Disclaimer: The Hunger Games no me pertenece.


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Peeta

Hoy abro los ojos antes de que Effie pique a nuestra puerta, y digo nuestra porque ya todo el tren sabe que Delly y yo compartimos habitación y cama. No sé qué pensarán sobre ello pero no es que me importe mucho. La única que me importa lo que piense es Katniss y no sé si algún día lo sabrá, no sé si se lo contaré, porque sé lo celosa e insegura que es a veces en estos temas.

Llevamos dos días viajando en el tren, hoy llegamos al distrito diez, y tengo muy claro lo que tengo que hacer. Leer las tarjetas que Effie nos da, sin ninguna improvisación, si nombrar a Katniss, todo para que no haya ningún altercado como paso en el once, no quiero que muera más gente.

Bajo la vista y contra mi cuerpo esta Delly, tiene muchísimo mejor aspecto que cuando empezamos la gira, duerme más y come mejor incluso ha empezado a sonreír en ciertas ocasiones cuando estamos a solas. Durmiendo parece una niña pequeña, como si no tuviera casi diecisiete años. Acaricio suavemente su cara y su hombro, no quiero que despierte con los gritos de Effie tampoco, despertar calmadamente es lo que necesita. Tengo el impulso de besarle en la cabeza y no lo contengo, un beso ahí no hace daño a nadie ¿no? Noto como su ceño se frunce y sus ojos empiezan a moverse, se está despertando. Cuando lo hace parpadea un par de veces y luego se estira con suavidad entre mis brazos.

— Sin pesadillas de nuevo…— Susurro, y ahí está una de sus sonrisas.

— Sin pesadillas…— Se acurruca de nuevo rodeándome con el brazo— ¿te importa que nos quedemos así hasta que nos llamen?

—Claro que no…—susurro ¿debería importarme?

—Vale…— Delly sigue apoyada en mi pecho y yo coloco una de mis manos sobre su cintura, noto como contiene un momento la respiración pero luego enseguida se relaja.

No pasamos ni media hora así ya que nuestra chillona acompañante pica a la puerta para que vayamos a desayunar. Delly resopla un segundo y vuelve a estirarse, esta vez apartándose de mí, dejándome ver la piel de su ahora liso y blanquecino vientre cuando lo hace. Creo que llevo demasiado tiempo sin Katniss y me fijo en cosas que no debería fijarme.

—Voy a cambiarme en mi habitación…—Murmuro apartando la vista de mi compañera.— te veo en el comedor.

— Esta bien…—Sus mejillas vuelven a estar sonrosadas levemente, supongo que por las horas de sueño recuperado y la alimentación que le estoy obligando a llevar.

Cuando salgo como siempre me encuentro con Haymitch que ya lleva en su mano una botella de alcohol. Me sonríe dejándome oler su aliento ebrio ¿nunca deja de beber? Levantas las cejas y luego me guiña un ojo.

— Estas haciendo un buen trabajo chaval—Me palmea el brazo tan fuerte que estoy a punto de perder el equilibrio.

— Ella lo está haciendo, se está esforzando…

— El caso es que lo haga por ella y no por lo que puedas pensar tu de ella…— Carraspea.

—¿Qué?

—La chica te mira como si fueras un pastelito, por si no te habías dado cuenta.— Resoplo.

— Sabes que estoy con Katniss y que la quiero…

—Claro chico…Pero pasas las noche con ella—Señala la puerta con la barbilla— y deberías vigilar lo que ocurre bajo tu cintura…—Levanta de nuevo una ceja mirando hacia mi bragueta, ni siquiera me había dado cuenta de que estaba más abultada de lo normal.

— Eres un cerdo Haymitch…—Me alejo de él empujándole en el proceso con un hombro y voy a mi habitación a cambiarme, levemente avergonzado.

Cuando llego cierro la puerta con el pestillo. Vale, sí, tengo un problema en cierta zona de mi anatomía. Lo peor es que Haymitch me ha hecho dudar. No sé si es lo normal, como suele ocurrir algunas mañanas, o es por la zona de piel blanca del vientre de Delly que he visto. Jadeo y me maldigo, no puedo salir así a desayunar. Así que decido darme una rápida ducha y arreglar el problema, desahogándome.

Cuando salgo más relajado intentando no pensar en los problemas con mis hormonas, me visto y voy a reunirme con Delly, Haymitch y Effie para desayunar. Por primera vez en estos días Delly se ha servido su propio desayuno. Mordisquea un muffin mientras que a su lado hay una taza que humea, cuando me acerco veo que es chocolate. Qué gran invento, el chocolate caliente. Me siento a su lado y cojo una taza de chocolate también y empiezo a desmenuzar un bollito de pan en él.

