Disclaimer: The Hunger Games no me pertenece.
...
Peeta
Me despiertan los gritos de Effie al otro lado de la puerta, e intento no maldecirla internamente, aunque me cuesta, porque el sueño que estaba teniendo era bonito y reconfortante, nada que ver con algunas de las pesadillas que suelo tener en las que Katniss muere de mil formas diferentes. Sé que nuestra acompañante lo hace con buena fe, para que sigamos el horario establecido.
Cuando alguien se mueve contra mis brazos al principio creo que es Katniss, pero inmediatamente se que no es ella por las formas de su cuerpo. Bajo la vista y Delly está aún dormida rodeándome con sus brazos. Parece tranquila, me gusta que haya dormido toda la noche, que haya descansado, quizás deje de pensar en tonterías.
—Delly…— Susurro acariciando su espalda.
— ¿Hmmmm…?— Se acurruca un poco más contra mi cuerpo, algo que me hace sonreír.
—Delly…tenemos que levantarnos…— Abre los ojos y me mira un poco confundida, pero cuando se da cuenta de lo enredados que estamos se aparta ruborizándose.
— Buenos días Peeta…
— Buenos días…—Me incorporo también— No has tenido pesadillas…
—No…— enfatiza su negación moviendo la cabeza.
— Te dije que funcionaría, a mi no me molesta compartir cama…
— Katniss…
— Lo entenderá…— No estoy muy seguro de eso, pero quizás pueda ocultárselo. No es como si estuviera engañándola, solo ayudo a una amiga.
—Saldré de la habitación para que te cambies…Te veo en unos minutos.— ella asiente ruborizada, por lo que intento no incomodarla más y salgo de su habitación para dirigirme a la mía, aunque justo cuando cierro la puerta de la habitación de Delly me doy de bruces con Haymitch.
—Vaya, vaya, vaya…— Carraspea, tiene la voz ronca.
— No es lo que parece.
— Cuando dices eso, normalmente si es lo que parece, muchacho.
— Tiene pesadillas, he probado lo mismo que con Katniss…
— Ya veo…— Su sonrisa socarrona hace que sienta calor en mis mejillas.
— Nada de eso, solo hemos dormidos juntos. Nada más.
— Claro, se le puede llamar dormir…—resoplo.
—Haymitch por favor, no estoy para bromas, y no las hagas con Delly. Bastante mal lo está pasando ya.
Paso de él y me voy a mi habitación a cambiarme para desayunar. Me doy una ducha rápida y luego me visto con algo cómodo. Cuando entro en el comedor Delly ya está allí. Parece tener mejor aspecto que anoche y al menos está empezando a comer algo. También se ha duchado porque tiene el pelo húmedo, supongo que para que luego sea más fácil que el equipo de preparación se lo arregle. Ella me mira con una sonrisa y yo la saludo con otra. Me fijo en lo que come, y aunque no es una gran cantidad, al menos come, aún así intento que beba un chocolate caliente, y aunque al principio intenta negarse se lo toma.
Más tarde nos separan y nuestros equipos de preparación nos arreglan para nuestra aparición en el distrito once. En cuanto el tren frena nos tenemos que poner frente a la puerta y nos agarramos de la mano. Saludamos a la multitud y las cámaras nos graban y nos fotografían. Luego nos llevan a la Edificio de Justicia, donde conocemos al alcalde del distrito, luego tenemos que salir al escenario a hablar para la multitud.
