Disclaimer: The Hunger Games no me pertenece.
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Gale
Creo que Katniss está a punto de golpearme para que tranquilice, y no la culpo. Después de lo que me costó bajar, el anuncio del Presidente me ha dejado perplejo y maldiciéndole a él y a todos. Maldito hijo de puta. Quiere hacer que sean cosechados niños, no le vale con los niños de doce años, esta vez también quiere meter a niños pequeños, desde los dos años. ¿qué va a hacer un crio de dos años en la Arena?
Y luego está el hecho de que creía que ya había pasado mis años de Cosecha, creía que me había librado. Apenas fui consciente de Caesar Flickerman apareció en antena explicando las normas del sorteo. Esta vez cada persona entrará en la urna según su edad, y las teselas que haya pedido en su vida. Así por ejemplo yo he pedido treinta y cinco teselas en mi vida, a eso tengo que sumarle mi edad, diecinueve, por lo que mi nombre entrará en la urna cincuenta y cuatro veces. El de Katniss entrará treinta y dos veces, pero es que incluso Posy tendrá su nombre cinco veces en esa urna. Cinco.
Y ni siquiera quiero pensar en los ancianos de la Veta.
Cuando la madre de Katniss me amenaza con darme un poco de jarabe si no me calmo , respiro profundamente y miro a la mujer a los ojos, luego miro al resto de personas que están en el salón y no puedo evitar fijar la vista en Delly que está apoyada en el hombro de Peeta, quien la abraza. Supongo que la sola idea de la posibilidad de tener que pisar los Juegos de nuevo le aterra.
—Quiero subir…Necesito…necesito subir Katniss…
—Vale— susurra y me ayuda a levantarme. Estoy tan débil que necesito apoyarme en ella, las escaleras son como escalar una montaña.
—llévame al baño…necesito refrescarme…— Ella no dicen nada y me lleva hasta allí. Me sorprendo cuando veo mi reflejo en el espejo. Estoy más delgado que nunca, he perdido musculatura, y además tengo una poblada barba.
—Parece que has visto un fantasma…
—Tengo un aspecto horrible…
— Estás enfermo…— dice mientras que me inclino frente al lavabo y me mojo la cara.
—Ya, bueno…—Murmuro repitiendo la acción y luego cierro los ojos de nuevo.
—No vas a salir elegido…—Susurra mirándome por el reflejo del espejo.
— Que salga mi nombre es lo que menos me preocupa, Catnip.—me preocupa ella, me preocupa mi familia me preocupa los niños del distrito.
—¿ Y qué te preocupa?— Susurra—Me giro para mirarla a los ojos, ¿de verdad que tengo que decírselo?
—Mi familia, los niños del distrito…tú…— quiero decir "sobretodo tú" pero me lo ahorro. Noto como traga saliva, sé que ella también ha pensado en la horrible experiencia de entrar de nuevo.
—Sabes que se arreglármelas, y lo he hecho una vez, puedo hacerlo de nuevo.
—Esta vez pueden ir vencedores de otros años también, si va alguno de los distritos profesionales…
—Su carne es igual de blanda que la de cualquiera, con no tenerles muy cerca…
—Catnip…
—Gale…— dice en el mismo tono que uso yo y luego me mira a los ojos— De todas formas a mi me quedan dos cosechas más, con o sin Vasallaje. —Suspiro porque recordarlo da miedo.—No voy a salir elegida, Ahora vamos a la cama…—Acaricia mi cara, mi barba, no me gusta porque no puedo notar su mano en condiciones.
—Me gustaría afeitarme…
—¿Qué? Apenas puedes sostenerte de pie.
— Quiero empezar a ser el Gale de siempre…
—Cuando puedas moverte sin problemas...estas bien así.
—no voy a tardar dos horas en afeitarme…Catnip…
—Cuando venga tu madre a verte dile que te traiga una maquinilla de afeitar aquí no tenemos…
—Pídele una a tú nov…a Peeta…—Estamos retándonos un par de minutos con la mirada.
—Cabezota…—Murmura.— Siéntate y espera, vengo a hora…—Sonrío un poco y la obedezco, sentándome en el retrete. Cuando lo hago ella sale del baño dejándome solo. No lo entiende, pero quiero ver un poco de mi mismo hoy, y que ella me vea como siempre. Quizás sea estúpido, pero lo necesito.
—Ya estoy aquí…—Creo que no ha tardado ni tres minutos, supongo que es la ventaja de que el panadero vivía enfrente de ella.—No te levantes—Me ordena cuando tengo intención de hacerlo.
