y tiro de la oreja izquierda. Toda su cabeza se separo del cuello y cayó sobre su hombro, como si tuviera una bisagra. Era evidente que alguien había intentado decapitarlo pero no lo había hecho bien. El sonrió ante las caras de asombro y volvió a colocarse la cabeza sonriendo - ¡Así que nuevos Gryffindors! Espero que este año nos ayudéis a ganar el campeonato para la casa. Gryffindor nunca ha estado tanto tiempo sin ganar. ¡Slytherin ha ganado la copa seis veces seguidas! El Barón Sanguinario se ha vuelto insoportable... Él es el fantasma de Slytherin.
- ¿Cómo es que está lleno de sangre? – pregunto Hermione.
- Nunca se lo he preguntado – dijo con delicadeza Nick y se retiro hacia otro lado.
Varios minutos después de conversar con el fantasma el profesor Dumbledore se levanto y toda la comida desapareció provocando que muchos protestaran (mesa Gryffindor) pero después quedaron en silencio para escuchar al director.
- Ejem... sólo unas pocas palabras más, ahora que todos hemos comido y bebido. Tengo unos pocos anuncios que haceros para el comienzo del año. Los de primer año debéis tener en cuenta que los bosques del área del castillo están prohibidos para todos los alumnos. Y unos pocos de nuestros antiguos alumnos también deberán recordarlo - los ojos relucientes de Dumbledore apuntaron en dirección a los gemelos Weasley que sonrieron – El señor Filch, el celador, me ha pedido que os recuerde que no debéis hacer magia en los recreos ni en los pasillos. Las pruebas de quidditch tendrán lugar en la segunda semana del curso. Los que estén interesados en jugar para los equipos de sus casas, deben ponerse en contacto con la señora Hooch. Y por último, quiero deciros que este año el pasillo del tercer piso, del lado derecho, está fuera de los límites permitidos para todos los que no deseen una muerte muy dolorosa.
Pocos se rieron, Harriett comprobó que Percy Weasley parecía muy ofendido.
- ¿Qué pasa?
- El nunca les dijo nada a los prefectos.
- Oh – Harriett comprobó que muchos de su casa ya estaban hablando de ir a ver qué es lo que había en ese corredor "Creo que elegí mal, esta es la casa de los suicidas no de los valientes"
— ¡Y ahora, antes de que vayamos a acostarnos, cantemos la canción del colegio! —exclamó Dumbledore. Harri notó que las sonrisas de los otros profesores se habían vuelto algo forzadas. Dumbledore agitó su varita, como si tratara de atrapar una mosca, y una larga tira dorada apareció, se elevó sobre las mesas, se agitó como una serpiente y se transformó en palabras.
- ¡Que cada uno elija su melodía favorita! —dijo Dumbledore— ¡Y allá vamos!
Y todo el colegio vociferó:
Hogwarts, Hogwarts, Hogwarts,
Enséñanos algo, por favor.
Aun que seamos viejos y calvos
O jóvenes con rodillas sucias,
Nuestras mentes pueden ser llenadas
Con algunas materias interesantes.
Porque ahora están vacías y llenas de aire,
Pulgas muertas y un poco de pelusa.
Así que enséñanos cosas que valga la pena saber,
Haz que recordemos lo que olvidamos,
Hazlo lo mejor que puedas, nosotros haremos el resto,
Y aprenderemos hasta que nuestros cerebros se consuman.
Cada uno terminó la canción en tiempos diferentes. Al final, sólo los gemelos Weasley junto con Dudley seguían cantando, con la melodía de una lenta marcha fúnebre. Dumbledore los dirigió hasta las últimas palabras, con su varita y, cuando terminaron, fue uno de los que aplaudió con más entusiasmo.
— ¡Ah, la música! - dijo, enjugándose los ojos—. ¡Una magia más allá de todo lo que hacemos aquí! Y ahora es hora de ir a la cama ¡Salid al trote!
- ¿Que somos caballos? – dijo Harriett ganando una sonrisa de los gemelos y unas carcajadas de algunos de sus compañeros.
