Disclaimer: The Hunger Games no me pertenece.
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Katniss
Me parece increíble que todo haya pasado tan rápido, como las cosas se forman y se destruyen de una forma tan fácil y son tan difíciles de mantener. Hace ya tres días que Peeta y Delly regresaron de su Gira de la Victoria. Y Peeta y yo deberíamos estar felices y sin embargo ni siquiera nos vemos.
Fui a esperarle al tren emocionada, y aunque rodeada de periodistas no me importó saltar a sus brazos y besarle, la verdad es que le había echado mucho de menos, aunque ahora le eche aún más de menos.
Su beso no fue como me lo esperaba, pero supuse que era por mi sorprendente emoción al verle, aun así me abrazo y me sonrió, me acaricio la cara y el pelo. Aunque volvió a repetirme que teníamos que hablar cuanto antes en un susurro al oído. Cuando la gente se dispersó, me llevo de la mano hasta su casa, aunque antes se despidió de Delly con un beso en la mejilla que me hizo apretar los dientes por beso y por el rubor de ella.
—¿Te preparo un té?— Susurró llevándome de la mano al salón.
—No, gracias, estoy empezando a preocuparme. Pareces muy nervioso— en ese momento no sabía que le pasaba y estaba empezando a asustarme. Me obligo a sentarme en uno de los sillones y él se sentó en el sofá a mi lado.
—No sé por dónde empezar. Si explicando, preguntando o con un ataque de celos…—Murmuró él.
—¿Perdón? Peeta no te sigo…
—Ya…ya…— Respiró profundamente. —En el Capitolio Snow tuvo unas palabras conmigo.
—¿Sobre qué? No hemos dado más problemas. Solo nos hemos separado estos quince días…
— En estos quince días han pasado muchas cosas.— Respiró hondo de nuevo.— Resulta que literalmente te amenazo, dijo que eras una esperanza para los distritos por lo que hiciste, que estas viva porque quiere que seamos una pareja feliz, que la gente piense que lo hiciste por amor.
— Esa misma conversación la tuvo conmigo hace seis meses. Somos una pareja, nos queremos.— Intenté cogerle la mano pero él me la apartó.—¿Peeta?
—A ver…— Suspiró de nuevo— Delly tiene pesadillas…muy fuertes…bueno, ya viste su aspecto cuando nos fuimos, apenas comía, no dormía…
—Ahora parece estar mucho mejor…— Reconocí porque la chica no tenía ningún atisbo de ojeras y sus mejillas estaban de nuevo sonrosadas.
— A eso voy. Me he dedicado a cuidarla durante todo el viaje. La primera noche no quiso cenar. Le llevé la cena a su habitación…y…acabé durmiendo con ella— creo que en ese momento dejé de respirar y mi boca y mis ojos se abrieron desmesuradamente, como cuando te dan un susto o te caes de un árbol y te roba todo el aire.
— ¡¿Dormiste con ella?!—Asintió como tal cosa como si estuviéramos hablando del tiempo.
—Sí dormí con ella, no grites, Katniss…—Murmuró— y bueno, empezó para reconfortarla, y luego solo porque nos apetecía, pero también la he besado. Varias veces.
—La has besado…—Creo que oí como mi corazón se paró, y los celos recorrieron cada una de mis venas, no pude evitarlo y sin pensarlo le pegué un tortazo— ¡¿Cómo pudiste?!— él se frotó la mejilla mirándome con los ojos entrecortados.
—No seas hipócrita, Katniss, Snow sabia que lo hacía porque había grabaciones. Como también las hay de Gale besándote a ti, saliendo de tu casa a las 6 de la mañana con beso incluido, cogidos de la mano por la Pradera…—
—Peeta yo no…cuando te fuiste, tuve pesadillas, me pasé dos días sin dormir, hasta que no pude más y bueno, volví a dormir…me desperté con una pesadilla y me fui al bosque— Susurré muy bajo— Gale me encontró allí, muerta de frío y me llevó a casa…. Y le pedí que se quedara a dormir conmigo…Pero Gale es mi amigo. ¡Tú estuviste liado con Delly!
—Gale está enamorado de ti, esos besos no son simple besos de amistad, lo sabes.
— ¡Y Delly lo está de ti! ¿O es que no te has dado cuenta?
—Sí me he dado cuenta, Katniss.
— Y la besas…
— Como tu besas a Gale…— Se frotó las sienes.— El caso es que no podemos dejarlo así como así. Ni porque yo haya dormido con Delly ni porque tu hayas hecho a saber qué con Gale.
— ¿Cómo que a saber qué, Peeta?—Me levanto— ¡¿Crees que me he acostado con él?!¡No lo he hecho!— a mi mente llego el remordimiento de que no lo había hecho porque Gale me frenó, dos veces, pero eso es algo que de momento Peeta no debería saber.— ¡Puede que tú si lo hayas hecho con Delly!