—Necesito mirarme en el espejo.
—No, no lo necesitas…—Dice dejando la cuchilla sobre el lavabo—Porque lo haré yo.
—¿qué?
—¿Confías en mi?—me responde con otra pregunta, sabe lo poco que me gusta eso, pero no me quejo.
—Con los ojos cerrados.
— Entonces lo hago yo y tú te estás sentadito…— dice agitando la espuma de afeitar.
Suspiro y asiento. Dejo que ella me moje un poco la cara y luego me aplique la espuma. Cuando coge la cuchilla se muerde el labio inferior y se acerca a mí voy a decirle como empezar cuando me hace levantar un poco la cara y empieza la tarea por mi cuello y hacia arriba. Su cara es de absoluta concentración como cuando va a disparar, solo que ahora no tiene el ceño fruncido, parece relajada. Poco a poco va repasando toda mi cara con la misma concentración, y esta preciosa, aparte de que cada vez que me toca eriza mi piel, a veces está tan cerca que podría besarla si quisiera. Cuando deja la cuchilla sonríe orgullosa y abre un armario, susurra que lo que coge es aloe vera y me lo aplica con la misma cara de concentración, tanta que no se da cuenta de lo cerca que está y que mis piernas están entre las suyas hasta que la cojo de las caderas y la obligo a sentarse sobre mis rodillas de cara a mí.
—¡Gale!—Grita—Vas a hacerte daño.— Frunce el ceño pero no le hago caso.
—¿He quedado bien?
—Vuelves a tener diecinueve años y no treinta…—Sonríe un poco y pasa sus dedos por mis mejillas.—Y estas suave…ya no será incomodo cuando…
—¿Cuándo…?—Susurro, se lo que iba a decir porque me ha mirado a los labios.
—Nada…—Aparta la mirada e intenta levantarse, aunque se lo impido y le doy un pequeño beso en los labios, cuando me aparto me llevo conmigo su labio inferior, tirando un poco de él.—¿Quieres verte?—Susurra un poco nerviosa.
—Claro…—me ayuda a levantarme y sonrío un poco al verme, me siento más yo, y con el ritual extraño de Katniss afeitándome he olvidado un por momento por qué estaba tan tenso.—¿Mucho mejor verdad?
— Si tú lo dices…vamos a la cama no quiero que abuses demasiado…—Hace que la rodee con un brazo y me lleva de nuevo a su cama, está hecha y cuando la deshace las sábanas son nuevas, limpias. Cuando me acuesto la miro.
—Acuéstate conmigo Catnip…—Se que va a decir algo, pero prefiero que esté tumbada a mi lado que en el suelo sentada.—He dejado que me afeites, me he fiado de ti, fíate tu de mí.
—No sé qué harías…—Se descalza y se acuesta a mi lado mirándome. Con mucho cuidado me giro y me quedo de lado, ya soporto estar en esa postura, y es más cómoda para mirarla.
— Espera a que me recupere…
—¿me estas amenazando?—levanta una ceja y se pega un poco más a mí para poder acariciar mi pelo.
—Avisando…—me inclino y la beso dulcemente, esta vez busco su lengua y me deja acariciarla, lamerla y jugar con ella todo lo que me apetece, hasta que cuando mi mano se pierde bajo su camiseta y acaricia la piel de su espalda y su cintura ella deja escapar un gemido de lo más profundo de su garganta, ese gemido hace que se separe.
—Tu espalda…
—Cuando te beso no me duele, eres mejor que la morflina, Catnip.—Veo como se ruboriza y sonrío, pero no vuelvo a intentar besarla, porque me gustaría continuar y sé que no puedo.
—No fui la primera chica a la que besaste ¿verdad?—Susurra mirándome a los ojos, volviendo a acariciar mi pelo, la excitación desaparece y deja paso a una sensación extraña, porque no sé cómo se lo va a tomar. ¿No ha oído los rumores? ¿Lo que las chicas cuentan?
—No…no fuiste la primera…
—¿Madge?
—No, claro que no…a ella la besé más tarde…
—¿Quién?
—No me acuerdo Catnip…fue hace mucho…
—¿Y has…? ¿Verdad?—me hace sonreír la forma en la que me lo pregunta.
—He…— Contesto.
— Con más de una…¿no?—Asiento, no voy a mentirle—Nunca había creído lo que oía…
—Pues ya ves que es cierto…—Murmuro.
