Disclaimer: The Hunger Games no me pertenece.
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Gale
Cuando abro los ojos siento como si la cabeza fuera a estallarme, pero en cuanto muevo uno de los brazos, o lo intento la espalda me arde y lo recuerdo todo. Negarnos a bajar al pozo, impedírselo a los que querían bajar, la primera pelea con uno de los mineros que quería trabajar. A Cray separándome de él. Luego los nuevos Agentes, un hijo de puta que tiró al suelo a Bristel y le pateo en la cara. No pude resistirme y me lancé a por él junto con otro compañero, el hijo puta se llevo varios puñetazos y patadas nuestras, pero luego se vengó de los tres. Sesenta latigazos por cabeza.
Recuerdo contar perfectamente los latigazos de Bristel y de Arthur. Sesenta. Perdieron el conocimiento sobre los treinta latigazos y aun así el cabrón no paró con ninguno. De los míos deje de contar a los veintitrés, aunque no sé cuando perdí la consciencia, no sé si todo lo que recuerdo después es verdad o solo lo causó el dolor. Estaba inconsciente cuando sentí un cuerpo abrazándome, y lo reconocería en cualquier parte. Luego volví a perder la consciencia. Tengo lagunas, no sé donde estoy pero al menos es una cama blanda y no huele a carbón, por lo que no es la mía. Intento mover la otra mano pero noto que algo, que alguien me la tiene agarrada. Y su mano es inconfundible, pequeña y fina, aunque esté a oscuras. Intento moverme de nuevo pero no puedo, un dolor punzante me atraviesa toda la espalda. La debo de tener en carne viva, no puedo evitar gemir de nuevo.
Maldito hijo de puta.
—¿Gale?—Susurra.
—Hola Catnip…—Enciende la luz de la lamparita y veo que estamos en su habitación, ella sentada en el suelo y yo en la cama. Reprime un bostezo y me sonríe un poco recolocándose una manta por encima.
—Por fin te despiertas sin gritar…
—¿Qué?— Susurro, tengo la boca seca, tengo mucha sed.
—¿No lo recuerdas?—intento negar con la cabeza pero al final desisto.
—No.
—Llevas tres días despertándote gimiendo y gritando, ni has bebido ni comido…
—Entonces eso explica la sed que tengo…
—¿entonces no te acuerdas de nada…?
—Creo que algo sí, a ti todo el tiempo cerca…— Noto como se ruboriza un poco.
— Tenias sed, ¿no?—Me acerca un vaso con una pajita—bebe despacio o te atragantaras, y no te vendrá nada bien…—Asiento y cojo la pajita para beber lentamente como me ha dicho, tengo mucha sed pero no puedo beber más de medio vaso.
—¿No quieres más? ¿Te duele mucho? Puedo inyectarte otro calmante.
—¿Ahora eres mi enfermera…?
—Puedes llamarlo así, llevo siéndolo estos tres días…
—¿Dónde has estado durmiendo?
— Son las tres de la madrugada, ¿donde crees que he dormido?
—¿Aquí? ¿En el suelo? ¡Catnip!
—¡Ssshhh!— Me tapa la boca con los dedos— Después de lo que vi no pienso dejarte solo ni un minuto.—Se inclina un poco y me besa en la frente como he hecho con ella alguna vez, es extraño, aunque cuando me besa en los labios me gusta más.
— Si me vas a callar así siempre no dejaré de hablar…— Ella sonríe.
—Serás…—Me vuelve a coger la mano—He pasado mucho miedo Gale…— Susurra de repente. —No hagas mas tonterías…Me contaron los que pasó.
— Solo defendí a un compañero…— Susurro empiezo a sentirme muy cansado de nuevo así que cierro los ojos.
— Es muy tarde, duerme un poco más. Voy a apagar la luz.
— Espera…—La miro a los ojos, se ha puesto nerviosa cuando me referí a "un compañero"— ¿Cómo están Bristel y Arthur…?— ella cierra los ojos y aparta la mirada.
— Deberías dormir…
—Catnip,— Hago fuerza de voluntad y aunque duele como si me rasgaran la piel de los omóplatos con cuchillas, cojo su barbilla y la obligo a que me mire.— ¿Dónde están?