Se supone que tenemos que leer unas tarjetas que Effie nos ha dado, pero cuando empiezo a hacerlo en alto no me siento identificado, por lo que segundos después dejo de leer y miro a las plataformas donde están las familias de Thresh y Rue, aunque al chico no lo conocimos, mirar a la familia de la niña me encoge el corazón, cinco criaturas llorando agarradas entre ellos con su madre intentando rodear a los cinco. No dudo cuando les ofrezco un mes de nuestras ganancias como tributos hasta que muramos Delly y yo. También le doy las gracias a Rue, aunque ella ya no pueda oírlo por ayudar a Katniss cuando lo necesito, y que estoy segura de que ella le estará eternamente agradecida, también aprovecho para mandarle un mensaje a Katniss, dándole las gracias por ayudarnos. La gente aplaude y grita nuestro nombre, luego el de Katniss, más alto y fuerte, luego hacen algo que me sorprende. Empieza por un hombre mayor pero luego se expande por toda la plaza. Se llevan sus dedos centrales de la mano izquierda a los labios y luego nos señalan. Entonces las cosas empiezan a ponerse feas, a lo lejos se oyen gritos y veo como un par de Agentes empujan al hombre que empezó todo Delly me abraza medio llorando asustada, le beso en la mejilla y acaricio su pelo, luego le cojo de la mano para entrar dentro del Edificio, justo en el mismo momento en el que oímos un disparo. Delly grita al oírlo y Haymitch nos empuja a ambos hacia una de las salas que están vacías.
— ¿Se puede saber qué coño estás haciendo chaval?
—¿que…?
— ¿Sabes si quiera lo que les puede pasar por esto?
—¿Por el saludo? ¿Por qué crees que lo hicieron?
—Porque tu noviecita no se estuvo quietecita en los Juegos y parece que se está formándose gorda gracias a ella.
—¿Formándose gorda?— Susurra Delly
— No importa preciosa…—Haymitch me mira.— A partir de ahora diréis lo que Effie acepte que podéis decir. Nada de improvisaciones, nada de regalar nada a nadie. Y hablaras de Katniss solo si te preguntan, si lo hacen, solo cuentas lo enamoradísimo que estas de ella. Nada de los Juegos. ¿Entendido?— Asiento mirando a Delly que esta con los ojos desorbitados.
—Lo haremos, nada de regalos ni nada que no ponga en las tarjetas.— Aprieto los labios y cojo la mano de Delly que parece estar hiperventilando, asustada.— ¿Delly?— Ella asiente.— no tenemos que hacer nada que no hayamos hecho ya, complacer al gobierno.— Delly vuelve a asentir y Haymitch resopla.
— Cuida de ella chaval, que no le dé ningún desmayo o algo así— Haymitch me da una palmada en la espalda y sale de la habitación dejándonos solos a mi compañera y a mí.
—Delly, cielo, ¿estás bien?— Ella vuelve a asentir.
—Han matado a ese hombre por lo que dijiste…—empiezo a ver como sus ojos se enrojecen, parece que empieza a asimilar la noticia.
—Lo sé— Susurro y le beso la mano que le tengo cogida— regresemos al tren, vamos a descansar un poco. Intenta no pensar en eso ¿vale?— ella vuelve a asentir y me sigue hasta el coche que nos llevara al tren como si fuera una muñeca, tengo que abrocharle el cinturón de seguridad y ayudarla a salir del coche cuando llegamos.
Dentro del tren, se sienta en uno de los sofás de la sala de estar con las piernas muy juntas y muy rígida. Ojala pudiera saber qué está pasando por la cabeza de mi compañera. Parece horrorizada, y me da miedo perder a la dulce Delly del distrito, esa chica que siempre sonreía, desde pequeños, incluso cuando se despellejaba las rodillas al caer jugando, y es que la chica nunca fue muy ágil, Delly siempre ha sido un poco patosa, y aun así siempre le ha sonreído a todo. Incluso cuando intentamos tener algo hace un tiempo y no pude continuarlo por Katniss ella sonrió y me dijo que lo entendía.