—¿Madge?—Vuelvo a asentir y veo como se muerde el interior de la mejilla.
—Madge me ayudó mucho durante los pasados Juegos, y…estos meses, ¿Lo entiendes?—Asiente con la cabeza—¿Celosa?—Niega de nuevo con la cabeza.
—Sorprendida…
—¿Por qué?— es la ultima respuesta que me esperaba.
—Porque a mí nunca me llevaste a la escombrera…—Susurra apartando la mirada.
—Porque tú no eres una chica de escombrera, Catnip—La beso dulcemente ¿Cómo se le ocurre? Nunca la habría llevado al mismo lugar que a todas, ella es…ella. Es mi chica del bosque, o de mi cama o la suya, en su defecto de alguna parte de nuestras casas, pero no de la escombrera.
—No lo entiendo…
—No tienes que entenderlo, solo que lo sepas.—vuelvo a besarla y vuelve a dejarse besar hasta que vuelve a gemir y se separa, parece controlar mejor la situación que cuando dormía con ella por las pesadillas.
Me quedo dormido entre los brazos de Katniss. Oyendo su corazón levemente acelerado, supongo que por nuestros besos, aunque oírlo me relaja, de momento está aquí, ya habrá tiempo para preocuparse después.
Los días pasan y la preocupación a veces me vence, supongo que porque no tengo nada que hacer y me paso mucho tiempo tumbado, pero también porque cada día está más cerca el día de la Cosecha, y puede pasar de todo. Katniss sigue sin separarse de mi lado y yo no protesto por eso, cuando empiezo a levantarme es ella quien me ayuda a ir a cada sitio, salvo a ducharme me ayuda a todo, y eso porque ella no quiere, a mi no me importaría que fuera ella quien me ayudara y no mi hermano Rory.
Cuando me voy recuperando empiezo a dar pequeños paseos por la Aldea de los Vencedores junto a Katniss, me contó su conversación con Peeta y me alegró que le dijera que ella no podía estar así con él. Aunque lo de que finja no me hace gracia tampoco, pero supongo que eso es mejor. El día que puedo andar sin problemas y me siento con fuerzas le digo a Katniss que vayamos al bosque. Entonces es cuando me cuenta que la valla está electrificada.
Que no me lo haya contado antes me enfurece, me cabrea muchísimo, me enfada que no podamos ir a nuestro lugar. Que no podamos cazar. Puede que me pase un poco con ella cuando le grito preguntándole cuantas mentiras me ha dicho y cuantas cosas me ha ocultado. La dejo sentada en el sofá de su casa. Con la cara desencajada y subo a su habitación, creo que ya estoy lo suficientemente recuperado como para poder irme, echando cuentas llevo meses aquí, Arthur se fue a los pocos días a su casa. Es hora de que yo haga lo mismo. Recojo las pocas cosas que tengo y cuando lo estoy metiendo en una bolsa ella aparece en la habitación.
—No vuelvas a gritarme así—me dice muy seria.
—No vuelvas a ocultarme cosas tan importantes como esas.
—Lo hice por tu bien, ¿qué sacabas con saber que no podemos volver al bosque? Enfadarte más, sufrir más…ya tenías suficiente con los latigazos…
—Pero ya estoy bien, las heridas solo son costras, no tengo porque quedarme aquí ya.
—¿Te…te vas?—Tartamudea como si perdiera el aire de sus pulmones.
—Me voy.
—¿Por qué? ¿Por qué no te dije lo del bosque? ¿Crees que no quería compartir eso contigo?, ¿crees que no me duele también a mí? ¿Tú no harías lo mejor para mí?
—Me voy porque ya estoy perfectamente…no tienes que seguir compartiendo cama.
—¡Yo quiero seguir compartiendo cama contigo!—Grita con fuerza
—¿Por qué?— Ahora soy yo el que pregunta acercándome a ella enfadado aún.
—Porque…porque…—me mira a los ojos—No hay un porque…—murmura y me besa, no es un beso de los que solemos darnos, tiernos, suaves, no. Este beso es el beso más intenso que Katniss me ha dado.
Sus labios se pegan a los míos con fuerza, prácticamente chocan, me muerde el labio inferior y la sangre que se concentraba en mi cerebro por el enfado baja, baja hasta mi entrepierna y no me permite pensar más que en sus labios suaves y cálidos. Le muerdo el labio yo también y se lo lamo, luego busco su lengua, juego con ella y la de ella con la mía, luchamos mientras que la pego a la pared, ella ha empezado el beso y yo no pienso pararlo, esta vez si quiere parar va a tener que hacerlo ella.