— Arthur está en la habitación de invitados…— Susurra—Bristel…no superó las heridas…—me mira a los ojos y me aprieta con fuerza la mano. Yo tengo ganas de gritar, de llorar, de levantarme y buscar a ese hijo de puta. Pero no puedo hacer nada de eso. Ni siquiera las lágrimas acuden a mis ojos.
—maldito hijo de puta, cuando pueda moverme…
—Sssshhhh— Katniss vuelve a sisear—No vas a hacer nada, por favor Gale, por favor. No quiero verte mal de nuevo, no podré soportarlo más—Pega su frente a la mía—Por favor, hazlo por mí…por tu familia…—susurra y ella sí parece que va a llorar—por favor…—Me besa de nuevo y yo intento calmarla con mis labios, porque es lo único que puedo hacer.
—Tranquila…de momento estoy aquí, ¿vale? Contigo, y a tu merced porque no puedo moverme.— Asiente y cierra los ojos un par de segundos.
—¿Necesitas algo más? ¿Más agua? ¿Tienes hambre?¿Ir al baño? ¿Calmantes?
—Aún no, solo…quiero que te acuestes en la cama y duermas también.—Niega con la cabeza
—Podría hacerte daño…— Apaga la luz antes de que pueda replicarle algo.—Pero estaré aquí…—Apoya su cabeza en el colchón, sin soltarme la mano—Ahora que me has hablado…dormiré como una reina…— Busca mi boca en la oscuridad y vuelve a besarme—No voy a moverme de aquí.
Noto como la respiración de Katniss se va calmando poco a poco noto como se va durmiendo. Su aliento choca contra mi barbilla y quiero acercar mi cara más a la suya pero no soy capaz sin notar de nuevo el dolor punzante. No puedo descansar. Bristel está muerto y me siento culpable por ello. Siento como si el aire me faltara al pensar en su joven mujer y en sus ideas liberales. Siento que no tengo que quedarme de brazos cruzados, que cuando me recupere, los Agentes de la paz deberán pagar por la muerte de mi compañero, que el distrito no puede seguir viviendo con miedo. El sonido rítmico de la respiración de Katniss consigue calmarme tanto que al final me vuelvo a quedar dormido.
Cuando vuelvo a abrir los ojos ya es de día, y por como la luz entra por la ventana, la mañana está bastante avanzada. Katniss sigue dormida, con la cabeza apoyada en el colchón y sujetándome la mano, incluso dormida lo hace con fuerza. Eso me hace sonreír y olvidarme un poco de los problemas, acerco como puedo nuestras manos a mis labios y se la beso un par de veces. Katniss se despierta y me mira aturdida pero luego me sonríe.
—estas despierto…
—sí…y ahora aceptaría esos calmantes…duele más que anoche…
— Te inyectaré medio vial de morflina, pero supongo que ahora que has despertado mi madre empezará a darte calmantes orales.
—¿Morflina?
—Agradéceselo a tu amiga Madge, vendrá en un rato para despegarme de tu lado.
— Eso suenan a celos…
—No son celos, y yo no me reiría cuando tengo que pincharte ese musculoso y precioso culo— Me dice cogiendo una jeringuilla de uno de los cajones de la mesita y llenándola con un líquido transparente.
— ¿en serio me vas a pinchar en el trasero?
— Es donde mi madre me ha enseñado a hacerlo…no es la primera vez que te lo voy a ver…¿Vas a avergonzarte?— Se inclina de nuevo para quedar a mi altura.
—No me avergüenzo de nada, y si deja de doler, como si me tienes que pincharme cien veces.
—Bien…— Cuando sus manos rozan mis caderas para bajarme la ropa siento un cosquilleo extraño para como es la situación.—Solo llevas puestos los calzoncillos, te quitamos los pantalones por comodidad…
—Me parece bien…— Susurro esperando el pinchazo.
—Allá voy…— noto algo húmedo encima de uno de mis glúteos y luego el pinchazo, pensaba que sería peor, pero apenas lo noto.— Ya esta— me coloca la ropa de nuevo y noto como me arropa hasta las caderas. Deja la jeringuilla sobre la mesa y vuelve a sentarse en el suelo para mirarme a la cara.—¿Necesitas algo más?