Pero ya no queda nada de esa chica. Ya no tiene los mofletes regordetes y sonrosados. Ya no tiene esos kilos de más que siempre la caracterizaron y tantas envidias causaban en el distrito. Su cara ya no es redonda, ahora forma un suave ovalo, con sus labios carnosos siempre con las comisuras hacia abajo. Sé que Cinna ha tenido que arreglar todos sus vestidos porque sus medidas han variado considerablemente y aunque no debería pensar en eso creo que lo único que no ha variado es su busto, sigue siendo generoso, más pequeño que cuando pesaba más, pero sigue siendo, así, generoso. Supongo que mejor para ella, no querrán implantarle nada como me contó Katniss que habían planeado con ella. Echo de menos sus sonrisas y sus risas y no tengo ni idea de cómo recuperarlas. Al menos de momento mientras que dure la Gira puedo mantener sus pesadillas a ralla.
— ¿Quieres ir a descansar y quitarte esa ropa?— Le susurro al cabo de un rato. Ella me mira como si se acabara de dar cuenta de que estoy ahí.
— Si por favor…— Se levanta y me mira— ¿Vienes?
—Claro…— Sonrío un poco y ambos vamos a su habitación. Cuando llegamos me mira un segundo.— Quizás debería esperar fuera…
—No vas a ver nada que no me hayas visto…— Susurra ruborizándose fuertemente, supongo que recordando ese par de meses en los que estuvimos juntos, no llegamos a profundizar demasiado pero si lo suficiente para estar en ropa interior juntos.
— No quiero que te estallen las mejillas— Sonrío un poco bromeando, ella se pone aún más colorada.— Delly, bromeaba, me daré la vuelta, te sentirás mejor…— me giro y por lo que oigo ella abre un armario y luego empieza a cambiarse, no sé por qué pero también me pone un poco nervioso la situación. No entiendo por qué Delly me pone así, acelerando mi corazón.
— Ya puedes girarte…— Murmura al cabo de un par de minutos, cuando lo hago lleva unos pantalones elásticos y una camiseta de manga larga, debían de ser de su talla cuando le tomaron las medidas hace seis meses, pero ahora le sobra ropa por todas partes, incluso el cuello de la camisa se le cae dejando un hombro al descubierto.
— Así estarás más cómoda..— Ella asiente sentándose en la cama— ¿quieres salir o prefieres quedarte aquí…?
—Aquí, no quiero ver a nadie, sobre todo a Effie, a veces me pone los pelos de punta…
— Ya somos dos…— Sonrío aunque ella no lo hace.
— Voy a ir por algo de comer, ¿vale?
— Coge solo para ti, yo no tengo hambre.
— Delly, ¿vas a obligarme a dártelo en la boca? Porque puedo hacerlo.— Murmuro con el ceño fruncido.— estás perdiendo muchísimo peso, me preocupas…
— Bueno, era peso que me sobraba.
—Dejando de comer así no es la manera de eliminarlo.— aprieto los puños porque no quiero ser borde con ella, y estoy empezando a serlo solo por el hecho de que me preocupa.— Voy a traerte algo rico. Lo comerás.— suavizo la voz.— ella suspira pero asiente.
Salgo de su cuarto y me voy al mío rápidamente para cambiarme también, los diseños de Portia no es que sean lo más cómodo del mundo. Cuando me he cambiado me froto un poco la cara. Dios, tengo tanto en qué pensar y qué hacer que no sé cómo enfrentarme a ello. No sé cómo enfrentarme a la gente de los distritos por muy buena labia que tenga, no me gusta mentir. No sé cómo enfrentarme a las preguntas sobre Katniss. Ella es la que nos salvo, Delly y yo somos ganadores por ella. En realidad ella es la verdadera vencedora, si es que aquí hay vencedores, porque lo único que estamos haciendo los tres es sobrevivir.
Supongo que ahora lo que me toca es centrarme en Delly, mi compañera y mi amiga. Evitarle en lo mayor posible el sufrimiento y las pesadillas. Intentar animarla y obligarla a comer.
Voy al comedor donde siempre está la mesa llena de cosas y cojo de lo que sé fijo que a Delly le gusta. Dulces. Cojo pastelitos pequeños y un par de trocos de tarta, tampoco quiero pasarme con la comida y que ella acabe vomitando, además, esta noche tenemos la cena con el alcalde y su familia.