Yo no puedo controlarlo más.
Katniss me rodea el cuello con los brazos, pegando su cara a la mía, como si tuviera miedo de que me fuera a ir, pero no me voy a ir a ninguna parte, al menos que sea entre sus piernas. Me pego más a ella atrapando su cuerpo contra la pared, ella gime al sentirlo, acaricio los costados de su cuerpo, y busco el bajo de su camiseta, no le pido permiso para levantarla y sacarla por su cabeza, parece protestar cuando tiene que dejar de besarme por eso, aunque vuelve a pegar su boca a la mía y me devora los labios los muerde mientras que enreda sus manos en mi pelo tira suavemente de él haciéndome estremecer y gemir con suavidad.
La piel de su cuerpo es suave y aterciopelada, tan cálida como la recuerdo de todas las noches acariciándola, pero ahora está más caliente, o son los besos los que nos calientan. Bajo mis manos a sus caderas y luego las tiro un poco hacia atrás, a su trasero, es pequeño y duro y lo aprieto para que ella gima. Y lo hace contra mis labios. Me sorprende su siguiente movimiento, da un salto y se cuelga a mis caderas con sus piernas. Sonrío un poco contra sus labios y no lo aguanto más, estamos a un par de pasos de la cama por lo que nos giro y la tumbo ahí. Ella deja escapar un suspiro de sorpresa pero no dice nada más.
Dejo de besarla un segundo para mirarla a los ojos, ella me sonríe. Me quito mi camiseta y ella vuelve a tirar de mi cuello para volver a besarme, parece desesperada por mis labios, pero yo ya no quiero solo sus labios. Los lamo un segundo y luego bajo lentamente a su cuello. Lo beso y clavo levemente los dientes en él. Ella gime aún más y arquea un poco la espalda, momento que aprovecho para tirar de la goma de sus pantalones, agradezco que lleve estos pantalones que no hay nada que desabrochar. No puedo evitar mirar hacia abajo, el negro le queda muy bien sobre la piel. Junto con los pantalones le quito las zapatillas de andar por casa.
—Oh, joder…—Jadeo, Katniss me excita demasiado, los pantalones me aprietan.
—¿qué?— Su respiración está tan acelerada que su pecho sube y baja rápidamente.
—Qué me vuelves loco, Catnip.
Vuelvo a bajar a su cuello y busco el broche de su sujetador por detrás de su espalda, mientras que mi lengua se pasea por su piel dejando un rastro de pasión y saliva. Mis besos bajan por su busto hasta sus pechos. Son mucho mejores que en mi imaginación, pequeños pero bien proporcionados, coronados con un perfecto pezón erecto que pide ser atendido por mi boca. Mi lengua lame uno de ellos y ella gime más, aunque lo hace más intensamente cuando lo rodeo con la boca, lo muerdo y succiono un poco. La otra mano se pasea por el otro pecho, lo masajea, y pellizca el pezón, Katniss se retuerce bajo mi cuerpo jadeando. Acaricia mi pelo y creo que no se atreve a bajar más por miedo a mis heridas, pero no le obligo a nada.
Cuando mi boca cambia de pecho no aguanto más y mi mano derecha baja acariciando su cuerpo, pasando sobre su ombligo y sobre la ropa interior, la acaricio. Está húmeda y caliente, tal y como la recordaba de la otra vez. Katniss gime y mueve su cadera contra mi mano sonrío contra su pecho y se lo muerdo más fuerte apartando la ropa interior. La acaricio más intensamente, está muy excitada, húmeda, arde, tanto como mis dedos y no puedo evitar penetrarla con un dedo haciendo que ella gima más, con el segundo dedo noto como reprime el grito en su garganta. Los muevo en su interior saliendo y entrando de ella a la vez que con mi pulgar estimulo su clítoris. Subo a besar su boca de nuevo sin dejar de mover los dedos, aunque Katniss deja de poder besarme al poco, cierra los ojos con fuerza y sus gemidos y jadeos se hacen más intensos, en mis dedos noto como llega a un orgasmo, sonrío contra sus labios, moviendo los dedos más lentamente hasta que ella vuelve a besarme de nuevo.
—No te he quitado las bragas y ya has llegado… Catnip…
—Quítamelas ya…—Jadea bajando sus manos por mis brazos pasando a mi vientre y acariciando mi miembro por encima de mi ropa, joder, sus manos son una delicia.—Y desnúdate…—me desabrocha los pantalones y tira de ellos hacia abajo ahora es ella la que mordisquea mi cuello mientras que mete la mano por dentro de mi ropa y roza con sus dedos mi miembro.