— Hoy tenemos un día muy, muy ajetreado chicos— Nos dice Effie.— he estado toda la noche preparando vuestras tarjetas, por favor, leedlas en condiciones.—Delly y yo asentimos.

— No habrá problemas con eso Effie, no te preocupes— Delly lo pronuncia con su dulce vocecita mostrándole una sonrisa que es fingida, la conozco demasiado bien.

—Leeremos todo sin problemas—Apoyo a Delly— Todo va a ir bien…— Bajo la mesa coloco mi mano en el muslo de Delly y se lo aprieto, ella me regala una suave sonrisa.

Acabamos de desayunar y Delly y yo solo tenemos una hora antes de que tengamos que prepararnos para aparecer en público. La aprovechamos sentados en los sofás de la sala de estar. Intento sonsacarle a Delly como ha pasado estos seis meses desde que los juegos acabaron, como pasaba los días que no iba a verla, pero ella evita todas las preguntas que le hago sobre ese tiempo.

—Delly, ¿por qué no quieres hablar de ese tiempo?—Murmuro a la sexta vez que me cambia de tema.— Estuve muy preocupado, y que no quieras ni mentarlo me preocupa aún más.— ella suspira y cierra los ojos apoyándose en el respaldo.

—No quiero hablar de ello porque era como un muerto en vida. Solo estaba viva porque respiraba. Mi madre me obligaba a hacer todo…ella me levantaba a la cama y me metía en la ducha, me obligaba a comer. Era como…no sé. Raro. Casi ni lo recuerdo.— Susurra y suspira— mi padre tiene veneno para ratas, porque mordisquean el cuero de los zapatos, ya sabes…— Toma aire profundamente.— Un día mi hermano me encontró disolviendo las piedritas rosas en un vaso de agua— Susurra mas bajito.— Si él no me hubiera visto…— La respiración se me corta y el corazón se me para al oír eso. Prácticamente me incorporo de mi posición relajada de un salto y cojo su cara con mis manos, tiene los ojos enrojecidos.

— Delly…no puedes pensar en eso…no puedes…— ella asiente cogiendo mis manos con las suyas.

— Lo sé…lo sé…estaba desesperada…las pesadillas, llevaba días sin dormir. Y Katniss y tú parecíais tan felices que…— Se sorbe la nariz porque las lágrimas están a punto de hacer su aparición en sus ojos.—Pero ya no…ya no lo pienso, por mi familia, porque tengo que ser fuerte…

— Eres fuerte Delly, sobreviviste a unos Juegos…— Acaricio su cara sin saber muy bien que decir o que hacer. La idea de Delly con matarratas es aterradora. Ella asiente ante mis palabras.

—Tienes que prometerme que no vas a hacer algo así…que no me vas a dejar solo en esto…

— No estás solo tienes a Kat…— No dejo que acabe la frase, irracionalmente mis labios se posan sobre los suyos, y son como los recordaba, de esa temporada que estuvimos juntos, incluso mejores, dulces y cariñosos cuando se mueven con suavidad. No es un beso rudo ni apasionado, es un beso de los de Delly. Cuando el beso termina y me separo ella me mira con incredulidad— ¿Qué has hecho Peeta…?—Consigue de alguna forma zafarse de mí y se escapa hacia su habitación. Dejándome profundamente confundido y sin saber porque la he besado.

Effie entra en el salón para mandarnos a arreglar y se sorprende al verme solo pero no dice nada, me voy a mi habitación y dejo que mi equipo de preparación vuelva a trabajar en mí como si fuera un maniquí. Luego me reúno con Delly que evita mi mirada en todo lo posible. Aun así agarro su mano antes de que las puertas del tren se abran y bajamos juntos al andén, fingiendo sonrisas.

La estación no es muy diferente a la del doce o a la del once, pequeña y casi en ruinas, decorada para que parezca en mejor estado. Y hay un olor característico en el aire, extraño y un poco repulsivo, supongo que se debe a su industria, la mayor parte del distrito está poblado por animales, vacas, cerdos, ovejas, pollos son solo unos pocos de los animales confinados en corrales que vemos según el coche nos lleva al centro del distrito, hacia su Edificio de justicia. Tardamos bastante tiempo lo que me indica que el distrito debe de tener una extensión similar a las de once, muy diferente al pequeño distrito doce que puedes recorrerlo de punta a punta en una mañana.

