Disclaimer: The Hunger Games no me pertenece.


...

Gale

Me despierto cuando el sol empieza a entrar por la ventana, aun me cuesta creer que esté aquí, en la misma cama que Katniss con ella abrazada a mi cuerpo, rodeándome el pecho con un brazo y las caderas con una de sus piernas, usando mi hombro como almohada. Su cara está relajada con todo el pelo desparramado por parte de la almohada, su cara y mi cuerpo. se lo aparto con cuidado y se lo recoloco hacia atrás, acariciándoselo con suavidad, aunque aún no quiero despertarla, me gusta verla dormir, además ahora no sería un buen momento para que despertara, no con la erección que noto bajo mi ropa interior.

Respiro profundamente e intento relajarme, incluso pensar en lo menos erótico que se me ocurre. Pero no tiene resultado con su cuerpo pegado al mío, el suave movimiento de su pecho contra mi costado y su olor impregnando mi nariz. Maldita sea…solo espero que si se despierta no lo note. Ya no puedo hace nada más.

Cierro los ojos y acaricio su espalda, ya que la cosa no va a mejorar al menos disfrutar de la sensación de tenerla estos minutos, que no se cuanto pueden durar. Mi mano baja solo hasta la curvatura de sus lumbares y vuelve a subir hasta sus omóplatos, lo hago un par de veces, pero luego mi mano actúa sola cuando se mete bajo la camisa de su pijama y acaricio directamente la piel de su espalda, no puedo evitar compararla con las otras espaldas y pieles que he acariciado y sin duda la de ella es la que más me gusta, aunque sepa perfectamente que Katniss no es la chica más guapa del distrito ni la más femenina, pero es mi Catnip y con eso me basta para que los dedos hormigueen como nunca lo han hecho y mi entrepierna sufra aún más los efectos de su cercanía.

No sé cuánto tiempo pasa hasta que noto que se mueve, puede ser horas o pueden ser solo unos minutos. Pero cuando gruñe con suavidad y se pega más a mi cuerpo dejo de mover la mano aunque la mantengo quieta sobre su espalda. Aprieta más su cuerpo contra el mío y parpadea acomodándose a la luz que entra por la ventana que ahora es más intensa que cuando me desperté yo. Estoy temiendo que en cualquier momento antes de levantar la vista me llame Peeta, pero no lo hace. Solo se acomoda más sobre mi pecho y se queda quieta con los ojos abiertos. Mantengo mi mano sobre su espalda y aunque no la muevo sí que muevo los dedos, tanteando hasta dónde puedo llegar con la caricia. Katniss gime o ronronea, o algo parecido, no estoy seguro, lo único que tengo claro es que le gusta que la acaricie por lo que vuelvo a pasar mi mano por su espalda.

— Gracias por estar aquí…así.— ella pasa su mano por mi pecho y tengo que reprimir el gemido que esa caricia me proporciona. Tengo que echar mano de toda mi fuerza de voluntad para no cagarla como cuando regresó de los Juegos. Sería muy fácil ahora, girarnos y colocarme entre sus piernas, muy fácil convencerla con unos pocos besos que me deje avanzar como lo hizo aquel día. Pero volveríamos a estar meses distantes después de eso. Prefiero aguantar las ganas locas que tengo de hacerle el amor a perderla durante meses.

— Para esto están los amigos…— Susurro—No has soñado nada ¿no?

— Nada…He descansado…— Susurra y bosteza tapándose un poco la boca hundiendo la cara contra mi pecho.

— Eso es genial, Catnip— Acaricio la parte baja de su espalda y ella vuelve a emitir un suave suspiro profundo.

— Sí…¿volverás esta noche?— Susurra mirándome.

— Si es lo que quieres, volveré todas las noches.— Sonríe levemente y aparta su pierna de encima de mí, ella no evita rozar cierta parte de mi cuerpo, tampoco es que supiera que estaba en esas condiciones, pero ese tacto hace que se me escape un jadeo y apriete los dedos en su espalda, Katniss abre los ojos desmesuradamente mirándome, aunque extrañamente no se aparta.

— Ehm…— Empieza a decir.

—No es lo que parece, —Murmuro— esto es normal, lo sabes…¿no? Seguro que al panadero también le pasa.— Asiente y deja de mirarme tan fijamente para bajar de nuevo la vista, no se aparta de mí como en un principio pensé que haría, pero tampoco se mueve más.

— Se que es normal, solo que…— carraspea—No esperaba notarlo en ti—susurra— Pero no me incomoda…al menos no mucho.

—Puedo apartarme…— Niega con la cabeza.

— No…aun no…con no pensar en ello…— Me mira de nuevo.— ¿O estás incomodo tu?— sonrío un poco, estoy en la gloria ahora mismo.

—Estoy bien, Katniss, también debes saber que eso se pasa…¿no?

— Sí…sí…claro…— Tartamudea y me arrepiento de decir eso, puedo imaginarme como hace que se le pase al panadero. Intento que la ira no me invada y cierro los ojos acariciando su espalda de nuevo.