—Ahora te me pones impaciente…—Susurro apartando mi mano de su entrepierna y enredando mis dedos en la cinturilla de sus bragas. Me muerdo el labio inferior mientras que me incorporo un poco, tengo que ver como esa prenda abandona su cuerpo.
No puedo evitar gemir al ver esa parte de su anatomía. Es la mejor visión que tenido en años. No puedo evitar separarle un poco más las piernas, doblando sus rodillas para ver cada rincón de su cuerpo.—Eres…me encantas, Catnip, de verdad…
—Tu ropa Gale…por favor…ya…—Se incorpora y baja más mis pantalones y arrastra también mis calzoncillos. Sus ojos se quedan fijos en mi polla.
—No me dirás que te asusta…—Entrecierra los ojos y me mira a los ojos.
—Sabes que no es el primero que veo…—Lo rodea con su mano y empieza a acariciarme de formar espectacularmente bien, sus manos son perfectas actuando, como cuando la enseñé a poner trampas.
Vuelve a besarme y sin dejar de mover su mano cada vez más rápido, pero al poco vuelve a recostarse y me obliga a tumbarme sobre ella, rodeándome con sus piernas, coloca sus manos en mis caderas y mirándome a los ojos me pide lo que ambos estamos deseando ahora. Tengo que poner cierta fuerza de voluntad para no ser brusco en el primer movimiento. La penetro lentamente mientras que los dedos de ella se clavan en mi trasero y aguanta la respiración.
Estar en su interior es como alcanzar el cielo con las manos, como cuando llevas días sin comer y te ponen delante un pastel. Solo que este pastel es el mejor de todos. Su interior es cálido húmedo y estrecho, y moverme dentro de ella es indescriptible. Katniss me impulsa con sus caderas a que lo haga, y el autocontrol que quería mantener lo pierdo en el primer par de movimientos. Dejo de ser cuidadoso e ir lentamente, me muevo rápido, a la velocidad que las caderas de Katniss me piden porque ella no deja de moverse. Ambos nos movemos buscando las caderas del otro, completamente compenetrados, con fuerza, con intensidad, gemimos gritamos, jadeamos, nos besamos, nos mordemos la boca, respiramos el mismo aliento, pero de nuevo Katniss deja de besarme y muerde mi labio inferior mas fuerte ahogando el grito de su orgasmo. Al sentir las contracciones de su interior apretándome intento moverme más lento, pero no puedo, mis caderas van por libre. Se mueven más rápido si es posible contra el cuerpo de Katniss, ella gime más alto, casi grita y tengo que dar gracias al cielo que su madre y su hermana no están en casa.
Me incorporo sujetándola del trasero y la dejo sentada sobre mí, no puedo tumbarme aún, así que ambos nos quedamos sentados sobre la cama, y casi es mejor así porque Katniss se puede mover con mayor libertad. Se mueve más rápido contra mi cuerpo. La abrazo notando como estoy cerca, por lo que bajo la mano y acaricio su clítoris. Ella grita contra mis labios y me mira a los ojos. No aguanto más y llego a uno de los orgasmos más intensos de mi vida, corriéndome en su interior, mis dedos no tienen que moverse mucho más para que ella tenga su tercer orgasmo.
Luego la calma nos envuelve.
Mientras que ambos jadeamos, Katniss me besa en el hombro, luego en el cuello y por último en los labios, su aliento se mezcla con el mío. Sonríe y la imito acariciando su espalda pegando mi frente a la suya. Ella pasa muy suavemente sus dedos por mi espalda, por mis heridas, que ya no duelen. En unos días ya no serán más que abultadas cicatrices de guerra.
—¿Estás bien…?—me pregunta en un susurro.
—¿Tu qué crees, Catnip? Estoy en el cielo ahora mismo. Ha sido mejor que ir al bosque…
–Siento lo del bosque…—Susurra y tengo que besarla para callarla.
—No pasa nada, pronto las cosas cambiaran de nuevo…
...
Nota de autor: Gracias por leer! Al final han sucumbido, y no han aguantado separados el uno del otro, los lemmons desde el punto de vista del chico me cuesta, no se qué tal me ha quedado ¿que os ha parecido? es como mejor puede acabar una discusión...
Actualizo Martes y Viernes.
Besos de fuego!
