Disclaimer: The Hunger Games no me pertenece.


...

Gale

Katniss me mira como si me acabara de salir un tercer ojo en medio de la frente, no entiende lo que significa que en otros distritos también se estén rebelando contra las normas, que coreen sus nombres.

No va a ser fácil. Los cambios nunca lo son, pero estoy seguro de que esto es el principio. En las minas, Bristel va a quedarse alucinando.

—¿En qué piensas Gale? No me gusta esa cara…

—¿Qué cara?

— La misma cara que pones cuando te concentras para disparar una flecha a algún animalillo.— Suspiro.

— ¿Es que no lo ves? No es solo aquí en el doce donde la gente está descontenta. Si en todos los distritos es igual…si supiéramos en que distritos hay gente descontenta…—Murmuro y me llega a la cabeza como un destello: Undersee. Claro, el tiempo que pasé con ella durante los Juegos en su casa, sé que su padre hablaba con los alcaldes de otros distritos quizás ella…

—Gale, que en el once pasara eso no quiere decir que pase en el resto de distritos, estoy segura de que fue por lo que hicimos por…Rue…— Noto como su cara cambia cuando pronuncia el nombre de la niña, no sé qué le pasó con ella, solo paso a su lado unos días, pero siente su muerte como si la hubiera visto nacer.

—O no…o esté pasando en todos los distritos, por lo que hiciste…

— Yo no hice nada…

— Y dale…— resoplo— la valentía, nena. Eso es lo que hiciste, ser valiente. Matar a aquellos que os amenazaron…— en ese momento me tapa la boca con la mano.

— No quiero que digas eso…no quiero que pienses en que maté a gente…— Susurra y pone una de las miradas más tristes que le he visto poner. Aparto su mano de mi boca y le beso el dorso en un gesto demasiado impropio de nosotros pero que creo que ahora necesita.

— Catnip, no te veo como una asesina, lo sabes ¿verdad?—La miro a los ojos y ella se encoge de hombros.— ¿En serio, Catnip? ¿En serio crees por un segundo que puedo pensar mal de ti?— Resoplo recostándome en la cama, se me han pasado las ganas de hablar de revolución y del resto de distritos.

—Gale…no…no sé lo que la gente piensa de mí.

— ¿Qué más da lo que piense la gente de ti?— Me quedo mirando al techo porque si la miro a ella puedo enfadarme aún más.

—Bueno, la gente me da igual, no sé lo que piensas tú de mi.—me coge la cara por la barbilla y me obliga a mirarla.— Aún recuerdo las palabras que me dijiste cuando nos volvimos a ver… como me gritaste…las cosas que dijiste…todas verdad…

—Catnip, lo dije porque estaba enfadado…

—Pero todo lo que dijiste es normal que lo pensaras…

—No todo…

—Nunca te explique cómo acabe con Peeta...No puedes imaginar lo que se siente allí dentro, los sentimientos, la necesidad de sentirse cerca de otra persona, vivo…

—Catnip…— Ahora soy yo el que le pone los dedos sobre los labios, son suaves y me cuesta no acariciarlos— No tienes que explicarme nada, prefiero no saber…—me acerco a ella y beso su frente en un intento de ser amable y dulce.

Katniss me mira a los ojos y aparta mi mano de su boca y entrelaza sus dedos con los míos, no entiendo lo que hace hasta que sus labios están contra los míos y su lengua los separa y busca la mía. Katniss me está besando y apenas sé cómo ha pasado ni por qué, pero lo está haciendo y no voy a desaprovecharlo.

Su beso en ningún momento es suave, devora prácticamente mi boca mientras que hace fuerza para que me recueste de nuevo y sin despegar sus labios de los míos se coloca a horcajadas sobre mí y sigue recorriendo mi boca con su lengua acariciando cada rincón jugando con la mía en una batalla que no pretendemos perder ninguno. Mi respiración se acelera en cuestión de segundos y mis manos no pueden estarse quietas, aprovecho que la chaqueta del pijama se le escurre hacia arriba al estar inclinada sobre mí y acaricio su espalda desnuda y bajo con mis dedos hasta sus caderas, y las acaricio formando suaves círculos en ellas, bajándole un poco el pantalón del pijama y la ropa interior, es una sensación maravillosa cuando Katniss gime contra mis labios y me besa con más fuerza, enredando sus dedos en mi pelo tirando levemente de él.

Pero esto está mal.

Me está besando en un momento de debilidad, y aunque siento mi excitación palpitante bajo su cuerpo no puedo aprovecharme de ello, además, aunque no fuera un momento de debilidad, sé que Katniss acabaría arrepintiéndose. Reúno toda mi fuerza de voluntad y separo mis labios de los suyos. Ambos estamos jadeando, y mis dedos sobre la piel de sus caderas.