- Los de primer año de Gryffindor, síganme – dijo Percy mientras avanzaba, enseguida el grupo lo siguió mientras intentaban memorizar el camino, salieron del Gran Comedor y subieron por la escalera de mármol.
Harriett observo que los cuadros se movían y saludaban a los primeros años sin recibir ningún gesto de reconocimiento, ella en cambio los saludó y les sonrió. A su lado Dudley estaba cansado, sus piernas parecían de plomo, pero sólo por el exceso de cansancio y comida. Mientras tanto Percy los hizo pasar por puertas ocultas detrás de paneles corredizos y tapices que colgaban de las paredes durante un par de ocasiones. Subieron más escaleras, bostezando y arrastrando los pies y, cuando Harri comenzaba a preguntarse cuánto tiempo más deberían seguir, se detuvieron súbitamente.
Unos bastones flotaban en el aire, por encima de ellos, y cuando Percy se acercó comenzaron a caer contra él.
—Peeves —susurró Percy a los de primer año—. Es un duende, lo que en las películas se conoce como poltergeist. —Levantó la voz— Peeves, aparece.
La respuesta fue un ruido fuerte y grosero, como si se desinflara un globo.
— ¿Quieres que vaya a buscar al Barón Sanguinario? - enseguida todos los primeros años, un poco más despiertos, empezaron a negar con la cabeza, no querían a ese fantasma cerca.
Se produjo un chasquido y un hombrecito, con ojos oscuros y perversos y una boca ancha, apareció, flotando en el aire con las piernas cruzadas y empuñando los bastones.
— ¡Oooooh! — dijo, con un maligno cacareo— ¡Los horribles novatos! ¡Qué divertido!
De pronto se abalanzó sobre ellos. Todos se agacharon.
—Vete, Peeves, o el Barón se enterará de esto. ¡Lo digo en serio! —gritó enfadado Percy, parcia ser que no le gustaba que no le hagan caso.
Peeves hizo sonar su lengua y desapareció, dejando caer los bastones sobre la cabeza de Neville, que fue empujado de su lugar por Harriett y evito que lo golpearan. Lo oyeron alejarse con un zumbido, haciendo resonar las armaduras al pasar.
—Tenéis que tener cuidado con Peeves —dijo Percy, mientras seguían avanzando— El Barón Sanguinario es el único que puede controlarlo, ni siquiera nos escucha a los prefectos. Ya llegamos.
Al final del pasillo colgaba un retrato de una mujer muy gorda, con un vestido de seda rosa.
— ¿Santo y seña? —preguntó.
— Caput draconis —dijo Percy, y el retrato se balanceó hacia delante y dejó ver un agujero redondo en la pared.
Todos se amontonaron para pasar (Neville necesitó ayuda) y se encontraron en la sala común de Gryffindor; una habitación redonda y acogedora, llena de cómodos sillones de color rojo o bordo con detalles en dorado, había un chimenea bastante grande y una alfombra bastante gruesa y peluda frente a ella, en un rincón había unas mesas y escritorios, supuestamente para hacer la tarea. En las paredes había colgado varios tapices, pero ningún cuadro.
- Esta es la sala común, allí en ese rincón hay escritorios y mesas para hacer la tarea o estudiar, también en la biblioteca pueden hacer eso pero tengan en cuenta que la bibliotecaria es muy estricta, ella no permite nadie hable o haga ruido en la biblioteca porque sino los saca o expulsa – Hermione parecía escandalizada, parecía que no podía creer que alguien hiciera eso – el toque de queda es a las diez de la noche, el desayuno se sirve a las siete y media, las clases empiezan a las nueve, si necesitan ayuda para llegar a algún lugar pueden pedirle a los prefectos o a algún compañero de otro año.
El señalo hacia un par de puertas que había y mientras al señalaba indicó:
- La puerta de la izquierda es para los varones y la de la derecha para las chicas, tengan en cuenta que la escalera de las niñas no permite que ningún varón la pise. Tengan buenas noches – dijo mientras se retiraba y los chicos lo seguían, Neville y Dudley se despidieron de Harriett y se fueron hacia su habitación.
