Disclaimer: The Hunger Games no me pertenece.


...

Katniss

No sé cuento tiempo llevamos así, y tampoco es que me importe mucho el tiempo ahora mismo, porque la sensación que tengo en el cuerpo es de absoluta plenitud, creo que nunca había sentido lo que siento ahora. Y es extraño sentirlo porque no es la primera vez que estoy con alguien así. Peeta y yo hemos compartido momentos parecidos, intensos, excitantes y eróticos.

Pero aún estoy flotando por la conexión que he sentido con Gale, no solo por el placer que me ha dado, y que aun hace que tiemble un poco. Ha sido como si nuestros cuerpos se conocieran, como si supieran lo que querían en cada momento. Quizás sea la experiencia previa de ambos, o quizás sea eso, que nuestros cuerpos se conocen el uno al otro.

Gale sigue entre mis piernas tumbado sobre mí dejándome sentir su peso sobre mi cuerpo atrapándome y envolviéndome en su olor y el olor a sexo. Acaricio su espalda, no es suave por las decenas de costras de las heridas, pero no me importa en absoluto, es su espalda, y me gusta acariciarla, bajar hasta su trasero y hacerle estremecer y emitir un suave suspiro contra mi cuello para luego besarlo.

—Sigues temblando, Catnip. ¿Estás bien? ¿Tienes frío?

—No tengo frío, tiemblo por…por estar así, creo…me has dejado agotada y temblando— Susurro a su oído.

—¿Entonces repetir…?—me susurra acariciando una de mi caderas y mi muslo.

—Cuando quieras…—susurro atrapando el lóbulo de su oreja y siento como empieza a moverse lentamente, aún le siento dentro de mi cuando lo hace. Gimo y rodeo de nuevo sus caderas con las piernas. ¿Gale no se agota? Noto como sube por la línea de mi mandíbula hasta mis labios. Me besa con pasión atrapando mi lengua entre sus dientes moviéndose un poco, frotando el centro de mi cuerpo con su pubis, noto como se va poniendo duro, jadeo y gimo. Hasta que oímos como la puerta de la calle se cierra. Nos miramos a los ojos.

—Mierda…— Se aparta de mí rápidamente.—Mierda, mierda, mierda…— Dice buscando su ropa por el suelo, yo me quedo un par de segundos sin saber que hacer pero rápidamente me pongo a buscar la mía, ¿Dónde ha tirado mi ropa interior? Como no la encuentro me pongo los pantalones y la camiseta son ropa interior, aunque Gale tiene que acercarse para quitarme la camiseta y ponérmela bien, la había puesto del revés.

—Gracias…—Le beso dulcemente en los labios sonriendo.

—De nada…–Sonríe también un poco luego se repeina y carraspea—Deberías quitar esa cara de absoluta felicidad, Catnip, el día que follas se te nota mucho…

—¿Qué? ¿Sabías cuando…?

—Creo que solo has aparecido un domingo con esa cara, bueno, no tan sonriente, pero parecida…

—Oh…—susurro— Bueno, no me gustaba…hacerlo cuando iba a verte a ti…—Susurro también.

—Ya no importa…—me besa— coge ese aceite que te dio tu madre para mis cicatrices y empieza a echármela…— se tumba en la cama— así no parecerá tan…deshecha la cama.— Asiento a la vez que oigo como cruje la madera de las escaleras, por sus pasos sé que es mi hermana. Abro el cajón inmediatamente y cojo el botecito de aceite de rosa mosqueta y echo un poco sobre la espalda de Gale, Prim pasa por enfrente de la puerta, hacia su habitación, pero nos mira.

—Hola…— Le saludo con la voz temblorosa, mierda, ¿por qué me pone tan nerviosa la situación? Con Peeta he llegado a hacerlo estando ella en la habitación de al lado durmiendo.

—Hola…— Se acerca con curiosidad médica a mirar las heridas de Gale.— qué bien están…— Sonríe un poco.— Creo que hay zonas que quedarán sin cicatriz…

—No me molesta mucho que queden cicatrices…No es como si fueran en la cara como la de Madge…— Cuando nombra a Madge me tenso un poco.

—La de Madge no era profunda, con el aceite desaparecerá.—Prim me mira.—¿Estás bien Katniss?—Me toca la frente.

—Estoy perfectamente, Prim…No seas tan médico— Intento sonreír un poco.

—Voy a…Hacer los deberes antes de que venga mamá para comer.

—vale…nosotros…acabare con esto y…

—Y haremos la comida nosotros…

—Estas rarísima, Katniss…—Murmura mi hermana saliendo de la habitación. Cuando se encierra en la habitación, Gale se gira y me tira en la cama.

—¡Gale!—Ahogo un gritito pero él me besa.

—¿Crees que podrías ser silenciosa y no gritar al correrte…?—Asiento.

—Puedo serlo…siempre me he controlado cuando…

—Cuando no estabais solos…—Me besa de nuevo—Katniss, puedes decirlo, no me chupo el dedo, se que te follabas a Peeta.

—Qué bruto…—Sonrío y él me imita bajando su mano por mi vientre metiéndola bajo los pantalones elásticos.