—Catnip…Para…—Gimo cuando se mueve levemente la tela de mi ropa interior es demasiado fina. Ella pega su frente a la mía respirando mi aliento entrecortado.— Te arrepentirías…— Ella niega con la cabeza y vuelve a besarme, no soy de piedra y permito que me bese, besándola con la misma pasión que está utilizando ella pero vuelvo a separarme a los pocos segundos jadeando aún más, despego una de mis manos de su cadera y acaricio su pelo.— Catnip…para…en serio… me gustaría acabar esto…sabes que si…pero…—Nos miramos a los ojos unos segundos y ella vuelve a besarme lamiendo mis labios y mi lengua no se resiste a jugar con la de ella de nuevo, sus caderas descienden y pega su entrepierna contra la mía que está lista y dura para ella. La mano que tenía en su pelo vuelve a su cadera y aprieto los dedos en ellas y hago que se levante un poco no sin antes gemir..—Catnip por favor…ya…

—Gale…

—Gale nada…— Susurro— Tienes que parar ¿entiendes?— Asiente y creo que está intentando calmar su respiración al igual que yo. No se separa de mi y continua acariciando mi pelo, y vuelve a besarme con pasión haciéndome gemir contra sus labios de nuevo.— Catnip, ya…— subo acariciando su espalda hasta sus mejillas y la separo de mis labios.—Katniss, ya…joder…maldita sea, ya…— Jadeo y ella tiene tan errática la respiración como yo.

—Gale…yo…—Me mira a los ojos y luego a los labios mordiéndose los suyos.

— ¿A qué viene esto ahora, Katniss?— Se incorpora quedando sentada sobre mí, sobre mi erección y tengo que cerrar los ojos con fuerza para no girarnos y arrancarle la ropa.

—No lo sé…Necesitaba besarte…

— ¿Besarme…o besar?

—¿Qué?— me mira y creo que aún está aturdida por los besos.

— ¿Qué pasa, ahora? ¿Por qué me has besado?— Acaricio sus caderas intentando calmarme, mis preguntas son suaves, para nada demandantes, aunque me duele pensar que lo hace porque lleva días sin su…novio.

—No lo sé…solo…lo que decías…y me mirabas así…

—No será porque llevas unos días sin…

—¡Gale! ¡No! Quería besarte a ti, ahora solo a ti…— Cierro los ojos y dejo de acariciar sus caderas intentando calmar todos los impulsos que siento.

— Solo a mí…—Asiento—Hace unos días llorabas por…él…y ahora…—susurro sin poder calmar mi respiración.

—Ahora no sé por qué he empezado…y no sé si voy a poder parar…— Se inclina de nuevo y me vuelve a besar con pasión y aunque se lo devuelvo durante unos segundo obligo a que se separe.

—Ya Catnip, ya…—la miro a los ojos, creo que he repetido la palabra "ya" cien veces en estos minutos— Cuando sepas por qué has empezado, podríamos seguir…— Gimo cuando se mueve un poco pero la obligo a bajarse de mi cuerpo.

—Te has enfadado…

—No me he enfadado, Catnip…solo que no lo entiendo…—Suspiro—vamos a dormir…Yo mañana tengo que ir a trabajar…— ella suspira también.

—Gale, lo siento…

—Yo también lo siento, nena…

—¿Vas a irte?— Susurra y tengo ganas de gritarle que sí, que tengo tal calentón que lo único que me apetece es estar entre sus piernas y que para no cagarla debería largarme, pero su voz lastimera hace que niegue con la cabeza.

—No voy a dejarte dormir sola…— estiro la mano y apago la luz.

—No te distancies ahora, Gale…

— No voy a distanciarme ahora, pero…es mejor que no vuelvas a hacer eso hasta que no sepas porque lo haces…—Susurro, y me cuesta pronunciar esas palabras—Y ahora vamos a dormir…

—Gale…— Susurra aun tiene la respiración un poco acelerada, es como un imán que me llama, y tengo que seguir haciendo acopio de mi fuerza de voluntad— gracias…— Se pega a mí y tantea para darme un beso en la mejilla, reprimo el gemido al tenerla tan cerca— Si necesitas ir a…al baño…

— Se me pasará…— La rodeo con un brazo apretando los ojos con fuerza, quizás si ella dejara de respirar tan rápido...

—¿Seguro?

— Seguro. Duérmete por favor…vamos a dormir…— intento tranquilizarme y que la erección disminuya aunque dudo que lo haga en los próximos minutos. Por suerte su respiración se va normalizando y eso me ayuda poco a poco.

