Disclaimer: The Hunger Games no me pertenece.
...
Katniss
Han pasado un par de días desde que hable por última vez con Peeta y unos cuantos más desde que me dio ese estúpido ataque de pasión con Gale. He intentado comportarme de la manera más normal posible con él, aunque no puedo evitar tensarme levemente al notar como algo dentro de mí hormiguea cuando le veo recostado en mi cama al volver del baño de ponerme el pijama.
Durante estos días prácticamente solo nos hemos visto aquí, en mi casa. Yo me paso el día en el bosque, nieve o no nieve y él en la mina. Cuando oscurece voy al Quemador a vender algunas piezas, otras se las vendo a la carnicera y el resto se lo llevo a la madre de Gale, junto con el dinero que saco de las ventas, aparte de llevarle algunas verduras como judías o cebollas del verdulero.
Gale me espera apoyado en el cabecero de la cama como siempre, con su camiseta interior marcándole todos los músculos del torso, y dejando al descubierto sus fuertes brazos. Parpadeo un par de veces porque no debería fijarme en él de esa forma. Es mi amigo. Y mi novio estará aquí en cuatro días.
Cuatro días. Creía que no iba a soportarlo pero aquí estoy. Sintiéndome bien, si no fuera por las mariposas de mi vientre al mirar a Gale y por el remordimiento que crece conforme se acerca el día. Me acuesto junto a Gale apoyada también en el cabecero y me trenzo el pelo para que no se enrede mucho mientras que duermo.
— ¿Has vuelto a hablar con Peeta?— Niego con la cabeza.
— Desde que dejó el distrito cuatro no hemos hablado más.
— Así que solo sabes las cosas del ocho y del cinco.
— Ahí es donde más problemas tuvieron.
—Bien, pero no son los únicos sitios.
—¿Qué?— El suspira y toma aire, yo dejo de apoyarme en el cabecero y me coloco en la cama de rodillas y con los brazos cruzados. Gale suspirando no es buena señal.
— El otro día le pedí a Madge que intentara enterarse de cosas de otros distritos, como su padre es el Alcalde…ya sabes…— Se me forma un nudo en la garganta cuando me dice eso. No sabía que había vuelvo a verla.
— Ajam…—Intento que no se note lo que eso me provoca y levanto una ceja para que continúe.
— En el siete han incrementado el número de Agentes de paz porque se habían negado a seguir talando árboles. Igual que pensamos hacer nosotros en la mina.
—Gale no puedes estar pensando en hacer eso. No podéis dejar de trabajar. Vendrán más Agentes, y eso suena peligroso.
— Hay gente que estamos dispuestos a luchar para que se nos tenga en cuenta.
— No os tendrán en cuenta. Me amenazaron si no seguía mi relación con Peeta, ¿crees que unos pocos mineros les importará? Os…os podrían convertir en avox o mataros directamente.
—¿Avox? ¿Qué es un avox, Catnip?
— Un avox es alguien que ha incumplido la ley, un traidor o algo así, al que le cortan la lengua y le ponen a servir en las casas del Capitolio.— Gale me mira con los ojos desorbitados.
—¿Les cortan la lengua?— Asiento.
— Para que no vuelvan a hablar…supongo que si se niegan a servir, les matan o yo que sé. No quiero que te hagan algo así, Gale por favor frena esto…frena lo de la mina.
—Quiero luchar, ser libre…—Le miro durante un segundo a los ojos y lo pienso, siempre lo habíamos dicho, irnos de allí, del distrito…
— Seámoslo… Vayámonos de aquí. Tu mismo lo decías, podemos vivir en los bosques.
— ¿Quiénes? ¿Tu novio, tú y yo? No gracias…— Se cruza de brazos.
— Y nuestras familias…
—No voy a irme del distrito por dos razones Katniss, una: no quiero compartir mi vida contigo y con él juntos. Y dos: hay más gente aquí que se merece ser igual de libre que nosotros.
