Disclaimer: The Hunger Games no me pertenece.


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Gale

Hoy es la última noche que voy a pasar aquí, en casa de Katniss, no creía que eso me pusiera tan ansioso o nervioso. La sensación que siento al saber que otro va a ocupar mi lugar es demasiado opresiva, aunque lo es más cuando pienso que en realidad soy yo el que está ocupando el lugar de otro solo por un par de semanas.

Katniss esta tarde me contó que ayer Peeta la llamo por teléfono y le notó extraño, le dijo que cuando regresara tenían que hablar, pero que por teléfono no podía decírselo. Le dije que seguro que era porque estaba en el Capitolio rodeado de gente extraña y que ya llevaban tiempo separados. Pero que ella haya notado algo raro en Peeta me hace pensar que al panadero le pasa algo, y nada bueno. Quizás haya vuelto a haber disturbios, incluso en el Capitolio. Eso sería fabuloso. Ojala tenga razón.

Mientras cenamos Prim nos cuenta las cosas del colegio, Katniss debería seguir yendo, pero como ha estado en los juegos, han hecho una excepción, como con Peeta y Delly. Ya no tienen que pisar la escuela, y casi mejor porque a partir de los dieciséis lo único que te enseñan es lo importante que es el carbón para el país y poco más. Deberían enseñarnos más cosas, historia matemáticas, economía…cosas así, útiles, no solo cosas sobre el carbón que al final no nos sirven para nada.

Katniss tampoco está muy habladora, supongo que por la preocupación por su novio (como amarga esa palabra) y yo no insisto mucho delante de su familia para que hable. Cuando acabamos y nos encargamos de recoger la mesa, me pide que una vocecilla muy impropia de ella que vayamos a la habitación a dormir ya. Que está cansada.

No me niego porque es uno de los mejores momentos del día. Acostarme a su lado. Mientras que ella va al baño a ponerse su pijama y me quito mi ropa quedándome en calzoncillos y camiseta interior y me meto en la cama, tapándome hasta la cintura y apoyándome en el cabecero. Cuando aparece en la habitación y cierra la puerta me sonríe un poco. Tiene los ojos enrojecidos, como si hubiera llorado.

— Catnip ¿estás bien?— Asiente acercándose a la cama pero no se sienta en su lado, sino que se sienta al bode de mi lado y me mira.

— Te voy a echar de menos, ¿sabes?— Susurra— esto…no creía que fuera a afectarme tanto…

— Creía que era por Peeta…

— A él le voy a ver mañana…— Susurra— Y va a estar conmigo todos los días. Pero tú volverás a los domingos. Y habíamos vuelto a tener tan buena relación, casi como antes…

—Creo que ahora es mejor, Catnip.

—¿Por qué?

— Antes no habíamos compartido cama…— Intento sonreírle—y ya no te apartas cuando te beso en los labios— Me acerco y le doy un suave beso en los labios, el beso que le di frente a la casa de alcalde fue el último, pero no se aparto, y ahora tampoco se aparta.

—Gale— Murmura— ¿Qué te dije de besarme?

— Eso casi no es ni un beso, si te diera un beso de verdad…— Susurro y veo como la piel de su cuello se eriza, algo que me sorprende.— ¿Te gustaría verdad? un beso, como los que aquel día que casi me comes a besos…

—Prefiero no hablar de eso, Peeta llega mañana…ya me cuesta lidiar con eso como para volver a besarnos…— Sonrío, creo que está reconociendo que le gusta besarme, y eso hace que las mariposas de mi vientre revoloteen absurdamente, maldito amor.

—Nadie tendría que saberlo ¿lo sabes? Tú y yo, solos, incluso podríamos hacer el amor y nadie lo sabría…—la beso en la mejilla y noto como ella deja escapar un suspiro, inclinando la cabeza hacia mi cara.

—Gale, calla, no…necesito que no digas esas cosas…Si tú y yo hiciéramos algo como eso, si nos acostamos…todo cambiaría…— Sus manos van a mi pelo y me lo acaricia, sin separa ni un milímetro su cara de la mía.— Nuestra a mistad se rompería…— Sus manos bajan a mi nuca, me rodea el cuello con sus brazos y acaricia esa parte de mi cuerpo, haciendo que toda la piel se me ponga de gallina.—Los remordimientos…me comerían por dentro…

—No tiene porque romperse nada, Catnip— No sé por qué lo hace, quizás por comodidad, pero se coloca horcajadas sobre mis piernas y apoya su frente en la mía.

—Lo haría Gale…pasaría, me conozco y te conozco…

—Podríamos tener algo más que solo la amistad…lo sabes…podríamos intentarlo— Una de sus manos se posa en mi hombro pero la otra me tapa la boca.

— Sssshhhh…—me mira a los ojos, parece triste, sé que está teniendo una pelea interna. Una pelea en la que se cruzan sus sentimientos por mí y sus sentimientos por el panadero.—Peeta…— Susurra su nombre y lo dice lastimeramente.