Delly va mirando por la ventana y ni siquiera atiende a las conversaciones de Haymitch o Effie, supongo que el beso lo ha estropeado todo. Nuestra amistad y lo más importante, lo que tengo con Katniss, ¿por qué si la quiero a ella he besado a Delly? y no solo eso ¿por qué me ha gustado? No debería. Quiero a Katniss y besar a Delly ha sido una estupidez, una locura. Cuando llegamos al Edificio de Justicia Delly no me espera para avanzar entre la muchedumbre. Sigue a Effie sin mirar a nadie, y podría apostar que sin pestañear.

— ¿Qué le has hecho chaval?— me pregunta Haymitch pegándose a mi espalda, pisándome los talones y con ello sacándome un zapato.

— ¿Qué?

— A Delly…ni te mira, cuando en el desayuno seguías siendo un pastelito.— Le miro cuando entramos en el edificio, Delly sigue a Effie por lo que nosotros nos quedamos varios metros atrás.

— Me contó que intento quitarse la vida con matarratas—Murmuro— Ni se te ocurra decirle que te lo he contado— Aprieto los dientes, sintiéndome un bocazas e invadiendo la intimidad de Delly— Y me asustó, no quiero que le pase nada ¿Vale? Entonces…ehm…la besé.

— Y supongo que no fue un besito en la mejilla.— entrecierro los ojos y me aparto de él de un empujón.

— No sé para que te cuento nada…

— Se le pasará…

— Si no hace ninguna otra tontería…

— ¿No has visto como ha cambiado? No la hará…Anda y ahora corre a leer el perfecto discursito que os ha dado Effie.

Cuando Delly y yo salimos al escenario que hay frente al palacio de justicia gritan nuestros nombres y nos aplauden. Delly empieza a leer el discurso con voz monocorde seria, sin mostrar ninguna emoción mientras que la gente le pide que no lea y que diga lo que piensa. Cuando es mi turno, solo están gritando mi nombre un par de minutos, porque enseguida el nombre de Katniss parece llenar la inmensa plaza. Aun así continuo hasta el final. Intentando no hacer caso a los gritos y los ruidos que se oyen, ruidos de disturbios, de palizas. Enseguida dos Agentes de la paz nos obligan a entrar en el edificio. Como el viaje hasta el tren es largo, el equipo de preparación ha traído nuestro vestuario de noche y nos dejan una sala con unos sofás y un televisor para relajarnos y esperar hasta la cena.

No sé porque Haymitch enciende el televisor, pero cuando lo hace la atención de Delly y la mía van hacia él. Nosotros aparecemos en atenta, dando nuestro discurso, pero solo se oye nuestras voces, las cámaras solo nos enfocan a nosotros. No hay gritos de gente.

— Lo han manipulado y lo están retransmitiendo en diferido…—Murmura Haymitch apretando el puño contra el vaso de cristal, Delly tiene que quitárselo para que no lo rompa.

— No sabía que podían hacer eso…—Murmura mi compañera sentándose en el sofá, más cerca de Haymitch que de mí.

—Pues ya ves que si pueden. Y si lo están haciendo es porque están ocurriendo cosas.

— ¿Cosas?—Miro a Haymitch que parece estar satisfecho.

—No importa, cuando sea el momento todo el mundo lo sabrá. No podrán ocultarlo…

— ¿Sabes que eso no ayuda en nada a clamarnos? Tengo la sensación que esas cosas son por nosotros.—Murmura Delly, sigue sin mirarme.

—bueno, es el primer año que tres chicos de un mismo distrito salen con vida de la Arena. Algo tiene que ver, preciosa.

—¿entonces deberíamos saber qué es lo que ocurre no?

— Aquí no.— Haymitch se recuesta en el respaldo del sofá con los ojos cerrados dando a entender que no va a contestar a mas preguntas.

Miro a Delly que le mira con el ceño fruncido y luego solo una milésima de segundo me mira a mí, cambiando completamente su cara, desfrunciendo el ceño, pero enseguida vuelve a fruncirlo y a apretar los labios y fija su vista de nuevo en el televisor, donde solo se escucha mi voz ahora, en él pudo ver como ella me mira cuando estaba leyendo las tarjetas, no parece haber odio en su mirada. Aunque estoy convencido de que Delly no puede odiar a nadie.

Los equipos de preparación nos llevan a cada uno a una sala diferente, en mi caso es un viejo despacho con un teléfono. Pido por favor que me dejen llamar a Katniss, quizás el nudo que siento en el estomago se deshaga si hablo con ella. El alcalde que parece encantado con nuestro romance me lo permite y marco el numero que se me de memoria. Él teléfono lo coge Prim y me dice que está fuera. Sé a lo que se refiere con fuera, está cazando y hoy es domingo, está cazando con Gale. Quedo en llamarla en una hora, tiempo suficiente para que mi equipo me prepare y con suerte ella llegue a casa.