— Mejor no entrar en detalles, Catnip— Susurro— Estoy bien y podemos pasarnos así todo el día, hoy es domingo…

— ¿No deberíamos salir de caza…?— Susurra.

— Más tarde…

—Aún no me has respondido a la pregunta de anoche, ¿qué hacías de madrugada en el bosque?— me mira un segundo y luego vuelve a acomodarse.

—Para ir desde aquí al agujero de la valla tienes que pasar a unos pocos metros de mi casa, no podía dormir y estaba mirando por la ventana cuando te vi. Al principio creí que ibas a tu antigua casa…pero como al rato no vi ninguna luz ni algo que indicaras que estabas allí, me vestí y salí a buscarte. En la casa no estabas, y era fácil saber en qué parte del bosque estarías, ambos vamos a parar siempre al mismo sitio…

—Nuestra roca…

— Nuestra roca…— Repito y la pego más a mí, ella deja que lo haga por lo que continúo un rato acariciándola y ella dejándose acariciar.

Cierro los ojos y continúo con las caricias aunque intento que el problema que tengo por debajo de la cintura desaparezca, pero creo que hasta que no me levante y me separe de Katniss no va a mejorar. Unos minutos después el estomago de Katniss interrumpe mis caricias.

—tienes hambre…— Asiente.—Pues tendremos que levantarnos…

— No quiero enfrentarme a la realidad…estoy mejor aquí en la cama…

— Vamos a desayunar, Catnip…— Me incorporo.—Hoy nos vamos al bosque, todo el día, podemos imaginar que nada ha cambiado…

— Tu y yo andamos escasos de imaginación, Gale…— Se incorpora también y luego sale de la cama.

— Bueno…algo se nos ocurrirá…—Le revuelvo el pelo como a una niña pequeña.

—¿Prefieres salir antes tú?—Sus vista baja un poco y me hace sonreír.

—No me avergüenza, ¿te da vergüenza a ti?— Noto como sus mejillas se sonrojan un poco y se encoge de hombros.— Sal tu primero, por si me encuentro con tu madre o a Prim…eso si que no sería oportuno…

— Tienes razón…— Se levanta y coge algo de su armario— Te avisaré…— Asiento y dejo que se vaya.

Me siento en la cama y suspiro intentando calmarme, el corazón me late aceleradamente aunque ahora que Katniss no está cerca creo que puedo conseguirlo. Decido vestirme para cuando entre a buscarme. Cuando lo hace ya estoy vestido y con la erección casi controlada, bajo los pantalones apenas se nota. Verla vestida con su ropa normal de caza también ayuda un poco, a esa ropa estoy acostumbrado por lo que puedo dejar de imaginar ciertas situaciones.

— ¿Qué vas a decirle a tu madre?

— ¿Sobre qué?

— Sobre que yo haya pasado aquí la noche.

— Le contaré la verdad…lo entenderá.

— ¿Que duermas primero con Peeta y luego conmigo?

— No deberías mencionarle— Susurra suspirando—Mi madre sabrá que es por las pesadillas, no te preocupes por eso.

—No me preocupa, Catnip. Vamos…

No puedo evitar cogerle la mano como la noche anterior y tirar de ella hacia la cocina, cuando entramos los ojos de la madre de Katniss y de Prim se clavan en nosotros. Suelto su mano casi de inmediato cuando veo que los ojos de la Señora Everdeen baja a nuestras manos unidas, no sé si nos mira con reprobación o no, aún así sonríe y nos da los buenos días.

— Buenos días…— Murmura Katniss acercándose a Prim y dándole un beso en la cabeza, la niña no deja de mirarme.

— Buenos días—Prim sonríe y luego me mira a mí de nuevo— Buenos días Gale…

— Asique son tus botas las que están en la entrada…— Dice la madre de Katniss colocando una taza de té frente a Katniss y otra frente a mí.

— Sí, no queríamos ensuciar el suelo.

— Entiendo…— me mira y supongo que espera una explicación, pero Katniss se adelanta.

— Anoche tuve una pesadilla y me fui al bosque, Gale me encontró allí. Le pedí que me ayudara a dormir, que durmiera conmigo.

— Somos amigos, parecía no haber dormido en días…

— Y no lo ha hecho, hijo…— Dice la señora Everdeen mirando a su hija con tristeza.— Creo que te necesita más cerca de lo que ella piensa…— Coloca delante de mí unas rebanadas de pan con unos trozos de queso, Katniss se sienta junto a mí y coge el queso y el pan, parece que tiene hambre, al menos no ha perdido el apetito.

—¿Vais a ir a cazar?—Pregunta Prim mirando a su hermana.

—Como cada domingo, es el único día que Gale puede.— Contesta Katniss mirándome, espero que le apetezca tanto como a mi cazar solo para poder estar a solas conmigo de nuevo.

— Será mejor que os llevéis un buen termo, hoy va a hacer mucho frío.

— Lo haremos, y nos abrigaremos bien…

— No le dejes hacer ninguna tontería, Gale…— su madre me advierte.