—No te he sido infiel…
—La has besado, eso es…
—Bueno, estamos empatados, Katniss…— entrecerré los ojos y le miré cruzándome de brazos, estaba enfadada y dolida, pero a la vez me sentía culpable, culpable porque yo si sabía hasta dónde llegue con Gale, pero creo que los celos ganan a la culpabilidad.
—No me esperaba esto de ti…— Susurré—Todo lo que me decías…el tiempo que estuviste enamorado de mí…
— Qué me bese con Delly no quiere decir que haya dejado de estar enamorado de ti…Pero yo siempre he pensado que tu sentías algo por…él…y…que le beses…
— Peeta, sabes que te quiero…
—¿Pero cuanto me quieres?
—Peeta…estoy…estoy enamorada…—Tardé unos segundos en contestar porque creo que estaba abrumada.
— Has dudado…—Murmuró cerrando los ojos rascándoselos— Sea como sea, Katniss, aunque no sientas nada…tenemos que seguir juntos…
—Peeta no es como si tu no hubieras hecho nada…somos ambos culpables…— Resopló.
—Culpables o no tenemos que estar juntos, como pareja. Te ha amenazado, y no me extrañaría que Delly o Gale también estuvieran amenazados…
— Algo me dio a entender Snow…— Susurré.
—Te quiero, Katniss…— Susurró intentando cogerme la mano pero yo la aparté
—Peeta…yo…Necesito pensar…dame... unos días…— Salí corriendo de su casa, y entré en la mía dando un portazo.
Y hasta hoy no he vuelto a verle. Ni a él ni a Delly ni siquiera a Gale porque no he salido de casa, ni de mi cama. No he querido verles, aunque Peeta lo ha intentado varias veces, pero ahora no quiero estar cerca de él, porque me hace pensar en lo que ambos hemos hecho: engañarnos mutuamente. Y no sé qué sentiría él, pero yo cuando a Gale le decía que no podía parar era verdad. No podía haber parado si él no hubiera frenado nuestros besos. Ni siquiera salí ayer el Día del paquete, porque tengo dinero de sobra para comprar lo que quiera, sé que mi hermana cogió una bolsa de caramelos, y podría echarle la bronca por no dejárselo a otros niños, pero no tengo fuerzas para ello.
Ni siquiera tengo fuerzas para explicarle a mi madre que ha pasado entre Peeta y yo, porque no he dormido con él, porque he dejado que estos dos días las pesadillas volvieran a invadir mis sueños. Pesadillas en el que le perdía a manos de Delly, o pesadillas en las que Gale intentaba matarme a mí, arrancarme el corazón.
No soy consciente muy bien cuando la habitación empieza a quedarse a oscuras, está oscureciendo un nuevo día y está empezando a nevar de nuevo con fuerza. Con suerte la nevada disuadirá a Peeta de intentar venir hoy. Cuando golpean con fuerza la puerta de la calle espero que sea Peeta, aunque los golpes que dan, no son muy propios de él. Oigo una voz suave a bajo y luego sube gritando mi nombre hasta mi habitación. Es Madge, viene con las mejillas rojas, el pelo húmedo y con copos de nieve en él, llorando a mares.
—Katniss, ¡es Gale…!— Grita— ¡van a azotarle en la plaza!
—¿Qué?—mi voz sale ronca y no proceso bien las palabras.
— Nuevos Agentes de la paz…Van a azotarle, con un látigo…está atado…esta…— empieza a llorar tan fuerte que no entiendo lo que dice. Pero ya no me importa.
Bajo las escaleras sin ni siquiera cambiarme, solo me pongo las botas y cojo el abrigo y en pijama salgo corriendo hasta la plaza. La nieve del suelo hace que me resbale un par de veces y caiga de bruces, pero no me importa, Madge me ayuda a levantarme ambas veces, algo que agradezco aunque ninguna de las dos decimos nada. Detrás de nosotras oigo como me llaman, reconozco la voz de Haymitch y la de Peeta, pero no pienso esperarles.
Cuando llegamos a la plaza Madge y yo estamos jadeando intentando coger aire, el aire frío quema en la garganta y los pulmones y las piernas me arden, pero no puedo ver el centro de la plaza, hay mucha gente, mineros sobretodo.
—Tenemos que llegar al centro…—Murmuro jadeando. Cuando hablo un par de personas se dan la vuelta y me miran, se apartan y hacen que se aparten el resto, casi como haciendo un pasillo para que Madge y yo podamos pasar.
Cuando la marea humana se aparta del todo y llego a donde ya no hay nadie delante lo que veo es aterrador. Hay tres hombres atados a un enorme poste que ahí no estaba hace un par de días. No les veo la cara a ninguno de los tres, pero al que está justo dándome la espalda a mí no le veo ni un trozo de piel sana de la espalda desnuda. Los tres cuerpos caen flácidos solo sujetos por las cuerdas atadas, en uno de los movimientos del látigo, cuando toca al hombre que está siendo azotado hace que su cara gire, aunque no haría falta, su pelo para mi es inconfundible. Gale es el hombre que está siendo azotado ahora.