Mi equipo tarda más de lo normal en según ellos ponerme perfecto, según yo, disfrazarme. Cuando acaban vuelvo a marcar el número de Katniss y esta vez sí que me lo coge ella. Escuchar su voz es como un soplo de aire fresco cuando te estás ahogando. No sé porqué lo cuento lo que ha sucedido con el distrito once, pero lo hago, aún así las palabras cariñosas que suelo usar con ellas saben amargas después de lo de Delly, aunque de eso no tengo intención de contarle nada. Solo ha sido un inocente beso. No podemos hablar mucho porque enseguida suben a buscarme para cenar.

Delly está como siempre espectacular, no sé cómo lo consigue Cinna, pero con sus vestidos le hace brillar y hace que el nudo de mi estomago vuelva a contraerse. La cena vuelve a ser aburrida, más si cabe que en el once porque Delly no me dice ni "mu".

Cuando regresamos al tren agotados ella se va a su habitación directamente, sin esperarme, dejando claro que no me quiere cerca de ella. En algún momento tendremos que hablar, vamos a estar juntos demasiadas horas. Yo me voy a mi habitación arrastrando literalmente los pies, sintiéndome como el malo de la película, como si hubiera hecho algo imperdonable. Solo fue un beso, que me apeteció dárselo y que ella aceptó y me devolvió.

Me acuesto y me duermo pensando en Delly y sus labios, con lo consiguiente sueño con ellos, los labios de Delly mezclándose con los labios de Katniss, aunque el sueño no dura mucho. Unos gritos desgarradores y aterradores me despiertan. Delly está gritando. Está teniendo una pesadilla. No me lo pienso y corro a su habitación. Esta sentada en la cama gritando y hecha un mar de lágrimas. No hace falta que diga nada, cuando me acerco me abraza como si le fuera la vida en ello. Y yo la abrazo igual con fuerza pegándola completamente a mi cuerpo.

— ya está…solo era una pesadilla estás a salvo, cielo, estas aquí, conmigo…a salvo…— le susurro al oído acunándola levemente para que deje al menos de llorar.

—tú…tú…

—Yo estoy aquí también, ¿ves…?— La separo un poco para que me mire. Y le seco las lagrimas mientras que clava sus ojos en los míos.— Tendía que haber venido a dormir contigo por muy enfadada que estuvieras…— Susurro reprochándomelo a mí mismo.

— No te habría dejado entrar…— Sonríe un poco y acaba de secarse las lagrimas ella, aun tiene la respiración agitada pero parece más clamada.

—Eso ya lo habríamos visto…— Sonrío y ella me imita y yo la repeino un poco— ¿me voy o me quedo…?— Susurro.

— Quédate…— Se echa hacia un lado para dejar que me acomode en la cama.

— Siento el beso…— susurro cuando se acomoda acurrucándose contra mí.

— No tienes porque besarme por pena, Peeta. No quiero darte pena…

— No te besé por pena, Delly…—Murmuro y ella se incorpora apoyándose en uno de sus codos me mira un segundo a los ojos intensamente, supongo para saber si miento o no miento, pero no le miento, no sé porque le di el beso. Pero no fue por pena.

— ¿Y por qué fue?— Me encojo de hombros.

— Ojalá lo supiera, cielo…— Susurro un poco intimidado por su mirada ahora.— pero tú me lo devolviste…

— No soy tan tonta como para no devolverte un beso, Peeta…—Sonríe y me gusta ver como sonríe de verdad después de las lágrimas de la pesadilla, por lo que en ese momento dejo de pensar con claridad y de mi boca salen cosas que no deberían salir, y que ni siquiera debería pensar.

— Entonces, ¿si te volviera a besar, volverías a devolverme el beso….?— Susurro y ella baja su vista a mis labios y asiente, muy poco, casi imperceptiblemente. Por lo que hago la segunda estupidez del día y vuelvo a juntar mis labios a los suyos, no uso la lengua, ni siquiera muevo los labios salvo cuando ella lo hace, antes de separarnos ella lame suavemente mi labio inferior pero sin profundizar más. Cuando separo mi boca de la suya ella me mira a los ojos y niega con la cabeza, luego se acomoda sobre mi pecho sin decir nada más.

...


Nota de autor: Bueno, capítulo del martes (de madrugada porque por la mañana no voy a poder) sé que se avecinan nubarrones de tormenta...pero...

¡FELIZ AÑO A TODOS!

Actualizo los martes y los viernes.

Besos de fuego!