—Mamá…

—Katniss no suele hacer muchas tonterías…

—Podría numerar unas cuantas que he visto…— Y se que está hablando de los Juegos y de todas las formas que se puso en peligro por Peeta y Delly, quizás incluso sobre aquella noche…

—No hará ninguna estando cerca de mí, lo prometo— Digo sonriendo, quizás pillando por dónde va la madre de Katniss, quizás sea una advertencia para que no hagamos nada en el bosque como lo que hizo en aquella cueva. Tengo ganas de decirle a su madre que no se preocupe, que no haría pasar frio de esa forma a Katniss, que ahora en invierno solo me acostaría con ella en una cama calentita. El problema es que si ella dejaría que me metiera entre sus piernas o no, y ahora no quiero arriesgar nuestra amistad para descubrirlo.

— Eso será decisión mía…— Murmura Katniss, no lo suficiente alto para que su madre lo oiga pero yo sí, por lo que entrecierro los ojos.

— Eso ya lo veremos…– me bebo de un trago el té y cojo pan y queso también.— Se nos hace tarde Catnip…

—Hace unos minutos decías que podíamos ir más tarde…— Susurra contra la taza, yo miro a su madre que está de espaldas a nosotros y luego la miro a ella.

— Hace unos minutos estaba en la cama acariciándote, lo que dijera en esa situación no cuenta…—Susurro dándole un mordisco a un trozo de queso.

—Entonces lo de venir todas las noches…—Me gusta que no se fije en la implicación de mi frase y solo se preocupe por si vendré a dormir con ella.

—Eso era cierto, siempre que necesites, Catnip…— ella sonríe un poco y se acaba su rebanada con queso.

—Anda vamos…— Se levanta y yo la imito. Vamos a la entrada y nos ponemos las botas y los abrigos.

—Tened cuidado…—La madre de Katniss nos mira desde la entrada de la cocina.

— Siempre lo tenemos señora Everdeen, no se preocupe.— ella solo asiente mirando a su hija.

—Volveremos por la noche…—Prim se acerca y nos da un pequeño paquetito con el almuerzo.—Gracias Patito— La niña sonríe y luego me sonríe a mí.

Salimos de la casa en dirección al agujero de la valla que hay en la Veta, no decimos nada en todo el camino hasta que llegamos al tronco con los arcos. Ella me da el mío y coge el suyo colocándose al hombro el carcaj.

—A mi madre parece que le gusta más que pases la noche tú en casa que Peeta.—Murmura, y no sé si solo lo quiere pensar y lo dice sin darse cuenta o le intriga saber por qué.

—Supongo que es porque yo no soy tu novio Catnip y no vamos a hace nada que pueda llegar a oír o que traiga consigo una criatura.— Katniss resopla.

—Por eso puede estar tranquila, hay una medicina del Capitolio que te lo inyectas y te protege. Ella misma me lo inyecta cada tres meses.

—Bueno, aun así no creo que le haga gracia que su hija…

— No entiendo el porqué…—Murmura cortándome.

—mentalidad de madres, ¿qué te parecería si Prim lo hiciera?

—Prim es una niña.

— En un par de años…¿qué?— Se queda pensativa, seguro que nunca lo había mirado desde ese punto.—A tu madre no le gustó ver lo de saco de dormir, Catnip. Y mucho menos los cuchicheos del distrito.

—Lo hice sin pensar, creía que no iba a salir viva de ahí, que no iba a regresar, necesitaba sentir que aun estábamos vivos…y…— Suspira— No debería hablar de esto contigo, Gale— se ruboriza.—Lo hice y punto, no se puede cambiar el pasado. Y además, nos queremos, no creo que tarden mucho en querer que nos casemos.

—¿Casaros?— eso es como un jarro de agua fría en mitad del bosque helado—¿Quién va a quererlo?

—Snow, cuando acabaron los juegos me dijo que debía seguir con Peeta porque éramos la pareja perfecta del país, me dio a entender ciertas cosas.

— ¿Qué cosas Catnip?— ella se frota la cara y parece pensárselo durante unos segundos.

— Qué nadie debía meterse en nuestra relación.—La miro sorprendido y por un momento no sé qué decir, puede que esté con él solo por eso.

— ¿estás con él…?

— Estoy con él porque me quiero, Gale. No tengo ni idea de por qué dijo eso. Peeta y yo estaremos juntos siempre— ahora el jarro de agua fría viene junto con cuchillas que cortan mi piel, intento aparentar que eso no me afecta, no debe afectarme.

—¿No tienes ni un ligera idea de por qué pudo decirte eso?

— es posible que sea porque no pensaban sacarme de vida de ahí y lo cambie todo protegiendo a ambos y no lo sé… Gale…

— Así que Bristel tenía razón, eres una pequeña chispa…

...


Nota de autor: Gracias por haber llegado hasta aquí! Gracias a todos por vuestros reviews, son toda una alegria recibirlos, a ver que os parece esta vez Gale. Actualizo los martes y los viernes (hoy es un día especial porque mañana no estaré, aunque técnicamente ya es martes)

Besos de fuego!