—Peeta… Si no te hubieran cogido, todo habría sido diferente, lo sabes ¿verdad?

—No tendría pesadillas…

—No me refiero a eso Catnip, si no te hubieran cogido, tú y yo…— Acaricio su cara reprimiendo las ganas de besarla, las ganas de luchar por ella de convencerla que me quiere, que tiene que estar conmigo.

—Era lo que todo el mundo esperaba…creo que hasta mi madre ya nos planeaba la boda…— Susurra intentando bromear aunque veo que en sus ojos están a punto de derramar varias lagrimas. No me contengo más y la atraigo más hacia mi cuerpo, todo lo que podemos y la abrazo. Como nunca nos hemos abrazado ella y yo. Ella me rodea con fuerza también y pega su cabeza a mi hombro en la curvatura de mi cuello, noto como su cuerpo empieza a convulsionar suavemente por un llanto silencioso.— es todo tan difícil…Los juegos, los sentimientos…Yo no quería tener sentimientos ¿sabes? Bueno, claro que lo sabes…lo hablamos mil veces…nada de novios, nada de marido y nada de hijos…y ahora…

—Lo sé, Catnip, ¿por qué crees que nunca intente nada…?

—Tú…— se calla, y creo que sé lo que quiere decir, aunque no se atreve, apuesto que le da miedo escucharlo.

—Te lo diré cuando estés preparada, Catnip, pero no voy a dejar de luchar, sabes que no me rindo…— Se separa de mí y me mira con cara de confundida, a veces hasta es adorable que no se entere de ciertas cosas.

—Gale…— Susurra y sus manos bajan por mis brazos, hasta donde están colocadas mis manos, ahora en sus caderas.

—¿Qué pasa ahora…?— se muerde el labio inferior, tan fuerte que se lo deja prácticamente blanco.

—Voy a besarte…—esas tres palabras me hacen soltar el aire que tengo en mis pulmones de golpe sin poder remediarlo, y el hormigueo de mi bajo vientre crece tanto que me sube hasta la garganta.— y sé que cuando empiezo a besarte no puedo parar…solo…fréname…— Solo me da tiempo a asentir una vez antes de que los labios de Katniss estén sobre los míos y medio segundo después su lengua me los acaricia y me los separa para jugar con mi lengua que sale al encuentro, con dulzura al principio, aunque nuestro beso no es dulce más de dos segundos. Sus labios empiezan a moverse con fuerza contra los míos, sus manos aprietan mis manos que a su vez aprietan sus caderas pegándola más a mí. Como me dijo, Katniss no se frena, sigue besándome jugando con mi lengua, mordiéndome los labios, le pone tanto ímpetu que noto como sus caderas empiezan a moverse. Primero creo que lo hace para acomodarse, pero unos segundos después me doy cuenta de que no es solo para eso, tienen un leve movimiento de vaivén sobre mí haciendo conexión con mi entrepierna excitada, oigo como sale un gemido de su boca cuando el roce es más fuerte. El gemido me hace reaccionar, podríamos seguir así toda la noche, podríamos llegar a más. Pero me pidió que la frenara, y no sé de dónde saco la fuerza de voluntad para soltar sus caderas que ahora ya se mueven sin disimulo y colocar las manos en sus mejillas. Cojo su cara entre mis ellas y rompo el beso.

— Ya Catnip…ya…—Los dos estamos jadeando y sus caderas no paran. Aprieto con fuerza los ojos y bajo las manos para detenerlas. Pero ella aprovecha para besarme de nuevo. Y tengo que separar mi cara de la suya.— Katniss…ya…o no respondo de mi mismo. No tengo más fuerza de voluntad guardada, no soy de piedra y la estoy usando toda ahora.— Me mira jadeando y asiente suavemente. Aunque no se aparta de encima de mí y eso que tiene que notar entre los muslos lo duro que estoy.

—Gracias— Susurra—Por el beso y por esa fuerza que yo no tengo.

—Solo la tengo porque no quiero hacerte daño ni perderte…—le beso en la frente.— Ahora dejemos los besos, volvamos a ser amigos. Bájate de encima de mí…—Susurro. Ella vuelve a asentir como si estuviera aturdida aun y pasa la pierna para el mismo lado, colocándose en su lado de la cama. Cierra los ojos y yo también. La excitación va a poder conmigo.

— ¿Estás bien?— Susurra y cuando la miro me está mirando— sé que ha sido una locura, pero es nuestra última noche, es nuestro último beso…—Asiento, el último beso…eso ya lo veremos, no pienso rendirme, y menos ahora que sé que le es casi imposible controlarse conmigo. Por algo será.

—Tengo que ir al baño…vengo ahora, ¿vale?— ella asiente, no sé si sabrá porque necesito el baño con urgencia pero ahora mismo es algo que no me importa, si no voy allí puede que no lleguemos a pasar la noche vestidos.