—Oh, por Dios…Gale…—Gimo cuando roza mi clítoris con sus dedos.

—sssshhhh…—La puerta está abierta.

—Pues aparta esa mano de ahí…mi hermana…—Le muerdo el labio inferior cuando mueve sus dedos y atrapo su mano entre mis piernas.—Gale…no…sé que me vas a hacer gritar…no…—Pongo mi mano sobre la suya.— Vámonos a la escombrera…mi madre tardará en regresar de casa de Arthur…

—No Catnip, te dije que no iba a llevarte allí…

—Pues deja de tocarme ahí…—Cierro los ojos cuando sus dedos se detienen aunque me encantaría que siguieran moviéndose y penetrándome.

— "Ahí"—Sonríe y me besa dulcemente.

—¿Cómo lo llamas tú? ¿Entrepierna? ¿Vagina?—Gale ríe y vuelve a besarme.

—Vagina desde luego que no.— Dice riendo.

—No te rías de mí o no vuelves a tocarlo…—Acaricia mi pubis suavemente.

—has tenido tres orgasmo en…¿media hora? Repetirás…

—Caradura y creído… para variar…—Le beso y vuelvo a cerrar los ojos.—No ha estado mal…—Susurro.

—Ha estado muy bien…No lo niegues…

—Muy bien…sí…puedes odiar un poco a Prim por habernos interrumpido…

—Lo hago nena...—Me abraza pegándome a él y yo también le abrazo. Prim rompió un poco la burbuja, pero no ha explotado del todo, quizás en un rato…

Como predije la burbuja se rompe cuando tenemos que bajar a preparar la comida. No porque no me haya gustado lo que hemos hecho, me ha encantado, no voy a mentir. Pero le dije a Peeta que no iba a estar con él porque no sabía lo que sentía por él y Gale y ahora no he podido ni querido evitar acostarme con Gale. Y sé que volvería a hacerlo, que volveré a hacerlo. Porque Gale me llama poderosamente la atención, porque todo en él le pide a mi cuerpo que se deje hacer y que le haga lo que él me permita hacer. Supongo que la mejor forma de explicarlo es decir que es como un imán. Un poderoso imán que me atrae hacia él sin poder remediarlo.

Pero que me haya acostado con él no está bien. Por Peeta. Porque si a él le he dicho que no podía estar con él con Gale tampoco debería estar. Aunque que nos hayamos acostado, no quiere decir que estemos juntos ¿no? No somos novios ni nada así. ¿Debería decírselo a Peeta? Le dolería. Supongo que es mejor que no lo sepa.

—Catnip, va a empezar a salirte humo por las orejas…

—¿Qué?—No sé a qué se refiere.

—¿En qué estas pensando? ¿Te arrepientes?

—No, no me arrepiento, puedo comerme mucho la cabeza, pero no voy a arrepentirme de eso, que no soy tonta.

—¿Entonces?

—Nada…Solo…Pensaba en que me va a costar fingir con Peeta después de esto… y que no quiero que lo pases mal viéndonos…

—Si me aseguras que todo es fingido estaré bien.

— Tú a igual que Peeta sabéis lo confundida que estoy… Y tú…con…tus besos, tus caricias, tu…todo tú me confundes más.

—No te confundo Katniss, te inclinas hacia mí, y te duele por Peeta…—Le miro entrecerrando los ojos, sin saber si tiene razón.

—Sí…Quizás…

—Déjate llevar ¿vale?

—Si me dejara llevar no saldrías de mi cama—Murmuro y le miro sorprendida por haber dicho eso.—Yo no…—Digo cuando empieza a reír, pero cuando intento explicarme, aunque no sé como lo haría, llega mi madre y no puedo hacerlo.

Gale al final no se va de mi casa, y mi madre no dice nada, con él cerca no grito por las noches por las pesadillas, quizás piense que se queda por eso. Y unos días después vuelve a la mina. El día que eso sucede me despierto con él y le preparo el desayuno y vivo el día entera nerviosa hasta que vuelve. Los Agentes de Paz nuevos se pasean por los pasillos con el látigo y pistola en mano, por lo que ni si quiera puede hablar entre ellos, y eso a Gale le molesta muchísimo, tanto que en mi fuero interno sé que intentará hacer algo de nuevo. Porque es así de imprudente. No se conformará con vivir así.

Las noches las pasamos enredados, no podemos evitarlo, sé que él no quiere evitarlo, y yo ya no sé si quiero o no quiero. Gale ha aprendido a taparme la boca cuando mete su mano bajo mis bragas y me hace llegar al orgasmo, porque ha dejado de importarle que no estemos solos para meterme mano, no es como Peeta que siempre intentó no hacerlo, aunque a veces no pudimos resistirnos. Él no necesita más que tener la boca ocupada en mis labios para que su gemido sea casi un murmullo que solo puedo oír yo. Pero aunque nos tocamos, nos besamos y nos lamemos, y llegamos al orgasmo varias veces, no hemos vuelto a acostarnos, supongo que porque entonces haría demasiado ruido y no hemos vuelto a estar solos.