—¡NO! ¡NO! ¡NO!— Corro hacia Gale sin importarme nada más, ni siquiera miro al Agente de paz, abrazo la espalda de Gale antes de que el siguiente latigazo caiga, aunque eso no lo frena. Me da en la espalda, y me hace gemir aunque tenga el abrigo cubriéndomela, el dolor es horrible.
—¡Maldita cría!— el Agente de Paz me maldice, no le reconozco la voz, pero me da igual no pienso soltar a Gale. Vuelvo a oír como el látigo suena en el aire, pero no me da, aunque sí que oigo un nuevo gemido.
— ¡Espera!— Esa es la voz de Haymitch, me da igual, no pienso soltar el cuerpo de Gale aunque él no sepa que estoy ahí, solo levanto la vista para mirar a los otros dos hombres ensangrentados, unos de ellos es Bristel, el otro aunque le he visto mil veces en el quemador no recuerdo su nombre.— ¿No sabes quiénes son? Al alcalde le va a gustar bien poco que hayas golpeado a su hija…—Así que es eso, también ha golpeado a Madge.
— Se ha metido en el medio, las dos…Sácalas de aquí…—El Agente de la paz le ordena a Haymitch.
—Ninguna de las dos va a irse, y no creo que quieras hacerle daño a ninguna, ella es la prima del chico, Katniss, la cazatributos, ¿la conoces? No creo que a Snow le haga gracia que la azotes o le hagas daño…— El hombre parece pensárselo.
— Creo que cuarenta latigazos para un chico de su edad son suficientes, señor.—Eso lo dice otra voz que no conozco.
—Muy bien.—Dice cuando parece que han pasado horas.— Llevároslos, a los tres y a las chicas…
Noto que alguien me sujeta del hombro y cuando miro hacia arriba veo que es Peeta, tiene las cejas casi juntas de la pena, no dice nada cuando empieza desatar las manos de Gale, al que tengo que sujetar con todas mis fuerzas para que no caiga al suelo. No sé quien desata a los otros dos hombres, ni siquiera sé quien trae los tablones para colocarles, ninguno de los tres tienen el suficiente dinero para pagar un medico asique los tres hombres son llevados por sus compañeros a mi casa. Mi madre puede curarles casi tan bien como un médico de verdad.
Mientras que caminamos hacia la Aldea miro a Madge, se tapa un lado de la mejilla con una mano y tiene sangre en ella, le ha cortado en la cara. No sé si decirle algo o no, estoy cubierta de sangre de Gale, agarrando su mano mientras que Haymitch, Peeta y Thom llevan la camilla improvisada. Al final decido esperar a llegar a casa.
Cuando atravesamos la puerta de mi casa parece que mi madre ya nos está esperando. Ha retirado las cosas de encima de la mesa de la cocina y pide que al que peor esté le pongan encima de ella, a los otros dos le suban a las habitaciones. Yo quiero poner a Gale en la cocina, pero el resto dice que Bristel es el que está peor. Por lo que mi madre indica que pongan a Gale en mi habitación y al otro hombre, que me entero que se llama Arthur, le ponen en la habitación de invitados.
Yo me quedo con Gale todo el tiempo, mientras que lo cambian del tablón a mi cama sus heridas sangran abriéndose y él gime. Le aprieto la mano con fuerza y se la beso. Arrodillándome a su lado.
—Aguanta un poco…—Le susurro— Mi madre tiene que atender primero a Bristel, luego vendrá y te dará algo para el dolor ¿vale?— el no dice nada, solo tiembla. No sé si es de frío o por el dolor, cuando levanto la vista en la habitación solo estamos Madge, Peeta y yo en la habitación.—Tu cara, Madge…
— Es solo un corte, se curara…
—Peeta, una toalla, dale una toalla— Susurro porque no pienso apartarme del lado de Gale. Peeta asiente complaciente y corre al baño y ayuda a Madge con su herida.— ¿Fue con él látigo?
— Sí…— Susurra.
—A mi me golpeo en la espalda…gracias…por ponerte en el medio.— Susurro mirando de nuevo a Gale, porque no quiero mirar a Peeta, que no ha cambiado su cara de pena y de asombro. Gale vuelve a gemir y yo acerco mi cara a la suya cuando intenta moverse.— Tienes que estarte quieto, Gale…cálmate…
—¿Por qué ha pasado esto?—Murmura Peeta.
—Porque Gale es un idealista—Murmura Madge— creyó que no trabajando iban a poder solucionar algo…
—En otros distritos están pasando cosas así también.
—Lo sabía, eso le dio alas…—Murmuro acariciando el pelo de mi amigo.
—¿le contaste lo que yo te decía?
—En parte…
— Y otra gran parte de la culpa la tengo yo—Murmura Madge sentándose en el suelo junto a mí, supongo que para mirar a Gale también.
...
Nota de autor: Gracias por llegar hasta aquí. Parece que a Gale no le ha salido muy bien su afán revolucionario. De momento...
Actualizo martes y viernes (el martes que viene será por la tarde)
Besos de fuego!