Katniss me rodea con un brazo el pecho y se acurruca sobre él. Respiro profundamente y enredo mi mano libre a las sabanas porque lo único que me apetece es hacerle el amor ahora mismo, nunca me he reprimido (salvo con Madge, porque también me importa) nunca he tenido que decir no a una chica que me haya besado así, en la escombrera todo es mucho más fácil y sencillo, más carnal. Sexo sin nada más. Pero ahora estamos hablando de Katniss, y Catnip no es solo sexo, no tengo un punto fijo en el que recuerde cuando pasó de ser la niña que era mi compañera de caza, a ser la chica que me atraía irrefrenablemente, puede que fuera cuando sus caderas se acentuaron, y empezó notarse un pequeño pecho bajo las camisetas de verano. Lo que sí recuerdo perfectamente es el punto en el que supe que ya no solo era atracción física por una chica. En el Quemador, con Darius detrás, jugando con su trenza, hablando sobre chistes verdes que ella no entendía. Recuerdo las ganas que tuve de darle un puñetazo cuando insinuó que podía irse con él a su casa, a divertirse un poco. Katniss no lo capto, es, o era demasiado inocente, pero yo supe perfectamente a qué diversión se refería. Por eso la cogí del brazo y la saque de allí sin que nos acabáramos el guiso de Sae.

Noto como la respiración de Katniss se va ralentizando, no ha tardado mucho en quedarse dormida, y aunque yo aún noto toda la tensión concentrada por debajo de mi cintura intento dormirme, aunque antes recuerdo programar el pequeño despertador que tiene Katniss sobre la mesita de noche para no llegar tarde al trabajo.

Cuando el despertador suena lo apago inmediatamente. Sé que ella se ha despertado o medio despertado porque me abraza con más fuerza, como reteniéndome contra ella. No puedo evitar sonreír, aunque sienta que solo he dormido cinco minutos y nada se haya solucionado bajo mi ropa interior.

— SI no te mueves podemos fingir que no ha sonado…— Susurra haciendo que tenga que reprimir una carcajada.

—Catnip, tengo que trabajar. Deberías soltarme…—Me giro para estar cara a cara con ella pero en el momento que lo hago me maldigo porque noto su vientre contra la erección matutina, o nocturna, porque no sé si es que ha estado así toda la noche, solo sé que empieza a ser molesto. Ella cierra los ojos y los aprieta con fuerza, sé que puede notarlo aunque no diga nada. Luego me mira de nuevo.

—No sé por qué os hacen ir tan pronto…entrar a trabajar a las seis de la mañana es una locura…

— Nosotros hemos ido más pronto al bosque…

— Eso es diferente, no es como meterse en un agujero…— noto como se estremece.

— ya me he acostumbrado…voy a levantarme…— Consigo que me suelte y me aparto de ella y me incorporo y antes de levantarme busco mis pantalones, con los vaqueros se nota menos mi problema.

—Voy a prepararte el desayuno…— ella se levanta también ¿quizás para darme intimidad?– es lo menos que puedo hacer.— No intento detenerla.

Cuando sale de la habitación recojo la ropa y voy al baño. Aunque es un poco vergonzoso en el baño de Katniss, le pongo remedio al "problema" y luego me visto. En cuanto bajo a la cocina ya huele a té y pan tostado. Sobre la mesa ya hay un par de tazas con varias rebanadas de pan, queso y un bote de lo que parece mermelada de fresa. Katniss se sienta frente a mí con una taza entre sus manos.

— ¿Vas a volver a acostarte?

— No creo, si me duermo es posible que tenga pesadillas, así que supongo que…creo que iré a cazar.

— No puedes pasarte el día entero en el bosque, Catnip…está nevando.—Mira por la ventana como si acabara de descubrir algo nuevo.

—Pues me pondré a leer o algo así…— Se encoge de hombros.

— Como quieras…solo ten cuidado, no quiero que cojas una pulmonía…— Me levanto y antes de ir a la salida le beso en la cabeza, si ella no va a sacar el tema de anoche yo tampoco voy a hacerlo, por mí está olvidado.

— Ten cuidado tú también…—me mira a los ojos, sé lo mucho que le asusta la mina, tanto o más que a mí, por eso me alegro de que ella no baje ahí, no lo necesita, y aunque lo necesitara, no lo permitiría.

—Soy el hombre más cuidadoso del país, lo sabes…—Sonrío mientras que me pongo el mono de trabajo.

— Eso podría dudarlo…— Se acerca a mí y en un acto extraño sube la cremallera del mono.— No digas ni hagas tonterías ¿vale?