—No…no…Solo que descanses un poco más tú…tienes un aspecto lamentable…
— Tu tampoco estás en tu mejor momento ¿sabes?— Ambos sonreímos mientras que ella me acaricia el pelo— Aunque no hayas estado consciente tienes ojeras…estas pálido y has perdido peso…
—Vale, vale, vale, ya sé que estoy horrible…
— No estarías horrible ni aunque te lo propusieras, sabes tan bien como yo que incluso enfermo eres atractivo…— Sonrío
—Así que piensas que soy atractivo…— ella pone los ojos en blanco.
— Todo el mundo lo piensa, Gale, no soy la única y lo sabes. No sabes la de chicas que han preguntado a mi hermana por ti— Dice eso ultimo apretando los labios, celosa de nuevo.— ¿De verdad que no quieres nada más?
— No, de momento no. —Carraspeo—¿Puedo preguntarte cosas sobre ese día…?— Suspira pero asiente. —Bristel…—Murmuro, no puedo hacer la pregunta completa.
—Yo estaba aquí arriba contigo, pero…no sufrió—Me acaricia el pelo—Peeta, dijo que se le paró el corazón…no sé más…—Susurra— Sé que era tu amigo…lo siento muchísimo Gale…no pudimos hacer nada…
—Estoy seguro de que tu madre lo intento todo…
—Sí, yo creo que sí…— En ese momento el timbre de la casa suena y Katniss resopla.
—¿esperas visita?
— Es tu visita…mi relevo…—Alzo una ceja— Madge.—Aclara— como te he dicho antes, ha venido todos los días, me obligan a bajar a desayunar, darme una ducha, tumbarme un rato en la cama de Prim…pero hoy que estas despierto no quiero moverme de aquí…
—Tienes que desayunar…
—¿me estás echando?— Su pregunta me hace sonreír.
— Solo un par de horas, te prometo que no me fugaré con Madge…
— No tiene gracia…— Aprieta los labios y frunce el ceño.
— Me encantas celosa…
— No estoy celosa…—Murmura entrecerrando los ojos.
—Claro…Acércate antes de que suba…—ella me hace caso y se acerca, pero no lo suficiente—Mas cerca…— Se aproxima un poco más, acercando su cara a la mía— Más…— Cuando lo hace la beso suavemente en los labios durante un par de segundos, cuando se separa atrapo su labio inferior con los dientes.— Un par de horas ¿entendido Catnip?—Parece aturdida por el beso porque solo asiente un poco, se aparta justo cuando Madge entra en la habitación.
Solo le veo hasta la cintura, pero es la única chica que llevaría vestido en invierno. Oigo como se susurran algo y veo las piernas de Katniss salir de la habitación y Madge ocupa el lugar de Katniss sentándose frente a mí, con una sonrisa, como si estuviera mirando algo maravilloso.
—Bonito vestido…
—estas despierto…—Murmura como si no se lo creyera.
—Sí, no os vais a librar de mí tan fácilmente…
—No bromees con eso…Estábamos muy preocupados todos…
—Voy a ponerme bien, casi no me duele…lo que…eso que me ha inyectado Katniss que has traído tu es maravilloso…Gracias…
— Es lo menos que podía hacer…yo te ayudé con esas ideas de libertad…contándote lo que pasaba en otros sitios…
—No te sientas culpable, rubia, porque esto no es tú culpa…— Suspira y cuando gira la cara veo que un lateral de ésta está hinchada y tiene una alargada herida de unos diez centímetros con costra.
— ¿Qué te ha pasado en la cara?—Levanto el brazo y aunque duele le acaricio la zona cercana.
—Cuando te azotaron…Katniss sin pensárselo corrió a abrazar tu espalda…el Agente no se detuvo y le dio un latigazo, seguro que ella aun tiene la marca, aunque como llevaba ropa no le hizo herida. Yo vi que os iban a seguir…azotando y me metí en el medio. Conseguí poner los brazos con el abrigo por delante pero la cola del látigo me dio en la cara.— Me coge la mano que la estaba acariciando.
—No sé si darte…daros las gracias o llamaros idiotas…—Murmuro, me enfada que no tengan cuidado, podían haberlas hecho más daño.
—Gracias a eso solo recibiste cuarenta y dos latigazos…hay piel que pudo salvar y coser, aunque otras zonas lo sigues teniendo en heridas abiertas. Por eso te duele tanto.