— Gale pero si te pasara algo malo…yo…yo…
—¿Tú qué, Catnip? ¿Qué sientes por mí? ¿Estás segura de tus sentimientos por Peeta? Porque aunque no hablemos de ello aquella noche si no llego a frenarte…¿Qué habría pasado aquella noche?— Me ruborizo fuertemente al recordar la noche que intente callarle con un solo beso y al final acabé devorando su boca como si le necesitara para respirar. ¿Qué hubiera pasado? Buena pregunta, pero la contestación me asusta demasiado, incluso para pensarla.
— Demasiadas preguntas Gale…— Susurro, todas las respuestas me aterran porque no sé qué contestar. Teniéndole a él tan cerca me siento aturdida.
—Puedo hacerlas de una en una si lo prefieres…
—No sé las respuestas…— Susurro sintiéndome pequeña de repente.
— ¿Sabes lo que habría pasado aquella noche?— Susurra incorporándose para quedar a mi altura y llegar a la trenza que acabo de hacerme.— Si yo no te hubiera frenado los pies habríamos acabado acostándonos.— Susurra— Y yo ahora no estaría aquí porque te habrías alejado de mí por culpabilidad—Niego con la cabeza.
— No me habría alejado…
—Claro, porque no te has alejado desde tu llegada cuando nos besamos.
— Tú trabajas y yo estaba con Peeta, era normal que no nos viéramos tanto.
— No busques excusas tontas. Eso ya es cosa del pasado ¿no?— Asiento.
—Estábamos hablando de irnos…
— Tú estabas hablando de irte, si quieres hacerlo perfecto, yo me voy a quedar, por el resto de familias.— Se acomoda en la cama de nuevo, recostándose del todo.
— No quiero perderte Gale…— me inclino sobre él para que deje de mirar el techo y me mire a mí. Él posa sus ojos en los míos y levanta la mano para volver a acariciar mi trenza, luego posa la mano en mi barbilla, sujetándomela y me besa con suavidad en los labios. No sabía que Gale podía besar tan suavemente, como si fuera de hielo y me fuera a fundir con sus labios y su aliento. Aunque con su beso es casi como me siento, derritiéndome entre sus dedos, y eso que solo me besa los labios, que no profundiza, solo lo hace para atrapar mi labio inferior con los dientes y tirar un poco de él.
— No vas a perderme si no quieres, Catnip— Susurra soltándome la barbilla— Ahora quita esa cara de tonta y acuéstate, mañana madrugamos…
— Acabas de besarme…— él programa el despertador mientras, como si no fuera con él el asunto.
— Sí, acabo de besarte.— Coloca el despertador y apaga la luz.
—¿Por qué?— Intento encender la luz pero él me detiene.
— Como tú, tampoco sé la razón…
— No uses la misma excusa…— resoplo.
— ¿Así que reconoces que es una excusa, Catnip?— Noto como sonríe incluso en la oscuridad.
—¡No! No es una excusa, no sé por qué lo hice.
— Bueno, pues yo lo hice porque me apetecía, y porque así te doy otra cosa en la que pensar y no en lo que vamos a hacer en las minas. Ahora, ¿quieres dormirte o te doy otro beso?— resoplo y me acuesto mirando al techo, maldiciéndole en silencio— Creo que te oigo como me maldices en tu cerebro. ¿Vas a dormir así o te acercas para que te abrace?
— Me acerco…— Hago lo que le he dicho y me acurruco junto a él para que me rodee con sus brazos como ha hecho cada noche.— No vuelvas a besarme…— Susurro.
—No vuelvas a besarme tú a mí…— Susurra contra mi pelo y me da un beso en la cabeza— Qué al menos no tienes que lidiar con una erección.— Le daría un puñetazo si pudiera ver dónde está su mandíbula y si luego no se fuera de mi cama, pero como no puedo hacerlo aprieto los dientes completamente ruborizada y no digo nada más, aunque sigo maldiciéndole en mi pensamientos, supongo que funciona porque no vuelvo a pensar en las minas y me quedo dormida en pocos minutos.
El despertador suena, como siempre, antes de lo que me gustaría. Me acurruco contra Gale un poco más disfrutando de los cinco minutos que Gale se permite en la cama despierto, no debería pero recuerdo sus besos y eso hace que me muerda el labio, además cuando muevo la pierna para acomodarme noto que él se ha despertado como todas las mañanas. Y eso hace que las mariposas en mi vientre se despierten, si necesidad de besos de por medio.