— Katniss…— No sé porque lo dice si sabe que voy a hacerlo de igual forma. Resopla y se muerde el labio inferior.— todo irá bien, no te preocupes.— le acaricio la cara, y antes de hacer otra locura como besar sus labios cojo mi abrigo y me voy.

La ventisca de nieve arrecia según ando por las calles, cuando llego a la Veta me junto con algunos compañeros, entre ellos Thom y Bristel que al verme venir por un camino diferente empieza a hacer conjeturas sobre "mi chica". Al final para que se callen, antes de que lleguemos a la bocamina, les cuento lo que Peeta le ha dicho a Katniss. Bristel lo toma como una gran noticia, tanto que solo le falta aplaudir. Aún así le insisto en que se tranquilice, que tengo contactos y que puedo enterarme si en el resto de distritos es igual, y que si es así, podremos organizar algo gordo.

Después de pasarme el día picando carbón decido ir a ver a Madge, por lo que a sabiendas de que puedo pillar un resfriado me ducho con el agua fría de la mina. Espero que la puerta me la abra ella, porque hoy no le llevo nada al alcalde. Tengo suerte y como casi siempre es ella quien abre la puerta. Primero me mira confusa pero luego sonríe.

— Buenas tardes, rubia.

— Gale…No te esperaba…— Se hace a un lado para que entre.

—Lo sé, casi nunca me esperas— Sonrío, quizás intentando ser un poco seductor, aunque con Madge no me haga falta, sé que le gusto, me lo ha demostrado varias veces con nuestros besos desde que Katniss entró en los Juegos. Hoy lleva también un vestido de color oscuro un poco por encima de las rodillas, con mucho vuelo en la falda, ¿es que esta chica nunca usa pantalones? ¿No tiene frio? ¿Lo hace para volvernos locos con sus preciosas piernas?

— Supongo que vendrás por algo importante…— Dice al verme sin nada en las manos empezando a andar hasta la cocina.

— Sí…— Murmuro— Algo muy importante, preciosa…— Se da la vuelta justo en la entrada a la puerta.

—¿Katniss? ¿Necesitas…?—Me mira a los ojos y yo me quedo boquiabierto.

—No, no…Madge…no voy a usarte para eso nunca más, ya lo he hecho suficientes veces, no lo mereces…— ella asiente, parece ¿decepcionada?— es algo mas…gordo…— sin decir nada, ella se pone a preparar una tetera con sus suaves movimientos, haciendo que la falda deje más piel al descubierto.

—¿Nunca usas pantalones?—Lo pregunto sin pensarlo, ella me mira con el ceño fruncido.

—¿A qué viene eso, Gale? —Se apoya en la mesa, esa misma mesa que hace solo unos días fue testigo de nuestro casi encuentro.

— A que así desconcentras un poco, encanto— Ella ríe suavemente ruborizándose y tirando del bajo de la falda.

—Puedo cambiarme si quieres…

—No, no importa. ¿Estás sola en casa?

—Prácticamente, mi madre sigue enferma…

—Vale…voy a pedirte un favor, algo muy importante. Algo peligroso…

—Gale…— Me corta.

— Déjame acabar…—Murmuro—Peeta le ha contado a Katniss que en el distrito once ha habido disturbios cuando han salido a hablar al escenario Delly y él. Yo estoy seguro que en el resto de distritos será prácticamente igual…

—¿Por qué me cuentas todo esto? No entiendo…—Me mira a los ojos.

—Porque tu padre es el alcalde. Habla con el resto de distritos y hasta con el Presidente. ¿Crees que podrías enterarte de si pasa algo más en otros distritos? Levantamientos, rebeliones, huelgas…lo que sea…

—No lo sé Gale…mi padre es muy discreto con eso y su despacho siempre está cerrado con llave si él no está, no creo que yo...

—Puedo enseñarte a abrir una puerta cerrada con llave con una horquilla.— ella sonríe un poco cuando me acerco a ella.

—¿Por qué quieres saberlo?

— Aun no puedo decírtelo, pero tienes que confiar en mí, ¿lo harás?— ella suspira y me mira a los ojos, no puedo descifrar lo que expresan.

— Confiaré en ti…Pero sé que me meterás en problemas…

— No lo haré…te lo prometo…—Beso suavemente sus labios para sellar la promesa y para tenerla conforme.

...


Nota de autor: bueeeeeeno, besos y rebeliones... este chico no para, (bueno si para, con mucha fuerza de voluntad) ¿que os ha parecido? Katniss empieza a estar confusa...

Actualizo los martes y los viernes, el proximo martes la actualización sera por la tarde-noche (hora español)

Besos de fuego!