Cuando me ve entrar con el par de platos Delly suspira pero se incorpora de la cama. Le ofrezco el plato de los pastelitos y con la mirada le indico que no voy a aceptar un no por respuesta. Coge uno, el más pequeño y se lo come, aunque podría comérselo de un solo bocado necesita tres para comérselo. Luego le obligo a coger otro y le doy la tarta.
— Cómetela entera.
—¿Quieres que engorde de nuevo o qué?
— No me importa si engordas o no…— Susurro— Solo quiero que comas.
— he comido…
— dos minipasteles no son comida.
— y un trozo de tarta tampoco…— Sonríe.
— Puedo ir a buscarte otra cosa…pero pensé que preferirías algo dulce.
— Bueno, me conoces muy bien Peeta…— cojo un trozo de tarta con mi cuchara y como hice ayer con la cena se lo acerco a la boca, ella lo coge mirándome a los ojos.
— ¿voy a tener que darte siempre la comida a la boca?— Susurro, ella se ruboriza levemente, aún así vuelvo a repetir mi gesto.
— No, sé comer sola…pero parece que te gusta hacerlo…— Susurra con la mirada fija en la tarta de nata y fresas.
—Me gusta que comas, cielo…— le ofrezco la cuchara y ella la coge y empieza a comer. Yo también me como mi trozo.
Delly y yo nos pasamos la tarde tirados literalmente en su cama recordando cosas de cuando éramos pequeños. Ninguno de los dos nombra nuestro intento de relación, aunque fue bonita. Nos centramos en los juegos y yo intento acentuar lo mucho que me gustaba verla reír y sonreír. Tampoco nombramos a Katniss, no quiero que se sienta incomoda, no sé si aun sigue sintiendo algo por mí, y me da miedo preguntárselo, aun así mejor no tentar a la suerte.
La hora de prepararnos llega antes de que nos demos cuenta, por lo que la dejo en su habitación y me voy a la mía para que mi equipo de preparación me ponga uno de sus incómodos trajes. Cuando salgo de mi cuarto para reunirme con Delly, Haymitch me da un codazo y me susurra un "respira chaval" no entiendo a que se refiere, solo estaba mirando lo guapa que está Delly con ese vestido verde oscuro ajustado a su pecho y lleno de miles de brillantes que titilan cuando ella se mueve.
La cena es aburrida y apenas hablamos, el alcalde sí que me pregunta por Katniss, y yo le contesto que la echo mucho de menos y le cuento lo enamorados que estamos, no miento, pero no me gusta airear lo que tengo con Katniss por ahí. Me aseguro de que Delly coma una ración suficiente y luego ella dice que está cansada, que quiere regresar al tren. Se lo agradezco en silencio con una mirada.
Allí en el tren voy a cambiarme a mi habitación, pero cuando lo hago vuelvo a la de Delly. Pico a la puerta y me la abre con un pijama que sigue quedándole grande. Supongo que solo se han preocupado de que no le quede grande la ropa que va a mostrar en público. No dice nada cuando se dirige a la cama y yo tampoco digo nada, ya sabemos cuál será nuestra rutina estos días. Ella se recuesta bajo las mantas y yo la imito, luego me pego a su cuerpo y la rodeo con un brazo, al principio ella está de espaldas a mí, pero cuando apagamos la luz se da la vuelta y también me rodea con uno de sus brazos. Noto como se duerme enseguida a la vez que el tren se pone en marcha.
Por suerte, tardaremos dos días en llegar al distrito siguiente, el diez, y en este par de días lo único de lo que me voy a encargar es de que Delly coma y duerma decentemente.
...
Nota de autor: Peeta sigue ayudando a Delly, parece muy preocupado...(yo lo estaría, pobrecilla) encima la forman gorda en el 11...Muchas gracias por haber llegado hasta aqui, ¿qué os ha parecido?
Actualizo martes y viernes.
Besos de fuego!