—Buenos días Catnip…— Susurra contra mi pelo.
—Buenos días…— Como cada mañana su mano baja hacia la parte baja de mi espalda y acaricia la zona que no cubre el pijama. Emito un pequeño sonido de satisfacción porque es lo que más me gusta de dormir junto a él, que aunque se arriesgue a llegar tarde, se pasa unos minutos acariciándome así.
—¿Qué has soñado hoy? Te has movido mucho…
—No lo recuerdo…—Le miro— ¿he hablado?— Susurro.
— Solo te has movido y me has pegado un par de patadas…— Rio suavemente.
—Te las merecías, seguro que ha sido mi subconsciente…—Me estiro dejando que siga acariciando ese trozo de mi piel.
—Me las merecía…—Deja de acariciarme—¿Por qué?
—Por nada…— Susurro— Voy a hacerte el desayuno…— Me levanto intentando no mirarle más abajo de la cintura, para darle intimidad y que solucione su problema matutino como pueda o quiera, creo que ya me he acostumbrado en estos días, no debería darle importancia, pero es Gale, me incendia con un solo beso.
Bajo en pijama y preparo como siempre té, pan tostado con queso de Lady y mermelada de fresa. Cuando Gale baja ya vestido, trae una cara un poco más relajada que cuando yo me levanto, prefiero no imaginarme porque o mis piernas empiezan a temblar. Desayunamos juntos y luego él se pone el mono para ir a la mina, verle hacer eso cada mañana hace que me estremezca, recuerdo como lo hacia mi padre y como por las noches regresaba a cenar con olor a carbón, pero también me recuerda que él, que nuestros padres murieron en esa misma mina a la que ahora acude Gale todos los días.
Despertar con Peeta solo supone verle ponerse el delantal para ir a la panadería a llenarse de harina.
— Te veo por la noche, Catnip.
—Ten cuidado…con todo.
—Lo tengo siempre, ya te lo he dicho…—Se pone el abrigo— Abrígate si vas a ir al bosque, ¿vale?
—Siempre me abrigo…No me trates como a una niña, Gale.
—No te trato como a una niña, Catnip….Hasta la noche…—Abre la puerta para salir.
—¿Vas a ir a verla luego?—Pregunto, no sé si por curiosidad o por algo más que no puedo descifrar.
—¿A Madge?— Asiento mordiéndome el interior de la mejilla sin mirarle a la cara porque si lo hago el rubor acudirá a mis mejillas—Puede ¿Por qué?
—Curiosidad…No sé cuantas veces vas a verla, ni cuánto tiempo pasas con ella, no quiero entrometerme…— Le oigo reír y levanto la vista.—¿Qué te hace tanta gracia?
— Qué no te vas a entrometer en nada…y si crees que es así es que estas más ciega de lo que creía…—Le miro sin entender nada— ¿Quieres otro beso para que te lo demuestre?— Da un paso hacia mí y aunque me cuesta más de lo que debería yo retrocedo.
—No me entrometo, vale. ¿Vas a ir a verla?
—Sí, me pasaré por su casa para ver si tiene novedades, no puede estar dentro del despacho de su padre mucho tiempo. ¿Quieres venir?
—¿yo…?
—No tu hermanita…—resopla.—Ven a esperarme a la salida de la mina. Iremos juntos. Así te enteras de las novedades…— Se da la vuelta para irse, supongo que asumiendo que estaré allí cuando salga.—Por cierto, Madge no sabe nada de porque quiero que me cuente esas cosas, no quiero asustarla innecesariamente, así que…intenta que no se te escape.
—No lo haré…
—Perfecto, hasta esta tarde entonces—Me da un beso en los labios y antes de que pueda recriminarle nada se va.
Suspiro y dejo que se marche, subo a cambiarme y ponerme la ropa de caza, como le prometí a Gale me abrigo para ir al bosque. Allí hago lo de siempre, compruebo las trampas e intento cazar durante toda la mañana, aunque hoy hace especial frío por lo que no tengo mucha suerte y solo consigo tres ardillas y un conejo. Regreso al distrito para comer. Él conejo se lo vendo a la carnicera y las ardillas se las llevo a Hazelle que me invita a comer. La pequeña Posy no deja de intentar jugar conmigo, aunque como los niños nunca se me han dado bien al final la niña desiste. Hazelle me pregunta cómo es pasar las noches con Gale, si me ayuda, y si no fuera porque es su madre creería que insinúa algo, no creo que se me note que él me ha besado varias veces.