Sólo volvemos a hacerlo el día de mi cumpleaños, y solo porque cuando me dice que le pida algo por mi cumpleaños, le pido pasar un rato a solas con él. Me lleva a mi antigua casa de la Veta, y allí él intenta tomárselo con calma, pero para variar la calma se queda en los primeros besos, mi antigua cama está polvorienta, pero nosotros nos encargamos de quitarle el polvo y pasamos toda la tarde en ella, desnudos, enredados, abrazándonos y haciendo el amor.

El día antes de la cosecha llega antes de lo que esperaba, ni siquiera he olido la primavera y la cosecha ya está aquí. Mañana empezará el Vasallaje de los Veinticinco y nada ha cambiado el en el distrito. Por suerte es domingo y le tengo una sorpresa a Gale, me ha costado, porque apenas nos hemos separado, pero él ha tenido que pasar tiempo con su familia y en la mina. He aprovechado esos momentos, o cuando creía que estaba con Peeta, aunque sé que mi chico del pan no lo aprueba.

Me levanto intentando no hacer ruido, bajo a preparar un poco de pan y queso de Lady y luego subo a despertarle. Beso sus labios un par de veces antes de que él murmure algo inteligible y me rodee con sus bazos.

–Tienes que levantarte…quiero enseñarte algo, pronto…—El parpadea y mira hacia la ventana.— Aún no ha amanecido…

—Lo sé…por eso quiero que vengas…vamos…—Me aparto y tiro de él.— Levántate ¿O es que te has vuelto un vago, Gale Hawthorne?

—¿Te demuestro lo vago que soy?

—Levantándote…

Me visto rápidamente intentando que su intensa mirada no me ponga nerviosa, o al menos no más de lo que estoy. Cuando él lo hace le pido que no haga ruido y bajamos las escaleras sé que no entiende nada, pero no pienso decirle nada hasta que no lleguemos, aunque cuando salimos de casa él no deja de preguntarme a donde vamos, creo que se calla cuando nos dirigimos a la Veta porque cree que vamos a mi vieja casa, pero vamos a un sitio mejor. Atravieso con él la Pradera hasta ese lugar en los matorrales que he preparado.

—No se te ocurra tocar la valla, sigue electrificada, pero…—Aparto los arbustos, y le muestro el agujero que he hecho con los días. Conseguí una pala y he tardado casi quince días en hacer un agujero por debajo de la última tira de metal lo suficientemente amplio para que podamos pasar arrastrándonos sin tocar el alambre.

— ¿has hecho tu sola esto?— Asiento— Pero es peligroso, Catnip, si hubieras tocado la valla.

—Pero no la he tocado, y Peeta sabía dónde estaba…

—Así que cuando decías que estabas con él por el distrito…

—Solo era verdad a veces, quería enseñarte esto hoy….por si mañana… ehm…para que mañana podamos venir a reírnos aquí de Effie después de que pase todo.

—Eres asombrosa, Catnip, de verdad que no me lo esperaba…

—¿Crees que me iba a conformar con no volver al bosque…?

— Es nuestro lugar…vamos…

Nos arrastramos por el agujero y cuando ambos pasamos nos sacudimos la tierra de la ropa. Prácticamente corremos hacia el tronco donde tenemos guardados los arcos. Como si fueran regalos sonreírnos al ver que están ahí y siguen en buen estado. Según nos dirigimos hacia nuestra roca Conseguimos cazar tres ardillas entre los dos. De camino comprobamos las trampas, todas tienen algo, pero en todas son solo huesos, ya que las alimañas han aprovechado la carne que han podido alcanzar, y el resto, a la que no han llegado se ha podrido, y da asco, Gale dice que luego las arreglaremos, pero que primero quiere desayunar.

Desayunamos juntos como siempre había sido, con su cabeza apoyada en mi regazo, dándole trocitos de queso en la boca, me recuerda al día que me atraparon pero no quiero pensar en eso, solo quiero disfrutar de estar aquí con Gale.

El al final acaba besándome, y aquí no hay peligro de que me oigan gritar, por lo que no lo reprimo y dejo que haga lo que quiera. Recorre todo mi cuerpo con su boca, y eso me encanta, sobre todo cuando se centra con su lengua en mi intimidad, cuando me hace llegar al orgasmo con ella. Al final él acaba debajo de mí, dejándome mandar, aunque solo la primera vez, porque las siguientes peleamos por llevar el control, por decirlo de alguna manera, porque solo hay pasión y conexión entre nuestros cuerpos. Y en este momento en el bosque, en nuestro lugar, es muchísimo mejor todo, no volvemos a cazar, ni a comprobar las trampas.

Regresamos al distrito cuando empieza a oscurecer. Agotados pero felices. Mañana será un día duro, pero tengo de nuevo a mi amigo a mi lado, y sé que podré con la Cosecha de mañana, aunque tengo un nudo extraño en el pecho, un mal presentimiento.

...


Nota de autor: Han podido volver al bosque, y parecen felices, aunque la Cosecha se acerca...

Actualizo martes y viernes, gracias por leer!

Besos de fuego!