- Hola chicas, soy Magui, soy de sexto año y soy prefecta. Cualquier cosa que necesiten me pueden preguntar – dijo una chica alta y delgada de cabello castaño claro y ojos verdes, en su túnica llevaba una insignia con una P como la de Percy – síganme, su habitación es la tercera puerta desde aquí, esa será su habitación hasta que se gradúen.
La chica se freno en una puerta de color rojizo que decía "Primer año" en letras doradas y la abrió. La habitación era redonda con seis camas con postes y cortinas rojas, cada cama tenía una mesa de noche con cinco cajones y encima de esta había una ventana, del otro lado de la cama había un perchero que la prefecta dijo que era para colgar las capas, bolsos u otras cosas. A la derecha había una puerta que conducía al baño, este tenía azulejos blancos con motivos de leones dorados, había una bañera y un par de duchas, un armario donde había muchas toallas, jabones y otras cosas de uso personal. Cuando la prefecta se fue, las chicas miraron las camas y decidieron acomodarse.
Cerca de la puerta de entrada estaba Jazmín Smith, una mestiza que era fanática de las criaturas mágicas, tenía el pelo rubio corto hasta los hombros y ojos celestes, enseguida abrió su baúl y empezó a sacar unos posters de animales mágicos como pegasos, grifos, kneazles y un par de animales más que Harriett no supo identificar; le seguía Lavender y Parvati que enseguida habían empezado a charlar entre ellas, después de ella estaba María Baker, una muggle nacida un poco tímida que enseguida se cambio y se acostó, después seguía Hermione que se puso a acomodar enseguida sus cajones y preparo su bolsa para el día siguiente, y Harriett se encontraba en contra de la pared, ella era la única que no tenia baúl en contra de la cama cosa que Hermione noto.
- ¿Dónde está tu baúl?
- Acá – dijo Harri mientras lo sacaba y agrandaba, Hermione la miro mal.
- Nos dijeron en el tren que dejemos los baúles en los compartimientos ¿Por qué no lo hiciste?
- A ti te gustaría que revisen tus cosas – ante esto Hermione negó y siguió acomodando sus cosas.
- ¡Eso es genial! ¿Cómo lo hiciste? – pregunto Jazmín mientras se acercaba a la cama y miraba a Harriett.
- El encargado de la tienda me dio al opción, es una runa – dijo mientras la señalaba y ponía la varita arriba y el baúl se achicaba – es más seguro que hacer el hechizo porque con el hechizo se puede arruinar lo de adentro y yo no quería eso.
- ¿Me puedes dibujar la runa? – ante esto todas las chicas la miraban, Harriett sonrió.
- Si puedo, pero también les aconsejo que aprendan una runa mas… la de ligereza o peso pluma como el hechizo – Jazmín en seguida empezó a preguntarle, mientras tanto Hermione las escuchaba – ten Jaz, son las runas… este sirve para que practiques para dibujarla sin errores, cuando creas que estas lista me muestras y probamos a hacerla.
Jazmín la abrazo y le arrebato los pergaminos, Harriett saco otros pergaminos y se los tendió a las otras chicas que se lo agradecieron.
- Ten Mione – ante esto la chica levanto la mirada y se encontró con Harri que le sonreía amistosamente – vi que te interesaba, solo no te fuerces, es complicado escribir runas.
- Gracias – dijo la castaña mientras tomaba los pergaminos y los leía.
- De nada, si necesitas ayuda no dudes en pedírmela.
Mientras las otras chicas se terminaban de acomodar Harri saco la cama (cesta, almohadón o cucha) de Mau, este enseguida se subió y se durmió. Ella mientras tanto saco su mochila, que ya tenía los libros y la colgó junto con la túnica en los ganchos, en la mesa de noche puso un reloj despertador, unas velas aromáticas y un par de cepillos, acomodo un poco de ropa en los cajones y se cambio.
- Buenas noches chicas – dijo Harri y un coro de saludos resonó en toda la habitación. Unos minutos después cuando las respiraciones de todas se escuchaban Harriett se levanto y abrió su baúl, una serpiente salió y se enrosco en su cuerpo. Ella volvió a la cama y la serpiente se puso debajo de la manta y ambas se durmieron.