Cuando acabamos de comer me despido de la familia de Gale y voy a casa a darme una ducha caliente. Cuando acabo me pongo unos pantalones vaqueros y una camiseta de manga larga y espero hasta que den las seis de la tarde que es la hora que a la que sale Gale ahora en invierno. Aún así salgo media hora antes de casa y a menos cuarto ya le estoy esperando. Gale sale completamente limpio de la bocamina junto con un par de compañeros, uno de ellos le da un codazo y le dice algo que no llego a oír, aunque veo como mi amigo resopla y se acerca a mi dando grandes zancadas, me agarra de la muñeca y tira de mí hacia la zona de los comerciantes, donde vive Madge, y volver a verla de nuevo me pone nerviosa. Suelta mi muñeca pero lo que agarra es mi mano.
—Hemos decido ya un día para empezar la huelga.—Susurra cuando llegamos a la plaza.
—¿qué? ¿Cuándo?— Intento que frene pero él no lo hace, sigue tirando de mí.
—Después del Día del Paquete, así la gente tendrá más comida más tiempo. Quizás nos escuchen.
— eso un día después de que lleguen Peeta y Delly.
— Eso también lo sé, no estarás sola ya.
—Me da igual estar sola, ¡no quiero que te pase nada a ti! ¿Tan difícil es de entender, Gale?—Resopla parándose frente a la puerta trasera de la casa de Undersee.
—Lo entiendo, pero no te comprendo, Catnip.
—¿Por qué no? Eres mi amigo, si te pasara algo…— Susurro
—No te preocupes por mí, ¿vale?— me besa de nuevo en los labios y antes de que diga nada pica a la puerta de Madge.
Ella abre inmediatamente. Lleva puesto un bonito vestido de lana que se ajusta a su cuerpo, no puedo evitar pensar que lo ha hecho a posta porque esperaba a Gale.
—Gale, Katniss, hola— Sonríe, no parece sorprendida de verme allí. Nos deja pasar y vamos hacia la cocina.
—No tengo nada nuevo, lo siento…—Murmura— mi padre no sale del despacho, prácticamente hasta duerme ahí.
— eso es extraño…—Murmura Gale.
—¿Por qué?—Pregunta Madge mientras nos prepara un té.
—Aún es pronto para que te lo diga, rubia, pero pronto lo sabrás.
—Debería dejar de intentar ayudarte si no me cuentas nada más. Esto de ser una mensajera sin saber de qué va el tema…
—Dame un par de días, Madge, de verdad que pronto sabrás de qué va todo.— Madge nos sirve el té e incluso pone encima de la mesa un plato de pastas.
—llevo dándote el par de días casi dos semanas…
—necesito un par más, nena.
—¿Luego me lo contaréis?
—Lo haremos, te lo prometo—Gale se mete una pasta entera en la boca sin ningún tipo de modales, y Madge sonríe por eso, y suspiro porque me siento completamente incomoda aquí, como si sobrara. Luego él se bebe el té de un trago, justo antes de que el alcalde entre por la puerta.
—Gale, Katniss, que sorpresa veros por aquí…¿nos traéis algo?
—Hoy no señor, solo vinimos de visita, ya nos íbamos, Señor.—Gale me coge de la mano y tira de mí hacia la salida casi sin dejar que me despida.— Adiós Madge…—veo perfectamente como le guiña el ojo, y eso me pone furiosa.
—¿a qué viene eso? ¡Le has guiñado un ojo! ¡Estando yo aquí!
—No me montes una escena de celos— eso me deja muda— solo lo he hecho para que vaya al despacho de su padre ahora que el no está ahí.
...
Nota de autor: La página esta haciendo muchas tonterías y me ha costado subir el capitulo un montón, pero aquí está, con Katniss confusa y Gale rebelde preparado para todo.
Actualizo martes y viernes
Besos de fuego!