Me levanto intentando ocultar lo máximo posible la erección, aunque es casi imposible por lo ajustado de la ropa, aun así no le doy la cara y salgo del cuarto prácticamente corriendo. Doy las gracias por no encontrarme con ninguna de las otras dos habitantes de la casa antes de echar el cerrojo de la puerta del aseo. Respiro profundamente y hago lo único que sé que funcionará. Por culpa de ella esta semana la masturbación se ha convertido en una práctica casi diaria para mí. Maldita Catnip.

Cuando vuelvo a la habitación unos minutos después veo que ella está dormida ya, tiene pinta de niña pequeña durmiendo, me gusta. Me acuesto a su lado y cuando apago la luz ella se acurruca contra mí, no sé si se ha despertado o lo hace dormida, pero yo la abrazo pegándola más a mi cuerpo, decidido a no rendirme contra el panadero.

Puedo hacer que todo cambie, mi relación con Katniss y la vida en el distrito. En dos días todo puede solucionarse.

A la mañana siguiente no hablamos del beso apasionado. Desayunamos juntos como siempre, y luego me preparo para ir a la mina. No me resisto a despedirme de ella con un beso en los labios, puede que no la vea en varios días.

En la mina Bristel y yo hablamos con todos los compañeros. Les contamos nuestro plan. La cosa es sencilla. Acudir a la mina pero no trabajar. Quedarnos en los vestuarios o en la boca mina. Si somos muchos los agentes de la paz no podrán con todos, y no es como si los Agentes de la Paz del distrito fueran demasiado inteligentes. Darius es casi un adolescente que va de chica en chica buscando sexo, y Cray es un borracho al que le vendo mi caza furtiva y paga a algunas chicas de la Veta para acostarse con ellas. Bristel está seguro de que no darán problemas.

El Día del Paquete llega y no veo a Katniss por ninguna zona del distrito, aunque supongo que es normal, todo el distrito está revolucionado con los sacos de patatas, las latas de comida embasada, los dulces que les dan a los niños…Los mineros han corrido la voz de lo que tenemos intención de hacer entre los más pobres del distrito por lo que ellos procuran coger toda la comida que pueden.

La voz corre tanto que llega a los oídos de Madge, y ese día cuando salgo de la mina me está esperando. Bristel ríe y me da un codazo en las costillas con una de sus bromas de "las tienes a pares chaval". Resoplo y cuando me acerco a ella veo que tiene el ceño fruncido.

—¡¿Para eso querías saber cómo iban en otros distritos?!— Me grita.

—Baja la voz, no quiero que nadie sepa que sé eso. Pero sí, las cosas están cambiando. Todos los distritos unidos podremos hacer algo.

—Podéis morir todos, en el siete los Agentes de la Paz arrestaron a gente. Les azotaron…

— ¿Crees que Cray va a hacer algo así? Pero si apenas se puede mover de lo ebrio que va siempre.

—¿Y si hay otros?

—Les plantaremos cara no van a poder con todos los mineros.

—Pero si con unos pocos ¿y si estas entre ellos, y si te hacen daño?

—Madge, por favor…me arriesgaré, estoy seguro de que algo conseguiremos. No puedes entenderlo porque nunca has pasado hambre ni has tenido necesidades, y me parece perfecto por ti, rubia, pero la gente de la Veta se muere de hambre. Tenemos que hacer algo. Quizás hasta te libre de la Cosecha los dos años que te quedan…—me mira a los ojos.

— No van a eliminar los juegos, Gale… y menos los próximos que es un Vasallaje…

—Te prometo que tendré cuidado, Madge. Nadie sabrá que me has ayudado. Te lo prometo, sabes que nunca rompo mis promesas, has sabido de que iba la cosa…aunque me hubiera gustado que no ten enteraras por otros…— Intento poner una voz dulce para ella, en parte porque no quiero que se preocupe y en parte porque quiero tenerla un poco alejada de todo y contenta.

—Prométeme que si las cosas se ponen feas te alejaras.

—No, no te voy a prometer eso.— resopla cruzándose de brazos— Ya me conoces. Ahora vuelve a casa, intenta no acercarte mucho por aquí estos días. ¿Vale?— Madge asiente, me gusta lo complaciente que es conmigo la mayoría de las veces, sonrío un poco y la beso en la mejilla. Luego ella se va hacia la zona de los comerciantes, a su casa y yo me voy a la Veta.

Al día siguiente los mineros acudimos a la mina como hemos planeado, pero no bajamos al pozo, y a aquellos que quieren hacerlo se lo impedimos.

Empieza el cambio.

...


Nota de autor: Capitulo del martes, como siempre, gracias a todos por llegar hasta aquí, a los que no os gusta la historia y veis forzadas los pairings, ya expliqué mi punto de vista en el ask y en mi facebook. Parece que las cosas en el doce empiezan a ponerse serias, y en el proximo capitulo ya tenemos a Peeta y Katniss reunidos...

Solo quería decir una cosa Dr Bones, lo de una madre jamas dejaría que una hija comparta habitación con un amigo, es raro. No conozco a nadie que haya tenido problemas con eso, pero si con novios/parejas. Me ha sorprendido tanto que tenia que decirlo.

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Besos de fuego!