—Creo que prefiero no imaginarme como está mi espalda…
—Mejor…— Sonríe.— ¿Quieres algo? ¿Agua? ¿Comida?
—Agua… bebí un poco anoche pero me supo a poco….—Rápidamente me acerca el vaso de agua y con la pajita me acabo el líquido.
—¿Algo más?
— Solo que dejéis de estar conmigo como si me fuera a morir, yo no voy a morirme como Bristel…
—Katniss es una bocazas, no íbamos a contároslo hasta que estuvierais mejor.—Murmura cruzándose de brazos.
—Arthur, ¿se ha despertado?.—Asiente.
—Se despertó ayer…pero la Señora Everdeen le ha mantenido drogado con morflina y jarabe casi todo el tiempo, puede que lo haga contigo…
—Prefiero aguantar el dolor, no quiero dormir más, no quiero estar postrado aquí…
—Pues vas a estar aquí unas cuantas semanas…Así que ponte cómodo…— Como Katniss, me acaricia el pelo repeinándome eso me incomoda porque es un gesto demasiado cariñoso para la sola amistad que tenemos, por mucho que haya habido entre nosotros. Aunque no le digo nada porque no quiero hacerle sentir mal.
Madge se pasa aquí el tiempo que Katniss no está, aunque su madre viene a verme y a examinarme las heridas. Veo las estrellas cuando cambia los vendajes de la espalda pero aprieto los dientes e intento quejarme los menos posible, sobretodo porque no quiero que Katniss me oiga desde la otra habitación.
Katniss regresa justo a las dos horas y aunque no le dice nada a Madge, ella se aparta para que Katniss ocupe su lugar. Me dice que me trae un caldo para que coma algo y aunque al principio no me apetece nada en cuanto empieza a dármelo me acabo todo el tazón.
La situación se vuelve incomoda con las dos chicas sentadas en silencio mirándome sin decir nada, así que cierro los ojos e intento hacerme el dormido, aunque al final consigo dormirme, me siento como si hubiera trabajado diez días sin descanso. Cuando despierto estoy a solas con Katniss en una mano tiene un libro y con la otra acaricia mi pelo, como si llevara haciéndolo mucho tiempo.
—Hey Catnip…
—Hola dormilón…
—Creo que es la primera vez que te veo leer…— Susurro sonriendo, es extraño verla así, tan acostumbrado que me tiene a verla con el arco y las flechas entre los dedos.
— Soy una caja de sorpresas…¿Cómo estás?
—Cansado…con ganas de dormir…
— Duerme, no tienes nada mejor que hacer…
—¿Y tú? ¿No tienes nada mejor que hacer que estar sentada en el suelo a mi lado? Estoy bien, podrías salir a cazar…
—Te prometí que no me separaría de ti hasta que te recuperaras…
—No recuerdo esa promesa…
—Te la hice cuando te trajimos…
— Te permito romperla, vas a volverte loca encerrada si no sales a cazar…—Acaricio su trenza y me sorprende que el movimiento no sea tan doloroso.
—No voy a romperla, si lo necesitáramos saldría, pero no lo necesitamos, y por tu familia no te preocupes, no les va a faltar comida…—Se muerde el labio inferior—Tu madre no podrá venir a verte en unos días— Susurra—Posy tiene sarampión…
—¿Tu madre ha ido a verla?— De repente mis heridas pasan a un segundo plano, mi hermana pequeña me preocupa más.
—Le ha mandado algo, no te preocupes, en una semana estará jugando con la nieve como si nada…se recuperará antes que tú.
— Eso ya lo veremos…No pienso tenerte durmiendo en el suelo muchos días más.
—Podría ir a dormir con Prim, pero no quiero dejarte solo por si necesitas algo…
—La cama es muy grande Catnip.
—Pero ya sabes que no puedo evitar abrazarte dormida. Así que por si acaso te hago daño…
—No me hagas obligarte, Catnip.
— Hagamos un trato cuando dejen de sangrarte las heridas al moverte dormiré contigo.—La miro un segundo, maldita cabezota…
—Trato hecho…—Me estrecha la mano para sellar el trato, aunque yo luego le beso la mano.
...
Nota de autor: Parece que Katniss va a estar de enfermera, y sigue sin gustarle que Madge se acerque mucho a Gale...
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